Hola a todo el mundo!

Bueno aquí estoy de regreso con el siguiente capítulo de la historia (les dije que no serian dos años después)por si querían saber que paso después :B

Bueno aquí se las dejo. Disfrútenlo

Declaimer: Winx Club no me pertenece.


Azares del destino

Capítulo 11

Aquello del pasado

Musa se detuvo un momento antes de bajar las escaleras. Lentamente, se llevo una mano a los labios.

Un beso. Después de horas y horas dando vueltas en la cama pensando en eso todavía ni podía creerlo. Aunque ese no había sido el primer beso entre ellos, sin embargo, el otro no podía contarse como un beso "real"; pero más que nada el compartir algo tan especial con la persona que querías y viceversa era simplemente lo más emocionante que podía pasarte. Aun tenía la escena de la noche anterior en la mente.

Después del beso habían permanecido un momento en silencio, ambos aun con los ojos cerrados. Sin embargo, unos segundos después Riven habló de nuevo:

– Creo que ya deberíamos de irnos a dormir.

Musa abrió rápidamente los ojos y sintió que enrojecía de toda la cara. ¡Rayos! No podía mirarlo directamente a los ojos ahora, pero tendría que aprender tarde o temprano a no estarse sonrojando por cualquier cosa. A pesar de todo, no quería irse; no quería que ese momento terminara. Se sentía tan feliz que estaba a punto de echarse a los brazos de Riven, pero luego recordó que él no era muy partidario de las muestras de afecto así que decidió contenerse. Después pensó en que Riven tenía razón, era muy tarde y tenían que dormir.

– Tienes razón. – dijo sin mirarlo. – Tenemos que dormirnos ya antes de que se haga más tarde.

Y como acto seguido se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta de la cocina.

– Musa.

Musa se detuvo en seco en cuanto escucho que Riven la llamaba. Giro lentamente la cabeza hacia su dirección, como si se tratara de la chica poseída de las películas de terror.

–¿S-Si? – Por primera vez quizá desde que lo conoció, Riven sonrió levemente. No era ninguna sonrisa sarcástica como las que solía hacer, ni tampoco una forzada. No. Era una pequeña sonrisa que no duro mucho tiempo porque Riven volvió a ponerse serio, pero que se quedaría grabada en la mente de Musa siempre.

– Solo sigue siendo tu misma. No tienes que actuar diferente. – Y con esto comenzó a caminar esperando que Musa lo siguiera. El final de la escalera, antes de que tomaran un rumbo distinto, ambos se miraron instintivamente el uno al otro fundiéndose en sus miradas. Un instante después Riven soltó un suspiro y miro a Musa fijamente.

–No sé muy bien cómo hacer esto, pero creo que te daré un beso de buenas noches – dijo entre serio y no muy seguro. Musa sintió que su corazón latía muy rápido ante esa casi afirmación. ¡Un beso de buenas noches! No sabía si reír o llorar por eso. Pero rápidamente cerro sus ojos y alzo su cabeza en dirección a Riven, quien tras un momento de duda se acercó y rozo sus labios con los de ella, aunque el beso duro apenas un segundo, Musa se sintió más que feliz por eso.

– Buenas noches – dijo ella aparentando no sonar muy niña. Riven la miro unos segundos más con su característica expresión que no decía mucho y después contestó.

– Buenas noches – y cada quien partió, lentamente, hacia su respectiva habitación.

Después de eso, según Musa recordaba, no había podido dormir (de nuevo) en toda la noche. Tal vez esa era la razón por la cual se sentía tan cansada. Un minuto después empezó a bajar las escaleras y se dirigió a la cocina. Cuando llegó tanto Eric como Riven ya se encontraban ahí. Musa sintió que algo se movía dentro de ella. Oh no de nuevo, pensó. ¿Siempre iba a pasar lo mismo?

– ¡Buenos días, Musa querida! – Saludó Eric con su ya acostumbrado entusiasmo. Musa recupero su compostura antes de contestarle.

– Buenos días a los dos– observó que Riven la miraba un instante y diciendo un leve "Buenos días" volvió de nuevo a mirar a su plato. Musa sintió una leve punzada de decepción, a pesar de que ya se había acostumbrado (había) a su fría personalidad. Sin embargo, no logró notar que el semblante de Riven cambiaba drásticamente. Se sentó frente a él mientras sentía que se ruborizaba un poco.

