Por fin un nuevo capítulo, espero que la espera haya valido la pena, gracias a todas las personas que se dan el tiempo de leer este fic y a las que han estado comentando, me impulsan a seguir y me animan con sus comentarios
Era extraño escuchar a alguien que se preocupara por ella, su cuerpo reaccionó antes que ella se diera cuenta, tomó su cara entre sus manos y lo besó, ella no entendía porqué lo había hecho, algo en su interior quería compensarle el haberse tomado las molestias por siempre estar para ella. Él nunca pensó que ella reaccionaría de esa forma, lo había tomado completamente por sorpresa, pero en su pecho sensación de calor empezó a crecer en él, ¿qué tenía esa niña?, ¿por qué esa estúpida necesidad de protegerla? , ¿por qué se sentía tan bien besarla?, por un momento ambos se olvidaron de la lluvia que estaba a su alrededor, la tomó por la cintura y la acercó a él.
El mundo podría arder en llamas en ese mismo instante y ellos no se darían cuenta, sólo querían atesorar ese momento para siempre. El estruendo de un trueno, hizo temblar a Makoto, cosa que sirvió para matar el momento que estaba ocurriendo a su alrededor. Makoto tomó una gran bocanada de aire, debido al apasionado beso, ella había olvidado respirar. Ambos rostros rojos, ninguno pudo mirar a la cara al otro, ambos pactaron en secreto no volver a hablar de lo que ocurrió en la azotea, algo prohibido había nacido de ese beso.
Fingiendo que no había pasado nada cada uno siguió un camino diferente pero un par de ojos cafés, lo habían presenciado todo, su desliz iba a ser expuesto.
-Makoto ¿por qué?- fue lo único que pudo pronunciar el Mukami, contrariado por la escena que acababa de presenciar.
El hambre de Makoto por un momento había sido saciada por ese beso furtivo, pero su cuerpo necesitaba sangre, la pedía a gritos, escuchaba el latir de la arteria de todos y cada uno de sus compañeros, lo que hacía que su pecho se agitará cada vez más, sus piernas comenzaban a fallarle, abrió una puerta al azar, menos mal que era el baño, abrió las llaves del agua, miles de pequeñas agujas parecían querer cortarle la piel al momento de arrojarse el agua a la cara, nada de eso la tranquilizaba al contrario aviva sus instintos, al mirarse en el espejo no era su reflejo lo que se vislumbraba, o al menos eso creía ella sus ojos se habían tornado rojos como la primera vez que había bebido de Azusa, la persona que estaba ahí parecía tener vida propia no respondía.
La miraba fijamente, extendió su mano y Makoto se echó para atrás.
-Déjate llevar- su voz era similar a la de ella- Esto es lo que quieres- sacó sus colmillos y rasgó su propia muñeca- Caer en la tentación no te hace más débil- parecía que iba a salir del espejo cuando la puerta del baño se abrió, una joven de cabello rubio y con unos ojos azules entró al baño, Mako la había visto en los pasillos antes, era una de las admiradoras de Kou, quien inmediato reconoció a Mako, quien estaba tirada en el suelo y le tendió una mano, parecía una sonrisa amable.
-¿Estás bien?- la chica rubia parecía preocupada
-No es nada- tomó la mano de la chica y la ayudó a levantarse
"Házlo sino lo haces tú, lo haré yo" la voz en su cabeza era la misma que la del espejo, sin embargo, se dispuso a ignorarla "Tú lo pediste"
Los ojos de Mako se tornaron rojos, ya no era dueña de su cuerpo, sentía el bombear de su corazón, en ese momento todo se volvió negro.
