Ok, ok se que no tengo perdón, me parezco a aquello(a)s escritoras que tienen mil años con los fics sin actualizar, pero en verdad, intento escribir lo mas que puedo, pero mi carrera me vuelve loca y miren que intento escribir cada que tengo tiempo, ademas de que estoy algo poco inspirada para continuar, porque quisiera terminar, pero también darle un poco mas de drama pero luego parecerá un poco novelsco aunque no puedo decir que Candy no sea novelesco, pero no se, que me dicen ustedes.

Mil millones de gracias por leer, por esperar, por sus reviews, por seguir leyendo, en verdad eso me alegra mis días, espero que este capítulo aunque es un poco corto ya esta listo y ademas de que he decidido no subir capítulos muy largos, ahora seran cortos de aqui al final para así no tardar tanto.

Les dejo este capi y espero que lo disfruten.

Besos IRES

CAPITULO 11

¿Me amabas?

- Nos vemos allá –dijo Terry tomando su ropa mientras ella entraba en la ducha. – Oye, si no quieres quedarte en la mansión, ven a la casa, toma la llave que esta en la cocina.

Terry entro en la fiesta y vio que muchos invitados conversaban cerca de los faroles colocados por todo el jardín, camino y se acerco a Albert.

- Pensé que te habías marchado.

- Aun no, saldremos mañana – dijo el

- No te he felicitado, me da gusto Karen es una gran mujer.

- Lo se –dijo el – ella te ha estado buscando para bailar contigo.

- Entonces no le hare esperar mas.

- Dime, hablaste con ella.

- Si –dijo Terry – creo que las cosas se van a aclarar.

- Me da gusto. – El rubio solto el brazo del moreno y este camino y abrazo a la novia que parecía estarlo riñendo mientras comenzaban a bailar.

Tom permanecia en la puerta mirando por el camino para ver si su hermanita regresaba, Patty había subido a dormir a Marcus y a Marcy que estaban inquietos por la desaparición de su madre, la gente comenzaba a marcharse y solo quedaban los mas allegados a la familia Andley, a lo lejos vio las luces de un auto y sonrio al ver que era el viejo auto de Mark, el y Patty iban cada mes a limpiar al casa y le daba mantenimiento a el auto, pues algún día Candy regresaría y lo ocuparía. Se acerco y la vio bajarse había cambiado de ropa y traia el cabello recogido, pero lo que mas le impresiono fueron los golpes en el rostro.

- ¿Candy? –dijo sintiendo la rabia crecer en su interior, Patty le habia dicho que Terry la habia acompañado y ahora ella regresaba golpeada. Se dio la vuelta y camino a prisa hacia la pista de baile.

- Te lo dije, te dije que no te perdonaría si la lastimabas –dijo el golpeándolo y lanzando al suelo mientras Karen se quitaba de en medio.

- ¡TOM DETENTE! –grito Albert alejando a su esposa e intentando detener al moreno que tiraba golpes a diestra y siniestra, al fin entre dos personas lo detuvieron, pero en un momento se descuido.

- TOM – grito Candy interponiéndose entre Terry y el. – Alto.

- ¿Lo defiendes? –dijo el indignado – Candy, como es posible mira como te dejo – todos los presentes la miraban sorprendidos, horas atrás ella estaba muy bien y ahora los morados eran muy notorios.

- El no me hizo nada –dijo ella – El me salvo Tom, esta mañana estaba maquillada, pero cuando estuve en New York alguien me ataco. Vamos dentro te explicare.

- Me voy a casa –dijo Terry mirando a Albert.

- Terry espera.

- No –dijo el – Debemos esperar que las cosas se calmen, ella les explicara todo. –subio por sus cosas y bajo en silencio mientras los últimos invitados se marchaban, vio a Neil que lo miraba molesto y entraba a casa, ese hombre nunca le dio buena espina y en ese momento camino despacio, pasaría la noche en casa de Candy, quizás al dia siguiente ella y el podrían pasar tiempo juntos aunque no habían quedado en nada.

