Ya saben que sigue, nada de esto es mío, estos geniales personajes pertenecen a la igualmente genial Stephanie Meyer, y la historia a la gran autora LyricalKris, yo solo traduzco.

Muchas gracias a mi amiga y beta Erica Castelo por seguir ayudándome a mejorar mis traducciones.


El sonido de la alarma sacó a Bella de un sueño agitado. Gimió, confundida. ¿Se supone que debía estar despierta? Con otro gemido, se volteó boca abajo, enterrando su cabeza en su mullida almohada.

Entonces, levantó la cabeza con un jadeo.

Había estado soñando con Edward. Ni siquiera un sueño sexual. Fue una cursi fantasía de ensueño.

Soñando con ese doloroso beso tierno y cómo sería una cita con Edward Cullen.

Bella se levantó, murmurando bajo su aliento sobre ser una tonta colegiala. Entró en la ducha, tarareando "Wash that Man Right Out of My Hair (1)" con un tono algo maniático.

Había sido una semana infernal. Habían pasado siete días completos desde que Edward la sorprendió. A pesar de su agenda completamente desquiciada—cirugías, pacientes, consultas, papeleo y más papeleo—había pensado demasiado en Edward.

Con sus agendas ocupadas, Edward le había enviado un simple mensaje de texto diciendo que harían una conexión en Arizona. Se sentía más que un poco molesta por revisar su teléfono con demasiada frecuencia, preguntándose si le mandaría otro mensaje de texto.

¿Qué demonios era de su vida ahora?

Ya vestida y de prisa a estas alturas, Bella puso un desayuno muy saludable de un waffle Eggo congelado en la tostadora. Tan pronto como salió, lo agarró, agarró su maletín con su otra mano y se dirigió hacia la puerta.

Bella abrió la puerta delantera y gritó, al instante saltando hacia atrás y dejando caer su bolso y su Eggo al suelo. En su entrada, Edward hizo una mueca. "Ah. Lo siento. Permíteme—" Se movió para atravesar el umbral pero rápidamente retrocedió. "Lo siento. Uh. No debía haber venido a menos que me invitaras, y probablemente no quieras hacerlo. Pero, esto no es lo que parece."

Ella se le quedó mirando. "¿Quieres decir que no estás merodeando afuera de mi puerta?"

"Exactamente. Esto no es eso." Frunció el ceño, bufó y le tendió un vaso cubierto para llevar con lo que probablemente era café. "Vine a traerte esto, y a ofrecerte un aventón al aeropuerto." Hizo un gesto con su cabeza hacia el coche estacionado en la calle.

"¿Me trajiste café?" Entre su agotamiento y el hecho surrealista que había estado pensando en Edward toda la mañana y aquí estaba, no sabía muy bien cómo reaccionar. No sabía cómo sentirse de que estuviera aquí por primera vez, en su espacio privado. Su hogar siempre fue su único refugio, el único lugar en el que nunca, jamás tenía que verlo.

Él inclinó solo un poco su cabeza, sus ojos buscando en los de ella. "Es justo como te gusta, te lo aseguro."

A pesar de sí misma, su labio se crispó. "¿Cómo me gusta?"

Él mordió su labio inferior, sus ojos danzando con picardía, y ella sintió sus mejillas calentarse. "El café, Edward. Cómo me gusta mi café."

"Igual que tu alma. Negro y amargo con solo un poco de dulzura."

Ni siquiera pudo evitarlo, ella sonrió. "Eres una persona horrible," dijo al tomar el café. "¿Cómo supiste mi dirección?"

"Uh." Su sonrisa decayó. "Mamá la tenía de cuando te envió las formas. Quería sorprenderte, pero ahora me doy cuenta que probablemente fue una invasión a tu privacidad."

Bella tuvo que apretar sus labios con fuerza para evitar sonreír. Debió haber estado molesta, pero él lo entendió sin que ella tuviera que decírselo. Además, de la forma en que la estaba viendo ahora, con la frente fruncida y una expresión de sabueso, pensó en darle un respiro. "Acosador," dijo, bromeando un poco.

Los dos se miraron por un segundo, con una pequeña sonrisa tirando de la comisura de la boca de él. Bella se estremeció. Se sintió raro. Había estado irritada por la cantidad de espacio que ocupó este hombre en su mente durante toda la semana. Esperaba que al verlo solo empeoraría el problema. Pero, en este contexto, con su intento un poco torpe de hacer algo lindo para ella, estaba más aliviada que nada.

Este momento con él, uno que no estaba tenso por el conflicto y la ira, fue la primera vez que había respirado profundamente en años.

"¿Está bien que te lleve?" Preguntó, su voz suave. "Sé que odias dejar tu coche en el aeropuerto."

"¿Y cómo sabes eso?" Preguntó ella, resignada pero desconcertada.

"Uh." Sus mejillas se tiñeron de rosa y se echó a reír. "Cristo, nada suena bien. Mira, juro que nunca te he acosado. Es solo que hemos estado en el mismo lugar con mucha frecuencia—"

"Me escuchaste decírselo a alguien más."

Asintió.

Ella respiró por la nariz, su cabeza dando vueltas un poco con alguna clase de extraña euforia. "A ti te gusta el café con crema y azúcar," dijo apresurada. "Y es lo que más odias de nuestra profesión—la frecuencia con la que tienes que tomar tu café negro por necesidad. Sin importar cuan a menudo lo tomes; nunca te ha gustado."

Él sonrió. No su acostumbrada sonrisa arrogante, sino una sonrisa que, en todo caso, parecía emocionada. "Quién está acosando a quién, ¿eh?"

Suspiró, tragando el sabor amargo en su boca. Ella siempre estaba consciente de él cuando estaba en el mismo lugar que ella. Si estaban en un lugar concurrido, rodeados por gente teniendo un ciento de conversaciones diferentes, era una garantía que escucharía claramente cuando alguien pronunciara su nombre. Captaba su atención, como la parte resaltada en una página. Así que, sí, sabía más de Edward de lo que quería.

Pero, había algo de consuelo en la idea que él estaba tan consciente de ella como ella de él.

"Vámonos, acosador. Vamos a llegar tarde," dijo ella. Al caminar por su entrada, Bella se sintió agradecida de tener las manos llenas. Sentía el impulso de girar un mechón de cabello justo detrás de su oreja—un hábito nervioso suyo. Y, se sentía irrazonablemente emocionada por hablar en plural.

Ridículo.

~o~

Durante el viaje al aeropuerto y su espera en la fila, Edward se negó a decirle lo que tenía planeado, salvo que era casual. Ella se negaba a admitir que le había tomado tres veces más de lo normal empacar para este viaje en particular. No había pensado dos veces en que traería para sus citas con Benjamin, ¿pero con Edward? Al parecer, con él era una historia totalmente diferente.

Aunque trató de ignorarlo, cuando pasaron la hilera de tiendas libres de impuestos a Bella le entraron deseos de ir de compras. Eso casi nunca le pasaba, pero vio una bufanda que pensó quedaría muy bien con su atuendo para esa noche. Se dijo que en realidad solo quería una excusa para no tener que sentarse junto a Edward en la puerta de embarque y hacer más charla incómoda. No sabía cómo hablar—solo hablar—con él todavía. No sabía cómo no estar a la defensiva en su presencia. Demonios, no sabía por qué siquiera estaba intentando no estar a la defensiva.

No. Eso no era cierto. Había una parte de ella que quería agradarle a ese pendejo. Era absurdo. Antes de Jacob, solo había estado tangencialmente preocupada por cómo se veía o si su cabello era lindo cuando salía en una cita. Después de Jacob, cuando sus experiencias con hombres solo habían sido un rápido encuentro casual aquí y allá, no le preocupaba mucho lo que el hombre con el que estaba pensaba de ella. A la gente podría agradarle o no; era prerrogativa de ellos.

Bella dejó de acomodar la bufanda alrededor de su cuello y se fulminó a sí misma con la mirada en el pequeño espejo de la tienda. Todo esto la estaba volviendo loca. Todo ello. Todo sobre él y en quién se convertía ella cuando él estaba cerca.

Al menos, todo eso de la extraña cita tendría que traer algún tipo de resolución.

Y tal vez, querer agradarle a él no era tan malo.

~o~

Había sido un largo día en una escuela particularmente difícil. Edward ofreció posponer su cita.

"¿Por qué estás siendo tan amable?" Bella preguntó, desconcertada.

Él le había dado esa sonrisa de bastardo, esa pícara que la hacía sentir mariposas en el estómago y una sensación electrizante salir directamente de las puntas de sus dedos. "Estoy tratando de impresionar a una mujer hermosa, ¿recuerdas? Ese es el punto de las citas. Das esa imagen de la persona que ella cree que quiere. Alguien amable, considerado y dulce. Para gustarle al objeto de tu afecto."

"Lástima que ya te conozco."

"Soy muchas cosas, Bella, y no todas son lindas, pero mis padres sí inculcaron en mí algo de cortesía. Ha sido un día infernal."

"Si puedo sobrevivir a una cirugía de veintiséis horas, puedo sobrevivir a una cita contigo."

"Bueno, siempre y cuando yo sea más intrigante que una neuralgia del trigémino."

"¿Para un neurocirujano?"

"Buen punto."

Había pasado aproximadamente una hora desde esa conversación, y Bella casi terminaba de arreglarse. Solo le estaba dando unos últimos toques a su maquillaje cuando se escuchó un golpe en la puerta.

"Llegaste temprano," dijo cuando abrió la puerta. "Yo—" Sus ojos se abrieron como platos cuando encontró no a Edward sino a Benjamin afuera de su puerta.

Los ojos de él la recorrieron de arriba abajo. Ella dio un paso hacia atrás, un poco cohibida. Él le dio esa sonrisa de superestrella. "Bueno, vine a ver si podía entretenerte esta noche." Levantó una botella de Gentleman Jack que tenía en su mano. "Has sido una mujer difícil de localizar últimamente."

Bella se sonrojó. Benjamin le había mandado mensajes de texto durante la semana y algunos días entre visitas igual que lo había hecho antes. Había sido comprensivo con sus respuestas breves, entendiendo que su vida profesional era intensa, sobre todo porque ella se había ausentado por unos días.

En realidad, Bella no supo cómo manejar lo de Benjamin. No era como si hubiesen estado saliendo en primer lugar. Y le irritaba la idea que Edward tuviera algún tipo de derechos sobre ella—como si tuviera que ponerle fin a su casi coqueteo con Benjamin porque había aceptado una cita.

"Así que, ¿vas a salir?" Benjamin preguntó. "¿Conociste a un arizoniano más guapo que yo?"

"No creo que eso sea humanamente posible," dijo Bella, llevándole la corriente.

"¿Entonces quién—" Atrajo su atención un silbido que veían del ascensor. Por supuesto, Edward dio vuelta a la esquina silbando un tono alegre que se interrumpió cuando se paró en seco al ver a Benjamin. Obviamente, se había arreglado un poco—jeans negros ajustados, una camisa impecable, y su cabello un poco alborotado. "Ah, ya veo."

Bella se enderezó, sintiéndose culpable sin motivo alguno. Desvió sus ojos rápidamente de Benjamin a Edward. Benjamin parecía divertido. El rostro de Edward estaba ilegible, pero sus ojos definitivamente estaban entrecerrados. Ella cruzó los brazos sobre su pecho. "En algún otro momento entonces," Benjamin dijo con un guiño.

"Te veré mañana," le dijo ella con una pequeña sonrisa.

Benjamin acomodó la botella en su mano y caminó por el pasillo justo cuando Edward empezó a caminar otra vez. Sus ojos estaban cautelosos, revoloteando entre Benjamin y Bella.

"Tráela de vuelta a una hora decente," Benjamin le tomó el pelo a Edward al pasar. "Es noche de escuela."

Edward arqueó una ceja. "Claro," dijo con ironía, y sacudiendo ligeramente su cabeza, continuó avanzando por el pasillo hacia ella.

"No sabía que iba a venir," soltó Bella.

"No dije nada."

"Y como sea, tú no tienes derecho a decidir a quién veo."

El labio de él se crispó. "No dije nada."

"Es por eso que odio salir en citas. Es demasiado maldito drama."

"Bella."

Ella dejó escapar un suspiro. "No dijiste nada," dijo, su mente racional deteniendo sus divagaciones. Frotó sus palmas en los costados de su falda. "Yo no hago esto. No sé las reglas."

"No hay—"

"Sí hay reglas. Es por eso que traigo maquillaje y llevo puesto lo que llevo puesto, y es por eso que tú hueles tan malditamente bien en este momento."

Él frunció sus labios, obviamente intentando no reírse. Ella le frunció el ceño. "La única vez que necesito que me digas qué hacer."

"Prácticamente estás a la altura de mis expectativas, así que diría que lo estás haciendo bien."

Ella inclinó su cabeza. "¿Qué expectativas?"

"Te traje algo." Sacó su mano por detrás de su espalda.

"¿Qué expectativas?"

"Supuse que no te impresionaría con flores, y estamos en el desierto, así que es un cactus."

Lo era. Un pequeño pero sorpresivamente bonito tazón de cactáceas incluyendo un diminuto cactus con una aún más diminuta flor roja en él. Ella se distrajo por un instante, pero luego volvió a fulminarlo con la mirada. "¿Qué expectativas tienes?"

