Casi me olvido de actualizar hoy, es que tengo la cabeza en otro sitio ahora mismo. Pero he bajado de mi nube para no fallaros.
Lo subo pronto porque esta tarde voy a estar ocupada, voy a comer con mi suegra y después voy a ver a unos primos de mi prometido (si, ya es oficial) para tomar algo. Como no sé a que hora podré estar con esto, os lo voy dejando ya, así tenéis todo el día para leerlo.
A disfrutar.
Nacido en Azarath
¿Ryan?-Se escuchó una voz masculina, joven, en lo alto de la escalera que bajaba al sótano oculto. El chico no contestó ante la llamada de su nombre.- ¿Podemos hablar?
El chico permaneció en silencio, sentado en el sofá, en un extremo, hecho una bola que abrazaba sus piernas. Seguía muy enfadado y no se movió lo más mínimo. Balemm se sentó en el mismo sofá, en la otra punta, y lo observó. Esperaba alguna reacción por su parte, y no iba a insistir si el chico no quería, así que esperó a que el muchacho de unos dieciséis años se dignase a hablar. Vio como un iris verde se giraba en su dirección y lo miraban por el rabillo del ojo, desconfiado. El chico tenía el mismo perfil que su madre.
-¿Qué quieres?
-Solo hablar.-Explicó.-Seguro que puedo convencerte de que esta es la mejor opción.
-Inténtelo.-Retó, con un tono sarcástico, más típico de Raven que de él mismo. Balemm sonrió.
-Eres muy parecido a ella.-Ryan volvió la cabeza en su dirección, sorprendido.-Conozco a tu madre, sí. He visto sus fotos y me han hablado mucho de ella.
-¡Cómo a casi cualquier persona de esta ciudad!
-Pero hay una diferencia: yo también provengo de Azarath.
-¿En serio?
-Sí, por eso pude localizaros con facilidad. Yo también soy un empático, cómo tú y tu madre. Pude notar tu aura desde aquí. Sé que puedo ayudarte a controlar tus poderes mejor que nadie, ya que tu madre no está aquí.
-Usted no me deja ir con ella.
-No me trates de usted, no soy tan mayor. Ahora solo necesito que esperéis a que se enfríe la situación. Puedes aprender a usar tus dones si quieres, o limitarte a esperar para volver a casa. Pero ya has visto que tu ciudad sigue necesitando héroes, que vuestros padres no están dispuestos a interferir en los planes de la policía, y que además ya son algo mayores para estas cosas. Quizá vosotros podáis proteger Jump City del mal, pero primero tenéis que ganaros la confianza de los ciudadanos, y ahora mismo os odian. No solo creen que seáis villanos, si no que guardan rencor a los héroes por haber desaparecido, dejando un franja abierta para que regrese el mal, tal y como esperaban. ¿Entiendes?-El chico asintió, y las luces dejaron de parpadear. Ambos las observaron.- ¡Muy bien! Cuando quieras puedes subir arriba y hablaremos las cosas con el resto del grupo.-Balemm se levantó de su asiento y subió las escaleras, mientras Ryan seguía mirando, entristecido, el televisor dónde los ciudadanos no decían nada bueno sobre ellos y en el que anunciaban el toque de queda hasta la captura del Joker.
-¿Cómo está?-Preguntó Crow.
-Mejor, ha entendido porqué debéis quedaros.
-¿Es posible que haya escuchado algo sobre un campo de entrenamiento?
-Estás en lo cierto, chaval.-Dijo, mientras acercaba el botiquín al mostrador de la tienda, que Wallace se había encargado de cerrar.-Quítate la camiseta, te curaré esa herida.
El chico obedeció y en el silencio solo pudieron escuchar los quejidos de Héctor, que emitía sonidos cada vez que el algodón impregnado de alcohol rozaba la herida de su hombro.
-¿Cómo haremos para mantenernos aquí todo este tiempo? Quiero decir, ¿dónde vamos a dormir? ¿Qué ropa usaremos?
-Tranquila, Mary y Wallace irán a compraros algo de ropa. Por las camas no os preocupéis, mi apartamento está aquí arriba, y sé que pisos están libres ahora. Seguro que podemos apañar algo para que os quedéis ahí hasta que podáis volver.
