CAPÍTULO 11

Momoko: Kuraii-chan siente mucho el tema de la tardanza n.n

Kaoru: Es que ayer estuvo escribiendo una historia de un capítulo para Sakuya-chan, que por cierto acabó ^^

Yo: Lo sientooo! T^T Pero aquí está el nuevo capi n.n Gracias a Bruzzxa-k, vale-alice, Eiko Hiwatari, airi y…

Brick: Fany, te devuelvo el saludo n.n

Miyako: Y, como tenemos prisa porque Kuraii-chan tiene que irse a estudiar, aquí va el capi ^^

CAPÍTULO 11

Momoko se quedó en su lugar, estática, repitiéndose una y otra vez las palabras del chico en su cabeza, ¡su sueño echo realidad! ¡ASHASHI LE HABÍA PEDIDO SER SU NOVIA! Abrió la boca para gritarle una afirmación y lanzarse en sus brazos…

…Pero algo le hizo cerrarla. Una melena de color naranja entre la cabellera de los clientes, en cuanto ésta se movió Momoko pudo ver que no era más que una chica de unos quince, ¿pero por qué había dudado?

¿Masaru?

No, desde luego no podría haber dudado por el recuerdo de Masaru, ella le odiaba, ¿no? ¡Claro que le odiaba! Masaru era un idiota sin sentimientos, sin embargo, cada vez que sus miradas se encontraban, rojo contra rosa, el ambiente parecía cargarse de electricidad y soltar chispas, antes de darse cuenta la chica estaba levemente sonrojada y giraba la cabeza, obtusa y confundida.

Entonces, ¿por qué dudaba? Ella era la líder del equipo de animadoras solamente para poder salir libremente con Ashashi sin habladuría ninguna de por medio, sin embargo allí estaba, preguntándose si aceptarle o rechazarle.

-¿Momoko-chan…?—Preguntó el chico, que esperaba respuesta desde hacía un par de minutos, ella cogió aire.

Estaba claro, debía responder con el corazón y no pensarlo.

-Ashashi-kun…creo que no puedo aceptar tus sentimientos.—Susurró ella con la cabeza gacha, avergonzada. Tantísimo tiempo persiguiendo a Ashashi como una loca, deseando los labios del chico…y, de pronto, cuando podría ser feliz, dudaba.

Las fuertes manos del chico aprisionaron las suyas, y Momoko alzó la mirada, confundida.

-No pasa nada, lo entiendo.—Le dijo el chico con los ojos claros y sinceros.—Tu corazón pertenece a otro.

-¿QUÉ?—Casi gritó ella, confusa porque él pensara eso…-¡Claro que no, a mí no me gusta ese idiota…!

-Ah, así que es alguien que SE SUPONE que odias.—Él continuaba sonriendo, aunque Momoko sospechaba el daño que le había echo.

-Yo…yo…-Ella estaba confusa aún, así que se limitó a levantarse, ponerse el abrigo de color rosa y susurrar.—Me voy a casa, nos vemos luego.

-Adiós, Momoko-chan, suerte al aclararte.

Ella salió del local arrebujándose en su ropa, sintiendo el frío en su piel, respiró hondo mientras comenzaba a caminar por el parque, perdida en sus pensamientos, la nieve que había caído el día anterior lo llenaba todo, haciendo resonar suavemente los pasos de ella. El tiempo estaba raro últimamente.

Notó una bola de nieve estamparse contra su nuca, se giró de golpe echa una furia y dispuesta a matar a quien la hubiera interrumpido en sus pensamientos…encontrándose cara a cara con una sonrisa burlona y unos ojos carmesíes brillantes. De nuevo, las chispas, la electricidad, el sonrojo de ella, el desvío de mirada. El corazón latiendo rápidamente sin motivo alguno.

-¡¿Por qué has hecho eso?—Grito ella. Quizá sus latidos fueran por el enfado.

-Porque parecías tan pensativa que no pude evitarlo.—Rió él cogiendo otra bola y lanzándosela, ésta vez en plena cara.

-¡Demonios, Masaru, no sabes con quién te estás metiendo!—Chilló ella agachándose para recoger la blanca masa y amasándola volviéndola una bola en menos de cinco segundos.

La lanzó.

