Nuevo capi :3 Aquí avanzamos con la investigación y Miles está buscando respuestas... ENJOY :D
Nombre: Karolina
Apellido: Kattles
Nombre de Agente: Lucy Gallagher
Código: 04690368509
Fecha debut: 3/5/1998
Estatus: Retirada (asesinada)
Nombre: Jon
Apellido: Eveens
Nombre de Agente: Jaspen Farber
Código: 23920024857
Fecha debut: 17/10/2002
Estatus: Desaparecido (caso MD-10)
Dejé las hojas esparcidas sobre la mesa, analizando todas las informaciones con lógica. Estaba en lo cierto, los dos eran agentes secretos, pero, ¿para quién trabajaban? ¿Y cómo consiguieron entrar en mi casa el día del crimen? Pero ahora, un misterio parecía haberse resuelto. El verdadero nombre la víctima no era Lucy, sino Karolina. (Sí, extraña coincidencia.) Eso explicaba la pintada en mi cocina "Te amo Karolina". Si suponíamos que Jon Eveens era el culpable, ¿por qué matar a la mujer que amaba? Y si había desaparecido, ¿por qué haber vuelto ahora, y para cometer un crimen nada más y nada menos? Por supuesto, podía emitir millones de hipótesis: disputa amorosa, conflicto en el trabajo si es que trabajaban juntos, problemas económicos… Pero no tenía ninguna prueba que respaldase ninguna de mis inverosímiles ideas. Tendría que volver al centro de detención para preguntarle sobre este caso MD-10 y…
-¡Señor Edgeworth!
Tuve que reprimir un sobresalto cuando el detective entró abruptamente en mi despacho. Parecía nervioso y ansioso por soltar cualquier cosa que estuviese pensando. Recé en mi cabeza para que no fuese ninguna tontería de las suyas como que su abrigo olía a gato o el resumen del culebrón del martes noche. Me daba casi miedo preguntar.
-¿Sí, detective? ¿Algo IMPORTANTE que informar?
-Hemos descubierto que alguien había entrado en el sistema de seguridad unas horas antes del crimen. Por eso las cámaras no han captado ninguna imagen. Sin embargo –se dio prisa en añadir al ver mi cara molesta y cansada –el audio existe y tenemos la conversación entre la víctima y el asesino antes del momento fatal. Aquí tiene la cinta, amigo. Quiero decir, señor.
Mi cara se iluminó a mi pesar. Con suerte esa podría ser la prueba concluyente que estaba buscando. Puse el CD en el reproductor y escuché el diálogo entre el hombre y la mujer.
*…bip*
….
-Tú…¿qué..?
-¿Qué haces tú aquí?
-¿Cómo…años…tú?
-Tú me robaste todo y…
-¡TODOOOOOOOO!
-Iiiiiiiip
*… bip*
Suspiré al ver la mirada desolada del detective. Seguramente se esperaba esto tanto como yo. La grabación era confusa e incomprehensible. La mayoría de las partes estaban cortadas, ni siquiera podía decir quien hablaba en qué momento. La palabras se cruzaban, los volúmenes variaban. Más que ayudarme, esto solo me confundió más. Di las gracias al detective por su trabajo y le pedí que se fuese. A regañadientes abandonó mi despacho, seguramente culpable de haberme cargado con más preguntas. Pero una prueba era una prueba, y me ayudaría a llegar a la verdad, de alguna manera. Pero antes de que pudiese pensar qué hacer con la prueba, mi teléfono de mesa sonó.
-Buenos días, despacho fiscal de Los Angeles. Habla Miles Edgeworth.
-¡Edgy! Hola. Puedo llamarte así, ¿verdad, colega? –era indudablemente el acusado, Jon Eveens. -¿Qué, buscando pruebas para declararme culpable?
-Para encontrar la verdad –respondí, molesto. –Ese es mi trabajo.
-Ya, claro –replicó, poco convencido. –Bueno, los tíos estos del centro de detención me están mirando como psicópatas, así que no tengo mucho tiempo. Tengo que pedirte un favor.
