Serie de drabbles u Oneshot RIREN, ERERI, etc. Reto1000K (TODO género de fanfic, están advertidos. Si no te gusta alguno pasa al siguiente o anterior)


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MUTUO ACUERDO

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Eren x Levi yandere (Ereri)

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Summary:

Cuando ganas un boleto gratis para las Vegas y despiertas "casado", con resaca y sin una sola pista de lo que hiciste anoche, es el momento para que comiences a rezar por tu vida. Porque van a asesinarte. Pero para Eren la historia es muy diferente porque se unió en matrimonio con su acosador anónimo que piensa crear alrededor de ellos un perfecto cuento de fantasía.

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Levi yandere—Secuestro—Psicopatía—vViolencia doméstica autoinflingida—Asesinatos.

Dedicado a Chiby Gore Italy

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Dices que lo más triste es ver a un ángel llorar, tú que nunca has visto al demonio sonreír.

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Cuando nos casamos Eren estaba tan drogado que tuve que recordarle su nombre para poder abrir el registro conyugal.

Después de eso fuimos a nuestra luna de miel en su habitación de turista, la 104 de Palace Titán, empaqué sus cosas mientras él se reía como un desquiciado en la cama de dos plazas, quitándose la ropa de manera torpe me lanzó el pantalón en la cara murmurando cosas verdaderamente obscenas. Cosas tan sucias que nunca se atrevería a repetir estando cuerdo o lúcido.

Dejé que se divirtiera un poco.

Incluso dejé que tomará mi mano para aventarme sobre la cama y rasgarme la ropa.

Esa noche me di cuenta de algo.

Eren lo hace como un jodido animal, como un perro, como un maníaco sexual. Gruñía cuando trataba de acomodar su peso sobre mí, embestía sin detenerse siempre con las dos manos amasando mis glúteos y sujetando con fuerza mis caderas. Sin detenerse. Tratando de partirme en dos en cada embiste. Además de eso jadeaba en mi oído al igual que una chica o un corredor de canchas.

Y besaba mal.

Muy mal, aunque tenía un húmedo sabor dulce en la lengua.

Tal vez sea por la droga que hacia mella en su organismo pero sus labios no dejaban de temblar, los dientes siempre mordiéndome.

En fin.

Esa noche tuvimos fuegos artificiales y estrellas.

Al día siguiente despertó con resaca y conmigo montando a su pequeño Jaeger. Digan lo que quieran. Soy insaciable, a diferencia de otros no necesito una droga para crear mi propia fiesta interior.

Terminamos de hacerlo y me preguntó quién era él, quien era yo y donde rayos estaba.

Se lo puse bien claro.

Él era Eren Jaeger, el estúpido que se tragó medio cóctel de PCP y keta anoche, en el bingo, cuando retaba a un tipo extraño.

Yo. Yo era Levi de Jaeger, énfasis por favor, el otro tipo que lo salvó de una pelea cuando escupió la keta sobre un viejo rico. También era esa sombra que lo seguía después del trabajo. Si, Eren. El que tiene una colección de fotos tuyas en calzones, no preguntes cuando las tome. El de las llamadas anónimas y el encapuchado del segundo asiento del autobús.

Me gustan esos recuerdos.

Son como un rayo de sol en un día nublado.

Eren siempre toma el primer asiento a las 5:15 de la tarde después de un duro día de trabajo y yo siempre llego al segundo asiento para recrearme durante media hora con su nuca y cabello castaño.

Ah, sí casi lo olvido. ¿Dónde estamos? En un hotel de las Vegas. Resulta que Eren ganó un concurso donde lo invitaban a pasar dos días en el hotel Palace Titán, pues yo estuve a punto de ganar el segundo boleto pero se lo dieron a otra persona. ¿Cómo se lo quite? Tampoco pregunten. El amor hace cosas maravillosas y nefastas.

Puedo ser un completo extraño para Eren pero él lo es todo para mí, conozco su rutina como la palma de mi mano.

Y una última referencia.

Mientras Eren y la droga montaban una orgía en su cerebro me llevó a la estación de trenes, gritando que me amaba y que estaba agradecido porque yo lo salve hace unas horas. Me levantó en sus brazos y corrió como un endemoniado, también admiró mi figura y cuando los efectos llegaron a su punto más crucial montamos una escena en la plaza de estatuillas con Eren frotándose contra mi espalda hasta llegar al orgasmo y proponerme matrimonio luego de darle sexo oral a mis zapatos.

