Falsa Fortaleza
By: Kailey H. S.

-¿Y que dices, Weasley?

-La verdad… No estoy muy segura

-¿Segura que quieres decidir hoy, o te veo otro día?

-Tengo muy claro lo que no quiero hacer, eso si. Me gustaría decidirlo todo hoy

-¿Te das cuenta que lo que decidas hoy va a afectar tu futuro, Weasley?

-Lo decida hoy o mañana, lo afectara en igual medida –Suspiro –Algún día tiene que ser. En fin. Solo se que no quiero pasar el día enclaustrada en una oficina. Me gustan los espacios abiertos y el Quidditch. Mi asignatura preferida es Cuidado de Criaturas Mágicas, en especial las más oscuras...

-Hubieses dicho todo eso antes. –Interrumpió la profesora McGonagall cansinamente -Tengo la carrera perfecta, Weasley. ¿Te interesa la Magizoologia? Estaba pensando en que... Bueno, tienes los mismos gustos que tu hermano Charlie. Ya lo creo, tuve una sesión igual con el... En fin. Eres buena en una escoba y con la varita... ¿Te interesaría ser cazadora de dragones?

-Lo pensé, pero quiero algo más propio. Creo que no me queda otra opción. Eso o Quidditch, y mucho me temo que no soy lo suficientemente buena.

-Si lo eres, Weasley, pero ese no es el caso. Si quieres estudiar Magizoologia, tienes que sacar Extraordinario en tu TIMO de Cuidado de Criaturas Mágicas (La profesora de EXTASIS es Grubbly-Plank, no Hagrid). Lo demás depende de a que rama te quieras dedicar, pero te recomiendo todas las asignaturas practicas: Transformaciones, Encantamientos, Defensa Contra las Artes Oscuras... Y quizás Herbologia y Pociones. Para todas necesitas un Extraordinario, menos en Encantamientos y Defensa Contra las Artes Oscuras. Con los profesores Flitwick y Tonks te hace falta un Excede las Expectativas. ¿Alguna pregunta? –Le extendió un folleto que decía "MAGIZOOLOGIA" en letra plateada y cursiva

-No. Creo que no, gracias, Profesora.

Se levanto de la silla, en ademán de salir de la sala.

-Una ultima cosa, Weasley. Quiero verte mejorar en la escoba

Ella se giro, algo extrañada, pero la mujer sonreía

-Vuelas muy bien. Pero realmente quiero conservar esta linda Copa en mi despacho

Ella también sonrió, y salio de la estancia. Aunque la profesora lo negara, su fanatismo por la casa Gryffindor se estaba haciendo evidente.

Magizoologia... No estaba mal. Era una excelente idea, de hecho. Pero no le llamaba tanto la atención cazar dragones. ¿Y si pedía trabajo en el Ministerio? No era necesario estar todo el día en un despacho para ser empleada... ¿Y si iba a enseñar a algún colegio o instituto? Esto último atrajo su atención.

Pero se desvió rápidamente de allí cuando pensó en el Quidditch. Siempre podía aprender a jugar mejor. No era mala, de hecho podía jugar perfectamente en cualquier posición: Ya había ganado partidos como cazadora y buscadora, e hizo un excelente trabajo como guardiana.

Tenia un último trimestre excesivamente atareado: El Quidditch, los TIMOS, la prefectura, y una noche, ahora cada dos semanas, en el ED.

El ED ya no era lo mismo que antes. Muchísima más gente se había unido, ahora que el mundo mágico estaba en guerra. Hasta Roxie se había unido, casi a regañadientes, pero no se podía decir que no había progresado.

Los TIMOS la tenían casi al borde de la histeria. Desde un mes antes, ya hacia sus resúmenes y estudiaba con ahínco, siendo ayudada por la mejor amiga de su hermano.

Pero... ahora tenía una nube opacando el sol que representaban las vacaciones de verano. No supo en que momento había hecho aquel ridículo trato con Draco Malfoy, pero temía ser delatada. El trato había incluido el hecho de que el la cubriera (si estaba a su alcance) cada vez que ella quisiese verse con Silas, quien se había quedado indefinidamente en Hogsmeade. Pero lo que ella tenia que hacer a cambio... Era insólito.