Eric, notando que algo raro pasaba entre los jóvenes, los analizó a cada uno. Aunque se encontraban sentados uno frente a otro, ninguno parecía ser capaz de dirigirse la palabra o tan si quiera mirarse. Parecían estar muy concentrados, o quizá demasiado, en su desayuno.

Luego de unos minutos observándolos finalmente llegó a una agradable conclusión que lo hizo sonreír de oreja a oreja.

– ¡No puede ser! – grito tan fuerte que tanto Riven como Musa lo miraron con expresión incrédula. Erc se levanto rápidamente y fue a abrazar a Riven. – ¿Cómo es que no me lo dijeron antes? ¿Y cuándo ocurrió? ¿Qué clase de hijo eres? – dijo mirando a Riven.

– ¿De qué hablas? – pregunto entre enojado y desconcertado.

– ¡De que estás saliendo con Musa! – dijo alegremente.

Musa pensó que no podía estar más roja en ese momento. En primer lugar no había podido creer que Eric lo hubiera sabido con solo mirarlos. La pregunta era como se había dado cuenta. ¿O acaso era muy obvio?

Vio que Riven también lo miraba atónito por lo que había dicho su padre. Pero después intento recuperar su compostura, se aclaro la garganta y después hablo.

– Si…tienes razón. – comenzó un poco ¿nervioso? – Musa y yo estamos saliendo.

Eric comenzó a bailar alrededor de su hijo e "hija" dando gritos de felicidad. Riven lo miro con el ceño fruncido, sin embargo su semblante no cambiaba respecto al nerviosismo.

– ¡Papa, ya basta!

–¡ Pensé que este día nunca llegaría! – dijo Eric con euforia.

– ¿A qué te refieres con eso?

Eric miró a su hijo sonriendo pícaramente.

–¿ Me vas a decir que no sabías que era muy obvio que ustedes dos terminarían juntos? Hijo, si hay un tema en el que soy experto es, en primer lugar, negocios y en segundo del comportamiento de los jóvenes y mas los enamorados.

Riven miro a su padre estupefacto.

– ¿Y eso que significa? – pregunto incrédulo.

– Significa que yo desde un principio supe que había una probabilidad de que ustedes dos terminarían juntos. – Contesto sonriente.

– Creo que con eso es suficiente. – Riven se levanto rápido de la mesa diciéndole a Musa y a su padre que tenían que irse en ese momento.

Musa termino su desayuno lo más rápido que pudo y salió detrás de Riven. No había hablado en la gran parte de la conversación ya que, más bien, parecía una tipo "Padre-hijo" y lo más correcto era no interrumpirlos. Por así decirlo.

Mientras se dirigían a la escuela, Musa podía sentir la tensión de Riven. Quizá el pensaba mencionarle su reciente relación con ella un poco más adelante. O nunca. No lo sabía, lo que si sabía era que ahora ellos estaban juntos y no pudo evitar sonreír por eso. Después de un momento dirigió su mirada hacia la mano libre de Riven. La tentación de tomar su mano era demasiado grande, sin embargo, recordó la plática de la noche anterior donde él le decía que no le gustaban las muestras de afecto en público y por un momento, un breve momento, pensó que era un poco injusto de su parte no querer intentarlo y un ligero sentimiento de decepción la invadió. Pero rápidamente cambió de idea y volvió su mirada hacia adelante.

Riven pareció notar lo que había pasado por que la miro lo más cauteloso posible. Sabía lo que estaba pensando. Una pareja caminando por la calle y tomada de la mano. ¡Qué romántico! Pensó con ironía. Sin embargo, en ese momento la idea no parecía tan mala. Cerró rápido los ojos unos segundos. No podía ser lo que estaba pensando. Intento olvidarse de eso, pero al final solo pensaba en como seria caminar en la calle tomado de la mano con Musa.

Y en un fugaz momento, donde su mente dejo de pensar, su mano se movió automáticamente y tomo lentamente la de Musa quien al sentir el rose de su mano abrió los ojos sorprendida. Pero ninguno dijo algo. Lo único que hicieron fue seguir en silencio caminando rumbo a la escuela tomados de la mano.

