Disclaimer: Todos los personajes del MCU le pertenecen a Mavel y a Disney. A mi me pertenece la idea de la historia y los nuevos personajes que incluí.

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Capítulo 11. CW. El inicio del fin

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La base de los avengers se encontraba muy tranquila esos días. El equipo de Steve había marchado para seguir un par de pistas que se tenían sobre el paradero de Brock Rumlow. Dejando a dos aburridos miembros de su equipo en el departamento de sistemas.

Visión cerraba los ojos con un poco de molestia. Llevaban casi seis meses rastreando el paradero de Rumlow pero aún no conseguían apresarlo. Siempre que conseguían una pista, ese sujeto se esfumaba; por ello Natasha tomó la decisión de que le pisarían los talones siempre que hubiera una alta probabilidad de que el objetivo apareciera.

— Los cálculos eran correctos, sigo sin entender cómo es que durante la misión pasada nuestro objetivo pudo desaparecer. — El ingeniero Albert Riemann, encargado de los sistemas que llevaban a cabo todo el trabajo de inteligencia de la base avenger.

— No contábamos con que supiera dónde estaba la tubería de gas y provocara una gran explosión. — Norah bajó los pies de la mesa donde los apoyaba. Volteó su silla giratoria hacía el agente Riemann.

— Había miles de posibilidades, es imposible generar un cálculo que contenga escenarios infinitos — Visión se relajó. Aquel error había animado a Steve y a Natasha a poner manos en el asunto y ahora el equipo de persecución se encontraba en el campo cada vez que había posibilidades de que Rumlow apareciera.

— Esperemos que ésta vez sí den con ese loco, Lagos es una ciudad pequeña. — Albert señaló la computadora desde donde era posible monitorear la zona donde Steve y el resto se habían colocado para rastrear a "Crossbones" como se hacía llamar ese sujeto Rumlow. — En fin, nosotros ya hicimos nuestro trabajo de detectar al enemigo, ahora es turno de ellos atraparlo.

— Es una lástima que nosotros no hayamos podido ir, he leído que Nigeria es un lugar interesante — Visión observó el ajedrez que se encontraba sobre la mesa central. — ¿Quiere volver a jugar? — Preguntó al agente Riemann.

— Creo que no, desde que aprendiste a jugarlo no puedo ganarte. — Dijo un poco apesumbrado — En fin… ¿Alguien quiere un poco de café?

— No, se lo agradezco mucho — Respondió Visión con educación. — Creo que iré a tomar un poco de aire, no me gusta estar mucho tiempo sentado. — Y se marchó atravesando las paredes.

— Qué extraño… ¿Tú? — Miró a Norah, quien también pensó que Visión se veía como serio o preocupado.

— Lo siento, aún estoy tomando algunos medicamentos para el dolor y me temo que la cafeína no ayudaría mucho — Movió ligeramente su brazo derecho, en el cual tenía una férula inmovilizándolo.

— Creí que ya había soldado tu fractura.

— Pues si lo había hecho, pero los entrenamientos con la agente Romanoff son duros… — Respondió recordando en su última sesión en que se había descuidado por un segundo y Black Widow había aprovechado para sujetarla de su brazo que aún seguía un poco sensible y se lo dobló, inmovilizándola. — El doctor dijo que volviera a usar esta fea férula para evitar alguna lesión en lo que sana de nuevo.

El investigador la miró con una pequeña sonrisa.

— Entiendo, debe ser difícil entrenar con los agentes Rogers y Romanoff. — Acomodó sus gafas. — Me alegra no estar en tu lugar.

Norah suspiró.

— Supongo… bueno, iré a cenar… — Se puso de pie y se marchó de la sala donde estaban.

Ya habían pasado seis meses desde que llevaba un entrenamiento intensivo. Steve no había escuchado ninguna de sus quejas cuando trató de negarse a iniciar un entrenamiento intensivo. Llevaba seis meses sintiendo dolor constante en todo su cuerpo, pues Natasha era todo menos paciente y aprovechaba cada oportunidad para dejarla nockeada en el suelo, al parecer la había adoptado como su saco de box personal.

Aunque siendo honestos, no era tan malo como el entrenamiento que llevó en la agencia holandesa donde se crió. Allá los entrenamientos eran extenuantes, duraban todo el día y el que pudieras probar un bocado dependía de a cuantas personas habías conseguido herir. Había postre si matabas a alguno. La ley del más fuerte gobernaba ahí, sin olvidar la adicción constante en la que vivían. Noah conocía muy bien la naturaleza humana llevada a sus límites.

Así que, si lo pensaba de otra forma, los entrenamientos de ahora solo duraban cinco horas y ella contaba con su inhalador especial, el cual le ayudaba a sentirse bien. Necesitaba usar su inhalador pues al vivir ocho años inhalando la droga gris, había desarrollado problemas respiratorios, pero no fue sino hasta hace tres años (dos antes de que llegara a la base avenger) que comenzó a notar que su salud decaía de manera acelerada. Debido a eso se retiró de estar en misiones con su anterior equipo. Se había resignado a tratar de vivir de la manera más tranquila posible y buscar alguna cura para su mal.

Pero pocos resultados le dieron los médicos, así que terminó resignándose a vivir lo que le quedara de vida con el crónico dolor en sus pulmones. Hasta que llegó a la base avenger, donde los médicos le entregaron un inhalador con una mezcla de medicamentos que la estabilizaban y que con el tiempo la hacían sentir mejor. Pero no solo eso, sino que estaba sometiéndose a unos procedimientos de regeneración celular con el cual podría llegar a curarse completamente.

