Disclaimer: La historia pertenece a thatwritr. Yo sólo traduzco. Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer.
En un parpadeo
Capítulo uno
Para ser sincera, Bella se alegra cuando todos se van. Los últimos días la han dejado exhausta, mental, emocional e incluso físicamente porque no ha podido dormir bien. Se encuentra reconsiderando radicalmente sus últimos ocho o nueve años, preguntándose qué más se ha perdido, y preguntándose qué fue lo que Edward omitió. Si antes tenía la inclinación a hacerlo ¿por qué ahora sería diferente? A veces se levanta de repente en la noche sentándose, segura que escuchó un ruido y casi esperando encontrar a Edward mirándola desde una esquina. Nunca lo encuentra, pero a la velocidad que se mueve, puede que se haya ido antes de que se diera cuenta.
La posibilidad la molesta y la mañana antes de que Alice se fuera a Helen, la toma de la muñeca para preguntarle:
—¿No se está escabullendo para verme dormir, verdad? —Bella sabe que Edward no puede engañar a Alice.
La pregunta parece sorprender a Alice (lo que es algo raro)—y esa sorpresa, tanto como las palabras subsecuentes, logran tranquilizar a Bella. —No, claro que no. Ya no haría eso.
—¿Estás segura? Me ha estado viendo desde lejos por casi una década.
—"Desde lejos" es la frase importante ahí— dice Alice. —Ha cambiado como tú lo has hecho.
—¿Pensé que los vampiros no cambiaban? Están congelados con sus ideas y afectos— Es mitad pregunta, mitad reproche.
Con las cejas alzadas, Alice está lista para reír.
—¿Edward te dijo eso? — Bella asiente y ahora Alice ríe. —Tiene un mal hábito de generalizar sus propias tendencias a la otra gente. Edward es terco y se fija en sus ideas. Claro que los vampiros cambian, Bella. No cambiamos tan rápido como ustedes, y a veces podemos quedarnos… estancados en una rutina, o incluso atrapados por el tiempo… atrapados en el tiempo, si quieres. El mundo… se mueve muy rápido para nosotros. —Los ojos dorados de Alice se pierden en la distancia. —Se hace fácil el… deslizarse fuera del tiempo, más para los nómadas, pero para nosotros también. A veces me encuentro batallando para recordar quién es el presidente, o si esto o aquello pasó la semana pasada o hace diez años. No es que olvidemos; es sólo que hay demasiado que recordar. El mundo es muy diferente hoy de lo que era cuando desperté siendo un vampiro.
Bella escucha con gran interés. La percepción del tiempo para los vampiros no era algo a lo que le había dedicado mucho tiempo en pensar en el pasado, ya que un sentido histórico no es algo que la mayoría de los estudiantes de preparatoria tienen, incluso los no tan normales como ella. El mundo es un lugar inmediato para los adolescentes, y ahora ella es mucho más perceptiva de los cambios y turnos. Ha votado dos veces por un presidente, ha visto la caída de regímenes, ha visto el principio de guerras y sus finales… todo en diez años. ¿Cuánto más habrán visto los Cullen?
Antes de que pueda decir algo, sin embargo, Alice concluye.
—Pero sí, sí cambiamos, y Edward ha cambiado mucho, sin importar el hecho de que no lo quiera admitir.
Después de eso, Bella se deja de preocupar de despertarse y encontrarlo en su habitación, y comienza a preocuparse por otra cosa que Jasper y Alice le habían dicho. Edward aún la ama. De hecho, habían dicho que la ama más de lo que la amaba hace diez años.
El problema es que Bella ya no ama a Edward. Ciertamente había estado devastada al principio, perdida sin él y propensa a actos tontos y peligrosos sólo para escuchar su voz imaginaria en su cabeza. Pero el tiempo sí sanaba. Encontró a alguien nuevo y ahora piensa suavemente de su primer amor, la vieja intensidad enmudecida por su lejanía. Su esposo es el hombre que ha amado más, y que todavía extraña. A veces piensa que puede escuchar a Mark en el pasillo, o su voz en una multitud. Se mantiene afinada a sus ritmos y mira el reloj cuando es hora de que llegaría a casa. Excepto que nunca regresará a casa. Apenas tiene el valor de cocinar porque él hacía eso, y lavó y regaló toda su ropa, luego lavó su departamento, tallándolo con cepillos de arriba abajo porque cada que percibía su aroma, rompía en sollozos histéricos. Sueña con él, y ciertas mañanas se despierta sintiendo su brazo alrededor de su cuerpo, su cuerpo acurrucado en su espalda. Se pregunta si su espíritu la está persiguiendo… y la verdad no le molesta la idea.