Mientras, el trimestre seguía su curso. El comienzo de Mayo, en plena primavera, no podía ser más hermoso. Los días se alargaban, las noches acortaban. El cielo nocturno se llenaba de estrellas y en el diurno, no había una sola nube gris. Los invernaderos, más bellos que nunca, y los terrenos más verdes, con ocasionales chispas de rojo y rosa.

Tiempo perfecto para entrenar, como bien lo pensaba Ginny. Entrenaban cuatro veces por semana (martes y jueves por la tarde, sábado y domingo por la mañana). Eran un excelente equipo, y eso les subía la moral al punto de que todos salían de los entrenamientos más cansados y felices que el resto de los equipos.

Y poco a poco, a medida que el mes de Mayo pasaba, el último partido fue llegando. Ravenclaw había vencido a Hufflepuff, lo que situaba ahorita a Gryffindor en tercer lugar. Ravenclaw contaba con 410 puntos, Slytherin y Gryffindor aun con 350 y 280 respectivamente, y por último, Hufflepuff con 170.

Por lo que ahora era obvio: Quien agarrase la snitch ganaba, a menos que Slytherin le sacara una ventaja a Gryffindor de 70 puntos.

Harry reforzó la defensa. Erika ("La escurridiza") no se movía casi nunca de los lados de donde estaba Ginny. Katie y Ron hacían lo que podían, a pesar de que no era el mejor dúo de cazadores que Gryffindor había conocido... Dwight y Dorian tenían una fuerza increíble en los brazos... Podían ganarle a Slytherin.

Toda la presión estaba sobre Harry y Ginny. Hasta el último segundo antes del partido, en los vestidores, el de cabello azabache no dejaba de alertar y exasperar a quien pudiera.

-Recuerda, Ginny, no...

-¡YA SE, HARRY! Por favor, no me pongas nerviosa. El colegio entero esta esperando que atrapes la snitch bajo la sucia nariz de Malfoy. Por favor, preocúpate por ti

-Solo les digo una cosa, a ti y a Ron: Si se ponen con la estupida canción, simplemente no les hagan caso

-Lo se, Harry, lo se...

El moreno se giro para encarar a sus cazadores

-Ya saben: Erika-Katie-Ron-Katie. Erika, hay una gran responsabilidad sobre tus hombros.

-Simplemente hazte siempre con la Quaffle y todos te amaremos –Concluyo Dorian

La pequeña asintió, con una impertinente sonrisa.

-Dorian, cubres a quien tenga la Quaffle. Dwight, rondando por ahí. Un ojo especial en Ginny. Se que te sabes cuidar –Se giro hacia la pelirroja –Pero dependemos de ti.

Se oyeron gritos. Debían entrar. Ese partido, esa snitch, definiría quien seria el ganador de la copa ese año. Los buscadores, y Ginny.

Apenas Ginny salio al campo, pudo vislumbrar el cabello del buscador de Slytherin rutilando con el sol. Se lanzaron significativas miradas, que el rubio tuvo que romper cuando estrecho la mano de Harry en un apretón excesivamente largo y fuerte.

Sonó el silbato. Se levantaron por los aires...

-Así que han cambiado a los Weasley de posición. Una decisión sabía por parte del capitán Potter. Erika toma la Quaffle y...

Era increíble como todo salía según lo planeado. Varias veces las serpientes trataron de agredir a los de escarlata, pero siempre Dorian y Dwight estaban ahí para detener a los agresores. Y siempre Ginny estaba ahí para detener las agresiones a nivel de los postes de gol.

Paso un tiempo prudencial. La guardiana ya había bloqueado tres intentos de gol, sin dejar pasar uno solo. Katie y Ron ya habían marcado uno cada uno. Definitivamente, el peso del partido estaba sobre los hombros de Harry y Draco.

Draco... Desde su posición podía verlo. Era tan bello, tan malditamente perfecto... podía apreciarlo tal y como si estuviese a un metro de ella. Su blanca piel, sus cabellos soleados, sus helados ojos... Parecía un retrato de la perfección.

Y sus pálidos labios... más que nada. Agridulces como eran, picantes, deliciosos y adictivos. Más de una vez había tenido que contenerse en su anhelo de besarlo, un anhelo que desfogaba con el fuerte y rudo Silas y que solía quedar insatisfecho. Se veían en Hogsmeade una vez a la semana, pero ya ni siquiera los hechizantes besos de Silas lograban hacer que los breves y desesperados que el Slytherin le había dado se borrasen de su mente.