Así que, si la única condición era que siguiera las órdenes del capitán, lo hacía con gusto. De alguna forma estaba agradecida con los avengers y con Tony, quien le proveyó del contacto con una aprendiz de la dra. Cho, quien una vez a la semana le daba una sesión de regeneración celular. Estaba agradecida con los avengers.

Pronto llegó al comedor de la base y se encontró medio vacío el lugar, al parecer muchos ya habían terminado y retirado a sus ocupaciones. Se dio prisa y recibió su cena que consistía en un poco de sopa, arroz cocido y una hamburguesa con queso.

— ¿No preguntarás por el postre? — Le preguntó una de las personas que solían trabajar en el comedor.

— Supongo que será gelatina y la verdad no se me antoja mucho — Dijo sin muchos ánimos la chica y marchó a sentarse. Cuando terminó de comer, dejó la bandeja y decidió ir a su habitación a descansar un poco. Haría su informe semanal y dormiría temprano.

Pero cuando avanzaba por el verde césped del campo, el ruido ensordecedor de un motor llamó su atención y a continuación, un traje metálico aterrizó cerca del auto.

— Seguro son Tony y Rhodey. — Murmuró la chica mientras se dirigía en su dirección, Tony no era su persona favorita en el mundo, pero no tenía algo más que hacer.

Cuando ella llegó hasta ellos, el ex sargento del ejército norteamericano le hizo una seña para que guardara silencio. Tony seguía sin salir de su auto.

— ¿Qué sucede? — Preguntó al llegar al lado de War Machine.

— No creo que sea un buen momento para hablar con él — Dijo el sargento mientras se abría su casco.

— ¿Sucedió algo?

— Pepper y él terminaron hace un par de semanas — Dijo Rhodey en voz baja.

— Oh… lo siento — Respondió ella.

— Solo no lo menciones, no lo ha tomado muy bien.

— De acuerdo — Entonces la puerta de la camioneta de lujo se abrió y dio paso a un serio Tony Stark.

— Hola — Lo saludó la chica. — No esperaba verte tan pronto por estos lados…

— Yo pago todo esto, linda, puedo venir en navidad y hacer una fiesta nudista si quiero— Respondió con voz cansada.

En otro momento la pelirroja se hubiera enojado, pero entendía lo que se sentía al terminar con la persona que amabas, suponía que Tony estaría más insoportable.

— Es cierto…

— Solo venimos a recoger un par de cosas y regresaremos a la Torre Stark, nos vemos después, agente Winters — Se despidió Rhodey para evitar un momento incómodo.

— Si…

Ella los miró partir. Norah llegó a su apartamento y justo cuando terminó de redactar su informe, se dispuso a dormir sin esperar una respuesta. Coulson había estado muy ausente los últimos meses, suponía que su trabajo con los inhumanos se estaba complicando, por lo que agradecía el hecho de poder llevar una rutina tan tranquila en la base.

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A la mañana siguiente, su comunicador portátil dentro de la base comenzó a sonar.

— ¿Qué ocurre? — Preguntó un poco alarmada.

— El agente Rogers solicita su presencia en la estancia privada del edificio "C". — La voz de un agente le informó.

— ¿Llegaron tan pronto? — Apenas habían marchado hace dos días a Lagos, le sorprendía que hubieran regresado tan rápido.

— El Capitán dice que es importante que se dé prisa.

— Bien, voy ahora mismo.

Norah se dio prisa en salir de la cama, se dio una ducha veloz y en menos de 20 minutos ya estaba subiendo las escaleras para llegar al lugar indicado. Le sorprendió ver a todos reunidos, incluido a Tony (pensó que ayer mismo regresaría a su torre), mientras un hombre con traje y su guardaespaldas pasaron a su lado con dirección a la salida. Al parecer la reunión había acabado y el silencio invadía el lugar.

No entendía qué había sucedido, pero algo debió de haber fallado en la misión para que un ambiente tan lúgubre se sintiera. Mal día eligió para levantarse tarde. Nadie se dio cuenta de su presencia mientras los observaba discutir.

— Quizás Tony tiene razón. Si tenemos una mano en el volante, podemos manejar, si nos las sacan…— Reflexionó Natasha.

— ¿Eres la misma que mandó al diablo al Gobernador hace unos años? — Preguntó Sam con molestia.

— Solo estoy tanteando el terreno. Cometimos algunos errores muy públicos. Necesitamos volver a ganar su confianza. — Decía Natasha, nunca la había escuchado tan seria.

— Espera… disculpa, ¿Te escuché mal o estás de acuerdo conmigo? —

— Ahora quiero retractarme… —

— No, no puedes retractarte. Gracias, sin precedentes…

Pero entonces el celular de Steve sonó y después de leer lo que le acababa de llegar, se puso de pie y se dirigió a las escaleras desde donde Norah los observaba.

— ¿Qué ocurrió? — Preguntó la pelirroja, al parecer las cosas estaban graves.

— Murió gente inocente — Dijo Steve mientras se recargaba en el barandal de las escaleras y apretaba el puente de su nariz, como queriendo evitar una jaqueca. — Después leerás el informe, yo tengo que salir de emergencia, pero necesito que te quedes con Wanda, ella necesita apoyo.

— Si, no hay problema — Norah lo miró preocupada.

— Ella te explicará, nos vemos luego — Pero antes de que se marchara, la chica lo sujetó del brazo.

— Tranquilo, no hay nada que no tenga solución, ¿De acuerdo?

Steve la miró con una triste sonrisa.