No está lista para dejarlo ir aún por nadie, ni siquiera un novio de la preparatoria que pensó en su tiempo que era un dios descendido a la tierra. No está segura de que algún día estará lista, aunque el sentido común le dice que su corazón sanará de nuevo. Por ahora, no quiere escuchar eso, o pensar en eso. La idea de superar lo de Mark la enoja, y se aferra a su dolor como si fuera la persona que le falta.
Así que no quiere amar a Edward, ni quiere que él la ame. Se pregunta si fue sabio el haber sugerido que la venga a visitar a Helen en ocasiones. Podría ser cruel. Recuerda como Jacob Black había sufrido por ella hasta su accidente y su mudanza a Jacksonville. Pero Jacob había conocido a Irene unos años después de eso, y hace mucho que ha superado su amor por ella.
¿Edward podrá superar su amor de la misma manera? ¿O es demasiado terco y fijado en sus emociones, como Alice había sugerido que podían ser los vampiros? Espera que aún lo quiera lo suficiente como para aguantarlo. Estaba cegada con el amor por él antes para verlo claramente. Las cosas se pondrían raras si, después de todo este tiempo, descubriera que en realidad es un imbécil (como varios en la preparatoria de Forks aseguraban), o que no tienen nada en común y nada de qué hablar. Mucho de su interacción anterior había sido estimulado por las hormonas y curiosidad mutua (en su caso, curiosidad de él y de los vampiros). Mark, por el otro lado, había sido su mejor amigo y ambos eran iguales antes de volverse amantes y después esposos. Extraña los debates y los viajes de descubrimiento a ese o aquel nuevo lugar; incluso extraña las peleas ocasionales. No está segura de que Edward la haya visto como su igual, a pesar de sus declaraciones de admiración. La había tratado como un ornamento de cristal soplado. Si la intenta tratar de ese modo otra vez, no sabe si podrá ser cortés con él.
De cualquier modo, sabe que debe estar pensando demasiado en eso. El final del semestre se está acercando y tiene un ensayo que terminar para su último seminario, así como planes para las inminentes vacaciones de navidad. El día de acción de gracias le pasó en la biblioteca, e inmediatamente después, había estado ocupada con los Cullen. Pero ahora, debía decidir qué hacer en las vacaciones… y desearía que pudiera simplemente ignorarlas. No está lista para celebrar sin Mark.
Por lo menos sabe que aún puede pagar la renta de enero y aún puede comer. Después de eso… bueno, simplemente no está segura. Técnicamente, la renta del departamento está bajo contrato hasta mayo pero los propietarios, que están acostumbrados a las incertidumbres de rentarles a personas de edad mayor y a discapacitados, permiten cierta flexibilidad. Si puede dar un mes de aviso, puede recuperar el 75% de su depósito. El problema es que no sabe si podrá prepararse para sus exámenes comprensivos y orales y preparar un curriculum vitae para buscar trabajo, eso sin contar entrevistas de trabajo. En verdad necesita la comodidad de un febrero, incuso de un marzo después de eso. Si puede contar con la ayuda de Renee, no le gustará el pedirla. Tal vez si se viera forzada a hacerlo, pediría prestado un mes de renta a su madre y otro a su padre con la promesa de pagarlo en pagos en cuanto consiga un trabajo. Y lo pagará. Se siente orgullosa de su autosuficiencia, y siempre lo ha sentido.
(Nunca le pasa por la mente el pedirle a Edward o a Alice prestado.)
Un martes en la tarde, en los primeros días de diciembre, exactamente siete semanas después de la muerte de Mark, está en sus últimas horas de oficina del semestre. El día ha estado lleno de estudiantes, así que cuando la puerta de su oficina se oscurece con otra sombra, sólo dice: "Adelante," y apenas levanta la mirada.
Y tiene que levantarla de nuevo…
Rosalie Hale está ahí, vestida de punta en blanco con un traje azul oscuro y zapatillas que aunque del mismo color, se ven bastante apropiadas. Probablemente todo es Gucci o Chanel o Versace pero Bella no sabría reconocerlo. En cambio, se concentra en el rostro de Rosalie. Su expresión es seria pero no hostil. Su cabello dorado está recogido en una cebolla sin simetría y no lleva mucho maquillaje… no está jugando a ser modelo. Se ve muy… profesional.
—¿Qué haces aquí? —pregunta Bella sin pensar para luego darse cuenta de lo grosera que sonó y se talla los ojos. Era justo lo que no necesitaba en este momento: otro Cullen, y su menos favorita del grupo. —Perdón, es sólo que me…
—¿Sorprendí? —termina Rosalie. —Sin duda. ¿Has terminado con tus horas de oficina por el día de hoy? — Mira el bonito reloj de oro en su muñeca. —Son las cuatro y media.
Bella considera a su visitante por tres respiros. Rose se ve… no impaciente, pero extrañamente entusiasmada. Despierta su curiosidad, Bella decide que está más que lista para terminar por el día, y por el semestre, y entonces dice:
—Sí.
