In spite of
the way you were mocking me
Acting like I was part of your property
Remembering all the times you fought with me
I'm surprised it got so far
Things aren't the way they were before
You wouldn't even recognize me anymore
...What it meant to me will eventually be a memory of a time when
I tried so
hard and got so far
But in the end It doesn't even matter
I had to fall, to lose it all
But in the end It doesn't even matter...
In the End, Linking Park
Tres meses habían pasado desde que los mortífagos irrumpieran en el juicio de Snape, tres meses en los que en Hogwarts habían estado atareados inventando y poniendo en práctica nuevas medidas de seguridad. En cambio, el Ministerio de Magia seguía sin hacer caso de los hechos tan evidentes. Habían salido al paso de aquella invasión alegando que todos eran antiguos mortífagos y pidiéndole a la gente que se calmara porque Voldemort no había vuelto y no volvería jamás.
Después de estos desatinados comentarios, Albus y Minerva --quien ya sabía con exactitud por qué el director había mentido-- se dieron más cuenta que nunca de lo solos que estaban y de que la elección que había hecho el anciano en el despacho del Ministro haía sido la correcta, más aún creyedo fehecientemente que Snape era un mortífago.
Dumbledore apenas sí podía creer lo que habían visto sus ojos, y en su fuero interno albergaba dudas que no compartía con nadie. Remus también estaba consternado por lo sucedido, por lo cual Arabella y Ron se abstenían de hacer comentarios del estilo ' ya lo decía yo' bajo amenaza de Sirius y Hermione siempre encontraba la excusa perfecta para achuchar al licántropo cuando le veía triste.
No es que sepa nada, les decía siempre a Harry y Ron, pero sé seguro que lo que le pasa tiene que ver con Snape. Ron siempre acababa gruñendo por lo bajito, y Harry miraba en lotananza por las ventanas de la torre Griffindor, siempre pensando en lo que había visto en el juicio pero nunca comentando nada
A Snape se le hicieron largos los tres meses encerrado en la Mansión Malfoy, normalmente sin más compañia que la del elfo doméstico Lun y alguna esporádica visita de Maximus en la mañana. Lucius trabajaba en el Ministerio y en Merlín sabía qué cosas más, por lo que solía madrugar y además llegar relativamente tarde a diario. Claro que eso no implicaba que siempre que llegara estuviera demasiado cansado como para no permitirse pasar el rato con su 'huesped' de diversas maneras, según su estado de ánimo.
Como no tenía nada mejor que hacer durante el día, Severus se entretenía buscándole escondrijos a la Mansión, pasadizos ocultos, aprendiéndose la disposición de ciertas cosas que quizá le pudieran ser de utilidad en el futuro y leyendo algo de la basta biblioteca, donde encontró incluso el remedio para el mal de Draco.
Ningún día llamó Voldemort. Ninguno.
No hasta una noche en que Lucius se demoró más de lo normal en llegar y, cuando lo hizo, aún estaba sucio de barro y polvo por todas partes. Como una tromba, totalmente airado, entró en su habitación y tiró la capa sucia sobre una de las sillas, siguiéndole pronto el resto de la ropa
"Severus!" Le llamó el rubio, y un rato después apareció el moreno con un libro en la mano, asomándose por la puerta
"No puedes llamarme cuado tengas algo puesto? -le gruñó- Qué quieres?"
"Han intentado matarme. No vas a creerlo, eran una panda de.... muggles!! Muggles armados con esos aparatos tan bárbaros que usan en las guerras que lanzan fuego y explosiones a distancia!" Cualquiera en kilómetros podría notar la indignación que ese hecho le suponía
"Muggles...? Estás seguro...? Te confundirían con alguien..." Le quitó importancia Snape volviendo la atención a su libro
"Me llamaron por mi apellido"
"No sería muggles, entonces. Además, cómo iban a haber entrado en el Londres mágico, Lucius...? Eso no es posible. Seguramente serían unos cuantos magos hartos de ti y tus negocios sucios. No te fijaste en sus caras? Quizá les amenazaste de muerte alguna vez, o a sus familias...." Comentó mordaz haciendo que el rubio apretara los puños
"Te digo que eran muggles, joder...! Ningún mago llevaría un instrumento com--" Lucius no terminó la frase porque de pronto sintieron la llamada de Voldemort. Se vistió a toda prisa, sacó de un armario encantado una varita para su huesped forzoso y ambos se desaparecieron a ver a su señor, conjurándose las capas y máscaras una vez llegaron
"Un placer verte de nuevo, Severus --le dijo el Señor Oscuro nada más llegar haciendo que se encogiera bajo la capucha al escuchar el desagradable siseo-- Me congratula que por fin sepas cual es tu lugar, si bien hemos tenido que sudar tinta para ayudarte, verdad Lucius?"
"Sí, mi señor" Contestó el aludido rápidamente con una inclinación
"Bien, bien... Tengo una misión para tí, Severus. Irás a Hogwarts ahora mismo y le dirás a Dumbledore que esta misma noche a las 12 de la madrugada atacaremos Azkaban. Quédate con ellos hasta que sea la hora y luego únete allí a mis filas"
"Sí, mi señor. Algo más?"
"Ah, sí. Dile a ese vejestorio que le estaré esperando. Ahora parte sin demora" Con un movimiento de varita, Snape desapareció de la vista de todos. Voldemort puso las manos tras su espalda y se irguió en toda su magnífica estatura
"Ahora detallemos los pormenores del ataque..."
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La Orden del Fénix estaba cenando tranquilamente con el resto de los alumnos en el Gran Salón cuando de pronto Arabella se puso en pie de un salto y se llevó la mano al cuello. Pronto sus tres compañeros se pusieron en alerta, y todo el mundo guardó silencio casi inmediatamente
"Ocurre algo, Arabella?" Le preguntó Dumbledore desde su asiento en la mesa de los profesores
"Alguien ha violado el perímetro de seguridad de mi parte..." Dijo la mujer muy seria, y pronto Remus, Sirius y Mundungus estuvieron en pie a su lado, las manos en sus respectivos medallones.
Dichos medallones eran parte de un plan de contingecia por el que podían sentir si alguien se acercaba al castillo, fuera amigo o enemigo. Habían dividido el territorio en cuatro amplias zonas, cada una conectada a uno de los sendos colgantes de sus cuellos, que avisarían a su portador si alguien cruzaba esos límites mágicos. Como última medida de seguridad contra Pettigrew habían fabricado un colgante más --que llevaba McGonagall-- y habían cubierto con magia todos los muros bajos del castillo por donde pudiera colarse el animago; un trabajo árduo pero a la larga, efectivo y útil.
"Vamos a comprobarlo"
"Traedle aquí, sea quien sea" Los cuatro asintieron al director y abandonaron corriendo la sala, dejando a la mayoría de los alumnos con el tenedor en el plato, sin comer debido a la tensión.
"Crees que será otro mortífago?" Le preguntó Ron a Harry por lo bajito
"Espero que no..."Susurró el chico de ojos verdes sintiéndose totalmente tenso y deseando que aquello no fuera otro intento de secuestro/asesinato contra él
"Remus, el mapa?" Le pidió Mundungus mientras corrían. A pesar de sus esfuerzos no habían conseguido crear otro; les faltaba el ingenio sublime de su inventor James para hacerlo. Sin él, y sin Peter, no eran capaces de reproducir la magia que decía quién estaba dónde...
El licántropo lo sacó deprisa de su bolsillo y se lo dio a Sirius para que lo abriera mientras sacaba la varita "Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas" Dijo mientras lo tocaba, y de pronto el pergamino se convirtió en el fantástico mapa del merodeador
Con ojos rápidos, Sirius recorrió todo el mapa de arriba a bajo y frenó la carrera en seco, incluso derrapó, al ver quién estaba a punto de llegar a la puerta principal. Frunció el ceño y sólo un gran autocontrol le evitó estrujar el pergamino en su mano mientras siseaba su nombre
"Estás de broma, verdad???" Preguntó Arabella ahora que todos habían frenado un poco más adelante, pero por su expresión pronto dedujo que no. Nadie dijo nada más, pero todos salieron corriendo con renovado vigor y, para cuando abrieron las enormes puertas del castillo de par en par se toparon de frente con su figura oscura y encapuchada
Como si fueran un solo hombre, los cuatro le apuntaron a un tiempo a la cabeza y, con movimientos muy lentos para indicar que no era una amenaza, subió los brazos y se echó la capucha hacia atrás
"Hay que ser o muy temeriario o muy gilipollas para volver, Snake" Le dijo Sirius entre dientes
"Tranquilízate, Ridiculus, vengo en paz. Sólo soy un mensajero" Dijo con una diminuta sonrisa mostrando las palmas de sus manos vacías. Arabella le apartó la larga capa negra que le cubría y tanteó sus costados para buscar su varita.
"Varita nueva, hmm?" Arqueó una ceja la mujer cuando la encontró en una de sus mangas
"Yo que tú no la tocaría. La he encantado, y no creo que quieras ver qué ocurre si la toca alguien que no sea yo"
Arabella gruñó y la dejó en su sitio, pero amenazándole casi de muerte si le veía hacer algún movimiento extraño
"Andando!!" Ordenó Remus, y de un tirón la bruja le obligó a dar varios pasos al frente, yendo siempre los otros tres tras él con sus varitas en ristre. Sirius echó una rápida ojeada a Remus y no vio nada de qué preocuparse. En su rostro estaba marcada la determinación y el coraje Muy bien Moony... así se hace
El camino se les hizo corto, pues andaban a buen paso, y pronto estuvieron ante las puertas del Gran Salón, que se abrieron para dejarles pasar. La sala en pleno se quedó con la boca abierta al verles, y de algunos Slytherin -Elisabeth entre ellos- se pusieron en pie para verlo mejor, puesto que no podían ni creerlo
El mortífago anduvo hasta la mitad de la sala, su ropa negra ondeando tras él como una sombra de la que no se puede escapar, y todos los profesores se prepararon para lo peor aunque ninguno sacó la varita. Cuando él y los fénixes estuvieron a una distancia prudencial de la mesa de los profesores, Albus se puso en pie y los cuatro se apartaron para dejarles espacio, como si aquello fuera algo que no les concerniera
Snape estaba quieto y muy tieso frente al director, sin apartar de él su mirada
"A qué has venido, Severus?" Preguntó Albus en tono frío y cortante, sus ojos convertidos en el hielo más eterno
"Esta noche, a las doce en punto Lord Voldemort atacará Azkaban" Fue su susurrada respuesta mientras cruzaba los brazos e ignoraba las miradas frías de toda la sala
El silencio se llenó de exclamaciones ahogadas, pero el Director pidió silencio con un movimiento de su mano
"No has contestado a mi pregunta"
"He venido a avisarles, Director"
"Por qué? --esta vez fue Minerva la que habló-- Por qué ibas a venir aquí a avisarnos de nada? Y lo que es más, por qué deberíamos creerte?"
"No puedes correr el riesgo de no hacerlo, Minerva" Fue la sencilla respuesta
McGonagall entrecerró los ojos y sopló indignada, pero Sinistra se la adelantó a contestar "Cómo sabemos que no es una trampa, Snape?"