— Ojalá así sea, ahora sube y no dejes sola a Wanda, por favor —

Ella asintió mientras veía a Steve alejarse. Su relación mejoró bastante en esos meses, y hasta Steve solía darle pequeños besos en la mejilla o en la frente cuando nadie los veía. Todo con él era demasiado inocente y de alguna manera eso le hizo sentir a Norah que estaba viviendo algo parecido al primer amor. Bueno, Steve no era su primer amor, pero siempre había vivido de manera acelerada y adulta siendo muy joven, pues la inocencia era lo primero que se perdía en la agencia donde creció. Y después, cuando vivía con Scott y sus amigos, nunca se había detenido a pensar que alguien pudiera ser tan amable y cortés como Steve.

Subió las escaleras y notó a una hastiada Natasha intentar alejarse de Tony. Mientras James y Sam discutían acaloradamente.

— ¿Qué sucedió? — Preguntó a Visión mientras Wanda llegaba hasta ella con un rostro triste.

— Llegaste tarde por dormir mucho, ¿No es así? — Visión sabía que cuando Norah no tenía entrenamiento solía quedarse en cama hasta tarde, algunas veces había tenido que ir a buscarla para que comenzaran sus lecciones con el agente Riemman.

— Corrí en cuanto me llamaron.

— Ella no está dada de alta como un avenger en el sistema, por eso no tuvo llamado para asistir a la reunión con el secretario de estado — Aclaró Tony mientras se dirigía a las escaleras. — Me retiro por hoy, pero piensen en el futuro. Firmar los acuerdos asegurará un porvenir más seguro para todos…

Y se marchó seguido de Rhodey.

— Es tan insoportable como siempre… — Murmuró Wanda mientras soltaba a la pelirroja.

— Yo también saldré… — Dijo de pronto Natasha y abandonó el lugar.

— Lo que sucede es que quieren que firmemos los acuerdos de Sokovia — Dijo Sam dejándose caer en uno de los sillones — Y ceder nuestra autonomía.

— ¿Quién está promoviendo esto? — Preguntó Norah, aquello sonaba muy grave.

— La ONU, el pentágono… 117 países — Dijo un poco triste Wanda.

— Pero… ¿Por qué?

— Mientras perseguíamos a Crossbones, quiso inmolarse, matar al capitán y a todos a su alrededor y entonces… — Wanda comenzó a sollozar — Fue mi culpa, yo no pude controlar bien mis poderes y maté a gente inocente… —

— Parece que eso ha sido la cereza del pastel, el pretexto perfecto para que nos hagan firmar ese ridículo acuerdo — Sam se masajeó las sienes. Se notaba estresado.

— Yo no creo que sea ridículo. Como ya expresé antes, creo que un poco de vigilancia podría contener nuevas catástrofes. — Visión se puso de pie y llegó hasta la ventana, contemplando el cielo azul.

— Pero todo sucedió porque no pude controlar mis poderes, si eso sigue pasando y un día pierdo el control… ellos van a tratar de contenerme y si no pueden… ellos me… encerrarán o matarán… — Wanda tembló ante la idea.

— Creo que lo mejor será pensar esto con cuidado… por el rostro de Steve puedo deducir que él se negó — Comentó Norah a lo que Sam afirmó.

— Yo no firmaré, antes prefiero retirarme. — Concluyó Sam y se puso de pie.

— Yo no creo que a mí me dejen simplemente retirarme — Comentó Wanda mientras se dejaba caer en el sillón, ahora entendía Norah por qué Steve le pidió que no se alejara de Wanda, estaba muy perturbada ante la noticia de los acuerdos.

— Ya te dije que yo te protegeré — Le recordó Visión. — Y si firmas los acuerdos, pienso que ellos también lo harán, no tienes nada que temer — Norah sintió vio tensarse a Wanda ante esas palabras.

— Lo… lo voy a pensar — Respondió.

— Van llegando de su misión… ¿Por qué no van a descansar? — Sugirió Norah.

— Yo iré con Steve... — Y Sam Wilson salió del lugar en busca de su amigo.

— Nosotras podríamos ir por un trago, ya sabes, una salida de chicas. — Sugirió Wanda tratando de salir de ahí.

— No creo que sea conveniente que Wanda salga de las instalaciones, no luego de que en los medios estén reproduciendo lo sucedido en Lagos. — Norah tuvo que aceptar que Visión tenía un buen punto.

— Entonces vayamos a asaltar el bar de Tony y… — Sugirió la pelirroja pero Visión la interrumpió.

— Norah, no creo que esa sea una idea sensata… — Visión extendió una mano hacía las dos chicas, pero entonces Wanda se puso de pie.

— Yo pienso que si lo es. Vamos… — Wanda tomó la mano de Norah y la jaló hacía la salida de aquel lugar.

Conforme iban avanzando, Norah intentaba procesar todo lo que había ocurrido. Cuando llegaron a la sala común del edificio A, encontraron el bar de Tony lleno de todo tipo de bebidas alcohólicas.

— De solo ver todo eso ya siento resaca — Murmuró Norah. En lo particular disfrutaba de una buena copa de vino de vez en cuando, pero por la manera en que Wanda sacó varias botellas y comenzó a llenar dos copas, supo que lo último que bebería sería vino. Ahora que lo pensaba, había sido una mala idea sugerir alcohol, pues estaba tomando medicamentos.

— ¿Piensas firmar? — Le preguntó Norah para romper el silencio.

