Bueeeeeeeeenas a todos de nuevo, ¡otro capítulo arrrrrriba! Quiero dedicarle este capítulo a mi Hacedora de Reviews favorita, Black D. Megumi, por ser mi seguidora desde el inicio y dejarme sus reviews en todos mis capítulos, aunque haya abandonos mensuales por mi parte y yo sea una persona horrible. Y le dedico este capítulo en especial por algo que sabrás y entenderás cuando leas e_e. El resto espero que disfrutéis de el tanto como yo escribiéndolo, porque ha sido realmente divertido imaginándomelo en mi cabeza. Así que, sin más, por favor, pasad y leed, espero vuestras reacciones con ansias. Nooooooos leemos al final~
Black D. Megumi: Siento que me hayáis echado de menos, de veras ;_; me siento horrible persona, pero juro que se me fue la inspiración, y sobre todo las ganas de pasarme horas escribiendo… No sé qué me pasó, espero que no vuelva a suceder ;_; Y espero que como he dicho arriba, me disfrutes este capítulo, sé que al menos hay algo que te gustará e_e Espero con ansias tu review de este cap 3333
L3onn: Lo sé, de veras lo siento;_; mira que en mi cabeza por la noche seguía imaginándome escenas que meter y como escribirlas e hilar una cosa con otra… Pero simplemente mis ganas de escribir desaparecieron xDDDD. De verdad que me gusta saber que te encanta su relación, a mí me encanta escribirlo porque se me hace muy divertido, lo juro xDDDD. Y por cierto, me encantaría saber en tu próxima review como te imaginas exactamente el uniforme de Alexia e_e, sin más, aquí otro cap, ¡espero que lo disfrutes!
Capítulo 11: Voy a darte un consejo
+ Madre mía, no sabía que este sitio podía ser tan repulsivo.
No llevaban ni diez minutos caminando por aquella isla cuando Alexia decidió que no le apetecía pasar una noche allí. Esa fue la primera frase que soltó mientras caminaba al lado de Trafalgar, el cual había decidido que ella no podía separarse de su lado mientras estaban en aquel lugar. Y ahora entendía por qué: ya había visto tres personas que sólo con ver lo que estaban haciendo o hablando le habían dado ganas de matarlos.
- Y aún no has visto nada.
La sonrisa que pintaba la cara de Trafalgar no auguraba nada bueno: no era una sonrisa divertida ni sádica, era una sonrisa de asco. La morena giró la cara un segundo para ver como de un callejón salían vítores y ánimos de un grupo de tíos bastante grande; y un poco más bajo, los gritos desconsolados de ayudar de una mujer, llorando como si se le fuera a desgarrar la garganta. Alexia apretó los dientes e hizo el amago de ir hacia allí, pero ni siquiera había movido un dedo cuando notó la mano de Trafalgar rodearle el brazo y hacer que continuara andando sin siquiera pestañear ni mirarla. Iba a decirle algo, pero notó la mandíbula tensa del chico, señal de que a él mismo le estaba costando controlarse; echó una mirada de reojo a los demás que iban detrás de ella, y tenían todos la misma expresión de odio y asco, apretando los dientes y los puños; se palpaba la tensión en el ambiente. Ahora entendía lo que estaba diciendo Trafalgar. Alexia hizo lo propio, apretó los dientes tan fuerte que pensó que se los iba a partir y se quedó mirando al suelo, muriéndose de ganas de ir y matar a todos los que se encontrasen en aquel callejón.
Trafalgar no la soltó en todo el camino, y parecía que el hecho de que estuviera agarrándola por el brazo la ayudaba a mantenerse bajo control. Pasaron aquella zona y cuando dejaron de escucharse los gritos, poco a poco todos empezaron a recuperar el control de sus emociones. Respiró varias veces seguidas antes de abrir la boca.
+ Más vale que hayamos venido aquí por algo importante.
- Por su propio bien, espero que sí.
Se notaba que Trafalgar tampoco estaba cómodo en aquella isla, y se notaba también que los estaban reconociendo: muchos de los hombres, si es que se podían llamar así, se giraban para mirarlos. Algunos simplemente miraban, otros cuchicheaban, otros lanzaban miradas de asco y de odio, y más de uno escupió justo antes de que pasaran por allí los hearth. Qué sitio tan acogedor.
- Esperad aquí un momento.
El moreno por fin soltó a la chica, de la cual inconscientemente no se había separado en todo el camino, y se acercó a un pequeño puesto a medio destruir. Habló con el tío que estaba allí mientras Alexia se tomaba un descanso de su guardaespaldas. Se atrevió de nuevo a levantar la mirada y echar un ojo alrededor: la mitad de las casas estaban derrumbadas, las otras estaban hechas prácticamente de cualquier cosa que te pudieras encontrar en la playa, desde trozos de barcos, hasta esqueletos para adornar ciertas zonas; qué bonito detalle; la mitad de los grupos que había allí parecían mercenarios o asesinos, pero no había ni uno que tuviera buena pinta; otro grupo estaba bebiendo; otro, observaba una pelea entre dos hombres en la cual uno estaba prácticamente al borde de la muerte, completamente bañado en sangre; seguía observando aquel idílico paisaje cuando un hombre la interrumpió, chistándole mientras se reía y la observaba de arriba abajo.
+ Oye preciosa, ¿a cuánto la hora?
- ¿…Disculpa?
La chica se giró en redondo hacia él, y cuando los demás de la tripulación se dieron cuenta de lo que pasaba, corrieron hacia ella antes de que pasara algo grave, pues conocían la inexistente paciencia de la chica con estas cosas. Y con razón.
+ Que a cuánto la hora, el servicio… ¿qué pasa, tengo que explicártelo yo? No me jodas… Bueno, da igual lo que cobres, tienes pinta de ser una buena perra, ¿qué tal dos horas? ¿me harías descuento?
- Me encantaría que vinieras aquí y tuvieras los cojones a repetírmelo en la cara.
+ Uh, eres de esas perras mal habladas. Me gusta, así cuando grites será más divertido.
Alexia dio dos pasos, había decidido que las palabras probablemente no funcionaran con ese tío, así que decidió enseñárselo a puñetazos. Pero pasaron varias cosas a la vez: Bepo la interceptó antes de que avanzara demasiado, cogiéndola por ambos brazos por detrás y levantándola para que dejara de avanzar, y justo en ese momento apareció su capitán en escena, y la verdad que no tenía para nada una cara amigable… más bien todo lo contrario. Las palabras de Alexia murieron en su boca al ver la expresión del moreno. Se plantó delante del tío y pegó su cara a la de él.
- Yo también hago servicios, y los míos son gratuitos. Puedo arrancarte el corazón con mis propias manos, ¿qué te parece la idea?
