Sus ojos de color miel se fijaron en el cuerpo de su Esposo que aun yacía dormido en su Cama. Elisa y James se encontraban en Nueva York, era fin de semana y harían arreglos de una vez por todas para trasladarse a Boston. Después de su reconciliación James se había quedado con ella tras una semana y desde esa ciudad dirigía sus negocios, sin embargo era necesario finiquitar algunas cosas para quedarse definitivamente. Elisa de despidió de su hermano, pero estaba feliz por saber que ella se encontraba de nuevo con James, seguro además, que la cuidaría.
-Sé que te voy a extrañar mucho hermanita, pero estoy seguro que de ahora en adelante serás feliz verdaderamente! no pierdas contacto por favor! Quiero saber siempre de ti y quizás me des la noticia de algún dia que seré tío.
-Cuidado y te adelantas tu primero Niels! A propósito como esta Vanessa.
-Muy bien, pero eso de pensar en tener hijos aun no lo tenemos previsto. Hemos llegado en común acuerdo en que vamos a esperar. No sé si entre uno o dos años. Por lo pronto queremos disfrutar de nuestra compañía, viajar y luego quizás lo pensemos.
-Me parece buena idea! Mira! Yo me lleve muchos años y ahora estoy planeando tener familia, creo que ya es el momento después de casi 8 años de matrimonio. Además James y yo lo deseamos.
En el rostro masculino se dibujó la curiosidad de nuevo. Aquella pregunta Elisa evadía- Hermanita….perdóname que insista de nuevo, pero ¿Quién era el padre de tu hijo?- su mirada se anclo en los ojos de la mujer.
-¿De qué sirve que te enteres Niels? No tiene caso!, para qué? eso ya es pasado!. No quiero remover cosas que no tienen sentido!.- Las palabras sofocantes de Elisa le hacían persistir, pero la pelirroja solo quería olvidar.
-Sí, lo entiendo perfectamente, sé que no sirve de nada, pero también tú, debes entender que eso lo dejes exteriorizar y aprender a hablar de eso sin dolor….
-Yo estoy bien hermano!. - exclamo tajantemente -¡Ahora soy muy feliz!, te lo puedo asegurar. Si te digo que no tiene caso traer a colación todo eso es porque esa persona nunca supo que yo estaba embarazada y obviamente ahora, ¿para que recordar?
-Por qué nunca le informaste de tu embarazo?, ese hombre tenía el derecho de saberlo y la obligación de hacerse cargo.
-Quizás tengas razón en todo lo que dices, pero cuando tuve mis sospechas fui a ver un médico que me lo constatara y, yo….estaba dispuesta a decírselo, pero….sucedió lo del accidente y el resto tú lo sabes Niels. Aunque a veces me pregunto si fue lo mejor…..
-Por qué dices eso?
-Porque el padre de ese niño no me amaba en lo absoluto! y….pienso que talvez las cosas suceden por algo.
-Pero de haber sabido que estabas embarazada, no creo que se comportara como un desalmado como para no velar por su sangre… ¿con qué tipo de hombre te metiste Elisa?
-No, no es un desalmado, no es una mala persona. En verdad le hice mucho daño, pero no….
-Dime de una vez ¿Quién es? ¿Acaso lo conozco que temes que haga algo?...te prometo que no pasara nada, pero dímelo.- la pelirroja no se atrevía a mencionar el nombre- El moreno cansado de insistir y de acabársele la paciencia - Esta bien! No hables, no me digas nada.
-¡Anthony!- soltó de una vez. Su nombre es Anthony.
-¿Anthony?...¿Quién demonios era Anthony?
-Yo…. – tomo un respiro y continuo- Conocí a Anthony en la universidad cuando tenía 18 años y me enamore perdidamente de ese muchacho. Éramos muy jóvenes y yo me deslumbre por ese hombre….pero... pero yo le resultaba indiferente, no se fijaba en mí y me dolía su actitud.
-Pero, como es que te embarazo?, no entiendo!
-El, el….era el novio de una compañera de universidad y yo, me metí en esa relación hasta destruirla.
Niels no podía creer lo que su hermana le contaba, pero no iba a juzgarla, eso no le tocaría hacerlo a él.- Ahora entiendo!
-Compréndeme que yo no podía decirte nada. Ahora ya conoces el tipo de hermana que tienes, que llego a destruir una relación de años y estaba a punto de casarse cuando con artimañas conseguí que se separara de su novia. Niels, no soy una buena mujer, no he sido una buena persona, pero me he propuesto cambiar, porque no quiero cargar con amarguras en mi corazón.-Quiero que esto siga siendo un secreto, porque de nada sirve que se sepa que yo estuve embarazada de Anthony y, debo confesarte además que esa novia que tenía era….Candy, la esposa de Terence Granchester.
-Candy?...Candy era la novia de Anthony?- pregunto el moreno muy sorprendido- el mundo es tan pequeño!
-Sí y yo los separe- dijo un tanto avergonzada ante su hermano- fui muy mala Niels y me arrepiento de todo y ahora solo quiero ser feliz con James...yo hable con Candy y ahora estoy en paz conmigo misma.