Candy estaba enojada, entro al salon y miro a su hermano que parecia a punto de volver a salir a perseguir a Terry, Albert entro y cerro la puerta dejando a todos fuera del salón solo estaban ellos tres.

- ¿Acaso piensas otra vez volver a lo mismo Candy?

- ¿de que estas hablando Tom?

- MIRATE – dijo alzando la voz – La ultima vez te rompio el corazón, ¿no le basto con eso? Ahora quiere golpearte. ¿Dime piensas volver con él?

- El no me golpeo, porque no me preguntas –dijo ella dolida – Acaso crees que me dejaria golpear por un hombre.

- ¿Qué quieres que piense? Antes de que te marcharas te veías muy bien.

- Era solo maquillaje, preguntale a Albert, a Annie o Archie, anoche me intentaron asaltar, asesinar o algo así, Terry fue el que me encontro –dijo ella mirando a Albert que la miraba sorprendido – El no sabía que era yo, solo hizo una buena acción.

- Entonces, el no te.

- No –dijo ella – Ahora es mejor que te disculpes con él, y si pienso volver con él o no es mi problema no el tuyo. Ahora me dejas sola con Albert.

- Si hermana –dijo el – disculpame Candy, yo me sentí muy mal por.

- Está bien, hay que calmarnos y hablaremos después.

Candy miró a Albert molesta, mientras venía no podia dejar de pensar en lo que Terry le había dicho, le dolía que Albert le hubiera hecho eso.

- ¿Es cierto? Dime, ¿Es verdad que Terry me busco despues de la muerte de Susana?

- Si –dijo el rubio suspirando.

- ¿Por qué lo hiciste? Sabes cuanto sufrí, mi corazon se desgarro y tu lo permitiste.

- Candy, no fue mi intencion, pero crei que era lo mejor.

- ¿lo mejor, para quien? –dijo ella llorando de rabia – Desgarre mis sueños, mi deseo de estar a su lado.

- Pero conociste a Mark.

- NO LO METAS EN ESTO –dijo ella dolida – Mark fue una persona maravillosa, lo mejor que me paso mientras estuvimos juntos, pero tu hiciste que Terry y yo nos alejaramos lastimados. Creí que era tu amigo, creí que lo que yo quería te importaba.

- Claro que me importaba, me importa mas de lo que crees. –dijo el dolido.

- Entonces porque.

- Candy que nunca te diste cuenta, todo lo hice por que te amaba –dijo el dolido – te adopte porque cuando te vi llorando aquella vez bajo el árbol me cautivaste, tenía que cuidarte porque mi alma se desgarraba si algo te pasaba, Candy el verte llorar en este momento, el verte llegar toda golpeada me hace sentirme inutil, no ves mis sentimientos por ti.

- Albert –dijo ella dando un par de pasos hacia atrás. – Pero tu eres Albert… yo nunca pense en ti.

- Lo se –dijo el mirando el suelo – Y acepte tus desiciones, el estar con Terrance, el huir de colegio aunque te segui, sabía que alejandote podrias vivir, no solo sobrevivir, cuando conociste a Mark y aceptaste su propuesta, acepte mi derrota, cuando Terry se marcho creí tener una esperanza, pero murio con Mark.

- Pero y Karen.

- Amo a Karen –dijo el mirandola – Pero tu dejaste una marca muy profunda, y me duele verte así.

- Albert, esto es una locura, yo debo irme, nunca pense –dijo ella dirigiendose a la puerta.

- No –dijo el deteniéndola, sabiendo que todos escuchaban detrás de la puerta –Lo siento, no te marches por mis errores, eres parte de esta familia.

- Lo se –dijo ella -Pero en estos momentos mi corazon esta muy lastimado, tengo planes, ire por mis hijos y mañana que Dorothy empaque mis cosas y las lleve a casa.