+ M-Mierda…
Cayó en la cuenta de quién era el tío que lo estaba amenazando, nada más y nada menos que un Shichibukai. No, no había sido su mejor elección.
+ L-Lo siento joder… No sabía que era tuya…
Trafalgar se había ganado una buena fama después de haberse convertido en Shichibukai de esa manera tan poco convencional, y aquella noticia junto con el cómo lo había hecho no tardaron en extenderse por todo el Grand Line.
- Como tú bien dices, es mía. Así que procura que no vuelva a escucharte referirte a alguien de mi tripulación de aquella manera, o te aseguro que te arrancaré la lengua de la forma más lenta y dolora posible que conozco, ¿he sido lo suficientemente claro?
Pareciera que hizo hincapié en la palabra "mía", y sin saber por qué Alexia se escalofrío de arriba abajo. Prefirió ignorar aquella reacción ante lo que dijo por miedo a ponerse a pensar demasiado, pero tenía que empezar a enfriar la cabeza pronto, o aquello iba a terminar muy mal. Lo mismo hizo el resto de su tripulación, pues sabían que probablemente había dicho aquello de forma inconsciente, y eso era lo que les sorprendía: Trafalgar nunca decía las cosas sin una razón sin haberlas pensado antes. Aquel hombre asintió y echó a correr como alma que lleva el demonio, desapareciendo de su vista rápidamente. El chico se giró suspirando y pellizcándose la nariz mientras caminaba hacia donde estaban todos.
- Ugh… Lo siento, por eso te dije que te mantuvieras cerca.
+ No te preocupes, aunque sigo diciendo que se cuidarme sola, pero… Gracias.
El chico hizo un movimiento de cabeza restándole importancia, para luego dirigirse al resto de la tripulación.
- Ya se dónde está Eustass-ya, no falta mucho para llegar, así que estad preparados por lo que pueda pasar.
Alexia miró significativamente a Bepo, y este le devolvió la mirada y una sonrisa tranquilizadora mientras Trafalgar comenzó a andar primero, y el resto de la tripulación lo seguía. Esta vez la chica y el oso se quedaron atrás yendo juntos.
+ No te preocupes Alexia-chan, no dejaremos que pase nada, ni yo ni el Capitán.
- Bepo, sabes que sé cuidarme sola…
+ ¡Oh, lo sé, lo sé! No lo digo por ti, lo digo por el pobre diablo que se atreva a decirte nada… Pero tenemos que evitar meternos en problemas en esta isla, no creo que haga falta que te explique el por qué.
Alexia no pudo evitarlo: se rió. Estaba encantada con la fama que se había ganado, al menos no la tenían por una pobre niña desvalida. Ya era hora de que la vieran tal y como era.
+ Además, el Capitán responde por todos nosotros, ya lo acabas de ver… Puedes confiar en él.
- … Lo hago Bepo, lo que me gustaría es que él confiase en mí también.
+ Y lo hace Alexia-ya, solo que no quiere que te pase nada. Se preocupa por ti, ya has salido herida tres veces en lo que llevas con nosotros, y todo por proteger a alguien… Ahora deja que cuidemos un poco de ti también, ¿no?
Hablar con el oso siempre la calmaba, pues si era él el que se lo explicaba, podía llegar a entenderlo. Trafalgar no sabía explicar las cosas de esta forma, quizá era eso lo que le fallaba. Contestó después de reír entre dientes.
- Bueno, no está de más que me miméis de vez en cuando, al fin y al cabo, soy toda una dama…
Ambos se miraron, y pudieron aguantar la risa otros dos segundos: lo que tardó Sachi, que era el que iba detrás de ellos, en estallar a carcajadas. Parecía que la tensión había desaparecido ligeramente.
+ No estaría de más verte comportarte como una dama de vez en cuando, Alexia-ya.
Mierda, así que estaba escuchando. Claro que lo estaba, si iba delante de ellos. Ah, Bepo retrocedió dos pasos para colocarse junto a Sachi y observar juntos el probable conflicto verbal que venía a continuación, ambos con una sonrisa en la boca previendo lo que se avecinaba. Volvían a ser ellos, y siempre era divertido verlos interactuar. Era una pena que ninguno de los dos se estuviera dando cuenta de los sentimientos que estaban comenzando a surgir en ambos: eran demasiado idiotas u obstinados para darse cuenta o aceptarlo.
- Me encantaría saber lo que significa "comportarse como una dama" para ti Trafalgar, me da cierta curiosidad.
+ Pues ya sabes, no decir tacos cada dos palabras, no intentar matar a todo aquel que te hace una mínima provocación… Ese tipo de cosas.
- Si eso es una dama, prefiero quedarme como estoy, muchas gracias, la intención es lo que cuenta.
La chica palmeó suavemente en el hombro al moreno, como quién intenta consolar a alguien.
+ Bueno, descartemos eso… ¿Y qué tal un vestido? Ya sabes, un vestido bonito, unos zapatos, un buen perfume… Quizá si te arreglaras un poco conseguirías atraer a algún hombre.
- Punto número uno Trafalgar, no quiero atraer a ningún hombre, sólo dan problemas. Y punto número dos, aunque quisiera… tú precisamente, ¿de veras piensas que me hace falta todo eso para atraer a un hombre?
Alexia lo miró de reojo, entrecerrando los ojos y sonriendo de forma sutil. En sus ojos estaba plasmado aquel día en el bar de Marguerite, en el que Trafalgar se abalanzó sobre ella en la habitación a besarla sin motivo alguno. Y él clavó su mirada en ella al ver el tono provocador en el que hacía aquella pregunta, sobre todo por el énfasis que hizo en el "tú, precisamente". Un brillo salvaje apareció en los ojos de su capitán cuando se encontraron con los de ella.
Y de pronto Sachi y Bepo se sintieron avergonzados, como si estuvieran viendo algo que no debían, incluso desviaron la mirada, intentando que no se notara el nerviosismo que se había apoderado de ellos sólo viendo como aquellos dos se habían mirado: la increíble tensión sexual no resuelta se palpaba en el ambiente. Trafalgar sonrió, acababa de perder la batalla con aquella simple pregunta. Y lo peor es que no le disgustó admitirlo.
+ Bueno, había que intentarlo… Era simple curiosidad por ver como estarías vestida como una mujer y no como un pirata.
- Seguramente no sería agradable verme caminar con esos zapatos, y como no quiero romperme nada, creo que vas a morir sin verlo. Siento destrozar tus sueños, ilusiones y fantasías.
Alexia no se había dado cuenta de varias cosas: la primera, es que habían abandonado la zona que más gente tenía, ahora apenas se veía gente por la calle; la segunda es que se había adelantado unos cuantos pasos.
+ No te preocupes, podré vivir con ello... Si no siempre puedo cambiar el uniforme. Sólo el tuyo.