"Me aseguraré de que no recuerdes nada de esto Makoto"
Una noche lluviosa, los temores de Yui Komori, se habían hecho realidad, estaba esperando un bebé, después de darle mil y un vueltas al asunto, y decirse a sí misma una y mil veces que era imposible que eso ocurriera, la visita de Karl Heinz lo había confirmado todo, pero así como se lo había asegurado, una visión que había tenido el futuro abuelo, la llegada de esa niña causaría revuelo en la mansión, ¿quién era el padre de esa niña? Habían pasado muchas cosas en la mansión, de las cuales ella prefería no hablar y todo fue a raíz de que la rubia hubiera perdido su virginidad, esto había alterado el estatus de la mansión. Ese no era el lugar apropiado para criar a un bebé, en cualquier momento beberían de ella, y la pequeña vida que se estaba formando en su vientre correría peligro, si era ella, no había problema, pero al bebé no, desde ese momento ella procuraría todo por ese bebé.
-Karl-sama, yo quiero tener este bebé- Yui ponía sus manos protectoramente en su vientre.
-Vas a renunciar a mucho por este bebé, lo que te espera no será fácil- Karl estaba viendo sus esfuerzos por crear una nueva raza dar frutos, Eva estaba esperando un bebé de Adán, muchos irían tras ella, si la tenía cerca podría cuidar de ambos, y al mismo tiempo evitar la tercer guerra mundial, que se formaría en la mansión, aunque con la partida de la rubia, era inevitable.
¿Pero en qué rayos estaba pensando? Makoto se preguntaba una y otra vez, no podía creer lo que acababa de pasar, ella había besado a Subaru, y por estar pensando en el beso, se había olvidado del hambre, odiaba hacerlo pero tendría que visitar la habitación de Azusa, otra vez.
"Toc, toc" era el sonido de la puerta de su habitación, por un momento se extrañó de que alguno de sus "hermanos" tocara la puerta usualmente entraban.
-Entra- se limitó a decir, cuando lo vio en el umbral de la puerta, era Yuma el que estaba de pie, había pasado un tiempo desde el incidente de la regadera, pero cada vez que lo veía recordaba esa escena y sus orejas se ponían coloradas, pero la esa no había sido la última vez que había entablado una conversación con él, sino fue cuando mordió a Azusa, él los había visto, pero no había actuado impulsivamente como otras veces, parecía darse por vencido con Makoto, ella había hecho su elección, pero antes de eso, Yuma se estaba cuestionando, ¿Cuándo había cambiado lo que sentía por Makoto? Todavía recordaba el día en el ella había llegado, era pequeña de estatura y se escondía detrás de Ruki, esa timidez le pareció algo tan inocente, pero el hecho sobre su llegada, tal vez no era tanto, debido a que ella no tenía el olor propio de un humano, pero tampoco de un vampiro, Yuma supose que tal vez, como Eva había pasado mucho tiempo entre ellos.
-Neh, Ruki, ¿Quién es la gatita que se esconde detrás de ti? ¿Acaso un de mis fans quería conocerme?- había declarado Kou, quien comenzaba a invadir el espacio personal de la chica que sólo escondía su rostro detrás de Ruki- ¿Acaso te pongo nerviosa?- había sujetado un mechón de pelo de ella
-Kou, no incomodes a nuestra invitada-había declarado Ruki- Y tu- giró a ver a la chica en cuestión- Lo más educado sería que te presentes.
Ella no podía decir ni una palabra, los atractivos vampiros que se encontraban delante de ella, la ponían nerviosa, fijaba su mirada en la maleta que se encontraba delante de sus manos.
-Ella es Makoto, y por orden de Karl-sama, se quedará con nosotros, ella asistirá al colegio y en caso de que alguien pregunte, ella será nuestra hermana- Los hermanos de Ruki se habían impactado con la declaración que este había dicho.
Mientras que Makoto, no entendía porque su abuelo había tomado esa decisión, él solo le había dicho que todo era por su bien, pero en su mente ella pensaba que sólo quería deshacerse de ella.
-Por favor, cu..cuiden de mí- apenas si podía pronunciar las palabras
Azusa se había percatado de esto, y se acercó a ella.
-Mako-chan, ¿será nuestra hermana? Seremos nosotros quienes cuidaremos de ti- al escuchar esto, ella se puso completamente colorada.
-Mako-chan ¿no se te hace conocida mi voz?- había preguntado Kou al tiempo que ponía su brazo alrededor del cuello de ella.
