Hola a todos! Gracias por leerme y esperarme los jueves, Lamento el error de éste fic, debí subirlo ayer. Lamento todo esto ToT
En fín, una cosa, creo que ya es hora de avisar que éste es el penúltimo capítulo de éste puzzle, pero como éste fic tiene finales diferentes, quedan 4 capítulos más, sin contar éste. Bueno, a medida que vaya avanzando irán entendiendo de qué hablo.
Gracias a todos, y sus respuestas a sus tan amados y esperados comments aquí :D
Javoss18: gracias por lo de meterte cada día a ver si pasaba algo, eso significa mucho para mí. Y me agrada que quieras tanto a Cass, somos un par de destielistas, jajaja. En serio gracias por leerme y espero que te gusten los finales. Nos vemos el próximo jueves :)
Ariam18: si, lamento mucho el retraso, pero tengo la excusa perfecta, jajaja. Y lamento haber sido tan floja en este capítulo, pero creo que éste lo hice algo apurada, :p. Bueno, te veré el próximo jueves :D
Diana Winchis: jajaja. Muchas gracias por lo de la reina del drama, jajaja. Y mira… voy a decirte algo. "La" Sam fue creada originalmente para ser una extra, y es como que su misión en la vida es quedarse con nuestro Sammy, pero en ésta ocasión la dejaré pasar. Sorry. Pero si quieres que Sam se quede con la otra Sam, no tengo problema alguno en hacerte una comisión especial. :P. Creo que te gustará el cuarto final, jaja. Nos vemos el próximo jueves, :D
Bueno, a todos los que me leen, muchas gracias, pero especialmente mi agradecimiento va a los que se toman unos minutos de su vida para comentar. Son muy especiales para mí.
XI. - Suicide is the only option for an Angel.
Dean volteó la cabeza. Castiel seguía inconsciente a su lado. Gabriel ya se había curado el brazo y ahora descansaba sentado en el suelo, sobre la alfombra, apoyado entre la muralla y el ventanal, silencioso, con la cabeza baja. Sam… Sam había salido. Había tomado su Dodge y había salido, pidiéndole al arcángel que cuidara por unos poquitos minutos a Dean.
—Lo que dices… ¿es cierto? ¿Castiel va a estar bien? ¿Va a despertar? —
Era la quinta vez, aproximadamente, que Gabriel escuchaba la misma pregunta. Pero entendía por lo que el cazador estaba pasando. Había entendido y apreciaba que Dean amara tanto a su hermano. Lo había, finalmente, comprendido. Dean no era malo. No era como el resto de la humanidad que conocía. A pesar de que sabía también amaba a Sam, sabía que las cosas acabarían bien entre ellos.
—Cass va a despertar. Tal vez no luego. Tardará… y despertará débil. Va a estar igual que tú por un tiempo, pero descuida, estará bien—susurró. Se puso de pie y subió las escaleras—Estaré en la terraza—agregó.
Dean suspiró y se dejó caer en el respaldo del sofá. Miró a un lado. Castiel dormía de espaldas, pero su cabeza se ladeaba. Aún podía ver un hilillo de sangre seca cayendo por sus labios. Bajó la mirada, apoyando la cabeza en el hueco entre su brazo y su torso.
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Gabriel apoyaba ambos brazos en el barandal, suspirando. Había apoyado la cabeza, cuando vio el Dodge de Sam entrar por la puerta principal del condominio, avanzando hasta él. Aguardó un par de minutos, y Sam estaba a su lado, preguntándole si estaba bien.
—Respóndeme algo… ¿Dean está bien? O sea… aparte de los huesos rotos, digo. Lo he sentido raro desde que lo vi—
— ¿En qué sentido raro? —preguntó el menor, dejando caer su chasquilla hacia adelante (o sea… tan lindo como en las primeras temporadas :p)
—No lo sé. Extraño. Lo siento más débil, algo más asustado. Castiel le preocupa mucho más que de costumbre—
—Ah, sólo era eso. Hoy despertó en la mañana, temprano. Bastante mal. Había soñado que Castiel moría en sus brazos, habiendo llegado en la misma condición en la que llegó ahora cuando lo trajiste ¿Cómo crees que se sentiría cuando se da cuenta que la mitad de su sueño se está haciendo realidad? —
Gabriel pareció encontrarle el sentido a esa oración, y volvió a mirar al frente. Parecía estar tan distraído como el cazador herido.
— ¿Es en serio? —preguntó Sam, interrumpiendo su minuto de silencio.