Obviamente le dije que sí.

Nos casamos con un notario y compré dos anillos plateados que me gustaron mucho. Espero que a él también le gusten. Follamos en su habitación.

Creo que fue en ese momento, luego de confesarle todo aquello, cuando conocí otra faceta de mi esposo.

Es rebelde e impulsivo.

Tuve que cubrirle la boca con cinta aislante y amarrar las manos y pies para meterlo al maletero de mi auto.

Tampoco quiero que se muera.

Le di agua cada medio kilómetro y un beso en la frente cada que sus bonitos ojos verdes dejaban escapar lágrimas de impotencia y rabia por no ir de copiloto conmigo.

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Nuestra casa es sencilla, en realidad es la suya, yo dejé a mi padre diciéndole que Eren y yo nos habíamos casado y ahora iba a vivir con él.

No le hizo gracia al maldito. Pero no me importo, fueron 10 años de infierno a su lado, 10 años que soporte pensando en Eren.

¿Cómo lo conozco?

Eren fue mi vecino, cuando ambos éramos unos mocosos él me encontró llorando y nos hicimos amigos. Luego de eso su puta familia lo apartó de mi lado al mudarse lejos de casa. Pero Eren me hizo la promesa de protegernos siempre y hoy, 10 años después, estoy dispuesto a cumplirla.

Él es mi primer amor y por ende yo tengo que ser su primer amor. No creo en encuentros del destino o relaciones cursis aburridas, si nos amamos debemos vivir juntos y morir juntos.

Ese es el trato.

Nuestra casa tiene una sala comedor con TV, sus videojuegos y sofás verdes de cojines chillones. La mesa es redonda con dos sillas. La cocina de a lado es muy completa. Aumenté mi propia vajilla a los estantes. En el segundo piso está mi oficina, trabajo creando perfiles para empresas, créditos legados firmas y de vez en cuando identidades falsas y pasaportes para gente de rubros oscuros.

De esa forma casi nunca salgo de casa, no necesito de otras personas para vivir, solo de Eren por eso ambos permanecemos dentro todo el tiempo.

Nuestro dormitorio está en el sótano. Una cama, los muebles, la cadena de Eren en la cabecera de la cama y la esquina del castigo.

Si Eren se porta mal lo dejaré en la esquina del castigo por una semana con agua y galletas. Si yo me porto mal Eren me castigará a mi manera. No le gusta hacerlo pero ambos sabemos que es necesario. Eren lo hace suavemente, con golpes en mi cara, pellizcos o agua caliente a cambio de algunas cosas como libros, llamadas a su madre, y de vez en cuando un paseo por el jardín.

No logro comprender su manía por relacionarse con otros, la gente es sucia, la gente puede herirte, lo mejor es permanecer alejados de todo.

Eren dijo que estoy loco.

Yo me enojé con él y lo puse en la esquina del castigo por dos meses hasta que se le marcaron las costillas y lo encontré lamiendo patéticamente los restos de mi cena en medio de su mierda.

Concordamos en algo. A ninguno de los dos nos gusta la esquina del castigo.

Por lo general estamos bien.

Yo cocino y limpiamos juntos.

Somos un equipo.

Las pocas veces que salgo, Eren deja que le coloque las cadenas en el tobillo, mansamente. Al principio se negaba pero lo amenacé con mandarlo a la esquina del castigo y sedarlo durante meses.

Fue superando nuestra nueva vida con el tiempo y continuó negándose a ser feliz a mi lado, gritándome que esto era secuestro o encierro y por más que fuéramos conocidos el llamaría a la policía.

Eren se portó mal.

Pero fue mi culpa.

Yo no le enseñe bien, yo me porte mal.

Estuve tres días en la esquina del castigo.

Eren se negó a golpearme, a pesar que era mi culpa y mi esposo tenía el deber de disciplinarme. Entonces calenté el agua y se la di en una fuente Eren me preguntó que hacia cuando volqué sus manos tirando el agua sobre mi pierna.

Vivimos en una zona alejada de las casas, el hospital más cercano se encuentra en la ciudad y se formaron ampollas alrededor de mi tobillo que tardaron en sanar.