Ella simplemente negó con la cabeza. -Pero no hay persona que no me haya escuchado antes- estaba realmente sorprendido de que ella no lo conociera, si era un idol con mucha fama- ¿Dónde has estado?
Makoto simplemente se encogió de hombros.
-Yuma, llévala hasta su habitación- Yuma le retiró la maleta que ella estaba cargando, y la dirigió a una habitación
Yuma la había revisado de pies a cabeza, no había nada de especial en ella, pero había un resquijo de inocencia que le recordaba a Yui, pero tal vez era porque ambas se encontraban en la misma situación, pero ella simplemente había desaparecido.
-Gracias- Makoto tenía un aura angelical, pero tenía una mirada triste, él decidió darle su espacio.
-Si hay algo que necesites, sólo pídelo- se retiró de su habitación, un millón de preguntas cruzaban por su cabeza, la principal era ¿qué hacía esa niña aquí?. Si Karl-sama la había enviado ahí, quería decir que tenía planes para ella.
Makoto sabía que tenía que aceptar los cambios en su vida, pero extrañaba la seguridad que le daba su antiguo hogar, pero tenía que ser fuerte, pero no esa noche, esa noche ella sólo quería llorar, desahogarse en la almohada, y fue lo que hizo, hasta quedarse dormida. Ruki había ido a despertar a Makoto, entró a su habitación, ella se había quedado dormida encima de la cama con su ropa puesta, se acercó a ella, su cabello cubría su cara, recogió un mechón bajo su oreja, pero ella no se había inmutado, fue entonces cuando vio su rostro, tenía los ojos hinchados, hasta cierto punto era comprensible, a los ojos de Makoto, había sido arrojada de su casa por su única familia, y a pesar de qué era improbable que recordará la conversación que había tenido él con Karl, tal vez en su corazón algo se había quedado guardado, y no estaba muy lejos de la realidad, ella era un manojo de misterios, pero de una cosa estaba seguro no podía dejar que llegará en ese estado a su despertar, no sobreviviría siendo tan débil, las cosas que vendrían serían peores, se lo había advertido Karl, y ella necesitaba a una familia, para que fuera fuerte y salir de ese estado de confort en el que siempre estuvo. Fue entonces cuando se dio cuenta del por qué los había elegido a ellos, esta vez lo haría bien, protegería a esa niña que se encontraba enfrente de él, sería estricto con ella, no importaría lo que ella pensará de él, pero cumpliría con la orden de Karl Heinz. Ruki salió de su habitación, llamó a Kou para pedir que levantará a Makoto para el desayuno.
-Hey gatita- Kou canturreaba al tiempo que entraba en la habitación de la nueva invitada, al igual que sus hermanos él estaba intrigado, pero él podía usar el ojo que le había entregado Karl Heinz, para obtener algunas de sus respuestas, su ojo izquierdo se tornaba rojo, el rubio parecía tener problemas, en su mente iban y venían fragmentos de una niña alegre pero su cuerpo se crispó cuando vio a la misma niña bañada en sangre y llorando, después nada, cómo si alguien hubiera cerrado la puerta para que no viese más de lo que debía, la pregunta seguía presente ¿quién era esa niña?.
Makoto recién abría sus ojos cuando se encontró con la mirada de Kou, ella se sobresaltó hasta el punto en que casi se caía de la cama.
Kou la sujetó para que no se cayera, al estar cerca de ella, pudo notar que sus ojos estaban hinchados, había llorado, al verla en ese estado sumado a lo que pudo ver en su mente, le produjeron un extraño sentido de empatía, lo que lo llevó a actuar sin pensar, y la atrajo hacia su cuerpo.
-Estás segura a partir de ahora Mako-chan- el rostro de la chica en cuestión se había puesto blanco, nunca un hombre que no fuera Karl la había abrazado de tal modo - Vamos a desayunar que Ruki y los demás nos están esperando.
Se había sentido tan bien, si eso era lo que le esperaba cada mañana al amanecer, estaría feliz de quedarse el tiempo que fuera en la mansión Mukami.
