.

..

Capítulo 11: Hogar

..

.

Los fuertes golpes de Akane alertaron a los perros del vecindario, empezando a hacer un alboroto por todas las calles con sus aullidos. Exhausta recargo su frente en la fría madera respirando con dificultad, sintiendo un agudo dolor en el pecho. De pronto la puerta comenzó a retroceder oyéndose un pequeño rechinido de las viejas bisagras, Akane retrocedió un poco dejando ver una pequeña sonrisa de esperanza en su rostro, sin embargo, solo se abrió una rendija.

— ¡Soy Akane! —soltó impaciente.

— ¿¡Akane!? —grito sorprendida e inmediatamente las puertas se abrieron de par en par.

Rápidamente Akane se colgó en los brazos de Kasumi desahogando su llanto, su abrazo fue correspondió con la misma desesperación por su hermana mayor, estrechándola más para que sintiera su calor; al fin había llegado a casa.

—Akane ¿Dónde has estado? —pregunto totalmente angustiada acariciando su cabello con dulzura—. Estábamos tan preocupados —dijo con su suave voz, de pronto, Kasumi levanto la vista y por inercia la abrazo protectoramente, aferrándola más a ella.

— ¿Quién es usted?

—Soy Ranma Saotome —contesto acercándose a ella pero Kasumi tan solo retrocedió. Un estruendo sonó por todo Nerima callando el ladrido de los perros y segundos después un rayo se dibujó en el cielo.

—Creo que es mejor entrar —la joven no dejaba de verlo con atención.

—Akane —tomo su rostro oculto en el abrazo con delicadeza—. Entremos, mi padre se pondrá muy feliz de verte —le brindo una consoladora sonrisa limpiando su rostro que estaba empañado en lágrimas. Akane asintió imitando su acción y tranquilizando su llanto, las hermanas Tendo se separaron comenzando a caminar hacia el interior. De repente los pasos de Akane se detuvieron girando hacia atrás para observar a Ranma, quien aún se encontraba quieto frente a la puerta. La incertidumbre en sus miradas era evidente, no sabían lo que pasaría a partir de ese momento.

Inesperadamente Akane extendió su mano hacia él, con una leve sonrisa en su rostro y duda en su mirada, Ranma observo su pequeña mano temblar frente a él y aun que por un momento lo dejo perplejo no dudo en dirigir sus lentos pasos hacia ella para tomar su mano, pronto sintieron sus corazones estremecerse. Su mirada quedo clavada por unos segundos en sus manos entrelazadas y poco a poco sus iris azules subieron a su rostro mirándola con suma atención… Sentía como su corazón comenzaba a latir con fuerza, Akane rápidamente desvió su rostro sonrojado, comenzando su marcha juntos.

—Nabiki ven rápido —llamo Kasumi desde las escaleras con voz apacible, giro hacia atrás percatándose de la unión de manos de los jóvenes, y sin decir nada, los tres se adentraron hasta la sala.

Inmediatamente los pasos de alguien corriendo en el piso de arriba se escucharon.

— ¿Qué paso Kasumi? —entro a la habitación alarmada pero quedo estática al ver a su pequeña hermana ahí sentada, aunque esta vez no tenía su dulce rostro, ahora era uno de total tristeza, sus ropas desaliñadas y aun que trataba de ocultarlo, en su cuello noto algunas marcas extrañas.

— ¡Akane! ¿Qué fue lo que te paso? —corrió arrodillándose frente a ella, ambas se miraban con recelo.

—Nabiki —murmuro para inmediatamente abrazarla, la joven Tendo tardó en reaccionar ante el inesperado abrazo, pero le correspondió con la misma fuerza.

Pronto recordó algo que la hizo alejarse rápidamente de ella y con agilidad paso su mano por su espalda sacando un boken, se incorporó y lo apunto con firmeza directamente al joven que estaba recargado en el marco de la puerta que daba hacia el jardín.