Después de eso Eren prometió abofetear mi rostro pero no quería repetir el accidente del agua. Lo hizo diez veces, suave porque me ama.

Sus dilatados ojos no dejaron de mirarme y se quedó en silencio por el resto del día mientras yo permitía gotear la sangre de la nariz en la esquina del castigo.

Posteriormente ambos nos portamos bien.

Ya no grita, ni amenaza con cortarse si no lo saco de aquí. Tampoco se la pasa golpeando su cabeza contra la pared como solía hacer antes.

Tiene más miedo por mí que por él.

Yo le preocupo a Eren.

Creo que eso me hace un poco feliz.

Anoche hicimos el amor. No tuve que amarrarlo y montarlo como siempre hago, él me recostó en nuestra cama y fue preparándome con cuidado. Besando mi mejilla una y otra vez, entrando y corriéndose.

Puedo decir que nuestra pasada discusión solo fue un arrebato de ira, una pelea de recién casados.

Eren me ama. Llora porque quiere salir, pero me ama y por eso se queda conmigo.

Sus ojos perdieron el brillo de antes y son más oscuros.

Somos felices.

Tres años después estamos bien.

Como dije. Yo cocino y limpiamos juntos.

A veces lo dejo subir del sótano mientras trabajo, para que pueda escuchar música o espiar por la ventana.

Mis clientes suelen preguntarme quien es.

"Mi esposo" les repito.

Se preguntan cómo ese chico de cara apacible, que siempre lee libros, puede dejarme moretones en la cara o conseguir que alguien tan duro como yo sonría y se sonroje.

Vivimos en una burbuja de mutuo acuerdo.

Eren me protege.

Eren me ama.

Eren es mi dueño.

Eren me pertenece.

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Los problemas con el amante vinieron luego, en nuestro cuarto aniversario encontré fotos de Eren junto a un chico rubio llamado Armin Arlet, juntos en una vista al mar, tomados de las manos. Sonriendo a la cámara.

No pude reprochárselo a Eren, él lo negaría todo. Así que en una de esas asiduas llamadas a su madre le arrebaté el teléfono para preguntar por Armin, la señora Jaeger tardó en contestar seguramente por la sorpresa. Tuve que viajar durante dos largas horas hasta llegar al hospital de Sina donde supuestamente el ex novio de mi esposo fungía como enfermero.

Tengo algo contra los ex novios, si por azares del destino Armin se encuentra con mi esposo no tardaría en coquetearle. Yo confió en Eren, no en ese chico extraño a quien estoy a punto de conocer. Y cualquiera que traté de romper nuestra vida matrimonial debería ser eliminado rápidamente.

Son una plaga.

De esa forma conocí a Armin Arlet, tiene veinticinco años y un auto verde limón, estoy seguro de que lo compró para nunca olvidar el color de ojos de mi esposo. Eso quiere decir que quizá Armin espere la oportunidad de encontrarse con él y llevárselo lejos de mi lado.

No puedo dejar que eso suceda.

Por eso lo esperé en el estacionamiento, para darle un golpe en la cabeza y meterlo en mi auto. Ahora mismo tengo a Armin Arlet colgado del techo de mi cobertizo, afuera de mi casa. Está lloviendo, algunas gotas se filtran por el tejado mojando la tierra. Su olor es peculiar.

Armin despertó abriendo sus enormes ojos azules, me pregunto si a Eren le gustan los ojos azules. Los míos también tienen ese color.

Le cubrí la boca con una tela limpia para que no gritara, el me miró aterrado. Estaba descalzo, comenzó a anochecer y tuve que encender el farol del techo.

Le hice muchas preguntas, demasiadas. Lo rocíe con el agua congelada de la regadera del jardín para que confesara todo lo que Eren y él estaban haciendo a mis espaldas.

De alguna forma tenía el conocimiento de que Eren sabía lo que estaba pasando. O tal vez no.

No quería matar a Armin pero cada vez que lo veía suplicar solo pensé en que ese patético chico estuvo a punto de romper la promesa que Eren y yo hicimos, una simple decisión puede cambiarlo todo. Y en este mundo de seguro existen otros Armin que quieren dividir a las personas que tienen que estar juntas. Como Eren y yo.

