Mil disculpas por el retraso de la actualización, he tenido demasiado trabajo, perdida de la inspiración por largo tiempo, por fin pude terminar el capitulo, espero que lo disfruten y gracias por sus comentarios, por agregarme como autor o historia favorita. El fic sigue, espero no tardar tanto con el siguiente capítulo.
Con cariño e infinitamente agradecida
Luz de Luna.
11. Yo te elegí y tú a mí.
La noche ha llegado y luego de darse un baño Serena se ha teletransportado a la habitación de Darien que aún vive en su departamento, a la mañana siguiente irán a la casa de los padres de su novio, que desean se mude con ellos y tome el lugar que le corresponde.
— ¡Estoy feliz por ti! —expresó Serena sonriente sentándose en la cama.
—Fue un día lleno de sorpresas, yo también estoy feliz por ti, tu sueño se realizará más pronto de lo que nosotros lo habíamos planeado —afirmó Darien devolviéndole la sonrisa y tomándola en sus brazos.
—Además ahora ya tienes a tu familia contigo, ya no estarás más solo —dijo Serena depositando un tierno beso en los labios del pelinegro.
—Tú eres mi familia y desde que entraste en mi vida nunca he estado solo —asintió Darien devolviendo el beso con amor.
Se acostaron y permanecían abrazados contemplándose mutuamente cuando la historia de su amor comenzaba a ser narrada por aquella cajita musical. Pero esta vez no hay secuencia con lo mostrado anteriormente, parece que la cajita musical ha retrocedido un poco más para mostrar una clave que les puede ayudar en el presente.
Varios carruajes siguen un mismo camino que los conducirá al palacio Milenio de Plata, varios rumores de una amenaza de guerra han llegado a los planetas de la vía Láctea y antes de que esto ocurra, los respectivos líderes, se han reunido para buscar alianzas y asegurar la paz y tranquilidad en sus reinos.
Son los tiempos en los que las alianzas y la fidelidad solo pueden asegurarse con el matrimonio de los primogénitos de los reyes, el Milenio de Plata es considerado un reino hermoso, lleno de paz, habitado por humanos dotados de poderes especiales que en otros reinos son considerados como raros. Algunos han escuchado que en la Luna se esconde un cristal muy poderoso el cual brinda belleza y poderes incalculables a su poseedor.
Antes de la llegada de los reyes, la reina de la Luna se encuentra con sus consejeros conversando las posibles alianzas, sin olvidar que existe una leyenda que pesa en la familia real de la Luna y que no puede ser ignorada.
— ¿Cuál será la alianza que mejor nos convenga, sin perder nuestra libertad y la paz de este reino? —interrogó la reina Serenity a sus consejeros que se encontraban alrededor de ella en la sala del trono, sentados en fila del lado derecho e izquierdo dejando el centro vacío.
—Su majestad, podría sugerir dos o tres reinos, pero la verdad es que la leyenda que pesa sobre la familia real no lo permite—respondió uno de los consejeros.
— ¿Cuál de tantas leyendas que existen en la familia real? —cuestionó la reina Serenity tratando de recordarlas todas.
—Como sabemos la alianza con otro reino solo puede ser por un matrimonio, en la mayoría de las familias reales de otros planetas, son acordados desde la infancia de los primogénitos, pero en la familia real de la Luna, no son los padres los que eligen sino el amor, la princesa solo podrá casarse cuando el hombre que ella elija vea su verdadera identidad —explicó el consejero de mayor edad.
— ¿Su verdadera identidad? —preguntó otro consejero joven que acaba de incorporarse a la plática.
—Nuestras alas son nuestra verdadera identidad, pero no las mostramos frente de los visitantes, pues nos ven como fenómenos, el hombre que mi hija elija vera sus alas sin que ella las muestre —explicó la reina que veía desde el gran ventanal a la pequeña princesa que paseaba por el jardín, los carruajes con los reyes de otros planetas pasaban cerca de ella.
Mientras tanto en el primer carruaje que se acercaba al palacio Milenio de Plata, otra leyenda era revelada por los reyes del planeta Tierra.
— ¿Crees que aliarnos con la reina Serenity sea lo mejor?, dicen que son algo raros los habitantes de su planeta —preguntó la reina Gea que observaba al joven príncipe mirar con asombro el reino lunar, ajeno a la plática de sus padres.
—Aunque fuera una buena alianza, no está en nuestras manos, sino en la de nuestro hijo, recuerda que existe una leyenda, él escogerá a la persona que permanecerá en su vida, así como yo te elegí a ti —respondió el rey Endimión.
—Recuerdo ese día como el mejor de mi vida, pero nunca me has dicho como es que supiste que yo era la elegida —expuso la reina Gea.
—Como protectores del planeta Tierra, poseemos poderes especiales para cumplir nuestra misión, pero el más especial y hermoso de todos, solo puede desarrollarse frente de la mujer elegida y dueña de nuestro corazón —explicó el rey Endimión.
—Endimión sigo con la duda de cómo me elegiste —expresó la reina Gea impaciente por saber.
—Te buscaba y te elegí, no con la mirada sino con el corazón, él me indico que eras la indicada, cuando nuestro hijo elija a su compañera te darás cuenta de ese poder—explicó el rey Endimión sonriente a su esposa.
Llegaron entonces al palacio, los primeros en bajar del carruaje fueron los reyes de la Tierra, luego fue el príncipe que se encontró con una niña rubia de cabello largo y ojos azules que le sonrió, la cual caminaba de la mano de otra persona en dirección contraria a la que iba él.
La princesa había sido llamada por la reina Serenity para que estuviera presente cuando todos los reyes y reinas de los otros planetas se reunieran en la sala de trono donde se pondrían de acuerdo sobre el futuro y la paz de sus correspondientes planetas. La reina tenía sentada a la princesa a su lado derecho en una gran silla, del lado izquierdo había otra que permanecía sola y era del rey de la Luna del cual muy pocas personas sabían que había pasado o lo conocieron, ese era un misterio.
La pequeña princesa de 8 años ha entrado a la sala del trono, la reina le indica que tome asiento, es la princesa la que comienza la conversación.
— ¿Por qué han estado llegado muchas personas de visita al palacio? —preguntó curiosa la pequeña princesa Serena.
—Porque como princesa en unos años más deberás casarte con algún príncipe de algún planeta que te escoja para ser su compañera y gobernar a su lado, se amaran y serán muy felices—respondió la reina Serenity sonriente.
— ¿Y si me escogen dos? Entonces yo, ¿podre elegir a alguno de ellos? —preguntó la princesa Serena.
—Si lo escogerás, pero deberás hacerlo con cuidado—respondió la reina Serenity.
— ¿Cómo sabré cual es el indicado para mí? ¿Cómo supiste que papá era el indicado para ti? —inquirió curiosa la pequeña princesa Serena.
—Por la pureza de su espíritu y la grandeza de su corazón, sus corazones latirán a la par como dos personas que sienten que son una sola con solo mirarse —explicó la reina Serenity antes de ser interrumpida por uno de sus consejeros que anunciaba la llegada de los reyes de otros planetas.
Las puertas de la sala de trono se abrieron la reina terminaba de arreglar la tiara de la princesa que se había movido de su lugar cuando ingresaron los reyes de la Tierra con su adolescente hijo.
— ¡Bienvenidos al Milenio de Plata! Ella es la princesa Serena —presentó la reina Serenity a los recién llegados.
—Gracias reina Serenity, ella es mi esposa la reina Gea y mi hijo el príncipe Endimión —anunció el rey Endimión poniendo a su hijo al frente de los dos y colocando sus manos en los hombros de su hijo.
—La princesa Serenity sin duda es una niña hermosa, igual que su madre—comentó la reina Gea.
—Gracias— respondió apenada la princesa ante el elogio.
—También el príncipe Endimión es muy apuesto, seguro ya tienen varias princesas propuestas para ser su esposa —afirmó la reina Serenity.
— ¡Hola! ¿La Tierra está lejos de aquí? —preguntó la princesa Serena al príncipe levantándose de su asiento y extendiendo su mano para saludarlo.
—Sí, te mostrare —respondió el príncipe Endimión que tomaba de la mano a la princesa y la conducía al ventanal donde mostro el planeta azul.
— ¡Es hermoso! —expresó la princesa Serena sonriéndole al príncipe.
—Quizás estén cansados, en un momento les mostraran sus habitaciones —comentó la reina Serenity a los recién llegados, que junto con ellos observaban los bien que se llevaban los príncipes.
—A mi me gustaría conocer los alrededores, desde aquí se ve un precioso jardín —expresó la reina Gea, acercándose al ventanal donde se encontraba su hijo.
—Claro llamaré para que los lleven, me disculpo por no ser yo, pero debo seguir recibiendo a los reyes —explicó la reina que llamaba a una de las sailors scouts para guiarlos por el palacio.
—Vamos Endimión, desde afuera podremos contemplar nuestro planeta, no todos los habitantes de la Tierra tienen este privilegio —comentó la reina Gea que tomaba del brazo al príncipe.
— ¿Vienes con nosotros? —preguntó el príncipe Endimión a la princesa.
—No puedo debo estar con mi mamá —respondió la princesa Serena que regresaba a su asiento.
— ¿Luego me dejarás tocar tus alas? —preguntó sonriente el príncipe Endimión.
—Endimión ¿a qué alas te refieres? —interrogó el rey a su hijo.
—De las que tiene la princesa, estás —indicó algo invisible para los presentes.
—Discúlpelo reina, creo que el viaje a afectado un poco al príncipe —se disculpó muy apenado el rey tomando del brazo a su hijo.
—Es increíble, sabía que esto pasaría pero no creía que fuera tan pronto —expresó la reina Serenity que sonreía a su hija y al príncipe que observaba encantado las alas.
— ¿Qué pasa? —interrogaron al unísono confundidos los reyes del planeta Tierra.
—Una de las leyendas que hay en la familia lunar, hoy se ha cumplido, solo aquel que mi hija elija como su pareja podrá ver su verdadera apariencia y esa son sus alas —explicó la reina Serenity.
—Había escuchado que los habitantes de la luna tenía poderes especiales pero nunca que poseen alas —comentó la reina Gea sorprendida.
—Solo la familia real las posee, las ocultamos porque no son bien vistas por las demás personas, solo la persona elegida puede verlas sin que estás sean mostradas —añadió la reina Serenity.
—Hermosa leyenda, y parecida a la que hay en la familia Terrestre —comentó el rey Endimión.
—Gracias por dejarme ver tus alas —expresó el príncipe Endimión abriendo su mano y mostrando una hermosa rosa roja brillante —este es mi regalo para ti —dándole la rosa a la princesa que se mostraba muy feliz.
—Reina Serenity ahora es mi hijo el que ha elegido a su hija, el príncipe solo es capaz de crear rosas para la mujer que ha elegido, hoy ellos se han comprometido —afirmó el rey Endimión contento por la elección.
—Y cuando tengan la edad necesaria se casarán, desde hoy la Tierra y la Luna son aliadas —añadió la reina Serenity.
La narración de la cajita musical ha concluido, Serena y Darien se miran contentos por lo narrado.
—Serena ¿podrías llevarme con mis papás?—preguntó Darien a su amada.
— ¿En este instante? ¿Para qué? —inquirió la rubia confundida.
—Necesito que me aclaren algunas cosas que me dijeron en Ilusión antes de que tú llegaras —explicó el pelinegro.
—Darien si vamos en este instante, juntos y con la ropa de dormir, descubrirán lo que hemos estado ocultando —explicó Serena acariciando la mejilla de su amado.
—Tienes razón, no quiero perder la emoción del misterio, esperare a mañana para hablar con ellos —razonó el pelinegro depositando un tierno beso en su amada.
— ¡Buenas noches amor! —se desearon al unísono los amantes antes de entregarse a los brazos de Morfeo.
Un nuevo día a comenzado y como es la costumbre, Serena se marcha temprano a su habitación para no ser descubierta, Darien pasa por ella y Rini para dejarlas cerca de sus respectivas escuelas, el día en la preparatoria fue intenso, Seilla miraba a su profesor con desagrado, las chicas observaban la expresión tranquila de su amiga y la preocupación del pelinegro. El receso parecía tardar mucho para preguntar a su amiga que pasaba con el futuro soberano de Tokio de Cristal, debían estar alegres los dos pronto el sueño de la rubia se realizaría, querían contarle los avances que habían tenido con respecto a los preparativos para el enlace matrimonial.
—Serena debemos enseñarte los avances que tenemos con los preparativos de la boda —anunció Mina emocionada.
—Tierra llamando a Serena —dijo Lita pasando una mano enfrente de la cara de la rubia para llamar su atención.
— ¿Qué es lo que pasa Serena? Deberías estar muy contenta vas a casarte con el hombre que amas —anunció Amy.
— ¿Qué? Lo estoy es mi sueño, aunque no creí que sería tan pronto —respondió la rubia que comía un poco de su almuerzo.
— ¿Qué? Pero si estabas muy ansiosa porque llegara —gritaron al unísono las tres llamando la atención de los que estaban cercanos a ellas.
—Chicas, pueden calmarse —pidió Serena —las circunstancias cambiaron ahora debo casarme porque el tiempo apremia y no porque Da. . . —se corrigió así misma —mi novio y yo lo decidiéramos, no fue así como lo soñé —explicó la rubia.
—Serena haremos todo lo posible para que sea tu boda soñada a pesar del poco tiempo del que disponemos —aseguró Mina y las chicas asintieron.
—Gracias chicas —dijo Serena sonriendo.
Serena escuchaba con detenimiento las propuestas de menú que ofrecía Lita, las canciones que había seleccionado Mina para la fiesta, las iglesias que había disponibles que le indicaba Amy, le hablaron de los invitados, del vestido y la lista no pudo ser terminada porque el receso termino y tuvieron que regresar a clases, pero seguirían con los planes cuando se reunieran para entrenar.
A la hora de la salida Haruka y Michiru esperaban a Serena para llevarla a casa al igual que a Rini, había sido un favor que les había pedido Darien. En cuanto el pelinegro salió de la preparatoria se dirigió a la casa de sus padres, vaya sorpresa que se llevo cuando llego a una residencia, la entrada estaba rodeada por jardines que contenían rosales, la rosa era el símbolo de la familia real de la Tierra, luego de una vuelta circular admirando los bellos jardines se encontró con la puerta principal de la residencia, un hombre alto y delgado lo recibió dándole la bienvenida, estaba impresionado el lugar era bellísimo y elegante.
— ¡Bienvenido a tu hogar Darien! —dijeron al unísono los reyes de la Tierra.
—Debemos hablar —anunció el pelinegro.
—Claro, pasa por favor, toma asiento —indicó la reina Gea que lo había conducido a la sala y señalado un sillón, frente a sus padres.
— ¿Por qué me mintieron con eso de que ustedes escogieron a mi futura esposa? —cuestionó Darien molesto.
—Otra parte de la historia les ha sido revelada —afirmó el rey Endimión —No te mentimos, el decir que nosotros elegimos a la princesa de la Luna llena como tu esposa fue una forma de protegerte a ti y a la Tierra —prosiguió el rey.
—Las leyendas que hay en el planeta Tierra con respecto a la familia real solo deben ser conocidas por los integrantes de la misma—añadió la reina Gea.
—Quieren decir que los escasos recuerdos que tenemos Serena y yo, los pusieron ustedes para proteger ambos reinos —analizó Darien que se tranquilizaba.
—Sí, pero deben saber la verdad y esa les será contaba por la cajita musical que fue la promesa de su amor —afirmó la reina Gea sonriente.
—La fiel testigo de todo lo que paso, para que no haya malos entendidos o crean que hemos manipulado las cosas para nuestro provecho —añadió el rey Endimión.
—Ya me siento más tranquilo, por el momento lo que me preocupa es la seguridad de Serena, no puede transformarse en princesa sin correr el riesgo de que quieran atacarla, no tiene transformación de Sailor scout y eso a ella también la preocupa —expuso Darien a sus padres que se preocuparon.
— ¿Crees que no puedes protegerla? Tú eres muy fuerte —expresó la reina Gea que se acercaba a su hijo para darle una demostración de cariño maternal acariciando su rostro.
—Daría mi vida por protegerla y que ella esté bien, el punto es que ella ama tanto a este planeta, que se siente muy mal por no poder ayudar a protegerlo —explicó Darien sonriendo a la reina ante el gesto maternal.
—Sabemos que estaban entrenando para protegerlo, porque no van la princesa, mi nieta y tú a Ilusión, ahí nadie puede rastrearlos y estarán protegidos —propuso el rey Endimión.
— ¿De verdad? Le diré a Serena estará muy feliz cuando se lo diga —expresó Darien muy contento —debo irme —anunció dando un beso en la mejilla a su mamá y un abrazo a su papá.
—Quédate a comer —pidió la reina Gea.
—Mañana prometo que me quedo —aseguró el pelinegro que se dirigía presuroso a la salida.
Cuando la hora del entrenamiento llegó los primeros en llegar al templo fueron los hermanos Kou, sorprendiendo a Raye y poniendo muy celoso a Nicolás, minutos más tarde llegaron todas las chicas junto con ellas Serena y Rini, el último en reunirse fue Darien, el cual llegó muy emocionado diciendo que tenía grandes noticias para Serena pero que debían irse.
— ¿Qué pasará con el entrenamiento? —cuestionó Haruka.
—La amenaza de otras personas se aproxima y debemos estar listos —añadió Michiru que veía su espejo.
—Desde este momento entrenaremos por separado, Serena, Rini y yo lo haremos en otro lugar en el que ella no corre peligro y ustedes seguirán haciéndolo en el mismo lugar —explicó Darien a todas.
—Tú solo no podrás protegerla si los atacan —aseguró Seiya —yo iré con ustedes —camino para acercarse a la rubia.
—Darien es capaz de protegernos a las dos, él es muy fuerte —defendió Rini interponiéndose entre Seiya y Serena.
—No empiecen por favor, se hará lo que Darien ha dicho, nosotras nos vamos con él y ustedes siguen su entrenamiento en el lugar de siempre, si es necesaria su ayuda, les hablaremos —dijo Serena tomando de la mano a Rini y del brazo a Darien.
— ¿Se puede saber que hacen ustedes aquí? —preguntó Mina a los hermanos Kou.
—Creí que te daría gusto de verme —expuso Yaten abrazando a Mina, la cual se ponía roja de vergüenza.
—Hemos venido para entrenar con ustedes, recuerden que hemos venido a ayudar —explicó Taiki.
—Entonces dejémonos de charla y comencemos —ordenó Amy caminando rumbo al lugar secreto donde entrenaban.
Cuando llegaron ahí, las chicas les explicaron que entrenaban en parejas, de inmediato Yaten pidió con Mina, Taiki con Amy, Lita con Setsuna, Raye con Hotaru y por último quedaban Michiru, Haruka y Seiya, este último entrenamiento sería interesante pues Seiya tenía la intención de demostrarles a los dos sailors que era más fuerte y capaz para proteger a su princesa.
Mientras tanto Darien se dirige con Serena y Rini a la casa de sus padres con la emoción de poder ayudar a su amada a sentirse bien, se le olvido preguntar la forma de ingresar a Ilusión.
— ¿Dónde iremos a entrenar? —inquirió Serena que iba sentada a un lado de Darien en el automóvil.
—A casa de mis padres, con la emoción se me olvido preguntarles la forma en que podemos entrar a Ilusión —respondió Darien.
— ¿Ilusión? El lugar donde se encuentra Eliot —preguntó emocionada Rini con la idea de volver a ver a su gran amigo.
—A Ilusión solo podemos entrar ustedes, mis papás y yo —añadió el pelinegro.
— ¡Que hermoso lugar! —exclamó Rini viendo desde la ventana el jardín por donde pasaban para entrar a la residencia.
— ¡Bienvenidos! —saludó el rey Endimión que se encontraba arreglando uno de los rosales cercanos a la entrada principal.
— ¡Buenas tardes! —saludaron al unísono Serena y Rini.
—Pasen por favor —pidió el rey Endimión, en la puerta se encontraba la reina que las saludo e indicó el camino a la sala.
— ¡Que gusto verlas de nuevo! ¿Gustan algo de tomar? —ofreció la reina Gea llamando con una campanita al servicio, las chicas se miraron sin saber que responder.
—Solo venimos de paso, hace rato por la emoción se me olvido preguntar algo muy importante —explicó Darien que se sentaba a un lado de Serena y le tomaba la mano, mientras que la reina indicaba al hombre que había entrado que se marchara.
— ¿Qué se te olvido preguntar? —interrogó el rey Endimión que imitaba a su hijo.
— ¿Cómo podemos entrar a Ilusión? —inquirió el pelinegro que miraba con ternura a sus padres, veía aquella escena que tanto imagino cuando niño y ahora que los tenía enfrente no se lo podía creer.
—Cierto eso no te dijimos —asintió la reina Gea sonriendo.
—No me diste oportunidad de mencionarlo —reclamo el rey Endimión.
—Perdón, me gano la emoción de la noticia —se disculpo el pelinegro.
—Una de tus rosas la lanzarás al suelo y dirás "Deseo entrar donde los sueños son protegidos" y tu princesa Serena dirás lo mismo pero haciendo sonar tu cajita musical, mi hermosa nieta podrá entrar con cualquiera de los dos —explicó el rey Endimión.
—Puede llamarme Serena, no estoy acostumbrada a que me llamen así —pidió Serena ruborizándose un poco.
—Está bien, además sería lo más correcto, sabiendo que corres peligro si descubren quien eres en realidad —expuso la reina Gea.
—Gracias por la ayuda, debemos irnos —anunció Darien que se ponía de pie y ayuda a Serena a incorporarse.
— ¿Vienen a cenar esta noche los tres? —preguntó la reina Gea esperanzada en una respuesta positiva.
—Sí, ¿A qué hora? —respondió Darien, el cual con la mirada había preguntado a Serena y ella había asentido.
—A las ocho ¿les parece bien? —preguntó el rey Endimión.
—A las ocho, estaremos aquí —respondió el pelinegro y salió con su amada e hija del futuro.