-Quien lo diría Elisa, sí que has cambiado y muchísimo, pero me alegra tanto.
-No lo digas Niels!, Tu y James que han sido los que en verdad me han querido han sido mi soporte y me han ayudado a ver las cosas diferentes.
El ruido del auto se escuchó, James llegaba por Elisa quien salió a lo inmediato para recibir a su marido que había resuelto y tenía listo todo para regresar a Boston y empezar de nuevo en esa ciudad. En una semana regresaría de nuevo para finiquitar unos últimos asuntos.
-Adiós Elisa, James por favor cuida de mi hermana! Nunca dudé del tipo de hombre que eres, por eso insistí mucho en su reencuentro y, espero que sean muy felices. Sé que la amas sinceramente y ahora también sé que estás dispuesto a todo por ella.
El avión hacia su aterrizaje en Portugal. Las suaves luces de un atardecer se podían apreciar en el horizonte. Tenía prevista realizar sus últimas reuniones con el complejo cinematográfico de ese lugar. Se estableció en el hotel que anteriormente había reservado. Terence al conocer más de cinematografía se encargaba de lleno de esta Empresa. Albert Ardlay se encargaba de lleno de los Bancos y Terry de esos menesteres, pero siempre había acuerdos consensuados en la toma de decisiones. Terry lamentaba mucho el haberle prometido a Candy no volver a viajar, pero ahora era indispensable su llegada a Portugal y luego debía volver a Italia, en donde hacía un mes había estado recientemente, pero al recordar Roma una extraña sensación venía a su mente, Terry viajaba por cuarta vez a Roma a La Compañía Cinecittà, cuyo arribo fue tres días después de finiquitar en Portugal.
El tiempo pasaba lentamente y lo único que quería era regresar con su Familia. Después de haberse reunido de nueva cuenta, deseaba descansar en el hotel, estaba tan cansado. Un viaje tras otro a cualquiera. Dejo libre un suspiro y se adentró a la ducha para relajarse descansar un poco y acicalarse para una nueva junta que tenía como punto y hora de reunión el salón del hotel a las 2 de la tarde. Definitivamente debía buscar a alguien a quien delegar ciertas funciones. Conocer el ajetreo continuo al que el joven empresario se sometía a diario.
-Ha sido imposible Mary!, Terence me negó el acceso a la compañía. Esa mujer no quiso estoy seguro de eso.
-Lo supe Susanna, aunque estuvimos muy ocupados con el nuevo rodaje, me di cuenta que llegaste a hablar con el jefe, pero también supe que no te prometió nada, así que, ahora debes aceptarlo de una vez, allí no volverás. El no confía en ti!
-Como supiste todo eso? ¿Quién te dijo que estuve allí? ah, seguramente fue la chismosa de Karen. Como la odio por ocupar mi lugar!
-No importa quién me lo dijo, además todos en el foro te vieron, así que no eches la culpa a nadie.
-Hola guapo! Como estas? Por qué estás tan distraído?- pregunto la mujer que durante varios minutos observaba cada movimiento del castaño.
Respondió impávido regresando de sus pensamientos y su molestia fue evidente- ¿Que quieres ahora Laya?
-Sabía que pronto regresarías!- exclamo con cinismo
-Qué quieres?- volvió a preguntar y la molestia más evidente mientras tomaba de su copa el líquido ámbar. Se encontraban en medio de una recepción en el salón de Cinecittà - pensé que la última vez había sido muy claro, yo…..-fue interrumpido bruscamente.
-Sí, lo recuerdo- dijo la mujer tomando de una de las charolas una copa rebosante de la bebida que se impregnaba en sus sentidos- pero también recuerdo muchas cosas más-El castaño le observo fijamente y un escalofrío recorrió todo su ser- Ahora dices que no recuerdas, pero sí que lo disfrutaste de maravilla. No me vengas con que no hubo nada.
-No sé de qué hablas y la verdad no me interesa escucharte. Déjame en paz de una vez! Todo lo que dices es mentira.
-Acaso tienes miedo que tu mujercita se entere que tú y yo….?
-Cállate! Entre nosotros no pasó nada, ¿lo entiendes?. ¡Eso nunca sucedió!. Son inventos tuyos!.
-Ah, si claro! ahora resulta que son invenciones mías. Yo que tú, no estaría muy seguro- sonrió descaradamente rebalsando la paciencia de Terry.
-Que es lo que quieres de mí?
-Es sencillo Terence…que dejes a tu Esposa y regreses a mí!, nada más!...ser amantes!
-Tú, tú estás loca! Yo…. yo no….no, no…esto es una locura. Mi amante tú? Definitivamente has perdido la razón!
-Yo que tú lo pensaba mejor, no vaya a ser que tu queridísima esposa vea algunas cosas que no le gustaran para nada.
-NO ME AMENACES!- tomo a la mujer de los hombros al tiempo que la sacudía bruscamente-
-Me lastimas! Suéltame! – La mujer se soltó de su agarre- No me tientes Terence!, no seré un juego para ti, no permitiré que te burles de mi….