- Espero que no tengas de verdad la esperanza de que…
+ Mira por donde caminas, Alexia-ya.
La chica giró una esquina con demasiada emoción… Pero no, no fue la pared lo que la detuvo. Tropezó con demasiado ímpetu contra alguien, tanto, que de rebote cayó de culo al suelo. No pidió disculpas, en la isla en la que se encontraba probablemente las disculpas no servían para absolutamente nada.
- Ugh…
Se llevó ambas manos a la nariz, se había dado de bruces contra alguien, y cuando vio contra quién, las palabras murieron en sus labios. Nada más y nada menos que Eustass "Captain" Kid se encontraba de pie frente a ella con una sonrisa bastante asquerosa. Trafalgar llegó justo después, seguido del resto de su tripulación. No dio tiempo a que nadie reaccionara a lo que pasó en los siguientes minutos.
Eustass observaba a aquella chica desde arriba: era guapa, tenía un buen cuerpo y encima, el Jolly Roger de la tripulación de los Hearth, interesante cuanto menos. Se agachó y la cogió de uno de sus tobillos, alzándola en el aire y dejándola colgando boca abajo. Nadie dijo nada, pues a nadie le dio tiempo a reaccionar ante tan surrealista situación.
+ Vaya, vaya, así que has decidido meter una mujer de compañía en el barco para tus días de soledad, eh… Maldito cirujano.
- ¿Disculpa? ¿Estás hablando de mí?
+ Encima no está nada mal, menudo culazo tiene. Y parecías tonto.
Alexia alzó únicamente una de sus cejas, sin dar crédito a lo que estaba escuchando. El hecho de que estuviera colgada bocabajo ya era hasta secundario después de oír aquello. Trafalgar estaba comenzado a ponerse nervioso, conocía la poca capacidad de Alexia para mantener su boca cerrada, y más en estos casos, pero también había que admitir que el otro se lo estaba ganando a pulso. Incluso a él le estaba molestando que hablase así de ella. Aquello no podía terminar bien de ninguna de las maneras, el moreno tenía que haber previsto esto y que, viendo los caracteres de ambos, no se iban a llevar bien.
- De acuerdo, suéltala de una vez y deja de decir estupideces. ¿Podemos centrarnos en lo importante? Tengo demasiadas preguntas y espero que puedas contestármelas satisfactoriamente Eustass-ya… No me haría gracia haber recorrido toda esta distancia para nada.
+ Sí, sí, no seas impaciente… Pero escucha, a cambio quizá te pida que me la dejes un par de horas. Ya sabes, por las molestias y eso.
Un guiño de ojo por parte del pelirrojo y aquella ya fue la gota que colmó el vaso, Trafalgar lo miró casi con lástima: iba a ser presa de los ataques verbales de la otra, y como siguiera así, de los físicos.
+ Si no me sueltas y dejas de decir gilipolleces voy a dejarte el brazo que te queda sano a juego con el otro.
Breve, concisa, y con una mirada bastante amenazante clavada en aquel pelirrojo, soltó aquella amenaza como quien dice "buenos días". La tripulación del otro aguantó la risa pensando que aquella mocosa no era capaz ni de matar a una mosca, y que poco tenía que hacer contra su capitán… pero por lo visto a este disimular se le daba bastante mal, así que estalló en carcajadas en la mismísima cara de Alexia. Y no, digamos que aquello no le sentó muy bien a la chica.
- Tienes carácter mocosa, me gusta… Pero sabes que dicen que perro ladrador, poco mordedor, ¿verdad?
+ Mira, acabas de confundirme con una prostituta, da gracias de que tus dientes sigan dentro de tu boca.
- Que lengua más sucia tienes, voy a tener que enseñarte modales preciosa.
Trafalgar decidió intervenir por varias razones, entre ellas que veía muy interesado a Captain en quedarse a solas con Alexia, cosa que no iba a permitir, y que encima le molestaba bastante el hecho de imaginarse el por qué quería estar a solas con ella. La otra razón es que como siguieran así y el otro consiguiera traspasar al escaso límite de Alexia, iban a acabar zurrándose de manera bastante poco elegante, y no era buena idea llamar la atención en aquella isla. Bueno, y que no pensaba permitir que siguiera faltándole al respeto de aquella manera, por mucho Supernova que fuera.
+ Voy a darte un consejo Eustass-ya, esa "mocosa" tiene muy mal humor y suele cumplir todo lo que dice… Así que yo que tú, la soltaría. En caso contrario, no quiero saber nada de lo que pase y no pienso decir que te avisé.
- ¡Já! El gran Shichibukai Trafalgar Law, asustado por una criaja de mierda… Esto es digno de ser recordado.
Aquello no le hizo la más mínima gracia a Alexia, primero porque acababa de llamarla criaja de mierda en su maldita cara, y segundo porque estaba menospreciándola de una manera bastante descarada desde que se habían encontrado. Y, además, estaba insultado a su capitán, que aunque esto era secundario, también era importante para ella a aquellas alturas, solo por su propio orgullo. Suspiró tranquilamente, aún colgada bocabajo, y se pellizcó el puente de la nariz. Su pelo ni siquiera tocaba el suelo, pues el pelirrojo era enorme comparado con ella.
+ No voy a volver a repetírtelo. Te estoy dando la oportunidad de que me sueltes sin que tenga que hacerlo yo por mí misma.
- Escúchame carita bonita, a mí nadie me da órdenes, y mucho menos una mujer que acaba de entrar en la tripulación de este maldito cirujano con el único objetivo de llevárselo a la cama y meterse en sus pantalones, así que ten mucho cuidado con ese tonito o…
Trafalgar se tensó en cuanto escuchó aquellas palabras salir de la boca del otro. Se iba a liar, y lo peor es que no iba a poder impedirlo. Y encima, se la había ganado con creces. Que aquello no sentó bien a Alexia se pudo ver al instante en la cara de la chica. El capitán no se movió, pero Bepo, que estaba a su lado y conocía la mala hostia de aquella chica, dio un par de pasos hacia atrás, por lo que pudiera pasar. La reacción no tardó en llegar.
En un visto y no visto Alexia había conseguido soltarse del agarre de otro, pues al estar convencido de que era toda una fachada, tampoco puso gran empeño en sujetar a la otra. Gran error. En cuanto los pies de la chica tocaron el suelo giró sobre si misma estirando una pierna a lo alto y cogiendo inercia… Y dándole una gran patada en la cara a Eustass tras un pequeño salto.
