Por fin juntas: La escuela comienza

Una joven chica pelirroja caminaba sin rumbo fijo por un camino poco conocido, su rostro reflejaba una profunda tristeza, caminaba muy poco energética, se veía a distancia que su animo decadente era el resultado de una muy mala noticia que tenia en mente desde hacia ya mucho tiempo, en menos de una semana se despediría de su amada y no había nada que pudiera hacer para que ella se quedara, era lamentable pero su amada Etoile se graduaría mientras que ella aun tenia que pasar dos años mas encerrada en el Ichigo-sha. No es que no le agradara el lugar, es solo que la escuela no seria la misma sin su amada Shizuma, además aun tenia la compañía de sus demás amigas y muy seguramente su mejor amiga nunca se separaría de ella, pero debía admitirlo, no seria lo mismo.

Sus pasos la llevaron hacia las orillas del lago, era el único lugar que le traía paz y tranquilidad en momentos de incertidumbre. Pero….aquel lugar no estaba tan desértico como ella esperaba. Cuando llego a la orilla del lago se encontró con la imagen mas inesperada de todas, justo enfrente suyo había cinco chicas muy hermosas, cada una tenia una belleza única incomparable con la de las demás. Las apariencias de aquellas chicas le decían que no eran de ese lugar, lo supo por sus singulares uniformes. Por alguna extraña razón sintió que las conocía, pero no recordaba de donde. Vio intenciones en la castaña de acercársele pero esta fue detenida por la peli-azul de ojos verdes que le lanzaba una sospechosa mirada a la castaña, como sabiendo que esta le aria alguna travesura.

La hermosa amatista se levanto del césped y fue a hablar con ella.

Tú eres Aoi Nagisa, verdad. – esta asintió. – Mi nombre es Tomoyo Daidouji. – le extendió su mano para estrecharla. Esta correspondió el saludo. – Hay algo muy importante que debo comunicarte a ti y a Hanazono Shizuma. Tengo información que quizá les interese y una proposición de la cual depende su futuro.

¿Que?. – se sorprendió la chica. – Que es lo que pasa, dímelo por favor. – la chica ya estaba asustada.

Aun no es tiempo. – miro hacia el lago. – La persona encargada de decírtelo aun no llega, pero puedes preguntarle a mis acompañantes de que se trata todo esto. Pero ten en cuenta que tu caso es mucho muy diferente al de ellas, así que por favor no te precipites a hacer suposiciones falsas. – regreso al lugar donde estaba sentada.

Las chicas conversaron muy amenamente, se identificaban las unas a las otras en varios aspectos, la pelirroja pregunto a las chicas sobre lo que la anatista le dijo y ellas le contaron todo lo que sabían, la chica no supo como responder, estaba en shock, si las historias de aquellas hermosas jóvenes eran ciertas, su destino y el de su amada Etoile dependían de que la chica a la que llamaban Sakura llegara lo mas rápido posible.

La noche ya había caído, y aun no se sabía nada de la castaña Kinomoto. La pelirroja estaba algo intranquila, el toque de queda ya había pasado y muy seguramente tendría problemas al regresar al ichigo-sha, pero mas le interesaba saber que es lo que aquella castaña que aun no llegaba tenia que decirle. A decir verdad estaba nerviosa, si las cosas iban como pensaba quizá su futuro seria mucho pero que al de las otras chicas, pero se daba animosa si misma, la amatista le dijo que no sacara conclusiones adelantadas y eso le alentaba a seguir esperando a que la castaña llegara. Solo esperaba que saliera ilesa de la batalla que supuestamente estaba teniendo en otra dimensión.

El grito de una mujer se escucho a lo lejos llamando a la pelirroja, esta se levanto del césped y empezó a buscar con la mirada a aquella chica que le robaba el aliento. Tomoyo ni se inmuto a voltear, savia a quien pertenecía aquella voz y esperaba que llegara lo más pronto posible.

La luna llena ya había salido he iluminaba los alrededores del lugar. Las estrellas estaban tan hermosas que daban un toque romántico para aquellas parejas que se sentaban a las orillas del lago a disfrutar del ambiente.

Hanazono Shizuma apareció de entre las arboledas y arbustos casi sin poder respirar, se veía cansada, al parecer llevaba un buen rato buscando a su chica. Nagisa corrió a ella y le abrazo muy fuertemente.

