Capítulo 10:

Dolor, esa fue la primera vez que sintió dolor creándose dentro de su pecho que no fuera ocasionado por un golpe físico y aunque muchos dijeran que los golpes físicos eran mucho más fuerte que el dolor que ahora sentía estaba muy equivocado.

-Haru – pronuncio Giotto

Dentro del salón estaba el grupo que Chie dejo atrás junto con una persona más que se colgaba del castaño mientras pasaba sus labios sobre los de este quien no hacía nada por alejarla.

Todo el salón se quedó con la boca abierta a excepción de Yamamoto y Gokudera, aunque este último fue el primero en reaccionar.

-Aléjate del Juudaime mujer estúpida! – grito alejándola del castaño

-No soy una mujer estúpida! – se quejó la chica

-Entonces no te lances encima del Juudaime! Ve primero donde están! –

-Que tiene que bese a mi prometido?! – hizo un puchero

Prometido? Chie perfectamente escucho ello, Tsuna estaba comprometido?

-Chicos tranquílense – dijo Yamamoto metiéndose en medio de los dos con su sonrisa de siempre

-Solo digo la verdad – se cruzó de brazo

El dolor fue intensificándose, parecía estar matándola desde adentro y los sus ojos aguamarina de Chie empezaron a cristalizarse, iba a llorar, sin que pudiera evitarlo sus ojos iban a llorar.

-Prometido? – pregunto Mego con los ojos bien abiertos – Sawada-san estas comprometido? – ahora si se refería a él directamente

-N-no es lo que… - Tsuna no sabía que decir

La verdad era que si estaba comprometido con Haru pero ambos tenían un acuerdo aparte.

-Hahi es tu amiga Tsuna-san? – Haru se puso detrás del castaño asomándose por un costado – déjame presentarme soy Miura Haru – sonrió extendiendo la mano

Mego seguía ahí, sin decir o hacer algo, sus ojos se limitaron a mirar la delicada mano extendida de Haru y luego pasar sus ojos al castaño.

-No – negó Mego sorprendiendo a sus amigos – Sawada-san si estaba… - sus voz era bajita pero perfectamente escuchada por el nombrado - …no debió… Chie-san… -

Tsuna al fin comprendió a lo que se refería Mego.

-Espera no es… - intento explicarse

Pero el ruido de la puerta se escuchó, al voltear pudieron ver un hombre rubio de ojos azules mirando hacia un lado del pasillo.

-Giotto-ni-san – pronuncio Tsuna

-Giotto-san! – Haru se acercó al nombrado apegándose al brazo de este – donde te has metido? –

-Haru… lo siento es que me entretuve con unas cosas y termine perdido – se rasco la mejilla con el dedo algo apenado por admitirlo – te me adelantaste –

-Quería ver cuanto antes a Tsuna-san –

-Y los demás? –

-No sé – ahora que se daba cuenta no estaban los demás

-Giotto-ni-san que haces aquí? – Tsuna se acercó a su hermano mayor

-Vine a ver el festival –

-Giotto-sama ha venido el idiota de mi hermano? – pregunto Gokudera

-Si – asintió – también vino Asari – miro a Yamamoto

-Ya volvió? – Yamamoto estaba sorprendido pero con una sonrisa que mostraba su alegría

-Apenas hace unas horas, primero fuimos a recogerlo y de ahí venimos aquí – explico Giotto

-Tengo ganas de verlo –

-Y el a ti –

-Pues yo no tengo ganas de ver a ese idiota de hermano que tengo – Gokudera se cruzó de brazos molesto

Bueno la relación de Gokudera y su hermano era pésima pero aunque no lo admitieran se querían mucho al igual que su hermana mayor.

-Y como llegaste aquí Giotto-ni-san? – pregunto Tsuna, conocía a su hermano y como dijo que se perdió era ilógico que pudiera llegar a su salón

-Pues Julieta me guio – respondió con una sonrisa

-Julieta? – dijeron los cuatro adolescentes

Antes que pudieran comprenderlo, Mego que no estaba muy lejos hizo a un lado bruscamente a Tsuna que estaba en la puerta junto a sus amigos. Solo escuchar que Giotto menciono "Julieta" lo comprendió, Chie estuvo observando, escucho todo y ahora debía estar…

No sabía dónde podría estar pero debía buscarla, como sea debía buscarla, no iba a dejarla sola.

Estuvo como media hora corriendo de aquí para allá sin éxito, ya le empezaba a preocupar y la obra estaba a punto de comenzar en media hora más.

-Chie-san… - estaba agitada y con pocas fuerzas para seguir corriendo pero no podía darse por vencida

-Secretaria – Hibari apareció detrás de Mego

-Presidente… - volteo a verlo

-Es en contra de las normas que corras por los pasillos –

-L-lo siento… pero… -

-Paso algo? –

-Yo… - los ojos de Mego se humedecieron – yo… -

Hibari no espero ver una expresión como esa en el rostro de Mego.

-Chie… san… -

-Yuzuriha? –

-No encuentro a Chie-san… - empezó a llorar

Después de buscarla por todos los lugares que pensó pudiera estar, Mego entro en pánico y no pudo retener más las ganas de llorar, estaba llorando delante de Hibari, del presidente quien debía estar pensando que era una herbívora débil que no podía hacer nada.

Pero no espero lo que se venía, cuando menos se lo espero estaba apegada al pecho del presidente, estaba siendo abrazada.

-Deja de llorar –

-Yo… - sus lágrimas pararon por la sorpresa

-Si buscas a Yuzuriha esa herbívora está en la azotea –

Azotea, no busco en la azotea, sin pensarlo se apartó de Hibari retomando su carrera hacia la azotea, estaba agitada y cansada pero nada de eso le impidió llegar donde su querida amiga, su única, su incondicional mejor amiga.