— ¿Qué es en serio? —
— ¿Hablas en serio cuando dices que Castiel estará bien? —
El arcángel miró algo confundido al menor de los Winchester. Cielos, se veía casi tierno. Pareció sonreírse.
— También estás preocupado por Cassie, ¿verdad? —
—Pues claro… ha estado con nosotros por tanto tiempo, además… somos iguales, sólo que no hemos sabido enfrentarlo—
— ¿Enfrentar qué? —preguntó Gabriel, aún con una semi sonrisa.
—El que ambos queremos a Dean, pero ambos sabemos que, si el otro se va, Dean va a sentirse mal. Es por eso que Castiel me trajo de vuelta, teniendo en cuenta que yo era una amenaza para él—
Gabriel sólo le miró con seriedad.
—Tantas veces traté de convencer a Castiel que no te trajera… mm. Por lo visto tomó la decisión correcta. Anda a ver a tu hermano, ya está algo frío. Y quédate tranquilo, Cass va a despertar. Sólo está desmayado. Calma—
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Mientras Castiel no estuviera consiente, o capacitado, mental, física o angelicalmente para llegar a su "trono" al mando del Cielo, Gabriel le reemplazaría. Se despidió de ambos Winchester, pidiendo que no descuidaran a su hermanito por nada del mundo y que le llamaran apenas despertara; abrió sus alas y desapareció.
Sam miró a su hermano; éste seguía mirando al ángel con lástima, torturándose así mismo por no estar en un mejor estado y poder hacer algo por él.
—Castiel va a estar bien, Dean. Sólo necesita descansar, que yo le cuide y tú que le mimes todos los días… anda. Sabes que él es fuerte—
Dean sólo suspiró y sonrió levemente.
—Si, debes tener razón. Siempre la tienes— Sam sólo se abrazó a él.
— ¿Vas a dejar que te lleve de nuevo a la cama? —preguntó el menor.
— ¿No puedo dormir aquí abajo? —
—No. Primero Gabe te baja y se va y no te deja arriba, perfecto—se quejó Sam. Ambos sólo se sonrieron y el mayor se apoyó en su hermano para subir, paso a paso, escalón por escalón, la ahora interminable escalera. Eran apenas ocho escalones hasta el medio, dieciséis en total para llegar al 2do piso. Joder, cómo le molestaba ahora a Dean haber escogido una casa con tantos escalones.
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Dean se había dormido hace algo más de una hora, y para la sorpresa de Sam, bastante "adiestrado" en ese sentido. Bastante calmado. Sam esperaba que no quisiera acostarse, que ni siquiera quisiera subir las escaleras, pero sólo le había pedido un café y algo de comer a su hermano, quien le complació en ese sentido. Luego bajó y se sentó en un sofá individual, mirando la pantalla de vez en cuando, mirando al ángel de reojo y posando sus labios sobre el borde del tazón negro con unas letritas en blanco que decían "World´s Best Little Brother" (XD) ( O "El mejor hermano menor del mundo) . Apenas escuchaba algún leve gemido del ángel, algún quejido, algún movimiento, dejaba el tazón en una mesita al lado del sofá y se acercaba a verle. Fue en uno de esos movimientos en los que Sam se puso de pie y se volteó, quedándose quieto al ver a Castiel de ojos abiertos, mirándole seriamente, con un leve jadeo.
—Despertaste—susurró. Se acercó con prisa, arrodillándose a su lado— ¿Te sientes bien? —
En silencio, con un rostro adolorido, Castiel negó.
—Aún me siento algo adolorido ¿Qué pasó con todo? —murmuró, con la voz bastante cansada y débil.
—No estamos muy al tanto, pero Gabe nos dijo que Raphael te había atacado—
— ¿Y qué hay con Raphael? —
—Gabriel aprovechó ese momento para matarlo. Ahora está arriba. Dijo que hasta que te mejoraras, estaría tomando tu puesto—
Castiel se volvió a dejar caer sobre la almohada, luciendo cansado.
— ¿Cómo está Dean? —
—Algo molesto—rió el menor—Le habías prometido que no irías a enfrentarte a Raphael. Pero descuida. Está más tranquilo. Claro que… nos tuviste bastante preocupados—
— ¿A ti también? —preguntó el ángel.
Sam le miró algo confundido. Impresionado, porque de todos modos, esperaba que Castiel supiera que se preocupaba por él.
—Claro que a mí también. Hey, no porque nos guste la misma persona… y… estemos peleando por ella… dejamos de ser amigos. Jamás quise llegar y entrometerme en lo que tú y Dean tenían. No me agrada la idea. Anda, duerme otro poco, descansa y después discutiremos esto. Dean estará feliz mañana de saber que ya despertaste—
Le acomodó el plumón y la frazada que le cubrían y volvió a sentarse en el sofá individual, mirándole cerrar los ojos, con el tazón en ambas manos, sonriendo levemente. Sentía que las cosas volvían a la normalidad.