Nagisa…- respiro profundamente. – Por que no llegaste a los dormitorios. Estábamos muy preocupadas por ti. Tamao incluso intento salir del ichigo-sha para buscarte pero no pudo saltar la cerca y termino esperándote en la entrada. – su voz era como una delicada caricia al corazón de la chica quien durante horas había pasado un clavario de emociones que no la dejaban tranquila.

Lo siento Shizuma, pero estaba esperando a alguien muy importante. – estas palabras molestaron un poco a la joven mujer.

Así que hay alguien más importante para ti que tu amada Etoile. – la miro con algo de celos en sus ojos mientras hacia pucheritos.

No es lo que piensas. –la miro seria, esto provoco cierta inquietud en la chica.

Que pasa mi amor, me estas preocupando. – le interrogo la chica de cabellos grises.

No estoy muy segura. Por eso estoy esperando a aquella persona que nos aclarara las cosas. – se aferro al cuello de su amada.

Ya no debe tardar en llegar. – les interrumpió la amatista. – Nunca se tarda tanto tiempo, de seguro se quedo a descansar un poco. – suspiro. – Es algo testaruda, quiere hacer todo sola, pero debe entender que nunca mas será así.

Lo se. – una voz salió detrás de la chica amatista. Esta se sobresalto y voltio para ver si aquella voz no era producto de su imaginación. – Tarde un poca mas de lo que pensé, pero nunca mas habrá problemas en esa dimensión. – se desplomo en el suelo. Estaba muy mal herida nuevamente.

Sakura se desmayo. La batalla había sido dura, mas de lo que esperaba, además de que no tubo un solo enemigo, alguien quien no esperaba ver en ese lugar se presentó atacándola por la espalda hiriéndola gravemente. Tomoyo saco el botiquín de emergencias de la mochila de la chica he intento curarla. Le aplico algunos hechizos para que las heridas dejaran de sangrar y así poder vendarla nuevamente. Las demás chicas solo observaban, se sentían impotentes ante esta situación. Himeko estaba casi a punto de llorar y una Chikane llena de incertidumbre tan solo la abrazaba intentado aplacar los sollozos de la chica. Shizuru y Natsuki se mantenían al margen, no es que no les preocupara el estado de la castaña era solo el hecho de que nada podían hacer por el momento.

Después de varios minutos de inminente preocupación la castaña despertó, estaba algo adolorida pero pronto el dolor desaparecería si usaba algo de magia. Intento por todos los medios no ver a los ojos a su amada esposa, sabia lo que le seguiría después de despertar e intentaba que no sucediera, pero de nada sirvió, Tomoyo la tomo por el mentón y la obligo a verla a los ojos. Sakura estaba muy nerviosa y asustada, la mirada de Tomoyo era de miedo.

Si vuelves a hacer eso, nunca te lo perdonare. – su mirada seria y penetrante incluso llego a asustar a las demás presentes.

E...es...esta...bien. – tartamudeo nerviosamente. Tomoyo la abrazo muy tiernamente.

Sakura. – susurro. –Ya no debes cargar el peso del mundo tu sola, yo estoy contigo. - se separo un poco y la beso. – Por favor, confía un poco más en mí. He estado entrenando muy duro con las ancianas del consejo. Soy mas fuerte de lo que crees, tan solo déjame demostrártelo. – su mirada tierna demostraba lo sincera que estaba siendo.

Perdóname. – acaricio el rostro de su amada. – De ahora en adelante no te subestimare.

Eso esta mejor. Ahora, debes cambiarte. – saco otra muda de ropa de la mochila y se la entrego. – No se como es que alguien logro lastimarte, eres muy hábil cuando estas en medio de un combate y nadie a podido sorprenderte desde que incrementaste por primera vez tus poderes. – la castaña ignoro el comentario, no tenia intenciones de decirle a nadie lo que había pasado en las batallas.

Sakura fue a otro lugar para cambiarse. Durante su ausencia los comentarios de la castaña Fujino le incomodaron un poco, y no era para menos, si esta lo único que hacia era mandarle indirectas a la amatista para ponerla celosa, lo bueno fue que no logro muy bien su cometido ya que aquellos comentarios también fueron escuchados por su amada Natsuki, Shizuru se había metido en problemas, su amada cachorrita ahora estaba enojada y no había forma de que la chica se contentara en un buen rato. Lo mismo le paso a Shizuma quien tan solo dijo "Esa chica es muy hermosa", comentario nada grato para la pelirroja que tenia entre sus brazos. La única pareja que no tuvo ese problema fue la de las antiguas sacerdotisas, quienes solo se reían discretamente de los pucheritos que hacían las menores de aquellas dos parejas.