-Yo nunca me he burlado de ti!. Cuando te acercaste a mi porque según tú, necesitabas compañía de alguien que te escuchara, siempre te hable con la verdad, amo a mi esposa y no necesito tener amantes. ¡Yo nunca te seduje ni nada por el estilo!...Tu estas mal!
-Mira!- Laya saco su teléfono en el que se podía ver la imagen de ellos envueltos en sábana en una cama de hotel- ¡salimos muy bien aquí! verdad?.
-Qué es esto?- pregunto quitándole el aparato para apreciar la imagen y con un nudo en la garganta , una impotencia clara de todos sus sentidos. Las fotografías eran una fuerte evidencia, claramente se mostraban de una manera muy comprometedora-¿Cuándo tomaste esa imagen?
-Eso no importa querido...¿Creíste que te irías así sin más?.
-Maldición! Por qué me haces esto Laya?- pregunto furioso y agitado. Su frente se perló de sudor- ¡No eres más que una...!
-No me ofendas Terry!...Bien que lo disfrutaste, ahora dice que no lo recuerdas- la tomo bruscamente del brazo y se la llevo a la terraza- suéltame que me estas lastimando...¡Grosero! ¡Salvaje!
-NO PUEDO SER AMABLE CON UNA MUJER COMO TU... ERES UNA TRAMPOSA!-ES UNA FARSA...Respiro hondamente tratando de comprender lo que pasaba... ¿Por qué esperaste todo este tiempo? Que es lo que pretendes ahora? Si no hubiera regresado que habrías hecho? No creo en tu amor repentino por mí Laya, además te lo dije antes y te lo repito. Yo tengo Familia y amo a mi Esposa. Así que, ¡déjame en paz!
-Te seguiría hasta América! Tu volverás conmigo ya lo veras! Esta es una prueba evidente que no puedes negar. Mira. Estamos abrazados y exhaustos después de haber hecho el amor.
-Has enloquecido completamente. Tuve que estar demasiado ebrio para cometer semejante estupidez!...yo...no pude haberme acostado contigo...no.
La mujer se retiró dejando a Terry sumamente confundido. Ella era la esposa de uno de los hombres más ricos de Roma dueño de las compañías de la competencia y la había conocido tres años atrás en una de las recepciones a las que había asistido como uno de los empresarios más exitoso. Se habían visto un par de veces y actualmente un par de veces más, pero para Terry Laya no era nadie a la que pudiera tomarle algo de atención, aunque su belleza era única entre rasgos árabe y francés que despuntaban en una mujer bastante atractiva. Se había acercado un mes atrás a él, buscando compañía, con el argumento que acababa de terminar un matrimonio tormentoso con D'angelo Conté, y ahora la mujer se ha empeñado en hacerle la vida imposible. Terry no comprendía su actitud, cuando entre ellos nunca se formó ninguna atracción ni ningún vinculo de ningún tipo y eso era ya demasiado raro para él. Un estremecimiento se apodero de todo su cuerpo cuando recordó la Imagen que le mostro la Francesa. Si eso era verdad sentía mucho el haberle fallado a Candy y no entendía como pudo haber caído en las redes de Laya François, No recordaba en si ese momento, pero la imagen demostraba todo lo contrario.
Días después la culpa lo acechaba y lo atormentaba. Recordaba a Laya su y tono amenazante de mostrar esa imagen si el, no regresaba a ella.
-¿Seguro que estas bien Terry? hace tiempo que te noto distraído amor…necesito que me digas que es lo que tienes, que te pasa?- el castaño no contestaba y a Candy se le estaba agotando la paciencia-¿Terry me escuchas?- Pregunto de nuevo y es que el muchacho se perdía en sus pensamientos por largos momentos, se alejaba por un sentimiento de culpa que lo consumía.
-No…no pasa nada Candy, yo….solo estoy muy cansado y,... por favor discúlpame... por no prestarte atención.- se retiró a la habitación tomando las escaleras rápidamente sin decir absolutamente nada. Candy se quedó allí inmutable viéndolo alejarse lentamente y a su cabeza venia un vórtice de preguntas, los ¿por qué? no se hicieron esperar y amartillaban su cabeza. ¿Qué sucedió en su viaje que cambio a su marido? No era el cansancio, no….Candy no era tonta y sentía que algo estaba pendiendo de un hilo… pero ¿qué hacer cuando él había cerrado toda posibilidad de entablar una conversación? ¿Esperar O seguir insistiendo? Habían pasado tres días desde que regreso de su viaje y su actitud estaba levantando sospechas en su mujer a quien no le dio tiempo siquiera de nada. En la habitación se dio un baño y luego se metió a la cama, tomo el control y empezó a buscar alguna película que le hiciera distraerse, no quería pensar en Laya. No sabe por qué de repente recordó el incidente con la hermana de Conte años atrás, Fiorella a quien nunca llego a conocer pero que D'angelo insistía en involucrarlo en una relación amorosa con la joven. Sin embargo D'angelo nunca le pudo probar nada y ahora la esposa de este? que estaba pasando aquí?
