Aviso capitulo con leemon.
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10.- Un paso decisivo.
Peeta lo había prometido, por eso, en este preciso momento, Katniss y él cabalgaban rumbo a Whitney. Los acompañaba una escolta de cuatro hombres armados, ante todo debían mantener la guardia alta.
La morena sujetaba sus riendas con seguridad. Desde que Peeta inició las clases había practicado durante varias horas al día. En un principio, le costó sentirse segura sobre el animal, pero, una vez que logro congeniar con su yegua, ganó confianza y consiguió sentirse segura sobre su lomo.
- ¿Estás bien, Katniss?
- Si, no te preocupes Peeta. – la morena sonrió. – Es la primera vez que cabalgo un trecho tan largo, pero voy bien…- 'Aunque de seguro más tarde me duela cierta parte…', se dijo para sí.
Arribaron al pueblo sin novedad. Peeta, percibiendo que Katniss estaba cansada, sugirió ir a comer primero. Entraron a la posada, que era la misma que en su anterior viaje, Katniss, Annie y Madge habían visitado.
Peeta busco una mesa y dejo a su esposa solo unos momentos, mientras él conversaba con el posadero. Después de unos minutos regresó junto a Katniss.
- He pedido que nos den una habitación.
Katniss lo miro con claro desconcierto.
- ¿Y eso es para…?
- Sé muy bien que el trayecto hasta acá ha sido difícil para ti, es la primera vez que cabalgas durante tanto tiempo tú sola, seguramente quieres descansar un momento.
- Gracias.
- Nos subirán la comida a la habitación. ¿Vamos? – Peeta le tendió una mano a Katniss.
La morena tomo la mano que le era ofrecida y se dejo guiar a la habitación.
Después de comer y descansar, la pareja Mellark se dirigió a la casa del sastre. Donde los recibió la misma jovencita de cabello rubio, que había atendido a Katniss la vez anterior.
- Buenas tardes. – habló Peeta, mientras Katniss le sonrió a la rubia.
- Buenas tardes, Lady Mellark.
Peeta enarco una ceja al notar que la chica se dirigía a Katniss
- ¿Prim es tu nombre? – la chica asintió – Mi esposo, el barón Mellark, y yo hemos venido por unos trajes para mí.
- Muy bien, si pueden esperar unos segundos… llamaré a mi padre enseguida.
La rubia entró presurosa en la trastienda.
- Veo que causaste gran impresión en la chica la vez pasada, ella no se ha olvidado de ti.
Katniss lo miro confundida por el tono de voz utilizado por el rubio, pero antes de lograr replicar algo, llegó el sastre, que de inmediato comenzó a realizar su trabajo. Tomando medidas, escogiendo telas, etc., etc.
No solo trajes para montar fueron encargados, Peeta también solicitó varios tipos de trajes para su esposa. Una vez confeccionados, el sastre llevaría a la mansión el pedido hecho por el barón.
Cuando todos los detalles del encargo estuvieron listos ambos, Peeta y Katniss, se marcharon de la sastrería. Padre e hija se despidieron de los nobles compradores con una gran sonrisa, gracias al pedido que habían hecho tenían asegurado por un buen tiempo los gastos de casa y la tienda.
- Gracias Peeta. Solo con un par de trajes hubiese bastado, con lo que ordenaste cambiaré todo mi guardarropa.- admitió algo incómoda.
- No es nada Katniss, eres mi esposa y debes tener lo mejor.- El rubio sonrió ampliamente y tomando ambas manos de Katniss depositó un beso en la frente de la morena.- Tenemos un largo camino de regreso a casa, el atardecer esta por caer, es mejor que partamos de inmediato.
- Si, es hora de volver.
Regresaron a la posada donde los esperaban los cuatro escoltas, montaron sus caballos y tomaron el camino de regreso a Oxford.
El trayecto fue tranquilo durante los primeros veinte minutos de la cabalgata, pero de pronto Peeta detuvo a la comitiva. Todos los hombres se pusieron alerta.
Katniss miro hacia ambos lados del camino sin entender.
- ¿Qué ocurre, Peeta?