Después de un rato fueron las pequeñas las que cambiaron las cosas, era su turno de hacer sufrir un poco a sus amadas. Tomoyo capto la idea que cursaba el pensamiento de ambas jovencitas y decidió ayudarlas un poco, claro que no esperaba que cierta castaña les estuviera viendo desde una distancia considerable.

La joven chica Kinomoto se quedo atónita al ver como su amada esposa se dejaba mimar por las caricias de dos de las chicas mas pequeñas del grupo, no podía creerlo, entonces vio las miradas de las otras dos chicas, las parejas de las mas pequeñas, ellas estaban igual que ella, entonces lo comprendió todo, las chicas había cometido un acto de tierna venganza. Se rio un poco de lo dulces que estaban siendo al darles una probada de su propio chocolate a sus amadas parejas, y debía admitir que los estaban logrando muy eficazmente ya que las mujeres tenían miradas muy difíciles de descifrar.

Pero ese jueguito ya había llegado demasiado lejos. Natsuki toco una parte muy sensible en la amatista provocando que esta gimiera de placer. Algo que molesto a la castaña en sobremanera, solo ella tenia el derecho de darle placer a su esposa, se sentía traicionada, se sentía enojada, estaba celosa. Decidió que ya era hora de acabar con eso. Ya no había tiempo para juegos y ya se estaba cansando de ver como esas chicas agasajaban el glorioso cuerpo de su amada y del como esta les daba el camino libre.

Sakura golpeo un árbol cercano, no midió su fuerza y este termino partido a la mitad. El estruendo asusto a las chicas haciendo que dejaran lo que estaban haciendo. Todas se quedaron en silencio al ver como la castaña tenia su puño justo donde antes estaba el árbol que ahora estaba caído, las pequeñas se sonrojaron, estaban avergonzadas de lo que habían hecho, la castaña les había visto haciendo aquel acto tan atroz a su pareja y ahora las miraba con cierto enojo en sus ojos, aquellos ojos que antes no mostraban nada mas que pura bondad. Natsuki se sentía la más desgraciada del mundo, había traicionado la confianza de la persona que hacia tan solo algunas horas le había salvado de un futuro espantoso. Tomoyo estaba sudando frio, no tenia escusa lo suficientemente convincente para que su amada Sakura le perdonara, estaba paralizada a la espera de lo que fuese a suceder. Sakura se acercó al pequeño grupo de chicas, su mirada era extraña, demasiado inseguridad se podía notar en aquellos ojos color jade que miraban a todos lados con la esperanza de que nadie notara lo celosa que se encontraba en esos momentos de las chicas que parecían no querer separarse de su amada esposa. Para cuando Sakura llego a donde estaba su esposa vio como el pánico re reflejaba en la cara de las tres chicas, y no era para menos, Sakura en ese momento parecía una psicópata viendo a sus victimas. Las mas pequeñas del grupo se dieron cuenta del por que la castaña las miraba así, al parecer aun estaban abrazando a la amatista de una manera muy poco usual. Se separaron muy rápidamente y fueron a lado de sus celosas novias, quienes por cierto les ignoraban cuando estas les hablaban.

Veo que has encontrado en que entretenerte mientras no estaba. – su voz era demasiado vacía. Como si no le importara nada lo que acababa de suceder. Se dirigió a las chicas de Astraea Hill. – Bien, será mejor que aclaremos esto de una vez por todas antes de que llegue alguien indeseado. Mi nombre es Sakura Kinomoto, soy una poderosa hechicera que esta aquí con la finalidad de salvarles de un terrible futuro. – su mirada se puso mucho mas seria que antes. - Exactamente en una semana Hanazono Shizuma será obligada a casarse con el hijo de uno de los socios de su padre, no tendrá alternativa alguna ya que la vida de Aoi Nagisa depende de ello, si Hanazono no se casa con ese tipo, el padre de este mandara a asesinar a Aoi Nagisa. Los vínculos de este hombre trascienden hasta los Yakuza. Desafortunadamente el trato no fue respetado, Aoi Nagisa será raptada, violada, maltratada, asesinada y descuartizada una hora después de la boda de Hanazono Shizuma. – a cada palabra de la castaña las chicas se estremecían, incluso Nagisa ya estaba a punto de llorar mientras una muy angustiada Shizuma le abrazaba.