-Maldición!- dijo por lo bajo, sintiendo haber cometido el error más grande de toda su vida- por qué? Por qué?- golpeaba el mueble con furia y a su vez se contestó- ¡Claro que lo sabes Terry, por tus malditas hormonas calenturientas.-No es verdad!... si así fuera si yo sintiera que así fue...lo admitiría.- susurro en su interior. Ella se acercó a la puerta y tuvo en su mano el pomo, preguntándose una y otra vez si debía o no entrar, encararlo o dejarlo, pero su inquietud fue más fuerte, algo que caracterizaba a Candy era su impetuosidad para actuar y tratándose de su marido mucho peor aún. Dio vuelta a la manija y se adentró a la habitación que estaba a oscuras, camino lentamente conforme su vista se acostumbraba y pudo verlo tendido en la cama. ¡Dormido!. Su corazón dio un vuelco, no la espero como todas las noches lo hacia y desde su llegada del exterior era una noche más que sucedía..
-Terry!, Terry- extendió su mano, quería tocarlo, pero se contuvo de hacerlo- ¿Que nos está pasando mi amor?...por qué actúas de esta manera!...que pasa? Por qué te alejas de mí, porque me alejas de tu vida?- susurraba preguntas en su alma la cual se sentía fracturada en esos instantes. Se puso su ropa de dormir y se acostó a su lado, pero el, estaba de espaldas...¿fingía dormir?. Hecho de nuevo un vistazo a su lado y seguía durmiendo. Le dio la espalda y un huracán de pensamientos la agoto hasta quedarse dormida, mientras tanto Terence había sentido su llegada y todo cuanto realizo en el cuarto lo supo, sin embargo el, fingía. Lamentaba mucho el ocasionarle dolor a su Esposa, lamentaba mucho ser un cobarde cuando la amaba con toda su ser.
Una semana exactamente paso y las sospechas de Candy crecían. No quería pensar en que fuera posible, ¿Que había cambiado?,….que le hace dudar ahora? -"Terry, ¡eso no puede ser posible!"- susurro amargamente- ¿por qué tu indiferencia?, tu distanciamiento- muchas cosas se estaban perdiendo. El por su parte entendía que su comportamiento sembraba dudas, y sin embargo no podía contra ese sentimiento de culpa, deseaba con todas sus fuerzas poder abrazarla y besarla como antes lo hacía, hacerle el amor con toda esa pasión que solo ella despertaba en sus sentidos, pero siempre venía a su mente que al hacerlo era como burlarse de lo que significaba en su vida. Le habría gustado contarle lo que sucedió entre esa mujer y el, pedirle perdón, pero no sabía cómo hacerlo, no encontraba la forma y lo único que hacía era ponerse más en evidencia. Tenía miedo de lo que pudiera suceder después, si Laya cumpliría su amenaza de enviar esa imagen por algún medio, en ese momento pensó que debía tomar una decisión.
El alba apenas se asomaba cuando dejo la casa para dirigirse al consorcio bancario. Necesitaba desahogar sus preocupaciones y busco a su amigo quien se encontraba en esos momentos en su despacho revisando documentación.
-Hola Albert, puedo hablar contigo un momento, si no estás muy ocupado claro. No quiero importunarte amigo.
-¿Qué te ocurre Terry? le pregunto el Rubio al ver al joven impaciente y con cara de desconcierto.- por supuesto, siempre tengo tiempo para mis amigos, para mi hermano. Vamos pasa hombre... como va todo? como esta Candy y la niña?
-Muy bien, gracias a Dios que ellas están muy bien
-Pero no te veo tan feliz, Terry...que te pasa?
-No sé cómo empezar!- se quedó estático en el umbral viendo fijamente a su amigo.- necesito de tu consejo hermano.
-Bueno, te recomiendo lo hagas desde el inicio.-Acoto Albert y el castaño seguía sin inmutarse- pero siéntate que me estas poniendo nervioso!.
-Albert….estoy en serios problemas y no sé qué hacer…callar, hablar…. No, no lo sé...no quiero perderlas!, no podría vivir sin ellas.
-¡Cálmate por Dios Terry! De que estas hablando?-pregunto preocupado- Vamos que no te entiendo!
Termino confesándole el problema y el no saber qué hacer en esa situación.
-Sí que estas en un aprieto Terry..., yo confió en ti y sé que nunca desearías hacerle daño a Candy porque no se lo merece!, pero la imagen que te mostro? como lo hizo.
-No... No entiendo nada!. Yo sé que tome, pero no puedo justificar mi estado de embriaguez sobre mis errores Albert, no es de hombres.
Candy se sentía más confusa cada dia que pasaba. Cuando al despertar, su Esposo no estaba como de costumbre a su lado, ¿por qué salía muy temprano de casa, si había dicho y prometido que estaría más tiempo con ellas? ¿Sera que Terry estaba olvidando sus promesas?. El caso es que Terry se distanciaba más y ella tenía miedo, mucho miedo, pero acostumbrada a enfrentar la vida sola, respaldaba su dolor en eso. Volvió a salir para tranquilizarse un poco después de pensar mucho la situación. Su pequeña hija estaba contenta porque su madre le había permitido jugar un rato en aquellos juegos que le llamaban la atención, la niña estaba creciendo y Candy en todo momento estuvo a su lado. Al finalizar la tarde regresaron a casa y Candice Eli estaba muy cansada, Nina la tomo en sus brazos y la llevo a su recamara en tanto Candy preguntaba por su Esposo.