Asintiendo con la cabeza, Rose saca la cabeza por la puerta para decir a alguien que está esperando ahí (¿y todavía hay estudiantes?):
—Las horas de oficina han terminado. Debieron hacer las cosas con tiempo—. Cierra la puerta decisivamente. A pesar de que no la azotó, es final.
Bella no puede evitar sonreír con complicidad. —Alguien está enojada.
Rose se enoje de hombros. —No le tengo mucha lástima a los que dejan las cosas para el último. —Toma el asiento vacío sin ser invitada y cruza las piernas, y enlaza sus manos con un perfecto manicure sobre sus rodillas. Pero sus uñas no están pintadas.
—Pensé que no estabas hablando con Edward— comienza Bella.
Los labios de Rose se tuercen. —No lo hacía, pero hablo con Alice y Jasper. Ahora que Edward ha decidido dejar ser cinco tipos de idiota, puedo hablar contigo también.
—¿Pensé que yo no te caía bien? —Bella deja salir.
Las cejas de Rosalie se levantan. —¿No me caías bien? Honestamente, Bella, no seas absurda. Pensé que eras una amenaza para la familia en un principio, y después, pensé que eras una insensata por estar tan lista para tirar tu vida entera a la basura por un hombre, pero nunca me caíste mal, no en la manera que tú piensas. No estaría aquí si no me cayeras bien. Estoy aquí porque necesito tu ayuda, y tus conocimientos.
Bella no sabe cómo se siente al escuchar eso… algún tipo de alivio y otro de resentimiento, pero más que nada, siente un shock impresionante; siente que su realidad creada con ideas adolescentes se desbarata. Rose había sido la reina de belleza perfecta y popular de la preparatoria a la que Bella no podía esperar igualar. Incluso después de haberse enterado de que Rose era un vampiro más viejo que su propia madre (y su abuela), sus inseguridades no habían cambiado. Rose había sido Esa Chica, la otra que todas las demás chicas amaban odiar y quien habían asumido que tendría a quien quisiera y lo que quisiera simplemente porque podía.
—¿Mis conocimientos? — Bella tartamudea ahora, tratando de no sonar tan sacudida.
—Sí. — Rose saca una tarjeta de presentación de su bolso y se acerca para dársela a Bella, quien la mira. El grabado central le llama mucho más la atención que las direcciones y los números telefónicos:
Rosalie L. Hale
Abogada
Representante de Ley Familiar
y Violencia Doméstica
¿Rose era una abogada? Boquiabierta, Bella levanta la mirada para observarla fijamente. —Eh, ¿y cómo puedo ayudarte? —espera no escucharse tan desconcertada como se siente.
—Quiero abrir un refugio para mujeres maltratadas y víctimas de violación conyugal. Tengo más que el dinero suficiente para empezar, y puedo manejar los aspectos legales, pero necesito a alguien que pueda dirigir el lugar, que establezca contactos con la comunidad, que trabaje con la policía y servicios sociales, que nos encuentre un lugar seguro… todo eso. Sé que tu especialidad no es precisamente Estudios de la Mujer, pero pienso que sabrías por lo menos dónde necesito comenzar.
—Yo…yo…—Bella no puede hablar por un momento, luego logra decir. —Pero… ¿por qué? Digo, bueno, tú…eh…
Rose parece divertida con la imitación de Bella de un pez en la playa. —¿Por qué me importaría? No estuviste el suficiente tiempo con nosotros como para oír mi historia, ¿cierto? El por qué me transformaron. —Bella niega con la cabeza. —Fui violada por varios hombres y dejada a morir en un callejón de Rochester cuando Carlisle me encontró. —Esta información es ofrecida en una manera práctica, con una voz libre de autocompasión. —me ha tomado casi ochenta años para aceptar que es tiempo de dejar de estar enojada con el mundo y culpar al destino. Mis atacantes tienen mucho tiempo muertos, pero hay un millón más de ellos aún en las calles. —Sus ojos amarillos se achican. —Planeo darles de culetazos con todo lo que tengo y hacerlos pagar. ¿Estás conmigo?
Estupefacta, Bella asiente y Rose le extiende la mano. Bella la toma; el apretón de Rose es frío y firme. —Esta no es la manera en que se hace, precisamente—dice Rose. —Debería darte un contrato con la descripción de tu trabajo, tu salario y tus deberes primero, pero… estás contratada.
Notas: A tiempo! Jaja. La verdad, disfruté mucho de traducir este capítulo. Y me urgía terminarlo porque tengo un nuevo capítulo que leer jajaja, pero no me permití hacerlo hasta acabar con este. Mil gracias a los que han dejado review, la verdad la respuesta de todos me tiene muy muy muy feliz. Tanto yo como la autora agradecemos cada pequeño review, por más simple que sea. Espero tener otro capítulo listo esta misma semana, y un preview para los que dejen review mañana mismo :)
Saludos!