"No lo sabéis. Podéis quedaros y esperar a que se hagan con los dementors o podéis dar la cara. Es elección vuestra" Arqueó levemente las cejas, desafiante en su postura contra el director
"Podemos confiar en él. Ha venido a avisarnos movido por su compasión y su gran corazón" Ironizó Arabella dándole un golpecito a Mundungus antes de cruzarse de brazos
"Por qué te ha mandado Voldemort, Severus?" Le dijo Albus muy serio, las gafas de media luna bajas en su nariz
"No lo sé. Sólo cumplo órdenes"
"Mientes" Saltó Mundungus de pronto, y el mago oscuro agitó la cabeza suavemente
"No. Es cierto que no lo sé. Lo único que sé es que atacarán a la medianoche de hoy y que mis órdenes son comunicároslo y quedarme con vosotros hasta que nos aparezcamos en Azkaban. Ah. Me dijo que le dijera, Director, que le estaría esperando"
Nadie se daba cuenta pero, a cada mención de aquél tenebroso lugar Sirius sentía que se le erizaba el pelo
"Allí estaré" Sentenció el anciano con voz firme
"Pero Albus, no puedes ir, es una trampa!" Le dijo Minerva tirándole de la manga. El mago la miró con expresión calmada
"Es la única oportunidad de no perder esta batalla, Minerva. De ninguna manera podemos dejar que los dementors se unan al bando de Voldemort"
"Si vas también yo iré"
"De ninguna manera. Alguien tiene que quedar en Hogwarts por si.... por si se les ocurriera atacar mientras estamos fuera"
"Estarán aquí todos los profesores para defender a los alumnos. No cambiaré de opinión al respecto, Albus" La mujer estaba tan seria que el anciano no pudo sino sonreír a su lealtad y su cariño
"Bien. También tú vendrás, Ridiculus?" Le preguntó Snape volviendo el rostro hacia él con gesto desdeñoso. Sirius se le quedó mirando fijamente, momentáneamente sin habla. Remus le cogió del brazo y plantó cara por él
"Iremos los cuatro, Snape"
Se abrieron unos momentos de silencio en la sala hasta que Dumbledore alzó su voz "Prefectos, Head Boys, llevad a los alumnos a sus Casas. Terminaréis de cenar todos en vuestras salas comunes" Al principio con vergüenza pero después con más ánimo fueron llamando a sus alumnos y conduciéndolos ordenadamente y más o menos en silencio hasta sus Casas, con lo que pronto quedaron en el Gran Salón sólo los adultos
"Quiero entrar en mi despacho un momento" Dijo Snape con la voz más inocente que un temido maestro en pociones y mortífago podía poner
"Y yo quiero jugar con los Chudley Cannons, no te jode...--gruñó Mundungus cruzándose de brazos-- A ver por qué razón tenemos que dejarte deambular por Hogwarts, mortífago"
"No soy vuestro prisionero, sino un mensajero. No soy tan estúpido como para enfrentaros a todos, así que no te preocupes, la guerra no comenzará hasta la media noche" Le replicó Severus desdeñosamente
"Es mi despacho ahora. Yo iré con él" El mortífago contuvo un soplido. De todas las personas que había en Hogwarts él era de las pocas con las que no quería estar
"Y yo" Dijo Sirius
"Temes que no sepa llegar solo, Black? O quizá te asusta lo que puede pasar si estamos solos en la misma habitación?" El animago hubiera saltado a su cuello de no ser porque Mundungus y Arabella le sujetaron en el momento adecuado
"Si te necesito te enterarás, Padfoot, de acuerdo? Vamos, Snape" Dijo apuntándole con su varita color canela
El descenso a las mazmorras fue para el mortífago como volver a un lugar en dejá vú, visitado y añorado, pero totalmente irreal. Remus desbloqueó la puerta y los dos magos pasaron al despacho del profesor de Pociones. Severus miraba a todos lados, puesto que todo era distinto pero, en el fondo, igual.
Mucho más luminoso, con aquellos de sus amados frascos que habían sobrevivido a la explosión guardados en armarios, libros por todos lados, una alfombra mullida en el suelo bajo un nuevo escritorio de madera oscura donde Remus tenía colocados por cursos unas pilas de ensayos, su despacho parecía haberse adaptado bien al nuevo dueño, o mejor dicho, el dueño se había adaptado a su nuevo despacho.
"Bien, qué quieres? Tus cosas las dejé todas en la habitación de dentro, porque no duermo aquí"
"No? Y por qué? No le parecen acojedoras y cómodas las mazmorras al jefe de la Casa Slytherin?" Ironizó Snape pasando la mano por una nueva estantería de un tono bastante más claro que las que tenía él
"Qué has venido a buscar?" El mago moreno se asombró al escucharle endurecer el tono y se dirigió a la puerta que diera a sus habitaciones
"Vamos por ello.... Si es que es cierto que está todo aquí" El saloncito seguía igual, con su chimenea, sus sillones verdes y su alfombra. También los libros aguardaban a que alguien los leyera, aunque Snape supuso que pasaría bastante tiempo hasta que Lupin los pudiera usar, si es que alguna vez los usaba.
La habitación pequeña estaba ciertamente llena de cosas; la cama, el suelo, el escritorio, cualquier lugar era lícito de tener artefactos o papeles. Siempre apuntado por la varita del licántropo, Severus se puso a revolver entre sus antiguos papeles, desordenándolo todo bastante hasta que por fin pareció dar con lo que buscaba. Eran un par de rollos de pergamino bastante sucios y algo chamuscados que levantó como señal de triunfo
"Qué es eso, la receta de algúna poción para matar muggles masivamente?"
"Muy divertido, Lupin, pero nunca se te dieron bien los chistes" En un par de zancadas se colocó a su lado y se quedó cerca de él, mirándole fijamente con sus ojos oscuros como sopesando algo que Remus no era capaz de adivinar. De pronto desenrrolló el pergamino bajo su nariz, y los ojos miel se deslizaron por la cursiva caligrafía de Snape, emborronada en algunas partes al haberle caído encima algún líquido
"Pero... Qué es esto...?" Murmuró. Severus comenzó a señalar partes en el documento
"Aquí, consecuencias y reacciones de la enfermedad, esto las cantidades que uso para la poción normalmente con sus correspondientes notas, reacciones adversas y etcétera, y por último esto son notas acerca de posibles mejoras y cosas que se podrían probar, y la documentación donde lo leí. Son libros viejos y extraños, pero están todos entre mi biblioteca, la sección restringida y en la sección de Magia Oscura de la biblioteca de Londres"
Remus se le quedó mirando con la boca abierta, casi sin parpadear. Aquello eran sus notas sobre la Wolfsbane....! "Por qué...? Por qué me enseñas esto? --frunció el ceño de pronto-- Qué es lo que me vas a pedir a cambio??"
El mortífago apretó los labios y luego recogió el pergamino "Nadie debe enterarse de esto o rodará mi cabeza, así que dirás que lo encontraste entre mis papeles. Puedo mostrarte cómo se hace, necesita unos tiempos muy exactos y mucha precisión; no te saldrá a la primera pero con el tiempo s--"
"Snape! --le agarró del brazo y le cortó-- Por qué?" Con un ademán, el moreno se soltó
"Digamos que... me siento *ahem* altruista"
"No te creo" Lo dijo tan serio que no pareció él
Severus sopló y se cruzó de brazos "Sólo quiero una cosa a cambio --fuea la salita anterior y se apropio de una pluma y un pergamino, donde se puso a escribir algo con rapidez-- Haz esto por mí. Ayudará a Malfoy"
Remus iba de sorpresa en sorpresa, y su cara lo reflejó tanto que el mortífago le dio la espalda. El licántropo abrió el papel en sus manos y vio una lista de ingredientes y de instrucciones para fabricar un contraveneno para Draco con el que pudiera mejorar notablemente en pocos días, puesto que en tres meses el muchacho aún no había despertado.
No parecía muy difícil de hacer, pero tendría que trabajar sin distracciones tipo Padfoot.
"Todavía no me has respondido por qué haces esto. Vienes a advertirnos de un ataque, traes ayuda para un alumno y me quieres enseñar a fabricar la Wolfsbane. O ganas algo muy jugoso con esto o he dejado de entender la mente de un mortífago"
Suspiro "Estoy aquí por orden de Lord Voldemort, y es lo único que debes tener claro. Del resto no preguntes, sólo aprovecha la circunstancia"
"Aprovechar la circunstancia? --Remus anduvo hacia él-- Me ocultas algo, lo sé. No eres buen mentiroso"
"Pues bien que os engañé hace unos meses, eh? Pensasteis que no era un death eater... y fíjate. Tan mal no se me debe dar" Dijo con una mueca amarga apoyando las manos en el pequeño escritorio y revolviendo ligeramente los papeles, con dejadez
Lupin acusó el golpe, pero sonrió levemente "Aquí todo el mundo es un probado mentiroso, Sirius y Dumbledore incluídos... Así que en el fondo creo que no puedo reprocharte que nos mintieras. Total, lo hacías por salvar tu pellejo, como el resto. Lo que no veo es la que armaste aquella noche. De verdad no creí que fueras capaz de hacerle eso a tus alumnos, gente que te apreciaba. Pero claro, tenías razón cuando me dijiste que no puedo judgarte porque no te conozco.... Y desde luego, eres un gran actor. Me convenciste cuando te dije lo de Elisabeth. Me convenciste todos estos meses, qué idiota..." Se encogió de hombros y se acercó a la puerta para irse. Cuanto antes se alejara de él mejor se sentiría, porque el corazón se le quebraba con cada reproche que le hacía
Vio entonces al mago encorvado sobre la mesa agachar un poco la cabeza, sus manos crispadas en unos papeles, la parte de su rostro que no ocultaba el pelo rígida, contraída en una mueca.
Si me quedo aquí más tiempo me volveré loco del todo... Tengo que salir de las mazmorras, del castillo, alejarme de.... todo. Ésta es mi última misión y ya está cumplida... No quiero morir en Azkaban a manos de los dementors como si fuera un perro, menos aún a las de Voldemort.... Ojalá pudiera morir aquí donde he conocido más alegrías... Se mordió el labio. De pronto se puso derecho y se volvió hacia él, totalmente serio, sus ojos hablando por él todo lo que no podía decir en palabras
Basta de sentimentalismos, de compadecerme. Estoy condenado, y nada va a cambiar eso...
"Voy a ver el lago" Dijo secamente echando a andar hacia la puerta, la voz dura, sin un asomo de quiebro en su máscara. Estaba resuelto, se mataría junto al lago con su propia varita
"Es de noche, Snape, qué lago vas a ver...?" Dijo, pero el mortífago ya estaba saliendo del cuartito de estar y no podía dejarle rondar solo por el castillo. Agitó la cabeza y con un soplido salió tras él, dejando sobre su escritorio la nota y los pergaminos. Si le había parecido ver algo inusual en su comportamiento, un asomo de lo que él tan ingénuamente siempre había creído, lo descartó
Si no me ando con ojo va a volver a pegármela... Pero no, no me engañará. Ya no más... Se decía mientras le seguía, pero quién es la razón para mandar sobre el corazón? Y de hecho, puede acaso hacerlo...?
Cuando Snape abrió una de las grandes hojas de madera y salió fuera a Remus se le cayó el alma al suelo "Está lloviendo a mares...!" Le dijo, pero comprendió que no había caso. Resignado apretó el paso y se colocó junto a él, encogiéndose mientras la cortina de agua les calaba
"Te has vuelto loco... No me puedo creer que estemos aquí con lo que está cayendo" Gruñó el licántropo metiéndose las manos en los bolsillos, sintiendo cómo el agua ya le chorreaba por el pelo y empezaba a calarles
"Yo también lo creo..." Murmuró el mago de oscuro apartándose uno de los empapados mechones de pelo del rostro
"Bueno, qué? A qué aspiras aquí fuera?!" Perdida ya la paciencia, Remus le tomó del brazo y le obligó a parar
"No te dije que vinieras --le contestó sin mirarle, puestos los ojos en lo oscuro de la noche mientras andaba hacia el gran lago un poco desorientado. Pocas, pocas veces siendo profesor había salido de sus mazmorras a pasear-- Quería estar solo"
"Dejarte sólo? Para que campes a tus anchas y te cebes con algún alumno inocente?" Sopló, y se pasó una mano por la cara para quitarse el agua fría que le chorreaba por todos lados. Si hubiera hecho un poco más de frío habría caído una nevada tal que habrían tenido que salir de Hogwarts con palas para abrirse camino
"No voy a hacer eso!!" Protestó agarrándole de pronto por los hombros, cosa que Remus tomó bastante mal
"Expelliarmus!" Gritó, y lanzó al mortífago lejos de él, haciendo diana en el tronco de un árbol contra el que golpeó y resbaló hasta el suelo encharcado. Se acercó a él con pasos largos y la varita apuntándole
"Vuelve a ponerme la mano encima y...y te... te..." Toda la resolución se le vino abajo cuando desarmado, arrodillado a sus pies y lleno de barro agachó la cabeza y se ofreció como un cordero en el matadero
"Mátame y acaba con esto ahora...." Murmuró casi para el cuello de su túnica
Después de la broma de Sirius, no pensó que nada de lo que Lupin pudiera hacerle pudiera doler más, pero se había equivocado.
