Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling y mi afán es solo entretener sin ningún ánimo de lucro. Este fic esta completamente dedicado a mi hermano, Babsy y todos los lectores del mismo. Gracias por tu ayuda desinteresada sin conocerme y espero ganarme un poco de tu tiempo, bueno el necesario para que te sientes a leer mi fic y le hagáis una critica constructiva.

Nota de la Autora: el personaje de Darcey es invento mío para fines de este fic mas adelante entenderán el origen de este nombre así como el de Haruka, bueno después de leer los capítulos irán entendiendo mejor la situación.

Pido una disculpa por todo el tiempo que estube ausente pero el verano y la escuela se atravesaron en mi vida así que espero le tengan paciencia a mi cerebrito y lo dejen razonar cada palabra que escribe a y además súmenle una computadora descompuesta. Ahora si les dejo el capitulo dejen comentarios por favor.


CAPITULO 10 "LA PLATAFORMA 93/4"

Snape llego a la mansión Malfoy 10 minutos después de haber hablado con el mayor de los Malfoy, su llegada a la residencia fue anunciada a Lucius por un elfo.

– Señor visita… del amo Snape… que digo – esbozo torpemente el elfo domestico.

– ¡Tráelo al despacho! – ordeno con un grito Lucius mientras le lanzaba un libro.

Snape fue dirigido hasta donde lo esperaba su anfitrión, todavía rodaban muchas dudas en su cabeza y sentía cierta excitación al saber que pronto sabría los planes que el Señor tenebroso tenia para su ahijado, al llegar llamo a la puerta con tres golpes.

– Adelante – le invitaron a entrar – toma asiento Snape – le indico Malfoy inmediatamente después de que entrara inclinando su cabeza en señal de saludo.

– Aquí me tienes a tus órdenes – ironizo el Profesor inclinando la cabeza para responder al saludo de su anfitrión.

– Déjate de estupideces – dijo Lucius mirando fijamente a los ojos del otro mago.

– Habla entonces – dijo con desprecio Snivellus.

– Bueno, como sabes el Señor Tenebroso tiene cierto plan que involucra a mi hijo – puntualizo Malfoy para asegurarse de que su invitado entendiera de que hablarían – ya se que tu no tienes nada que ver.

– Exacto así que no le veo el caso de esta reunión tan ¡URGENTE! – expreso el ex mortifago con fastidio imprimiendo cierto sarcasmo en la última palabra.

– Te ruego que me escuches y al final responderé tus dudas, por favor – Snape se limito a asentir ante tal petición pues escuchar las palabras "Por favor" salir de la boca de Lucius no era buen presagio.

Snape estuvo atento a cada palabra que Malfoy pronuncio esperando para formular sus preguntas, sabia que debía reunir toda la información posible acerca del plan de Voldemort ya que esto le serviría para ayudar a su ahijado o por lo menos para que saliera con vida.

Lucius le relato todo el plan del Señor Tenebroso, le contó su platica con el anciano y como el Lord confiaba tanto en ese hombre que para el, por lo menos hasta la noche anterior, no era mas que un charlatán y por ultimo le externo su preocupación por el bienestar de Draco.

– Lo único que puedo agregar en mi defensa es… – el Rubio hizo una pausa pero no pudo terminar la frase porque alguien toco a la puerta.

– Ese debe ser Draco – dijo Malfoy – Solo debo hacerle unas preguntas antes de decidir que hacer – explico.

– entiendo, si gustas puedo esperar a que… - intento hablar Snape pero fue interrumpido por Malfoy.

– Debes estar presente, te lo pido – esbozó el mayor de los Malfoy.

El Profesor de Pociones comprendió que su compañero mortifago necesitaba ayuda para hablar con el muchacho y no sabia bien que era lo quería preguntarle al muchacho pero si era para el bien de su ahijado se quedaría.

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Draco se recostó de nuevo sobre las almohadas, sintió un par de lagrimas rodar por sus mejillas pero recordó que el era un Malfoy y como tal debía comportarse así que se seco las lagrimas con la manga del pijama.

Una lágrima mas rodó por la mejilla del Dragón, tomo la carta entre sus manos y después de apretarla contra su pecho la coloco en el cajón de la mesita de noche que estaba enseguida de su cama. Se recostó de nuevo boca arriba tratando de meditar las palabras escritas por Lucius.

No idea porque siempre que pensaba en su padre se sentía abandonado y un sentimiento de soledad que le dejaba un sabor amargo en el alma, nunca antes se había detenido a pensar en eso seria acaso que solo esos sentimientos podía despertar su progenitor en el, claro que esta vez no se estancaría en la auto compasión como siempre lo hacia, entonces decidió que ya era hora de que aprendiera a tomar sus propias decisiones y si para eso debía enfrentar a Lucius lo haría.

– "¿Que es lo que pretendes Lucius?" – se pregunto con desesperación.