-¡Ah, esa me la pagas!—Gritó el chico quitándose la nieve de la cara.

Comenzaron a lanzarse nieve, empezó como una competencia, entre insultos y palabrotas por cada bola impactada en el otro, sin embargo antes de darse cuenta, tan solo jugaban para divertirse, se lanzaban bolas a toda velocidad, gritándose el uno al otro tonterías sin sentido entre las risas, en un momento dado Masaru desapareció sin que Momoko lo advirtiera, ella miró hacia derecha e izquierda, buscando al chico, sin embargo antes de darse cuenta unos brazos la empujaron desde la espalda, ella se dio cuenta justo a tiempo como para agarrarse al abrigo de él, que igualmente rodó junto con ella por el suelo.

-¡Ah, me has tirado!—Acusó Masaru mientras trataba de meter un puñado de nieve en la boca de ella.

Momoko reía mientras escupía pedazos de la sustancia blanca y trataba de echarla por encima de la cabeza de su amigo-enemigo-cosa indefinida.

Cuando terminaron de jugar, ambos se sentaron de forma cansada apoyados en el tronco de un árbol, jadeaban pese al frío que acusaba sus cuerpos manchados de nieve.

-Eres…buena.—Masculló Masaru con dificultad mientras resollaba.

-Tú…también.—Admitió Momoko entre resoplidos.

-Por…cierto…¿Por qué…no estás…con tu novio?—Inquirió él, ella se levantó de golpe, enfadada y, olvidando el cansancio, le gritó:

-¿Es que incluso cuando nos divertimos tienes que sacar ese tema? ¡ASHASHI-KUN NO ES MI NOVIO!

-Pues lo parece.—Masculló Masaru, bajando la mirada.

-¡Pues no lo es!—Repitió Momoko.—Y si eres tan idiota como para pensarlo, entonces es que no mereces la pena, Masaru.

-¿Cómo me has llamado?—Preguntó él con los ojos muy abiertos.

-¡Por tu nombre, idiota!—Le chilló enfadada la "rosa"

-¡Exacto! Es la primera vez que me llamas por mi nombre.—Especificó él, y Momoko se quedó de piedra al darse cuenta de que tenía razón.

-¿Crees que…?

-¿…Podría ser el principio de una amistad?—Completó por ella el muchacho.

-Quizá.—Ella sonrió mientras le veía levantarse.

-Creo que con un "quizá" me conformo. Mi madre debe estar preocupada, adiós—Y se fue despidiéndose con una mano levantada aparentando no tener mucho interés.

Ella se preguntó cómo podía largarse tan abruptamente, resopló y comenzó a caminar hacia su casa, con una mezcla de enfado y felicidad.

{Al día siguiente…}

-Miyako, por favor, tienes que arreglar las cosas con Hikaru.—Casi suplicó la "rosa" a su amiga durante el recreo (receso?). Estaban en el patio, Kaoru sentada tranquilamente sobre una de las ramas bajas del árbol mientras las otras se encontraban al pie de éste, sobre una manta que Miyako había llevado.

Aquel mismo día habían avisado de una futura excursión, en una semana cogerían un autobús a las montañas, donde serían instruidos en un deporte familiarizado con la nieve, las parejas se formarían una vez llegar allí, y las chicas temían que a Hikaru y Miyako les tocara juntos mientras estaban enfadados.

-No hay nada que arreglar.—Susurró tristemente la aludida, bajando la mirada.

-¡Claro que lo hay! ¡Hasta hace poco erais amigos inseparables!—Trató de animarla Kaoru.

-Pues todo ha cambiado.—Volvió a hablar en un murmullo a penas audible.

-¡Se acabó, Miyako! ¡Como tu líder y amiga no voy a dejarte que te hundas en un pozo de miseria y desesperación!—Se hartó Momoko mientras se levantaba de un salto y cogía el brazo de la rubia, obligándola a levantarse. Ésta no opuso resistencia, como si fuera un muñeco sin vida.

-Momoko, ¿qué vas a hacer?—preguntó Kaoru bajando del árbol con un ágil salto.

-¿A caso no está claro?—Le gritó Momoko por encima del hombro mientras continuaba tirando de Miyako, Kaoru las alcanzó rápidamente.—Voy a llevarla hasta Hikaru para que arreglen las cosas.