Pensó acertadamente que el licántropo pensaría lo peor de él pero guardaba secretamente una esperanza que se había hecho añicos al atacarle. El verle convertido en todo un auror contra él, frío y cortante donde normalmente había conocido calidez era lo último por tragar. Por él había vuelto a Hogwarts. Por él y Draco, por ayudarles antes de partir, por intentar resarcirse al menos en parte. Nada podía hacer por Elisabeth, en cambio, excepto alejarse de su vida para siempre
Qué importa ya nada? Para qué alargar más el sufrimiento...? Casi prefiero morir por su mano que por la mía...
Remus le miró sin poder siquiera pensar en algo coherente. Sólo resonaban en su mente sus palabras en una mente vacía y ajena a todo donde hacía eco el repicar de la lluvia.
"Por qué me haces esto.... Maldita sea...." Gimió por fin cuando el alma se le desembotó lo suficiente como para sentir de nuevo. Tres meses de emociones retenidas, negadas, ocultadas, tres meses muriendo por dentro día a día... y ahora el golpe de gracia?
Cayó sobre sus rodillas a su lado y le tomó del rostro. Apartando su pelo empapado miró en en sus ojos empañados y leyó todo lo que necesitaba saber -- Traición. Abandono. Resignación -- antes de rendirse definitivamente a la evidencia y abrazarle en mitad de la lluvia y de la oscuridad de la noche.
Rodeó su cuello con los brazos, pegando su cabeza a la suya, intentando tenerle lo más cerca posible, acariciando sus cabellos, frotando su espalda, sollozando sobre su hombro después. Snape estaba quieto como una estatua de ébano, sin entender mucho, preguntando menos todavía
"Te llevaron... Te llevaron con ellos.... no fuiste tú..." Le entendió mientras se volvía a abrazar a su cuello. Cuando Remus le tomó por los hombros y se le quedó mirando con ese cariño, ese amor incondicional, le asaltó el deseo irracional de quedarse allí con él para siempre, mojándose bajo la lluvia en un pequeño universo donde sólo existían el agua, el árbol en que se apoyaba y ellos dos, y ningún Voldemort, ni un Potter, ni siquiera un Hogwarts con sus alumnos.
Remus le besó con una ternura que Lucius jamás hubiera soñado, sus labios húmedos por la lluvia y sus lágrimas, le tocó con el más dulce de los cuidados, acariciándole, le llenó de besos la frente, los labios, las mejillas, el cuello y cualquier espacio de piel que revelaba la túnica oscura en un arrebato de amor tanto tiempo refrenado.
Sintió sus manos agarrando su delgada cintura y subir luego por su pecho, por encima de la botonadura de la chaqueta que Lucius había comprado para él, anhelantes de recorrerle entero y aprender cada uno de sus secretos; escuchó su respiración en su oído jadeante, entrecortada por los sollozos; le vió intentar desaparecer dentro de su nueva capa negra, casi intentando fundirse con él
Severus cerró los ojos a la lluvia y al mundo y deseó morir en ese mismo momento, entre sus brazos, para que no le pudiera culpar de marcharse cuando por fuerza regresaran al mundo real donde su muerte estaba anunciada
Se dejó querer mientras el licántropo le amaba llorando porque sentía, *sabía* que aquella sería la primera y la última vez.
Cuando una de las veces, Remus le tomó del rostro con ambas manos con ese cuidado infinito, él le tomó del mentón y le obligó a mirarle. Despacio, tan despacio que parecía que no llegaría a hacerlo, le besó los labios y después la frente con el descaro de quien se sabe con la última palabra, tal y como había aprendido a hacer de Lucius
Y Lupin agachó la cabeza cuando, por fin, Snape confesó. Le agitó, le zarandeó, le prometió que estaría a salvo y que cuidaría de los otros, pero ninguna de sus palabras hizo que el mortífago cambiara de opinión. Ya era imposible que le matara, y de ninguna manera le dejaría morir... así que sólo le quedaba esperar la batalla final
Snape se levantó para marcharse, su mano dudando unos segundos antes de ponerla suavemente sobre sus cabellos canosos, revueltos y empapados. Remus ni siquiera levantó la cabeza; no podía mirarle.
"Quédate al lado de Dumbledore, hazle caso siempre y todo irá bien..." Le dijo en un susurro antes de echar a andar y perderse por el bosquecillo de regreso al castillo
Cuando Sirius, que se había quedado escondido junto a las puertas del castillo le vio llegar, le salió al encuentro como una tromba "Dónde está Remus? Qué le has hecho?" Le preguntó tomándole de la capa al verle sucio de barro. Snape no contestó, tan sólo sacudió un poco la cabeza, mojándole. Padfoot hizo fuerza con la mano con que le sujetaba, apretando las mandíbulas.
No podía dejar a Snape solo por el castillo, pero Remus le necesitaba, lo sabía! Y ese conocimiento le hacía vacilar en sus obligaciones. El imaginarle solo bajo la lluvia quién sabe dónde, empapado, quizás herido, hizo que se decidiera.
Le dio un fuerte empujó a Severus, lanzándole contra una de las paredes antes de salir a la lluvia. Alguien encontraría al mortífago, estaba seguro, y le importaba bien poco que les fuera a caer un sermón por dejarle campar por Hogwarts. Moony era más importante que todo eso...
Se transformó en su animagi para poder captar su olor y trotó por el suelo embarrado, guiándose en la oscuridad hacia las proximidades del lago. Le distinguió a lo lejos al recortarse su figura en lo blanco de un relámpago que saltó de nube a nube y apretó el paso, casi faltándole tiempo para convertirse en su yo humano antes de lanzarse sobre él.
Remus no se había movido del sitio, ni siquiera había cambiado de postura cuando Sirius le tomó por los hombros y le miró para asegurarse de que estaba fisicamente bien. Se le rompió el corazón cuando el hombre lobo se deshizo en llanto sobre su hombro, y le abrazó con fuerza contra su pecho y le acunó meciéndole entre sus brazos y besando su cabello empapado
Si ya me lo temía yo... Ay... No soporto verte así por él... Pensó amargamente
"No lo merece, Remus...." Murmuró frotando su espalda en un intento por consolarle
"No, él...."
Severus anduvo por Hogwarts chorreando agua y dejando sus huellas por donde pasaba. Aún no era la hora del ataque y no sabía qué iba a hacer hasta entonces. Fuera estaba Remus, por lo que volver no era una opción, las mazmorras tampoco... entonces qué? Estaba yendo a subir el primer escalón que le llevaría a la biblioteca cuando chocó contra algo... invisible.
Frunció el ceño y alargó el brazo rápidamente, agarrando y tirando. Pronto una capa de inivisibilidad colgaba de su mano y frente a él se encontraban tres escolares que de pronto le apuntaban con sus varitas con algo de apuro
"Cómo no, el señor Potter y sus amigos --gruñó. Para una vez que les cogía in fraganti no podía hacerles nada-- Algún día comprobaréis cómo la curiosidad mató al gato" Dijo lanzándole a su dueño la capa. Harry la cogió al vuelo con el brazo libre
"Usted tampoco debería estar aquí"
"De hecho debería estar pudriéndose en Azkaban" Dijo Ron, y Hermione, siempre más comedida, le dio un codazo
"Queríamos asegurarnos de que no intentaría hacer nada en nuestra torre, por eso decidimos quedarnos junto a las escaleras"
"Muy noble, señorita Granger, pero iba a la biblioteca"
"No debería ir alguien con él? Alguien de los nuestros, quiero decir. No creo que nadie se fie de él como para dejarle corretear solo por aquí" Comentó el pelirrojo mirándole malamente y haciendo círculos con su varita mientras le apuntaba
"Iré a buscar a la profesora McGonagall" Se ofreció Hermione, dejando solos a los tres varones. A distancia escucharon a la subdirectora reñir a la chica mientras volvían de la sala de profesores, donde todos los catedráticos estaban reunidos. Una muy severa Minerva plantó cara al mortífago empapado
"Qué ha pasado con Remus? Qué le has hecho?"
"Nada. Se quedó fuera, en la lluvia. Black está con él"
Minerva hizo un gesto de desaprobación y con un movimiento de varita le secó la ropa empapada y el pelo, cosa que agradeció mentalmente pues hacía frío por los corredores del castillo "Ven conmigo. Te quedarás con Poppy hasta que alguno de nosotros pueda sustituirla. Y ustedes tres, suban de inmediato a la torre, y cinco puntos menos por cada uno"
Ron empezó a gruñir por lo bajo, pero aún lo hizo más cuando escuchó a Snape decirle a la subdirectora que era demasiado poco estricta con sus alumnos. Si las circunstancias hubieran sido las contrarias, el mago no habría dudado en quitarles al menos veinte puntos por cabeza antes de llevarles frente al director por si podía convencerle de que les expulsara.
Cómo extrañaba el poder quitar puntos a los Griffindor...
Así que sin desearlo acabó en la enfermería donde dormía Draco siempre arropado y atendido por madame Pomfrey. Minerva puso a la mujer en antecedentes y le dijo que no le dejara salir utilizando para ello los métodos que considerara oportunos, y con eso se refería a cualquier cosa.
"Mandaré a Hagrid a buscar a ese par de dos en cuanto baje, y te mandaré a alguien para que venga a buscarle, de acuerdo?" Le dijo McGonagall antes de salir de la enfermería.
"Bien. Quédate quietecito donde pueda verte y no habrá problemas, entendido? Y la varita guardada" Le dijo la bruja mirándole de malas maneras. Snape se sentó en una de las camas y miró largo rato por la ventana antes de preguntarle por Draco
"Puedo verle?"
"No seas cínico. Por qué ibas a querer verle después de lo que le hiciste? No ha despertado aún y su sangre sigue envenenada. Su cuerpo apenas es capaz de ir limpiándola... Espero que estés satisfecho, fue un buen trabajo" Le dijo con sorna poniendo las manos en las caderas. Era tal su estado que ni siquiera había permitido a Lucius trasladarle a uno de los carísimos hospitales mágicos por temor a que no llegara
Pronto se habrá acabado... Remus no tendrá muchos problemas para seguir la fórmula, se anulará el veneno y el joven Malfoy podrá volver a insultar a Potter cuando lo desee... Siento estos tres meses que has pasado, espero que no me odies demasiado... ni tampoco a tu padre
Un rato después llamaron a la puerta. Eran Mundungus, que venía por el mortífago.
"Ya está cerca la hora... Dumbledore me ha dicho que espera que lo tengas todo dispuesto" Le dijo a Poppy. Ella asintió. En el tiempo que había estado el mortífago con ella había estado ordenando sus medicamentos, hechizos y pociones para poder atender a los heridos por la inminente batalla, todo esto sin quitarle ojo de encima
"Dile que pierda cuidado. Está todo preparado. Sólo espero no tener que usarlo...!" Suspiró, y Fletcher sonrió levemente
"Tranquila, somos rápidos, no nos dejaremos cazar... Vamos, Snape, nos esperan" Dijo apuntándole con su varita y señalando el pasillo
Todos los participantes en la misión estaban ya reunidos en el hall del castillo. Albus estaba hablándoles a los fénixes y a Minerva, y se calló cuando les vio llegar. Sirius se colocó delante de Remus, protector, mientras el licántropo miraba de lado, remiso a verle. Arabella cerraba filas a su alrededor, mirándole con cara de pocos amigos
"Bien, ya estamos todos. Dónde están las escobas para irnos?" Preguntó el chaser empujando a Snape al centro de todos donde pudiera estar vigilado
"No montaremos, Mundungus, lo siento. Vamos a aparecernos directamente allí. Estás preparada, Minerva?"
La subdirectora asintió y se subió las gafas nerviosamente. Ella y Albus, por ser los directores, podían abrir un hueco en el hechizo que caía sobre Hogwarts lo mismo que Lucius podía abrir a voluntad el conjuro que dejaba aparecerse en su mansión a personas ajenas a ella.
Sirius se sorprendió bastante de esto, puesto que ninguno tenía la más remota idea de que aquello se pudiera hacer
Claro que, no sé si se ha inventado algo que Dumbledore no sea capaz de hacer....
Apretó la petaquita que le colgaba del cuello contra su pecho. Mundungus había hablado con varios de sus extraños amigos y el mismo que les proveyó de multijugos para que pudiera ir al juicio se apareció en los lindes del Bosque con más. Para qué la usaba él, el auror nunca se lo dijo al Director, aunque conociendo sus amistades no le extrañaría que el mago en cuestión fuera un ladrón o algo parecido...