Cuando llegaron al departamento de Darien, hicieron lo indicado por el rey Endimión y en cuanto entraron a Ilusión los esperaba Eliot y les ayudo a escoger un lugar para su entrenamiento, el lugar sin duda era hermoso, alrededor del palacio que existía ahí y donde podían tomar un descanso había bosques los cuales resplandecían por su verdor, los animales que habitaban ahí paseaban tranquilamente, pero lo más hermoso era el jardín que se encontraba al centro del palacio en el cual había rosas rojas que representaban los sueños de los habitantes de la Tierra, brillaban y su tamaño dependía de la intensidad en que lo creo el dueño del mismo.Durante el entrenamiento Darien permanecía transformado en Tuxedo Mask, Rini en Sailor Chibi Moon y Serena como princesa. En este entrenamiento descubrieron que el pelinegro tenía otros poderes aparte del uso de la rosa y de su báculo, lanzaba unas bolas de energía, Chibi Moon se había vuelto más fuerte y ya podía usar su tiara como lo hacía Sailor Moon en sus principios, Serena usaba también su tiara y usaba el cristal de plata, intentando obtener una transformación pero no lo conseguía.
El entrenamiento de las Sailors terminó y cuando regresaban al templo se encontraron con una desagradable noticia. Justo en el patio cerca de las escaleras se encontraban Diamante con su hermano Zafiro y Beryl. De inmediato las sailors scouts inner se transformaron, acto seguido sintiendo las presencias malignas, las sailors scouts outer y las Stars también se transformaron sin preguntar nada.
— ¿De verdad son ellos? —preguntó Sailor Júpiter esperanzada que fuera una alucinación.
— ¿Qué no habían muerto? —inquirió Sailor Venus.
—Lo más seguro es que alguien los revivió —respondió Sailor Mercurio.
— ¿Quién y con qué propósito? —preguntó Sailor Marte.
— ¿Cómo que muertos? —pregunto Sailor Saturn que no entendía lo que pasaba.
—Fueron enemigos nuestros cuando recién recibimos nuestros poderes, pero habían muerto—explicó Sailor Mercurio.
—Su propósito matar a nuestra princesa eso es seguro—afirmó Sailor Uranus.
—Lo más importante es saber ¿Qué hacen aquí? —expuso Sailor Neptiun, antes de presentarse ante los recién llegados, Venus pidió a las Sailor Stars que fueran al departamento de Darien y no permitieran que ellos fueran al templo Hikawa, ellas se encargarían de la amenaza.
—Sailors scouts las estábamos esperando ¿Dónde está Sailor Moon? —preguntó el príncipe Diamante que la buscaba con la mirada.
— ¿Por qué están aquí? —pregunto Sailor Plutón.
—Estoy buscando a la futura neo reina Serena para llevármela conmigo y hacerla mi esposa, su energía la siento en este lugar por eso hemos venido —respondió Diamante.
—Yo me quedaré aquí con Endimión para gobernar el planeta Tierra —aseguró la reina Beryl.
—El lugar de la princesa Serena se encuentra al lado del príncipe Endimión y solo ella será la que gobierne el planeta Tierra con él —aseguró Sailor Saturn.
—Entréguenmela y podrán seguir con vida sirviéndome —exigió el príncipe Diamante.
—Eso no lo permitiré, la mataré para que entre Endimión y yo nada nos separe —advirtió la reina Beryl.
—No lo permitiremos, somos las protectoras de los futuros soberanos y nos encargaremos de que sigan juntos —aseguró Sailor Marte.
—Si así lo quieren, será a la fuerza que me dirán donde esta Sailor Moon —amenazó la reina Beryl lanzando un múltiple ataque a las Sailor scouts, las cuales se defendieron y contra atacaron.
El príncipe Diamante y su hermano también las atacaron, era una pelea desigual, ocho contra tres, así que la reina Beryl y el príncipe Diamante decidieron retirarse al darse cuenta que Sailor Moon y Tuxedo Mask no aparecían para ayudar a las sailors scouts las cuales eran más fuertes que la última vez que las enfrentaron, regresarían cuando incrementaran sus poderes y poder vencerlas con facilidad.
—Les daremos una oportunidad para que piensen bien las cosas, luego vendremos a buscarlas —amenazó el príncipe Diamante marchándose con su hermano y con la reina Beryl.