No podía evitarlo. Era lo único que podía hacer para no llorar en frente de todos, para no sentir que su mundo se derrumbaba al amar a Draco Malfoy cada día más.

-Y ahí viene Malcom con la Quaffle... se dirige hacia la meta de Gryffindor... –Malcom Baddock era un excelente contrincante, por lo que Ginny se obligo a alzar la guardia –Y... ¡SLYTHERIN ANOTA SU PRIMER GOL!

20 A 10. Ginny tuvo total dominio de si misma cuando los Slytherins comenzaron a vociferar "a Weasley vamos a coronar", pero, observando a su hermano, se dio cuenta de que al confiar en el autodominio de él, el equipo estaba perdido.

El partido se estaba prolongando demasiado.

El buscador de Slytherin se desvió hacia un lado. Ginny, que también había creído distinguir un resplandor dorado, quiso alertar a Harry. La mano del rubio estaba a treinta centímetros de la snitch... Veinte centímetros... Diez centímetros...

De pronto paso lo inesperado.

Dwight había encontrado una pesada Bludger que desviar, y por alguna razón u otra, le golpeo en el costado al Slytherin... sacándole el aire, casi haciéndolo caer...

La mente de la chica se desvió de la Quaffle. Solo tenía ojos para mirar a lo que más amaba.

El tiempo se detuvo para ella. Solo podía verlo sujetándose con una mano a la escoba, ojos llorosos, boca abierta en señal de desesperación, su blanca piel más descolorida que nunca...

-¡GINNY, MALDITA SEA, CONCENTRATE! –Paso Harry al lado de ella, pegándole un grito que casi la tumba también a ella de la escoba

-Lo... Lo siento, Harry.

El de ojos malaquita solo le lanzo una mirada, ausente, perdida, extraña... Ginny lo vio, y se asusto, sabiendo que algo no iba bien...

Slytherin pidió tiempo muerto. El rubio decía no sentirse herido, pero le costaba respirar y no tenían buscador suplente. De hecho, ninguno de los dos tenía suplente... Y el partido prometía ser más largo de lo que ya era: Muerte súbita.

-Gin. Tenemos que hablar –Le dijo Harry, una vez en tierra, con los ojos hacia el cielo por si veía pistas de la snitch

-Dime, Harry. ¿Qué es tan importante?

-No ahora. No aquí.

Ella lo miro. Desde la muerte de su padrino, el chico había madurado. Parecía tener todo bajo su control, al contrario del año anterior. Ginny pasó de despreciarlo a guardarle cierto respeto.

Ella despreciaba a los chicos que, como Harry en determinado momento, caían a sus pies, como rindiéndose ante ella.

No como Dorian, que le había robado su primer beso para luego, con frialdad, hacerse de rogar.

No como Corner, que jamás beso el suelo por donde ella pisaba y siempre se mantuvo en sus cabales.

No como Dean, que no había durado a su lado, por insistir demasiado con el asunto de "tu hermano nos mata" y haber logrado anteponer la razón al corazón.

No como Silas, que se había mostrado antes duro y antipático, con el cual había tenido gran cantidad de disputas hasta su primer beso.

No como Blaise, que le pidió para salir con recatada cortesía y, que después de que negara, inventaba triquiñuelas para engatusarla cada vez más complejas. Lo miro mientras le pensaba. El moreno poseía una belleza increíble e incomparable. Si tuviese algo más de cerebro...

El sintió el peso de la mirada, volteo a verla y le guiño un ojo. La chica, pillada por la sorpresa, respondió el gesto con una leve sonrisa, sin saber que más hacer. Ginny y Blaise no se habían hablado mucho desde San Valentín, aunque siempre que lo hacían era con cierta civilidad, frialdad y algo de simpatía.

-Draco, ¿Puedes seguir jugando? –Pregunto el moreno. El rubio, como si se le fuese el alma en ello, asintió y monto en la escoba

-Vamos –El buscador estaba doblado sobre si mismo, y había un leve gesto de dolor en su semblante altivo.

La pelirroja estuvo a punto de gritar: "¡NO!". Draco se veía mal. Débil...