- Se acercan jinetes,- murmuró y luego hizo una seña a la guardia - por seguridad saldremos del camino.
- ¿Cómo lo sabes? - a pesar de la pregunta Katniss siguió dócilmente a Peeta fuera del camino.
- Es un presentimiento.
No tuvieron que esperar mucho, un destacamento de soldados realista pasó rápidamente por el camino.
Katniss observo con detenimiento a los hombres a caballo.
- ¡Oh Dios! Es el Rey. – exclamó la morena.
- ¿El Rey...? ¿Estás segura, Katniss?
- Si, lo he visto pocas veces, pero estoy segura que es él.
Peeta rápidamente les ordeno a tres hombres de la escolta seguir a los soldados.
- Katniss esto es serio. ¿Sabes disparar?
- Si, se hacerlo.
- Bien toma esta arma y quédate aquí. Regresaré en cuento pueda, si no regreso pronto, parte a galope hasta la mansión.
- Pero…
.- Quédate aquí. – ordeno el rubio. Miro al escolta que se quedo junto a Katniss - Cuida de mi esposa Grant.
- Si, mi Lord.
De inmediato el barón apuro a su caballo, dejando atrás a una Katniss muy temerosa de lo que pudiese ocurrir con su marido.
Los minutos transcurrían y la ansiedad de Katniss crecía con cada minuto. Grant le indico que era momento de regresar, la morena no quería hacerlo, pero, viendo que era lo más sensato, se dispuso a retomar el camino.
No había cabalgado más que unos cuantos kilómetros cuando Katniss pudo divisar a Peeta y los tres escoltas que regresaban, apuro su yegua para acercarse hasta él.
- ¿Estás bien?
- Si, aunque solo logramos detener a un par de hombres… el Rey escapó. – gruñó.
- ¿Adónde crees que iba?
- A huido, seguramente buscara la protección de los escoceses. Es prioritario que le de estas noticias a Cromwell, tengo que ir a su cuartel. – El rubio acerco su caballo hasta la yegua de Katniss – Vuelve a casa, regresare lo más pronto que pueda. – Y como se estaba haciendo costumbre, Peeta beso la frente de la de los ojos grises
- Cuídate.
- ¡Nos veremos pronto!
Katniss solo alcanzó a suspirar antes de perder de vista a Peeta.
- Vamos mi Señora, ya es tarde.
- Bien Grant, partamos.
Al volver a casa, Katniss relató lo ocurrido a sus amigos. Gale, al oír las noticias, de inmediato se preparo para ir hasta el cuartel, partió en cuanto los hombres que lo acompañarían estuvieron listos.
Luego de tomar un baño, Katniss cayó en un sueño intranquilo y ligero. Estaba preocupada por Peeta, dio muchas vueltas en la cama y, al menor ruido, se tensaba en señal de alerta, esperando que fuera Peeta que regresaba a la mansión.
Después de varias horas, Katniss logro quedarse medio dormida. La morena dormitaba en el momento en que el rubio se metió a la cama. En el instante que iba a mirarlo sintió la mano de su marido sobre su rostro, este acto la sorprendió y decidió permanecer con los ojos cerrados.
Peeta continuo con la exploración del rostro de Katniss, luego de acariciar la mejilla comenzó a delinear las facciones de la morena con sumo cuidado.
Está de más decir que Katniss estaba muy sorprendida por lo que ocurría. Sin poder mantenerse quieta por más tiempo retuvo la mano de Peeta por la muñeca. Este, sorprendido, se quedo mirándola fijamente.
- Peeta
Sin llegar a pensarlo siquiera, Katniss se alzo hasta que su rostro estuvo pegado al de Peeta, la morena estaba decidida a tomar la iniciativa, si continuaba esperando algo de parte de su marido, tal vez nunca llegaría. 'No es como que quisiera morir virgen…'Cerró los ojos y acerco sus labios a los del rubio, besándolo al fin.