"No deberías tomarlo ya?" Le dijo Remus bajito, y él asintió, conteniendo la respiración en un burdo intento de no paladear la pócima espesa y grumosa que le convertiría en el profesor de Aritmancia durante una hora si no volvía a tomarla. Ante los ojos de todos adoptó el aspecto taciturno de aquél, sus cabellos oscuros, canosos y revueltos, ojos marrones y sus arrugas. Arabella le lanzó un conjuro a su ropa para hacerla más pequeña, puesto que Vector era más pequeño que Sirius
La única diferencia con el verdadero profesor era que éste llevaba gafas y Padfoot no. Sirius se miró y frunció el ceño a disgusto. Ya le había resultado extraño y algo desagradable tomar el cuerpo de Mundungus, pero el convertirse en aquél hombre de mente cuadriculada era superior a sus fuerzas.
Los mortífagos se van a quedar locos cuando me vean correr como una liebre con este cuerpo de viejo mohoso.... Pensó haciendo una ligera mueca Claro que peor hubiera sido convertirse en la Trelawney....
Escuchó al hombre lobo suspirar quédamente tras él y apretar su brazo suave desde atrás, sin que nadie lo viera. Se volvió a él y sonrió un poco. Tenía miedo a Azkaban y a los dementors, estaba realmente aterrorizado por el mero hecho de pensar en lo que podrían hacerle y su amigo lo sabía.
Cierto que había ensayado con Remus muchas veces el patronus, pero si en el momento en que tenía que conjurarlo se quedaba helado de miedo en el sitio nada podría salvarle. El único consuelo que le quedaba era el saber que Remus estaría con él guardándole las espaldas
Tengo que volver por Harry, no pueden cogerme esos bichos. Además, Moony me necesita a su lado... Se dijo para darse ánimos. Los ojos se le fueron momentáneamente hacia Snape. Irían por él los dementors, ya que le estaban buscando por orden del Ministerio o lucharían de su parte...?
"Estamos todos listos?" Preguntó Minerva tomando a Albus de la mano. Formularían un contraconjuro que sólo duraría unos instantes antes de deshacerse y que se volviera a cerrar esa cúpula protectora en torno al castillo.
Comenzó Dumbledore con su voz rasposa y añeja, la mano libre agitando la varita, y luego le siguió McGonagall imitando sus movimientos pero diciendo otras palabras. Se creó un arco entre ambas de color plateado y chisporroteante, y los cinco se acercaron a ellos, desapareciéndose casi de golpe hasta que sólo quedaron el director y la subdirectora, que se desaparecieron al tiempo para aparecerse cogidos aún de la mano en las tenebrosas tierras que circundaban la prisión
A su alrededor todo era oscuridad, tanto por la noche como porque los espectros de la prisión absobían la luz y la vida de lo que les rodeaba. Las plantas que habían vivido en la isla antes de que la prisión fuera allí emplazada estaban secas y sus ramas ganchudas y muertas se alzaban, algunas incluso sobre sus cabezas, dando la impresión de querer rozarles
Sirius no pudo evitar echarse a temblar al ver el edificio recortarse en la distancia como una gran mancha negra, y creyó escuchar siseos que le llamaban en la distancia susurrando su nombre, voces de ultratumba que le juraban que pronto estaría entre los muros de nuevo. Dio un respingo cuando Moony le agarró de un brazo, dándose cuenta que había estado aguantando la respiración desde que llegaran
"Tranquilo... No saben quien eres... Todo irá bien, estoy contigo..." Le dijo suavemente apretando su mano para darle confianza. El sitio era realmente terrible para todos; no quería pensar en lo que debía estar pasando su amigo...
Black tragó saliva penosamente y asintió, dejándose llevar por el hombre lobo, quien miraba a todas partes como medida de precaución, la varita en la mano, por si alguien o algo aparecía entre las matas
"Dónde están tus amigos, Snape?" Preguntó Mundungus muy pegado a Arabella, ambos moviéndose casi como si fueran uno solo
"No lo sé..." Respondió el mago sintiendo que la sangre se le empezaba a helar en las venas por motivos totalmente antinaturales. Escuchó un siseo y un roce y se dio la vuelta de pronto, pero no había nadie allí, había sido solo su imaginación desquiciándose por momentos
"No te hemos entregado al Ministerio esperando que pudieras sernos de alguna utilidad, y todavía espero que así sea o te lanzaré de cabeza a ese nido de dementors yo misma" Murmuró Arabella pegándose más a su compañero con un saltito cuando su túnica dio un tirón al haberse enganchado en una de las ramitas engarfiadas
Albus y Minerva también andaban uno al lado del otro en primera fila con las varitas preparadas, dando un gran ejemplo de entereza al resto y a veces abriéndoles camino. No podían usar la magia para no delatarse mucho, aunque el director estaba seguro de que los guardianes ya sabían que estaban allí
Anduvieron en la oscuridad acercándose a cada paso hacia la entrada de la prisión. No habían tenido mucho tiempo de hacer planes, pero habían acordado que aproximarían lo más posible para intentar impedir la entrada de los mortífagos en el recinto sin puertas
Porque la prisión no tenía una maldita puerta en todo el edificio. Para qué? A los dementors no les hacía falta mantener a sus presos entre rejas para que no escaparan. Bastaba una mirada, un acercamiento de sus cuerpos espectrales para que cualquiera de sus presos sucumbiera a la desesperanza o al miedo. Muchos morían de horror al enfrentarse con sus peores recuerdos, otros perdían las ganas moverse, de respirar, de vivir. Los menos afortunados se volvían locos, locos de atar, y cumplían condena encerrados en sus propias mentes, incapaces de separar realidad de ficción, luchando con horrores imposibles
El hecho de que Sirius hubiera podido escapar de allí llenaba de sorpresa y de extrañeza a sus compañeros y, por qué no decirlo, de un temor reverente. Cómo podía haber sobrevivido a los espectros encapuchados, siendo mayormente el mismo hombre que conocieron una vez apenas sin alteraciones era algo que Remus se preguntaba muchas veces. Es cierto que daba gracias por ello, pero tenía miedo de que el daño fuera mayor del que parecía y que bajo ciertas circunstancias se convirtiera en una bomba de relojería. Recordando los meses anteriores, era cierto que había experimentado una tendencia a la violencia bastante más elevada de lo que de joven había sido normal en él....
Cuando hubieron llegado al punto en que Albus consideró que no era prudente avanzar más se juntaron, quedando todos como una piña y mirando cada uno en una dirección en un intento de cubrir el mayor terreno ante la posibilidad de ataque. Los que miraban hacia la prisión eran sin duda los que más nerviosos estaban, pues el aura de frío terror de los dementors supuraba por toda la prisión hacia el exterior
Casi fue una bendición cuando Snape sintió la llamada de Voldemort, porque eso indicaba que pasarían a la acción y podrían tener la mente libre de psicosis. Minutos más tarde empezaron a ver formas moviéndose furtivamente de un lado a otro y de pronto, una presencia.
Arabella tragó saliva y agarró inconscientamente a Mundungus. Hacía más de dieciséis años que no veían al temido Lord Voldemort, y su poder estaba intacto, incluso era superior a lo que los fénixes recordaban.
Los mortífagos fueron acercándose a ellos ahora con mayor seguridad al saberse junto a su poderoso amo, andando a sus lados, casi como una compañía de soldados oscuros como la noche. Se pararon a escasos cinco metros de ellos, las varitas en la mano aunque no amenazantes... todavía.
Inconscientemente las tropas de Hogwarts se replegaron del mismo modo que sus enemigos, quedando también todos en fila. Mundungus apretó su varita y apretó los dientes para serenarse. Les superaban en número dos a uno, no les quedaría más remedio que emplearse a fondo.... y lo peor era que cada vez sentían a los dementors más revolucionados a su alrededor, seguramente ansiosos por chupar nuevas vidas y experiencias saludables
//Insertar los primeros acordes de In the End aquí ;) //
Uno de los mortífagos frente a ellos, evidentemente Lucius, tendió la mano enguantada en blando cuero.
Severus suspiró y abrió la mano izquierda a la altura del pecho. Con un ligero movimiento de su varita, su máscara de death eater apareció, blanca e impasible, mirándole con sus cuencas vacías. Escuchó el fru-frú de tela rozándose deprisa y un golpecillo seco; Sirius tenía a Remus cogido del brazo. Un suspiro de Albus, el sonido que hacía Minerva al subirse las gafas y su propio corazón latiendo fuertemente.
Se puso la máscara, se cubrió con la capucha y echó a andar al bando contrario sin mirar atrás
Voldemort rió entre dientes mirando desafiante a Albus cuando Snape se unió a sus filas. El director había cerrado los ojos durante el tiempo que el mortífago tardó en llegar a su destino porque en su corazón sabía que era su culpa y su responsabilidad que estuviera del lado del Lord y no allí con ellos. Y dolía.
Su culpa por permitirle ir aquella noche de principio de curso. Su culpa por no haberle comprendido mejor, por no haber sabido ver con certeza dentro de él. Su culpa por no creerle y por traicionarle en el juicio. Y no sólo le había lastimado a él, sino también al hombre lobo.... y por ende, a Sirius.
Pero no podía permitirse ahora el pensar en ello. Tenían una batalla por delante, una de las más importantes porque si Azkaban caía en manos de Voldemort ganaría unos aliados potentísimos contra los que sería muy difícil luchar. Respiró profundamente y clavó los ojos en su enemigo directo, que le sonreía metiendo y sacando la lengua bífida de cuando en cuando
Una oleada de frío les heló las entrañas de pronto a todos los presentes. Algunos de los carceleros habían abandonado sus puestos y se acercaban a ellos con los movimientos susurrantes de sus capas oscuras. Esto fue más que suficiente para ponerles a mucho la piel de gallina pero Voldemort, que era más bien poco humano, se rió y apuntó con su varita hacia el grupo de Hogwarts antes de disparar una gran bola de fuego hacia ellos.
Y desde entonces comenzó la batalla. Los fénixes se dispersaron a toda la velocidad que fueron capaces, y los mortífagos comenzaron a darles caza. Albus se enzarzó en un uno contra uno con Voldemort, y de que nadie interviniera se encargaba McGonagall puesto que lanzaba conjuros hacia los mortífagos para dejarles fuera de combate o al menos para que se les quitaran las ganas de acercarse
Pasado el primer momento de incertidumbre, Remus corrió a situarse junto a Sirius para seguir con el plan de acción que habían pensado. El animago estaba apañándoselas perfectamente para deflectar todos los ataques de un mortífago que lanzaba maldiciones a diestro y siniestro y saltando de un lado a otro para esquivar rayos dorados que no tenían pinta de hacer cosquillas de otro de los encapuchados. Pronto fue a encargarse de ese, esperando que pudieran deshacerse pronto de esos dos porque Mundungus y Arabella debían estar en serias dificultades.
El licántropo echó a correr hacia el enmascarado mago haciendo eses para no ser un blanco demasiado fácil, un conjuro protector sobre él que se debilitaba según iban impactando fuertes hechizos. Dentro de poco se haría añicos, pero llegaría hasta él antes que sucediera.
El enemigo, viendo que se le echaba encima, perdió la calma y conjuró el Avada antes de tiempo. Remus, que ya se lo veía venir, se lanzó al suelo de un salto esquivándolo --aunque viendo chispas verdes volar a su alrededor-- y lanzó un desmaius él con todas sus ganas. McNair se desplomó sobre sus rodillas, y luego al suelo, totalmente inconsciente
Remus iba a girarse de pronto en busca de más enemigos cuando de pronto una mano fría y huesuda tomó su hombro. Se le quedó la mente en blanco de pronto. Resonaron en su mente chillidos agónicos, respiró un aroma dulce y pegajoso, el mundo se tiñó de sangre.... Una manita descuartizada, separada del brazo a dentelladas, el sonido de unos dientes grandes y fuertes ronchando huesos, desgarrando carne...
El grito agónico de Remus se escuchó a distancia e hizo que a Sirius se le helara la sangre en las venas. Vio a su amigo arrodillado con aquél encapuchado sobre él y se quedó helado en el sitio al ver que el dementor se estaba agachando sobre el cada vez más cerca
El mortífago que peleaba con Sirius, Goyle, también se quedó mirando al encapuchado, pero como para él no suponía ningún trauma el espectáculo lanzó de pronto contra el animago una lluvia de proyectiles de hielo bien afilados.