-Chie-san! – grito abriendo de golpe la puerta

Un fuerte viento fue lo primero que la recibió seguido por…

-Mego-chi – Chie estaba ahí

Frente a ella estaba al fin Chie, la había encontrado al fin.

-Chie-san! – fue corriendo a ella llorando otra vez

Al alcanzarla la abrazo con todas sus fuerzas, como si estuviera evitando que se esfumara o se fuera.

-Mego-chi que pasa? Porque lloras? Quien te hizo llorar?! –

-Chie-san… - seguía llorando pronunciando una y otra vez el nombre de su querida amiga

Fueron como 10 minutos hasta que al fin paro de llorar y Chie levanto el rostro de Mego con sus manos para que la mirara directamente. Mego era muy tímida y temerosa pero nunca se ponía a llorar a no ser que fuera muy grave la situación… y en sus ojos pudo observar la tristeza, alguien puso triste a su querida Mego.

-Mego-chi… - limpio sus lágrimas con sus dedos – que pasa? –

-Te estu-estuve buscando… -

-Buscándome? –

-Si – asintió – Chie-san tu… tu escuchaste… escuchaste y viste a la prometida de Sawada-san… -

-Te diste cuenta? – volvió a asentir con la cabeza – y los demás? –

-No lo sé… pero cuando ese hombre de cabellera rubia dijo que "Julieta" lo guio a la clase… supe que eras tú… -

-Así que Giotto-chi me llamo "Julieta" – sonrió

-Chie-san? – no comprendía porque sonreía

Cualquiera estaría llorando en esta situación, pero Chie estaba sonriendo.

-Escuche… y vi como esa chica beso a Tsuna-chi – admitió acariciando la mejilla de Mego – no negare que me tomo por sorpresa y que me dolió… por primera vez sentí que el dolor dentro de mi pecho parecía querer destrozarme –

-Chie-san… -

Los ojos de Chie mostraban tristeza, sonreía pero la tristeza en sus ojos delataban su dolor.

-Y solo hui, no quería que me vieran… ya que mis ojos se pusieron extraños –

-Extraños? –

-Se llaman lágrimas, no? Quise llorar por primera vez –

Lo supuso, unas grandes ganas de ir a golpear y decirle unas cinco verdades a Tsuna creció dentro de Mego, ese chico propicio lágrimas en Chie, en Chie quien no lloraba nunca, ni porque sus padres la golpearan.

-Se lo que piensas Mego-chi – acaricio su cabeza – yo también pensé de esa manera, quería lanzarme encima de Tsuna-chi y decirle que era un idiota e insultarlo hasta que me quedara sin voz pero… no vale la pena… -

-Eh? –

-Es cierto que yo amo a Tsuna-chi, este sentimiento que por primera vez siento no es fácil, no es como pensé que fuera pero sigo amando a Tsuna-chi… aunque duela sigo amándolo… -

-Pero… -

-Mego-chi quien soy yo? –

-Que? – no comprendía

-Tu eres la que me conoce más que cualquier persona que exista en la tierra, me conoces todo sobre mi, cualquier cosa que esconda tú la descubres, verdad? –

-Si… -

-Y como me conoces sabes que yo nunca me doy por vencida, verdad? –

-Si… -

-Aunque Tsuna-chi haya cambiado de idea y tenga una prometida… - decirlo dolía – yo no soy de las chicas que se quedan llorando, que se queden calladas… - levanto la mirada al cielo – hay una respuesta que tengo que darle, y se la voy a dar –

-Piensas decirle tus verdaderos sentimientos? –

-Si – levanto la mano al cielo – Tsuna es como el cielo sabes… aunque parece estar tan cerca que parece que puedas tocarlo la verdad es que está muy lejos y es imposible tocarlo… de eso me di cuenta –

-Entonces… -

-De nuevo te repito, yo no me doy por vencida – sus ojos demostraban determinación – yo voy a alcanzar el cielo! Yo seré una estrella! Esa es mi verdadera meta! –

Su verdadera meta, si, esa era la meta de Chie, su sueño…

-Mi primer amor… aunque tenga éxito o fracase no me arrepiento de sentirme de esta manera, ni que sea Tsuna-chi quien me ame o no me ame… esta solo es una etapa en mi vida, una etapa que pasara de largo porque mi sueño es primero –

-Si – Mego sonrió

Le gustaba mucho escuchar a su querida amiga hablar de esa manera, esa era la Chie que ella conocía y por supuesto que la iba a apoyar, iba a estar a su lado como siempre había sido.

-Chie-san – le tomo de la mano – yo estoy contigo –

-Muchas gracias Mego-chi – apretó su mano – por favor dame un poco de tu valor –

-Tómalo todo porque no es mucho –

-Jejeje –

Ambas rieron, su primer amor sea éxito o fracaso era solo una etapa como dijo Chie, una etapa que cruzara y las ayudara a madurar hasta llegar a su verdadero amor.

-YUZURIHA CHIEMI Y OUMA MEGO VENGAN AHORA MISMO AL AUDITORIO O PROBARAN MI IRA ENTERA! – la voz por el altavoz de la directora de la obra se escuchó por todo el colegio

-Nos llaman –

-Pa-pare…ce enojada… -

-No parece está enojada –

-Ahora? – Mego temblaba de miedo

-Hay que ir! – la jalo aun con las manos sujetadas

De nuevo estaban corriendo, corrían con una gran sonrisa en los labios, las cosas no siempre son como uno imagina que sean pero para eso era la vida adolescente… esta era solo una etapa.