Un plop lo saco de sus cavilaciones, al voltear hacia donde se había escuchado el ruido, se topo con dos enormes ojos saltones, en un principio se sorprendió y cuando se recupero del sobresalto descubrió que se trataba de Troy su elfo domestico.

– Estupido elfo me asustaste – dijo el Sly enojado.

– Si quieres… pega a Troy… amo – dijo la criatura asustada.

– No mejor dime que demonios haces aquí – recrimino Draco tratando de ignorar el hecho de que su elfo prácticamente estaba sobre el.

– Señor… amo… ¿desayunó tu quieres… aquí quieres traigo?…tu señor – pregunto torpemente el elfo con su voz chillona.

– A es eso – por un momento Draco creyó que Lucius lo mandaba buscar para el desayuno - esta bien tráeme algo ligero – ordeno – ¡Ha! También un capuchino – agrego sonriente al recordar su cita con "el niño que vivio".

– Señor… amo Draco... pe…pero eso es una – la criatura trago saliva antes de terminar la frase – una bebida muggle – chillo el elfo asustado, golpeándose la cabeza con sus manos, castigándose por cuestionar una orden de su amo.

– Ya lo se y si le pones menta y chocolate sabrá mejor – contesto poniendo los ojos en blanco en señal de fastidio.

Ss – Esta bien, yo traigo pero… – chillo el elfo y volteando hacia ambos lados se acerco al oído de su amo – señor Draco Malfoy… s…si el… a…mo Lucius – volteo de nuevo hacia ambos lados y tratando de no tartamudear continuo – descubre a Troy haciendo… cosas muggle… va pegar fuerte – termino mientras se castigaba golpeándose contra la cabecera de la cama.

El Rubio sonrió, tomo a la criatura, para que ya no siguiera lastimándose, la volteo y acercándose a su puntiaguda oreja le dijo.

– No te preocupes yo no le diré nada a mi padre – rió un poco al recordar que hacia mucho tiempo que no se comportaba de una manera tan infantil.

El elfo sonriente desapareció en un plop, después de unos minutos Draco pudo disfrutar de su capuchino además de remembrar su cita con Harry en aquel café tan hermoso.

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Draco llego hasta la puerta del despacho en busca de su padre, respiro profundo un par de veces para calmar sus nervios un poco, el rubio sabia que su vida cambiaria después de la platica que tendría en esa habitación.

– ¡Adelante! – respondio la usual voz detrás de la puerta.

– Padre – dijo el Sly a modo de saludo - ¡Snape! – expreso sorprendido al ver al inusual acompañante de su padre.

– Sientate Draco – ordeno Lucius.

– De haber sabido que tenias visita … - pero el rubio no pudo terminar la frase.

– ¡DIJE QUE TE SENTARAS! – respondió enojado el mayor de los Malfoy.

– Calma Malfoy estamos aquí para hablar, no eches todo a perder – Reprendio el Profesor a su colega.

Draco no entendía nada de lo que estaba pasando, en primer lugar Lucius tratando de ser un buen padre sumado a que ahora Snape estaba haciéndole segunda, por que era todo tan confuso, todo lo relacionado con su vida había cambiando en unos cuantos meses y la direccion que estaba tomando le asustaba.

– Bien ¡Ahora tu padre te hará unas cuantas preguntas! – le informo Snape al joven Slytherin.

– Preguntas de las cuales espero respuestas – indico Lucius.

– No estoy obligado a responder –protesto el rubio sintiéndose intimidado por la presencia de los dos adultos.

– ¡Claro que responderás! – dijo calmadamente el profesor de Posiones.

– ¡Lo hará si sabe lo que le conviene! – expreso con sarcasmo Lucius.

Draco dedico su mejor sonrisa, irónica por supuesto, hacia su padre la cual fue respondida con una mirada de - ya estuvo bueno de jueguitos - por lo cual el Dragón solo agacho la mirada y asintió para que empezara el interrogatorio.

Dd – Draco – comenzó a decir seriamente – alguna vez has pensado ¿Qué vas hacer cuando termines tus estudios en Hogwarts? – termino su primera pregunta Lucius.

La pregunta fue tan directa y sorpresiva para el Dragón que no supo que responder. Siempre imagino que después de los eventos en El Ministerio de Magia el verano pasado y el que su padre hubiera ido a parar a Askaban por ello pues simplemente no tenia ninguna oportunidad de regresar a la escuela.

– Vamos Draco – dijo con impaciencia el mayor de los Malfoy – solo responde, es muy importante para mi saber – concluyo en esperando la respuesta.

– Me entristece pensar en el mundo después de Hogwarts – declaro abiertamente el Joven.

– Soltando patadas de ahogado, para salir del problema – ironizo Lucius.

– Precisamente esto era por lo que no quería contestar – recrimino el Dragón – creo que hemos asfixiado y contaminado tanto está relación Padre-Hijo… - pero no pudo terminar algo hizo que las palabras se ahogaran en su garganta antes de salir.