Un par de dientes salieron volando y el otro tuvo que dar tres pasos hacia atrás por la inercia del golpe y por no esperárselo. Aquello no sentó demasiado bien en el ambiente en general. Por el rabillo del ojo vio cómo alguien de la tripulación del pelirrojo se movía. Quiso llevar su mano a la empuñadura de una de sus espadas para detener el ataque de cierto rubio con una máscara, que se lanzaba hacia ella con una especie de hoces en sus manos, dispuesto probablemente a cortarle la cabeza. En lo que Alexia alzó su espada para detener el ataque, otra interfirió en medio. A su lado su bastante enfadado capitán acababa de interponer su nodachi entre las hoces del rubio, que quedaron a escasos centímetros de la cara de Alexia, y la espada de la misma, que quedó también peligrosamente cerca del corazón del rubio. La tensión se había instalado en ambas tripulaciones, y todo por culpa del imbécil de Kid y de la poca paciencia para las provocaciones de Alexia.
+ Creo que no hemos empezado con buen pie, ¿qué tal si nos calmamos todos?
- Esa mujer acaba de atacar a nuestro capitán.
+ Bueno, tu capitán lleva desde que llegó comportándose como un maldito capullo con ella, así que creo que en parte se lo merece.
El rubio se tensó ante las palabras de Trafalgar. Killer sabía que en parte tenía razón, pero no pensaba permitir que aquella mujer agrediera a su capitán como le viniera en gana.
Mientras la chica decidió seguir molestando de otra manera, retándolos. Le dedicó una sonrisa al rubio, enseñando todos los dientes, mientras volvía a guardar su espada tranquilamente, como si no hubiera pasado nada. Luego se cruzó de brazos, a la espera de una decisión por parte de alguno, aún con sus hoces rozándole la nariz a la morena. Bien poco le importaba. Ni siquiera le dedicó una mirada de más al pelirrojo, pero de pronto su tripulación se puso tensa. Aquello no iba a acabar bien. Trafalgar se colocó a su lado con toda la parsimonia del mundo mientras el rubio lentamente quitaba sus armas de la cara de la chica. Sólo cuando las quitó y se alejó, el propio chico guardó su nodachi, aunque no se separó de ella. En el fondo, no estaba preocupado por lo que acababa de pasar, se lo había ganado, y siempre estaba bien ver como Kid recibía una patada en la cara. Por eso no puso mucho empeño en regañarla.
+ Alexia-ya, te dije que te controlaras.
- Ha sido este imbécil, le he avisado. Lo has visto.
Sí, he ahí las razones por las que siempre se metía en líos: no sabía controlar ni su lengua ni su carácter. Trafalgar se pasó la mano por la cara, exasperado. Nunca estaba de más ver como Eustass recibía alguna que otra hostia de vez en cuando, y lo mejor es que ella tenía razón. El propio chico estaba comenzando a cabrearse viendo al pelirrojo hablar sobre la morena de aquella manera. Aun así, tuvo que mantener las formas por el buen funcionamiento de aquella reunión.
+ Eso no es una razón de peso para atacarle.
- Tú… Maldita perra, ¿acaso quieres morir joven?
+ Si quisiera morir me subiría a tu ego y saltaría hasta tu inteligencia, pero como ese no es el caso, prefiero quedarme donde estoy, gracias.
- Maldita mocosa de mierda, te voy a…
+ Basta ya, parecéis dos niños pequeños queriendo ver quién tiene la pelota más grande. ¿Podemos recordar a qué hemos venido aquí? Y Eustass-ya, en una cosa tiene razón: no digas que no te avisé. Y ahora, ¿podemos comportarnos de una vez como adultos? Tenemos cosas más importantes que hacer. O al menos eso creo, hasta que me demuestres lo contrario.
Eustass fulminó con la mirada a la chica, notando el sabor de la sangre en su boca y escupiendo sin dejar de mirarla con cara de asco y odio; y ella se la devolvió con gusto de la misma forma, pero sonriendo. No, no habían empezado su relación con buen pie.
- De acuerdo, pero controla a tu perra.
+ Cuidado que muerdo, capullo.
- Basta ya, maldita sea. ¿Piensas hablar aquí o tienes otro sitio más discreto?
Sí, no habían pasado desapercibidas las miradas de odio de la tripulación del pelirrojo hacia la morena, pero para ser sinceros, le importaban entre nada y una puta mierda. Así que simplemente se quedó allí con los brazos cruzados, esperando ver cuál era la decisión de su capitán mientras Bepo se colocaba al lado de la chica, queriendo estar cerca por si volvía a tener que sujetarla, o por si a alguno de los asesinos de la tripulación de Kid les daba por intentar ponerle una mano encima.
+ Tché… Por aquí.
No les dedicó más de una mirada, excepto la de asco que dirigió hacia la chica. Se giró, dándoles la espalda con toda la confianza del mundo. Así de soberbio era Kid, probablemente eso le ha costado más de un disgusto. Pero a Alexia no le importaba lo más mínimo. Trafalgar hizo un movimiento con la cabeza para que le siguieran y se colocó al lado de la chica de nuevo, susurrando bajo.
- No te separes de mí. Y deja de pegar a la gente, van a acabar matándote.
+ Se lo había ganado, y lo sabes.
Trafalgar la miró… Y tras unos segundos sonrió ampliamente. Sonrisa que cabe decir, fue tan inesperada y repentina que hizo que Alexia dejara de respirar tres segundos. Pero no dijo nada más, con lo cual le estaba dando la razón. La morena sonrió levemente orgullosa de su acción. Todos siguieron al pelirrojo entre las callejuelas, que cada vez se volvían más estrechas y oscuras. Finalmente descendieron por unas escaleras impregnadas de un olor nauseabundo, una mezcla entre humedad, gente muerta y animales en descomposición. Alexia aguantó una arcada, pero su cara de asco no pudo esconderla. Al final de las escaleras Kid abrió una puerta enorme de madera con su brazo metálico y pasó, seguido de su tripulación, y seguido de la de los Hearth. Allí dentro no olía mejor que fuera.
Era una habitación bastante grande, llena de moho y humedades por todos sitios. Había trastos tirados por cada esquina, y algún esqueleto que sabe dios cuanto llevaría allí. De ahí provenía aquel agradable olor, seguramente. Una enorme mesa en el centro de la habitación era toda la decoración que ocupaba aquel lugar. Kid se adelantó y se tiró en una de las pocas sillas que había alrededor de aquella mesa, mientras su tripulación se ponía tras él, aunque alejados, enfrente de la de los Hearth. Exceptuando al rubio de la máscara y a otro tío que no conocía, que se pusieron uno a cada lado. Trafalgar se colocó justo en frente, con la diferencia de que él no se sentó. Alexia se colocó a su derecha sólo por la satisfacción de ver la cara de asco del pelirrojo al cruzarse con ella, y a su otro lado se colocó Jean Bart.
- De acuerdo cirujano, tengo algo que proponerte, y pretendo ir al grano. Algo se está moviendo en los bajos fondos. Se está organizando algo y hay algún pez gordo detrás.
+ ¿A qué te refieres, Eustass-ya?