-No creo que se esté dirigiendo a la persona correcta, señor Eveens.
-Aw, Miles, ya te he dicho que hay confianza. Deja de tutearme. Además, estoy más que convencido de que podrás hacerme este favorcito. Supongo que vendrás a verme dentro de poco,¿verdad? –de repente sonaba más serio. Por primera vez, me planteé que él solo estuviese montando un espectáculo. Que estuviese escondiendo su verdadera naturaleza.- Quiero que me la traigas a ella.
-¿?
-Tráeme a Franziska von Karma.
Y sin más colgó, dejándome con aún más incógnitas que contestar. Definitivamente, este caso se volvía más y más oscuro, y no me gustaba que Franziska estuviese involucrada. No me gustaba ni un pelo.
Franziska P.O.V:
Hoy había sido un día agitado. Por alguna razón no podía dejar de pensar en ese…estúpido. Me preguntaba que diría cuando nos encontrásemos en casa, si sería muy incómodo. Cuando volví , con un peso en los hombros, Miles estaba apoyado en la encimera, revisando unos papeles y obviamente preocupado. Marita estaba en frente de la televisión, completamente absorbida por Bob Esponja y su inseparable amigo Patricio. Los dos se giraron simultáneamente al oír el chirrido de la puerta que necesitaba algo de aceite desde hacía años. La pequeña enseguida vino a mis pies y la cogí en brazos, y ella me tocó mi mejilla fría. En seguida esta se puso roja cuando vi a Miles, que me miraba sonriendo. Puse a la niña en el suelo y volvió corriendo a su puesto delante de la pantalla. Me senté al lado de Miles y aparenté total naturalidad.
-¿Te llegaron mis papeles, Miles Edgeworth?
-Sí, gracias por las molestias –me dirigió una mirada indescifrable y después suspiró. –Tenemos que hablar, Franziska.
Así que quería hablar de ello, después de todo. De lo que pasó ayer en el ascensor. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo al recordarlo. Supongo que querría tener todo arreglado y claro entre nosotros.
-Sí, tenemos que hablar –corroboré.
-Ah, entonces, ¿ya estabas al corriente?
-Pero, ¿cómo no iba a estarlo, Miles Edgeworth?
-Hmpf, claro –rió.- Eres perfecta. Como olvidarlo.
-Obviamente –crucé los brazos y, no lo admitiría nunca, pero estaba nerviosa. Temblaba. Nunca me hacía ilusiones por nada ya que, como era perfecta, todo salía siempre como yo decía. Yo era dueña de mis acciones, y de lo que estas conllevaban. Pero aquí yo no decidía nada. Absolutamente nada. Por más que quisiese, no podía modificar sus sentimientos.
Ni los míos.
-Sé que esto es un poco abrupto y precipitado, pero…
-¿Quién te crees que soy, Miles Edgeworth? Ya he estado con más hombres.
El pareció extremadamente sorprendido, casi como si le pareciese imposible que tales palabras saliesen de mi boca. ¿Acaso era tan extraño?
-Sí, sí. No lo dudo. Pero como no lo había planeado, pensé que te molestaría.
-Para nada. No tengo ningún problema con este tipo de cosas.
-Hm, siempre profesional –se levantó y cogió su maletín. De fondo oía a Patricio y Bob Esponja corriendo por los campos de medusas, y la incontrolada risa de Marita. –Bueno, ¿vamos?
Me estaba…¿pidiendo salir? Era algo repentino, pero no me desagradaba del todo. Por un momento, me permití imaginarnos. Me pregunté si acabaríamos siendo como esas parejas odiosas de las películas románticas de Holliwood, y repulsé la idea, asqueada.
-Em…claro –estaba tartamudeando. Yo. Tartamudeando. PARAPARAPARAPARA. Para. -¿Adónde vamos?
-¿Pues dónde quieres que vayamos? Al centro de detención.