— ¿¡Quién eres!? ¿Qué le has hecho a Akane? —le grito amenazante, acercándose a él sin despegar su vista.

—Traje el té —menciono dulcemente Kasumi entrando a la habitación.

—Él no me hizo nada —hablo débilmente Akane— ¿Dónde está papá? Necesito hablar con el —trato de pararse pero fue detenida por Kasumi.

—Creo que no es el momento Akane. Toma esto, te va a tranquilizar —le dio la pequeña taza en sus manos notando marcas y pequeñas cicatrices en su mano derecha— ¡Oh por Dios! —dijo alarmada— ¿Qué fue lo que te paso? —pregunto alarmada llevando una mano a su boca. Akane solo se aferró a la tibia taza.

Ranma sin inmutarse por el arma dirigida a él, miraba hacia el estanque para luego ver a Nabiki, quien pudo captar la intensidad de su mirada alterando sus nervios.

—Realmente ¿no le has hecho daño a Akane? —dijo con recelo, entrecerrando sus ojos.

—No —contesto con voz grave y con su dedo índice bajo lentamente el boken dirigido a su cuello.

—Creo que hay momento para todo —hablo Kasumi—. Ahora lo más importante es que nos tranquilicemos un poco todos —hizo una pausa mirando a los presentes con una sonrisa—. Akane ve a tomar un baño caliente —le tomo su rostro con ambas manos dulcemente—, te servirá para relajarte, lo mereces —Akane asintió con una sonrisa igual de cálida que la de su hermana.

Ranma que observaba la escena muy atento sintió su corazón contraerse, trago duro saliva por el extraño nudo en su garganta causando un altibajo en la pequeña nuez de su garganta.

—Nabiki, por favor, ya baja eso —pidió amablemente Kasumi. La hija mediana de los Tendo obedeció, aunque ya no apuntaba con la misma ferocidad del principio.

—Lo siento olvide su nombre, pero, creo que usted también debe de asearse un poco —dijo mirando sus ropas desaliñadas y manchadas de un extraño color rojo.

Ranma se tensó al saber llamado pero asintió, y miro de nuevo a Akane que se levantaba lentamente del cojín ayudada de su hermana.

—Después de eso nos contaran todo —sentencio Nabiki mirándolo con firmeza. Las dos hermanas mayores de Akane salieron de la habitación dejándola a solas con Ranma.

—Kasumi ¿está bien dejarlos solos?, no confió en ese hombre —murmuraba Nabiki yendo por el pasillo, pero solo recibió una sonrisa de su hermana.

—Está bien.

Ambos jóvenes se quedaron en total silencio mientras Akane rodeaba la pequeña mesa para acercarse al otro extremo del marco de la puerta, quedando frente a Ranma. El chico suspiro levemente mirando hacia es estanque que la residencia Tendo tenía en el jardín. La oscura noche daba una calma fúnebre a las calles encajando con el cielo cubierto de nubarrones; inesperadamente una fuerte brisa de lluvia comenzó a caer bajo Nerima.

—Ranma —por fin tuvo el valor de hablar captando toda la atención del muchacho. Akane entre abría los labios tratando de formular alguna frase pero no lo lograba.

— ¿Si?

—Puedes…yo quiero, bueno —decía entrecortado—. ¿Podrías quedarte? —logro decir convencida.

Ranma sorprendido por su petición la miro fijamente a los ojos al igual que ella.

—No creo poder explicarles todo lo que ha pasado en estos días —decía con tono decaído, él solo la miraba sin decir nada.

— ¡Claro! Si no quieres, no tienes por qué hacerlo —rectifico sus anteriores palabras con un tono más alterado.

—Tenía pensado irme ahora mismo, pero, si tú quieres que este aquí en este momento, lo haré —afirmo dando un paso hacia ella. De pronto Nabiki entro a la habitación interrumpiendo.

—Akane el baño está listo —menciono mientras aun observaba con recelo a la pareja. Akane asintió y se dirigió a la habitación del baño.

Ahora eran Ranma y Nabiki quienes estaban solos en la habitación, una ligera tensión se sentía en el aire tras las miradas inquisitivas de la joven Nabiki, sin embargo, aunque incomodo por la situación, Ranma trataba de ignorarla desviando su vista de nuevo a la lluvia que caía aun con fuerza.

—Dime ¿Quién eres? —pregunto tratando de sacar algo de información.

—Ranma—dijo sin moverse de su sitio.

— ¿Y bien, Ranma? Me dirás algo útil.

Ranma la miro entrecerrando los ojos— ¿A qué te refieres? —dijo dudoso.

Nabiki tomo una taza de té de la mesa entregándosela a Ranma quien sin bajar la guardia la acepto en sus manos sintiendo inmediatamente el calor del líquido. La joven Tendo miro los nudillos de Ranma los cuales parecían estar heridos, como si hubiera golpeado con fuerza algún objeto sólido.

La chica se acercó y con su dedo índice tanteo sin delicadeza la zona, rápidamente Ranma hizo un leve gesto de disgusto, sus nudillos aún seguían irritados y rojos por la pelea que había tenido con los hombres del hotel y Kuno.

Nabiki sonrió de medio lado y se sentó frente a la mesa tomando su propia taza de té.

—Creo que entiendes perfectamente a que me refiero. Esas manchas de tu camisa y en tus manos, es sangre ¿cierto? —hablo con sutileza.

Ranma bajo la vista observando su ropa, era cierto, no lo había notado pero seguramente la sangre de aquellos hombres había salpicado su camisa, en especial la sangre de Kuno en sus mangas. Incluso al ver con detenimiento el rojo escarlata de la sangre estaba adherido a sus manos en un estado seco. El joven Saotome se iba a excusar pero Nabiki lo interrumpió.

—En rato cuando estén "listos" para contar lo que paso, sé que Akane mentira —los dos se miraban con suma atención.

— ¿Por qué lo haría?

—Es mi hermana, sé que inventara una historia muy diferente a lo que paso en realidad para no preocuparnos, pero las pruebas hablan por sí solas.

—No sé lo que ella te dirá o no, pero lo que te diga será lo que paso. No tienes por qué dudarlo —contesto con tono serio.

— ¿Qué paso con un tal Happosai, creo? ¿Y sobre un compromiso con otro hombre? —Ranma inmediatamente se tensó, la chica hacia muchas preguntas; hubiera continuado de no ser porque Kasumi entro a la habitación.

— ¿Ranma? —él chico giro su vista inmediatamente sorprendido por su inesperada presencia—. Ya puedes pasar, ven te mostrare donde está.

Ranma asintió encaminándose a la salida pasando cerca de Nabiki, cuando la escucho susurrar.

—Eres tu —Ranma se detuvo repentinamente mirándola por el rabillo del ojo notando la sonrisa de la mujer.

—No —le respondió con voz ronca y siguió los pasos de Kasumi.

Después de indicarle a Ranma la habitación del baño y darles algunas instrucciones sobre sus ropas sucias Kasumi fue con Nabiki.

— ¿Qué fue eso? —pregunto curiosa.

—Mm… Nada —dijo inocentemente.

.

—Al fin estoy en casa —murmuro Akane con una sonrisa en la privacidad de su habitación; soltó un largo y sonoro suspiro incorporándose de la comodidad de su cama, dirigiendo sus pasos al espejo sin ánimos.

Por tercera vez se encontraba frente a un reflejo vacío, sin estar segura si aquella persona era ella. Estaba sorprendida de que cada vez su silueta fuera distinta, de que cada vez sus heridas fuera de diferente forma, no solo físicas sino también emocionales. Cuando estuvo en el baño y pudo quitarse la ropa manchada de vino, ni siquiera se atrevió a mirarse. Ahora ya vestida con ropa limpia sabía que recordaría ese momento por las marcas de su cuello, los hematomas a causa de las fuertes manos de Kuno al estrangularla. Meneo rápidamente su cabeza para borrar todas esas imágenes y sentimientos, por inercia subió el cuello de su suéter para cubrirlas. Alejándose del espejo centro sus pensamientos en otros asuntos que tenía que resolver.

—Tengo que ir a ver a papá, saber que ha pasado en estos días que no he estado —meditaba en voz baja. Salió del cuarto dirigiéndose a la habitación de su padre, bajo las escaleras yendo con cautela por los pasillos para no ser descubierta, ya frente a la puerta tomo la agarradera con nerviosismo pero antes de poder abrirla escucho un sonido extraño al final del pasillo; camino hacia allí y noto que la puerta del baño estaba abierta. Con lentitud se acercó asomándose por el marco de la puerta.

—Ranma —susurro tan bajo que ni él pudo escucharla. Akane lo observo por unos segundos dándose cuenta de lo que hacía.

El joven Saotome lavaba con insistencia la sangre de sus manos, la chica podía observar como el agua que caía de sus manos no era limpia y cristalina, sino que caía teñida de rojo. Los ojos de Akane se abrieron con desmesura al ver la escena y recordar aquel dolor que le causaba no poder hacer nada mientras escuchaba a Ranma golpear atrozmente a Kuno. En su conmoción Akane se paró frente a la puerta haciendo que rápidamente Ranma captara su presencia.

— ¿Qué te ocurre? —giro a verla mientras aun lavaba sus manos, pero ella no separaba la vista del agua— ¡Hey! —volvió a llamarla, Akane pego un respingón saliendo de su aletargo.

—Ah, yo…escuche un ruido y… lo siento —tartamudeaba con nerviosismo.

—No importa —dijo cerrando la llave y tomar una toalla para secarse.

—Creo que no te he dado las gracias por todo lo que has hecho por mí.

Ranma dejo la toalla aun lado y la miro sorprendido— ¿Qué dices?

—Gracias —murmuro.

El joven Saotome sintió como su corazón se estrujaba y su estómago se revolvía sintiendo un extraño malestar— No tienes por qué hacerlo —hablo con seriedad.

—Sí, tengo que hacerlo. Me has traído a casa.

Y de nuevo ese dolor de culpabilidad— Akane yo… —iba a continuar cuando la chica lo interrumpió.

—Dejare que tomes un baño, perdón por interrumpir.

—No importa —la miro dándole una leve sonrisa que Akane correspondió, después de eso salió cerrando la puerta tras de sí.

—Soy un idiota —gruño entre dientes. Soltó un largo suspiro y se dispuso a bañarse.

.

Ya todo más tranquilo las tres hermanas Tendo y Ranma se encontraban de nuevo en la sala, todos guardaban tal silencio que lo único que se escuchaba era el sonido de la lluvia y la manecilla del reloj contando cada segundo que pasaba.

—Y bien, ¿alguien dirá algo? —dijo Nabiki rompiendo el silencio.

Ranma que volvió a tomar su posición en el marco de la puerta se cruzó de brazos mirando en que momento Akane se decidiría a hablar.

"¿Podrías quedarte?", "No creo poder explicarles todo lo que ha pasado en estos días", resonó en su cabeza las palabras de Akane.

"Sé que Akane mentira", "Es mi hermana, sé que inventara una historia muy diferente a lo que paso en realidad para no preocuparnos, pero las pruebas hablan por sí solas", esta vez la voz de Nabiki invadía sus pensamientos.

—"Akane ¿qué tramas?" —se cuestionaba Ranma mirándola dudoso.

—Sé que debe ser difícil contar que fue lo que paso después de irte de casa, pero, debes intentar decírnoslo —hablo Kasumi con un tono maternal.

Akane soltó un suspiro comenzando hablar— No pasó nada de qué preocuparse, solo que pasamos por momentos difíciles para llegar aquí —trataba de decir con una sonrisa.

—"Que chica tan rara y… valiente" —pensaba mirando el triste rostro que quería ocultar.

— ¿Ah, sí? —expreso con sarcasmo Nabiki.

—Fui con el hombre que me dijo papá, él me explico que era el viejo maestro de nuestro padre —hizo una pequeña pausa para continuar, era obvio que omitiría muchos detalles—. Le di la carta la cual decía que tenía que espera a un señor llamado Genma, el amigo de papá, él estaba de viaje por su trabajo y no pudo atenderme así que tuve que quedarme. Le pedí al señor Happosai que me llevara a donde estaba él; quería arreglar todo cuanto antes. Llegamos a Shinjuku pero no estaba y Happosai tenía que irse, así que me dejo en unos departamentos de su propiedad… Y allí conocí a Ranma —el muchacho se sintió nervioso al notar todas las miradas en él.

—Pero ¿cómo es que te hiciste tanto daño, Akane? ¿Qué sucedió después? —decía Kasumi angustiada.

—Ah, pues…Después —Akane comenzó a tartamudear sin saber cómo continuar.

—Después —interrumpió Ranma—, pudo reencontrarse con Genma Saotome, mi padre —justo en ese momento Nabiki lo miro con suma atención—. En una conversación que tuvimos todo quedo aclarado, el viejo Happosai pagara todo lo que necesite el señor Tendo, así que después de eso no hubo nada más que aclarar —al oír a Ranma yendo a su rescate soltó un suspiro de alivio, Akane no había pensado en algo para no mencionar el supuesto compromiso.

—Los golpes y demás —Ranma dirigió la mirada a Nabiki—, solo fue por que trataron de asaltarnos. Algunos barrios de Shinjuku son peligrosos.

—Ranma sabe artes marciales así que me protegió —secundo Akane.

—Eso es todo ¿cierto, Akane? —la chica asintió.

—Pero… —Kasumi iba hablar, sin embargo, Nabiki gano la palabra.

—Por lo que veo no hiciste un buen trabajo —dijo con seriedad, Ranma gruño para sí mirándola con el ceño fruncido —. ¿Qué hay de esas marcas que aún se le ven en las muñecas, en el cuello, en su labio?, ¿las marcas en sus manos, las manchas de vino en su ropa al llegar? ¿¡Su cabello!? —extendió el brazo señalando a Akane, quien lucía preocupada—. No traten de engañarnos.

—Omitimos detalles innecesario, y ¿Qué? Lo que han escuchado es la verdad —contesto Ranma con la misma seriedad pero con un deje de enojo.

— ¿Por qué no llamaste? —pregunto Kasumi.

—Lo siento no hubo tiempo Kasumi.

—Digamos que les creo —Nabiki se puso de pie—. Tu eres el hijo de Genma Saotome y nuestro padre hablo de un compromiso con su hijo, ¿qué hay de eso?

—Como dije no tratamos otro tema porque el asunto del dinero, la razón por la que fue todo este lio, fue resuelta. No hay nada más —contesto al desafío de Nabiki.

— ¿No han recibido algún paquete? —cuestiono la menor de las Tendo, recibiendo una contestación negativa.

—"Después de todo lo que pase no obtendremos ninguna ayuda… escape así que el trato fue desecho" —pensó con tristeza.

—Akane, me parece que deberías hablar mañana con nuestro padre, sería lo más prudente —comento Kasumi con una sonrisa—. Suban a descansar y muéstrale a Ranma el cuarto de huéspedes.

—Si —contesto desanimada—. Vamos —llamo al joven yendo los dos a la segunda planta.

—Esto no me gusta nada Kasumi. Aquí hay gato encerrado.

—Lo sé, pero todo a pasado tan rápido, que no quería agobiar a Akane con tanta pregunta —expreso con inquietud recogiendo las tazas de la mesa.

—Pero tu notaste esas marcas —Nabiki llevo su mano a su barbilla—. Tengo que averiguar qué es lo que paso realmente.

.

—Creí que Nabiki me atacaría con más preguntas, suele ser muy astuta —ambos subían uno a uno los peldaños de la escalera.

—No me digas —dijo con sarcasmo tras recordar su anterior conversación.

—Creo que no pensé en todo, como en mis heridas y ni siquiera recordaba el corte de mi cabello —llevo su mano temblorosa a las puntillas de su cabello.

— ¿Por qué mentiste? ¿Creí que dirías la verdad?

— ¡Y lo iba a hacer! pero… No lo sé, no deseaba preocuparlas —se detuvieron frente a una puerta corrediza.

—Tu mejor que nadie sabes que tu hermana no se quedara así, tratara de averiguar lo que paso —la miraba con seriedad.

—Lo sé —suspiro—. Por ahora dejaremos las cosas como están —abrió la puerta pero ninguno se movió de su posición, ambos se seguían mirando de frente, sin despegar sus intensas miradas.

De improviso Ranma subió su mano al rostro de Akane acariciando levemente la herida de su labio inferior. Akane entre abrió su boca sin poder articular palabra mientras que sus mejillas se cubrían de un rojo intenso. El cuerpo de la chica se estremeció al sentir la suave caricia de la mano de Ranma.

—"También quiero hacerte tantas preguntas sobre lo que te ha pasado cuando no he estado a tu lado" —pensó angustiado.

— ¿Fue… —

— ¡No! —interrumpió Akane inmediatamente al saber a qué se refería—. Yo me mordí en un momento de impotencia al no poder moverme; me sentía tan… —su voz poco a poco se entrecortaba a tal punto de no poder terminar la frase.

—Akane —susurro con un tono tranquilizador, con su mano la tomo de la barbilla levantando un poco más su rostro—. Eres la marimacho más fuerte y valiente que he conocido —dijo sonriendo.

En el rostro de Akane se mostró una gran sonrisa, sabía que Ranma no lo decía en forma de burla, sino que trataba de consolarla. El joven Saotome incluso pudo ver un brillo en sus ojos que no había visto nunca.

—Tonto —susurro—, ya entra. Descansa —decía mientras lo empuja por la espalda hacia el interior de la habitación—. Gracias.

—Ya te dije que no lo hagas —expreso molesto, Akane extrañada por su actitud se retiró a su habitación.

—Buenas noches, Ranma —dijo por ultimo cerrando la puerta.

—Buenas noches —contesto, quedando solo en el cuarto que apenas era iluminado por las luces del exterior.

— ¿Por qué sigues dándome las gracias? —susurraba en voz baja molesto—. No he podido protegerte lo suficiente.

"Por lo que veo no hiciste un buen trabajo —dijo con seriedad, Ranma gruño para sí mirándola con el ceño fruncido —. ¿Qué hay de esa marcas que aún se le ven en las muñecas, en el cuello, en su labio?, ¿las marcas en sus manos, las manchas de vino en su ropa al llegar? ¿¡Su cabello!? —extendió el brazo señalando a Akane".

Recordó lo que había dicho Nabiki, sus palabras lo habían afectado, sabía que no había protegido a Akane lo suficiente, pero, que alguien más se lo dijera a la cara lo enfurecía. Paso una mano por su cabello frustrado, tensando su mandíbula y camino a la ventana observando el paisaje lluvioso. Sus manos se aferraron al marco de la ventana haciendo crujir la madera.

—Y ahora… De nuevo te haré sufrir —gruño entre dientes.

Lleno de frustración salió de la habitación, sin ni siquiera cuidar sus fuertes pasos. Tenía pensado ir hacia la puerta que daba al jardín para despejar su mente, cuando al bajar las escaleras se percató de una puerta entre abierta que daba al exterior de la casa. Con curiosidad la abrió con sigilo y observo un pasillo techado que daba a una puerta corrediza, camino cauteloso hasta llegar allí y abrirla. Sus ojos se abrieron con desmesura incluso su boca se abrió un poco, frente a él estaba un amplio e impecable Dojo. Entro inmediatamente posicionándose en medio del cuarto, observando todo su alrededor.

Cerró sus ojos tratando de tomar de nuevo el control de sus sentimientos. Parado firme en el tatami, completamente concentrado en todos los ruidos de su alrededor, inhalo y exhalo profundamente y con gran agilidad se puso en posición de combate, de pronto sus ojos se abrieron dejando ver su iris de un azul intenso, su mirada era desafiante e intimidante. Sacando toda su frustración luchaba contra un enemigo imaginario, lanzaba golpes con gran velocidad que apenas se podían ver sus movimientos, lanzaba patadas al aire ágilmente, apropiándose de todo el espacio que el Dojo le brindaba. Poco a poco bajo la intensidad de sus movimientos realizando una kata más pausada pero con la misma complejidad, fuerza y firmeza. Mientras que afuera la tormenta se hacía más fuerte, escuchando la potencia de los truenos en cada golpe que daba Ranma.

Se detuvo en la postura final de la kata un poco jadeante, su respiración estaba agitada y unas gotas de sudor se asomaban por su frente, de repente cayo de rodillas relajándose un poco. En ese momento lo único en lo que estaba concentrado era en el sonido de las gotas de lluvia cayendo en el tejado, cuando un sonido irritante salió de su bolsillo. Sin prisa saco el molesto celular que sonaba con insistencia.

— ¡Ranma! ¿Qué no sabes para que te di ese teléfono? —gritaba molesto Happosai, el chico solo rodó los ojos molesto retirando el dispositivo de su oído, podía sentir que el viejo Happosai era capaz de salir incluso del auricular.

—Agh, no moleste viejo, sabe que odio traer esta cosa —contesto poniéndolo de nuevo pegado a su oreja.

—Chamaco desagradecido, te he llamado mil veces.

— ¿Qué es lo que quiere? —dijo cansado de su regaño.

— ¿Cómo "que" quiero? Te dije que me informaras de todo lo que está pasando en esa casa —decía exasperado.

—No hay nada que decir.

—Supongo que por lo menos hablaste con ella para que volviera.

—No.

— ¿¡Que!? Ranma acaso no escuchaste ni entendiste de lo que hablamos —gritaba de nuevo.

—Sí, lo entendí muy bien —estrujo el celular—. Y no pienso tratar de convencerla para volver y mucho menos llevarla de nuevo a la fuerza —sentencio.

—Creo que aún no lo entiendes Ranma… Cuando yo quiero algo, lo consigo —dijo Happosai tras el teléfono con una sonrisa ladina, después de eso tan solo colgó.

Ranma con furia apretó el celular destruyéndolo, cayendo todos los trozos al suelo. Miro el cuadro con caligrafía japonesa y lo que parecía ser un pequeño altar, cuando escucho un ruido tras el que lo alerto.

—Ranma.

— ¿Qué es lo que quieres? —pregunto con seriedad, sin girarse para ver su cara, sabía perfectamente quien era.

.

Continuara…

.


Notas de autora:

Hola, los saludo nuevamente… Espero que estén ¡muy bien!

En este capítulo tuve que consultar un plano del Dojo Tendo porque no sabía dónde quedaba exactamente el cuarto del señor Soun, después de ver el manga y el anime aún me confunden los pasillos de la residencia Tendo. Al final vi que al parecer su cuarto está al lado del baño, lo cual fue conveniente para la escena del baño y la insistencia de Akane por hablar con su padre… que al final no pudo, pero, ya será en el próximo capítulo.

Muchas gracias por sus comentarios, por favor sean pacientes conmigo… Gracias por su apoyo:

Maggy P-Chan, ivarodsan, lizzy dezzy, nancyricoleon, Haro Adrianne, Sav21, Fa, vianey199815

.

Sin más por el momento, me despido.