- Me refiero a que alguien gordo del Inframundo está buscando algo, y por lo visto quiere organizar una fiesta a lo grande para anunciarlo… No sé si a ti te ha llegado, pero los Supernova estamos todos invitados a esa fiesta al parecer.
+ No tengo ni idea de qué me estás hablando, no he recibido nada parecido.
- Pues no tardarás en recibirlo.
Kid hablaba mientras sacaba un sobre blanco de algún bolsillo de su chaqueta, lo abría y sacaba su contenido. Era una nota bastante escueta, pero clara y concisa a la vez. Estaba escrita a mano. Trafalgar la cogió y la leyó en alto.
+ "Me complace invitarle a una fiesta que se realizará en la siguiente ubicación. Será una divertida velada con juegos y con un anuncio importante para aquellos que quieran ganar una asquerosa, sucia e indecente cantidad de dinero. Espero verlos allí. Buena cacería a todos por adelantado."
Alexia levantó la vista para ver aquella carta… aquella letra. Aquella letra le sonaba, la había visto en algún sitio. En su cuerpo se instaló una sensación rara, algo le estaba avisando de que ir a aquella fiesta no iba a ser buena idea. Y ese final…
+ ¿A qué se refiere con "buena cacería a todos por adelantado"?
Trafalgar acababa de hacer la pregunta que todos tenían en mente. Todos miraron en la dirección del pelirrojo, que simplemente recogió su invitación y se encogió de hombros, sonriendo divertido. Alexia se estremeció sin saber por qué. No, aquello no era buena idea.
- No tengo ni puta idea, pero tengo una tremenda curiosidad por saber de qué se trata. Y ahí es donde entras tú. Yo pienso ir, no sólo por ver de qué se trata, si no por ver quién coño está detrás de esto. Tiene que ser alguien importante para ser capaz de movilizar todo esto en los Bajos Fondos.
+ …
Trafalgar no hablaba, sólo escuchaba atentamente lo que decía el otro, dejando que acabara y sopesando las opciones.
- Así que había pensado que, por esta vez, podríamos hacer una excepción y trabajar juntos para un bien común. Cuatro ojos ven más que dos, no sé si me entiendes…
Trafalgar lo miró fijamente, y luego miró de nuevo el sobre que aún sostenía el otro en sus manos. El cirujano se cruzó de brazos.
+ ¿Y qué se supone que gano yo con esto? Ni siquiera tengo una invitación, y no sé si correr el riesgo merecerá la pena, puede ser fácilmente una trampa.
- Ahí es donde quería llegar, mi querido Cirujano.
Kid se emocionó y se levantó, apoyando ambas manos en la mesa y mirándolo prácticamente con fuego en los ojos.
- Hazte una idea de quién se va a reunir ahí, por mucho que piensen que sea una trampa… Algún otro Supernova irá, los cabecillas de los peores grupos de asesinos de todo Grand Line, y quién sabe, quizá algún otro Shichibukai se una a la fiesta… ¿estás entendiendo por dónde voy?
A Trafalgar le brillaron los ojos por un segundo.
+ ¿Crees que ÉL irá?
- No puedo asegurártelo, pero… ¿no sería divertido comprobarlo con tus propios ojos?
Kid sonrió sádicamente, estaba emocionado con el hecho de que quizá, si iba a aquella fiesta y las cosas se torcían, podría volverse a su barco con las cabezas de algún que otro pez gordo. Literalmente, quería sus cabezas para la colección que tenía en su base. Y qué mejor que contar con la ayuda de Trafalgar para ello, a fin de cuentas, dos tripulaciones eran más fuertes que una.
- Qué me dices, ¿hay trato?
Alexia no estaba realmente entendiendo nada de lo que hablaban. No sabía quién era "él" ni por qué Trafalgar tenía tanto interés, hasta el punto de querer hacer tratos con Kid. Pero, de todas formas, estaba más pendiente del hecho de que algo le decía que aquello no era buena idea. Miró sutilmente a su alrededor, buscando que quizás el resto de la tripulación pensara lo mismo… Pero no. Todos estaban tremendamente calmados. Decidiera lo que decidiera Trafalgar ellos confiarían ciegamente en él. El moreno tardó en responder.
+ Según esta carta aún faltan dos semanas para esa fiesta… Y desde aquí se tardan apenas tres días en llegar. En una semana tendrás mi respuesta.
- Oh vamos, eres un aburrido… Pero bueno, algo es algo. Espero una respuesta positiva, algo me dice que esa fiesta va a dar que hablar Cirujano.
Trafalgar lo miró ladeando la cabeza. Si es cierto que si Kid se ponía en contacto con él solía ser por cosas importantes… Pero no esperaba nada de esto. Hacía mucho tiempo que no tenía noticias de movimiento en los Bajos Fondos, y era algo ciertamente sospechoso. Quizá merecía la pena ir a echar un vistazo.
+ Bien, si eso es todo, nosotros nos largamos de aquí. Este sitio comienza a darme arcadas.
- Vaya con la princesita, qué gustos más delicados.
+ Cierra la boca, Eustass-ya.
Kid rió a carcajada limpia ante su respuesta, lejos de ofenderse, parecía incluso divertido. La tripulación de los Hearth estaba comenzando a darse la vuelta para largarse por fin de aquel lugar nauseabundo, cuando Kid tuvo que poner la guinda del pastel.
- Y si al final vienes a la fiesta, recuerda que los perros no pueden entrar en ese lugar. Y las perras tampoco.
Iba a ser Trafalgar el que le cerrase la boca a Kid pero Alexia volvió a adelantársele. Cogió la calavera del esqueleto que más cerca tenía y en un abrir y cerrar de ojos se la lanzó a la cara al pelirrojo. Fue un movimiento tan rápido que al chico sólo le dio tiempo a esquivarla por poco, rozándole la mejilla en el proceso. En su cara una tremenda sonrisa de satisfacción, pero no la miraba a ella cuando volvió a hablar, si no al moreno.
+ En realidad me gusta.
Alexia le dedicó un corte de manga, se giró y salió por la puerta delante de todos, queriendo largarse de allí cuanto antes para evitar abalanzarse sobre cierto pelirrojo y arrancarle a él la cabeza en vez de a alguien que ya estaba muerto. Los Hearth la dejaron pasar, escondiendo una sonrisa y algo apenados porque aquella calavera no le hubiera acertado en la cara al otro.
+ Te las buscas con carácter Cirujano. No sabía que te iban de ese tipo.
- Te dije que no jugaras con ella o saldrías mal parado Eustass-ya.
+ Ya veo ya… Es bastante divertida, no te voy a mentir. Las que tienen ese carácter son las mejores para enseñarles modales.
- No tientes a la suerte, o la próxima vez no será ella la que te parta la boca si vuelves a hablarle así.