Por supuesto, Peeta estaba sorprendido, gratamentesorprendido. Sin titubear, volvió a recostar a Katniss contra las almohadas y profundizo el beso que compartían. La morena enlazo sus manos en el cuello de Peeta, respirando agitadamente, se separaron, nuevamente el rubio delineo las facciones de Katniss, pero esta vez lo hizo con su nariz. Cuando termino el recorrido por su rostro se perdió el cuello de la morena, sector que comenzó a besar lentamente. Con los ojos cerrados, Katniss dejaba escapar susurrantes suspiros que inquietaban al rubio.
Sin de dejar de besar a la morena, las manos de Peeta empezaron a viajar a través de los costados de Katniss, al llegar a los muslos, comenzó a recoger el camisón que utilizaba para dormir. Katniss se estremeció cuando los dedos de Peeta alcanzaron la piel morena, lentamente los blancos dedos del rubio se metieron bajo la tela acariciando las caderas de su esposa, la cual gimió ante el contacto.
Las manos de Peeta continuaron subiendo la tela del camisón hasta que logro quitárselo y sin cuidado alguno dejo caer la prenda al piso. Peeta se quedo contemplado a Katniss, maravillado por la visión del cuerpo desnudo de su esposa.
Katniss no sentía temor ni vergüenza. Sentía una ansiedad que desconocía, hasta ese momento, alzo sus brazos para atraer a Peeta hasta su cuerpo puesto que el rubio solo se había limitado a mirarla. Volvieron a besarse, aunque esta vez fue diferente para ambos. La pasión y la necesidad de tocarse había comenzado a crecer en ellos.
Peeta volvió a separarse de Katniss para poder quitarse el camisón que llevaba. Una vez que se vio libre de ropa, Katniss se sentó en la cama y llevo sus manos hasta el pecho de Peeta, recorrió la blanca y suave piel estremeciéndose ante el contacto, luego subió sus manos hasta el cuello, para después sostener el rostro del rubio. Al cruzarse sus miradas sonrió, Peeta también lo hizo antes de atraer el cuerpo de Katniss al suyo.
Ambos envueltos en el grato silencio, interrumpido solo por susurros, suspiros y gemidos que comenzaban a aflorar a medida que las caricias y besos se volvían más exigentes, habían logrado comunicarse sin necesidad de usar la voz.
Peeta volvió a tomar con suavidad los labios de Katniss, empujando a la morena de regreso a la cama.
Katniss tembló al sentir todo el peso de Peeta sobre su cuerpo, el rubio era delgado, pero de formas atléticas. Ambos gimieron al sentir el roce de sus pieles… era una experiencia complaciente.
El rubio abandono la boca de Katniss para comenzar a bajar por su pecho, dejando pequeños besos hasta llegar a su sexo. De inmediato, se ocupó de estimular con su boca a su esposa, que volvían loca a Katniss, haciéndola gemir sin control. Peeta siguió con su labor hasta que sintió estallar la esencia de su esposa en la boca.
Peeta se llevo dos dedos hasta su boca sin separar sus ojos de Katniss, lamió y succiono sus dedos, como lo había hecho hace poco con ella. Cuando termino de humedecerlos por completo se situó entre las piernas de la morena y comenzó a preparar la entrada virgen.
Un quejido de protesta escapo de los labios de Katniss, pero la ansiedad y la necesidad que sentía la ayudo a aminorar la molestia que sentía.
Cuando Peeta la sintió lista para recibirlo se acomodó de la mejor forma que pudo entre las piernas de Katniss. La penetró lentamente, escuchando los jadeos excitantes que dejaba escapar su esposa, cuando la invasión se completó el mayor se acercó hasta alcanzar la boca de su amante para compartir un beso.
Mientras el beso continuaba, Peeta le dio tiempo a Katniss para que se acostumbrara a la invasión y, cuando su esposa enlazo las piernas en su cintura, supo que estaba lista para continuar. Salió de ella para volver a penetrarla con fuerzas.
Ambos se entregaron con pasión.
Los jadeos inundaron la oscura habitación y pronto Katniss llego a su orgasmo. Peeta embistió una vez más, terminando dentro de su esposa.
Sin dejar de abrazarla, Peeta salió del interior de la morena. Katniss jadeo y se estremeció ante la perdida.
