N/T: Bueno, estoy tan emocionada por el hecho de que la temporada tres de Sherlock comenzara a grabarse que a modo de celebración decidí actualizar antes esta semana. Espero disfruten este capitulo que ya falta muy poco para que The Lonely llegue a su fin.

Biffy316


Capitulo XI

Saltando los escalones del frente de la casa de Sofía, Sherlock detuvo el primer taxi que miro y los dos hombres entraron en el.

"Un bar llamado el Hot Spot. ¿Lo conoce?" Sherlock se aferro a la orilla de su asiento.

"Seguro que si, joven. Un lugar popular en su tiempo, pero esta cerrado. ¿Aun así quiere ir?" el conductor pregunto amablemente.

"Habrá un pago extra si nos lleva ahí en un tiempo record," Sherlock le prometió.

"Por supuesto." El conductor salió de la curva como si estuviera en el Grand Prix.

"¿Por qué el Hot Spot?" John pregunto.

"Parker no tenia otra orden mas que llevarse a Molly. No tuvo el tiempo para buscar un lugar secreto donde esconderla. Es razonable que la haya llevado a un lugar que conoce bien, alguna parte familiar. ¿Donde mejor que su antiguo negocio? Sobre el bar hay un estudio de grabación, donde seguramente habrá una cabina a prueba de sonido. Nadie la escucharía gritar por ayuda. Ella esta ahí, John, esta ahí," Sherlock dijo con determinación. "Lo se."


Molly se sentó de golpe, con los ojos muy abiertos, y el corazón latiendo descontrolado. Había pasado horas recitando oraciones que su Abuela le había enseñado cuando niña. Después trato de cantar para mantener el ánimo, pero su garganta dolía demasiado, así que termino tarareando. Comenzó con canciones pop, seguidas por éxitos de Broadway del musical Wicked y Les Mis. Al final, solo tenía suficiente energía para tararear algunas melodías simples de su niñez.

Pero entonces algo en la sofocada habitación cambio. En pánico, rápidamente corrió a refugiarse en la esquina más alejada de la puerta. Molly escucho un sonido metálico y pasos acercándose. Alguien venia.

Su pequeño cuerpo temblaba por la anticipación. Su captor era un hombre gigantesco. Si era él a quien escuchaba, no había manera de que pudiera enfrentarlo de manera física. Pero podía utilizar el factor sorpresa. Tomando el clip para papeles de su bolsillo, lo estiro hasta que formo una línea. Después lo puso entre dos de lo dedos de su mano derecha hasta que solo sobresalieron las dos puntas afiladas. Molly se agazapo, cerro los ojos, y acerco sus rodillas a su pecho. Si podía hacerlo creer que estaba inconsciente tal vez tendría una oportunidad.

Después de horas de silencio, la llave sonó como un trueno mientras abría la cerradura. Molly trato de concentrarse en mantener su respiración y su rostro sereno pensando en el aspecto imperturbable de Sherlock.

La calidez de un rayo de luz golpeo su mejilla mientras la pesada respiración de un sujeto corpulento se acercaba. Ella sintió su aliento caliente en su rostro mientras se agachaba junto a ella y ponía dos dedos a un costado de su garganta. El gruño satisfecho por encontrarla con pulso.

Era ahora o nunca.

Con un grito que Molly no pudo reconocer en si misma, se levanto y empujo al hombre tan fuerte como pudo, haciendo que el sujeto perdiera el equilibrio por completo. Mientras ella salto por sobre sus piernas, el hombre la tomo por el tobillo, pero Molly lo pateo. Tratando de recuperar el aliento ella corrió a ciegas de su celda a una igualmente obscura habitación. Sus ojos miraban hacia todas partes hasta que divisaron la silueta de una puerta que daba a un pasillo. Tropezándose al caminar, apenas había llegado al marco de la puerta cuando el hombre la tomo desde atrás. Gritando se dio la vuelta y lo golpeo en el rostro. El grito por el dolor mientras el clip se encajaba cerca de uno de sus ojos.

Molly corrió hacia la puerta y bajo casi volando las escaleras. En la parte de abajo la luz se colaba por una hilera de ventanas. Corriendo hacia ese lugar, no escucho al hombre alcanzarla hasta que fue muy tarde. Molly hizo una expresión de dolor cuando él la puso contra la pared y le inyecto una sustancia.


Con la promesa de dinero extra, el conductor hizo un excelente trabajo cambiando de carriles a una velocidad alarmante para llevarlos al club en menos de quince minutos. Mientras se detenían frente al lugar abandonado, Sherlock noto que la barra de metal aun resguardaba la puerta principal.

"Nadie a entrado por aquí. Llévenos atrás," el ordeno.

El conductor dio la vuelta a la cuadra. Justo cuando se acercaban al acceso por el callejón, la furgoneta blanca salió disparada como una bala, casi golpeándolos.

"¡La camioneta!" John grito. "¡Sherlock, era el mismo auto!"

Sherlock la había reconocido instantáneamente. "¡Sígalo!"

Mientras el taxi daba una vuelta rápida, John saco su móvil y marco. "Lestrade, es Watson. ¡Estamos siguiéndolos en este momento! ¡Parker! Nos dirigimos hacia… por Dios, ¿Dónde estamos?"

"¡Estamos en Park!" Sherlock grito, inclinándose tanto hacia el frente que prácticamente se encontraba en el asiento delantero.

"¡Vamos hacia el oeste en Park, acabamos de pasar Willow! Molly fue llevada a un club llamado el Hot Spot."

"Ella no esta ahí," Sherlock dijo con tono afectado. "Esta en esa camioneta. ¿Por que otra cosa iría Parker al club en el momento exacto en que nosotros hacíamos lo mismo? Sofía debió de habernos delatado. ¡Estúpido, estúpido!" se grito a si mismo.

"Parker esta en la misma camioneta blanca que utilizo anoche," John le repitió a Lestrade. "Sherlock cree que Molly esta con el."

La camioneta acelero repentinamente.

"¡Se dio cuenta de que lo seguimos. Acelere!" Sherlock grito mientras la camioneta se atravesaba frente a un camión.

El taxista piso el acelerador hasta casi alcanzar a Parker, pero mientras los dos vehículos se acercaban a la curva, el semáforo cambio a rojo. Se escucho el rechinido de los frenos cuando el conductor se detuvo, pero justo como la noche anterior, la camioneta siguió su camino. Paso el cruce como un rayo.

"¡No!" Sherlock grito mientras el hombre miro como un sedan grande golpeaba la camioneta en un costado. En medio del rugir del metal y rechinido de las llantas, los autos dieron vueltas en un baile enfermizo. Después el sedan se desvió y la camioneta golpeo un poste de luz.

Sherlock salió del taxi antes de que este se detuviera.

"¡Lestrade, la camioneta a chocado con un auto!" John grito por el teléfono. "En el cruce con Styate. ¡Envía una ambulancia!"

"¡Tengo un botiquín de primeros auxilios!" ofreció el taxista, entregándole una pequeña caja blanca y roja a John.

Por favor, por favor, por favor. John elevo una silenciosa plegaria al cielo mientras se apresuraba para cruzar la calle. John había visto muchos cadáveres; el no quería ver el cuerpo de una de sus amigas.

La camioneta estaba de cabeza, deshecha del lado izquierdo donde el auto la había golpeado. La cabina se destruyo completamente al golpear el poste de luz. Sherlock y otros dos peatones trataban de abrir la puerta trasera de la camioneta. Con un esfuerzo final, lograron abrir lo que parecía la entrada a un pequeño y extraño túnel. Sherlock trato de llegar al cuerpo inerte de Molly Hooper.

No había sido asegurada en la parte trasera del vehículo, y cuando sucedió el choque, ella había rebotado como una pelota de pinball.

"¡Sherlock, hazte a un lado! ¡Maldición muévete!" John tomo a Sherlock por el hombro y lo quito del cuerpo herido de la mujer.

La experiencia medica en le campo de batalla de John se hizo presente cuando empezó a inspeccionar a Molly sin perder el tiempo. La herida mas dramática y obvia era el corte de dos pulgadas en la línea de su cabello la cual sangraba abundantemente.

"Sostén esto contra la herida," John le ordeno a Sherlock, dándole un poco de gaza. El detective se coloco detrás de la inconsciente Molly, colocando con delicadeza la cabeza de la chica sobre sus rodillas.

"Puede que las heridas en su cabeza sean excesivas pero no graves," Sherlock dijo tranquilamente aplicando presión sobre la herida. Los ojos de John vieron el rostro preocupado de Sherlock y simplemente asintió.

Hábilmente John palpo la nuca de Molly sintiendo una protuberancia del tamaño de un huevo. Rápidamente recorrió sus extremidades, no detecto ningún hueso roto. Pero cuando toco su abdomen con delicadeza, sintió su caja torácica, al menos había dos costillas rotas en su lado derecho.

"El corte no es lo que me preocupa." Notando la respiración superficial de Molly, John puso su oído en su pecho. "¡Rayos!"

"¿Qué?" las cejas de Sherlock casi se juntaron.

"Posible Neumotórax. ¡Necesitamos asistencia medica ahora!" John dijo con urgencia.