-¿QUÉ?—Reaccionó entonces la rubia, tratando de pararse de forma inútil, pues ahora que sabía las intenciones de su amiga Kaoru la empujaba desde atrás.-¡NO!

-¡Sí!—Dijeron sus dos amigas a la vez.

-Por favor, yo no…-Trató de convencerlas Miyako, pero en ese momento llegaron frente a los Him, cuyas fans se apartaron para dejarles hablar con las chicas.

-¡Tú!—Llamó Kaoru la atención de Hikaru, éste miraba al suelo ante la presencia de Miyako.

-¿Qué pasa?—Respondió por su hermano Koji, alzando una ceja.

-¡Esto no va contigo, baka (idiota)—Espetó la "verde" mientras empujaba a Miyako hacia el rubio de los Him.

-¡Deben hablar!—Explicó Momoko a los hermanos del "azul", ellos no entendieron del todo, pero asintieron con la cabeza y pidieron a las fans de forma suave pero que no admitía réplica que se fueran.

-Buenos días, Miyako-san.—Saludó amablemente Hikaru, pero su voz carecía de sentimientos.

-Ohayo, Hikaru-kun.—Respondió Miyako de forma triste y sintiendo ganas de llorar ante la frialdad del chico.

Unos minutos de total silencio se extendieron entre ellos, Miyako y Hikaru se miraron fijamente mientras el resto compartía una mirada de confusión.

-¿Con-Contentas? ¡Ya podemos irnos!—Gritó Miyako, y sin esperar respuesta salió a correr.

Sus amigas se giraron para mirar a Hikaru, Kaoru estaba ya cogiendo aire para chillarle que era un idiota…Pero el rubio había desaparecido, en su lugar solamente estaban sus dos confundidos hermanos.

-Ha ido tras ella.—Dijo Koji, y ambas Powerpuff Girls Z respiraron con facilidad de nuevo.

Hikaru sentía la respiración pesada, gracias a la charla con su madre adoptiva había entendido una cosa: No debía guardarse sus sentimientos para sí. Debía hablarlo con Miyako, debía arreglarlo todo, estaba decidido.

La encontró en el aula (salón) de clases, Miyako estaba sentada sobre una mesa, balanceando los pies hacia delante y atrás, tenía los ojos llorosos y la mirada confusa y perdida, Hikaru cogió aire, la había herido, aunque no tanto como ella a él. Aunque no era la intención de Miyako romper su corazón, y él debía intentar ponerle una tirita, arreglarlo medianamente…curarlo, por él, por ella y por todos.

"Qué cursi, si Brick supiera que he pensado eso, me mataría." Se dijo el chico a sí mismo usando el nombre de su hermano más mayor.

-¿Miyako…?—preguntó él suavemente.

Ella le miró, sorprendida, y Hikaru se acercó para apoyarse contra el cristal con un suspiro, cruzándose de brazos y pensando en cómo comenzar.

-Lo siento.—Fue todo lo que se le ocurrió, Miyako le miró sin entender.

-Pero si he sido yo la que…

-Tú no has hecho nada.—Cortó rápidamente él.—Soy yo el que ha estado más frío.

-Pero fue mi…-Volvió a tratar de decir la rubia, Hikaru la cortó con un suspiro exasperado.

-Mira, si he estado así es porque…Porque estoy echo un lío.—Admitió el chico.—Creo que no debería de pasar más tiempo contigo hasta que deje de sentir esto.

Ella se quedó de piedra, pensaba que Hikaru estaba enfadado, desde luego no que lo hiciera por ella.

-¿Eso quiere decir que…?—Trató de entender Miyako.

-Que algún día volveremos a ser amigos, pero tendrás que esperarme.—Sonrió y le tendió una mano, ofreciéndole un trato.-¿Qué me dices?

Miyako no tomó la mano de Hikaru, en su lugar se lanzó a los brazos del chico, abrazándole.

-Te esperaré, Hikaru. Tómate el tiempo que necesites.

Él sonrió y se permitió abrazarla una vez más, respirar el aroma que ella desprendía. Sabía que no sería sencillo olvidarla y convertirla en tan solo una amiga, sin embargo estaba seguro de que Miyako le aceptaría con los brazos abiertos.