Si no hubiera sido por los fantásticos reflejos de Black habría acabado en el suelo ensartado por cuatro sitios a la vez. En vez de eso sólo consiguió un par de cortes, uno en el pecho y otro en una pierna que si bien dolían no le imposibilitaban para lanzarse a la carrera hacia su amigo.
Goyle le lanzó esta vez una flecha de fuego que esquivó echándose al suelo y que le chamuscó algunos cabellos al pasar. Con la varita fuertemente sujeta fue a conjurar el patronus para librar a Remus, pero no pudo. A lo lejos escuchaba más gritos, pero no era capaz de entresacarlos del de Moony
Otra andanada de hielo fue contra él en ese instante, y tuvo que conjurar un escudo a su alrededor. Apretó los dientes, pues los gritos de Moony le partían el alma, y lo que era aún peor, el dementor estaba a punto de atraparle
Lucius se cuidaba muy mucho de mantener a Severus a su lado en parte para vigilarle, en parte porque siempre habían trabajado bien en equipo, mientras atacaban junto con otros cuatro mortífagos --dos de ellos nuevos reclutas-- a Mundungus y Arabella. Los otros dos restantes, un novato y Nott, hacían escaramuzas contra McGonagall sin mucho éxito porque era una bruja experimentada y llena de recursos
Snape lanzaba maldiciones contra Arabella, a quien tenía más manía que a Mundungus, pensando que preferiría poder atacar a Black en su lugar. Realmente no tenía muy claro por qué luchaba, seguramente por instinto, pues todo comenzó muy deprisa y los conjuros empezaron a volar de lado a lado y a pasarle sobre la cabeza, por lo que comenzó a responder a los ataques.
Pero no tenía intención de dejarse el pellejo intentando matar a la bruja. Después de todo, le daba igual que viviera o no... Ahora, pensó, tengo que hacer alguna para que alguien tenga la *bondad* de matarme a ser posible sin utilizar muchos Cruciatus conmigo
La Orden del Fénix no le mataría, claramente estaban atacando para aturdir, dejar inconsciente o, en el caso de la bruja, hacer mucho daño sin causar heridas fatales, de modo que tenía que confiar en morir a manos de sus compañeros si le veían ayudar a uno de los otros... Eso o meterse en medio de un Avada contra uno de los de Hogwarts...
Tampoco eso es mala idea... Aunque quizás pudiera escabullirme y matarme yo mismo. Aunque patético, casi sería lo más cómo--
Lucius tiró de él hacia sí para sacarle de la trayectoria de una flecha de fuego de la auror
"En qué demonios piensas? Quieres que te conviertan en un pincho de barbacoa?! Un escudo, ahora! --le dijo deprisa, y Snape reaccionó mecánicamente haciéndole caso para deflectar cualquier posible ataque. Entonces Malfoy apuntó al suelo cerca de Fletcher con su varita-- Ex-Terra!" Y la tierra bajo el chaser tembló y se resquebrajó como en un terremoto en miniatura, y trozos de suelo del tamaño de puños se elevaron y le golpearon, acabando con él en el suelo
Otro de los mortífagos conjuró un Cruciatus sobre Mundungus, que empezó a retorcerse y a chillar de dolor mientras Arabella no podía hacer nada por ayudarle, desbordada como estaba intentando que no la mataran entre los cuatro restantes.
Por muy buena que pudiera ser la bruja, eran demasiados contra ella y en un abrir y cerrar de ojos estaba sufriendo el mismo castigo que su compañero.
Lucius se sacudió las manos para limpiarse de polvillo los guantes y se dio la vuelta unos momentos para ver si podía ver algo del enfrentamiento entre los dos grandes magos.
Voldemort y Albus estaban bastante igualados en cuanto al conjuro que habían lanzado se refería, puesto que habían chocado y unido sobre ellos formando un gran arco que iluminaba un buen radio a su alrededor sobre el que caían chispas de colroes que podían fundirle la piel a uno en el peor de los casos, darle una descarga eléctrica en el mejor.
Estaban totalmente concentrados en sus respectivos conjuros, mirándose a los ojos y haciendo caso omiso de lo que sucedía a su alrededor por donde pasaban bolas de fuego, caían heladas, carámbanos, rayos, había terremotos, vendavales y todo tipo de maldiciones, imperdonables o no.
Dumbledore tenía el ceño fruncido y las gafas caídas sobre la nariz, la barba y el pelo cano agitándose por el viento que levantaban ambos conjuros al pelear, el brazo de la varita estirado e inflexible como su expresión. Voldemort en cambio le miraba con un deje de diversión y una mueca de sonrisa, sacando de vez en cuando la lengua entre los colmillos y colocado en una postura más duelística que la de su adversario.
Malfoy pensó que pocas veces había visto al Lord pelear y que quizás no tuviera muchas oportunidades de hacerlo puesto que pocas personas podrían enfrentarle en duelo singular. Y no sabía si era cosa suya, pero tenía la sensación de que el anciano iba perdiendo posiciones a cada minuto que pasaba
No estará mal verle convertido en una bola de pelusa blanca chamuscada... Pensó con una sonrisita cruzándose de brazos. De pronto escuchó un grito a lo lejos y vio a Snape girarse bruscamente hacia allí. No veía quien era, pero al parecer su compañero sí sabía a quien pertenecía su voz.
Lo más seguro es que le hubiera preguntado de no ser porque de pronto más gritos se unieron al de Remus, pero esta vez desde detrás, y no eran los de los aurors. Se les heló la sangre en las venas y un miedo irraciónal les atenazó de pronto las entrañas al ver a dos dementores
Uno había tomado a uno de los mortífagos por el cuello, que pateaba y se retorcía sin conseguir nada, y con una mano huesuda le quitó la máscara blanca que le cubría. Era uno de los nuevos muchachos, pero pronto dejó de serlo porque su cabeza se perdió en la capucha oscura del carcelero.
Para cuando cayó al suelo, era una cáscara vacía. Yacía desmadejado en el suelo, inmóvil con los ojos abiertos totalmente vacíos de expresión, la boca entreabierta por donde había abandonado el cuerpo su alma, su corazón bombeando sangre a un cuerpo vivo pero a la vez, inerte
Incluso a aquellos que habían visto y hecho cosas espantosas les resultaba terrible. Y el dementor, a su lado emitió un pequeño ruido agudo y entrecortado; se reía.
Los death eaters dejaron de torturar a los aurors e intentaron en mayor o menor medida detenerles cuando vieron que se acercaban a ellos, cosa que no era fácil. Crabbe estaba aterrado balbuceando incongruencias, reducido a una masa temblequeante por sus propios demonios. Los jóvenes, en cambio, a pesar de tener la carne de gallina intentaban conjurar algo que les sirviera.
Por suerte uno de ellos conocía el Patronus y logró invocarlo, con lo que uno de los dementors chilló agudamente, molesto y furioso por semejante aparición, y cambió de víctima, encarándose con Lucius y Severus
Voces, y el curso de un gran río fluyendo, luego gritos, gritos, gritos... Phobos!! Phobos!! Ayúdale!! Qué has hecho, desgraciado...!! Lucius miraba al dementor con los ojos muy abiertos, la mano que había levantado para intentar abatirle temblando como si fuera gelatina mientras recordaba todo vividamente, como si sucediera en ese mismo instante.
Su hermano ahogándose después de haberle sacado a él, su padre gritándole, el cuerpo de Phobos yéndose rio abajo arrastrado por la corriente, indefenso, inerte, los golpes, los insultos, el desprecio, rencor, odio de Maximus...
Eres un bastardo, hijo de puta! Confiaba en ti, te acogí en mi casa...!! Escuchaba Snape en su mente mientras el dementor les encaraba revolviendo en sus recuerdos. Apretó los dientes intentando no escuchar a Gabrielle gritar mientras ardía hasta morir, no quería ver su cuerpo calcinado ante sus ojos de nuevo, no quería escuchar la risa de Lucius, el llanto de Elisabeth a sus espaldas...
"Expecto Patronus!!" Gritó de pronto haciendo un gran esfuerzo por clarificar otra imagen en su cabeza, y quedó realmente sorprendido cuando de su varita surgió una nuble plateada informe que según fue avanzando tomó la forma de un animal cuadrúpedo bien plantado, peludo, grandes colmillos, lomo fuerte y cabeza enhiesta que avanzaba a la carrera contra el dementor como si fuera a echársele al cuello. Nunca habría imaginado que su patronus fuera un lobo...
El encapuchado chilló de nuevo y se alejó de allí todo lo rápido que le fue capaz en busca de víctimas más sencillas. Lucius sentía que las piernas apenas sí le sujetaban, por lo que no pudo seguir a Snape cuando salió corriendo bamboleándose. El otro dementor se dirigió a la rubio al ver que era quien menos resistencia oponía, pero un fuerte patronus de uno de los jóvenes le golpeó fuertemente por la espalda, mandándole lejos de Lucius pero hacia los conjuros de los grandes magos
Ninguno podría haber imaginado semejante explosión; Casi pareció que se había hecho de día....
Cuando Sirius abrió los ojos el suelo había dejado de temblar, pero todo estaba lleno de polvo y algunas chinas y arenilla aún caían del cielo a donde habían sido catapultadas con la onda expansiva. Incluso donde estaban ellos llovían las piedrecillas, y eso que les separaban bastantes metros...
"Moony?" Llamó cauteloso, intentando escudriñar el polvo para verle. Al ver que no le respondía su corazón comenzó a latir a toda velocidad. Y si el dementor había....?
Agazapado en el suelo para que el mortífago que correteaba por allí le viera lo menos posible fue moviéndose hacia donde había estado su amigo y el dementor. Era una suerte que aquellos malditos seres espectrales infligieran su castigo y sus ataques mirando a la víctima o habría tenido tanto miedo que Goyle le hubiera matado sin problemas.
Pero Goyle le preocupaba más bien poco. De hecho esperaba que el dementor hubiera caído encima suya con la explosión... que de dónde demonios había surgido??? Tampoco eso importaba mucho ahora. Remus era la prioridad, saber si estaba bien, si estaba vivo.....
Sintió un cosquilleo extraño en el cuerpo y supo que el efecto de la multijugos se acababa. Tenía que tomar más de inmediato o los dementors le reconocerían. Llevó la mano a su cuello, a la petaquita, y se dio cuenta que no estaba allí. La cincha con que estaba sujeta se había cortado con aquel cuchillo de hielo que le lanzara el mortífago y él no se había dado cuenta....
Le entró el pánico porque no podía verla en el suelo y cuando escuchó una capa larga moverse a su lado se paró en seco, los ojos llorosos por el polvo totalmente abiertos y expectantes. Una silueta negra se perfiló ante sus ojos y se aplastó contra el suelo todo lo más que pudo, intentando pasar desapercibido.
Sintió que se le erizaban los pelos de la nuca y se echó a temblar al escucharse a sí mismo hablar con Wormtail sobre el Fidelius y ver en su mente los cuerpos de James y Lily sin vida en el salón de su casa Tengo miedo que sea Moony... quizá su parte de lobo se haya hecho más fuerte y nos haya traicionado... Has de ser tú su guardián secreto...
"Black...... Black....." Siseó el dementor alargando una mano descarnada hacia él para agarrarle
El hombre apretaba la cara contra el suelo en un intento inútil de esconderse de todo aquello cuando una voz conocida invocó un Patronus con energía que expulsó al dementor de allí
El carcelero, furioso por el conjuro y atontado por la explosión decidió marcharse a la prisión de nuevo, liberando a Black de su influjo
El animago empezó a respirar con más facilidad cuando el ser abandonó su mente, aunque dio un respingo al sentir una mano sobre su cabeza
"Estás bien, Padfoot?" La voz de Remus le cayó encima como un bálsamo a pesar de que sonaba desganada y cansada. Sirius se incorporó y le tomó por los hombros
"Dios, Dios, gracias....! Estás bien?? No te hizo nada?" La pregunta estuvo a punto de morir en sus labios al mirarle el rostro húmedo por las lágrimas, su expresión descorazonada. Entendió que el dementor debía haberle mostrado algo realmente terrible al tocarle, algo que ni siquiera el propio Black sabía porque Moony se había esforzado en esconderlo en lo más profundo de su mente para no recordar.