No se asusten, solo deben decirnos si estarían dispuestas a abandonar este lugar ahora que aun podemos ayudarlas. – Tomoyo se acerco a las chicas y trato de tranquilizarlas un poco. Sakura se había propasado un poco al darles los detalles de la muerte de Aoi Nagisa.

Entonces….. ¿Ustedes nos pueden ayudar?. Pregunto Shizuma con algo de esperanza en su voz.

Por supuesto. Con la condición de que nos acompañen en este preciso momento, no podemos perder tiempo y aun nos faltan un par de chicas por salvar. Pero antes tengo que decirles un par de cosas a todas ustedes. – se dirigió a todas las presentes. - Numero uno…dejaran de crecer después de cumplir cada una sus veinticinco años, numero dos…tendrán vida eterna… y por ultimo como compensación a nuestra ayuda deberán estudiar magia. Eso es todo lo que les diré por el momento. Lo demás se lo aremos saber junto con el reglamento de la institución Yunokichi.

Wuo wuo wuo, espera un minuto. – interrumpió Natsuki. – nunca mencionaron eso antes. Nosotras no tenemos ni una sola gota de magia en nuestro cuerpos, como piensan que nosotras estudiaremos magia si ni siquiera la tenemos.

Eso no es problema. Sus hermanas de línea de vida les darán un poco de magia. – Tomoyo hablo sin pensar muy bien las cosas.

Tomoyo esa es información confidencial, ellas no deberían saberla hasta llegar a la mansión. – Sakura le reprocho.

…… - ninguna de las presentes sabia de lo que estas dos chicas hablaban. – ¿Dicen que nos darán magia llegando a la mansión Yunokichi? . – pregunto Chikane.

Y….¿Quienes son esas a las que llaman nuestras hermanas de línea de vida?. – pregunto Shizuma muy interesada en el tema.

No lo puedo creer. El consejo de ancianas me matara después de esto. – Sakura pensó en voz alta. Sin más remedio decidió confesar. – Existen varios universos. En ellos existen las líneas de vida, que vienen siendo todos los seres humanos, estas líneas de vida existen en todas esas dimensiones, en cada una de ellas existen las mismas personas que en las otras, pero existen excepciones a las que se le dominaron triples, dobles y perfectas líneas de vida. Ustedes forman parte de esas excepciones. Hanazono Shizuma y Aoi Nagisa son líneas dobles de vida, lo que significa que solo existen en dos mundos diferentes y no en todos los mundos como debería ser, lo que significa que sus otras existencias son sus hermanas de línea de vida y que por cierto las están esperando en la mansión Yunokichi para darles algo de magia, como tiene la misma sangre no habrá problema de compatibilidad. – miro a las otras cuatro chicas. – En cuanto a ustedes cuatro, pues…es algo mucho mas complicado. Ustedes cuatro... son triples líneas de vida, lo que significa que solo existen tres de ustedes en todas las dimensiones. Una de cada una de ustedes esta en mi dimensión y la otra pues… esta en otra dimensión. – se puso algo nerviosa por esto ultimo.

Pero ustedes no han dicho que pasara con las otras existencias que no conoceremos. – pregunto una muy suspicaz Shizuru. Sakura empezó a temblar.

Es verdad. – le secundo Chikane. – ¿Todas nuestras existencias tiene nuestro mismo destino, Sakura-san? – la chica Kinomoto se estremeció al escuchar la pregunta que prefería evitar.

Pues….- Sakura comenzaba a sudar del nerviosismo. No savia si responder esa pregunta. Tomoyo estaba igual. Ante la actitud de ambas jovencitas las cuatro chicas comenzaron a preocuparse.

Esperen, esperen. – Sakura intento tranquilizarlas. Las chicas se calmaron y escucharon atentamente a la castaña. – ¿Prometen que no me pedirán mas explicaciones si les respondo? - les pregunto a la cuatro chicas, estas asintieron en forma afirmativa y ella continuo. – Eso no es del todo cierto. Como ya les he dicho, algunos hijos Bastardos se apoderaron de algunos mundos y son ellos lo que controlan la vida de los humanos en esa dimensión. He estado investigando mucho y pude averiguar lo que ha sucedido con sus otras existencias. – hizo una pausa para tomar valor. – Lo que quiero decir es que… sus otras existencias tienen un destino muy diferente al que ustedes tendrían en su dimensión. Ellas…las que no existen en mi dimensión ni en la suya…tendrán un futuro favorable.

Queeeee?!!! . – gritaron las cuatro chicas. Sakura retrocedió y se escondió detrás de su amada esposa.

