CAPITULO 11
El lunes, cuando llegó a clase había una persona en el asiento en el que ella se sentaba habitualmente: era la chica de pelo negro que había visto el sábado en la cafetería.
- Ese es mi asiento – dijo Sharpay.
- Puedes sentarte a mi lado, no me como a nadie.
Sharpay se fijó en ella. Vestía un pantalón blanco y una camiseta rosa con las mangas anchas. Le gustaba su estilo.
- ¿Quién eres tú? No te he visto nunca por aquí
- Acabo de llegar de un viaje por Europa, por eso no he venido a clase. Soy Meghan, ¿y tú?
- ¿Un viaje por Europa?
- Sí, tengo familia en Italia. Soy de Texas, y todavía no me has dicho quién eres tú.
- Me llamo Sharpay Evans, pero aunque seas nueva deberías saberlo. Todo el mundo me conoce en esta ciudad.
- Ah… pues ponme al día – dijo Meghan sonriendo. –, y así también te conoceré yo.
Sharpay se dio cuenta de que esa chica era bastante simpática, y aunque ella no hacía amigas fácilmente pensó que podían llevarse bien. Sin embargo, tenía en cuenta sus prioridades y no le dijo que se iba a presentar a una audición. Mientras menos competencia hubiera, mejor.
Meghan le contó muchas cosas. Había vivido en Texas hasta los 16 años, cuando al padre le ascendieron en la empresa y trasladaron a su familia a Santa Fe, la capital del estado de Nuevo México. Ella siempre había querido estudiar interpretación, y cuando le dieron la beca de la Universidad de Alburquerque, casi no se lo podía creer. Ahora vivía en una residencia de estudiantes muy cerca del campus y se movía por la ciudad en bicicleta.
- ¿Y cómo anda esta universidad de chicos? –Le preguntó un día mientras paseaban en una hora libre. – El primer día que vine hubo un partido de baloncesto y me asomé a la cancha. Había varios chicos que estaban bastante bien… como aquellos que vienen por allí.
Sharpay miró hacia donde señalaba Meghan y vio a Chad (pelota en mano, como siempre), Billy y Oliver, los chicos que conoció en la charla de bienvenida del rector.
- Si el ricitos te parece guapo, es que no has conocido a su mejor amigo. Ahora vive en California.
- ¿Estáis hablando de nosotros? – dijo Chad. – Vaya… ¿quién es tu amiga?
- Soy Meghan Johnson– contestó tendiéndole la mano -. Estoy en la clase de Sharpay.
- Yo soy Chad Danforth, y ellos Oliver y Billy. Así que en la clase de Sharpay. ¿Vas a presentarte también a las audiciones?
- ¿Qué audic…?
- Las audiciones que tendrán lugar a lo largo del año para las distintas funciones – La interrumpió Sharpay a la vez que lanzaba una mirada mordaz a Chad.
- Ah… Bueno, ya me iré enterando. Ahora me voy, tengo que comprar comida para seguir sobreviviendo sola. ¡Hasta mañana! ¡Encantada de conoceros! – Exclamó mientras se daba la vuelta y se iba.
- Si, tío. Nosotros también nos vamos – Dijo Billy -. Sentimos dejarte con este impresentable, Sharpay, pero el deber nos llama.
Cuando se fueron, Chad preguntó:
- ¿No le has dicho a tu amiga lo de las audiciones para el musical de Navidad? Eres una egoísta.
- A ver, que te queden claras tres cosas: primero, ella no es mi amiga, nos estamos conociendo; segunda, no le he dicho lo de las audiciones porque no quiero competencia, aunque es obvio que yo soy la mejor de todos los que se vayan a presentar; y tercero, como futura estrella internacional tengo que abrirme paso entre las celebrities lo más rápido posible, y para eso no hay que ser egoísta, sino previsora, y quitarte de encima a tus posibles competidores.
- Touché-. Respondió Chad.
Se quedaron los dos mirándose mutuamente sin decir nada hasta que Sharpay reaccionó y dijo que debía irse. Al darse la vuelta se le enganchó el tacón y se le rompió. Se habría caído de no ser por Chad, que saltó hacia donde ella estaba y la sujetó.
- Gracias – Dijo Sharpay, con un hilo de voz.
- Esos tacones parecen peligrosos.
Entonces fue cuando ella tomó conciencia de la situación.
- ¡Oh! Precisamente hoy tenía que pasarme esto. Hoy que me vuelvo a casa andando.
- ¿Andando? – Preguntó Chad extrañado – Yo creía que siempre traías tu coche.
- Pensaba mirar un par de tiendas de camino a casa, pero con esto es imposible.
- No te preocupes, princesa. Yo te llevo a palacio.
Ante ese ofrecimiento y su manera de decirlo, Sharpay no pudo menos que cerrar los ojos y obligarse a respirar. Se dirigieron juntos (y agarrados para que ella no se cayera) hacia el coche de segunda mano de Chad, y una vez montados, él empezó a hablar sobre su carrera, las asignaturas que tenía y lo que amaba el baloncesto. Sharpay le escuchó hablar durante todo el trayecto, y no creía que Chad, al que ella siempre había visto como "el amigo de Troy", pudiera hablar sobre algo con tanta admiración.
El camino hacia su casa no era muy largo, pero a ella se le hizo más corto de lo habitual. Solo se dio cuenta de que habían llegado cuando Chad paró el coche y le dijo:
- Bueno, supongo que nos veremos por ahí. Si alguna vez necesitas un taxista, ya sabes donde estoy.
- En la cancha de baloncesto – Dijo Sharpay sonriendo -. Gracias por traerme.
- Ha sido un placer. Si llego a saber que no muerdes te hubiera traído a casa más a menudo.
Sharpay puso cara de ofendida, pero le dijo "Si alguna vez intentas aprovecharte de mí, te enviaré a mis matones", y salió del coche.
A partir de ahora intentaré meter capítulos más largos, ya que es lo que todo el mundo pide. Seguid dejándome Reviews y yo intentaré mejorarla!