-Eso es porque tiene esperanzas de que sea pronto.-Comentó Héctor, poniéndose de nuevo la camiseta, que permanecía chamuscada en la zona dónde había sido herido, y manchada de sangre.
-La verdad es que sí. En parte, tengo esperanzas de que podáis volver a casa con inhibidores, de manera que nadie os reconozca y vuestros padres estén menos enfadados. Deberíais comentarles que estáis bien, para que no os busquen.
-¿Cómo?-Inquirió Galfore.
-Podéis usar el teléfono. Decid que llamáis desde casa de algún amigo, que con el toque de queda que hay ahora en la ciudad no os arriesgáis a salir y poneros en peligro. Mañana podéis inventar alguna excusa para no volver en un tiempo. Si creéis que sospechan de vosotros y vuestros poderes, decidles que estáis en un lugar seguro y que volveréis cuando se calmen las cosas.
-¿Podríamos-la rubia señaló hacia arriba- subir a ducharnos? Ha sido un día muy duro.-Explicó.
-Sí, hoy ha hecho mucho calor. Tendréis que usar mi ducha, eso sí, porque no me fío de que haya agua caliente en otras casas. O agua, siquiera. Escribid las cartas para vuestros padres y cuando hayáis terminado, podréis subir.
Ryan apareció poco después, mientras todos lo miraban. Su mirada se cruzó con la de Crow, y respiró tranquilo. Volvió a alterarse cuando comprobó que Korine también estaba.
-¿Qué hace ella aquí?
-Cierto. ¿No vuelves, Korine?
-Hemos decidido que debe quedarse. Sus padres preguntarán por los demás si la ven llegar. Y es la única aparte de Mary y yo que puede salir sin levantar sospechas.
-Tenemos a Galfore, a Naomi y a Héctor.
-Verá, yo he dejado mi inhibidor en casa.-Comentó el pelirrojo, temeroso. Balemm chasqueó la lengua.
-Aún nos quedan Naomi y Héctor.
-Héctor está herido, y podrían descubrirle. Yo no me voy sin él, aunque puedo salir si es necesario. Pero no quiero arriesgarme a encontrarme con mis padres. Korine se queda con nosotros también. Ella nos ha salvado, y no va a quedarse fuera del grupo otra vez.
-Está bien, se queda.-Cedió Balemm.-Pero si en algún momento tenemos que huir porque se tuercen las cosas, Korine deberá seguir mis órdenes.
La morena asintió, feliz, y se volvió para mirar a Ryan, que no sonreía, y la miraba con cierto reproche en los ojos, cruzado de brazos. Ella desdibujó su sonrisa, sin comprender porque no le alegraba tenerla allí, así que se acercó al mostrador, junto a Wallace, y cogió el teléfono de la tienda. Sus padres no tardaron en contestar, parecían desesperados.
-¿Diga?-Era la voz de Kory, nerviosa, al borde del llanto.
-Mamá, soy yo: Korine.-Respondió, mirando al resto para pedir silencio. Estaban tensos.
-¿Estás bien?-Se escuchó a su padre al fondo, seguramente estaba dando vueltas por toda la habitación.
-Sí, estoy bien. He visto por la tele que hay toque de queda, que siguen sin encontrar al Joker, y he decidido quedarme en casa de Anna.-Mintió, esperando que la mentira resultase convincente.
-Está bien, pero ten cuidado.
-¿Quieres que vaya a por ti?
-No, de verdad. Me quedaré el tiempo que haga falta, no les importa.-Dijo.
-Menos mal, porque ese payaso loco es un psicópata y solo me faltaba que supiese quien eres y…
-Dick, tranquilo.-Pidió, Kory, bajando la voz.- ¿Sabes algo de tu hermano?
-No. Se fue con Crow y Ryan a la piscina. Debe estar con ellos. Seguro que os llaman ahora.-Comentó.
-Sí, eso espero. Tu padre ya ha llamado a todas las comisarías y hospitales de Jump City.
-Lo suponía. Dile que se calme. Dentro de poco nos veremos.-Dicho esto colgó el auricular para no alargarlo.
-Me toca.-Dijo Héctor, pero Naomi lo empujó a su asiento.
-Déjame a mí llevar la conversación. Tú finges rematadamente mal.-Sonrió como disculpa, y se puso al teléfono.