Eso no es justo. – grito Natsuki. – Por que ellas tienen un futuro mejor del que nosotras habríamos tenido en nuestro mundo. – estaba muy enojada.

Yo opino lo mismo. – tercio Chikane. – Por que solo nosotras tuvimos que ser controladas por los Bastardos. Acaso hay alguna otra razón que no nos hayan dicho. – dijo inquisitivamente.

Si la hay. – Sakura estaba muy seria.- La diferencia radica en la forma en que resolvieron sus problemas. Por ejemplo…ustedes las que son kannazuki no miko…ustedes pudieron simplemente ser egoístas y demostrarse su amor…pero a cambio de eso…decidieron salvar el mundo que les rodeaba, un mundo que odiaba a una y que miraba a la otra como un trofeo. Chikane pudo evitar esa terrible acción que cometió y simplemente escuchar las palabras de Himeko, pero no lo hizo, decidió seguir a pesar de que esa era la única oportunidad de salvarse de ese futuro atroz que les esperaba. – entristeció. - Pero yo no quise que fuera así y les di una segunda oportunidad, fui a salvarles aun con riesgo de perder mi propia vida contra la diosa de la espada y con el dios Bastardo. Di parte de mi sangre por su libertad, pero de nada me arrepiento. – miro a Shizuru y a Natsuki. – Ustedes fueron mas complicadas…. Si Shizuru le hubiera confesado a Natsuki sus sentimientos poco después de haberla conocido ahora estarían juntas en su dimensión viviendo plenamente, estudiando en otra institución. Tokiha Mai habría vencido sola al verdadero enemigo y ustedes no hubieran tenido ese futuro.- miro al cielo. - Pero todo pasa por alguna razón. Para salvarles tuve que derramar más de mi sangre en la tierra de Fuka, pero como ya lo he dicho…de nada me arrepiento. – las miro a todas nuevamente con aquella sonrisa suya tan dulce. - Ahora su futuro será forjado por sus propias manos. Nadie podrá separarles y yo me encargare de que sean felices por toda la eternidad.

Las chicas estaban llorando, ni podían creer lo que acababan de escuchar. Todo su sufrimiento pudo haberse evitado desde un principio si solo hubieran tomado los caminos correctos. Que tontas habían sido, habían creído que solo sus otras existencias tuvieron un futuro prospero sin saber que ellas pudieron haber evitado su propia desgracia.

Habiendo aclarado las dudas de las chicas, Sakura y Tomoyo se disponían a salir lo más pronto posible de ese lugar. Justo cuando Sakura había convocado el vórtice una presencia extraña apareció, una que la castaña esperaba desde hacia mas de media hora.

La chica Kinomoto hizo lo que tenia que hacer, no le importaba que su amada esposa le reprendiera después, ahora lo más importante era salvarlas del bastardo que les estaba asechando. Tomoyo vio las intenciones de la castaña, pero fue demasiado tarde, las sacerdotisas ya la tenían entre sus brazos y Sakura ya había tomado el control de sus poderes. Todas se introdujeron al vórtice, todas menos Sakura Kinomoto.

"Espero que puedas resolver el siguiente dímela mi querida Tomoyo, tendrás que protegerlas a todas mientras yo peleo con el ultimo de los Bastardos mas poderosos"

Estos fueron los últimos pensamientos de la chica Kinomoto antes de ser atacada por uno de los hijos Bastardos del dios Kinesuki.

Mientras la batalla daba inicio las demás chicas fueron teletransportadas al siguiente mundo. Tomoyo estaba furiosa, Sakura de nuevo se había quedado a pelear sola y la había mandado a cuidar a las demás herederas en aquella dimensión. Las antiguas sacerdotisas se separaron d ella rápidamente, sabían que la chica estaba lo suficientemente enojada como para hacerles daño si se lo proponía, además de que fueron ellas las que la aprisionaron para que esta no interfiriera con los planes de la castaña Kinomoto.

Un enorme grito de ira resonó por todo el valle. Las chicas se agruparon mientras las menores se escondían detrás de las mayores, todas con miedo a lo que sucedería después. La mirada de Tomoyo estaba llena de una profunda ira en contra de lo que había sucedido. Se sentía frustrada, no entendía por que Sakura no le dejaba pelear a su lado. Después de unos segundos se tranquilizo, después arreglaría las cosas con Sakura, ahora debía cuidar de las seis chicas que le estaban siguiendo.

Miro a su alrededor inspeccionando la zona. Estaban en una gran zona desértica. No había ni un alma en los alrededores, o eso es lo que pensó la chica antes de sentir un arma en su nuca. Giro muy despacio para ver a su atacante, quien le pidió que se volteara.

Que sorpresa ver a siete linduras por estos lugares. – le dijo un hombre de mediana edad muy mal vestido, su voz delataba que había debido demasiado y su olor era muy desagradable. – Y además…completamente desprotegidas.

Tomoyo vio de reojo a las demás chicas, todas tenían a un tipejo apuntándoles con un arma. Ahora su frustración aumentaba, ya no solo era el hecho de que su amada Sakura estaba en otra dimensión peleando con quien sabe que cosa, sino que ahora tenia este problema encima que solo hacia que su mente trabajara mas de lo necesario. Sus poderes aun no habían sido liberados por la castaña Kinomoto.

Algunas palabras antes de morir, bastardo con mirada de pervertido. – murmuro una voz por detrás del hombre. Este se asusto y bajo su arma.

Una joven mujer de cabellera anaranjada y ojos color zafiro miraba muy divertida la escena mientras apuntaba al hombre con su arma. El hombre busco con la mirada a sus cómplices y quedo impactado al ver como todos ellos estaban tirados en el suelo completamente inconscientes y como una hermosa jovencita de cabellos largos y dorados y ojos amatistas tomaba las armas de los hombres y las guardaba dentro de un jeep.

Si no deseas morir te aconsejo que te largues de aquí antes de que mi querida Ellis se enoje y me deje dispararte. – murmuro con tono malévolo. – No he disparado mi arma desde hace mucho tiempo y deseo hacerlo ahora mismo…tienes tres minutos para escapar. – el hombre salió corriendo tan pronto escucho las palabras de la chica.

Nadia, eres muy cruel. Sabes que nunca más dejare que dispares esa arma. – le dijo la rubia desde el jeep con una ligera sonrisa de satisfacción en sus labios.

Solo así puedo divertirme. – se fue caminando hacia donde estaba la chica amatista. – tienen suerte, esos tipos acostumbran asaltar a chicas jóvenes de los alrededores. Pero tengo una duda. – miro detenidamente a cada chica del lugar que no conocía. – como es que siete chicas como ustedes andan por estos lugares sin un arma para protegerse, me parece muy extraño, al menos que tengas poderes como Ellis supondría que son viejeras de otro continente.

Nosotras no requerimos de armas para defendernos, al menos yo no. – contesto muy tranquila la hermosa amatista. – También poseo poderes como tu amada Ellis, aun que los mío no son exactamente de ese nivel.

Estas palabras sorprendieron a la peli-naranja. Algo consternada por aquella respuesta la chica decidió no hacer mas preguntas e ir donde su querida Ellis y las demás chicas. Los demás hombres que permanecían desmayados desaparecieron misteriosamente en la nada tras una simple mirada de la joven chica rubia.

Las chicas platicaron durante un buen rato cerca del automóvil de las residentes de esa dimensión. Las historias de sus vidas eran increíbles, cada una tenía su toque de misterio y romanticismo, pero ciertamente la historia mas triste era la de las antiguas sacerdotisas, quienes habían pasado sus vidas reencarnando sin poder demostrarse su amor. La noche llego rápidamente, todas estaban cansadas y hambrientas.

Tomoyo estaba cada vez mas preocupada por su amada esposa, ya ere muy tarde y aun no se sabía nada de ella. La joven acompañante de la peli-naranja logro encender una fogata. Todas se mantenían cerca de la hoguera para calentarse en medio del frio desierto. Todo estaba en silencio, nadie había dicho nada durante un buen rato, la hermosa amatista se mantenía lejos del grupo a la espera de su amada esposa. La mayoría de las chicas ya estaban preocupadas, ya habían pasado más de ocho horas desde que habían llegado a ese lugar y aun no llegaba la pequeña Kinomoto. Inmersas en la curiosidad las residentes de la dimensión preguntaron el porque estaban ahí, precisamente en esa dimensión, y que era lo que estaban buscando entre dimensiones; las chicas aun no les habían informado el porque estaban en esa dimensión ni que es lo que estaban buscando, ante tales preguntas ninguna dijo nada, aun no sabían si era correcto o no decirles a esas chicas sobre las líneas de vida, después de todo, la amatista nunca mencionó que esas dos chicas que tenían enfrente eran las ultimas herederas del clan Yunokichi. Desde su lugar Tomoyo les indico que no había ningún problema, que podía hablar sobre ello con las chicas que les habían salvado, estas entendieron el mensaje y les contaron todo lo que sabían.