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Mañana siguiente:
Dean abrió los ojos y, como siempre, Sam descansaba a su lado, luciendo bastante cansado. Se acomodó un poco en la cama para tener una mejor panorámica de su rostro y observarle y apreciarle mientras dormía. Claro, ahora comprendía bien por qué podía ver horas y horas a Sam durmiendo.
Levantó la mano buena y la rozó delicadamente por el rostro de Sam, quien se alteró de todos modos y se levantó. Se acomodó en la cama y miró a Dean con una sonrisa. Se acercó a besarle y se levantó, directo a la ducha.
Salió, se secó y se vistió. Dean le miraba desde la cama.
— ¿Podré bajar hoy? Si pudiste subirme… además…—
—Quieres ver a Cass—sonrió Sam—Descuida, deja que me arregle y bajaremos juntos—
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Y le bajó, bastante lento y calmado. Dejó que Dean se abrazara a su cuello y le ayudó a bajar cada escalón. Pero al avanzar hacia la sala de estar, ambos notaron que Castiel ya no estaba en el sofá. Ya no estaba en ningún lado.
— ¡No está! —gimió Dean.
—Hey, hey, calma, antes de que te apures y saques conclusiones apresuradas, piensa que Gabe y Michael pudieron habérselo llevado para que se recuperara mejor en el Cielo, ¿no crees? —
Dean le miró con miedo.
—Entonces… ¿me prometes que nada malo le pasará a Castiel? —
Sam le sonrió, le acarició y le besó.
—Anda, ve a sentarte, a ver algo de TV y yo te prepararé algo de desayunar—
Y mientras el menor se "divertía" en la cocina, Dean se torturaba internamente por no ver a Castiel a su lado. Aquel día tenía control médico; en 4 horas más. Tal vez eso le ayudaría a desconcentrarse.
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El control había salido bien. Al médico, los avances de Dean le parecían excelentes. Le informó que en un mes más podría quitarle los vendajes y podría volver a caminar. Con medicamentos, claro, pero podría bajar y subir escaleras cuando quisiera.
Pero el camino de vuelta, a ninguno de los dos hermanos se le hizo grato. En silencio. Lo único que llenaba aquel silencio era el ruido del motor o los otros conductores, o Dean preguntándose en qué podría estar pasándole a Castiel.
— ¿Y qué pasa si está atravesando un mal momento? ¿Y si vino algún demonio o algún secuaz de Lucifer o un desgraciado celoso por la derrota de Raphael y se lo llevó cuando estaba en su peor momento? —
—Dean… contrólate. Castiel está bien. Te aseguro que está junto a sus hermanos allá arriba, dale su tiempo, bajará cuando pueda o cuando quiera. Te aseguro que, como te dije, se está curando allá arriba—
Cómo deseaba confiar en Sam. Quería, pero lo que sucedía con Castiel le aterraba. La desaparición de su angelito le aterraba de verdad.
Pero decidió que confiar en Sam era lo mejor y lo correcto. Sí, Sam solía tener la razón. Ya faltaban un par de días nada más para que el menor comenzara a trabajar, y si Cass no volvía pronto, Dean tendría que quedarse solo, y en serio que el menor no quería eso.
Pero, ya cayendo la noche, se aparecieron, de golpe, Gabriel y Michael. Ambos lucían bastante preocupados.
— ¡Tienen que decirme que tienen a Castiel aquí! —gimió Gabriel.
Sam le miró con extrañez.
— ¿No lo tienen ustedes en el Cielo? Creíamos que estaba con ustedes—
Ambos arcángeles se dijeron un par de cosas muy rápido y lo más probable, es que en enochian. Ni Dean ni Sam alcanzaron, o pudieron, entender.
— ¿Tienes alguna idea de dónde puede estar? —preguntó Dean, poniéndose de pie, con o sin huesos rotos y con o sin muleta.
—Tenemos una idea. Anda, Michael, ¡rápido! Yo te alcanzo más tarde—
El arcángel desapareció; sólo Gabriel se quedó con ellos, explicándoles la situación.
—Castiel se apareció hoy en el Cielo. Temprano. De madrugada para ustedes, claro. Se veía mal, y no sólo por su cuerpo herido, sino que… ya sabes. Se veía bastante decaído. Nos dijo que ya no le quedaba nada más porqué vivir. Y que iría a entregarse a Lucifer—
La mente de Dean se detuvo un momento. La noticia le había llegado de golpe. Mientras Sam le hacía preguntas, Dean se había quedado petrificado un momento. Sentía un ardor en el pecho. Necesitaba sacarlo luego. Cubrió la boca con la mano y se sentó en el sofá, intentando respirar.