— No lo sé ¿Qué más podría hacer si no fuera una avenger? Toda mi familia está muerta, ¿Ir a encerrarme a un templo budista? No puedo zafarme de esto fácilmente. — Dio un trago a su whisky.

Norah no sabía qué contestar a eso, de alguna forma Wanda tenía razón.

— Sabes… yo pensaba lo mismo que tú. Tampoco tengo familia y dejé ir a mis amigos con los que crecí. Pero de una manera tan extraña terminé aquí, conociéndote a ti y al resto, creo que siempre hay algo más, aunque en estos momentos no sepamos qué es. — Norah miró el liquido transparente en su vaso, si lo bebía podía tener una reacción negativa al combinar alcohol con analgésicos.

— Supongo…

— Además, podemos esperar a saber qué piensa hacer Steve si no firma, quizás podamos irnos con él.

— Es cierto, se veía muy molesto con la manera en que se manejan los acuerdos — Wanda se sirvió más Whisky. — Supongo que será mejor ser pacientes.

— Sí… noté algo, quizás sean ideas mías, pero... ¿Estás molesta con Visión?

Wanda desvió la mirada.

— Es solo que se rige por la lógica, me molestó un poco que no se opusiera a los acuerdos — Dijo mientras le daba otro trago a su bebida.

— Bueno, es su forma de ser, creo que no deberías descartar tan pronto lo que diga él o Tony... pero si te hace sentir mejor, podemos guardar un as bajo la manga — La pelirroja sacó su teléfono.

— ¿Qué planeas? —

— Piensa... ¿Qué es lo peor que podría pasar si te negaras a firmar?

La bruja lo pensó un segundo.

— No puedo simplemente retirarme como el resto, probablemente quieran contenerme o deshacerse de mi...

— ...la gente le teme a lo que no comprende — Norah terminó con la oración de Wanda, quien asintió con un poco de tristeza. — Bueno, si se llega a dar el caso, puedo pedir al director de SHIELD que nos preste alguna instalación secreta, nunca está de más tener un sitio al que poder llegar.

— Natasha siempre dice que un buen agente debe pensar en mil formas en que algo puede salir mal y estar preparado para cada una de esas situaciones.

— Bueno, esperemos que no necesitemos de novescientos noventa y nueve planes más.

Ambas chicas rieron, entonces la tensión inicial de la agente Maximoff se esfumó.

— Llamaré al director — Marcó el número pero no contestó nadie. Lo intentó un par de veces más y nada. — Creo que no está disponible... seguiré intentando y te aviso cuando tenga algo.

— Si, te lo agradezco.

— No hay de que, pero entonces hay que esperar a ver lo que hace Steve y Sam, entonces podremos saber qué hacer.

— ¿Tú firmarás? — Preguntó en voz baja.

— No creo estar obligada a elegir, Tony ya lo dijo, no estoy registrada como un avenger. Así que podré cuidar de sus espaldas — Sonrió a la chica, quien le dio un breve apretón de manos.

— Hay que ir a desayunar, creo que el alcohol en la mañana no me cayó bien. — Wanda sostuvo su estómago.

— Bien, vamos.

Y ambas chicas salieron, sin saber que Tony las había escuchado desde las escaleras de la parte trasera del bar.

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Al día siguiente en la madrugada, el celular de Norah la despertó.

— Diga — Contestó un poco somnolienta. Era el viejo Adam, era la primera vez que hablan por teléfono en varios meses.

— ¿Estas viendo las noticias, niña?

— ¿Adam? — Preguntó sorprendida, no había vuelto a hablar con él por teléfono desde su último encuentro con Scott, solo había recibido sus correos con información pero no contestaba sus llamadas.— No — Miró la hora en el reloj de su pared. — Son las 4 de la mañana.

— Olvidé que tenías la mala costumbre de dormir mucho. Acaba de suceder un atentado en la cede de la ONU en Viena, mis fuentes dicen que se identificó a James Buchanan Barnes como el probable culpable. También me han dicho que en breve harán pública está información — Hubo un pequeño silencio — La CIA irá tras tu objetivo. Te enviaré su ubicación.

Norah salió de la cama y maldijo.

— Gracias por avisarme.

— No hay de qué, me pagas por información sobre El soldado del invierno, ¿No es así?

— ¿Solo lo haces por el pago?

— Sabes que no, pero al final de cuentas, todo tiene un precio... Aún si no es monetario, y tú lo sabes bien, ¿No?

Ella se sintió abatida.

— Lo siento.

— Olvida eso por ahora, será mejor que marches tras el objetivo, ya sea que llegues antes a Bucky Barnes o al Capitán, quien seguramente necesitará tu información para dar con su paradero antes que la CIA. Tu primer parada es Rumanía, hay muchos indicios de que Barnes se encuentra en un viejo condominio en Bucarest.

— De acuerdo, mándame la información y yo me moveré.

— Bien, hasta la próxima... Y cuídate niña.

Y la llamada se cortó. Antes de pensar en otra cosa, se dio una ducha y se puso su uniforme de viaje. ¿A donde debería ir? Steve estaba en Londres, Sam le avisó en la noche. Aunque quizás lo mejor sería que tomara la iniciativa y marchara al sitio que Adam le indicó. Sí, eso haría.

Cuando salió, volvió a marcar el número de Coulson, pero nadie contestó.

Salió para ir a recoger algo de comida al comedor para marcharse cuando de pronto su celular volvió a sonar.

— ¿Agente Winters?

— ¿Quién habla?

— Leo Fitz, soy parte del equipo del director de SHIELD, me informaron que ha estado llamando. ¿Le puedo ayudar con algo? — La voz se escuchaba joven pero cansada.

