Disclaimer: South Park y todos sus personajes pertenecen a Matt y Trey.
Parejas: Craig x Tweek, Kenny x Butters, Stan x Kyle
Notas: Ese What if en el que Craig y Tweek son amigos, probablemente se gustan, pero demasiado bobos para admitirlo y el episodio 6 de la 19 temporada, nunca pasó. O también ese fic en el que Craig se da cuenta que prefiere el café de los labios de Tweek que los cigarrillos: café créme.
Advertencia: No se respetan los hechos en el canon, más que algunas ideas generales en las que no planeo hondar demasiado.
Jodidamente intensos
Tweek x Craig
— Capitulo 11 —
¿Debo de saberlo?
Craig está sentado en el sillón de la sala de juegos, la casa está condenadamente llena de personas. Ubica a la mayor parte, están los mayores y también algunos cuantos de las clases más jóvenes, sin embargo por alguna razón no termina por entender porque fregados está jugando un partido de FIFA contra Timmy, y por supuesto le están dando una paliza. Tiene dos minutos mordiéndose el labio en completa tensión hasta que Timmy anota el último gol usando solo los pulgares y Craig bota el control.
Token le grita molesto, pero de inmediato vuelve su atención a Nicole. Se están besando.
Se levanta con las manos en la nuca y espera a que alguien más siga jugando en el puto x-box one porque el definitivo no volverá a tocarlo en toda la noche. La ansiedad lo corrompe de pronto y busca entre la mesa más cercana una hielera, por favor que haya XX lager. La encuentra y la destapa utilizando solo dos dedos, cuestión de práctica. Le da un larguísimo trago a la cerveza y analiza los rostros con su fría mirada, queriendo matar a cada uno de ellos…
Es que la música está demasiado fuerte y además seamos serios, ¿Por qué mierda ponen música de los 70's?
—La música de los setentas apesta tanto — murmura y mira por los al rededores.
Kenny se asoma por el marco de la puerta, analiza todo en dos segundos e ingresa quitándose el sudor de la frente. Craig se quiere girar para que no le vea pero sabe que ya lo ha hecho porque tiene su perfume justo al lado derecho y lo escucha suspirar con fuerza mientras se mete las manos en los bolsillos.
—Oye, ¿Has visto a Butters? — pregunta impaciente, pero en voz baja.
— ¿Lo perdiste? — pregunta Craig dándole otro trago a la lager —. No lo he visto, ni siquiera sabía que tú ya lo habías visto ¿Se pelearon?
—Tu qué crees. Le solté la bomba de lo del viaje — Súbitamente Craig recuerda que debe decirle a Kenny que el Sr. Mackey les ha dado los permisos, pero el rubio no para —, ¿Quieres darme un trago de eso? Ya me dio migraña…
—No seas pendejo — murmura Craig extendiéndole la cerveza —. La cerveza no cura la migraña, la provoca.
—Si pero no estoy ebrio y si me va a doler la cabeza prefiero que sea por cruda y no por andarme preocupando por el señor conejo — Kenny hace orejas de conejo con la mano y se lleva la cerveza a la boca —. Por cierto… llevo un rato preguntándome esto pero, ¿Qué te pasó en el labio cabron? Se ve un poco rojo.
—Ah si — Craig se lleva la mano al rostro por instinto y mira a Clyde de reojo mientras le pone hielos a su vaso —, Tweek me soltó un derechazo.
—Que imbécil — murmura Clyde y le extiende el vaso con hielos —. Póntelo o parecerá que tienes paperas ¿Por qué mierda te pego?
— ¿Le tocaste el culo? — se burla Kenny liquidando el resto de cerveza.
Bueno fuera. Craig omite este pensamiento, lo deja muy arrumbado y se pone el vaso con hielos en la cara. El frescor es inmediato, no sabe porque no lo hizo antes, es que pensó que no estaba demasiado hinchado. Clyde Y Kenny comparten tragos nuevamente y lo observan detenidamente, esperando que Craig cuente la historia. El pelinegro pone los ojos en blanco y comienza.
—En realidad fue el — suspira —. El me toco la riata.