Su espalda se arqueó cuando el agua congelada fue cambiada por gasolina. Gasolina de su auto verde limón, la prueba suficiente de que aun pensaba en mi esposo.

¿Cómo podríamos Eren y yo ser felices cuando alguien trata de resquebrajar nuestra relación?

Solo bastó un cerillo para que Eren me amara, solo podía amarme a mí.

Tiré su cuerpo al rio y se fue flotando cuesta abajo, manchando las aguas cristalinas de rojo. El verde y rojo combinan muy bien.

Ese año llovió mucho.

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Me compré lencería, solo para él.

Dijo que le gustaba.

Ahora hablamos un poco más, a diferencia de nuestros primeros meses juntos cuando las parejas casadas pelean.

Eren amenazaba con matarse si no lo dejaba salir. O escapar y llamar a la policía. No pudo cumplir ninguna de las amenazas.

Pero cuando su madre dejó de llamar, me encargué de ella personalmente, Eren se resignó y desistió.

Le gusta todo de mí, me pregunto cómo tenía una piel tan bonita y el mismo me puso la lencería negra con encaje mordiendo mis muslos y piernas.

Eren es más alto que yo y tiene un cuerpo bronceado natural. A veces lo dejo abrir la ventana para que los rayos del sol del primer piso puedan tocar su piel. Su sonrisa es sexy y cuando me llama bebé o cosita, me gusta más. Dice que mi interior es estupendo.

Eren ha cambiado mucho durante estos cinco años que llevamos juntos.

Lo hacemos varias veces, pero tengo que trabajar.

Hoy vino un cliente.

Me pongo la bata luego de darme un rápido baño para quitarme la saliva y sudor de mi piel. No hay semen, me lo he bebido todo le hice un oral Eren y la gusto tanto que ahora duerme dentro de las mantas de nuestra cama en el sótano.

El cliente me saluda excusándose porque sea tan tarde, su gabardina está empapada y puedo notar que tiene profundos ojos azules y cabellera rubia. Es la una de la mañana y le digo que para dejarlo entrar tengo que pedirle permiso a mi marido.

Me mira con una cara inerte, algo curiosa.

Dice que esperara.

Bajo al sótano despertando a Eren.

"Tengo un trabajo". Le digo.

El murmura algo y vuelve a dormirse.

El cliente se quita el abrigo al entrar. Es rubio y alto.

Subimos al segundo piso. Toma asiento y me pide pasaportes, doce en total, un trabajo de doce horas.

Le costará caro teniendo en cuenta que la mitad son falsos e ilegales.

Sonríe colocando un fajo de billetes.

Mi trabajo es único

Cuento el dinero y pregunto si esperará en casa o en algún otro sitio.

"Me quedo". Dice "Si no es molestia para su esposo" añade.

Trabajo es trabajo.

El sofá cama puede servir. Se tiende mirando uno de los videojuegos de Eren.

Yo estoy frente a su improvisada cama, frente a las computadoras.

Media hora después, Eren, así se llama mi nuevo cliente, rompe el silencio.

"¿Tienes niños?"

"No"

"¿Que te paso en el tobillo?" Pregunta inclinando la vista hacia mi pierna.

"Una pelea"

Erwin arquea su espesa ceja, murmura algo y se dispone a dormir. Dice que ha viajado mucho, sus hombres están descansando en un hotel de la ciudad y pretenden retomar el viaje mañana en la tarde.

La conversación va apagándose porque mis respuestas son casi nulas.

A las seis de la mañana termino cinco de los pasaportes y bajo a preparar el desayuno para tres.

Erwin come arriba, Eren y yo abajo.

Le cuento todo a Eren, él no me dice nada. Se limita a comer en silencio, no le gusta mi trabajo y detesta quedarse en casa sin nada que hacer.

Más tarde Erwin lee un libro yo trabajo, escuchamos los sonidos de juego abajo.

"Me dijiste que no tenían niños" menciona.

"Es mi esposo"

"¿Cuántos años tiene?"

"Que te importa"

Sonríe.

"Necesito ir al baño"

"Abajo, pasillo derecho"

No sé lo que pasa. Es un cliente molesto y tarda en volver, cuando termino el último pasaporte estoy cansado. Ahora tengo que imprimir las copias y sellos falsos, puedo escuchar la voz de Erwin y Eren hablando, enciendo la impresora y me levantó para caminar y ordenar un poco.