Salio mirando a todos los que estaban escuchado detrás de la puerta y subio la escalera, al entrar en su habitacion cerro la puerta, pero sabía que las cosas no volverían a ser iguales, su orgullo era demasiado, habia sido lastimada por tantos que no sabia en quien confiar. ¿Acaso Annie, Archie y Patty sabian esto? Entró en su habitación y cerro la puerta con fuerza, estaba enojada, lo mejor era irse de una vez, miro en el sofá las maletas aun a medio desarmar y comenzó a meter todo de una vez.

Albert vio a Karen subir las escaleras hacia su habitación, sabía que la había lastimado que le había mentido como a todos, despacho a todos los familiares y amigos y subió detrás de ella, al entrar en la habitación la vio sentada en la cama luchando con un pañuelo.

- Karen.

- No digas nada.

- Lo siento –dijo el suspirando – No se que decirte.

- Nada, me mentiste.

- Y que querías que hiciera.

- Me dijiste que no la amabas.

- No lo hago, no de esa manera.

- Y porque se lo dijiste.

- Porque necesitaba hacerlo –dijo el cansado – yo, cuando ella se caso con Mark supe que nunca podría ser mía, así que la olvide, despues tu poco a poco fuiste ocupando mi corazon, fue por esa razon que tarde tanto en pedirte matrimonio, no podia hacerte eso, eres muy importante para mi.

- Solo promete que nunca mas me mentiras –dijo ella mirandolo llorosa.

- No lo haré, lo prometo.

- Y no vayas detrás de ella, por favor. – Albert se puso de pie y miro por la ventana, Candy salía a toda velocidad de la propiedad Andley, quizas era lo mejor por el momento.

Candy se detuvo entre su propiedad y la de los Andley, se sentía muy enojada, antes de salir había discutido con Annie, ella sabía de los sentimientos de Albert hacia ella y nunca se lo dijo, pero Terry era su amigo, miro a sus hijos que sollozaban abrazados en el asiento trasero, los había regañado y ellos estaban dormidos, se paso al asiento de atrás y los abrazo.

- Lo siento mis amores –dijo ella besandolos – se que no debi gritarles, estaba muy enojada, me perdonan.

- Si –dijo Marcy reconstandose en sus piernas. Marcus la miro y no dijo nada solo se recosto en la otra pierna, ella comenzo a cantar mientras sentía un nudo en su garganta, ¿Qué hubiera dicho Mark de todo esto? Por un instante lo odio por haberla abandonado, por hacer que su corazon y su mente fueran un lio nuevamente, y comenzo a llorar, por primera vez en muchos años sentía la ausencia de su marido, tan hondo que creyo morir, sus hijos se quedaron dormidos y ella arranco de nuevo el auto y se detuvo fuera de la casa. Había estado llorando por mas de una hora, le dolia demasiado todo. Abrio la puerta con Marcy en brazos y subio con cuidado hasta dejarla en la cama de las visitas, se dio la vuelta para ir por Marcus y vio que Terry lo traía en brazos. Candy lo miro y salio sin decir palabra.

Terry la siguio en silencio, ella llego a la sala y se dejo caer frente al fuego que el habia preparado, el se sento a su lado y la abrazo, ella se dejo envolver por sus brazos y se recargo en su pecho.

- ¿Porque lloraste princesa?

- Es tan dificil vivir –dijo ella.

- Si –dijo el – pero vale la pena -el la giro para mirarla a los ojos – Candy te extrañe demasiado y esta vez no pienso volverte a perder, casate conmigo.

- Terry –dijo ella sorprendida era la segunda vez en el día que se lo proponia. – Cuando regrese de Italia lo hablaremos.

- No quiero dejarte ir.

- Debes hacerlo, tu tienes cosas que hacer aquí, se que tu hermano esta importando vinos puedes expandir la empresa.

- Bueno no sera fácil con la empresa Andley de por medio.