Abrazó a su amigo intentando darle consuelo. Aquél día iba de mal en peor para el hombre lobo, pensaba frotando ligeramente su espalda.
De pronto vio al mortífago contra el que habían peleado que se incorporaba del suelo a unos metros de donde estaban ellos. El polvo ya se había posado lo suficiente como para dejarles ver bastante bien, aunque los ojos aún escocían y les resultara dificultoso el respirar
"Petrificus totalus!" Dijo el animago apuntándole con su varita, dejando al mortífago rígido como una tabla en el suelo de arena. No les causaría más problemas
"Deberíamos ver qué ha pasado..." Le dijo Lupin separándose de él y dándole una palmada en el hombro de agradecimiento a sus atenciones
Severus se incorporó del suelo tosiendo y escupiendo polvo y arena. La onda expansiva de la explosión le había lanzado volando y milagrosamente estaba entero... o casi entero. La máscara la había perdido por el camino y estaría en algún lugar del suelo y su capa estaba agujereada en varias partes por culpa de las chispas del conjuro. Físicamente estaba casi intacto, sólo con algunas contusiones y raspones
No es que hubiera visto por qué había sucedido aquello --realmente estaba ocupado en correr hacia donde gritaba Remus al otro lado de los magos-- pero sí que vio la gran acumulación de energía, las chispas volando hacia todas partes y por fin la gran explosión. Estaba seguro de que entre ambos magos habría en ese mismo momento un tremendo cráter...
Con suerte la explosión los ha borrado a ambos del mapa pensó levantándose y escudriñando a su alrededor por si veía algo. Apenas se oían toses y algunos gemidos y algunos mortífagos se llamaban entre sí, pero ver veía bastante poco, sólo siluetas oscuras en el polvo.
Lucius le llamó a lo lejos, pero no hizo el menor caso y comenzó a andar a tientas volviendo al plan original. Con lo que no contó fue con su situación y la desorientación, de modo que cuando andando llegó al cráter no lo vio y resbaló hasta el mismo centro, escurriéndose por la tierra removida y maldiciendo a un tiempo. Era tan hondo el socavón que en su centro el nivel de tierra le llegaba al mago por la cintura y tan amplio como dos veces su altura de radio
Snape no lo sabía, pero el dementor se había desintegrado literalmente bajo semejante explosión. De pronto escuchó algo relativamente cerca de donde estaba y prestó atención. Eran hípidos... y sollozos? Pero de quien?
Comenzó a salir del cráter con algo de dificultad, teniendo que apoyar las manos en algunas ocasiones en el suelo templado para no escurrirse y frente a sus ojos aparecieron dos siluetas a lo lejos que se hicieron más claras a medida que se acercaba a ellas.
Por mucho que hubiera deseado aquello en varias ocasiones no estaba preparado para afontarlo. Y eso que no había vísceras, ni mutilaciones, ningúna herida visible en su cuerpo, ninguna quemadura, tan sólo su ropa humeando, su pelo y piel algo ennegrecidos y el inconfundible hedor de la carne cuando se chamusca
Quizá fuera eso lo que le hizo que le entraran náuseas, ese olor que si antes le traía espantosos recuerdos, desde ese momento serían de verdad horribles
Severus tragó saliva, pero tenía la boca totalmente seca. Minerva se irguió orgullosa y le miró tras sus gafas con los cristales partidos. Había lágrimas en sus ojos; era ella la que sollozaba quédamente sobre el director de Hogwarts con su mano fuertemente apretada
"No te tengo miedo, asesino..." Le dijo señalando con un gesto la varita negra que tenía en la mano. El mortífago agitó la cabeza casi imperceptiblemente y muy despacio se arrodilló junto a ellos, sin importarle que la subdirectora también pudiera estar armada
No podía apartar los ojos del anciano moribundo. Ni siquiera apareciéndose directamente en la enfermería de Hogwarts sería capaz de sobrevivir a la descarga eléctrica de su propio conjuro cuando se volvió contra él
Tenía los ojos cerrados, y una expresión serena en el rostro lleno de arrugas y sucio de oscuro. Parecía muy mayor, mucho más de lo que nunca le había parecido. Sus ropas malvas ya habían dejado de humear y se veían desgastadas y en algunos lados raídas por las mismas chispas que le comieron a él la capa.
Sin poder evitarlo recordó otros tiempos y a pesar de su corazón endurecido por los últimos acontecimientos sintió que se le hacía un nudo en el estómago. Los años le habían hecho menos despiadado; después de perdonarle la vida a Lucius sentía dolor por la muerte de quien le traicionó..
"El creía que eras inocente --dijo Minerva como si supiera lo que pensaba-- Mintió porque no podía hacer otra cosa, Fudge le tenía acorralado. Quería salvarte, Snape... Pero en el fondo nos habías tenido engañados a todos, y eso le ha estado destrozado estos meses. Él te apreciaba, te quería como un padre a pesar de todo y tú..." Se calló, apretando los labios y acariciando suavemente el pelo canoso del director
Snape apretó los puños y bajó la cabeza, pero no negó sus acusaciones. De hecho, con gran sangre fría decidió que calentaría a la mujer hasta el punto que acabara con él allí mismo. Se le estaba terminando el tiempo aunque... quizá Voldemort estuviera muriendo también.
Una sonrisa mordaz se dibujó lentamente en sus labios. Tanto daba. Era un proscrito, tendría que pasar el resto de su vida lejos de lo que le gustaba, lejos de las únicas personas a las que apreciaba, escondido, perseguido y exiliado.
"Lucha..." Susurró Albus, sus ojos azules abiertos y vidriosos mirando al cielo estrellado.
Minerva apretó su mano, Severus dio un respingo al escuchar su voz en su cabeza
Lucha por lo que crees, no te rindas nunca... No le dejes vencer... Perdóname por todo... Lo siento tanto, mi muchacho...
El mago de oscuro tragó aire y aferró su brazo con fuerza como si así pudiera evitar su partida "No puedes irte! --le dijo agitándole-- Yo no puedo hacer nada, y ellos no ganarán si no estás...!"
Los ojos del anciano se empañaron con lágrimas que rodaron por sus mejillas dejando surcos en el tizne antes de dejar de respirar. Minerva lloraba mientras le acariciaba tiernamente, sin apartar los ojos de él
Severus se levantó de pronto y dio varios pasos inseguros hacia atrás sin dejar de mirar su rostro tranquilo y en paz. Su mente parecía incapaz de pensar en otra cosa que no fuera en la muerte del anciano y en sus palabras, palabras que había escuchado hacía unas horas de la boca de Remus
"No le dejes vencer, tienes que luchar! Luchar por lo que crees, por lo que quieres! No puedes rendirte después de todo lo que hemos pasado...! No puedes dejarte morir así..."
Por qué ponían su fe en él cuando había hombres más fuertes y valientes, con menos miedo a pelear y más ganas de vivir que él era algo que le desconcertaba... pero que también encendía una llamita en él. Luchar por lo que uno cree y desea no parecía mala idea, después de todo era lo que siempre había hecho... y había alcanzado muchas de sus metas aunque algunas no fueran precisamente tema de orgullo
Pero estaba cansado de luchar, de llevarse palos, decepciones y amarguras, y ya ni siquiera estaba seguro de lo que quería realmente...
Estaba tan ocupado en sus pensamientos que ni siquiera se dio cuenta de que había alguien detrás de él. Lucius le tomó por un hombro y vio su expresión descompuesta antes de mirar hacia delante y ver a Minerva y Albus
"De modo que el viejo por fin se ha ido... --suspiró casi alzando las manos al cielo-- Tenemos que irnos, Lord Voldemort está herido y los aurors del Ministerio estarán aquí en cualquier momento" Le dijo a sabiendas que su operación había terminado. Aunque el plan no había salido como el Lord esperaba sí que había tenido los mismos resultados. Sus heridas, aunque dolorosas, eran tan sólo un retraso a su conquista. Mientras Voldemort se recobraba sus leales captarían adeptos para, llegado el momento, arremeter contra el Ministerio y hacerse con el control. Hogwarts también caería, y el Señor Oscuro se haría cargo de que todo el mundo recordara siempre la muerte de Harry Potter
Era cuestión de tiempo, y Lucius lo sabía, sobre todo ahora que Albus Dumbledore había muerto. Y esta vez estaría del bando vencedor. Tenía la esperanza de congraciarse lo suficiente con el Lord como para pedirle algunos *favores*...
Remus y Snuffles anduvieron por desolado terreno hacia donde había sucedido la explosión y pronto estuvieron junto al crater. Miraron a la derecha y vieron a dos mortífagos. El licántropo empuñó la varita para dejarles inconscientes antes de que pudieran hacer alguna de las suyas, pero cuando vio a Snape la bajó. No era capaz de atacarle.
El enorme perro en que se había convertido Sirius para pasar más desapercibido entre los dementores le miró con sus ojos almendrados y le dio un suave cabezazo en la cadera, comprendiendo. Bajo la lluvia le había contado todo lo que el mortífago había confesado y debido al convencimiento de Remus no había tenido más remedio que medio creer sus palabras.
Cierto que les podía estar engañando, pero y si decía la verdad? En el juicio fue el director Dumbledore quien mintió, de modo que si alguien tan eminente y poderoso podía engañar a un juez, por qué no podía decir el grasiento Snape la verdad?
Arqueó el lomo por ese pensamiento. No estaba acostumbrado a ponerse de su parte y el mero hecho de planteárselo le daba escalofríos....
A su nariz de can llegó el inconfundible olor de la carne quemada, y se preguntó de dónde vendría. Anduvo unos pasos hacia delante, logrando atraer al hombre lobo tras él y, cuando Remus puso de pronto una mano crispada sobre su cabeza pensó que algo terrible había sucedido y decidió convertirse en humano para poder tener su altura y ver.
Pero algo más llamó su atención. Otro olor igual de inconfundible le llegaba del lado contrario. El olor que desprende una rata despeluchada fuera como hombre o como animago. Sirius comenzó a gruñir enseñando los dientes pero las ganas le pudieron más que la razón, pues Wormtail estaba asitiendo a su señor Voldemort.
Peter había estado junto a su amo desde el principio, pero no se habían dado cuenta porque estaba escondido entre los arbustos sin hojas, conjurando un escudo alrededor del Lord para protegerle de cualquier mal. Y había sido su escudo el que sin duda había conseguido que no muriera deshecho por su propio conjuro corrosivo... Voldemort estaba en deuda con su secuaz y sería sin duda recompensado
Remus se dio la vuelta de pronto al ver a Sirius correr a toda velocidad hacia donde estaban los enemigos, pero por mucho que le llamó no hubo nada que hacer. Padfoot corría como el viento olvidando el miedo y cualquier otra cosa en favor a la ira enceguecedora que le ganaba cuando Pettigrew estaba de por medio
Moony se giró unos momentos todavía para volver a encarar el cuerpo de Albus, pues no podía asimilar que hubiera muerto, cuando se encontró con ambos mortífagos mirándole. Le habían escuchado llamando a Padfoot...
Lucius tenía la mano preparada para encargarse de él, ya que estaba de espaldas, pero Severus le había cogido del brazo para impedírselo, y el rubio le miró desconcertado, pero al momento comprendió y entrecerró los ojos con rabia
"Realmente te has hecho amigo del Griffindor de nuevo, eh? Muy amigo, diría yo" Dijo alzando bastate la voz, como siempre hacía cuando se enfadaba. Remus podía escucharles casi perfectamente
"Cállate Lucius, y déjale en paz" Le imprecó el otro mago de mala manera, hablando por fin después de varios minutos de silencio
"Vaya, si ahora hablas... --dijo mordaz-- Vamonos de aquí o Voldemort te dejará como al anciano pensando que estás de de duelo por él..." Empezó a dar unos pasos hacia delante, soltándose de Severus y con la vista fija en Remus
Así que eras tú quien se traía el jueguecito con Severus en Hogwarts.... No voy a dejar que le apartes de mí de nuevo... Pensaba mientras levantaba la varita a un tiempo. Pero las palabras de Snape le hicieron congelarse en el sitio
"No voy a volver"
Con tenerles seguros me es suficiente, ya no aspiro a más... Pero es cierto que mientras Voldemort viva seguirán amenazados, esté yo aquí o no... y si él muriera Draco no tendría que ser un mortífago, habría vengado a Gabrielle y nadie querría hacerle daño a Remus ni a Elisabeth...
