El día siguiente salí de nuevo con Hinata, había quedado pendiente la compra de un par de zapatos.
Después de ahí nos dirigimos al salón donde la comida se llevaría acabo.
Era un hermoso jardín, con grandes rosales, enormes bambús y uno que otro puente de madera que servían para cruzar un riachuelo que cruzaba el lugar.
-Bueno señorita Hyuga, aquí tiene la pista de baile, por la noche se iluminara y el D.J se colocara en la parte de atrás y como me pidió el cuarto de rosas esta listo.
-Perfecto- sonrió mi amiga- Y que hay de los aperitivos para la noche.
-Llegara justo a tiempo- El teléfono de la mujer sonó y se alejo para contestar.
-¿Qué te parece?
-Es hermoso, pero pensé que seria en la tarde.
-Así es, pero luego los adultos irán a una reunión y rente el lugar para continuar con una fiesta.
-¿Que es el cuarto de las rosas?
-Espero que en la noche lo visites- Sonrió maliciosamente mi amiga.
….
Llegamos un poco tarde a la casa, mis amigos salieron a caminar y me quede sola en la casa, aprovechando el tiempo tomando un caliente baño de burbujas.
En la televisión era común escuchar que las mujeres tomaran un baño así. Yo nunca lo había intentado, tal vez porque nunca había tenido el material necesario para hacerlo.
Me relaje en el agua, deje que mi mente divagara.
Llevaba todo el día sin ver a Sasuke, tal vez seguía atendiendo cosas de su oficina, o posiblemente estaba fuera con amigos. Fuera lo que fuera, lo extrañaba y tenía una necesidad horrible de verlo y estar junto a él.
Salí de la bañara cuando el agua se enfrió, me puse mi pijama y después de cepillar mi cabello me dormí.
….
-¡Sakura se hace tarde!- Hinata estaba a mi lado.
-Hinata, ahorita me levanto- Dije sin siquiera esforzarme por abrir los ojos.
-Nos iremos con Sasuke en dos horas.
Acompañada de un almohadazo hice todo lo posible por levantarme.
Me quede sola, con polvo de sueño en los ojos, me pesaban. Pero debía arreglarme, si me apuraba tal vez podría ver a Sasuke antes de tener que olvidarlo por estar con Sai.
….
Acomode el moño del vestido, el cual se encontraba en la parte trasera, justo debajo del escote en forma de ovalo que llegaba a mi espalda baja. Su color era coral y llevaba mis zapatillas negras. Mi cabello caía en una ondula cascada rosa.
Tome mi bolso, retoque mi maquillaje una vez más y baje a la sala, esperando ver ahí a Sasuke. Ya que un momento atrás lo había escuchado bajar.
Comencé mi búsqueda, por la cocina, por la biblioteca, por la sala de juegos.
-Veo que ya estas lista.
Gire y pude ver a Sasuke, con una camisa gris y los tres primeros botones desabrochados, pantalones negros.
-Te ves, muy bien- Dije algo avergonzada, posiblemente me había visto buscarlo.
Se acerco a mí y me tomo por la barbilla.
-Me gusta tu cabello así, posiblemente también le guste a ese idiota.
-Sasuke ¿Quién te lo dijo?
-Que esperabas, que no me enterara.
-Bueno, yo…
-Es mejor así, no estarás sola.
….
Sasuke nos dejo en el lugar, la gente comenzaba a llegar y el lugar se empezaba a llenar.
Estuve con mis amigos hasta que Sai llego.
Después de saludarme y a los demás de la mesa tomo asiento en la silla vacía que Hinata le había apartado.
-No creí que un mar rosa existiera.
-¿Perdón?
-Tu cabello, luce…- pauso, dándome la impresión de que buscaba un cumplido que no fuera muy comprometedor.
-¿Diferente?
-Si, bueno algo mejor que diferente.
Inevitablemente la imagen de Sasuke llego a mí. Al parecer tenia razón, al idiota, como solía decirle, le había agradado mi cabello.
Como alcohólica buscando alguna bebida pase la mirada por todo el lugar. Necesitaba ver al Uchiha ¿Dónde demonios se había metido? Sabía algo, si quería encontrarlo, sentada no lo lograría.
Aprovechando que Sai y los demás comenzaron hablar de economía utilice un pretexto para escabullirme y me marche al "tocador".
Como caperucita roja actué "inocentemente" y tome el camino mas largo al baño.
El camino me ayudaba a rodear el lugar, así que si Sasuke estaba deambulando por ahí podría topármelo. O si quiera tener la oportunidad de idear un plan para acercarme a él.
….
Me encontraba en el baño de damas, frente al espejo, haciendo tiempo para volver a salir y no ser tan obvia. No comprendía porque las mujeres teníamos que actuar tan torpemente por un hombre. Y vaya que si hicieran premios sobre eso, ya tendría más de dos.
Recordé la primera semana, cuando me hablaba, mis ojos miraban hacia otro lado y mi vocabulario era nulo. Cuando veía que tenía que pasar por donde él se encontraba, fingía leer o estar escuchando música, lo que fuera con tal de evitarlo.