Vaya, aquello dejó al pelirrojo de piedra, que pensaba que aún seguían hablando en un tono de broma. Ver a Trafalgar tan enfadado por hablarle así a alguien, y mucho menos a una mujer, era algo Kid nunca hubiera pensado presenciar. Enarcó una ceja y sonrió, tremendamente complacido por la respuesta del chico. Quizá jugar con aquella mujer un poco sería divertido… Pero no por ver la reacción de ella, si no de su capitán.
+ Vaya, vaya, quién lo diría…
Trafalgar lo miraba con cara de pocos amigos esperando a que terminase aquella frase. Pero no lo hizo. Giró su cara de malas maneras y salió de aquel lugar seguido de su tripulación, para encontrarse fuera con Alexia y otros dos hombres que habían salido tras ella.
- Juro por Dios que la próxima vez que me diga algo pienso estrangularlo con mis propias manos, Trafalgar.
Apenas habían llegado todos arriba y Alexia ya estaba despotricando. Algunos rieron entre dientes, el moreno en cambio solamente sonrió.
+ No me cabe la menor duda de ello. De echo me sorprende que haya sobrevivido a ese mortal ataque con una cabeza.
Alexia no estaba para bromas, así que entrecerró los ojos y lo miró de forma torcida para diversión de los allí presentes. Estaba claro que su capitán estaba intentando disuadir la tensión, no sólo de toda la tripulación, si no también la suya propia. Todos habían visto como había saltado a defender el honor de la chica, haciendo ver su enfado… y en realidad había dicho en alto lo que todos ellos pensaban.
- La próxima vez le lanzaré la tuya, así mato dos pájaros de un tiro.
Y todos estallaron en carcajadas. No sólo porque había sido una muy buena respuesta, si no porque encima se habían imaginado la escena en sus cabezas, y para qué mentir, era tremendamente divertida. Trafalgar rodó los ojos y todos comenzaron a caminar hacia el submarino. Aquel trayecto fue más rápido, tenían unas ganas horribles de salir de allí, y cuando quisieron darse cuenta, todos estaban a bordo y habían dejado atrás aquella isla, sanos y salvos. Aunque cuando llegaron, el capitán y sus más cercanos, entre los cuales ya se incluía Alexia, se quedaron en la zona de la cafetería hablando de la reunión de hoy. Había opiniones muy diversas entre ellas.
+ No se hasta que punto esto será buena idea, capitán.
- Kid tenía un punto. Hace mucho que no sabemos qué se cuece por los bajos fondos y por lo visto está habiendo movimiento. Es una buena oportunidad para echar un vistazo.
+ A mi no me inspira confianza, nosotros ni siquiera tenemos una "invitación" de esas, puede que sea simplemente mentira.
- Esa letra no era falsa Uni, ni Kid ni ninguno de sus brutos e idiotas compañeros sería capaz de falsificar esa letra.
Trafalgar escuchaba todas las opiniones sin perder detalle de ninguna y valoraba todas las posibilidades y riesgos que conllevaba cada decisión.
+ Realmente no tenemos por qué perder nada… No tenemos invitación, cierto. Pero, imaginaros que nos llega… podemos ir y ver qué está pasando, quién ha hecho eso si es que realmente alguien ha hecho algo. Si es verdad, sacaremos muchas respuestas en claro y quizá nos enteremos de algo más. Si es mentira y es una trampa sólo tenemos que matarlos, ¿no?
- Tú tan sutil como siempre Jean Bart.
Trafalgar asintió ante esta última opción. Parecía la más lógica de todas. Pero se dio cuenta de que desde que habían llegado al submarino y habían estado hablando del tema, Alexia no abrió la boca. La miró fijamente, extrañado.
+ Alexia-ya, ¿estás bien?
La chica reacción, parpadeando varias veces y volviendo a tierra. Desde que habían salido de la isla había estado dándole vueltas al asunto, y sobre todo a la extraña sensación que se había instalado en su estómago desde que se había planteado la simple idea de ir a aquella fiesta. Era muy raro. Algo le decía que no debían ir.
- Sí, sólo… estoy algo distraída, ¿aún no habéis decidido qué hacer?
+ Bueno, todos estamos dando opiniones menos tú, creo que deberías decir lo que piensas tú también, al fin y al cabo, perteneces a la tripulación.
Bepo como siempre tan educado, y consiguiendo con aquella última frase que su corazón se encogiese ligeramente. La chica esperó unos segundos mirando al suelo, valorando como decirlo… porque realmente no tenía explicación para lo que iba a decir a continuación.
- Creo que no deberíamos ir.
Fue breve, clara y concisa. A todos les pilló por sorpresa que estuviera tan segura de lo que dijo, incluyendo al capitán… Así que por eso llevaba tanto tiempo callada. Bien, había escuchado lo que pensaban todos. Pero aún le quedaba una cosa pendiente tras oír aquello.
+ De acuerdo. He escuchado todo lo que teníais que decir… Esta noche pensaré que hacer con esa fiesta, y mañana decidiremos qué rumbo tomamos. Por ahora es hora de dormir, ha sido un día largo.
Todos asintieron y se levantaron en orden. Algunos seguían hablando mientras se iban a sus habitaciones, otros simplemente corrieron a dormir. En cambio, Alexia estaba extrañamente callada. Trafalgar la siguió hasta que llegaron a la puerta de su habitación, y la llamó antes de que entrara. Ahora estaban solos.
+ Alexia-ya, espera un momento.
Alzó la cabeza del suelo cuando escuchó la voz del chico. Todo aquel camino hacia su camarote sabía que él estaba allí, detrás de ella, y no porque lo hubiera visto, sino porque lo había sentido: su olor característico, su presencia. Pero no le dio importancia. Tenía tan asimilada su presencia y todo lo que esta conllevaba que ya lo daba por normal en su vida. Quizá dentro de unos meses no fuera tan fácil separarse de aquella tripulación. El chico llegó a su altura y apoyó su codo casualmente en el marco de la puerta de la habitación de la morena.
- Dime.
+ Has estado dispersa desde que has llegado, y me ha sorprendido la respuesta que has dado antes respecto a la fiesta.
- Uhm… Bueno, era lo que realmente pensaba.
+ Sí, no me cabe la menor duda. La cuestión es… ¿por qué piensas que no deberíamos ir? Estabas muy segura cuando respondiste.
- Sinceramente… No puedo darte una respuesta Trafalgar, ni siquiera yo lo sé. Simplemente no tengo una buena sensación respecto a esa fiesta.
El chico la miró, analizando su comportamiento. Alexia no era una mujer que agachase la mirada ante nada, ni que perdiera la calma fácilmente. Pero se la notaba nerviosa cuando hablaba de ese tema, y también perturbada. Probablemente porque ella misma no sabía por qué tenía esa sensación… Se tocó el brazo, nerviosa y luego alzó la mirada para fijar sus ojos en los del chico.
