No me voy a excusar, porque no tengo excusa más allá de lo típico xD. Pero ando con inspiración ahora último, así que aprovechare de escribir tanto como pueda jejeje. ¡Los amo, bebos!

Pd: Al que entienda la referencia que puse en este capítulo, prometo que le hare un fanfic de lo que quiera. Tiene que ver con las hidras, por cierto.

XI

Un hermoso canto

Aquamarine había perdido muchas cosas en la vida cuando decidió entregarse al océano. Cuando Thalassa le había informado que el mar seria suyo siempre que lo protegiera, no lo había aceptado. Pero cuando su madre falleció, y su padre lo abandonó, decidió que el mar era todo lo que le quedaba.

El agudo dolor de ver a su madre irse debilitando poco a poco por aquella herida seguía siendo muy intenso, casi como si su espada estuviera siendo enterrada en su corazón. También sentía un horrible dolor por el estado de su océano, teñido de rojo.

Por eso entendía el dolor que sentía Rainbow Dash viendo a su amiga sufrir tales tormentos en una cama de un barco pirata, a la deriva del mar. Sin posibilidad de curarse de la herida que el ácido de la hidra había dejado en la espalda.

Acido que no iba dirigido a ella, si no a la chica de melena arcoíris que la lloraba amargamente.

"Es mi culpa, es mi culpa, es mi culpa…" Era lo que se repetía en la mente de Rainbow. "Si tan solo hubiera estado más atenta, si no hubiera creído haberla derrotado… Si no hubiera creído ser la mejor…"

Applejack estaba en un estado de mediana inconsciencia. Sabía lo que ocurría a su alrededor, escuchaba sonidos y sollozos. Pero nada de eso lograba distraer gran parte de su mente del aterrador dolor de su espalda. Sabia porque lo tenía y, sinceramente, no se arrepentía del ácido que recibió.

No si lo había recibido por su amiga de ojos magenta, sonrisa orgullosa y cabello arcoíris.

Aquamarine no aguantó más, y salió de la cabina que le correspondía al a tomar algo de aire fresco. Aunque decentes, las camas de la embarcación no eran muy cómodas, después de todo, sus compañeros habían tenido todas unas vidas difíciles. La cama de él era la única medianamente suave, por lo que habían decidido poner a Applejack allí. Y al no le molestaba.

Lo que le frustraba era no saber qué hacer por ella. Después de todo, su madre había muerto de manera parecida, enfrentando a una hidra en medio del océano hasta que la maldita serpiente le había escupido en la cara asesinándola. Su madre, Silena Marine, había sido una gran pirata, por lo que eso terminó trayéndolo a él al mar para aceptar la solicitud de Thalassa.

—Eh, Thalassa, viejo amigo… —murmuró el pirata alzando la vista a las estrellas, mientras tomaba su lugar frente al timón. Parecía que a los astros les costaba brillar a través de las nubes para iluminar el océano—. Dame ayuda, viejo lobo. Mi océano esta ensuciado, las guerreras que me enviaste son valientes pero no han vivido peleando, y ahora esa chica está muriendo por acido. Por favor, lobo… Ayúdame.

Aquamarine… —La voz de Thalassa ahora estaba debilitada, como si estuviera luchando por no desfallecer—. No puedo hacer mucho desde mi prisión, pero ayudare a la guerrera del dragón… Apresúrense en llegar, atento a la voz del miedo…

—¡Thalassa! —El capitán se aterró ante el cansancio en la voz del dios. El viejo lobo lo había adoptado y enseñado todo lo que sabía de su océano y de sus habitantes, no soportaba que estuviera así—. ¡Lo hare, viejo amigo! ¡Pero muéstrame donde estas!

Dicho y hecho. Aquamarine frunció el ceño al escuchar una voz diciendo su nombre, y dirigió la vista hacia el lugar de donde se escuchaba. Vio a lo lejos, en el cielo, una constelación que pocas veces se dejaba ver, una brillante constelación de un lobo aullando.

—Gracias… —susurró, y con una sonrisa dirigió el barco hacia allá.

Pinkie Pie no podía dormir. En su mente se repetía lo que había ocurrido: la "derrota" de la hidra, Rainbow halagándose a sí misma, la aparición de la tercera cabeza de la hidra… Ella había dirigido el barco rápidamente hacia la serpiente, golpeándola fuertemente, pero no logro evitar que escupiera el ácido hacia Rainbow.

Corrección: no logro evitar que el ácido diera en la espalda de Applejack, quien ahora está sufriendo de dolor incluso en sueños.

La fiestera chica suspiró. A su alrededor, los suaves ronquidos y movimientos de los piratas en sueños quizás también tenían que ver con su insomnio, pero no se pondría a pensar si era eso o no. Tenía que dormir, tenía que ayudar a la misión de Licaón.

Se sintió observada de un momento a otro. Buscó con la mirada, encontrándose con un pirata que la miraba fijamente. Tenía un cabello castaño ondulado, y unos bonitos ojos verdes brillantes. Su piel era anaranjada, provocando que su sonrisa blanca brillara.

Sonrisa dedicada a ella.

Cuando el pirata notó que ella lo había pillado, desvió la mirada y se acostó rápidamente, haciéndose el dormido. Pinkie no pudo evitar reír por la tierna acción del muchacho, distrayéndose de los aterradores pensamientos que la estaban superando.

Entonces, lo escuchó.

Primero pensó que era solo un zumbido molesto. Luego, el sonido tomo fuerza, y más temprano que tarde escuchó una voz femenina llamándola a ella. "Pinkie Pie… Guerrera de Licaón..." decían las voces, llamándola con fuerza.

El chico que había estado mirándola se levantó, alarmado, y miró confundido a Pinkie Pie. Luego, cuando escuchó las voces, su rostro obtuvo una mueca de terror. Se levantó rápidamente y, tomando una olla y un palo, las golpeó creando un potente chirrido que distrajo a Pinkie de las voces.

El resto de piratas se levantó ante el ruido, y miraron enojados al pirata de ojos verdes.

—¿Qué demonios te pasa, Cheese? —cuestionó uno de ellos, visiblemente enojado.

El chico dejo de golpear la olla.

—¡Pongan atención!

Los piratas se concentraron, a pesar de estar medianamente dormidos, y escucharon igualmente las voces. Pinkie no entendió porque el rostro de todos se llenó de terror. ¡Esas voces eran muy dulces! ¿Por qué todos se aterraban?

—¡Cierren todas las salidas, ahora! —exclamó uno de ellos, el más grande y corpulento. Los piratas cerraron la puerta principal, y atrancaron la salida con uno de los camarotes. También colocaron camarotes frente a las ventanas, imposibilitando el paso pero permitiendo ver.

—¿Qué ocurre? —preguntó Pinkie Pie, sus ojos celestes miraban confundidos la desesperación en los movimientos de los piratas, quienes parecían nerviosos. El chico que la había estado mirando la volvió a mirar en ese momento.

—¿No reconoces su canto? —Al ver la mirada aun confundida de la chica, suspiró—. ¡Son sirenas!

La chica parpadeó, y se giró hacia una de las ventanas. Vio una cola de pez nadando por fuera, y la dulce voz pareció tomar más fuerza. Avanzó hacia la ventana, extendiendo la mano. Quería ir…

—¡No! —exclamó el pirata de cabello castaño, estirándose para tomarla de la muñeca y tirarla lejos de la ventana—. ¡Ellas dicen lo que quieres escuchar! ¡No es su voz real, es la voz que anhelas!

"Pinkie Pie, hija…" La voz, ahora masculina, llamó nuevamente la atención de la Guerrera de Licaón. "Mi animada pequeña…"

Y de golpe dejo de escuchar las voces. Sintió una presión en los oídos, y se giró para ver al pirata de ojos verdes tapándole los oídos con las manos. Luego, cuando todos miraron hacia la ventana asustados, ella también se volvió, sin dejar de tener los oídos tapados por el pirata.

Lo que vio la aterró.

Afuera, vio que un pirata saltaba al agua, encantado por las voces. No llegó a caer al agua cuando una de las sirenas sonrió, enseñando una hilera de afilados dientes, y atrapó al pirata entre largas garras. El pirata cayó al agua en un mar de sangre.

La fiestera chica se volvió, y notó que los piratas estaban aterrados.

"Escúchame" dijo la sorpresiva voz de Licaón en su mente. "Las sirenas no soportan otros ruidos, pues no llegan a oír su propia voz."

Pinkie asintió.

—Hecho, capi —dijo en voz alta, dejando extrañado al tal Cheese. Se volvió, y tomando la olla y el palo que antes tenía él, empezó a golpearlas para llamar la atención de los piratas.

—¡Hagamos una fiesta! —dijo sonriendo la chica, empezando a juntar todo lo que pareciera que haría ruido ante golpes. Los piratas se miraron confundidos, hasta que el que había cuidado a Pinkie sonrió también.

—¡Vamos, hermanos! ¡Hagamos una fiesta sonora! —exclamó, marcando fuertemente la palabra "sonora" antes de acercarse para ayudar a Pinkie Pie.

Los piratas se miraron entre ellos, y no tardaron en sonreír y unirse a ambos. Recordaban lo que había dicho Aquamarine, en caso de que hubiera sirenas.

"Hagan el ruido que siempre hacen y se irán. Ellas no soportan no escuchar su propia voz."

Rainbow escuchó un grito de dolor, lo que la hizo salir rápidamente echando mano a su arco y carcaj. Tenía las piernas agarrotadas por estar arrodillada junto a Applejack todo ese tiempo, la cual parecía haber caído inconsciente por su relajada respiración a pesar de que sus heridas no dieran señales de mejorar, pero el grito definitivamente era alarmante.

Por eso, cuando salió, se sorprendió de ver a Aquamarine mirando fijamente al cielo. En sus oídos había algo que Rainbow no llegó a reconocer, y tampoco le puso mucha atención.

Eran esos ojos morados, el cabello magenta y esa sonrisa cargada de la inocencia de un niño lo que la llamó toda su atención.

—Scoot…

—¡Rainbow! —exclamó la chica, luchando por subir completamente al barco, pues sus bracitos se aferraban débilmente a la barra. Rainbow quiso correr a ayudarla, pero algo mantenía sus pies fijos al suelo.

—C-como… —La arquera tenía fuertes deseos de llorar. Ver a su hermanita allí, llamándola, era suficiente para hacer que se acercara. Avanzó algunos pasos con dificultad, aun con los pies aparentemente pegados al suelo, y le pareció ver un cambio en la sonrisa de Scootalo, su fallecida hermana menor. Parecía… ¿emocionada?

—¡Rainbow! —bramó una voz. Intentó girarse, pero su cabeza pareció rechazar la idea de apartar la vista de su hermanita, por lo que le costó. Cuando se volvió, notó a Aquamarine mirándola alarmado—. ¡No te acerques!

¿Por qué no debería? Era su hermana menor. La echaba tanto de menos…

Avanzó unos pasos más, acercándose a Scootalo con los pies pesando como si tuviera zapatos de hierro. Extendió los brazos, notando la sonrisa de su hermana menor, quien la esperaba pacientemente.

Entonces, repentinamente, un cuchillo se clavó en uno de los brazos de su hermana, haciéndole soltar un grito de dolor. Rainbow Dash se volvió para ver, con un creciente enojo, a Aquamarine tomando otro cuchillo.

Y se sorprendió cuando se lo lanzó a la pierna.

Reaccionó a esquivarlo, pero el cuchillo le hizo un tajo que le provoco sentir un agudo dolor. Parpadeó para retener las lágrimas de dolor, y alzo la mirada hacia Scootalo, quien seguía gritando. Vio la figura de su hermana parpadear, y vio un cabello morado junto a un raro brillo rojo en su pecho, pero rápidamente la figura de su hermanita volvió a resaltar.

—¡Rainbow! —exclamó de nuevo la voz de Scootalo. Se volvió para verla nuevamente, y noto que en sus ojos había un brillo de rabia al mirar a Aquamarine, antes de que volviera la mirada hacia ella—. ¡Ven conmigo! ¡Tomemos venganza de papá!

—¿Qué hagamos qué? —preguntó la chica de cabello arcoíris—. ¿A qué te refieres, hermanita?

—Por padre estoy aquí —dijo la chica, mirándola con lastima—. Padre nos separó, Rainbow.

—No, el… no, no lo hizo con intención —exclamó Rainbow. Escucho a alguien llamándola tras ella, pero no volteó—. No, Scoot…

—Rainbow… Por él nos separamos.

—No… —Entonces Rainbow notó algo: Scootalo no había subido completamente al barco, a pesar parecer firmemente sostenida en sus dos brazos—. ¿Por qué no vienes tú conmigo, Scoot?

La figura de su hermanita volvió a temblar. Entonces un látigo golpeó a Scootalo en la cara, haciéndola soltar un nuevo chillido de dolor. Rainbow se volvió hacia Aquamarine, pero este había vuelto la mirada al cielo y lo miraba con desesperación, como si en él hubiera algo que no podía perder.

Se volteó completamente, y vio a Applejack caminando hacia ella. La vaquera caminaba completamente erguida, como si en su espalda no hubiera nada. La rubia se acercó a Rainbow, dejándola ver el brillo enojado de sus ojos verdes.

Y luego la chica dio un golpe en el cuello de Scootalo, provocándole un grito.

—¡NO! —bramó Rainbow, colocándose entre Applejack y Scootalo con los brazos extendidos. En su mano izquierda seguía sosteniendo el arco, y las flechas de su carcaj parecían anhelar ser disparadas—. ¿Qué crees que haces?

Applejack la miró frunciendo el ceño.

—¿Qué ves? —preguntó repentinamente la vaquera, haciendo a Rainbow fruncir el ceño.

—¡Es mi hermana, no te dejare hacerle daño!

Entonces escuchó un chillido de satisfacción a sus espaldas. Se volvió, y solo logró ver unas afiladas garras y unos colmillos enormes. Se hizo a un lado y, siguiendo sus instintos, disparo una flecha rápidamente, escuchando ahora un chirrido de dolor.

Retrocedió algunos pasos para ver mejor lo que sea que la había atacado.

Frente a ella había una mujer de cabello y ojos morados. La chica había caído al suelo, y Rainbow noto que agua había caído sobre su ropa. Siguió el camino del agua, sorprendiéndose al notar que, donde la chica que la atacó debería tener piernas, había una cola de sirena que tenía una flecha atravesada.

Sirenas.

Applejack avanzó rápidamente, y le amarró ambas manos con su látigo. Rainbow la miró, sorprendida por el hecho de verla bien, antes de voltear la vista ante gritos de dolor: En el océano, unos piratas se habían lanzado, y pronto se habían disuelto en sangre. Aquamarine miró a la misma dirección, pero luego desvió la vista.

La arquera supo que debía actuar, así que avanzó algunos pasos y apuntó. Una a una, sirenas iban cayendo, pero por cada sirena que destruida otras diez aparecían. Pronto alguien más se lanzaría.

—¡Rainbow! —La arquera se giró para ver a Applejack señalando a la proa mientras terminaba de amarrar a la sirena. Allí, en la punta del barco, dos chicas subían. Parecían humanas, pero Rainbow solo tuvo que ver el agua cayendo para deducir quienes eran—. ¡No las mates!