-¿Naomi?
-La misma.-Respondió ella, con tono despreocupado.
-¿Estás bien? ¿Y Héctor?
-Estamos bien, mamá. La noticia nos ha pillado fuera de casa, así que nos hemos metido en el primer sitio conocido que hemos encontrado. Te llamo desde casa de un compañero de baloncesto de Héctor. Ellos están jugando a la consola, pero en cuanto el teléfono ha quedado libre he decidido llamaros.
-Gracias al cielo. ¿Habéis cenado?-Era Víctor.
-Claro que sí, papá.-Rio ella, y trató de esforzarse para no llorar.-Tendrás que pagarle una buena cantidad de comida a esta familia, porque Héctor no tiene reparos.
-Como si tengo que pagarles la compra de un mes, mientras estéis bien me da igual lo demás.
-En cuanto atrapen al Joker volveremos a casa, ¿vale?
-Está bien. Si necesitáis algo, avisadnos.-Dijo la voz de Karen, más calmada.
-Ryan.-Llamó Balemm.-Tu turno.
El de cabello morado se aproximó al teléfono, desconfiado. Miró a Crow y Galfore antes de marcar.
-Se supone que habéis estado conmigo, pero yo no tengo muchos amigos. Les diré que estamos con la bibliotecaria, que me conoce bien y a mamá también.-Crow asintió.- Además, vive lejos de la tienda de cómics y el banco.-Marcó el número de casa y esperó.
-¿Es importante?-Preguntó una voz nerviosa al otro lado del auricular.
-¿Papá?-Preguntó Ryan, alejándose el auricular del oído.
-¡Es Ryan!-Gritó, sin separarse del teléfono. Ryan volvió a cerrar los ojos, molesto, y escuchó a su madre hablar con su padre.
-Pregúntale si están bien. Y si Crow sigue con él.
-¿Sigues con tu hermana? ¿Cómo estáis?
-Estamos bien, los dos. Hemos ido a casa de la bibliotecaria. Galfore está con nosotros, tendréis que avisar a sus padres.
-Puedo ir a por vosotros. Dame la dirección.
-¡Garfield!-Por el grito de su madre y el golpe siguiente no le costó imaginar que había pasado. Su padre habría cogido una hoja para apuntar la dirección que el chico no le iba a dar, se habría hecho un lío con el cable del teléfono y habría caído al suelo con su legendaria torpeza. Ryan se avergonzaba sin siquiera verlo.
-No, papá, de verdad. En cuanto las cosas se calmen saldremos de aquí. Por la seguridad de los niños. No os preocupéis. Os llamaremos pronto.-Rápidamente cortó la llamada, porque se estaba poniendo muy nervioso y no podría seguir mintiendo.
-Bueno, ha sido convincente.-Comentó Wallace.
-A fin de cuentas, el Joker es uno de los villanos más peligrosos de todo el continente, así que está bien que os quedéis en casa.-Hizo el gesto de las comillas con los dedos, dado que no estaban en dichas casas, y que durante el día saldrían si era necesario.
-Lo bueno es que parecíais tan asustados que colará perfectamente que os da miedo el Joker.
-A mí me da miedo.-Comentó el pelirrojo, el más joven de todos, y Mary no pudo responderle de mala manera, así que se perdió por los pasillos ante la mirada de los demás.
-¿Siempre es así?
-Sí. Es muy desconfiada.-Wallace se encogió de hombros.
-Bueno, chicos. Es hora de que subamos a los apartamentos y entremos en los que están libres.
Siguieron a Balemm al exterior, ya era de noche, y hacía horas que los comercios estaban cerrados por el toque de queda. El chico dio unos cuantos pasos hacia la izquierda y se plantó frente al portal de su casa, para abrir y entrar en silencio. La calle estaba desierta y no querían atraer indeseados villanos o policías de guardia. Subieron las desgastadas escaleras de color crema, sujetos a la barandilla de madera vieja, uno detrás de otro. Balemm se paró en el segundo piso.
-Este es mi apartamento, por si necesitáis cualquier cosa. El de al lado lo ocupan Mary y Wally.-Anunció.-Tengo las llaves de la vecina, para regarle las plantas, y ellos se quedan aquí mientras ella está de viaje. En el tercer piso hay una vivienda vacía, justo encima de la mía. Si no me equivoco, debe tener dos habitaciones: una cama doble y dos camas individuales. ¿Cómo queréis repartiros?