Ellis y Nadia estaban aun más sorprendidas de lo que estaban antes, pero dado que ellas también tenían una historia increíble pensaban que ya nada podría ser lo suficientemente extraño. Un tremendo estruendo no muy lejos de ese lugar saco a todas de su conversación, al parecer algo había caído del cielo y se había estrellado a unos cuantos de donde estaban ellas. Tomoyo corrió donde ese objeto había caído y con horror descubrió que eso que se había estrellado no había sido mas que su amada esposa, quien yacía inconsciente dentro de un gran cráter entre los escombros de roca y tierra, y que además de eso perecía tener algunas cortadas en sus brazos.

En cuanto las chicas se enteraron de que era la joven castaña, acudieron a ayudarle a la amatista para sacar de entre los escombros a la joven castaña. En cuanto la chica estuvo fuera de aquel cráter, Tomoyo tomo la pequeña mochila y saco el botiquín que Sakura había llevado en caso de emergencias y comenzó a curar las heridas de la chica.

Pasaron algunos minutos sin que la chica retomara el conocimiento. Mientras la chica despertaba las demás se mantenían al tanto de su condición, por otro lado la hermosa amatista sacaba de la mochila las tiendas de campaña para descansar esa noche, dado que la chica Kinomoto se encontraba inconsciente y que su cuerpo estaba muy agotado y lastimado, lo mas seguro en ese momento era acampar y así recuperar energías. Además de eso también saco la comida que había empacado en caso de que algo así ocurriera. Mientras la castaña Kinomoto descansaba resguardada del frio las chicas comían lo que Tomoyo les había dado.

La noche transcurrió tranquilamente, ni un solo ruido perturbaba el mágico y tranquilo sueño de las hermosas jóvenes, en las afueras de las tiendas d campaña, frente a la gras fogata se encontraban Nadia y Natsuki, esta ultima había pedido ayudar a la peli-naranja a hacer guardia durante la noche, dado su experiencia con las armas no le era muy difícil disparar una pistola como la que traía la chica peli-naranja.

El cálido sol del amanecer lentamente comenzó a salir de entre las montañas, la fogata de la noche anterior estaba casi apagada. Las que la noche anterior montaban guardia se habían quedado dormidas a pocas horas de que amaneciera y permanecían acurrucadas en el suelo con una sabana encima.

En las tiendas de acampar las chicas comenzaban a despertar de su larga noche de sueño. La amatista por su parte no había podido dormir mucho, su preocupación fue más que suficiente escusa para mantenerse despierta en la espera de que su amada esposa despertara.

La castaña Kinomoto poco a poco fue abriendo sus ojos, la visibilidad de estos era casi nula pero poco a poco retomarían fuerzas y se acostumbrarían a la luz, lo primero que la chica pudo distinguir fue a su amada esposa recostada a su lado, estaba profundamente dormida y tenia unas pequeñas ojeras debajo de sus ojos. Antes de hacer cualquier cosa se inspecciono un poco, su estado había mejorado durante la noche y sus heridas ya estaban completamente curadas, solo sentía el cansancio y la pesadez del cuerpo por el hecho de haber perdido una gran cantidad de sangre durante todo el viaje.

Sakura se acercó a su amada bella durmiente y le beso la frente, al hacerlo la chica amatista se movió un poco y susurro el nombre de la chica que durante tanto tiempo ha estado en su corazón. La castaña tan solo sonrió por el hecho y se levantó muy lentamente para no despertarla. Todas las chicas ya estaban afuera de sus tiendas de acampar platicando y admirando el hermoso día que se avecinaba. Las chicas no habían captado la presencia de Sakura hasta que esta se les acerco para hablar con las residentes de esa dimensión.

Muy buenos días Ellis-san, Nadia-san. – Sakura las saludo mientras tomaba un poco de café que estaba en una tetera.- Es un gusto verlas, en especial a ti pequeña Ellis. Veo que te has dejado crecer el cabello. – sonrió la castaña. – Por lo visto Nadia ha hecho un buen trabajo contigo.

Valla, así que al fin ha despertado. Ahora quizá nos diga o más bien nos explique por que….- fue interrumpida por su acompañante quien se le adelanto y miro a la castaña Kinomoto.

Sakura-san, ¿Cuál es el futuro de Nadia?- le pregunto sin mas rodeos.