Hoy fue un día muy productivo.

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Juego.

Como.

Le hago el amor.

Ahora le digo "hacer el amor", porque follarte alguien por cinco años casi cada día sin saber quién es exactamente esa persona que dice haberse casado contigo es enloquecedor. Tengo vagos recuerdos de quien pueda ser. Pero por cada pequeño progreso he podido conocerlo.

Pienso que Levi es alguien necesitado de afecto.

Levi es compacto, no le gusta que se lo digan.

Al principio pensé que me mataría, pero Levi es incapaz de poner la mano sobre alguien indefenso. Tiene ciertos ataques de ira pero puedo controlarlos, quiero ayudarlo.

Creo que puedo comprenderlo, Levi se siente solo, es vulnerable ante las personas y por eso se mantiene encerrado. Día a día me convencí de que necesitaba a alguien para aplacar su soledad y esto podría pasarle a cualquiera. Es algo completamente normal.

Tengo vagos recuerdos del pasado, me despidieron del trabajo, terminé con mi novio, me robaron la tarjeta, gane un boleto, me drogaron, me casé con Levi, termine encerrado con él en esta casa.

¿Cómo puede ser su culpa?

Levi nunca haría mal a nadie.

Levi es tan inocente como un niño.

"El marido"

"Eh?"

Un hombre alto está parado junto a mí, debe ser el cliente de Levi.

"Soy Erwin Smith" se presenta.

"Soy Eren"

"Conozco ese juego" menciona tratando de abrir conversación.

"Es un clásico" respondo.

Escuchamos la impresora y selladora trabajar ahí arriba.

Es la primera vez que hablo con alguien aparte de Levi o las antiguas llamadas de mi madre. Estoy nervioso.

"Pareces joven, no imagino como conociste a alguien como Levi, considerando su trabajo…"

"Levi no sabe lo que hace" respondo. Defendiéndolo. "El solo trata de ayudar a las personas."

"Tu forma de pensar es interesante, Eren."

Quiero decirle algo más pero entonces Levi baja, tiene ojeras marcadas y parece cansado. Ignora a Erwin y se sienta entre mis piernas tirando el comando de mi juego a un lado, su cabeza recostada en mi pecho.

Yo creo que Levi es muy inocente, yo creo que el destino nos puso aquí para que pueda cuidar de él.

Decido no hablar, también es celoso y le gusta marcar su territorio. No quiero molestarlo así que no hago más contacto visual con Erwin.

Ahora soy una silla.

Su silla.

La idea en si es enferma, pero agradable.

Conversan de los pagos y algunos problemas que Levi tuvo con las nacionalidades de los clientes. Incluirlos en un pasaporte falso es difícil. Erwin saca otro fajo de billetes y lo pone en la mesita del té, Levi se pone guantes de látex para contarlos y debe ser un monto muy alto porque ambos cierran la negociación con una sonrisa satisfecha.

La bata de Levi cae a un lado de su hombro, puedo ver su piel, es hermosa como siempre. Quisiera tocarla pero yo solo estoy para Levi, Erwin no puede verme. Sigilosamente muevo mi mano, mis dedos rozan su cuello y cuando estoy por inclinarme Erwin le habla a Levi.

"Deberían tener niños."

"Deberías cerrar la boca." Le responde Levi.

"Nosotros también traficamos niños pequeños, llámame cuando quieras uno."

Erwin es inteligente. Pero los frígids y tristes ojos ojos de Levi dicen otra cosa.

"Los niños me alejan de Eren."

Ninguno esperó aquella respuesta, yo no entendí pero Erwin lo hizo o eso me pareció. Tomó sus documentos y se fue prometiendo volver pronto.

Esta noche tuve un sueño, miraba por la ventana y vi a una niña. Ella me saludo y yo igual, Levi lo vio todo. Al día siguiente encontré la camiseta de Levi llena de tinta roja, tuvimos que tirarla. Levi estuvo de mal humor toda la semana.

No fue un sueño.

Yo solo sé que Levi me necesita. Dormimos en el sótano porque n tiene ventanas, las ventanas atraen al mal, las ventanas atraen gente. Creo que la gente quiere separarnos.

FIN


Me pidieron un "besho Levi yandere", eso intenté :v7

Espero que haya salido bien.

Nos leemos.