Me arme de valor y salí del baño. Pero al estar en la entrada pude verlo, junto a él una mujer de un vestido en lila, cabello rojo recogido en una trenza griega, era Karin.
Sin pensarlo entre nuevamente corriendo al baño, no podía creerlo, Sasuke con Karin en la comida ¿Juntos como pareja? No podía ser, ellos habían terminado ¿o no?
¿Qué pensaba? ¿Cómo me sentía? Eso era fácil de responder y aunque mi orgullo no quería admitirlo, lo hice. Me sentía como la otra, el juguete, la mala de la película, la zorra con la que ese hombre se revolcaba cuando sentía dolor ¿Ahora todos crearían que yo era como Karin? No, eso no podía ser, yo no sabía nada, me utilizo, él jugo con las dos, tal vez solo se vengaba de ella. Pero si yo no lo sabia, no tenia nada de culpa ¿Cierto?
Salí nuevamente, como si buscara alguien, desgraciadamente sentí los ojos de Sasuke y su acompañante observándome. Ignorándolos tome mi teléfono y fingí hablar mientras regresaba a mi cueva.
Porque habían notado mi presencia justo cuando yo me sentía morir. Ahora no podría salir libremente, moviendo las caderas y fingiendo aires de grandeza, como si no me importara lo que él hiciese.
¿Por qué tenia que importarme lo que el hacia? A él no le importaba. Ni siquiera al saber que vendría con Sai se había molestado. Ahora daba gracias a Hinata por haberlo invitado. No me sentiría tan sola, aunque si quería estarlo. Estar sola en la casa llorando y maldiciéndome.
Respire profundamente, inhalando ese olor a lavanda. Debía ser positiva, Sai estaba conmigo, me agradaba, Sasuke, bueno aunque me estaba dañando, también me había dado buenos momentos. Si, debía superarlo, si pude antes ahora también.
Respire una vez mas, mis ojos comenzaban a ponerse rojos. Que idiota.
Salí, ignorándolos y al parecer ellos a mi también, ya que hablaban con otras personas.
-Sakura te estuve buscando- La voz de Hinata me apartaba de mis pensamientos.
-Si, tuve que ir al tocador.
-Bueno ya no importa, ven debo presentarte a mis padres.
Tiraba de mi mano y yo caminaba por detrás de ella, como niña castigada. Intentaba oponerme, no quería cruzarme por el camino del azabache.
Nos acercábamos a gran velocidad a la "feliz parejita" y fue cuando comprendí que los padres de Hinata estaban ahí.
-Padres les quiero presentar a mi mejor amiga, Sakura Haruno.
-Mucho gusto jovencita- Dijo el señor Hyuga poniendo su mano en forma de saludo.
-Nuestra hija nos ha platicado muchas cosas de ti- Agrego cortésmente la señora.
Eran iguales a mi amiga, serios y atractivos. De ojos claros al igual que su tez y cabello azul marino muy oscuro.
-Es un placer haberlos conocido al fin- Respondí sonriente.
-¡Naruto!- Interrumpió mi amiga- Padres vengan les presentare a mi novio.
La familia se aparto de nosotros, dejándome con Sasuke y Karin, de los cuales hasta el momento ni una sola palabra se escuchaba y muchos menos un contacto visual.
-No pensé que los americanos pudieran tener modales- La odiosa voz de la pelirroja se escucho a mis espaldas.
Gire para verlos y pude apreciar el enorme escote que Karin lucia esa tarde, como toda una mujerzuela.
-Pensé que los ingleses al igual que los americanos no perdonaban fácilmente- Hable con cortesía mientras los observaba fijamente a los ojos- Y ahora veo que me equivoque.
-¿Qué intentas decir?- Karin respondió antes de que Sasuke lo hicieran, al parecer el si entendía la indirecta.
-Lo que estas pensando, creo que no debo aclarar las cosas.
-Eres una…
-Sakura, estuve buscándote y ese mar rosa tuyo me guio- Sai interrumpió justo a tiempo- Sasuke.
-Sai.
-Karin, mucho gusto.
-Si, igual. Bueno si no les molesta robare a esta chica- concluyo tomando de la mano y guiándome lejos de ahí.
….
Pasaron las horas, por dentro estaba que me llevaba el demonio, pero no quería arruinarme la tarde. Por eso mismo seguí el viejo consejo de Naruto y comencé ahogar mis penas. Supongo que ya llevaba más de tres copas, numero que aumento conforme la tarde seguía hasta convertirse en noche y en una fiesta de jóvenes.
-Sakura no creo que sea bueno que sigas tomando así.
-Sai pero si no llevo tantas- Respondí divertida.
-No importa cuantas sean, tendré que detenerte.
-Si como sea.
Mire la pista de baile, todas esas personas divirtiéndose sin penas ni nada porque preocuparse. A mi no me gustaba bailar en fiestas así, pero esa sensación alegre que provoca el alcohol incitaba a mi cuerpo, quería moverse, divertirse, bailar.
En eso, un montón de cabellos rojos se vio en la pista, Karin había soltado su cabello, quería provocar a mi Sasuke, el cual no parecía querer estar ahí.
-Sai, hay que ir a bailar.
-¿Estas segura?
-Si, algo de diversión nos vendría bien- sonreí pícaramente.