Abrió la puerta del despacho con decisión, fue adentrándose lentamente hasta llegar a Terry, quien no se movió al escuchar la puerta que se abría, ni cuando ella se acercaba. Estaba recostado en un sillón con la vista al techo.
-Terry…Terry!- Candy permanecía de pie esperando que el respondiera. Se debatía entre agarrarlo a bofetadas y preguntarle qué es lo que le pasaba. ¿Por qué actuaba de esa manera estúpida? Ella quería saber la verdad, se merecía saber la verdad.- Terry, me escuchas?- puso un mano en su hombre para regresarlo de sus pensamientos. Candy quería entrar en ellos y poder descubrir que es lo que ocupaba su mente.
-Oh, disculpa Candy, ¡estaba distraído!, disculpa preciosa.
-Terry, que te pasa?, por qué estas así?.
-Así como?...yo estoy bien. Te pido de nuevo disculpas… tengo que hacer algunas cosas…- se levantó del sillón y se sentó en la silla del escritorio según atender cosas de trabajo, pero Candy no le creía nada. La intuición femenina nunca falla- se dijo ella para sí misma. Cuando estaba dispuesto a salir de la habitación fue interceptado por Candy, se sentía cansada de volver a lo mismo.
-TÚ NO TE IRAS DE AQUÍ HASTA QUE ME EXPLIQUES DE UNA VEZ QUE ES LO QUE TE PASA?- sentencio- ESTOY ARTA DE QUE SIEMPRES ME DEJES CON LA PALABRA EN LA BOCA. SI TIENES QUE DECIRME ALGO, DILO YA Y NO SEAS COBARDE TERRY.
-No puedo hablar ahora. Tengo que...
-Dormir?...Ja ja ja ahora duermes demasiado. ¡Que ocultas!
-¡Estoy cansado!- dijo bajando la mirada- será luego Candy ahora no. Voy a descansar.
-NO!- grito- CREO QUE NO ENTENDISTE TERRY, DIJE QUE QUIERO QUE ME EXPLIQUES AHORA MISMO EL POR QUÉ ME ESQUIVAS DE ESA MANERA TAN ESTUPIDA Y COBARDE CADA VEZ QUE TE HABLO. DESDE QUE REGRESASTE DE TU VIAJE ESTAS ASÍ….por favor Terry dime – dijo bajando el tono de su voz- ¿Que está pasando con nosotros?- Se evidenciaba su desesperación- Ya ni estamos juntos, ni siquiera me das un beso al irte, porque ni cuenta me doy la hora en que te vas. Dímelo de una vez, es que acaso, ¿tú ya no me amas?- un silencio doloroso se posiciono del momento, ver la actitud y el silencio de Terry no le dejaba dudas….¡Terry ya no la amaba!.- Esta bien!, no quieres hablar…entonces voy a hablar yo y hacerte las cosas más fáciles.- en ese momento el castaño levanto su rostro y una lagrima rodaba por su mejilla, mientras candy se ahogaba con estas en su garganta.-No te suplicare más, no pediré que me digas que sucede cuando te rehúsas a hacerlo. Juro que quise que habláramos para poder comprenderte, pero….está bien yo no puedo retenerte así que….
-No, no por favor no lo digas…no. Candy!.
-No? No que Terry? No te comprende, de verdad que no te entiendo!
-No quiero alejarme de ti, pero…no.-Pregunto con la voz temblorosa.
-Por Dios habla de una vez. Necesito saber ¿por qué?, si tienes a otra persona, aunque me duela te prometo que lo entenderé. No puedo obligarte a que estés conmigo si no lo deseas, Estamos en un siglo que esas cosas pasan y se olvidan, pero dímelo de frente, ten la valentía de decírmelo.
-Candy!...yo….yo no sé cómo decírtelo, han sido noches sin dormir, por temor, porque no me deja en paz la culpa, pero lo tengo que hacer antes que te enteres por otro lado...yo te- dio un fuerte suspiro-... no sé cómo sucedió, pero...
-Habla!
-Perdóname Candy!...estuve con otra mujer, pero te juro, te juro que no ha sido mi intención. Yo te amo a ti...esa mujer no ha significado nada...tu eres mi amor! créeme.
Candy sintió una estocada hundirse en lo más profundo de su corazón. Lo estaba haciéndose añicos, desintegrándose por completo en miles de fragmentos que se perdían con el viento. Se escuchó una bofetada tan fuerte que le hizo tambalear.
-No, no puede ser ,¿Cómo has podido Terry?- pregunto y su cuerpo estaba sin alma-¿Cómo has podido hacerme esto?.- Candy estallo furiosamente- no pensabas decírmelo nunca no es cierto? Casi te he obligado a que lo hicieras!. ¡Eres un falso Terry! Como pude perder mí tiempo contigo.
-No es así!, no me digas eso, tu y yo no hemos perdido el tiempo. Yo no quería lastimarte, te lo juro que no candy. Perdóname mi amor!