— Es urgente que hable con Coulson.

— El director se encuentra bastante ocupado en estos momentos, pero le aseguro que puedo ayudarla si me dice que necesita.

La pelirroja lo pensó unos segundos.

— Necesito una locación segura donde pueda esconder a una persona o dos, ¿SHIELD tiene algo así?

Se escuchó que el chico tecleaba muy rápido, al parecer estaba frente a una computadora.

— Si, tenemos un lugar llamado "El retiro", puedo enviarle las coordenadas. Se puede llegar tanto por cielo como por tierra y solo hay acceso a través de un complejo sistema de identificación. Puedo activar un permiso para que entres.

— Si, suena bien. Se lo agradezco, agente Fitz.

— No hay de qué. Si no hay algo más, debo colgar.

— Si, — Norah recibió un correo encriptado — Ya tengo la ubicación. Gracias.

Y colgó la llamada. Cuando ya tenía víveres, decidió ir a ver a Wanda a su residencia, eran las 5 de la mañana.

— ¿Puedo ir contigo? — Preguntó la chica cuando Norah le dijo que debía ir a apoyar a Steve.

— Creo que Visión tiene razón en el aspecto de qué es mejor que nadie te vea afuera — Le dijo Norah. Wanda se puso triste pero asintió. — Pero te tengo una buena noticia, ya tengo un sitio secreto al que podemos escapar. Te enviaré las coordenadas de manera encriptada y así solo tienes que hechizar a un piloto para que te lleve ahí en caso de peligro. — Y le envió el correo que un rato antes había recibido.

El semblante te Wanda se relajó.

— Es bueno saber eso. Nos vemos a tu regreso. — Abrazó a la pelirroja. — Supongo que Steve necesita de tu ayuda más que yo. Voy a intentar hacer las paces con Visión, creo que exageré un poco.

Norah sonrió.

— Es buena idea. — Se separaron y justo cuando se iba, volteó. — ¿Podrías decirle al doctor Rienmann que siento faltar al trabajo? Nos vemos.

Mientras salía del edificio, una idea le llegó. ¿Volvería a la base? Se mordió un labio. Traía su computadora en la mochila de viaje junto a los víveres, ropa, medicamentos para un año y un par de armas, pero ¿Qué pasaría con el resto de sus cosas? Bueno, había logrado sobrevivir con menos cosas en sus bolsillos en el pasado.

Pero antes de que pudiera reflexionar más, se topó con Tony quien también iba saliendo del edificio.

— ¿Vas a algún lado, agente?

— Me surgió un imprevisto... creo que tomaré unas vacaciones — Dijo mientras mostraba su bolso.

El millonario la miró de arriba a abajo.

— Eso es un poco imprudente dada la situación que tenemos en la base, pero me alegra verte antes de que te vayas... — La tomó del brazo — Necesito hablar contigo.

Ella hizo una pequeña mueca, pero debía escuchar lo que Tony quería decir, estaba en deuda con él. Así que asintió y él la arrastró a una sala vacía.

— Se que te volviste una persona cercana a Steve, lo cual me pone un poco celoso ya que yo fui su amigo antes que tú, pero nuestras obligaciones no nos permiten beber champagne tan seguido como quisiera. — Norah lo miró en silencio.— Necesito que me ayudes a convencerlo de que firme los acuerdos. A él y a Wanda.

— No creo que yo pueda hacer eso, conoces a Steve, cuando se le mete una idea en la cabeza, nadie se la puede sacar.

— Lo sé, pero también sabes que el cap escucha los consejos de la gente que respeta, es algo así como un anciano.

— Aún así, creo que la agente Romanoff tendría más posibilidades que yo...

— Ya lo intentó y no sirvió de mucho. No perderíamos nada si tú lo intentaras.— Norah iba a refutar cuando Tony alzó la voz.— Escucha, no lo hagas por mí, hazlo por él... ¿Sabes lo que va a ocurrir si él o Wanda o cualquier persona que quiera jugar a ser un superhéroe se niega a firmar?

Después de un pequeño silencio ella habló.

— No...

— Los van a encerrar en la prisión más segura del mundo, tanto tiempo que van a olvidar el color del cielo y yo no quiero que eso le pase a mis amigos y camaradas. No soy tan maldito como piensan.

Volvieron a sumirse en silencio. Tony tenía razón, si 117 países los perseguían, tenían pocos lugares a donde ir...

— Tú no tienes que firmar, pero estoy seguro de que ni tú ni yo queremos visitar a nuestros amigos los domingos en la mañana en la prisión, ¿Verdad? — Tony la miró seriamente.

Últimamente Tony se veía cansado, era una sombra del hombre que vio en la fiesta de presentación de los nuevos Avengers. Algo le decía que estaba hablando en serio, que realmente le interesaba lo que le pasara a Steve o a Wanda.

— Bien, supongo que puedo decirle a Steve que firmar le podrá permitir seguir ayudando a las personas.

Notó como el Stark mostraba alivio.

— Sabía que eras una chica lista. Cómo signo de paz y cooperación de mi parte y si prometes no vomitar en la nave, te dejo venir conmigo a Alemania, mientras más pronto hablemos con él, mejor.

— ¿Alemania?

— Sí. Me acaba de informar Friday que la CIA arrestó a Steve y a Sam en Rumanía y que los llevaron a las instalaciones de la CIA en Berlín. Justamente iba a verlos en estos momentos... Deberás esperar un poco más para lucir tu bikini.