Bloom llegó un poco más temprano de lo normal a la escuela. Los encuentros con Sky en el parque se habían vuelto más frecuentes desde la navidad pasada. Quizá el lo hacía a propósito, como una excusa para hablar con ella, o tal vez simplemente esa era su hora para pasear. Bloom se quedo mirando a su bicicleta y suspiro. La idea de ver a Sky, después de su decepción por el compromiso con Diaspora, había sido una buena idea en un principio. Pero después, con las pláticas interminables debajo del árbol, con las risas, las miradas robadas de los dos sin que se diera cuenta uno ni otro. Todas esas pequeñas pero significativas cosas, con el tiempo hicieron que el fingir amistad se hiciera más difícil para Bloom. Y no sabía cuánto tiempo podrá seguir aguantando.

– Buenos días señorita Fenix.

Bloom sintió que su corazón daba un salto cuando escucho la voz que la llamaba. Miro hacia la dirección de la voz y vio a un Sky sonriente. No pudo evitar sonrojarse y se odio al mismo tiempo por eso. No quería que se diera cuenta de lo que sentía por él. No quería involucrarlo en un problema del que sabía que sería difícil salir. ¿Y que mas podía hacer? ¿Ir con él y decirle Oye Sky me gustas y punto huyamos por el mundo? Esa no era precisamente la mejor solución. Al menos no para ella.

– Buenos días Sky. – respondió ella con la mejor sonrisa que pudo. Durante el tiempo en que había convivido con él había tenido que aprender a esconder sus sentimientos.

Sky le sonrió.

– Vaya, has llegado un poco antes de lo normal. – le dijo con voz asombrada.

– Sí, bueno, no tenía mucho que hacer en mi casa. – contesto lo más normal que pudo.

– Entonces eso nos da más tiempo de hablar– dijo Sky .

Y ahí estaba. Actuaba como la persona soltera que no era. ¿Acaso olvidaba que estaba comprometido? No. Eso lo tenía muy en mente y Bloom lo sabía. Lo que no sabía era si estaba jugando con ella, si la veía como una chica para pasar el rato; o si de verdad estaba interesado en ella. Lo que si sabía, para desgracia de ella, era que no quería que parara. Que complicado era el amor, en todos los sentidos, y sin embargo ¿por qué dejaba que todo esto pasara? Parecía mas masoquista que otra cosa.

–Sky– dijo con voz firme. El chico rubio la miro algo sorprendido por el tono de voz empleado por esta, sin embargo fue el mismo lo que le dio una idea de lo que quería decirle. Tanto tiempo había estado esperando, receloso, el momento en el cual ella le preguntara de su relación con Diaspora, que el sentimiento de culpa cada día era más grande. Sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien, pero simplemente era algo que no podía evitar. Bloom era una chica distinta, tan distinta de Diaspora, tan amable, alegre, hermosa, divertida. Todo en ella le gustaba. Pero era aquí donde entraba en dilema el querer y el deber. Porque sabía que no podía romper su compromiso con Diaspora. También se había sorprendido de cómo un plan inicial, de casarse con la hija del socio de su madre, no parecía tan malo en un principio, hasta un punto que le daba igual casarse. Pero después, al conocer a Bloom, todo ese pensamiento cambió tan drásticamente, que no sabía quien era el mismo. Era una confusión constante. Sabía que Bloom le gustaba, y que quizá el le gustaba a ella. Pero no sabía si escuchar a su cerebro, o escuchar a su corazón.

Un instante después contestó.

–¿Si?

Bloom lo pensó un poco, pero después pensó que ya había esperado demasiado.

– Los dos sabemos que entre nosotros está pasando algo que no es simplemente amistad. Lo digo porque me doy cuenta de cómo eres conmigo. Entonces me pregunto ¿Por qué haces todo esto? ¿Por qué actúas así conmigo si sabes que tienes un compromiso con Diaspora? Lo siento pero, no puedo dejar que juegues conmigo, Sky.