Él sonrió con suficiencia. "He estado aquí por aproximadamente un minuto y medio, y ya has iniciado dos argumentos conmigo."

"No discutí. No hubo ningún argumento."

"Pudo haberlo si yo hubiese participado."

Bella tuvo que contenerse de rodar los ojos. "Entonces, ¿quién está discutiendo?"

Él se echó a reír. Bueno, le alegraba que al menos uno de ellos se estaba divirtiendo.

"Bella, hemos tenido una relación antagonista desde que apenas éramos más que unos niños. Espero que me des mierda. Probablemente te estás haciendo la difícil porque estás esperando que sea un pendejo. ¿Sabes por qué?"

"Tengo el presentimiento de que vas a decírmelo."

"Porque eres dura, y yo soy un pendejo." Su sonrisa se desvaneció en algo mucho más serio. "Soy yo. Es extraño, jodido e incómodo."

"Wow. Esto suena como una muy buena idea." A Bella no le gustó el vuelco que sintió en su corazón.

Él agachó su cabeza, viéndola a los ojos. "Es el romance menos romántico que podría imaginar." Estiró su mano, rozando con sus dedos el interior de su brazo con un gesto suave y rápido. "No lo cambiaría por nada."

Los labios de ella se torcieron hacia arriba. "Esto es confuso," admitió con voz baja.

"Lo sé." Le ofreció el tazón en su mano. "Toma el cactus, Bella, y luego, solo sé tú. Por razones que desafían la comprensión, me gustas."

Se echó a reír. Tenía que hacerlo. Esto era absurdo. Tomó el tazón. "Son encantadores."

"También lo eres tú." Meneó sus cejas. "Y, al parecer, huelo bien."

Ahora ella rodó los ojos, pero tuvo que sonreír. De verdad, olía muy bien. "Déjame hallar un lugar para esto." Se metió, colocando las cactáceas en el tocador del baño. "Así que, ahora tengo que descubrir cómo llevar un cactus a casa," dijo cuando volvió a salir al pasillo. "Típico de ti ser un dolor en mi trasero," dijo bromeando.

"Lo sé. Estar enamorado de mí es una experiencia muy horrible." Hizo un gesto con su cabeza hacia los ascensores. "Aprovechemos lo mejor de esto, ¿quieres?"


(1) Sacar a ese hombre de mi cabeza


Concuerdo totalmente con lo que dijo Edward: "Es el romance menos romántico que podría imaginar" jajajaja. Con todo, parece que sí va a funcionar. Felicitaciones a Edward por contenerse como lo hizo con Benjamin, ¿no cree? Y el muy cabr** le dice que la traiga a una hora decente jejeje. Hasta ahora todo va bien, ¿pero continuará así? Ya lo veremos. Espero que hayan disfrutado del capítulo y estaré esperando sus reviews para saber qué les pareció, qué fue lo que más les gustó y qué esperan que ocurra ahora que están, ¿juntos? Mmmm…Recuerden que sus reviews son muy importantes para autoras y traductoras, nos alientan para continuar haciendo esto, si quieren que el fandom siga vivo y que puedan seguir disfrutando de más historias, no les cuesta nada tomarse unos minutos y dejar su review en agradecimiento. Recuerden también que con ellos ustedes marcan el ritmo de actualización, y por ejemplo, para otro capi de The List, todavía falta un buen ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: carlita16, Labluegirl, Techu, glow0718, jupy, Manligrez, paupau1, calvialexa, OnlyRobPatti, Gabriela Cullen, mony17, alejandra1987, Adriana Molina, Jade HSos, Mony Grey, Tecupi, Fallen Dark Angel 07, Yoliki, Sully YM, MariePrewettMellark, freedom2604, Smedina, Vrigny, Say's, Vanenaguilar, Kriss211, LicetSalvatore, saraipineda44, Leah De Call, Tata XOXO, bealnum, lunaweasleycullen14, Isabelfromnowon, Diana2GT, Lizdayanna, bbluelilas, gmguevaraz, JANETH A SANDOVAL, Cinti77, Liz Vidal, Amy Lee Figueroa, BereB, torrespera172, Mel ACS, Katie D.B, aliceforever85, SharOn, angryc, Mafer, Pili, Adriu, somas, debynoe12, Lectora de Fics, injoa, EriCastelo, patymdn, Brenda Cullenn, cavendano13, PRISOL, LuluuPattinson, rjnavajas, Al-Lu Kuran Hale, Lady Grigori, tulgarita, lagie, Bertlin, terewee, mercchu, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, que espero sea muy pronto. DEPENDE de ustedes. No lo olviden.