-Cállate! no quiero saber nada. No quiero escuchar tus mentiras. ¡No vale la pena que lo haga!
-Me siento culpable porque te amo y no sé cómo pudo pasar esto cuando es a ti a quien deseo con todo mi ser, tan solo de verte mi corazón palpita por ti. Buscaba la manera de decírtelo, pero no me atrevía, por temor a perderte Candy.
-La manera de hacerlo? de igual manera va a doler de la forma que lo dijeras, esto ya se rompió y no hay nada que logre recomponer todas las piezas. No entiendo como dices amarme y te acostaste con otra, te juro que no lo entiendo.
Terry se negó a seguir con esa conversación, quería reconfortarla y abrazarla, decirle que jamás ha dejado de amarla, pero Candy no lo dejaría…conocía el orgullo de su esposa y el dolor que le causaba su infidelidad. Sería difícil que ella lo perdone, como difícil seria que la deje de amar. Pero él no podía seguir callando, porque lo pasado le pesaba, porque ocultarlo para él, era indigno, aunque tenía la opción de callar, no lo hizo. Si después de eso Candy no quiere estar a su lado, lo comprendería y lo aceptaría aunque se le desgarre el alma.
-Candy, no sé cómo paso, yo te juro que ni siquiera lo….
-Basta Terry! basta, ya no quiero escucharte!, por favor desaparece de mi vista. ¡No quiero verte!
Terry sintió miedo de preguntar y que hubiera un "si" como respuesta- ¿Candy quieres que me vaya?- Ella sintió un escalofrío que atravesó su adolorido corazón. En ese instante todo fue borroso y una oscura nube se estaciono en sus sentidos. Se había desmayado... Semanas atrás candy había sentido malestares en su estómago, pero no le daba tanta importancia, porque se imaginaba lo que podía estarle sucediendo. Esperaba darle la noticia a su Esposo una vez que lo confirmara, pero ahora la situación nada agradable para ambos.
-Señor le felicito!.- Terry se sorprendió por las palabras del galeno- su Esposa está embarazada!
-Embarazada?- sus ojos brillaron de felicidad, pero al mismo tiempo su tristeza los empaño al recordar que a partir de ese momento no sabía que rumbo tomarían las cosas. De lo que si estaba seguro es que de sus hijos, no se iba a separar nunca.-Doctor, ella como se encuentra? Que cuidados especiales necesita? está bien?
-Bien, su Esposa se encuentra en perfectas condiciones aun es joven y muy fuerte, pero me gustaría que visitara a un médico para que le lleve sus chequeos constantes. Esto lo hable con ella, pero necesito de usted para que se efectúe. Necesita reposo, vitaminas en fin ya está casi en su tercer mes.
-Tres meses?- pregunto sorprendido y emocionado a la vez.
-Sí y por favor tome en cuenta en lo que respecta a un médico. Es necesario que la revisen para sus frecuentes revisiones.
-Muchas gracias Doctor- dijo extendiendo sus honorarios médicos
Se encamino a su despacho mientras Candy reposaba. Sus sentimientos encontrados, Feliz estaba de saber que ella, el amor de su vida le daría otro hijo y muy triste por no saber qué rumbo tomaría de ahora en adelante su matrimonio. Sentado en el sillón, escondió su rostro en sus manos y de nuevo pensó en que era preferible haber callado lo de Laya, y de nuevo se respondió que fue lo mejor que debía ser sincero con ella, porque la amaba!. – No me separare de mis hijos! , No, eso no puedo hacerlo, ni aunque Candy me lo pida... su desprecio me parte el alma, pero si me separo de mis hijos me moriría!.
Horas más tarde despertó somnolienta debido al medicamento proporcionado por el médico, eran las 10 de la noche. Al despertar se sentía confundida e Identifico que estaba en la recamara matrimonial. Le dolía la cabeza y busco con su mirada algo que le hiciera saber lo que había sucedido. Lo último que recordó fue su desmayo y lo demás que hizo que sus ojos se humedecieran sin dejar salir una sola lágrima. Terry se encontraba allí, a su lado en la habitación, pero ella no lo había visto. Se quedó velando su sueño y mientras dormía observo por largo rato lo bella que se miraba con sus cabellos enredados que caían en cascadas sobre la almohada. Verdaderamente Candy tenía un rostro bonito.
- ¡Candy!…. cómo te sientes?- Ella reconoció su voz y levanto su mirada, pero no le respondió- entiendo si no quieres hablarme.
-Estoy bien!- gracias, pero no es necesario que estés aquí. No me estoy muriendo!
-¡Sé que estas embarazada! y sabes que me alegra muchísimo la llegada de otro hijo.
-Tres meses- clavo su mirada en un punto fijo en el vacío y sus manos las llevo a su pequeño abultado vientre- si….me lo dijo el doctor antes de quedarme dormida.
-Debemos ir a la clínica para tus chequeos. Tienes que hacerlo!
-¡Por supuesto que lo hare!, no es necesario que me lo digas, es mi hijo y debo cuidarlo!. – Con enojo perceptible clavo su mirada en el castaño- todo lo demás nada tiene que ver con mi hijo y no se merece ninguna importancia de mi parte.