La arquera apuntó cuando las sirenas atacaron. La más grande de ellas cayó con una flecha eléctrica atravesándole la pierna, pero la otra se detuvo junto a la caída y se quedó junto a ella, así que no le disparó.

—¿Quiénes son, y que ganan atacándonos? —preguntó Rainbow frunciendo el ceño.

Si la sirena le respondió, no escuchó. Un fuerte ruido sordo llegó a sus oídos, haciendo a la arquera llevarse las manos a los oídos, pero no dejo de mirar a su alrededor. Applejack se enderezó a su lado y le sonrió, haciendo que sus mejillas se calentaran.

Entonces toda la tripulación de Aquamarine subió desde las recamaras, con Pinkie Pie y un chico liderándolos. Todos azotaban ollas, o palos contra el suelo. Definitivamente hacían mucho ruido, por lo que pronto solo escuchó eso, ya no los débiles cantos de las sirenas.

Así que sonrió, y volvió la mirada hacia el trio de sirenas a sus pies.

—¡Tenemos carne fresca!

—Entonces, repitamos. —Applejack se masajeó las sienes—. ¿Quiénes son?

—Adagio —dijo la mayor, de cabello dorado, frunciendo el ceño.

—¿Qué te importa? —dijo la que había atacado a Rainbow, sacudiéndose en un intento de liberarse de sus amarras.

—¡Sonata! —exclamó la menor. Ella sonreía, al contrario que sus compañeras.

—Bien, ¿y que hacen atacando MI nave? —Aquamarine sonreía, pero en su rostro se mostraba una tensión que advertía que no estaba de humor—. Porque asesinaron a buenos hombres.

—¿Qué te importa, basura de capitán? —dijo la de pelo morado.

—Aria, cállate —ordenó Adagio.

—¡Tu no me das ordenes!

Ambas se inmiscuyeron en una pelea personal que hizo a Applejack, Rainbow y Aquamarine suspirar. Pinkie, por su parte, se acercó a Sonata y le sonrió.

—¿Qué quieren?

—Oh, nuestra reina nos envió para destruirlos a todos porque no quiere que liberen el espíritu de agua ni a Thalassa —respondió sonriendo—. ¿Por qué?

Todos la miraron atónitos.

—Oh, nada, curiosidad —respondió Pinkie encogiéndose de hombros.

—¡SONATA! —exclamaron las otras sirenas.

—La reina… —murmuró Aquamarine para sí. Volvió la mirada, observando al lugar que le había señalado Thalassa—. Hacia allá está el castillo de la reina, pero solo una sirena sabe cómo entrar.

—¿Por qué? —cuestionó Applejack.

—No tengo idea. Hay una niebla que no deja pasar a nadie más. Una vez, unos viajeros que transporté fueron al castillo. —Aquamarine suspiró—. Nunca los volví a ver.

Entonces todos se quedaron en silencio, compartiéndose miradas. Pinkie Pie seguía hablando con Sonata, mientras que Aria intentaba morder sus amarras. Adagio solo observaba hacia el océano con una mueca, pareciendo anhelar su hogar.

—¿Estan pensando… —empezó Rainbow.

—…lo mismo… —siguió Aquamarine.

—…que yo? —terminó Applejack.

El trio volvió la mirada hacia las sirenas.

—Tenemos una propuesta —dijo Aquamarine.

Aria murmuró algo que nadie entendió, y Sonata siguió hablando con Pinkie. Pero Adagio los miró con renovado interés.

—¿Qué quieren?

—Ustedes nos guiaran al castillo de la reina —empezó la vaquera sonriendo.-

—¿Y que ganamos? —Adagio entrecerró los ojos.

—¿No matarlas?

Applejack hizo sonar su látigo, mientras que Rainbow sacó una flecha y tensó "por reflejo" el arco. Pero Aquamarine compartió una mirada con Adagio, y entre el capitán y la sirena parecio correr una conversación silenciosa.