-Ah… -estaba, como poco, decepcionada y algo confundida. Sabía que Miles era un adicto al trabajo, a veces más que yo, pero no me imaginaba que me llevase al centro de detención para una cita.
-¿Te encuentras bien, Franziska? –sin ni siquiera darme cuenta estaba en frente de mí, posando su mano sobre mi frente. Extrañamente, no la aparté.
-Verás, estaba pensando en un sitio más…¿cómo decirlo?
-¿Sí?
-¿Romántico?
Miles quitó su mano en cuanto dije esas palabras, como si hubiese dicho una locura o una palabra tabú. Estaba paralizado, como siempre que buscaba una explicación lógica a una contradicción imprevista. ¿Había dicho algo malo?
-¿De qué hablas, Franziska?
Dudé sobre lo que debería responder. De alguna manera, todo esto me parecía una broma cruel. Como si hubiésemos tenido un diálogo pero yo me hubiese inventado sus respuestas.
-¿De que hablas tú?
-Un cliente mío ha pedido que vengas conmigo al centro de detención. Al parecer quiere verte, así que avisé a tu jefe de que no estarías esta tarde. Supuse que ya te habían avisado. Estabas al tanto, ¿verdad?
Por supuesto. Todo había estado siendo demasiado bonito para ser verdad. Solo quería coger mi látigo y golpearme una y otra vez. Estúpida. A veces me sorprendía verdaderamente lo estúpidamente estúpida que era.
Estúpida Estúpida Estúpida.
-Claro que sí, Miles Edgeworth. Ya te lo he dicho, desde la primera vez que te vi. Soy perfecta. No sé cuantas veces tendré que repetírtelo. Marita –dije, agarrando mis llaves y luchando desesperadamente por esconder mi tremenda decepción. –Vamos a salir, no volveremos tarde. Es decir, yo no llegaré tarde. No sé que hará este estúpido.
-Franziska, no deberías enseñarle ese tipo de vocabulario a la niña, sino va a imitarte.
Eso fue lo último que dijo hasta que llegamos al estúpido centro de detención. Con Miles al volante, nos dirigimos a ver a su cliente, que no sé que demonios querría de mí. Aproveché el incómodo silencio para escuchar el ruido de la lluvia contra el cristal. Para mirar las gotas que golpeaban justo a mi lado, pero que nunca podrían alcanzarme. Me molestaba hasta el más alto punto como me sonrojaba cuando su manga rozaba con la mía. Esta no era yo. No. ¿Cuándo me había vuelto tan vulnerable?
Al fin llegamos a la diminuta celda donde su cliente nos esperaba. Había estado tan absorta en mis pensamientos que ni sabía su nombre. Tenía pelo lacio y negro y era de mediana edad. Sus ojos eran gris metálico, y su sonrisa torcida pero extrañamente blanca era desafiante. Le daba ciertamente un aire peculiar.
-¡Pero si es la pequeña Franziska! Cuanto tiempo, ya eres una mujercita.
-¿Te conozco? –pregunté, irritada. Contadas personas me llamaban por mi nombre de pila, y aún menos se tomaban tantas libertades conmigo.
-Outch, eso ha dolido –agarró su camisa, donde debería estar su corazón. Menudo teatro se montaba. ¿Alguien podía recordarme por qué estaba perdiendo tan estúpidamente el tiempo?
No sé cuanto tardaré en subir el próximo, ya que no sé muy bien como plantearlo y voy a tener que consultar mucho con mi almohada hasta que sepa cómo hacerlo y que no sea demasiado aburrido XD Quiero dar las gracias a Eliete que es muy maja conmigo y me da muy buenos consejos cuando más me hacen falta ^^ Y me siento muy muy mal por Alicia, que me sigue desde que empecé la historia, pero me temo que la historia de Marita la dejaré para el final de la historia ;( Lo siento... Y si, soy una otaku extrema XD me encanta en anime, el manga y todo lo que se acerque a la cultura japonesa. A ver si te haces una cuenta y hablamos :) SEE YOU :D
