sapphire97: hhahahahhaha sipi xD. Pronto :3. Hahhahahaha es que tengo los caps listo... ¿que pre-selectividad? Ya la sigo tus reviews me animan a seguirla :3
Sabia que tenía que hablar con él para calmarlo y que no dijera nada. Además, también se lo debía, después de todo, había sido mi mejor amigo por muchos años…
El día pasó más rápido de lo normal, con Remus y mi hermano preguntándome todos los detalles de lo que sucedió anoche. Los cuales le conté obviando mi encuentro con Lucius, ya que no sabía que inventar para justificar que un mortífago me salvara.
Faltando una hora para las cinco, subí al baño de mi habitación, para tomar una ducha rápida, y luego dedicarme a vestirme. Ya había ido antes a aquella mansión, cuando aún era propiedad de sus padres por lo que había buscado un vestido algo costoso para no desentonar allí. Era sin mangas, rojo, que me llegaba hasta tres dedos por encima de las rodillas. Sexi, pero elegante, a esto le agregué unos zapatos de tacón negros, y mi pelo con ondas que me hice con mi varita. Con un poco de maquillaje, y con mi varita en mi mano, ya estaba lista.
El primero en notar mi presencia cuando bajé las escaleras fue Sirius, el cual mostró una mueca de disgusto.
— ¿A dónde vas así? —preguntó como si fuera mi hermano mayor por lo que reí.
— Saldré— respondí sin dar un mísero detalle.
— ¿A dónde? —preguntó de nuevo algo celoso y molesto por lo que reí.
— Sirius, no tengo que darte explicaciones— solté rondando los ojos antes de Remus mirarlo divertido.
— Tiene razón canuto, es tu hermana mayor…
— No me importa, sigue siendo mi hermanita, y quiero saber a dónde va vestida así…—comentó haciéndome reír, para luego ver el reloj que estaba al lado de la escalera, y darme cuenta que si demoraba más se haría tarde.
— Me encantaría seguir discutiendo hermanito, pero se me hace tarde— solté antes de desaparecer, y aparecer delante de la Malfoy Manor.
Estaba justo como la recordaba, enorme y lujosa. Al tan solo acercarme a la reja, un elfo apareció para abrirme sin siquiera preguntar quién era. Aunque tenía la leve sospecha que ya lo sabía.
Me guió a través del largo camino que había antes de llegar a la mansión, para luego abrirme la puerta y guiarme hasta lo que parecía ser la sala, en donde se encontraba el rubio sentado leyendo el periódico antes de notar que había llegado.
— Al final te quedaste con la mansión…—solté sonriendo antes de él levantarse y yo correr hacía a él a abrazarlo.
— Te creía muerta— me dijo sin aun yo soltarlo, trece años era un largo tiempo, ahora que lo pensaba.
— Fingí mi muerte— solté de golpe separándome de él—. Necesitaba alejarme y sabes que solo muerta puedes dejar al señor tenebroso— dije antes de él asentir.
— Pudiste haberme contado tu plan, ¿sabes cómo quedé cuando supe de tu muerte? —preguntó algo dolido por lo que sonreí.
— Lo siento, necesitaba que fuera creíble, si alguien lo hubiera sabido, hubiera muerto en sus manos…—respondí con suma sinceridad—. ¿Dónde está Cissy?, me gustaría saludarla.
— No está, salió con nuestro hijo. No creí que fuera prudente que alguien más supiera que estás viva…—soltó protegiéndome como siempre.
— Al final se sabrá Lu, y más ahora que estoy trabajando en Hogwarts…
— ¿Hogwarts?, ¿para Dumbledore? —preguntó incrédulamente.
— sí, es una larga historia que no quiero contar…—respondí sentándome en el sofá donde él estaba de golpe—. Por lo que no pasará mucho antes de que todo el mundo mágico sepa que Hydra Black está de vuelta…
— No será fácil saberlo luciendo como luces…—soltó sonriendo sentándose a mi lado—. ¿Cómo es que parece que no has envejecido ni un solo año?
— hace cuatro años tomé una pócima para rejuvenece, aunque en realidad solo quería quitarme permanentemente la estúpida marca de mi brazo izquierdo…—respondí con rabia, ya que la idea había sido rejuvenecer hasta los quince, dos años antes de obtener la marca, pero cuando llegué a los diecisiete, la pócima dejó de funcionar—. Pero ni siquiera eso pudo quitarla…—terminé de explicar encogiéndome de hombros—. ¿Qué hay de ti?, los años ya se te han acentuando…— bromeé haciéndolo reír.
— Ya ves, tengo la fortuna de los Malfoy…
—Como siempre presumiste en el colegio que tendrías…—terminé de decir por él antes de reírme—. Siempre me pregunté por qué no nací en tu familia, hubiera sido genial vivir aquí…—solté riendo mirando a mi alrededor, el lujo de aquella casa.
— Si no viviste aquí fue tu elección…—soltó extrañamente por lo que lo vi sin entenderle de inmediato, aunque al él sonreír, caí en cuenta sobre que hablaba.
— Creí que habías olvidado aquello…—solté sonriendo mientras negaba.
— ¿Qué?, ¿Qué me hayas rechazado tanto como para hacerme tu mejor amigo? —preguntó haciéndome reír.
— Por lo menos tienes a Narcissa— solté encogiéndome de hombros—. Además sabías que solo tenía ojos para el señor tenebroso…
— Lo sé— soltó volviendo a ser el mismo hombre que conocí en Hogwarts, y no él que mostraba ser a los demás—. Aunque si hubiera sabido como terminarías, no me hubiera dejado convencer de presentarte ante él…—agregó borrando mi sonrisa.
— Pero lo hecho, hecho está— solté suspirando—. Por lo menos uno de los dos, siguió con su vida…—agregué mirando el techo.
— Podrías comenzar si quisieras, eres joven de nuevo…—soltó haciéndome reír.
— Mis días están contados, y ambos los sabemos…—dije sin mucha esperanzas—. Sabemos que él volverá, y cuanto se enteré que estoy viva, me matará…
—Podrías desaparecer de nuevo…
— Nadie escapa de él, Lu— dije suspirando antes de recostar mi cabeza en su hombro y él rodear los míos, como cuando éramos estudiantes, y él cuidaba de mí en Hogwarts—. Si sigo viva, es porque más de un mes después de irme, él pareció que había muerto, sino me hubiera encontrado y asesinado él mismo…—agregué lo que me había dicho todos estos años. Había vivido los últimos trece años pensando que el día vivido sería el último.
— No lo hubiera permitido…—soltó él como siempre intentando cuidar de mí.
— Entonces nos hubiera asesinado a ambos—solté riendo antes de él verme, y apartar un mechón de cabello de mi rostro—. Supongo que solo estoy pagando mis errores con intereses…— dije haciendo una mueca de pena por mí misma.
— Si fuera así, estuvieras en Azkaban— soltó haciéndome reír.
— Cierto, me hubiera gustado ver el rostro del ministro al darse cuenta que yo era el demonio rojo…—solté riendo—. Es mejor que me vaya…—dije como si nada, antes de él acercarse y darme un corto beso en los labios, él cual al no responderle de inmediato, fue intensificando hasta que lo separé de mí.
— El primero y último— soltó sonriendo al separarse de mí.
— Eres un idiota Malfoy— solté riendo antes de levantarme del asiento—. Es mejor que me largué de aquí antes que mi prima ponga el grito en el cielo, al saber que su querido esposo me ha besado…—dije riendo lista para desaparecerme.
— Necesitaba comprobar algo— soltó levantándose también—. Besas igual de bien de lo que creí…—comentó haciéndome reír mientras negaba.
— Y yo que creía los años hacían madurar a las personas, en serio Malfoy, supérame…—solté riendo.
— Pides demasiado— dijo sonriendo haciéndome reír de nuevo—. Vamos te llevó en mi auto…—soltó cortésmente antes de yo asentir y salir de la mansión.
En vez de llevarnos su chofer, lo había hecho él mismo. Por lo que usamos el tiempo del viaje para ponernos al tanto, incluso le había contado algunas cosas que hacía en Hogwarts como maestra. Aunque me reservé la relación que había llevado con Sev, por alguna razón.
Al llegar sin esperar a que abriera la puerta, salió y rodeó el carro para luego abrirla por mí, antes de yo salir y darle las gracias. Tan solo segundos después, entró al auto, y desapareció por el camino por el que habíamos venido, para luego yo entrar a mi casa, encontrándome con dos hombres molestos y seguro llenos de preguntas.
— ¿Qué hacías con Lucius Malfoy? —fue lo primero que preguntó Sirius al verme.