- Algo malo va a pasar en esa fiesta Trafalgar, no sé ni el qué, ni a quién, ni cómo, ni por qué. Pero tengo la sensación de que va a pasar... Supongo que realmente es una estupidez, pero por otra parte…
Alexia dudó si continuar. Si decía lo que pensaba decir a continuación iba a sonar a que estaba loca de remate. Trafalgar esperó paciente, se notaba que estaba dándole vueltas a algo, y por fin encontró el modo de decirlo.
- Escucha, sé que va a pasar algo en esa fiesta. Pero también sé qué si vamos, descubriremos algo importante… No se si será bueno, o malo. Sólo sé que descubriremos algo.
El chico la miró fijamente, estaba 100% segura de lo que estaba diciendo, cosa que le sorprendía bastante. También se dio cuenta de que esperaba que no la llamara loca mientras esperaba su respuesta. Sonrió de medio lado.
+ Me lo estás poniendo realmente difícil Alexia-ya.
El simple hecho de ver la sonrisa del otro pareció tranquilizar a la chica, que también sonrió, para después respirar profundamente.
- Lo sé, esa es mi especialidad, ya lo sabes.
+ Pues se te da tremendamente bien.
La chica se quedó mirándolo a los ojos unos segundos, unos largos segundos, pensando en qué responderle. Aunque se perdió. Parecía que mirar sus ojos grises la tranquilizaba, y de pronto comenzaron a venir imágenes a su cabeza sin ningún tipo de sentido: todos los momentos en los que se habían besado. Sacudió la cabeza para que aquellas imágenes se fueran. Que momento tan inoportuno e inesperado para que eso sucediera… y que eso pasara sólo la confundió aún más. Se dio cuenta de que estaba sintiendo algo que no había sentido una… una extraña sensación en la parte baja de su estómago, como si estuviera a punto de abrir una puerta hacia un lugar peligroso y del que no había vuelta atrás.
Mierda, Alexia, qué narices te está pasando.
Trafalgar observó todo aquello desde fuera sin saber lo que realmente estaba pasando por la cabeza de la chica, simplemente observando sus ojos azules y aquella leve sonrisa que adornaba sus labios, esperando quizá a que ella hablase. Aquellos labios que por lo visto tantas veces había besado. Guau, si se paraba a pensarlo habían sido unas cuantas… y todas ellas le habían sabido a poco. Maldita sea, qué coño le pasaba con aquella cría, es como si nunca tuviera suficiente de ella. Ladeó la cabeza por acto reflejo, como queriendo observar mejor su boca, quizá desde otro ángulo descubriera algo distinto. Tampoco ayudaba que la tenue luz que se colaba por uno de los ventanales redondos del submarino se reflejara en los ojos azules de la chica. Parecía estar mirando al mismo mar gracias a las ondas del océano, fuera del submarino, que las reflejaban en sus pupilas. Se acercó más, queriendo observarlos más de cerca.
Ninguno de los dos se había dado cuenta de que llevaban unos minutos en silencio, simplemente observándose.
Y entonces volvió a pasar.
Pero esta vez no fue Trafalgar el que perdió el control absoluto de la situación.
Alexia vio al moreno acercarse, no tenía ni idea de que sus intenciones eran simplemente ver sus ojos más de cerca. Aquel mínimo movimiento y tenerlo tan cerca de ella hizo que el olor del chico la envolviera completamente. Y su delicado olfato no pudo ignorar aquello… aunque esta vez había un deje distinto que no sabía describir en el olor del moreno. Más adelante descubriría qué significaba aquello de la peor manera posible.
Alexia se alzó sobre las puntas de sus pies y pegó sus labios a los del chico sin previo aviso. Rodeó el cuello del otro con sus brazos para hacerlo agacharse y tener un acceso más fácil a su boca. Y claro que pilló al moreno desprevenido. Ese no fue el problema. El problema es que automáticamente, él correspondió su beso, como si hubiera estado deseándolo mucho tiempo, como si no se hubieran besado hacía unas horas escasas. Como si estuvieran acostumbrados a hacerlo.
Se besaron con ansia, como si lo necesitasen, como si tuvieran la necesidad de terminar lo que habían comenzado hacía unas horas en aquella pequeña biblioteca. De Alexia se adueñó casi un instinto animal que sólo quería una cosa: a Trafalgar. El resto del mundo daba igual en aquel momento. El chico se movió y pegó la espalda de la otra contra la puerta de su habitación, intensificando el beso y deslizando su mano costillas abajo, por su cintura, su cadera, y de nuevo en su trasero, pegándola más contra él, casi con necesidad.
Un tremendo "mierda".
Alexia ni siquiera estaba pensado coherentemente, no tenía ni idea de qué era lo que le estaba pasando, pero si tenía claro lo que quería. Bajó una de sus manos del cuello del chico a la parte de atrás de su cuerpo, intentando meterlo entre su espalda y la puerta para encontrar la manija de la misma. Con mucho esfuerzo la encontró y abrió la puerta, mientras que con la otra manó tiró del cuello de la camiseta del más alto, arrastrándolo con ella dentro de su habitación sin cortar aquel beso en el que comenzaba a faltar el aire. Ella intentó arrastrarlo más hacia dentro de su habitación mientras subía una mano a su pelo y tiraba de el, pero él otro tenía otros planes en mente. Tiró de ella y la cogió en volandas, obligándola a que pasara sus piernas alrededor de la cintura de él mientras el chico la sujetaba del trasero, y no precisamente de forma sutil. Aprovechó aquella posición para pegarla contra la puerta de la habitación y cerrarla, todo en un mismo movimiento.
Estaban completamente pegados, y guau, qué jodida sensación. Nunca estar tan cerca físicamente de una mujer le había producido aquellas sensaciones. La chica lo rodeaba fuertemente con sus piernas y él la pegaba contra la pared. Lo único que sobraba allí era la ropa, pues las ganas que tenía ahora mismo de tocar directamente su piel eran prácticamente una jodida tortura. Apretó el trasero de la chica una última vez antes de separarla de la puerta ya cerrada y asegurada. Dejó de besarla unos segundos para sonreírle de forma traviesa y comenzar a andar hacia algún punto de la habitación, susurrando mientras tanto.
+ Así que hemos pasado de querer arrancarme la cabeza a esto… Interesante cambio, me gusta.
Alexia le devolvió una sonrisa igual de juguetona que la de él, mientras intuía dónde la estaba llevando. Su cabeza no pensaba, sólo estaba ocupada por el pensamiento de querer una única cosa en el mundo, y aquello nunca le había pasado. Pero lógicamente, no estaba en condiciones de saber lo que significaba, ni de que le importase.