Los catorce, junto con el árbitro despegaron a la vez que Madame Hooch sonaba el silbato.

Paso otro rato. A Ginny se le había escapado otro tanto más, pero al guardián de Slytherin se le habían escapado otros tres, y ya con un 50 a 20, se podía confiar en que únicamente los buscadores decidirían el partido.

Y así fue: De nuevo Harry Potter, haciendo gala de un talento excepcional, logro arrebatarle a Draco Malfoy la Snitch "debajo de su sucia nariz", literalmente. Pero solo una pelirroja se había dado cuenta de que el rubio a duras penas podía mover un músculo.

Habían ganado la copa. Ginny había ganado un partido como guardiana. Sabía que uno como bateadora demostraría su valía en Quidditch, pero por lo general las mujeres no jugaban en esa posición. Sabía que si lograba una victoria como bateadora, si se destacaba, tenía las puertas del mundo del Quidditch abiertas.

Lo discutiría con McGonagall. Seguro estaría de acuerdo y haría como con Oliver Wood: Llamar a varios representantes de varios equipos a ver si la aceptaban.

La celebración en la Sala Común fue animada y sorprendente. Estandartes de Gryffindor, fotos de las jugadas más espectaculares (Dos de las cuales fueron impresionantes tiros que ella salvo), la gente vitoreando y cantando "A Weasley vamos a coronar" en versión Gryffindor...

Los ojos negros se desviaron a una de las fotos: En la que Dwight desviaba la Bludger hacia el buscador de Slytherin (lo cual, dicho sea de paso, les acarreo una falta que Ginny logro evadir)

Malfoy había de pasar la noche en la enfermería. Según Madame Pomfrey, el golpe le había dejado en mal estado. Y la guardiana necesitaba verlo. Con el paso de ese curso, todo entre ellos dos había cambiado. Sentía que el trato que habían hecho formaba una especie de vínculo tácito entre los dos, y había de ir a verlo.

Solo el recordar como casi caía de la escoba, su rostro al intentar recobrar la respiración, su firme idea de continuar jugando aunque no estaba en condiciones...

Se resolvió en seguida. Con paso firme, sin importar que la viesen o no, salio por el agujero del retrato.

No era tarde. No habían de ser más allá de las ocho de la noche, y no le podían decir nada por estar en los corredores a esa hora. Si alguien la pillaba en enfermería, diría que el estrés no la dejaba dormir y que necesitaba una pócima para dormir sin soñar.

Ella nunca soñaba, y si lo hacia, eran pesadillas, así que cuando comenzaban, prefería despertarse y tomarse un poco de ese liquido.

No se dio cuenta de que la ultima mitad del camino la había hecho casi corriendo. El pasillo donde estaba la entrada de la enfermería estaba extrañamente poco iluminado. O tal vez siempre lo estaba, pero en ese momento ella, movida por aquel impulso de ver al rubio, tenia alta la adrenalina y podía estar imaginando cosas...

La puerta emitió un leve chirrido al abrirse. Se asusto un poco, pero nadie se giro a verla, así que se fue asomando en cada cama para ver en cual estaba el chico.

Lo encontró en la cuarta cama que reviso. A la luz de la varita de la Gryffindor, sus ojos apaciblemente cerrados y sus labios ligeramente curveados le daban un aspecto pacifico y (Ginny no se explicaba como) enternecedor. Entre sabanas y almohadas, solo sobresalía su cabeza que descansaba con tranquilidad sobre la almohada, y sus brazos que parecían unirse entrelazando los dedos de las manos sobre el pecho.

La temblorosa mano de la pelirroja se alargo lentamente, hasta tener entre dedos la rubia y esplendida cabellera del joven. Se estremeció ante el simple contacto y dejo resbalar su mano por aquel mar rubio platino. Dejo deslizas la yema de los dedos por el blanco y aplacado rostro, como para sentir mejor la suave superficie que acariciaba, y repitió la operación con el dorso de la mano.

Lo contemplo como quien contempla a un tesoro inalcanzable. Como quien contempla la luna llena en las noches de verano. Como quien contempla el arcoiris, pensando en el caldero de monedas de oro que habría de estar al final...

Su palma trazo un camino sobre el brazo derecho del joven, con movimientos pausados y delicados.