-¿Te parece si te acompaño a casa por última vez hasta dentro de un tiempo?—Él sonrió, y ella asintió fervientemente con la cabeza.

Aquella misma tarde, ambos rubios caminaban hacia la casa de ella cuando escucharon unos ruidos extraños en un callejón secundario, se miraron sorprendidos y se adentraron en la oscuridad, alumbrando con el móvil (celular) de Hikaru, pudieron vislumbrar una caja de cartón, Miyako la abrió mientras el chico la alumbraba…y vieron a tres pequeños cachorritos que respiraban lenta y pausadamente.

El primero era un gatito de color negro con una mancha de color blanco en la frente, estaba tumbado junto a una hembra blanca con una marca negra justo donde el anterior, a Miyako le recordaron a un ying-yang. A parte, y algo más alejado, había un pequeñín marrón chocolate, la chica se sintió conmovida y no pudo evitar tomarlos entre sus brazos.

-¡Qué cruel el haberlos abandonado!—Gritó ella, enfadada.

-Deben de ser hermanos…-Convino Hikaru.-…No podemos dejarles aquí.

-¡Claro que no! Mi abuela me tiene que dejar tenerlos…-Dijo la rubia con una mirada infantil y brillante, aunque no muy convencida.

-Yo podría quedarme uno.—Ofreció Hikaru, y ella dirigió hacia él unos ojos ilusionados.

-¡Claro! ¡Toma!—Colocó entre las manos de él la hembra, mientras acariciaba de forma cariñosa la cabecita del macho negro.—Nadie debe enterarse de que los tenemos, mi abuela quizá me obligaría a dejarlos en un refugio.

-Pues Natsuki trataría de cuidarle…compadezco al animalito.—Comentó con burla el Him.

-Lo mejor sería mantenerlo en secreto.—Propuso ella.

-Nuestro pequeño secretito de antiguos amigos.—Aceptó él mientras reemprendían la marcha.

-¿Y cómo vas a llamar a los tuyos?—Preguntó Hikaru con curiosidad tras unos momentos.

-Mmmm…el marrón será Sora.—Sonrió.—Y el negro se llamará Boomer.

Hikaru se quedó de piedra, ¿iba a ponerle SU nombre a un gato?

-¿Boomer? ¿Cómo el Rowdyruff Boy Z? ¡Pero si él es malo!—Trató de convencerla, nervioso.

-Pues…yo creo que en el fondo no tanto.—Miyako sonrió, melancólica, antes de preguntar.-¿Y la tuya?

Ah, iba a devolverle el favor, claro que sí. Seguía teniendo un poco de orgullo.

-Se llamará Bubbles.—Sonrió orgulloso.

Ésta vez fue ella la que trató de convencerle sin éxito, Hikaru alegó que era su Powerpuff Girl Z favorita, a lo que ella se quedó sin argumentos, llegaron a la puerta y, tras una mirada que dijo más que mil palabras, se despidieron.

Miyako entró en casa y preparó en su propia habitación una cama improvisada para los animalillos, usó ropa vieja o de la que se había aburrido. Se cambió con rapidez y bajó a la cocina, su abuela estaba en la compra así que no tuvo que esconderse cuando cogió leche y la vertió en un tazón que solía usar para los fideos, lo llevó arriba y lo colocó frente a Boomer y Sora, que comenzaron a beber entre algo parecido a maullidos.

Se tiró sobre la cama pensando en Hikaru, algún día volverían a ser amigos, se sorprendió a sí misma deseando egoístamente que él no se alejara, ¿tan cruel se había vuelto? Hikaru merecía olvidarla y ser feliz con una chica que le correspondiera.

¿Y ella no le correspondía? ¡NO! Se gritó a sí misma. A ella no le gustaba su amigo.

Se libró de esos pensamientos levantándose de un salto y comenzando a preparar una maleta para la excursión que llevarían a cabo una semana después, con las tranquilizantes respiraciones de sus nuevos gatitos como único sonido reinante en la habitación.

Yo: Algo aburrido, pero no todo puede ser acción xD

Butch: Ya veremos en el próximo n.n

Boomer: Ah, el gato se llama como yo T^T

Yo: ¿Merezco reviews? ^^