Bloom trato de mostrarse lo más firme que podía, estaba tan nerviosa que no sabía en qué momento le fallaría la voz. Afortunadamente eso no paso. Sky la miro a los ojos, pero no supo leer su expresión.

–Tienes razón, sé que no debo de estar haciendo lo que hago. Pero simplemente no puedo evitarlo. Eres una increíble persona, Bloom. Tan increíble y distinta que pensé que no debía perder la oportunidad, pero luego esta Diaspora. – Sky trago saliva antes de continuar – Te pido una gran disculpa, por todo el tiempo que te he robado, pero simplemente no quería dejar de hablar contigo, de verme contigo. ¡Es que todo es tan fácil! Puedo ser yo mismo contigo, Bloom, puedo hablar, reír, jugar. No eres alguien que pueda juzgarme ante lo que hago. ¡Por eso me gustas! – Si bien no era la mejor confesión que había hecho, Bloom igual quedo sin palabras ante todo lo que le había dicho. Le gustaba. Eso no era tanto una novedad, pero lo que si era novedad fue el simple hecho de que él lo haya admitido. Fue algo tan hermoso, pero al mismo tiempo tan injusto. Por que la persona que creía que era para ella, al final había resultado ser de otra. Era simplemente injusto. – Pero. – Bloom dejo de divagar en su mente cuando escucho a Sky hablar de nuevo.

– No creo que pueda seguir haciendo esto, Bloom. – ¿Qué significaba eso? Habia dicho que le gustaba. ¿No era suficiente? ¿Por qué tenía que arruinar el momento con aquella frase? Bloom sintió que se hundía en un gran hoyo. De repente todo empezó a darle vueltas. Se sentía triste , rechazada. Miro a Sky quien se encontraba con una mirada que reflejaba tristeza, y al mismo tiempo enojo. Sus ojos irradiaban una desesperación que nunca había visto antes. ¿Y porque había dicho todo aquello? No lo entendía.

Sky siguió hablando.

– Si fuera todo tan fácil, dejaría a Diaspora, no solo porque no me interesa un compromiso con ella, si no porque me gustaría intentar algo contigo, Bloom. – Soltó una risa sarcástica. – Pero nada en esta vida es tan sencilla, y me temo que lo nuestro tampoco. No podemos ser algo más. – La miró tristemente. – Creo que tendremos que quedar como amigos, Bloom. Por más que me duela todo esto, nosotros no podemos seguir así.

Bloom hizo un gran esfuerzo para deshacer el nudo que tenía en la garganta. Todo era verdaderamente injusto. Odiaba a Sky. En ese momento no tenía ganas de verlo.

– Es cierto, no podemos. – entonces dejo que su rabia hablara. – Pero tampoco podemos ser amigos. ¡Simplemente no quiero verte, Sky! No quiero que me hables, es mas no quiero que me mires, ni que me mandes mensajes. No quiero más encuentros en el parque, no quiero saber nada de tu vida – gritó todo lo que pudo y se fue dejando a un Sky atónito y ausente de palabras.

A medida que se acercaban a la escuela, Musa no estaba segura de que iba a pasar. No sabía si Riven le iba a soltar la mano, o si la iba a seguir sosteniendo. Pero justo cuando estaba a punto de soltársela primero, Riven le dio un apretón y no la soltó.

Y así entraron a la escuela. Musa estaba sorprendida, pero no miró a Riven, y rápidamente conforme avanzaban, se dio cuenta de que los demás estudiantes los miraban y comenzaban a murmurar. Oh no, pensó. Si había algo que en verdad odiara, eran los rumores. Los chismes de la semana con los cuales la gente se alimentaba día a día. El pan de todos los días de los chismosos y sin vida. Pero después decidió ignorarlos, y miró de reojo a Riven, quien parecía calmado pero sentía toda su tensión en su mano. Pero entendió que esa era la forma en la cual el avisaba a todos los conocidos que ellos ya habían entablado una relación. Pero no sabía el propósito detrás de todo eso.

En cuanto llegaron a su salón, Musa logro ver a Stella arreglándose (como siempre ) su cabello. En cuanto la rubio la vio, le dio una gran sonrisa.

– Muy buenos días, Mu…– Musa se quedó extrañada por la expresión de Stella, quien en ese momento estaba mirando hacia un punto en específico hacia abajo. Y se pregunto que era, pero entonces volvió a sentir la tensión de Riven en su mano y entendió todo.

–¡ Oh, por Dios, Oh por Dios! – repetía constantemente Stella sorprendida y feliz. – ¡No puedo creerlo! ¡Ocurrio! ¡Brandon, ven aquí,cielo! Me debes dinero. ¡Gané la apuesta! – grito felizmente.

Tanto Musa como Riven la miraron atónita ante lo que acababa de decir.

– ¿Qué quieres decir con eso, rubia? – Pregunto Riven con un tono malhumorado. Stella lo miro ceñuda.

– Quiere decir que yo aposte a que ustedes dos terminarían juntos antes de las vacaciones de verano y Brandon aposto que sería en las vacaciones. – Mientras ella decía esto Brandon se acercó rápidamente hacia la pareja.

– ¡No puede ser! – dijo mirando las manos entrelazadas de ambos. – Por qué fue tan rápido? Se supone que aun no debía de pasar. – dijo con voz moritificada. Riven se dio cuenta entonces que aun no había soltado la mano de Musa, así que rápidamente lo hizo. Aunque se arrepintió después, ya que había sido agradable sostener su mano. Y Musa se sintió vacía por eso.

– ¿Se puede saber por qué has apostaste algo como eso? – Pregunto Riven enojado a Brandon a lo que este le sonrió feliz.

– Pues veras, amigo mío, lo único que hice fue poner un periodo en el cual se supone que tu y Musa debían de haber quedado juntos. Pero no le atiné.

–SI, ya me he dado cuenta de ello.

– Hay vamos, no seas aguafiestas, Riven. Lo más importante es que tu y Musa ahora están felizmente unidos por las fuerzas místicas del amor. –

Dijo Brandon con dramatismo. A lo que Riven simplemente puso los ojos en blanco ante la ridícula reacción de su mejor amigo.

– Y además todos salimos ganando, menos Brandon. – añadió Stella. – Pero igual ganas en otras cosas, amor mío. – le dijo con voz melosa.

Riven los miro asqueado con tanta cursilería. Así que pensó mejor en irse a sentar a su lugar.

Y ante todo esto, Musa no sabía muy bien qué hacer. Si ir con el, o quedarse platicando con Stella. Un poco impulsada por lo primero, estuvo a punto de ir con Riven, pero rápidamente se arrepintió al verlo tan malhumorado. Y pensó, para su pesar, que su relación no sería tan fácil después de todo.

Después de las clases, Riven y Musa pasaron el recorrido hacia la casa en su mayoría comentando cosas triviales y sin importancia. Después al llegar comieron junto con Eric, quien no paraba de hacer insinuaciones hacia la reciente pareja.

Finalmente Musa sugirió a Riven comenzar con el proyecto, quien acepto no muy rápidamente.

Luego de un rato realizando el trabajo en el estudio donde se encontraba una computadora Riven habló.

– Supongo que ya es hora de que te cuente toda mi historia – comento seriamente. Musa lo miro son creer mucho lo que estaba diciendo.¿ Hablaba de su pasado? Después de todo lo que había pasado, había olvidado la razón por la cual se habían peleado principalmente, lo cual culmino en (oh vaya) su relación.

– No…– midió sus palabras antes de hablar. – No quiero que pienses que es algo obligatorio Riven. Si te lo pregunte fue porque quería simplemente saber más de ti. Tenía curiosidad, eso era todo. Pero creo que cometí un error al meterme en un asunto que no me correspondía.

Riven analizo un momento las palabras de Musa.

– Quizá yo reaccione de una forma un poco exagerada– reconoció. – Pero después de todo lo que paso, quiero decírtelo. – Miró a Musa quien después de pensarlo mucho asintió.