Iba a apoyar una mano en el abdomen del rubio, para dejarla descansar ahí un rato, cuando sintió que una pálida mano sujetaba la suya

-Tengo tres costillas rotas. Harías bien en alejar tu mano de ahí.

-Malfoy... –Susurro, avergonzándose hasta el punto de enrojecer fuertemente, hasta adquirir el mismo color de su cabello. No podía ser. El había estado despierto todo el tiempo

-No hables. Solo no hables. Y no me hagas abrir los ojos. Una sola señal de quien eres y me veré obligado a decirte que te vayas. Pero... No quiero...

Su voz sonaba ahogada, por el dolor. Ella lo miro con los ojos como platos, mientras el libraba su lucha mental entre decir lo que pensaba y callar para comenzar a insultarla

-Si. Quiero que te quedes. Me gustaría que te quedaras aquí todo el tiempo, sin yo verte, sin yo sentirme malditamente culpable por no sacarte de aquí. Sin sentirme culpable por querer que estés aquí... Porque si te viera, sabría quien eres. Y si confirmase quien eres, tendría que insultarte como llevo meses sin poder hacerlo...

Su voz se quebró. Callo un largo rato, para finalmente decir

-No quiero abrir los ojos.

-Nadie te ha pedido que lo hagas –Dijo en un murmullo

-¡No hables, te digo!. ¡Que no quiero oír tu voz para no tener que mandarte de regreso a tu casa!. ¡Y por más de que quisiera verte, si abro los ojos tendría que insultarte! No, mejor tener los ojos y los oídos cerrados. No verte ni oírte, pero tenerte cerca. No recordar quien eres siempre que estás ahí.

El aun tenia la mano de ella sujeta con una de las suyas. La acerco a su pecho, lentamente, donde la presiono y ella pudo sentir el latir del corazón de el. Era un palpitar arrebatado y presuroso, pero ella se limito a callar y simplemente, sentir...

Era uno de los momentos más extraños que ella hubiese vivido. Parecía un sueño...

-Y sin embargo, quisiera saber por que viniste. Que te dijeron los que van a tu casa. Más concisamente, que diablos haces aquí. Pero no puedes responderme.

-Déjame hablarte así –Rogó ella, en un siseo en donde su voz era irreconocible –Solo así.

-Eres astuta. Si, respondeme. ¿Qué fue lo que te trajo aquí?

No podía responder eso. No podía decirle que era él lo que la había llevado hasta ahí, por más que resultara obvio.

-Un maldito y caprichoso impulso. –Respondio -Conténtate con esa respuesta. Y tú, ¿Por qué quieres que me quede?

-...Un maldito y caprichoso impulso.

-¿Por qué seguiste jugando con tres costillas rotas?. ¿Estas loco, o que?

-Loco seria si le dejase la victoria a Potter en las manos. Pero ya no hay nada que hacer. ¿Te preocupaste, no?

Ella no se la iba a dejar tan fácil

-¿Por qué piensas eso?

-Porque si no, no estarías aquí.

Touché

-En ningún momento dije que estaba aquí por ti

-Entonces, ¿A que vienes?

-Ya te respondí –Veíase arrinconada. Sabía que no tenía razones para negarlo más, a no ser pasar vergüenza ante todo el colegio cuando Draco dejase la enfermería. –Me voy ya. Madame Pomfrey puede salir en cualquier minuto...

-Esta dormida.

-¿A las 8 de la noche?

-Confiaba en que nadie vendría a esta hora.

A pesar de que ambos lo sabían, querían ver respondida una pregunta de labios de otro. El rubio: "¿A que viniste?" y la pelirroja, "¿Por qué quieres que me quede?"

-Pero los demás...

-Pócima de dormir sin soñar. –Señalo hacia la mesita que estaba al lado de su cama. Una botella con un pico muy fino -Se supone que me la debí haber tomado, pero no quiero dormir. Sabía que vendrías

-¿Cómo podías saberlo?

Era su turno de sentirse acorralado. No podía decir "No lo sabia. Mas bien, tenia la esperanza..."

-No voy a responderte eso

-¿Me puedo llevar la poción? Quería pedirle un poco de esta a Madame Pomfrey...

El sonrió, con una leve risa que fue suprimida por el dolor en su abdomen

-Anda, llévatela. Pero dame antes un poco. Creo que este maldito dolor no me va a dejar dormir sin delirar.