—Yo no volveré a navegar cerca de sus tierras —dijo el pelirrojo, ganándose atentas miradas de Rainbow y Applejack—. A ustedes no les gustaba que yo navegara por allí, son demasiado territoriales.

Adagio frunció aún más el ceño.

—Piénsalo, si le dices a tu reina que por ustedes ya no habrán piratas, las recompensara.

—Si es que no nos mata por guiarlos allá —respondió la pelidorada, pero su mirada se ladeó hacia Aria y Sonata. Cuando su vista se clavó en la menor, pareció pensativa unos segundos—. No.

—¿No?

—No me interesan las otras sirenas —dijo en voz grave—. Pero Aria y Sonata son mis hermanas, a ellas las voy a proteger. —Adagio volteó la mirada hacia ambas, quienes la habían vuelto a mirar: Aria pronto ladeó la vista, pero Sonata la miraba con un brillo en los ojos—. Quiero que me des territorio propio.

—¿Perdón? —Aquamarine arqueó las cejas.

—Thalassa tiene un trato contigo: el océano es tuyo siempre que lo defiendas. O sea, que una parte del océano, es tuyo. Quiero una parte de él para estar con ellas.

Aquamarine la pensó unos segundos, antes de sonreir tranquilamente.

—Hecho —dijo con una sonrisa.

Adagio rodó los ojos.

—¡Te quiero, Adi! —exclamó Sonata sonriéndole abiertamente a la líder.

—Bien —susurró la pelidorada—. Por cierto, vas a chocar con una muralla de piedras si sigues hacia allá. Gira al oeste, luego al este, al sur y al-

—Espera, sirena. —Aquamarine sonrió—. Uno por uno.

Se alejó hacia el timón, y pronto se dirigieron hacia el oeste por el océano de sangre.

—¿Y tú como estas… —empezó Rainbow.

—…bien? —dedujo Applejack, sonriéndole. Luego se encogió de hombros—. No sé. Escuche a alguien diciéndome que iba a recuperarme si pensaba en algo que me hiciera querer volver. Entonces pensé en… eso, y desperté sin ningún dolor. Y aquí estoy.

—Thalassa suele hacer eso —informó Adagio con una mueca—. Cuando alguien tiene a algún ser querido esperando que vuelva, suele darle la oportunidad de volver si el sentimiento es mutuo. Suele darse en familia.

Adagio alternó la mirada entre ambas chicas, quizás encontrando un parecido familiar. Pinkie detuvo su conversación con Sonata nuevamente, y las miró sonriendo.

—¡Entonces Rainbow quería que Applejack volviera, y Applejack quería volver con Rainbow! ¡Eso significa que-

—¡PINKIE! —exclamaron ambas enrojeciéndose.

El trio empezó una discusión que produjo un agradable sonido para los demás mientras que se dirigían a su destino.

Respuestas! :3

AngelMariaNF: No, no tiene cura. Pero si un fénix trajo de vuelta a Twili de la muerte, pues… puede pasar lo mismo xD. Espero te encuentres perfectamente hermana, y hayas disfrutado del nuevo capítulo.

alexandervallejo144: Los shipps son queridos por todos bro xD. No hay roka ,v. Jejeje, espero te encuentres perfectamente hermano, y hayas disfrutado del nuevo capítulo.

Dragon Espectral: Por lo menos pueden releer la parte de Sunny y Twili, ¿no? xD. Espero te encuentres perfectamente hermano, y hayas disfrutado del nuevo capítulo.

Peebels Pek: Me reí feo con esa confesión de "me trague un mosquito de la impresión" xD. Espero te encuentres perfectamente hermana, y hayas disfrutado del nuevo capítulo.

Invitado: Créeme, también me gusta mucho el Rarijack. Me alegra que te guste mi Sunlight. Espero te encuentres perfectamente hermano/a, y hayas disfrutado del nuevo capítulo.