- Creo que te dejare el mercado a ti.

- ¿Paso algo?

- Solo una discusión, pero quiero saber de ti –dijo ella mirándolo – han pasado cinco años y no se nada de tu vida, que hiciste en todo este tiempo.

- Nada –dijo el – ya te lo dije, vague sin rumbo, estuve en Londres, aquí, y después me fui con mi hermano, me había hecho a la idea de que eras feliz, ¿lo fuiste?

- Si –dijo ella – por unos meses, la guerra fue cruel y eso que estaba terminando, Mark cada día me recriminaba el haber marchado con él, pero no podía dejarlo solo despues bueno ocurrio el accidente y murió –dijo ella mirado el fuego – dijeron los doctores que estuve meses inconsiente, creo que una parte de mi deseaba morir con él, pero otra parte deseaba vivir y darle vida a mis hijos, cuando llegue a Italia fue terrible, creí que me iba a volver loca.

- ¿Albert lo supo?

- Si me fueron a visitar –dijo ella dolida por el recuerdo de las palabras de su tío abuelo. Ella lo miro y vio el dolor por esa declaracion en los ojos del moreno. – Pero yo no queria salir de esa depresion. Había días que me perdía entre los viñedos escuchando su voz, pero despues desaparecia, Aurora me ayudo a salir de esa terrible desolacion.

- Oh preciosa –dijo el abrazándola – Prometo que no volverás a pasar nada así.

- No creo soportarlo, por eso tengo miedo de ti.

- No temas, esta vez no te dejaré ni me iré a ningún lado.

- ¿Cómo esta tu madre?

- Excelente, es feliz cuidando sus dulces candys.

- ¿Las sembró?

- Si y ahora son parte de su jardín, deberas ir conmigo a casa, se que se alegrara en verte.

- Si yo también, pero tengo que irme, quizas cuando regrese.

La noche avanzo y ambos se durmieron en el suelo abrazados, la chimenea se fue extinguiendo hasta el amanecer. Cuando el sol brillaba en lo alto los dos aun dormían, pero eran observados por dos pares de ojos sorprendidos.

- Mami –dijo una vocecita haciendola abrir los ojos y sentirse sorprendida por los brazos que la aprisionaban.

- Hola Marcy. –dijo removiendo a Terry que abrio los ojos y sonrio al verlos.

- Vaya que ustedes madrugan –dijo levantandose - ¿Quieres un poco de café?

- Gracias –dijo ella mirandolo ponerse de pie y caminar hacia la cocina.

- ¿Por qué el Señor Terry esta en la casa?

- Marcus, Marcy el es mi amigo, y quiere que nos casemos.

- ¿El sera tu esposo? –dijo Marcus haciendo un puchero.

- ¿Será mi papá? –dijo Marcy sorprendida.

- Pues.

- Si –dijo ella brincando – Mami el es muy bueno y en el tren jugo conmigo, yo quiero que sea mi papi, te casaras con el.

- Mama yo no quiero –dijo el niño apretando las manitas.

- Pero crei que te agradaba.

- No porque si te casas ya no nos querras. – La niña dejo de brincar y la miro.

- ¿Quién te ha dicho eso? Claro que los querre, ademas el tambien los querra mucho, y puede contarles muchas cosas del teatro.

- De verdad nos querras.

- Si. –dijo ella

- Y yo tambien enanos –dijo Terry sentandose en el sofa – Amo a su mamá y no quiero estar lejos de ustedes.

- Tendremos papá –dijo Marcus riendo y corriendo por la sala en compañía de Marcy.

- ¿Es lo correcto? –pregunto ella nerviosa.

- Lo es –dijo sonriendo Terry mientras la besaba en la punta de la nariz.

Candy paso todo el día en compañía de Terry y sus hijos en la casa arreglando, moviendo los muebles, abriendo ventanas, miraba con alegría como sus hijos aceptaban a Terry y reían con él, nunca los había visto convivir con alguien de esa manera, se sentó en el sofá y vio a sus hijos corriendo en el jardín.

- ¿Te hago compañía?

- Por supuesto –dijo ella recargandose en él. – Me siento tan feliz.

- No te imaginas como me siento yo, quisiera, gritar.

- Nunca creí volver a verte –dijo ella – Cuando supe que tu hermano era con quien hacia tratos me sorprendi mucho.

- Es cierto –dijo el – mi cuñada me dijo sobre ti. Queria que te conociera.

- ¿Es tu casamentera?

- Bueno no le gusta verme solo, ha sido una gran amiga desde que me mude a casa de mi padre. Se alegrara mucho cuando te vuelva a ver.

- Terry en verdad estas dispuesto a hacerte responsable de mi y mis hijos.

- Nunca he dicho nada tan en serio como esto. Candy tengo que ir a hacer unos arreglos, probablemente me vaya mañana y regrese en un mes.

- ¿Entonces no te veré antes de partir?

- Probablemente no, pero ten en cuenta que la boda será en quince días a partir del momento en que regreses.

- ¿No se arrepentirá Duque de Grandchester?

- Probablemente lo hará usted primero Duquesa de Grobe. – El la comenzo a besar en los labios mientras jugaba con su cabello.

- Jijijiji – escucharon risas detrás de ellos y Candy la miro.

- ¿Por qué dejaron de jugar par de pillos? –dijo Candy.

- Mark dijo que si nos puedes llevar al zoologico.

- Quizás mañana, porque no vamos hoy a conocer la casa donde crecí.

- Si –dijo Mark saliendo de un rincon

- A ver jovencito –dijo Candy – Acaso crees muy valiente mandar a tu hermana a preguntar por ti.

- Ella se deja mamá –dijo el pequeño haciendo un puchero.

- Vamos arriba los cambiaré.

- Iré a preparar mi maleta. –dijo Terry poniendose de pie – me das un aventon a la estación.

- ¿te vas a ir Terry? –dijo Marcy.

- Volveré en unos días.

- ¿Y si vas a ser mi papi?

- Claro que si –dijo el

- Bajamos en un momento.

Terry tomo sus cosas y se sentó a esperarlos en el recibidor, no podía negar que había pasado unos días increíbles y no quería separarse de Candy, pero ella debía viajar a traer a sus suegros y el tenía que hacerse cargo del nuevo terreno vinicola que había adquirido, ademas era un perfecto regalo de bodas para su Tarzán Pecoso.

Candy se detuvo en la estación donde Terry desempaco y le sonrió.

- Prométeme que regresaras.

- Y si no lo hago.

- Iré a buscarte –dijo el – así que espero verte en un mes.

- Quizá se un poco mas, pero te enviaré un telegrama, ¿por cierto a donde?

- A casa de mi madre –dijo el – Ella me lo hará llegar.

- Bien, nos vemos –dijo Candy sonriendole.

- Claro princesa, nos vemos niños –dijo el levantando la mano en señal de despedida, los niños miraron por el vidrio de atrás y se despidieron hasta que lo dejaron de ver.

- Mami –dijo Marcus – mi papi no se va a enojar porque voy a tener otro papi.

- No –dijo ella – Tu papi sabe que tu nunca lo dejaras de querer, ademas el nos esta cuidando desde el cielo –dijo Candy mientras conducia por la carretera que la llevaba a el Hogar de Ponny. – Y en unos días volveremos a Italia.

- ¿Iremos con los abuelos? –dijo Marcy entusiasmada.

- Si –dijo Candy – Volveremos a casa.

Listo, acabo de terminarlo, disculpen la falta de acentos, pero mi word no tiene acentos y yo soy mala para ponerlos pero bueno, espero que lo disfruten, gracias por leer y también se que es demasiado pedir pero no olviden dejar sus comentarios.

Besos

IRES