Pero estoy solo y harto de guerras, y sería un suicidio oponerme a él y al Ministerio a la vez...
Aunque eso es una idiotez, no le temo más a la muerte que a la vida...
Voldemort no es inmortal, y en cualquier caso no pierdo nada por luchar un poco más... y quizá en el futuro, cuando ya no exista, Draco pueda ayudarme a demostrarme inocente y no tendría por qué morir...
Claro que tendré que confiar en que Remus sea capaz de defenderse y cuidar de Draco y Elisabeth mientras estén en Hogwarts... Más le vale, son de su propia Casa y además me lo ha prometido. Con Black, los otros fénixes y Minerva creo que estarán seguros. Después de todo, parece que sus medidas de seguridad han aumentado....
Lucharé. Pero no por su causa, Director, sino por la mía. Haré lo que crea oportuno y conveniente para acabar con Voldemort, y lucharé hasta que venza o muera en el intento, o hasta que esté demasiado cansado para hacerlo...
"Qué??"
"No volveré al lado de Voldemort --dijo, y no había sombra de duda en sus palabras. A Remus el corazón le dio un vuelco-- Me voy"
Lucius giró en redondo para encararle, totalmente sorprendido "Pero qué dices? Sev... Creí que este tema había quedado zanjado" El rubio estaba desconcertado ante su tranquilidad y parsimonia al decirle que no volvería. Ya se le había olvidado todo lo que pasaría si no colaboraba?? O se había trastornado del todo al ver a Dumbledore muriendo??
"Déjame marchar, Lucius"
"No puedo hacer eso...!!!"
"Entonces ven conmigo" Le dijo simplemente. Sabía que no podría convencerle de ninguna manera de que abandonara sus riquezas y su poder para que se hiciera un proscrito, pero de algún modo sentía que debía hacerle la propuesta
"Te has vuelto loco del todo!! -- Malfoy parecía a punto de sufrir un ataque ante su irracionalidad-- Ni aunque quisiera podría hacerlo!!"
"Pues déjame ir"
"Te buscará y te encontrará, y antes de matarte como a un perro le matará a él, idiota! Y posiblemente a mí también por haberte dejado escapar!! Y si le toca un pelo a Draco te juro que--"
"Quedarme con vosotros no es solución, Lucius... Pensaba en matarme, pero lo que tengo que hacer es luchar contra Voldemort. Remus estará bien y cuidará de Draco mientras esté en Hogwarts, me lo ha prometido. Y a Elisabeth la protegeré yo cuando deje la escuela" El licántopo les miraba sin creer lo que escuchaba... Le había llamado por su nombre... y no iba a dejarse matar... Pensó en ese momento que nada podía hacerle más feliz.
Bajó de la nube de golpe al escuchar gritos y ladridos, y se acordó de Sirius de golpe. Con el corazón en un puño corrió hacia su amigo para ayudarle por si estaba en dificultades, dejando a los dos mortífagos --no, al mortífago y Severus-- discutiendo
"Realmente estás mal de la cabeza!! Vas a volver con ellos después que te traicionaron??"
"En absoluto. No puedo volver a Hogwarts... Pero eso no me va a impedir luchar --vio a Lucius dudar sobre si agredirle mágicamente y llevarle con él, pero antes de que pudiera hacer nada sigiuó-- Salvé a tu hijo de ese monstruo y lo sabes. Me lo debes. Déjame marchar en paz"
Malfoy se echó una mano la cabeza como si pudiera pasársela por el pelo a pesar de la capucha negra. Voldemort le arrancaría la piel a tiras si le dejaba ir, pero no tenía otra opción porque en verdad tenía esa deuda con él y aunque mortífago, asesino, confabulador y detractor de los muggles, aún le quedaba una pizca de honor "No puedo creer que me estés pidiendo esto... "
"Hasta que volvamos a vernos" Severus se dio la vuelta para no verle mientras se marchaba, y el rubio aún le dijo
"No tienes casa ni dinero, y te persiguirá el Ministerio hasta darte caza. Y Lord Voldemort me mandará a por ti y a por él, y os tendré que llevar a ambos y veré cómo te mata de la forma más espantosa después de haber destripado al Griffindor delante tuya..."
"Preocúpate más de cuidar de Draco, que es lo único que te queda, que de mí. Me las apañaré solo, como siempre he hecho"
Con un movimiento de varita, Snape se desapareció de allí ante sus ojos, yendo a cualquiera sabía dónde. Lucius apretó los puños, frustrado y vacío por dentro. Se había acostumbrado de nuevo a sus reproches mordaces y su sombría presencia, a acariciar su pelo oscuro y a besarle hasta que él le deseara tanto que no se resistiera...
Se sentía tan estúpido por amar a un hombre y, para mas inri, un hombre que le acababa de abandonar, que decidió descargar su ira en lo que más cerca encontrara, pensando que con suerte sería aquél Griffindor al que Severus apreciaba. Pero Remus ya estaba muy lejos de él. Se volvió entonces hacia donde habían estado los altos cargos de Hogwarts, pero tampoco allí había nadie; Minerva se había desaparecido con el cuerpo de Dumbledore
De pronto alguien con cara de pocos amigos se apareció a escasos metros de donde estaba él; era un auror del Ministerio. Lucius lo sabía y con una cruel mueca se encaró con él y dio rienda suelta a toda su magia para desquitarse de alguna manera
Cuando Remus llegó jadeante hasta donde estaba Sirius, Voldemort se había desparecido y con él todos sus secuaces menos Lucius, el joven al que había atacado el dementor y Pettigrew, a quien un furioso Padfoot masticaba entre sus poderosas mandíbulas
El licántropo se quedó espantado al escuchar crujir los huesos de la rata entre sus dientes. El perro se había echado sobre el hombrecillo por la espalda aprovehando que estaba despistado y habían comenzado a forcejear, de modo que finalmente se convirtió en rata para poder escapar de él.
Pero esta vez no tuvo suerte, y Sirius lo atrapó. Ningún mortífago hizo nada por ayudarle, preocupados como estaban por sus propios pellejos y por el de su amo
Y allí estaba ahora, muriendo de una forma tan espantosa que hizo que le dieran escalofríos. Se echó sobre el perro intentando con todas sus fuerzas que se detuviera, esperando que con sus manos y sus palabras pudiera reducirle. No quería emplear la magia con su amigo...
Sirius comenzó a lanzar dentelladas contra su agresor, olvidando momentáneamente el cadaver ensangrentado de la rata en el suelo, y Remus tuvo que retroceder para que no se le echara a la yugular, protegiéndose con los brazos desnudos. El perro se le tiró encima, empujándole con su peso contra el suelo y buscando su cuello para matarle, siendo su amigo incapaz de poder coger su varita
"Basta... Basta Sirius...!!!" Gritaba intentando hacerle entrar en razón sin conseguirlo
Pero por suerte aparecieron más aurors del Ministerio que, al escuchar el jaleo se acercaron corriendo y abatieron al animal con un par de poderosos conjuros.
El licántropo lo agradeció con toda su alma, pero se levantó corriendo a pesar de le sangraban los brazos y las manos de las dentelladas y se acercó al perrazo
"Padfoot... Padfoot.... Tienes que estar bien..." Le decía mientras le buscaba el pulso haciendo muecas de dolor por sus heridas
"Está vivo, tranquilo. Intento preguntar primero y matar después..." Remus tragó aire. Era Ojoloco Moody en persona con una media sonrisa en su rostro desfigurado, y le apuntaba con su varita medio plateada
"Soy Remus Lupin, profesor de Hogwarts. Él es mi perro... y ésta es mi rata --añadió rápidamente. El cuerpo de Pettigrew estaba medio destrozado, pero podría servir para que le reconocieran y dejaran libre a Sirius... si es que su amigo no se había vuelto loco del todo...-- Los dementors les han vuelto medio locos, de normal son muy pacíficos..."
"De veras....?Y qué hacías aquí con tus animales?"
El licántropo vio su expresión de incredulidad y supo que tendría un largo interrogatorio en el Ministerio. En el Ministerio tendrían que aceptar que Voldemort había vuelto lo quisieran o no
Tragó saliva de pronto, recordando. Cómo serían capaces de derrotar a Voldemort ahora? Quién defendería Hogwarts? Cómo serían capaces de proteger a Harry si la única persona a la que temía el Lord estaba muerta.....?
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Un par de días después, por la tarde-noche estaba Remus hablando tranquilamente en su despacho con Elisabeth Moonwater en otro intento por averiguar por qué Severus quería que la protegiera. Lo de Draco lo podía entender porque estaba seguro que al ser hijo de Lucius le había visto crecer... Pero estaba tremendamente intrigado por aquella muchacha.
Como todos los Slytherin, la chica se sentía recelosa hablando con un Griffindor, sobre todo con uno que se mostraba tan interesado de pronto. Lupin no la caía mal y era el nuevo jefe de su Casa, de modo que intentaba ser lo más cordial posible aunque le molestara que hubiera modificado el despacho de Severus y no durmiera allí abajo con ellos
Aunque el licántropo la abordó de varias maneras no fue capaz de encontrar ningún vínculo que la uniera al antiguo profesor de pociones, si bien sí que sabía por boca de Poppy y Minerva que de siempre se habían llevado especialmente bien. Y Severus no era hombre que soliera llevarse bien con nadie... aunque quizá con sus alumnos era con quien mejor congeniaba. Y extrañamente, con Lucius Malfoy. Y por supuesto, con él.
Una llamarada verde apareció por la chimenea de pronto, trayendo consigo la voz de Madame Pomfrey. Draco estaba despertando
Remus se puso en pie de un salto y se acercó a la chimenea. Se quedó mirando a la alumna, que también se había levantado y la invitó a ir con él. Elisabeth frunció un poco el ceño, calibrando las expectativas, y finalmente declinó la oferta. Malfoy nunca la había caído especialmente bien, aunque admiraba su contínua lucha por Slytherin. Quizá algún día se animara a conocerle mejor, pero desde luego ese no era el momento. Todavía estaba asimilando que aquella persona a la que apreciaba y admiraba fuera un asesino desalmado y ahora, un proscrito...
De este modo ambos se separaron, y Lupin se transportó veloz hasta la enfermería donde Poppy estaba como loca de contenta
La mujer le asaltó nada más llegar y le tomó de un brazo, arrastrándole hacia una pequeña partición donde Draco había estado inconsciente todo ese tiempo y apartando el biombo. Junto a la cama había una butaca donde el profesor tomó asiento
Los ojos grises del muchacho se abrieron lentamente al principio, de golpe después. Incluso llegó a intentar incorporarse en la cama con un jadeo antes que las manos de ambos adultos le devolvieran al lecho con cuidado
"Tranquilo, Draco, estás en la enfermería de Hogwarts. No pasa nada" Dijo Remus suavemente intentando tranquilizarle
Draco le miró con una expresión nerviosa y asustadiza "Dónde... dónde está... el profesor... Snape?"
"Tranquilo cielo, debe estar muy, muy lejos de aquí. No puede hacerte daño ya..." Poppy chasqueó la lengua con desprecio, y Lupin miró al suelo unos momentos
La mano pálida del muchacho recorrió el cobertor de la cama hasta llegar a la túnica de Remus, agarrándola y tirando de ella "Lejos...? Dónde...?"
"Nadie lo sabe. Ahora es un proscrito..." Remus continuó un poco más la frase, pero Draco había dejado de escuchar. El brazo le tembló y apretó los ojos
"No..." Susurró intentando escurrirse bajo las sábanas. Remus titubeó, pero acabó poniendo una mano sobre su cabeza
Él también sabe que es inocente... Seguramente Lucius le contó algo, quizás quiera decírmelo...
"Poppy, ya cuidaré yo de él. Por favor ve a ver cómo están Mundungus y Arabella y avisa a Minerva"
Frotó ligeramente su pelo rubio despeinado, sin creer que estuviera haciendo aquello con alguien que no fuera Harry o Sirius, intentando no avergonzar al chico notando que hacía grandes esfuerzos por contenerse
"Sabes que no fue él el culpable de lo que pasó aquella noche, verdad? --Malfoy le miró con los ojos muy abiertos, pero Lupin sonrió suavemente para calmarle-- Yo también lo sé, pero la gente no quiere creerlo. Por eso es un proscrito. Le condenaron al beso del dementor y con ayuda de los mortífagos escapó"
Draco se puso más pálido aún "Los mortífagos...?? Entonces..."