-Propongo que nos separemos por sexos. Los chicos pueden dormir aquí abajo y nosotras en el tercer piso.
-¿Tengo que mover mis cosas de sitio?-Preguntó molesta Mary.
-Puedes seguir con tu hermano si quieres, pero te quedarás con Héctor y Ryan también. Nosotras tres subiremos con Galfore.
-Haced lo que queráis.
Naomi se encogió de hombros y continuó subiendo. Las chicas y Galfore le siguieron, y Ryan y Héctor se quedaron en el rellano, junto a los demás.
-¿Por qué no hemos traído a Héctor con nosotras? Se sentirá menos incómoda con Galfore, que es un niño aún.
-Porque a Héctor le huelen demasiado los pies.-Se burló Naomi y arrancó risas al resto del grupo.
Mary las siguió con la mirada hasta que su hermano abrió la puerta y pudieron entrar todos.
-Hasta ahora, Mary y yo hemos estado durmiendo separados. Ella ocupa la cama grande y yo una individual, pero puesto que se ha empeñado en quedarse aquí- la miró con cierto reproche, porque sabía lo orgullosa que era-, deberá dejarme dormir con ella y vosotros podéis ocupar mi cuarto.
-¿Por qué tengo que dormir contigo?
-Porque somos hermanos, y no creo que quieras dormir con algún desconocido.
-Pueden dormir en el sofá.
-Haberte subido con las chicas. Ahora son de los nuestros, y no se van a quedar como un invitado cualquiera en un sofá barato.-Se impuso Wallace. Ella se resignó a meterse en su cuarto y cerrar la puerta.-Tiene que acostumbrarse.-Sentenció el joven pelirrojo. Puede que me toque dormir en el sofá, pero mañana habrá cambiado de idea.
Ryan y Héctor se miraron y se encaminaron al dormitorio que había pertenecido a Wallace hasta ese mismo día. Un armario, dos camas separadas que miraban hacia la puerta y una mesita de noche en el medio de ellas. Algunas de las cosas de Wallace estaban allí: algo de ropa, productos de higiene como desodorante, colonia. Algunas zapatillas, libros y cómics…
-Me lo llevaré enseguida, ¿vale?
-No te preocupes, de verdad. A tu ritmo.-Dijo Ryan, sentándose en una de las camas, sobre la que aún descansaban una camiseta y unos vaqueros del chico que estaba recogiendo.
-Veo que haces deporte.-Comentó el más mayor, observando unas zapatillas de correr.
-Sí, me entreno a menudo.
-Tengo las mismas.-Y se las enseñó. Solo variaban el color y el número.-Pensé que hoy me harían falta.
-Son muy buenas para ir a correr, las mejores que he tenido nunca. ¿Haces atletismo?
-Baloncesto. Los padres son menos gilipollas que en los partidos de fútbol.-Aclaró. Ambos rieron.
-Me alegra tener a un deportista cerca. Me levanto temprano para ir a correr, y la calle está casi desierta. ¿Te apuntas?
Mientras los dos hablaban sobre cosas que Ryan no entendía ni le importaban, el muchacho sacó su teléfono móvil del bolsillo y se tumbó en la cama. Vio en la pantalla apagada su reflejo, y aún se le hacía extraño saber que tenía el pelo de color violeta. ¿Cuánto tiempo podría aguantar sin salir de casa mientras los demás hacían vida normal? Necesitaba salir corriendo y volver a casa, abrazar a su madre, pedirle perdón, y sentirse seguro allí. Sin embargo, optó por darle una oportunidad a alguien que había resultado ser como él, a alguien de Azarath. Quizá así podría aprender sobre su pasado aquello que sus padres no le contaron nunca. Encendió la pantalla de su teléfono móvil y los desbloqueó. Quiso contarle a Crow que Balemm era como ellos, de sus mismas raíces, pero Crow no tenía móvil. Mandó un mensaje a Korine.