—Que vulgar eres — se carcajea Clyde.
—Si bruto, se dice el pito. Dilo Tweek me tocó el pito, anda repítelo…
— ¡No imbécil! — Clyde lo aporrea con la mano y Kenny se defiende derramando un poco de Whisky en el piso —. Si vas a decir las cosas dilas bien, Tweek me tocó la verga.
Y explotan en carcajadas, Kenny y Clyde se están abrazando por encima de los hombros. Craig está rojo, pero de furia. Quiere encestarles a los dos unos buenos puñetazos en sus jodidos estómagos hasta que paren de reír, o romperles el diafragma, pero parece que el alcohol ya ha comenzado a afectarlos porque ninguno de ellos parece tener miedo de que tienen a Craig Tucker medio enputado y muy avergonzado justo enfrente. Clyde saca de la nada una lista de formas para llamarle a los genitales masculinos y Kenny por alguna estúpida razón… de verdad es estúpida, termina imitando el tono de Butters.
— ¡Salchicha! — está ebrio seguramente, pero imita su voz malísima.
Butters ve a su amigo.
—Mierdaaa — susurra Clyde soltando a Kenny y Kenny de nuevo sale disparado en busca de Butters —. Hasta cuando dejará de joder ese pendejo al pobre.
—Eso le pasa por imbécil — Craig se sirve un vaso de vodka. Observa detenidamente como Kenny resbala con la alfombra llega hasta el marco de la puerta, alcanza la muñeca de Butters y es pateado hasta que cae en el sillón. No se quiere reír pero lo hace en voz baja.
Kenny se cae encima de un sillón, parece que ya no puede levantarse. Y todo es tan ridículo que Craig quiere ayudarle a pararse pero Clyde se adelanta y cuando está dando el paso para acercarse a su amigo es como si todo empezara a correr en cámara lenta, más bien ha posado sus ojos en algo que no pensó ver antes. No alcanza a dar ni dos zancadas, las piernas dejan de responderle y se le mete entre ceja y ceja la idea incongruente de que debe callarse y mirar. Es que Tweek ha entrado en el cuarto con un vaso rojo que sabe Dios que tiene y viene tomado del brazo de Pip que es todo sonrisas y carcajadas, Tweek se toma todo el vaso de una vez y murmura algo a Pip.
Pip se frustra, le sonríe con una fuerza exorbitante y Craig siente que ha tenido suficiente por esta noche. Que hay algo que parece ser celos en las huellas dactilares y quiere dar otro maldito paso. Pero Tweek lo mira, si coño. Lo está mirando…
Pip le entrega su propio vaso y Tweek lo está mirando como si quisiera destruirlo, se lo toma en dos segundos hasta que le escurre por la comisura de la boca. Pip le empuja en los hombros y aunque Craig quiere fingir que no escucha sabe que el inglés está un poco ebrio, que Tweek muy seguramente lo está bastante, y que si le dan otro vaso no podrá hablar…
— ¡A por el Tweek! — lo alienta Pip y se queda sentado en el respaldo del sillón.
Ahora hay dos zancadas entre ambos, el espacio entre la mesa y los sillones, donde hay un estéreo, donde ponen la música para la maldita fiesta ye está sonando esa puta canción de mierda que Craig solo recuerda por la segunda parte de la película de Kuzko ''Lets Groove''. Tweek no está temblando, se ve tranquilo pero más bien está ebrio, Dios Tweek nunca toma más que dos caballitos de tequila y sabe Dios qué se había metido.
—¡Craig baila conmigo! — lo grita tan, pero tan fuerte, que Craig da un respingo.
Toda la gente parece darse cuenta, y ahora se han quedado los dos uno frente al otro paralizados. Kenny asoma su cabeza entre los sillones y se venga, se está riendo suavemente. Clyde los mira como si los ojos fueran a salírsele en cualquier instante. Si Craig no supiera que saliendo del cuarto hay un pasillo y toda una planta baja llena de gente de la fiesta pensaría que de verdad ahora toda la atención, de cada una de las personas está sobre ambos.