"No --se apresuró a desmentir-- Les abandonó. Nadie sabe donde está ahora, ni siquiera tu padre" El licántropo vio que parecía volver a respirar después de su aclaración. El muchacho se tapó los ojos con un brazo lentamente.
Nunca debió aceptar colaborar con Lucius dijera lo que dijera. No debió ayudarle a fabricar la multijugos, no debió tomarla para secuestrar a la chica, no debió propocionarle más ingredientes para sus siguientes planes... Pero sobre todo no debió callarse
Era culpa suya que su profesor estuviera exiliado. Si hubiera hablado con él, si le hubiera contado lo que sabía, si hubiera salido en su defensa cuando le culparon del secuestro de Granger...
Remus le vio aferrar la colcha con fuerza y apretar las mandíbulas. No sabía hasta qué punto estaba envuelto el joven en todo aquello, pero tenía la sensación de que bastante, por lo que le parecía razonable que no fuera a contarle nada. Habría demasiadas implicaciones sobre su padre...
El funeral por Albus Dumbledore se ofició un día después en los mismos terrenos de Hogwarts, junto al lago y entre unos cuantos árboles grandes y frondosos.
Todo el colegio se había reunido allí además de multitud de magos famosos que habían sido amigos del director, gente sencilla que habían estudiado con él, padres de alumnos, cargos del Ministerio y aurors.
Los alumnos que más le querían y a los que más había apreciado estaban muy juntos para darse consuelo, cerca del féretro. Todos vestían sus uniformes impecables, con sus insignias de Griffindor ondeando al viento. Incluso los antiguos alumnos habían traído bufandas o corbatas y las lucían, orgullosos de haber pertenecido a la Casa de semejante personalidad.
Todos ellos habían apreciado en vida a aquél mago excéntrico y bondadoso, y todos tenían palabras hermosas para recordarle entre lágrimas.
Era un duro golpe para todo el mundo mágico, y así lo expresó Minerva McGonagall, la nueva directora de la escuela, cuando fue su turno de hablar ante el féretro. No dijo mucho, tan sólo recordó aquellas cosas por las que Albus siempre había peleado; el amor, la igualdad y el bien, aunque tuvo también palabras agradecidas a su persona por haber vivido junto a ella tantos años duros y felices
Uno a uno, los profesores fueron pasando y diciendo algunas palabras, aunque algunos como Hagrid no fueron capaces de pronunciar nada antes de echarse a llorar.
Harry Potter llevaba llorando desde que viera al anciano morir en vivo a través de uno de sus terribles sueños, y tenía realmente preocupados a sus amigos, que también tenían el ánimo por los suelos
Mundungus y Arabella quisieron asistir al funeral a pesar de sus heridas y no hubo Poppy que fuera capaz de impedírselo. A su lado estaban Remus con una expresión indescifrable en el rostro y Sirius, que desde la batalla no había vuelto a levantar la mirada del suelo
Fawkes llegó volando cuando Hagrid comenzó a echar paladas de tierra sobre el féretro, parando de vez en cuando a limpiarse las lágrimas porque no veía lo que hacía. El fenix se posó en el hombro de Harry y comenzó a cantar suavemente una canción muy dulce pero a la vez tremendamente triste, conmoviendo a todos los presentes pero a la vez dándoles consuelo porque, entremezclada con el trino del ave escuchaban la risa alegre del director más querido que tuvo Hogwarts...
.ThE eNd.
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NdlA: Se acabooó!!! Ta channn.... ^^U Pensé que nunca terminaría XDDD Qué cosa más larga, por Dios ;)
Bueno, qué tal? Jesús XD Todas queríais que le matara, pobre hombre... ^^U Espero que hayáis quedado contentas... Bien, os esperábais esto...? Nahh XDD Bueno, alguna de vosotras sí, jeje, qué chicas más listas ;) Y de verdad no pensaríais que iba a haber un final feliz verda??? No creeríais que iba a dejar a Remus con Sev.... a que no??? XDDDD Aish XDD
Quien se haya quedado con ganas de más, que levante la mano ;) Ya sabéis que, normalmente, un final es un nuevo comienzo... *ahem* Así que nada... sugerencias, comentarios, ideas, peticiones, etc, sobre la siguiente parte, al review *__*
Bueno! Ahora que he terminado por aquí voy a terminar Navidades, que la tengo abandonada a la pobre... y veremos a ver si escribo un poco sobre los elfitos, que también están abandonados, pobres.... Y ya después sigo con la segunda parte y final de este fic, que todavía no tendrá nombre..... hum! XDD
Os avisaré cuando esté listo el primer capítulo, sí? ^__^ Así que dejadme mails y esas cosas, y si os aburrís en la espera visitad mi web --koban.dreamers.com-- ^__-
Por cierto, hay un bonusito final donde cuento más cositas... Esperadlo dentro de unos días ^^
Y los reviews!
Angie: Me alegro que te guste ^_^ A mi tb me gustan mucho Lucius y Sev, de hecho me encantaría dejarles juntos, pero no ha podido ser, ohhh.....
Nocrala: Juas juas, espero que haya quedado el final a la altura de vuestras expectativas. Eres una chica muy lissta, te mereces un diez ^__^ Sev se pasará el siguiente fic siendo un proscrito, sip.... ;)
N_Snape: Opp, espero que no te hayas tirado por el puente después de leer este cap, que quiero saber lo de los pétalos de rosa en la casa de Sev XDDD Que yo le que?? Pobre de mí XDDD Yo sólo juego un poco con sus emociones y tal, ni siquiera le violo en serio XDD Hala, estás satisfecha? Albus ha muerto... a ver qué va a ser ahora del mundo.... hum, todos a temblar...
De verdad te gustó tanto el juicio? Jos, qué bien ;) Me alegro, me alegro, a mi me parecía largo y tedioso jajaja ^^U menos mal que nunca pensáis como yo ^^ Verdad que Remus y Sev Rulez?? ^__^ Yo tb lo creo, me encantan las paposerías entre ellos, snifi. No se merecen una escritora tan perversa como yo XD
Y pobre Lucey, me duele hacerle estas cosas.... aish, con lo que le quiero yo. Sí, tiene una cruz encima... y la que le queda todavía, buff. Ya verás en la siguiente parte.
Bueno, qué opinas del desenlace? No te lo esperabas ein? Ya ves que lo que se dice hacer valer mi derecho, lo hago valer ;) JAja, me alegro q también yo te de ganas de escribir, la verdad es que ayuda mucho a ponerse, verdad? ^^
Te gustaron mis dibujos? Qué bien!! ^^ Me alegro que fueras a visitarme *___* Y ANSÍO el dibujo que quieres hacerme, qué impacienciaaaaaa! Eh, y no os podréis quejar, pero este cap lo he escrito en tiempo record ^__^
Sakura-Corazón: XDD Hala, hala, que ya está muerto el anciano, tranquila ;) También quieres pegar a Lucius? Pobre hombre, bastante tiene ya con lo suyo, jos. Ya te digo que si su infancia fue mala, a ver si algún día os cuento algo más sobre Maximus y Phobos ;) Qué pasará con Remus...? Pues nada... seguirá siendo profesor de pociones, pero se le irá dando bien la materia y todo. Remsie un mortífago?? Intersante idea... O_o...
Youko Gingitsune: Bueno, bueno, he de reconocer que estoy perdida en tu fic XDD Tengo que cogerlo un día desde el principio y volverlo a leer de cabo a rabo a ver si saco algo en claro ;) Te cae mal Maximus? A mí también, pero peor me caerá en la siguiente parte XD Y nada mujer, ya ves que Albus está bajo tierra... Qué fuerte esa frase de "espero que se muera ahogado en su propia sangre y mitad de sus protegidos muertos por sus errores solo para que se sienta culpable antes de morir" XDD Sus protegidos muertos? En esta historia no, que me quedo sin personajes para la próxima! XDDD ^__-
Silverstar: Pobre Lucey, que violenta fui xDD Sí, tb yo estoy de acuerdo conque Remus es mucho más dulce... de hecho es lo que necesita Sev. Y Maximus... qué tipo tan desagradable, a que sí? Con Draco? No, a él no le odia, aunque es también muy desagradable con él, como con todo el mundo. Con quien se lleva la palma es con Lucius, ya sabes...
Sip, Sev será un proscrito como Sirius... ^^ Tendrá que esconderse y correr por su vida y todas esas cosas, y tendrá que andarse con ojo con la gente que se junta no vaya a ser que le delaten. Tranquila, que habrá segunda parte, lo prometo ;)
Marina: Gracias, gracias ;) XDDD Creo que voy a hacer un club de fans en contra de Albus... o ya no os hace falta?? XDD Tengo curiosidad por saber si todavía os cae tan mal... Sí, verdad? Hubiera estado bien ver a Sev darle a Sirius una paliza... hum... sería interesante, ojalá pueda escribirlo algún día -laughts- Maximus? Sip, es moreno todo él. Por qué tenía que ser rubio? Rachel, la madre de Lucius, sí que era rubiales... Y no es que Sev sea como su padre en todo, yo tb creo que no sería demasiado mal padre. El tema es que le recordaba a él físicamente y con algunos toques psicológicos. El resto ya lo ponía su mente enferma, mujer ;)
Enya: Jaja, qué cruz os ha caído conmigo, ehh? Os tengo todo el día comiéndoos las uñas por mis maldades.... Y claro mujer!! Cómo iba yo a matar a Elisabeth!! Pobre mujerrr con lo que yo la quiero, jos ;) Qué bien que tuviera éxito la escena de la cárcel, jejejeje --babas-- Sí, eres la única que no me pidió que lo matara... snif, pobre viejo. No merecía que le odiaran tanto... Verdad que hizo bien? Yo hubiera hecho lo mismo que él aunque me muriera por dentro al hacerlo...
Bien! Te gustó la paliza? -laughts- Pobre Lucey, cómo me paso con él.... tiene una colección de cicatrices envidiable, hum. Te pareció bien lo de Máximus y Sev? Genial. No sabes el miedo que me daba que no os fuera a gustar eso xDD
Y quien decía que yo fuera a arreglar semejante entuerto?? XDDDD Nunca quise que hubiera un final feliz... Ojalá te haya gustado el Remus x Sev, snifi
Lantra Lupin: ^__^UUuuu Lo siento, lo siento XDD Ya veo que te gustan Remsie y Sirius XDDDD Pero Remus hace buena pareja con Sev, te guste o no XDDD Aunque supongo que el final te ha dejado satisfecha, ne? Sev no se ha quedado con ninguno -qué mala soy xD-
Elyana Black: We! Te lo leíste todo de golpe?? Qué barbaridad ;) Me alegro que te haya gustado, gracias por los elogios XD Jaja, dices que tú eres dramática, pero qué hay de la que suscribe?? ^__-
Soy escritora angst por naturaleza, no lo puedo evitar... Bueno, antes escribía paposerías romanticonas.... xDDD Esto es mucho más divertido, no crees? Aunque acabo juntando de todo un poco. Bien! Ya tengo otro Griffindor medio convertido en Slytherin xDDDD Claro mujer, si no son tan mala gente los Sly ^__^ Se les quiere, y a Sev más que a ninguno jeje
Jaja, calla, calla, vuelvo a decirte que fui yo la que lo escribí... no sé cómo se me ocurrió lo de estampar la cabeza de Lucius con el suelo, pero quedó majo a que sí xDD Bueno, creo que he disfrutado en cada parte que he escrito sobre Lucius... le quiero awww *__*
Qué voy a hacer con Sirius....? Qué buena pregunta... ya me lo pensaré en la siguiente historia... hum ^_^ Un trio?? XDDDDD No estaría mal xDD Aunque me decantaría por cuarteto, porque si dejo a Lucey sin diversión puede venir a pegarme a casa XD
Te gustaron los bonus? *_* Me alegro. A que mola Sev de cocinilla?? aww que rico xD Pero tú coméntame lo que quieras, mujer. Hablamos todo lo que haga falta ^__^