Las chicas ya se habían instalado cómodamente. Naomi y Korine se habían puesto en camas separadas, mientras que habían dejado la grande para Crow y Galfore, que nada más tocarla se habían dormido. Naomi estaba terminando de crear la llave que necesitarían para ir a la casa cuando lo necesitaran, pues había desmontado la cerradura y la estaba trasteando sobre el escritorio, con la luz de la linterna del teléfono móvil, la cual había trucado para que fuera más potente. Nada se le resistía a aquella chica. Korine estaba en silencio, tumbada en la que sería su cama quien sabría cuántos días. Algo la sacó de sus pensamientos; el teléfono. Un mensaje de Ryan había parecido en su pantalla y preguntaba por Crow.
Ya está dormida. Contestó. Ryan escribió que ya hablaría el día siguiente con ella, que no era problema esperar un poco. Quiso escribirle algo más, pero él parecía más distante que de costumbre, y prefirió no molestarlo. Dio media vuelta sobre el colchón y trató de dormir.
-Buenos días.-Saludó Balemm, cuando los chicos entraron en su apartamento, pues Wallace les había dicho que solían desayunar juntos.
-Tendremos que pagarte la comida que preparas para nosotros, y aún no sé cómo vamos a hacerlo.
-Descuida, Naomi. Las tiendas de cómics pagan medianamente bien, y este piso no me cuesta muy caro.
-Sin embargo, no me quedaría tranquila sin devolverte el favor.-Expresó, cogiendo una tostada de la bandeja que había servida en la encimera de la cocina.
Los demás ya estaban sentados alrededor de la mesa, o en el sofá, y comían fruta, pan tostado, bacon, huevos y bebían zumo y leche.
-Los héroes necesitan tener fuerzas para afrontar el día a día.-Comentó Wallace, sentándose junto a Héctor.
-Sí, no lo dudo. Pero no tengo apetito.
-¿Algún motivo en especial?
-Yo metí a mis amigos en esto. Si hubiese hecho caso a las advertencias de Korine desde el principio…-Agachó la cabeza y dejó la frase en el aire. Wallace quiso poner una mano sobre su espalda, pero se resistió a hacerlo, incómodo.
-Bueno, creo que tus intenciones eran buenas. Y ahora estáis con nosotros, para ayudaros a enmendar ese fallo.-Sonrió. Héctor le devolvió la sonrisa, pero era forzada.
-Hoy podéis tomar el día libre.-Anunció Balemm, saliendo de la cocina, seguido de Naomi.- Con esto me refiero a que podéis ir a comprar algo de ropa o lo que necesitéis.-Removía su café caliente sin prisa.- Estaría bien que Ryan pudiese usar una gorra, y quizá Galfore podría llevar gafas de sol.
-¿Y yo?-Preguntó inocentemente Crow, sentada a la mesa, comiendo frutas y pan tostado.
-Necesitaríamos bastante maquillaje, no sé qué podríamos hacer.
-Quizá algo de body painting.-Una voz poco conocida sobresaltó al resto. Mary se había dignado a hablar de nuevo, permanecía de pie en un rincón de la sala de estar.- No soy una experta, pero podemos comprar y pintarla de un color más… humano. El pelo habría que teñirlo.-Explicó.
Todos guardaron silencio y volvieron a mirar a la menor, que se sujetaba el pelo en dos mechones, asustada. Mary chasqueó la lengua y rodó los ojos azules, medio tapados por su flequillo despuntado.
-Quizá podamos recogerlo y ponerte un sombrero.
-No soy partidaria de esto-interrumpió Naomi-, pero te propongo cortar y que uses una peluca.-Se acercó a la joven.
-Si es necesario…-Murmuró, algo más relajada.
-Está bien. Wallace, ve a por lo necesario para Ryan, Crow y Galfore. Mary, eres buena con las tijeras. Te encargarás de darle un bonito corte a nuestra nueva amiga.-Le sonrió de forma tranquilizadora y ella le devolvió el gesto.
El chico pelirrojo salió corriendo a la máxima velocidad y su hermana se dirigió a la salida, con tranquilidad, sin decir nada a nadie. Terminaron de desayunar, sin hablar demasiado. Aún estaban asustados por estar lejos de casa, pero más les asustaba el hecho de poder ser descubiertos si salían, pero Balemm insistía en que no era bueno para nadie estar encerrado, y que si pretendían unirse a ellos en el campo de entrenamiento del que hablaban, debían estar bien camuflados y acostumbrados al exterior. No pasó demasiado tiempo, estaban recogiendo el desayuno, cuando Wallace entró por la puerta, con una gorra en una mano, unas gafas de sol sobre la cabeza y una bolsa con pintura corporal y brochas en la otra mano.