El desayuno había transcurrido normal, aunque Makoto esperaba que la acosarán con preguntas sobre la razón de su llegada, pero fue todo lo contrario, tal pareciese que alguien se los hubiera prohibido, y no estaba tan equivocada.
- Makoto, Yuma necesita ayuda con su huerto, sé útil y ve con él- Al escuchar esto Makoto se levantó inmediatamente y fue tras de Yuma, quien muy a regañadientes le mostró su huerto, este era una de las cosas que el más adoraba, hubo alguna vez en la que sus hermanos intentaron ayudarlo, pero esto era lo suyo, el único momento en el que se olvidaba de todo, y tener que compartirlo con una extraña no era para nada agradable.
Al principio sólo le pedía que le alcanzará unas cosas, nada difícil para empezar, era un poco torpe inclusive con las cosas más simples.
"Una señorita" pensó Yuma, "Otra niña rica", por un momento Yuma pensó que podría ser una hija de Karl, y que esa cara que mostraba era sólo una fachada, ella al final y al cabo terminaría actuando como los Sakamaki.
Era temporada de siembra, y estaba demasiado centrado en las semillas de los tomates que apenas si notó a la sombra que estaba detrás de él.
-Yuma, no sólo sirvo para estar mirando lo que hacer, también puedo ser útil, si me enseñas- no pensó que Makoto le pudiera hablar de esa manera, pero en definitiva ella no era la persona que se escondía tras las espaldas de Ruki un día antes, pero esto era la manera en que Makoto daba las gracias por darle asilo, además ella odiaba que la trataran como una inútil, y eso era lo que veía en los ojos de Yuma cada vez que la miraba- No tengo miedo de ensuciarme.
Sí que tenía agallas. -Bien, Cerda- Mako trató de protestar al momento de oír ese tonto sobrenombre, pero Yuma continúo hablando- Si no temes ensuciarte, trae la manguera, las cosas se van a poner un poco húmedas-
Pero no todo salió como era de esperarse, un error de principiante y no ajustó bien la manguera, pero a eso sumenle un rubio travieso que pasaba por ahí, cuando vio la situación no pudo evitar gastarles una broma.
El agua estaba fría por lo que Makoto no pudo evitar gritar, estaba completamente empapada y para colmo se había resbalado, a Yuma no le había hecho gracia la broma de Kou, debido a que todo se había estropeado, en su mente pasaban mil y un maneras de matar al rubio que llamaba hermano, pero una risa estridente irrumpió los pensamientos de ambos, era Makoto, lucía más joven cuando reía, tal vez no era la más hermosa de las risas pero verla en esa faceta era algo revitalizante.
Al oír el alboroto del jardín Azusa y Ruki salieron, fue entonces cuando contemplaron la escena.
Azusa se acercó a Makoto y limpió las lágrimas que caían por su rostro. -Mako-chan ¿está bien?- le tendió la mano para levantarla del suelo
-Nunca me había sentido mejor- el detener su risa fue en vano
Ruki contemplaba las expresiones de Makoto, sin duda tenían un toque de Eva en ellas, a pesar de que ambas eran diferentes.
Nadie se había percatado que Yuma seguía pasmado ante el cambio de actitud de Makoto, de un momento a otro, ella había sonreído, en ese instante se preguntó qué se sentiría hacerla sonreír, aunque después alejó ese sentimiento de su mente en cuanto escuchó la voz de cierto idol.
-Vamos Mako-chan, serás tú quien me ayude a jugarle bromas a Yuma, seremos cómplices- decía Kou al tiempo que ponía atravesaba sobre sus hombros su brazo
-Kou- fue lo único que alcanzó a decir
Tal vez había sido en ese instante pensó Yuma, al tiempo que entraba a la habitación de Makoto, pero esta vez era tiempo de aclarar las cosas, porque lo ocurrido en la habitación de la Azusa y de la situación que había sido testigo no podía quedarse así.
-Makoto, tenemos que hablar- declaró Yuma
Makoto había quedado pasmada al ver la seriedad que el vampiro delante de ella irradiaba.
