Promesa de un Encuentro para la Eternidad
Ella se acercó al lugar exacto del origen, era difícil avanzar o siquiera reconocer algo, pero pudo sentirlo, su aura permanecía aún en ese lugar y allí, en el lugar en el que él estuvo pudo ver algo brillando en el suelo, un brillo plateado en matices dorados debido al sol, se acercó y lo cogió, en seguida reconoció lo que era, su anillo… Miró el cielo, el sol iluminaba el lugar con ese tono dorado como sus cabellos, el cielo tenía ese tono azul de sus ojos y el lugar era la viva imagen de su arte – Deidara… koibito-san… - Observó el anillo y lo colocó donde él siempre lo llevaba, y guardó en su memoria aquella escena, los últimos instantes en que sus miradas se cruzaron… Aquello no era un "Adiós", aquello era una promesa a la eternidad, ellos volverían a encontrarse…