—Tienes que decirme que es una broma, ¡Gabriel! ¡Dime que estás bromeando! —gimió, habiendo, por fin, podido respirar lo suficiente como para gesticular algunas palabras.
Sam se acomodó a su lado, intentando apoyarle, pero en verdad, no se atrevía a abrazarle siquiera, o a dedicarle alguna palabra. Le había prometido que Castiel estaría bien.
—Nosotros también creímos que estaba bromeando—le dijo Gabriel.
—Noo… —se quejó Dean, sollozando—Él no miente, Cass jamás ha mentido—
Con un abismo en el corazón, Sam le abrazó con fuerza, cubriéndole, como intentando hundir su cabeza en su pecho. Le mecía de un lado para otro y le repetía una y otra vez que volverían a ver a Cass vivo, que todo estaría bien, pero Dean estaba destrozado.
—Tengo que irme ahora. A ver si es que… lo alcanzamos—
—Gabriel, si no lo alcanzas, juro que soy capaz de seguirte hasta el fin del Universo y destruirte—
Tal vez eso hubiera sonado mejor saliendo de Dean. Pero Sam lo había dicho con bastante seguridad e incluso molestia en la voz. Parecía estar hablando en serio. Gabriel sólo le miró, serio.
—Lo haré. Obvio que lo haré. No quiero ver el alma de mi hermano siendo destruida por alguien que alguna vez fue mi hermano también, pero Sam… esa no es la forma de conseguir las cosas—
—Sólo ve—se quejó.
Dean le miraba por sobre el brazo de Sam. Gabriel le había mirado con calidez por un momento.
—Te prometo que estaremos bien, ¿ya? Traeremos a Cassie de vuelta, y tú podrás abrazarlo y besarlo cuantas veces quieras—le susurró, arrodillándose frente a él.
Como un niño al que el veterinario le dice que el perrito que ha tenido desde los 3 años va a estar bien, cuando tras la espalda tiene una jeringa llena de eutanasia, Gabriel miró a Dean. Le decía que Cass iba a estar bien. Pero tenía tras la espalda el certificado que decía que Cass había renunciado ya hace mucho a su alma.
Gabriel se puso de pie y se volteó, avanzando y desapareciendo. Pensaba en cómo decirle a Dean que Castiel ya no estaba ni estaría con él.
Sam esperaba a que Dean dijera algo. O hiciera algo. Se había quedado bastante paralizado por la noticia y sus neuronas aún no se unían para informarle lo que sucedía. Sam pensaba en qué decirle. Necesitaba decirle algo, calmarlo, hacerle volver a la realidad. Pero no estaba seguro de si Castiel estaba bien, y preferiría no volver a mentirle.
— ¿Sam? —habló su hermano, por fin, después de (al parecer) haberse calmado.
— ¿Sí, Dean? —
—Llévame a la cama—pidió.
La voz de Dean se oía ahogada. Cansada; le costaba hablar y el aire en sus pulmones no era suficiente. Sam le afirmó con fuerza y le ayudó a subir las escaleras, acto que fue bastante incómodo para ambos, en silencio total. Sam quiso dejarle en la cama, pero al llegar a la puerta Dean pareció empujarle con un brazo y avanzó, con dificultad, y apoyándose en una muleta, hasta la cama. Dejó la muleta a un lado y se recostó, dándole la espalda a la puerta, y a Sam con ella.
— ¿Necesitas algo más? —le preguntó Sam, con un aspecto tímido.
—Sólo quiero quedarme solo—susurró Dean, abrigándose.
—Ahm… Dean, escucha… entiendo cómo te sientes… —
—En serio que quiero estar solo—
Sam suspiró y se acercó a la cama. Le abrigó un poco más y se acercó a besarle, pero Dean escondió la cabeza, negándose ante el gesto. Sam sólo se alejó y salió del cuarto, cerrando la puerta con suavidad,
—No olvides que te quiero—susurró, pero intentando que le escucharan.
Dean no respondió. Sam bajó la cabeza y cerró la puerta definitivamente, bajando las escaleras. No le agradaba la situación que vivía. Sólo esperaba que Gabriel y Michael llegaran pronto con Castiel a salvo.
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Su reloj le decía, con cuatro pitidos, que ya eran las cuatro de la mañana. Miró el reloj colgado en la pared. 03:58 AM. No era la hora adecuada, pero de todos modos acudió a la nevera y sacó una cerveza. Se había sentado recién y tomaba el abrelatas, cuando escuchó un par de aleteos y un gemido largo y agonizante, y a Gabriel llamándole en un susurro. Al aparecerse en la sala de estar, Sam vio con sorpresa que cargaba al ángel en sus brazos, totalmente inconsciente, y le dejó sobre el sofá.
— ¿Vas a explicarme qué sucedió allá abajo? —
—Conseguimos que nos devolvieran su alma—
— ¡Eso es perfecto! —exclamó Sam.
—Pero no estamos seguros a qué precio. Tal vez, le dañó lo suficiente como para que no pueda seguir viviendo tranquilo, tal vez le quitó un pedazo de su alma, tal vez haya perdido la memoria. No estamos seguro, todo eso lo sabremos cuando despierte—
— ¿Y no puedes leer su mente o algo? —
—De momento, su mente se está "recargando". Así que no hay nada—
Sam se dejó caer en el suelo, apoyado en el sofá. Castiel no se veía muy bien. Tenía una marca de sangre sobre una ceja, al lado del mismo ojo y podía ver sangre seca que había caído por la comisura de sus labios.
— ¿Y por qué está herido? —
— ¿Por qué crees? Allá abajo lo estaban haciendo polvo. La idea era matarlo—comentó Michael.
Hasta el momento, Gabriel no había dicho nada. Se mantenía callado.
— Y… ¿se había querido matar? —
—Algo así. Para dejar de existir… el suicidio es la única opción para un ángel—
—Pero no creo que sean muchos ángeles los que se tiran a los rieles de la línea del tren, ¿o sí? —
—La verdad no. Cassie es el primero. Y es por eso que tiene a todo el mundo allá arriba bastante preocupado de lo que pase con él. Gabe… ahm… —Como Michael vio a su hermano tan decaído, prefirió moverse él—Iré a avisar arriba lo que sucede con Cass, Sam… cuídalos a los dos—
Michael desapareció abriendo sus alas, y Sam volteó a ver a Gabriel, que tenía la cabeza oculta con sus brazos.
— ¿Gabe? ¿Qué pasa? —
— ¿Qué crees que me pasa? Castiel acaba de tratar de suicidarse, ¿Crees que debería estar saltando? —
— No, no. Comprendo cómo te sientes, yo me sentiría igual si Dean hubiera intentado matarse pero… siento que hay algo más que eso—
—Tendré que ser un jinete por un día, pero eso no cuenta—
Sam le entregó su cerveza. Después de todo no había alcanzado a beberla. Se acomodó al lado del ángel y le cubrió con su chaqueta negra.
—Entonces… ¿quién tendrás que ser? —
—Creo que Muerte. Hazme un favor, Castiel no puede saberlo—
—Lo descubrirá de todos modos—
—Pero que sea tarde y no le aclares nada, si hay algo que deba explicarse yo lo haré—gruñó Gabriel.
Sam sonrió y le palmeó la espalda.
—Eres buen hermano. Casi tanto como yo—
—No me obligues a cumplir mi primera tarea como jinete con tigo, Sam, no estoy de humor—
—Lo siento—
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Dieron las 0700 y Sam recién se pudo ir a la cama. Apenas cayó a su lado, vio que Dean le miraba.
— ¿Qué pasó? —
Sam sonrió.
—Cass está en la habitación de al lado. Está vivo. Inconsciente y algo lastimado. Pero sólo hace falta que le cuides—
—Lamento lo de anoche—
—Está bien. Hey…—Sam negó la cabeza y bostezó— ¿Vas a hablar con Cass? ¿Cuándo despierte? Respecto a lo de… la relación de a tres—
Dean, tan abrigado con el plumón y las frazadas bajó la mirada. Pareció pensarlo un momento.
—Prefería cuando por un mes dormimos juntos. Supongo que, podría preguntarle y ver si funciona—
—Anda a verlo. Gabe está con él de todos modos, pero creo que sentirte cerca le ayudará a despertar—
Dean se acercó a abrazarle por el cuello, casi ronroneando al lado suyo, besándole tiernamente.
— ¿Vienes? —le pidió Dean.
¡Al carajo con el sueño! Dormiría después, cuando Cass estuviera despierto, Gabe más animado y Dean con ellos. Se levantó y ayudó a Dean a levantarse, y le llevó al cuarto de huéspedes, donde Castiel estaba durmiendo.
Jejejee. Pobrecito Sam. Tiene sueño. Nos veremos el próximo jueves, no se olviden, hoy dan Supernatural.