Quizás si iba con Tony, podría llegar más rápido. Norah asintió.

— De acuerdo. Entonces vamos, War Machine nos espera allá.

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Cuando llegaron a Alemania, Tony la llevó a un imponente edificio de la CIA, eran hectáreas de edificios y seguridad. Para Norah fue muy raro entrar por la puerta principal, ya que siempre que había ingresado a lugares así, era para robar información o disparar.

Caminaba a lado de Tony, cuando se encontraron con el contacto de Tony en la CIA.

— Tony, es lamentable que nos veamos en este tipo de situación.

— Lo sé, pero para eso estoy aquí, dame unos minutos con él y podremos convencerlo.

Y Tony señaló a la pelirroja que lo acompañaba.

— ¿Y usted es...?

— Es la agente Winters, usted sabe, es una "amiga" del Capitán Rogers.

Ella miró con molestia a Tony, una cosa era ser paciente con él debido al agradecimiento que sentía y otra permitir que dijera ese tipo de cosas de ella y el Capitán

— Solo soy una escolta del señor Stark.— Dijo ella, quizás mantener un perfil bajo sería lo mejor, sobre todo si estaban dentro del edificio de la CIA. Coulson podría haber borrado su historial delictivo, pero eso no le aseguraba que su identidad se mantuviera a salvo.

Tony hizo un gesto de que le daba igual lo que ella dijera.

— Llegaran a este lugar. — Indicó el contacto y los condujo a los dos a una sala de operaciones con muchas computadoras — Esperen aquí.

Y se marchó.

Tony y Norah se sentaron en silencio viendo cómo las personas de aquel lugar caminaban de un lado a otro. Se notaba que algo grave había pasado para que hubiera tal revuelo.

El celular de Norah vibró y encontró un mensaje. Era Adam diciendo que había trasladado a Steve y a Bucky a la base de la CIA en Alemanía, sonrió, por primera vez iba un paso adelante de su viejo amigo.

— Bien, ya me aburrí, iré a buscarlos. Quédate en este lugar hasta que yo te llame. — Dijo Tony mientras salía del sitio.

— Sí jefe — Respondió Norah con sarcasmo, aunque no pretendía obedecer, no todos los días podía curiosear en un sitio así. Probaría qué tanto le habían servido las clases de sistemas que le había dado el doctor Riemann.

Una vez que Tony se perdiera en el mundo de personas, ella encontró una chamarra con el logotipo de la CIA y se la colocó. Salió de la sala y encontró una nueva sala de inteligencia, pero esta vez tenía puertas transparentes y a mitad del lugar había una mesa para reuniones.

Norah puso su mochila de viaje en el suelo y se sentó en una de las computadoras, sacó una memoria externa y la conectó.

— Veamos que hay... — Comenzó a revisar el sistema. Casi todo estaba codificado pero ella tenía un programa para eso.

Tecleó la palabra "Droga gris" y buscó los resultados. Encontró que la CIA estaba llevando a cabo un par de redadas para detener a los principales grupos delictivos que la vendían, pero no tenían nada más. Lo más importante que encontró, fue que en Hells Kitchen se situaba la base producción de droga gris y que ahí era donde comenzaba la distribución que se extendía por todo el país. Rápidamente guardó los archivos en su memoria externa cuando de pronto sintió que alguien la tomaba de los hombros.

— Con un demonio, te dije que te quedaras quieta. — Era Tony, para alivio de la chica.

— Lo siento...

— Ya, da igual — La jaló y aunque ella bien se pudo haber soltado, prefirió seguirlo, así que solo tomó su mochila y jaló su memoria mientras la guardaba en su pantalón. El Stark la llevó hasta el pasillo y la soltó.

— Ya han llegado, quédate en este maldito pasillo, mucho estrés ya tengo con esto como para tener que verte indagando en el servidor de la CIA. — Ella se hundió de hombros. — ¿Qué rayos haces con esa chamarra?

— Estaba aburrida y esto es un recuerdo.

El teléfono de Tony comenzó a sonar.

— General Ross... — Decía el Stark mientras volvía a entrar a la sala de donde la sacó.

Norah se dejó resbalar en la pared y se sentó en el suelo, de pronto observó que Natasha, Steve y Sam llegaban e ingresaban a la sala de donde la habían sacado pero por otra entrada. Decidió esperar.

El tiempo pasaba, ya llevaban más de una hora dentro de esa sala, no podrían haber salido sin que ella lo notara, pues desde donde estaba sentada podía ver las dos entradas a la sala.

De pronto, Sharon Carter apareció en el pasillo.

— Agente Winters — Saludó con una pequeña sonrisa.

— Agente Carter — Norah asintió desde el suelo.

Y la rubia continuó con su camino, ingresando a la habitación donde estaba el resto.

Cierto, ella trabaja en la CIA — Recordó Norah y volvió sacó su memoria externa, al parecer los archivos que extrajo no eran de gran clasificación por lo que no se activó la alarma, eso solo podía significar una cosa: la investigación del origen y distribución de la droga griss no era una prioridad para el gobierno estadounidense. Guardó la memoria en su mochila y mientras continuó esperando, pensó en qué podía hacer ella para detener esa endemoniada droga...

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Ya llevaban casi tres horas dentro de esa sala, cuando un rato después las luces se apagaron. Todo el mundo comenzó a correr y Norah se puso de pie, alerta, y gracias a eso notó cuando Steve y Sam salían corriendo de la sala, así que los siguió de lejos. Bajaron por las escaleras.