-¿Qué es lo que sucede Yuma?- el castaño se había sentado en una esquina de la cama, pero seguía sin mirarla.
Una parte de él, luchaba para evitar lanzarse contra ella y mostrarle que sólo le pertenecía a él, pero sabía que después de lo sucedido con Azusa y Subaru, no podría hacer eso. Si ella quería a Azusa no se iba a interponer, porque se trataba de la felicidad de su hermano, pero si Subaru trataba de llevarse a Mako, no lo permitiría.
-¿Tu quieres a Azusa?- soltó Yuma
Extrañada a lo que preguntaba, se limitó a responder -Sí, ¿por qué no habría de hacerlo?, de la misma manera en que lo hago contigo, Kou y Ruki- habían pasado muchas cosas durante su estancia en la mansión, lo más lógico era que les cogiera cariño.
-No me refería a eso- Yuma estaba tratando de llevar las cosas con sutileza.
Makoto no entendía a lo que se refería, hasta que pronunció las palabras que la sacarían de balance.
-Y Subaru- Makoto sabía que debía de permanecer tranquila, pero al escuchar su nombre, su mente volvía a la azotea, ¿en qué demonios estaba pensando? se volvía a decir para sí misma
-¿Qué hay con él?- trataba de mantener el tono de voz controlado
-Los ví- los ojos de Mako se abrieron bastante y prefirió mirar para otro lado
-No hay nada entre nosotros, simplemente quería agradercerle que siempre aparece en el momento justo para salvarme.
Aunque Makoto, sólo estaba diciendo una verdad a medias, Yuma no lo interpretó de la misma manera.
-No mientas, yo los ví en la azotea- Yuma estaba cerrando sus puños con vehemencia
-No es lo que piensas-La mente de Makoto, estaba en blanco, por lo tanto seguía renuente a aceptar el beso con Subaru, tanto para ella como para los que estaban a su alrededor.
El escuchar a Makoto negar lo sucedido con tanta terquedad, sólo lo hizo enfurecer y actuar sin pensar, en un abrir y cerrar de ojos, se encontraba acorralada contra la cama, sus manos estaban sostenidos por encima de su cabeza, sus ojos estaban completamente abiertos, incrédulos ante la situación que se desarrollaba ante estos.
-Yuma- su voz apenas era audible
-Podría dejar que estes con mi hermano, pero nunca con un Sakamaki- poco a poco comenzaba a subir la voz- ¿Es acaso que te tomaste mi confesión como una broma?- la fuerza entorno a las muñecas de Mako se hacía cada vez más fuerte- ¿Por qué insistes en volver a ellos después de lo que te hicieron? Eres una masoquista, si es eso yo también puedo dártelo- Debajo del cuerpo de Yuma, Makoto trataba de forcejear.
-Yuma, basta no hagas esto- sus ojos se tornaron vidriosos, y de la nada comenzó a toser sangre
-¡Makoto!- la sangre no paraba, esto era serio
-Hay problemas- Kou había entrado sin avisar a la habitación, había quedado en shock- Esto es grave
-No tienes ni idea- había respondido Yuma, levantando a Makoto entre sus brazos
Espero que les haya gustado el capítulo de hoy, le había dado muchas vueltas sobre como el curso que quería que tomará el fic, aún tengo algunas ideas en mi mente y me gustaría encontrar la manera de agregarlas, ya que le daría un giro a la trama, pero eso aún esta por verse, como siempre me gustaría saber cual es su opinión al respecto.
Un pequeño extracto de lo que se viene
-Sin duda tu olor ha cambiado- decía un Ayato bastante irritado -Dime ¿quién fue el bastardo que le robó a Ore-sama?- había arrinconado a Yui contra la pared.
Las piernas de la rubia temblaban como si fuera un venado recién nacido. El aura que emanaba Ayato era realmente aterradora, la mirada de niño travieso había desaparecido.
-¿Tengo que recordarte que me perteneces?- lentamente se acercó a su cuello, Yui buscaba una manera de escapar de su agarre, le fue imposible.
Hasta la próxima
¡Nos leemos!