Peeta estrecho más el abrazo en el cual encerraba a Katniss, está, por su parte, se acomodó y se dispuso a dormir. Antes de sucumbir al sueño el rubio beso la frente de su esposa.
El enlace, por fin, se había consumado.
Madge miraba suspicazmente a Katniss, algo le había ocurrido a su amiga de eso estaba segura.
En primer lugar, Katniss no había bajado a desayunar, Peeta solicitó que les subieran el desayuno. Seguidamente, mucho más tarde de lo acostumbrado, una sonriente Katniss bajo las escaleras del brazo de Peeta y no se habían separado en ningún momento.
Si sus deducciones no estaban equivocadas podría casi asegurar que Katniss y Peeta habían dado el paso decisivo. Una sonrisa se formo en el rostro de la castaña. 'Al fin…'
La dama alzo a su hijo, que se encontraba jugando sobre una manta.
- Creo que mis consejos fueron muy eficientes, mi niño. – susurró cómplice. El pequeño sonrió, como si entendiese de qué hablaba su madre. - Espero poder hablar pronto con tú tía Katniss para que me de los detalles… Cuando Annie se entere… claro, en el momento que baje de su nubecita de amor.
Madge abrazo a su hijo.
- Ven Stephen, con tanto amor en el aire… yo también necesito que me abracen.
El pequeño soltó un gritito de alegría y se llevo a la boca una de las cintas del vestido de su mamá.
Katniss y Peeta volvían de su paseo por el jardín. La morena sonreía, con un sonrojo en sus mejillas, al recordar la noche pasada, ninguno de los dos había hablado en ese momento y, durante el día, solo hablaron de cosas irrelevantes y sobre lo que ocurrió cuando Peeta le dio la noticia de la huida del Rey a Cromwell.
A la morena le hubiese gustado aclarar las cosas. Hablar sobre los sentimientos de ambos, pero aún no se sentía segura sobre lo que ocurría.
- ¿Katniss…?
- ¿Si…?
- Te hablaba y parecías ida.
- Lo siento, creo que me perdí en mi mente. ¿Decías…?
Peeta sonrió y despacio empujo a Katniss hasta posarla contra la muralla.
- Decía… - el rubio beso a Katniss – que me encanta besarte.
- ¿Qué haces…? Estamos en el pasillo. – la morena miro nerviosa por el corredor al sentir las manos del rubio meterse por su ropa.
- Silencio…
Katniss se dejo llevar por los besos y las caricias de su marido.
La mujer no podía creer lo que veía, ella hubiese podido asegurar que la relación de ambos no era buena, pero ahora los encontraba muy apasionados en ese lugar.
Sin ser escuchada salió de allí y se dirigió a su habitación.
- ¡Maldición! Tengo que hacer algo. Si no puedo manejar a Peeta ni a su esposita… tendré que deshacerme de ellos, al menos de uno de ellos. Esta situación no se me puede escapar de las manos… sin Mellark, Cromwell perderá a un fuerte aliado…
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Hola, dije que subiría hoy capitulo pues aquí lo tienen, espero y me halla salido bien, ya que es la primera vez que adapto un leemon y a ver como salio y opinen que tal les pareció :)
Debo agradecer a todos los que siguen esta historia, y a todos aquellos que dejan comentarios , que por cierto no he contestado pero nadamas que suba este capitulo me pongo a contestarlos =), también aquellos que le han dado favorito a la historia y followers, me han hecho muy muy feliz! =)
Gracias especialmente a: ainaak, elisafox, krystal-esmeralda, YUE AMARR77, rochay97, loquita8399, akatsuki84, MarEverdeen, anikar, DandelioN2, Ane-Potter17, yoamoapeeta, Ana, peetasunset96, Hadelqui, AlexJLaw95, PeetaLOVEEEEEEEE, y a todos aquellos que lectores anonimos que siguen esta historia.
Nos vemos el lunes, por cierto me parece que solo faltan 5 capítulos y el epilogo, como les dije es una historia un poco chica. Ah y también gracias a los que han elegido que historia subir después de esta y esta entre "historia de amor" y "La boda" Por cierto... Chequen el nuevo one shot que les prometi vale?
Saludos y suerte en todo =)