Cuando llegaron al subnivel 5, Norah vio que todos los guardias estaban inconscientes en el suelo. Se dio prisa cuando empezó a escuchar unos golpes metalicos.

— Maldición — Dijo mientras tomaba una pistola de uno de los guardias y la preparaba para disparar, pero justo cuando dobló en la esquina, Steve salió volando y se estrelló contra el elevador. Entonces vio como un hombre de playera roja lo golpeaba. Era Bucky Barnes, su brazo metálico era inconfundible, aún cuando fuera la primera vez que lo viera en persona.

Cuando Steve cayó dentro del espacio del elevador, Norah comenzó a dispararle a las piernas, solo para inmovilizarlo, pues no la idea era no matarlo, cuando él se acercó y le arrancó el rifle de las manos.

— Tonta — Pensó, alguien como ella estaba muy lejos de poder matar al hombre que la miraba con furia.

Rápidamente sacó una pistola más chica de su pantalón, pero el soldado la sujetó de su blusa negra y la azotó contra la pared, haciendo que el aire escapara de sus pulmones y dejándola caer, golpeándose la cabeza contra el suelo, eso la noqueó un momento, en el cual Bucky escapó.

Entonces un hombre delgado de cabello claro pasó corriendo a un lado de ella.

— Sujétalo — Gritó Sam cuando salió de la celda y vio a Norah intentando ponerse de pie.

— Lo siento, no pude... — Dijo con un poco de esfuerzo, la cabeza aún le palpitaba, su encuentro con Bucky fue demasiado inesperado.

— Entonces vamos — Le dijo Sam sin detener su carrera. Norah recogió su mochila y corrió tras de Sam de nuevo. Subieron las escaleras en búsqueda del hombre de saco.

Corrieron tras de él por las escaleras y por los pasillos, sin embargo, como el edificio también se encontraba en estado de evacuación, decenas de personas también corrían y todo se volvió confuso para los dos agentes.

Cuando llegaron a la salida, el único rastro que quedó de ese hombre, fue su saco.

— Maldición — Dijo Sam y Norah no pudo estar más de acuerdo. La carrera y los golpes aún la tenían un poco mareada. — Steve... Steve — Intentaba comunicarse con él, pero no respondía.

— ¿Qué procede? — Preguntó Norah con una mano sobre el golpe en su sien.

— Busca un transporte seguro, Steve no va a parar hasta que consiga detener a Bucky, pero si no lo consiguió, debemos escapar — Dijo mientras Norah asentía y aceptaba el intercomunicador que él le daba. Entonces recordó que traía puesta una chamarra con el logo de la CIA, así que corrió al estacionamiento y sin grandes problemas pudo conseguir una camioneta de una cadena televisiva.

Unos minutos después, Sam le informó que Steve tenía a Bucky y que estaban en el canal a la altura del puente que estaba del lado contrario del edificio de la CIA. Norah condujo rápidamente y llegó al lugar donde un Steve empapado no perdió el tiempo y junto a Sam metieron a Bucky en la camioneta y le ordenaron arrancar.

— ¿A dónde vamos? — Preguntó ella mientras trataba de no chocar con un par de patrullas que iban en sentido contrario.

— Dirígete al muelle que está cerca del edificio, no nos buscaran tan cerca y puede que haya algún taller mecánico. — Dijo Steve mientras Norah daba una vuelta en U, no sabía que tan seguro era lo que le pedía Steve pero confiaba en que supiera lo que estaba haciendo.

Entraron a una bodega y ella fue la única en bajar de la camioneta, para así dirigirse a cerrar la cortina de metal del lugar.

— Está cerrado, pueden bajar.

Entonces entre los dos hombres bajaron a Bucky Barnes y amagaron su brazo con un gato hidráulico de automóviles, eso le dio alivio a Norah, quien sentía palpitar su sien.

— Iré a vigilar — Dijo Sam mientras Steve ajustaba el gato hidráulico.

Norah se dejó a caer y dejó su mochila aún lado. Le parecía un milagro que no la hubiera perdido en toda esa conmoción. Ahí tenía las cosas más valiosas de su trabajo como espía de Coulson.

— ¿Cómo llegaste hasta acá? — Preguntó Steve cuando se sentó sobre una llanta.

— Tony me pidió que viniera a tratar de convencerte de firmar. — Respondió ella y él la miró un poco sorprendido — Pero no te preocupes, en realidad vine porque pensé que podrías necesitar ayuda.

— Fue muy oportuno, gracias.

— Olvídalo, me has ayudado mucho, es lo menos que puedo hacer. — Miró a un inconsciente Bucky. — A él le voy a cobrar por esto. — Y señaló su cabeza, entonces Steve notó que tenía una marca roja que comenzaba a ponerse morada. — Por lo menos no sangré porque entonces mi visión hubiera disminuido.

— Un médico debe ver esa herida — Steve cerró los ojos — Lo siento.

El silencio los envolvió.

— Berlín siempre me pareció un lugar interesante, pero creo que esto la incluye a mi top de ciudades que no quiero volver a visitar. — Steve sonrió. — Deberías dormir un poco, el cambio de horario debe afectarte.

— No sé qué tan buena idea sea dormir.

— Él está dormido y en caso de que vuelvan a venir por él, es mejor que estés descansado y listo para actuar. Sam y yo vigilaremos.

Ella tenía razón, pensó Steve, así que tomó una lona que estaba arrumbada en una esquina y la extendió. Se sentó sobre ella y se recargó en la pared, justo cuando sintió que el sueño lo invadía, vio como Norah se acercaba y le colocaba en las piernas la chamarra negra que había estado usando, y sobre sus brazos, ella ponía una prenda bastante cálida.