¿De verdad quieres saberlo?. - le pregunto Sakura, la rubia solo asintió. – Nadia morir en un tiroteo esta noche, no podrás ayudarla porque los miembros de tu clan vendrán por ti y te alejaran de ella, aun que seas muy poderosa aun eres inexperta y este hecho te da una gran desventaja. – tomo un poco mas de café.

¿Si nos vamos con usted eso no pasara, verdad?. – dedujo la chica.

Así es, solo deben venir con nosotras, su mundo estará bien, ya que se le regresare a Amahadara Kinesuki, el único y verdadero dios existente.

Dicho esto la joven rubia hablo con su acompañante, esta pareció sorprenderse al principio y dudaba de aceptar o no la propuesta de la chica castaña, al recordar las conversaciones de la noche anterior no hubo mas dudas. Ambas aceptaron de inmediato. No había tiempo que perder, ya todas las chicas estaban reunidas y solo era cuestión de librar la ultima batalla, aun que había cierto aspecto que Sakura había pasado por alto, Yin ojos de rubí no se encontraba al acecho de la herederas, la pregunta era ¿Por que?.

Utilizo si magia y guardo las cosas en su mochila, Tomoyo ya se había levantado cuando la castaña apenas y había comenzado, en cuanto la vio corrió hacia ella y la beso enfrente de las ocho chicas herederas, ambas estaban avergonzadas pero eso que mas daba, después de todo nunca se arrepentirían de haberlo hecho.

Todo estaba listo para que las diez herederas partieran hacia la dimensión final, todo excepto un detalle, el dios Bastardo aun no aparecía.

De repente sintió la presencia extraña de aquel dios. Esta vez no mandaría a las chicas por delante, este Bastardo no era muy poderoso así que el peligro era mínimo, además de que ya era tiempo de que su amada esposa supiera el porque solo ella podía pelear en contra de los Bastardos.

Sakura encerró a las chicas en un gran campo de fuerza que ninguna podría romper, en especial su esposa. Un segundo después una figura varonil cubierta con un aura negra apareció enfrente de la castaña.

Te pareces mucho a papa. – dijo el hombre.

No puedo decir lo mismo de ti. Tienes la apariencia de un viejo sin poderes. – dijo la castaña muy risueña. – Deberías aceptar que nunca podrás ganarme, si ni tu hermano mayor pido dudo que tu siquiera te me acerques.

En eso tienes razón, pero no permitiré que me atrapes sin que yo me defienda.

Por que siempre me lo tiene que hacer difícil. – Sakura mordió sus dedos pulgares hasta que estos sangraran. - Espero que ya estés listo.

La castaña avanzo tan velozmente que el tipo apenas y pudo reaccionar. El tipo apenas podo alejarse unos cuantos centímetros de la chica, pero esta no se detuvo y lo alcanzo rápidamente. El hombre se quedo paralizado al ver como es que la chica flotaba ligeramente frente a el mientras los purgares de esta hacían una ligera inscriptura en su frente. Cuando la castaña termino de escribir aquellas insignias en la frente del hombre este comenzó a desaparecer dejando solo cenizas en donde antes estaba parado.

Sakura rio por lo bajo, su trabajo estaba realizado y ya solo quedaba regresar donde su mundo para dar inicio a la semana de inducción para las jóvenes herederas, las clases para ellas ya habían empezado y ellas ni cuenta se habían dado.

La castaña kinomoto invoco nuevamente el vórtice dimensional , todas las chicas se introdujeron en el, a la espera de que en ese mundo encuentre la paz y tranquilidad que en su mundo no podrían.

Las antiguas sacerdotisas, las antiguas Hime's, las antiguas amantes de Astraea Hill y la antigua casa recompensas y su bella brujita. Todas tenían un solo deseo.

"Que la eternidad a tu lado sea mi mayor bendición "

Esto es lo que pensaron cada una de las ocho herederas restantes, solo deseaban felicidad, una felicidad que durante mucho tiempo se les había sido negada y que ahora tenían la oportunidad de alcanzar con la ayuda de Sakura.


Perdón la demora, esk me kitaron mi lap, dicen que me la paso escribiendo y leyendo todo el tiempo y es verdad, pero esto es lo único k me hace feliz.

Esta cap lo ise a prisas asi k sino kedo claro solo pregunten k yo con mucho gusto responderé.

Sale cuídense. Comenten. Coman frutas y verduras y sobretodo vean y lean mucho anime y manga.

Besos.