– Mi… madre. Mi verdadera madre pertenecía a una clase social elevada. Sus padres eran dueños de laboratorios, y con ello le daban la gran vida. Ella era alguien despreocupada, que solo le interesaba lo que le pasaba y nadie más. Pero también era muy descuidada, en una fiesta se emborracho tanto que termino acostándose con quien sabe que hombre. Poco después descubrió que estaba embarazada. Sus padres no lo aceptaron y la echaron de la casa. Sin saber qué hacer, pidió ayuda a sus amigas, pero todos le dieron la espalda. Excepto una señora que había estado trabajando para sus padres, la señora Rossi. Le consiguió un pequeño cuarto que se encontraba en renta en ese entonces y le ayudo a conseguir un empleo en una verdulería. Pero mi madre, acostumbrada a la gran vida estaba harta de todo eso. Meses después nací yo, y en un principio todo parecía "bien" a pesar de que estaba devastada aun con lo que habían hecho todos con ella. En realidad ella no me atendía, lo hacia la señora Rossi . En menos de 4 años mi madre pasaba la mayor parte del tiempo fuera de casa, y yo la mayor parte del tiempo con la señora Rossi. He de admitir, que si no fuera por ella, mi infancia hubiera sido un verdadero infierno. Intrigada por las ausencias de mi madre, la señora Rossi mando a vigilarla con su hijo mayor. Entonces descubrió que mi madre se estaba viendo con un señor que la había introducido en el mundo de la prostitución y las drogas. – Riven cerró los ojos un momento, y después continúo. – Intento hacer que mi madre dejara todo eso. Pero ella jamás le hizo caso y en un momento dado, una madrugada , pocos días después de que cumpliera los 4 años, mi madre me dijo que me llevaría a pasear. Le pregunte que a donde iríamos tan tarde, y me dijo que con la señora Rossi. Yo le crei, estúpida y ciegamente lo que me decía. Al final llegamos a un callejón donde no había nadie, solo un restaurante y un gran contenedor de basura. En un movimiento rápido mi madre abrió la tapa del contenedor, me agarro con tanta fuerza que no pude zafarme de ella, me aventó a dentro y cerro la tapa. – Musa sintió tanto dolor en ese momento, tanta tristeza por lo que le había pasado a Riven. Que se sintió más culpable aun por haberle preguntado antes de lo que había pasado. – Lo último que recuerdo fue que el lugar apestaba y que hacia frio. Después me encontraron los del restaurante cuando fueron a tirar más basura. Como no sabían que hacer decidieron llamar a la policía quienes después, por orden del juez, me mandaron a una casa hogar. En ese periodo pequeño de tiempo no volví a ver a la señora Rossi. Nunca supe muy bien que paso con ella, pero lo que sabía era que le tenía un gran odio a mi madre. Por todo lo que me hizo pasar.

Y después de esto es donde entra mi padre y mi madre Eric. – Es entonces que Riven esboza una muy leve y rápida sonrisa y su expresión de ablanda. – Ellos, fueron los mejores padres. Y hasta la fecha Eric ha sido el mejor padre que nunca tuve.

Riven miró a Musa, quien estaba con unas lágrimas que se le habían escapado de los ojos. Sorprendido, se acerco a ella no muy seguro de que hacer.

– Perdona, es que. No puedo creer que en este mundo exista tanta crueldad como esa. –

Dijo Musa secándose las lágrimas. – Se que sufriste mucho Riven, pero quiero que sepas que ya no estas solo, porque hay muchas personas que te quieren.

Riven sonrio internamente ante esta afirmación. Y pensó que, después de todo, no estaba tan solo en este mundo.


Y esto ha sido todo por el capitulo de hoy. Se que no hubo mucha acción pero les prometo que todo es parte del plan (jajaja) En el siguiente capitulo habrá, se los prometo ;D

Y pofin se enteraron de la historia completa

Lamento la tardanza de nuevo, pero no había tenido la oportunidad de terminar el capitulo, pero finalmente lo hice.

Le quiero también dar una muy muy MUY MUY Feliz Navidad y Año Nuevo atrasadisisisisimo lo se, pero la intención es lo que cuenta También les agradezco muchísimo todos sus reviews en serio gracias

Nos vemos en el siguiente cap ;D

P.D. Se que la apuesta de Brandon fue de "vacaciones de verano" pero no se confundan, ellos están en el mes de enero (como a mitades por ahí) Aclaro esto mas que nada por que el periodo de la estancia de Musa en casa de Riven era de 3 meses y por que no quiero que se confundan con la cronologia jaja.