-Esta gorra negra no desentonará demasiado con tu estilo.-Dijo a Ryan cuando le entregó su parte.-Y estas gafas de sol están de moda.-Bromeó, cuando se las tendió a Galfore.
-Yo ayudaré a Mary a pintar a Crow.-Se ofreció la rubia, que sonrió hacia el pelirrojo y cogió la bolsa.
-Yo debo ir a trabajar, entro en dos minutos. Podéis disponer de mi piso cómo queráis, pero yo aprovecharía las multitudes para ir a comprar. Pasaréis más desapercibidos.-Recomendó, y salió por la puerta para marcharse.
Crow cogió la mano de Naomi y se metieron en el apartamento de al lado, con Mary, que se preparaba para pintar y cortar el cabello verde de la chica. Los chicos se quedaron en silencio, sin saber qué más decir, y Korine se quedó con ellos, incómoda. La morena lanzaba furtivas miradas a su mejor amigo, que parecía más centrado en su té a medio terminar que en las personas que habían a su alrededor.
-Bueno, voy a hacer algo de ejercicio.-Comentó Wallace, estirándose.- ¿Te vienes?-Preguntó a Héctor.
-Por supuesto.-Sonrió y salieron juntos de la vivienda para ir a buscar sus cosas, dónde Crow estaba haciendo su cambio de imagen.
Korine intentó hablar, pero un brusco sonido alertó a todos los allí presentes y vieron como volvían los dos chicos, bastante apresurados. Las miradas inquisitivas fueron suficientes para que Héctor comprendiese cuál era la pregunta.
-Van a pintar a Crow, así que no podemos entrar. Tiene que estar en ropa interior para evitar manchas en la ropa.
Nadie añadió nada más, hasta que Wallace, que parecía ser una persona muy social, habló de nuevo.
-Estoy deseando ver de qué sois capaces. Los hijos de los Teen Titans… Aún no me lo creo. En casi todas las ciudades hablan de vuestros padres, porque son los únicos que dejaron de ejercer. Teníamos mucha curiosidad por saber qué clase poderes tendrían los hijos de Raven y Chico Bestia, o Cyborg y Abeja. Y los de Robin y Starf-
Korine lo interrumpió. Había dado un golpe en la mesa, y Wallace comprendió que había sacado un tema sensible para ella. Había olvidado que la chica le había contado que ella no tenía poderes y que necesitaba ayudar a sus amigos de alguna forma, y fue así cómo Mary y él pudieron llevarlos a un lugar seguro. Se mordió el labio y todos la observaron salir de allí. Ryan se levantó y la siguió hasta el tercer piso.
-Déjame.-Pidió ella, ya en la puerta.
-Necesitas hablar.-Dijo él.
-Pero no parece que quieras hablar conmigo últimamente. Ni siquiera te hace gracia que esté aquí.
-No me parece seguro que tú, que puedes volver sin que te detengan, quieras quedarte. Te meterán en el mismo saco que a nosotros.
-No me importa, somos un equipo. Si no fuera por mí, quizá aún estaríais por ahí fuera, o entre rejas. Mi padre no tenía poderes y era el líder de los Teen Titans, así que yo también puedo formar parte de esto.
-No estás a salvo con nosotros. Ya tenemos a Balemm, que es como mi madre. No tienes que jugártela por nadie.
-Ya me alejé una vez. No volveré a hacerlo.-Se encaró con él, enfadada.-Voy con vosotros a dónde vayáis. Podéis necesitarme, y no voy a quedarme lejos.-Dicho esto, se metió en el apartamento que habitaba con las demás chicas y su hermano y cerró la puerta.
Ryan dio media vuelta y regresó al apartamento de Balemm. Sonrió al repetir las palabras de Korine en su mente. Tenía razón, no podían excluirla una vez más, no después de haberles salvado.
Y hasta aquí el capítulo de hoy. El próximo miércoles, por petición popular, subiré un capítulo desde el punto de vista de los Titans originales, y espero que os guste.
Haré mi mejor esfuerzo.
¡Nos leemos!