Ella libero su mano de aquella agradable prisión para tomar la botella, y dejo su varita sobre la mesa. Sabiendo que el rubio apenas podía mover un solo músculo debido al dolor, ella misma destapo la botella y vertió un pequeño hilo de su contenido entre los pálidos y graciosamente entreabiertos del joven. Paso su dedo pulgar por los labios del Slytherin para limpiar algún residuo de la poción que hubiese quedado depositado en ellos, con una lentitud que parecía premeditada para disfrutar cada instante de ese leve contacto

Esos labios... ¡Ginny tenia tantas ganas de sellarlos con un beso!. ¡Y estaba tan peligrosamente cerca! Pero...

No. Ese era un impulso al cual no poda obedecer. Se alejo rápidamente, y ya estaba agarrando su varita, disponiéndose a salir, cuando el dejo escapar un suspiro desmayado:

-Weasley –Ella se sobresalto al oír su apellido. Se supone que él no quería notar quien era ella, sin embargo... –Gracias.

Pero la magia se había roto: Acababa de declarar saber que la visitante era la menor de los Weasley, y solo tenía una cosa por decir:

-Ahora vete

Alcanzo a abrir los ojos un instante, solo para ver el hermoso rostro contraído en una expresión altanera. El bien que sabía que la estaba fingiendo, como para representar delante de él y del resto del mundo que nada pasaba.

-Adiós, Malfoy

Antes de que ella saliese de la enfermería, y antes de él caer dormido, el joven alcanzo a ver el reflejo rojizo de sus cabellos gracias a un rayo de luz que se colaba por la ventana. Pero ella salio y corrió, como para huir del lugar, corrió a grandes zancadas, como lamentando haberse dirigido, en principio, a la enfermería.

Ahora iría a Hogsmeade. Tenía que ver a Silas, tenía que...

Tropezó. Cayó al suelo

-¿Ginny?

Ella alzo un poco la mirada

-¿Harry?

Su voz denotaba miedo, pero no era para menos: En las manos el chico yacía el Mapa del Merodeador, y ahora la miraba con una expresión de enojo e incredulidad.

Ella solo fue capaz de pensar en una cosa: "Sabe lo de Malfoy"

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Notas: Quise hacer notar que ya esta comenzando a consolidarse algo entre Draco y Ginny. Espero que les haya gustado la escenita en la enfermería. Si quieren saber que fue mi inspiración para esa escenita, bájense la canción "Mujer Amante" de Rata Blanca (Preferiblemente versión acústica). No tiene mucho que ver, pero me inspiro...

Después de ver GoF me enamore de Harry, Ron, Draco, Cedric, los gemelos, Lucius, BartyJr, Viktor... En fin, de todos... (SI, HASTA DE KRUM, ¿Y QUE? O.ou) y tuve que darle algo mas de protagonismo a Harry. ¿Cómo creen que reaccionara?. ¿Le traerá problemas esto a nuestra parejita?

En cuanto a GoF, es la mejor peli hasta ahora, solo tengo una cosa que objetar: ¡QUE MAL PUSIERON A GINNY! (No es que Bonnie Wright sea fea, me parece una niña tiernísima, pero Ginny tenia que ser muchísimo mas linda)

Hablando de Ginny, ¿Magizoologia o Quidditch? Esto queda en sus manos.

Mi ex beta, por casualidades de la vida (por tardarse en cumplir una promesa más bien) fue mi rvw 50. Por lo que haré un oneshot (D/G por supuesto): Por mis 50 reviews y por haber roto un record personal... En ningún largefic mío, había pasado de escribir 10 capítulos. Y aquí tienen un onceavo capitulo de una historia que promete seguir... (No se burlen Kayi mira hacia el suelo para mi es importante)

Para los que aun no se han dado cuenta, este fic solo tiene dos POV's: El de Ginny y el de Draco. Así que para lograr consolidar el R/Hm y el H/Rx me va a costar bastante, porque todo tendría que ser en presencia de Ginny o Draco. Si pueden aportarme ideas...

Y con respecto a la nueva forma de responder reviews... o hacen el login o me dejan su email. Si no lo hacen, voy a asumir que no quieren que les responda.

¡Dejen reviews!

¡Se les quiere!