—¡Baila conmigo! — vuelve a gritarle con más inseguridad. El rubio levanta las manos y jala las de Craig, se tambalea como si fuera una botarga de aire y Craig está siendo básicamente arrastrado.
Su corazón ya tenía dos minutos sin reaccionar. Solo mirando el suéter blanco de Tweek, la camisa verde sobresalir un poco, y lo semi arreglado, pero es que ese pelo alborotado, esos pasos de los setenta y la forma en la que estaban girando en ese espacio condenadamente pequeño. Craig comenzó a sujetarlo de las manos, pero le comenzaron a sudar ¿Por qué estás tan nervioso pendejo? Se regañó mientras guiaba a Tweek. Y luego Pip, que estaba súper ebrio terminó por soltarlos, acercarse a Tweek y enfundarle otro trago de Dios sepa que en la boca. Tweek lo bebió como si fuera su café favorito y se quedó ahí, como acabado de salir de la montaña rusa.
—Oye tú — llama apretando el puño a Pip —, ¿Qué chingados pretendes? ¿Estás divirtiéndote con él o a costa de él?
— ¡Me sorprende que tengas la capacidad de soltar insultos de más de una palabra! — Se burla Pip encantado con la mano en el estómago y la otra sobre los ojos —. No amigo, sigue con Tweek y veras como se la pasan bomba.
—No juegues conmigo franchute de mierda.
Pip levanta la cara para hablar, ya no se está riendo. Le han dado en la maldita fibra sensible de su cuerpo, está por reaccionar y Craig sabe que pelearse con él es completamente injusto y que si lo dejan hacer va a terminar por romperle la cara y cortarle el pelo rubio con unas tijeras para que aprenda que lanzar a Tweek a bailar con saber cuentas copas encima es una pésima idea y se lo piense mejor, la próxima vez. Aunque estaría claro que no volvería a haber una segunda vez. Da la zancada y tiembla como gelatina.
— ¡Craig no bailes con él, baila conmigo! — Tweek le esta mordiendo el hombro.
Ahí en medio de la fiesta, deteniéndolo de una pelea, ha pegado sus brazos como un pulpo alrededor de su abdomen y está clavándole los dientes en la parte dura del hombro. Aunque ahora Craig se siente lo más blando posible, ya no hay nada que le haga sentir fuerza, las piernas van a fallarle si Tweek sigue poniendo sus dientes ahí, y quiere, Dios, como desea que deje una marca… que succione, que haga lo que sea pero que lo haga. Carraspea recuperando cualquier fuerza y se lo quita de encima sujetándole de las muñecas.
—Estás borracho, no estamos bailando — le murmura Craig con precaución —. Tu estas bailando y yo procuro que no caigas te golpees con el filo de la mesa y te mates ¿Ya?
Por un segundo piensa que ha despertado el instinto paranoico en Tweek y se siente orgulloso, es como tenerlo consciente de nuevo. Porque se pone pálido, comienza a temblar suavemente y su borrosa visión lo enfoca, se le notan las ojeras y los labios medio abiertos, completamente blancos. Craig suspira aliviado y piensa que así si, así si puede cuidarlo. Pero luego el color de Tweek cambia nuevamente, la palidez es remplazada por un intenso color verdoso. Craig sabe lo que viene, sabe que tiene que hacer algo.
—Quiero vomitar… — gruñe Tweek.
Por suerte no lo hace.
Craig lo carga, se lo pone en los brazos, Tweek está ebrio pero lucha por bajarse, simplemente se sigue moviendo hasta darse cuenta de que si lo sigue haciendo va a sacar hasta la sopa de la mañana, y Craig lo tiene como un costal de papas sobre el hombro y cree que puede llegar al baño más cercano sin que Tweek le vomite toda la espalda. La canción ha terminado y ahora ellos dos están saliendo, mira la puerta del baño de abajo. La abre sin tocar y oh sorpresa Token y Nicole están casi follando, pero no les dice nada ni les pone el perdón porque Tweek está murmurando algo ya mismo.
—Al cuarto… al cuarto no, Craig.