Era mi único abrigo, se lamentó por haber llevado tan solo dos cambios de ropa. Suspiró y pensó que podría comprar algo más cuando se movieran de ese sitio.

— ¿Por qué no duermes? — Le preguntó Sam quien observaba desde la ventana que nadie se acercara.

— Dormí todo el trayecto hasta Berlín, además, cuando estoy en misión no puedo dormir.

— Tu cara dice otra cosa — Se burló él.

— Y la tuya dice que te dieron una paliza.

Sam rió ligeramente.

— No soy el que tiene una bola en la cabeza.

Norah quiso reír, pero lo evitó para no despertar a Steve.

— Touché.

Se quedaron en silencio, de pie y observando por todos los espacios posibles, que nadie se acercara.

— Pronto va a anochecer. — Murmuró Norah, eran las cinco de la tarde, pero en Berlín oscurecía pronto.

— Debemos movernos lo más pronto posible de aquí, pero no es posible sin antes saber si ese sujeto nos atacará cuando despierte. — Ella asintió.

— Steve... no imagino cómo se debe sentir luego de buscar a su amigo por tanto tiempo. — Comentó Norah mientras miraba a Steve dormir desde donde hacía guardía, ahora Sam estaba sentado sobre una caja de madera.

— Me pregunto... — Murmuró Sam pero Norah lo escuchó. — De todas las personas que rodean a Steve, fuiste tu quien se pegó como lapa a nosotros para ayudar en búsqueda del soldado del invierno... ¿Por qué?

Ella se tomó su tiempo para meditar la respuesta.

— Creo que me gusta Steve — No era toda la verdad, pero sin duda era una gran parte de la verdad.

Sam la miró con una sonrisa.

— ¿Arriesgas tu vida para ayudar a alguien que crees que te gusta?

Ella alzó los hombros.

— He arriesgado mi vida por situaciones más simples y hasta ridículas... una vez me contrataron para robar el vídeo porno de la esposa de un senador. Tuve que infiltrarme en la embajada rusa para eso. Decir que los rusos no llevan armas de bajo calibre es decir poco. — Miró a Sam — Así que sí, hacer esto para ayudar a Steve es algo que quiero hacer.

De pronto, omitir que se inmiscuyó en la base avenger por ordenes de Coulson no fue tan difícil, tal vez eso ya había pasado a segundo lugar para ella y realmente estaba ahí por las razones que le daba a Sam.

— ¿Y qué hay con la agente Carter? Se nota a leguas que hay algo entre ellos, ¿No te molesta?

— Steve y yo no somos nada a final de cuentas. — Recordó fugazmente la inocente noche que compartieron meses atrás y supo que si le molestaba, pero tampoco podía hacer mucho si Steve no le correspondía, pero aún así seguiría hasta que él y Bucky estuvieran seguros... luego de eso, se marcharía a menos de que el Capitán le pidiera que se quedara.

Antes de que pudieran decir algo más, Steve se levantó. Solo había dormido un par de horas.

— Es hora de despertarlo y saber a lo que nos atenemos. No podemos esperar más tiempo aquí — Indicó Steve y los dos asintieron. Entonces Sam sacó una pequeña botella con agua y se la dio a Steve, quien la usó para mojar a Bucky.

Norah sintió un escalofrío recorrerla por completo. Había llegado la hora.

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¡Gracias por leer!

Bien, hemos comenzado con el arco argumental de Civil War. No quise reproducir la película como tal para solo incluir a mi OC, así que decidí mostrar el detrás de cámaras de algunas situaciones, todos vimos la película y sería aburrido solo escribirla. Así que solo utilizaré pocas escenas de la película, donde irremediablemente está Norah como observadora, pero me voy a centrar más en el desempeño de ella.

Pueden consultar las fechas de actualización en mi perfil, en la sección de avisos o en mi página de facebook "Tamashitsumo".

Un enorme agradecimiento a:

Cindy 04: Hola! muchas gracias por escribir, y sí, veremos algunos flash backs del entrenamiento de Norah en el próximo capítulo. En este arco argumental voy a poner el inicio de la relación entre Steve y Norah, y bueno no imgino a Steve siendo muy cariñoso, él es de la vieja escuela. Muchas gracias por dejar un review y te mando muchos saludos, nos leemos pronto!

S. ALEMG: Muchas gracias por tus palabras! :D me animan a continuar esta pequeña historia! Norah se ha adaptado a la convivencia con los avengers, y su deseo de estar con ellos pudo más al hecho de poder escapar con el hombre que siempre la acompañó, aunque aún queda mucho por escribir de Scott y los otros jeje. Saludos! :D

Kam: ¡Hola! Te agradezco infinitamente que me hayas escrito para recordar que debo publicar esta historia, ya tengo planeados los cuatro capítulos que va a durar el arco de Civil War, pero no me había dado tiempo para escribir y editar el capítulo 11. Ahora voy a publicar cada quince días, en miércoles, en mi perfil pondré las fechas. Las cosas se van a complicar una vez avancemos, así que espero que puedas seguir leyendo y que te guste. Te agradezco mucho tus palabras!

Guest: Gracias por comentar, ojalá te haya gustado el nuevo capítulo. Saludos!

Irina: Sii! y va a haber más shipping! y más acción! :D Gracies por el review. Nos leemos pronto!

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Y un infinito agradecimiento a los han marcado esta historia como su favorita e incluido en sus alertas. Muchas gracias!

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domingo 29 de enero del 2017