– No me digas y que esperabas – Lucius no sabia porque no podía dejar de estar a la defensiva nunca acaso tantos años en compañía de los mortifagos le habían desprovisto la confianza en su familia.

– Es tan cruel cuando nos imparten justicia y nos damos cuenta que nunca tuvimos la razón – declaro Malfoy padre después de unos cuantos segundos de silencio.

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El verano transcurrió tan rápido para la pareja de enamorados, luego de su primera cita, sus encuentros durante el verano fueron en aumento, ninguno de los dos tuvo tiempo para nada más que sus citas en diversos lugares entre el mundo mágico y el de los muggles.

Así se llego el día en que debían abordar el Expreso de Hogwarts, como cada año en la plataforma 93/4 y Harry se encontró en un gran problema pues durante el verano había descuidado mucho a sus amigos e incluso no se había reunido con ellos en la Madriguera por supuesto que tampoco lo hizo en Callejón Diagon para hacer las compras escolares de como año lo hacían.

Esa mañana "El niño que vivio" tuvo que visitar solo el Callejón Diagon para conseguir sus útiles escolares y claro que por ser una compra de ultimo momento muchos de sus útiles serian entregados al cabo de un par de dias por via lechuza.

Mas tarde cuando abordo el tren, no tuvo mucho tiempo para platicar con sus amigos pues Ron y Hermione, aparte de estar molestos con el, tenian que cumplir con sus deberes de prefectos, por su parte Ginny se encontraba con su nueva conquista, los gemelos no se veían cerca y por ultimo Luna y Neville se encontraban compartiendo el cubículo con otros dos compañeros.

"El Chico Dorado de Hogwarts" tuvo que buscar un compartimiento para el solo, con la esperanza de que cuando sus amigos terminaran de recibir las instrucciones para los prefectos, fueran a buscarle. En su tediosa búsqueda se encontró con un compartimiento que le llamo la atención pues en el se encontraban Crabbe, Goyle y una chica que no reconocía pero sabia que era de 6to los tres eran parte de una escena digna de cualquier fantasía sexual.

Harry contemplo la escena en silencio a través del cristal, su cuerpo se había paralizado al ver lo que ocurría dentro del compartimiento; observo como Milicent, tomando la iniciativa, se colgo del cuello de Crabbe lamiendo y dando pequeños mordisquitos alrededor de este antes de llegar hasta los labios y depositando un profundo y apasionado beso.

Bulstrode se estaba quitando la túnica lenta y deliberadamente. Harry pudo percibir como los ojos de ambos chicos, y los suyos propios, recorrían el cuerpo de la Sly para detenerse en la blusa entre abierta. La túnica calló al piso y el resplandor de su piel fue, por un momento, demasiada tentación para el moreno.

Segundos después Goyle estrechó contra su cuerpo a la chica; arrancándole deliciosas sensaciones al cuerpo de Harry; dócilmente la joven dejo que entre ambos chicos le desvistieran, mientras a ellos se les dificultaba el quitarle la ropa, algo torpes pensó su silencioso espectador.

El deseo dentro del Gryffindor llego hasta un punto casi doloroso, como nunca antes creyó posible llegar a sentirse, ni siquiera bajo los efectos de las caricias de Darcey. La visión de la escena y esa perfecta expresión de deseo en los ojos de los Slytherins le causaban un placer indescriptible, y apenas fue conciente de que su cuerpo comenzaba a reaccionar.

Por fin pudieron sacarle la ropa y los dos Slytherins recorrían con sus manos el cuerpo desnudo de Milicent acariciando su pálida piel; el gemido que escapó de los finos labios de Bulstrode fue música para los oídos del chico Dorado de Hogwarts.

Siguieron sus intercambios de besos y caricias mientras el resto de la ropa desaparecía. A través de la neblina del deseo, "el niño que vivió" pudo ver que ambos chicos tocaban cuidadosamente a la chica, distraídamente pensó que por lo visto Crabbe y Goyle no eran unos patanes después de todo.

Un momento pero si son los dos perros falderos de Malfoy, pero por lo visto en ese momento su mente se había tomado unas vacaciones, no podía pensar en otra cosa que no fuera la escena que estaba contemplando.

Milicent cerró los ojos y se arqueó sensualmente ante el toque de sus amantes; eran la expresión misma del erotismo. Harry comenzó a sentir que la cabeza le daba vueltas. Los besos y las caricias se estaban volviendo cada vez mas ardientes ahí dentro, inconscientemente el moreno llevo su mano hasta su entre pierna, trato de abrir el cierre de su pantalón para así poder liberar su dolorosa erección, pero una inquietante voz frustro su intento, y si al voltear descubrió que el que le hablaba era otro Slytherin.

– Te gusta lo que vez Potter – Dijo el Rubio arrastrando sus palabras.


Dejen comentarios por favor y una vez mas MIL DISCULPAS por el retraso.