Hace caso omiso y sube las escaleras con él en la espalda. El trote hace que Tweek suelte un hipido que Craig confunde con una arcada y antes de que sea demasiado tarde ya lo bajó de su espalda y lo sentó sobre la cama.
Tweek lo mira desde abajo.
La habitación es oscura, Craig no distingue de quien es ni le interesa, pero la cama es grande y está completamente vacía. Hay un baño o eso parece la luz está encendida y la puerta medio abierta. La puerta de la habitación si está cerrada y Tweek ya no está pálido, ni verde. Parece tan ebrio, tan rosa. Tiene la boca entreabierta. Craig siente que debe cuidarlo, que de ser posible le meterá los dedos en la garganta para sacarle todo el alcohol del estómago. Él ha bebido mucho, conoce los trucos, le das café y se le baja, algo picoso para que sude, lo haces vomitar o en el peor de los casos una ducha fría le ayudará. Suspira y observa con intenciones de regañar. Pero la mirada de Tweek lo deja más que helado, se ha petrificado.
—Vamos al baño — murmura —. Te haré vomitar.
—Mmnnooo… nada de vomitar nada. Tengo que decirte esto — murmura y la cabeza se le va para atrás —. Si no estoy ebrio no puedo decirte nada y me trabo más.
—No necesitas estar ebrio para decirme nada. Es más si dices algo ahorita no podría creerte así que levántate, te llevaré al baño — lo jala de los brazos pero Tweek es igual de rápido, los enreda sobre su cuello y lo jala y esta vez ya no es Tweek quien queda encima.
Craig tiene la rodilla en la apertura entra las dos piernas de Tweek los brazos a ambos costados de la cara, y la mirada vacilante del rubio. Sabe que está demasiado cerca, que está literalmente encima de él, que dé ser posible podría decirse que lo está acechando, lo está teniendo tan cerca… solo debe dejar de poner fuerza en los brazos y por fin quedaría encima de él, por fin… quiere, quiere hacerlo.
—Dime Craig — suplica Tweek —, ¿No quieres saber lo que siento? Porque la noche aún no termina y tú no estás lo suficientemente cerca…
¿Debo de saberlo?
Oírlo hablar así. Definitivamente Tweek ebrio no tartamudea, no está nervioso. Parece más cuerdo, menos paranoico pero Craig sabe que no debe dejarse llevar. Que esto es un estado temporal, que sabe Dios cuantas veces ha estado derramando bebidas sobre los sillones pensando en un par de cosas que cuando el alcohol en las venas es demasiado parecen posibles, o tal vez es él el que está ebrio y está imaginando que Tweek tiene calor, que se quiere quitar el suéter y que lo hace mal. Él debe estar imaginando, debe estar soñando que ese rubio paranoico lo está seduciendo.
Mierda. Y tiene miedo, tiene miedo de hacerle algo a Tweek, porque el rubio se saca el suéter como puede y está tocando fondo. Jadea. Se debe alejar, pero ya…
—Hay algo que debo decirte — jadea con el suéter atorado en los codos, el rostro fijo sobre el suyo.
Craig había sido todo cuidado, todo acercamientos extraños y nada furtivo. Se da cuenta que Tweek está sonriendo muy suavemente, como si acabara de decirse un chiste personal, uno que solo el pudiese escuchar y luego lo mira. Debe de separarse, porque si alguien entra y los ve así con Tweek medio desnudándose y en dos segundos más él puede tener una erección, si algo así pasa definitivamente esto se saldrá de control…
—Creí habértelo dicho Craig — gruñe Tweek —, te ves tan enojado, pero cálmate… esta vez no vas a conseguir que me detenga.
Craig niega lentamente. No sabe que decir, no sabe qué hacer y Tweek vuelve a soltar una risa que lo deja estupefacto, consigue sacarse el suéter blanco y lleva sus manos hasta los botones de su camisa, pero no la toca. Craig suelta el jadeo más extraño de su vida, más necesitado. Como que necesitaba mirar que era exactamente lo que Tweek debía hacer pero no lo hace, porque el ojiverde llevó sus manos hasta el pantalón de mezclilla, están conteniendo la respiración. Quiero que esto pare, van demasiado rápido, y Tweek se está comportando demasiado extraño incluso para estar ebrio. Incluso para estar desabrochándose el pantalón ¿no se da cuenta que tan peligroso es? Que si quiere él puede lamerle el cuello, marcarlo donde necesita ser marcado para que todos lo vean, pero Tweek no está concentrado en lo que Craig siente, está arreglándose el cabello, sonriendo, bajándose los pantalones.
—Tweek bast… — no puede ni moverse, el rubio lo atrapa con los ojos decididos y lo jala de nuevo, lo pega casi a su cara, solo para que después la ladee y sonría como maniaco.
—Ahora yo tengo el control Craig — lo dice en un susurro juguetón, sumiso y dominante. Craig traga saliva — Ghhh, ahora escucha esto… — pega sus labios al lóbulo de la oreja de Craig, suelta un soplido que congela hasta las entrañas, Craig siente que quiere que lo lama pero está tan sucio. Su mente es tan sucia, no quiere ni tocarlo con sus manos porque sabe que él se la ha jalado diez veces más solo pensando en él y que Tweek no merece que alguien así lo toque. Porque oh vamos, esto es un infierno. Está habitación está en llamas —. Terminó la espera, es momento de hablar… Craig yo tengo tu ropa interior.
— ¿Qué? — balde de agua fría.
—La traigo puesta — sonríe con altives y lo toma de las mejillas, su toque quema y hace que Craig baje la mirada, vea parte del vientre blanco el pantalón desabrochado y ahí esta ese par de calzoncillos que le presto hace diez siglos… los trae puestos —. No está lavada.
— ¿Qué? — se le ha secado la boca, la garganta.
—Ya no te ríes — Tweek hace pucheros —. Pero tenía que decírtelo. No la he lavado desde que me la diste, no se la robaron los gnomos, yo la atesoré… la cuidé, la guardé. Anhelaba tenerla, porque era tuya.
Están sumamente cerca, Tweek ronronea. Craig está paralizado, encima de él mirándole la entrepierna, está consternado, estupidizado, ya ni siquiera sabe que hacer o que decir o como mierda reaccionar. No sabe si esta solo sacado de pedo o si quiere fallárselo, es parte una de la otra. Es que es tan sexy… trae su ropa interior puesta, la esa usando como si fuera un afrodisiaco y Tweek gime cuando Craig por fin consigue zafarse. Y se quiere levantar de la cama porque esta ensimismado mirándole los calzones, sus calzones esta tan hipnotizado que cree que se va a desmayar en cualquier mini instante.
—Tweek — su voz es clara, firme, no quiere repetir — ¿Por qué haces esto?
Se martiriza. Tweek le pone los ojos encima, y se aleja, se recarga en la cama hasta quedar contra las almohadas, y no deja de bajarse el pantalón a sabiendas que Craig está pegándose a la pared como si fuese un gato asustado, o un león a punto de saltar a su presa, pero que como Craig está tapándose los ojos con la mano es imposible que vea como Tweek se está quitando cada prenda de encima y que si su ebriedad se lo permite terminará completamente desnudo, con unos calzones que no son suyos.
—Estoy intentando muy determinadamente ser tu amigo.
Y lo ha soltado todo, está furioso, confundido. Quiere atacarlo, pero sabe que Tweek no entiende sus ganas constantes de besarlo, contenerse por no saber si lo que sentía estaba bien, su necesidad de estar con él si es que el quisiera, de soltarle todo como si quisiera expulsar el corazón por la boca. Se ha estado reprimiendo todo el maldito tiempo, pensando que no era lo correcto pero llega el con un par de copas extras y le hace esto como si Craig no supiera que está hasta el tope, que está casi tocando el fondo, no va a poder hacer mas eso de quedarse dormido y pensar que tal vez Tweek también se masturba pensando en él.