- Aún estoy a tiempo, no tientes tu suerte Trafalgar.
Llegó a los pies de la cama de la chica y le sonrió ampliamente, esta vez enseñando todos los dientes. Aquella sonrisa no auguraba nada bueno. La dejó caer bocarriba de espaldas en la cama, y estando él aún de pie y mirándola desde aquella posición, cogió la parte de debajo de su camiseta y se la quitó, lanzándola por ahí y dejando a la vista aquellos tatuajes, que se perdían dios sabe dónde… aunque quizá aquella noche por fin descubriría exactamente donde terminaban.
+ Veamos si dentro de quince minutos sigues diciendo lo mismo.
Se agachó y apoyó una de sus rodillas en la cama, entre las piernas de la chica, gateando hasta colocarse sobre ella. Aquella sonrisa seguía sin desaparecer de la boca del otro. Incluso en esa situación, parecían estar retándose el uno al otro… lo cual lo hacía todo el doble de sexy y divertido para ellos. La tensión se palpaba en el ambiente, y no era precisamente mala.
- ¿Quince? ¿De verdad aguantas tanto?
No se esperaba aquella respuesta, y mucho menos con aquella sonrisa que parecía querer decir "no juegues con juego, o vas a quemarte". Si algo había que reconocerle a aquella mocosa es que era tremendamente ágil para responder a aquel tipo de cosas. Lo cual, aunque no fuera a admitirlo nunca, le divertía y le ponía a partes iguales. El descaro de aquella cría era una cosa de la que probablemente nunca iba a cansarse. Toda la respuesta que obtuvo por parte del moreno fue una carcajada.
+ ¿Sabes una cosa Alexia-ya? Eres una chica tremendamente maleducada… Voy a tener que enseñarte algunos modales.
- Te deseo toda la suerte del mundo.
Entre tanto juego verbal Law decidió que ya era hora de dejar de hablar. Aquella frase por parte de la chica se deslizó más bien como un susurro muy bajo, que acabó muriendo en los labios del mayor, el cual ya estaba dándole trabajo a la boca de Alexia. Ella intentó tomar el ritmo del beso otra vez, pero esta vez no se le fue permitido tomar la iniciativa. Trafalgar mordió sus labios a forma de regaño por querer llevar el ritmo del beso, lo cual perturbó a Alexia, que volvió a intentarlo, entre frustrada y divertida. Otro mordisco, otro regaño, y la sonrisa del otro contra los labios de ella. El chico bajó por su mentón, lamiendo y mordiendo, para volver a subir por su mandíbula y entretenerse con la oreja de la chica. Entre tanto, su mano izquierda viajaba debajo de la camiseta de la otra, subiéndola hasta dejar su sujetador a la vista, arañando un poco la piel allí por dónde pasaba. Sonrió contra su oído.
+ En realidad con quince minutos no tengo ni para empezar…
La forma en la que lo dijo, susurrando roncamente contra su oreja, hizo que la chica se estremeciera de arriba abajo bajo el cuerpo del otro, cosa que él por supuesto notó. Su sonrisa se hizo más notoria, pero no la dejó responder. Bajó por su cuello, soltando mordiscos allá donde le apetecía, y lamiendo en otros en los que no le apetecía morder.
Alexia solo podía contener escalofríos ante las caricias del mayor. Bueno, claro que había estado en la cama con otros hombres, pero ni por asomo habían sido capaces de hacerle sentir lo que le estaba haciendo sentir Trafalgar sólo con besos, mordiscos y caricias. Maldita sea, tenía la mente en blanco por su culpa.
Y claro que los estremecimientos de la otra hacían las delicias del que estaba encima, pero que aquello le estuviera gustando tanto sólo estaba consiguiendo que sus ansias por acelerar las cosas crecieran… Quería oírla gritar y gemir su nombre, y rogar por más. Pero todo a su tiempo, primero iba a tomarse su tiempo en disfrutar de ella y en hacerla disfrutar. Pensaba desarmarla dejándose de palabras y pasando por fin a la acción. Siguió bajando por el canalillo de ella, mordiendo ligeramente la piel sobre su esternón. Un pequeño gruñido de la otra hizo que soltara una risilla sin separar de allí su boca, lamiendo después la zona del mordisco como disculpa. Sus hábiles y experimentadas manos bajaron a la cadera de ella, en busca de quitarle el pantalón. No fue difícil, pues automáticamente ella levantó su cadera para facilitarle la labor y los pantalones cayeron al suelo, al lado de la camiseta del chico.
Alexia alzó la mirada sólo para ver el pelo negro de Trafalgar, ya que estaba demasiado entretenido mordiendo y lamiendo su pecho, aún sin quitarle su ropa interior, torturándola. Soltó otro gruñido que lo hizo alzar la cabeza desde allí para mirarla.
+ ¿Algún problema?
- Eres un maldito cabronazo.
Eso fue todo lo que salió de su boca, y Trafalgar sabía perfectamente a qué se refería.
+ Aún no has visto nada.
Y encima el muy cerdo le había dicho la misma frase que le dijo ella el día que intentó escaparse. Cuando pasara todo aquello iba a matarlo.
Quizá.
Probablemente.
O quizá no.
Entrecerró los ojos, asesinándolo con la mirada, pero la ignoró completamente, volviendo a su trabajo… sólo que esta vez comenzó a bajar lentamente por su estómago. Los mordiscos se hicieron más sutiles, e iba dejando un rastro de saliva hasta el ombligo. La chica se tensó cuando pasó por encima de este y siguió bajando lenta, muy muy lentamente. Maldita sea, iba a volverla loca. Las piernas le temblaban ligeramente, su cuerpo previendo lo que iba a pasar. El moreno se tomó su tiempo cuando llegó a su ropa interior, cogiéndola con los dientes y soltándola, haciendo que Alexia diera un pequeño brinco en la cama al sentir aquel pequeño "latigazo". El calor ya era insoportable, y la chica sólo atinó a levantar la mirada para ver la espalda tatuada del chico tensarse bajo los movimientos que hacía este con los brazos. Alzó la mirada y lo vió.
Quizá jugueteó demasiado con su ropa interior, pero quería llevarla al límite, era su forma de castigarla por comportarse así. Y estaba disfrutando demasiado, incluso para ser él. Por fin decidió que el juego había terminado, y decidió alzar la mirada y ver como estaba la chica. No esperaba que justo en ese momento ella hiciera lo mismo. Sus ojos se encontraron, y parecía que no existía nada más a su alrededor. Saltaron chispas sólo con aquel contacto, ambos sabían lo que iba a pasar… y ambos lo deseaban. Y mucho. El chico sonrió y se relamió sin dejar de mirarla. Llevó sus manos a su ropa interior, dispuesto a quitársela, pues a esas alturas solo estorbaba. