Absurd Orders

—Concéntrate en la fuerza que fluye a través de ti — las palabras de Anakin resonaron en mi cabeza mientras continuaba luchando contra él. Ambos nos movíamos rápidamente a lo largo de toda la habitación, y el sonido que hacían nuestros sables de luz al chocar el uno con el otro enviaban escalofríos a lo largo de mi columna vertebral, que al contrario de ponerme nerviosa, los disfrutaba.

El suave cabello de mi peluca se movía rápidamente cuando retrocedía y volteaba, en un movimiento brusca esta se me soltó y la sentí deslizarse por mi cuerpo lentamente hasta que llegó al suelo. Levanté la vista con mi labio atrapado entre mis dientes, para encontrarme con Anakin quien estaba sonriendo ampliamente, lo que me hizo estremecer.

—Puedo sentir cuán intensa es la fuerza en ti — dijo como si estuviera sorprendido. —Tú y yo nos parecemos más de lo que piensas — dijo con aquella sonrisa de lado aún dibujada en su rostro.

—No lo creo — hice una pausa —Tu eres el elegido — se echó a reír mientras apagaba su sable láser, sujetando con fuerza el mango de este, para luego introducirlo en la funda que se encontraba en su cinturón.

—Nunca he creído ser el elegido

—¿Por qué? — Anakin desvió la mirada en silencio, y seguí con la mirada sus movimientos, esperando que respondiera mientras él tomaba asiento en un borde que había junto a la pared, dejando sus codos descansar sobre sus rodillas, a la vez que pasaba sus manos por su largo cabello.

—Al ser el elegido, se supone que tengo que darle el balance a la fuerza. Para destruir a los Sith; y yo no creo poder hacer eso

—Dudando de sus grandes habilidades, Maestro Skywalker — dije caminando hacia él. —Que inconcebible — negué en broma.

— ¿Puedes culparme? Sé que soy fuerte — sonrió de manera engreída — Pero no siento ningún efecto especial

—Quizás no lo has descubierto aún

Me tomó por sorpresa cuando se levantó y caminó hacia mí, quedando muy cerca de mí. Bajó su mirada hacia mis ojos y una sonrisa se extendió nuevamente por su rostro.

—Para ser una Princesa, eres inteligente

—Y estás dudando de una Princesa — las palabras solo salieron de mi boca. —Otro inconcebible momento tuyo

—Suelo hacer eso — sonrió y nos quedamos en la posición en la que nos encontramos durante unos segundos, sin hacer nada más que mirar cada uno a los ojos del otro. Pero aquellos segundos de silencio fuero interrumpidos en el momento en que la puerta se abrió.

Anakin se apartó cuando Obi-Wan entró en la habitación. Caminando a paso apresurado hacia nosotros, pero con la mirada fija solo en mí.

—Lydia, supongo que los entrenamientos van bien — dijo como si nada.

Asentí.

—Así es Maestro. Anakin me ha enseñado mucho — dije arrastrando la mirada hacia Anakin en el momento en que lo mencioné.

—Me alegra escucharlo, porque necesitamos la ayuda de ustedes dos

—¿Con qué, Maestro? — Anakin abandonó su posición de relajo cruzando sus brazos a la altura de su pecho con su mirada ahora fija en Obi-Wan.

—Al parecer, el Maestro Windu encontró un ejército droide en Naboo. Están rodeando las áreas abiertas, e incluso se han estacionado al rededor del palacio de la Reina.

—Si estamos protegiendo a Lydia. ¿Por qué estaríamos poniendo en riesgo su vida con esta misión? — Miré a Anakin quien parecía indignado.

—Porque con dos Jedi allí es más probable que la guerra termine

—No lo creo — lo desafió.

Me acerqué a Anakin y puse mi mano en su brazo tratando de tranquilizarlo. Obi-Wan miró a su antiguo aprendiz como si lo estuviera advirtiendo con la mirada.

—No discutas conmigo, mi joven padawan. No he pedido opiniones para esta situación. Son ordenes del Canciller Palpatine, y si tu eres inteligente como yo creo que lo eres, no las desobedecerás

La mandíbula de Anakin se tensó y dejó salir un suspiro. —Lo siento Maestro

Obi-Wan volteó y comenzó a caminar hacia la puerta. —Una nave estará esperando por ustedes dos en el hangar en una hora

Cuando finalmente dejó la habitación, miré a Anakin quien había quitado mi mano de su brazo y se encontraba dándome la espalda. —Estaré bien, Anakin — prometí. —Me has enseñado mucho desde que estoy aquí. Y ya creo que estoy lista para pelear

El azul de sus ojos se encontró con los míos mientras se daba vuelta lentamente. —Las órdenes del Canciller son absurdas

—Si es para proteger a la Reina, a pesar de que sean órdenes absurdas, tenemos que hacerlo

—¡A ellos no les importa la Reina! ¡Solo hacen esto por ellos mismos!

—Anakin, entiendo que creas que los Jedi están siendo egoístas en esto, pero es para proteger a la Reina y a la República

Anakin suspiró. —Es solo que estoy preocupado por ti

Su brazo estaba temblando y puse mi mano en él. —No te preocupes, Anakin. Estoy aquí, frente a ti, después de todo lo que ha pasado sigo aquí, y no pienso ir a ningún lado

Suspiró de nuevo. —Está bien

Sonreí apretando levemente su brazo. —Bien

Después de mirarnos unos segundos más solté su brazo, tomé mi túnica y me la coloqué mirando de reojo a Anakin. —Supongo que tenemos que prepararnos para partir

—Estaré afuera en unos minutos — salió de la habitación dejándome sola, para luego salir detrás de él, pero en dirección contraria.


Después de tomar todo lo que necesitaba de mi habitación, salí del edificio en dirección al templo Jedi. Estaba llegando atrasada, la nave debía haber llegado hace diez minutos, caminé lo más rápido que me permitieron mis pies hasta finalmente llegar a mi destino, en donde como suponía, ya se encontraba la nave.

Suspiré botando el aire que había retenido en mis pulmones debido a la prisa. Y levanté la mirada encontrándome con la de Obi-Wan y Anakin sobre mí, ambos estaban de pie esperando mientras yo rápidamente subía a la nave a través de la rampa.


Holaaa!

Bueno, les dejo este capítulo después de un tiempo sin haberme pasado, ya que volví a clases y mi tiempo se ve limitado :(

Bueno, espero que lo disfruten, besos.