—Pero he estado soñando contigo todas las malditas noches desde hace un siglo — gruñe quitándose la mano de los ojos —, y estoy demasiado ocupado perteneciéndote como para pensar en siquiera decirte lo que siento. Así que tranquilízate y cuando estés consciente y puedes aceptar que tal vez te sientes de la misma forma que yo… Yo querré saber si nuestros sentimientos son recíprocos. Pero te diré que las noches ebrias no son para confesar el amor…
—No se me va a olvidar en la mañana — confiesa Tweek —. Ahora puedo quitarme la ropa, puedes besarme, cogerme. Podemos besarnos hasta que sea de día y puedes hacerme lo que quieras…
—No me tientes.
Tweek lo está tentando, se está arrastrando como un gusanito de seda por todas las cobijas. Se está quitando la ropa como loco, esta rojo y ardiente y Craig quiere aferrarse con garras y uñas a la pared porque lo está mirando hacerle el striptease ebrio más jodidamente ardiente, y esto era una maldita fiesta normal hace dos horas y ahora está a punto de realizar una fantasía caliente en la que se folla a Tweek en una cama oscura y pueden gemir por horas y Dios ¿Cuándo fue que aceptó que estaba tan colado por Tweek? Solo ahora… solo ahora fue el momento de aceptarlo. De realizarse y Tweek ya no trae nada encima más que la ropa interior. Saca un gruñido animal de la boca… y camina dos zancadas hasta ese cuerpo.
—Cr…Craig — Ya está tartamudeando ¿Significa eso que ya no está tan ebrio? O que esta igual de ansioso que el ojiazul —. Vamos a besarnos toda la noche.
—No esperes que estando medio desnudo lo único que haga sea besarte.
Y se lanza contra él, se está poniendo muy caliente, quitándose la chamarra azul y quedando con una vil playera de algodón blanco que se saca por arriba de la cabeza, con maestría y ya está mostrando todo su sex appeal, es todo abdominales, mordiéndose el labio y viendo a Tweek contra las almohadas, con los ojos medio cerrados. Quiere comerle la boca como un primitivo humano, o como un animal salvaje. Su cuerpo tiembla, los dos ya están sudando y no se han puesto ni la mano encima.
Esta deslizándose y no ha bebido tanto como debería. Craig va a jadear, solo ha puesto sus manos sobre esa espalda desnuda, es la primera vez y quiere mantenerlas ahí. Quiere tocar cada uno de los huesos de su columna vertebral, todo lo que está mirando solo le hace querer portarse súper mal. Y levanta la boca para besarle los labios a Tweek y poder comenzar con el ritual satánico de hacerle de todo a Tweek, no importa si mañana no se acuerda de nada, ya se confesará luego. El rubio ya se le volverá a declarar, no importa donde quede regada esa ropa interior.
— ¡N-n-no me-e joda-a-as! — grita alguien abriendo la puerta y encendiendo las luces, y por supuesto es tartamudo.
— ¿Q...ue? — Craig quiere mirar pero le sueltan un golpe jodidamente fuerte.
— ¡Gah! ¡Oh Dios! ¿Craig estas bien? — Tweek se desmaya sobre las almohadas, por la presión, por el alcohol por lo que sea.
Pero Jimmy acaba de apalear a Craig con sus muletas hasta que el pelinegro se soba la cabeza como si le estuvieran pegando cinco chicos afuera de la escuela. Intenta defenderse pero en eso hay un mal golpe que cae justo en su nuca y como si no fuera suficiente ha terminado noqueado, sin playera. Con Tweek desmayado en las almohadas y no tiene tiempo ni para preocuparse en quien sacara a esos dos cadáveres de la fiesta.
N/A: ¡Wa! ¡Wa! Casi, casi lo hacen… tengan por seguro que está será una semana incomoda entre Tweek y Craig. ¿Tweek recordará lo que le dijo a Craig? ¿Recordará que se la abrió de piernas como si no hubiese un mañana? ¿Por el amor de Dios Tweek estabas usando esa ropa interior sin lavar?
Como siempre muchas gracias por su apoyo, espero que hayan disfrutado leer este capítulo, yo definitivamente disfruté escribirlo. ¡Un abrazo y nos leemos en los reviews!