-Nuestro hijo! – Reclamo con molestia.- que no se te olvide que también es mi hijo.
-Por favor, puedes dejarme sola... Necesito descansar!.
-Está bien!- Terry se levantó de la cama, había estado sentado a los pies de Candy en todo ese tiempo no le había permitido acercarse- Después hablaremos cuando estés mejor…solo quiero que sepas que...mis sentimientos no han cambiado! - Candy aparto su rostro bruscamente no deseaba verlo para no perderse en su mirada. Salió de la habitación con la dolorosa sensación de haberla perdido, pero no se daría por vencido hasta lograr su perdón. Su vida no sería nada sin su Familia. Llego hasta la otra recamara, Lloro amargamente y de nueva cuenta volvía a repetirse que fue lo mejor el haberse confesado a ella. Minutos después ingreso en el cuarto de la bebe que estaba dormidita y agradeció a Dios que aún era tan pequeñita, Sonrió y deposito un beso en su frente. Candy estaba llena de ira. No permitiría que Terry viera que se había quebrado. ¡El Jamás vería una sola lágrima más!
Al día siguiente despertó preguntando por la pequeña. La noche anterior el relajante que el Doctor le aplico le ayudo a dormir y no pudo saber de su hija al caer de nuevo en su sueño.
-Señora, la niña esta con su padre en el cuarto de juegos. El señor me encargo que cuando usted despertara le trajera el desayuno, por favor no me haga quedar mal.
-Gracias Nina pero solo me tomare un vaso con jugo de Naranja.
-Señora me va a disculpar, pero el señor me ha ordenado que usted desayune esto, el medico ha dicho que usted debe alimentarse, por su estado. Así que está todo listo aquí.
-Está bien Nina, aunque no tengo mucho apetito tratare de comer- la Rubia le sonrió con amabilidad a la empleada quien le correspondió de igual manera.- mi hijo es importante y debo actuar con conciencia, por su vida.
-Señora! Me alegro mucho que usted este de nuevo de encargo. El señor está muy feliz, con decirle que preparo personalmente el desayuno, pensaba llevárselo, pero de pronto desistió y se fue al cuarto con la niña. ¿Quiere que le diga que usted ya despertó?
-¡No!, yo…los buscare luego que desayune Nina….muchas gracias por todo.
Candy no se atrevía a entrar al cuarto. Llego a la puerta y tomo el pomo, sin embargo retrocedió unos pasos dispuesta a largarse cuando apareció Denisse con la niña en brazos saliendo del cuarto. Ella quedo estática al ver que Terry se quedó de pie en la puerta observándola. Dispuesta a dar la media vuelta cuando el, la tomo de sus brazos.
-Tenemos que hablar Candy, por favor- dijo en tono suplicante viendo en sus ojos la negativa de ella- debemos hacerlo!
-Es verdad!- reconoció Candy- debemos resolver esto de una vez. Hay poner los puntos sobre las ies, donde corresponda.
-Vamos a nuestra habitación!
-No, prefiero que sea en tu despacho. Allí nadie nos interrumpirá- dijo seriamente
-Sí, tienes razón- el trayecto se les hacía eterno y en sus mentes una avalancha de pensamientos acaecían sin cesar. La sensación de pérdida no los abandonaba a ninguno, pero por el bien de sus hijos debían llegar a un acuerdo.
-Y bien? – Pregunto ella con suma seriedad- acá estamos….hablemos.
Sus dedos retorcían la orilla de su camisa. No encontraba su voz y las palabras estaban atoradas en su garganta.
-Candy, yo… te pido perdón por fallarte, pero debes de saber que yo te amo con todo mí ser. No tengo palabras para justificar mi actitud, no obstante hay una explicación que algún dia la encontrare y sabrás que yo nunca te falle a como parece verse ahora. Lo único que puedo decirte hasta ahora es que soy culpable.
-Pero sucedió Terry y es algo que no lo puedes desaparecer. No sé si agradecer o aborrecer tu sinceridad, pero nada puede borrar lo que ha pasado.
-Candy, tú quieres que me vaya?- era la segunda vez que Terry formulaba esa pregunta con temor a la respuesta que no quería escuchar.
Candy por un largo rato no hablo, se limitó a dar unos pasos hacia el ventanal. Aparto las cortinas y vio el sol espléndido que bañaba el horizonte, luego regreso su vista al hombre que esperaba una respuesta- ¡Por mi puedes hacer lo que quieras! Si te quedas o te vas, me da igual Terry.
-Pero….
- La confianza en ti la he perdido Terry…no me pidas que todo sea igual, porque eso es imposible, puedes irte cuando quieras y si te quedas sabes cuales son las condiciones…dormirás en el cuarto de huéspedes donde lo has venido haciendo, porque a la que era nuestra recamara jamás entraras. No puedo perdonarte ni olvidar tu traición. Esas serán las reglas y esa será tu decisión.- dijo en forma tajante sin dejar dudas, se mostró fuerte. Dicho esto se retiró, camino hacia el jardín al final de la casa, quería estar sola y el castaño con su alma vacía emprendía una odisea, pero el estar cerca de sus hijos le ayudaría a soportar ese vacío que acompañaría su soledad.
-Siento mucho que las cosas hayan llegado a ese extremo Terry, pero mira el lado positivo, estarás cerca de tus hijos- comento Albert- sé que esto que te digo en cuanto a candy no es alentador, porque soy testigo de tu amor por ella, pero sus hijos pueden volverlos a unir, ¡hombre no pierdas las esperanzas!
-No quiero que mis hijos sean un instrumento para que ella regrese a mí. Yo los amo porque son mi vida.
-Yo solo sé que ustedes pueden solucionar las cosas, solo dale tiempo y veras lo que te digo. Sabes bien que será complicado todo, que lo sucedido no es nada fácil para que ella lo pueda digerir como si nada. Aun no entiendo cómo pudiste llegar a eso Terry. Si tanto la amabas porque tuviste que involucrarte con esa mujer, quizás lo mejor que debiste hacer era callar, aunque a decirte la verdad, no sé qué habría hecho en tu lugar. Lo hecho, hecho esta. Ánimos amigo, sé que ustedes sabrán como sobrellevar la situación.
-Es que hay cosas que no recuerdo Albert, tengo una sensación de que no todo es cierto, pero lo que vi en esa imagen no me deja dudas. Estoy muy confundido.
-A que te refieres?
-A esa vez que según Laya, me acosté con ella. Yo recuerdo que tome varias copas de champagne en aquella recepción, es verdad que me pase de copas y quizás el cansancio hizo que cayera en un estado de inconciencia. Luego recuerdo que Laya me llevo a mi cuarto de hotel, se ofreció a ayudarme y yo le di las llaves, si, lo recuerdo bien, aunque no podía sostenerme por mi propio pie- prosiguió-empezó a besarme y yo trataba por todos los medios de quitármela de encima, pero ella seguía besándome, me quito la ropa dejándome solo en interiores y le pedí que se retirara, en ese instante se abalanzo sobre mí, yo creo que me di un golpe en la cabeza y perdí el conocimientos por un tiempo, por mi ebriedad además y,…. luego no recuerdo que paso, no sé si tuve o no relaciones sexuales con ella, porque a la mañana siguiente desperté desnudo completamente. La foto que ella me mostro estábamos juntos sin ropa y abrazados. Te das cuenta, es mi culpa Albert por tomar de esa manera.
-Entonces con más razón, tú no estabas en tus sentidos para aceptar que hubo algo. Estabas borracho.
-Sí, pero todo lo indica Albert!.-repuso tristemente- todo está en mi contra.
-No te has preguntado si ella te puso algo en la bebida? Esa mujer no es de fiar.
-No, mis errores, mi traición no los puedo esconder tras mi ebriedad. Echarle la culpa a los demás por mis estupideces no, no es correcto. Yo debo ser responsable por mis actos y enfrentarlos. Ella Amenazo con enseñarle esa imagen a Candy…yo no puedo permitir eso
-Qué mujer tan desagradable….no la conozco y ha de ser muy vulgar como para atreverse a tanto.
-Me siento muy mal Albert. Vivo con el temor que ella lo haga.-Si no regreso a ella, buscara la forma que eso llegue a candy….esa fue su amenaza.
-Cómo? Y que harás?
-No lo sé amigo, pero si de algo estoy seguro es que a Candy yo no la dejare nunca, mucho menos ahora. No me importa que me odie, que le cause repulsión y desprecio, pero yo no dejare a mi familia. Tengo que enfrentar todo lo que se me venga encima.
-Terry, yo sigo sin entender ¿por qué Laya actuó de esa manera?, es decir hay algo que no me cabe aun en la cabeza.- el Rubio meditaba con atención- como es que Laya se enamoró de ti, o mejor dicho como se obsesiono contigo si hasta donde se está casada con D'angelo Conte un enemigo férreo tuyo. Lo recuerdas? Por el caso de su hermana Fiorella.
-Sí, lo recuerdo muy bien, pero nunca entendí porque me relaciono con su hermana, jamás tuve nada que ver con esa muchacha, pero tengo entendido que Laya y Conté se divorciaron.
-D'angelo aún sigue casado con Laya. Esa mujer te mintió y Conte quiere verte destruido por lo que sucedió con su hermana, pero no ha podido financieramente y quiere hacerlo donde más te duele, "tu familia" piénsalo bien Terry, todo esto podría ser una trampa y el único perjudicado eres tú. Está bien que no le des ganada la batalla, ten mucho cuidado. Yo si pienso que esos dos siguen confabulados para destruirte de cualquier manera. Conte te odia, porque no olvida el pasado.
-Tú crees Albert? Pero de eso han pasado algunos años, recuerdo que recién conocí a Candy. ¿Será que aun este lleno de resentimiento? por algo que no tiene fundamento.
-No lo creo!...estoy seguro y te repito sigue habiendo algo que aún no puedo descifrar.
Terry pensó mucho en las palabras de Albert y era una posibilidad de que lo sucedido con Laya François haya sido premeditado, aunque saber eso no le quitaba la sensación de culpa.
Continuara...
Gracias por sus comentarios.
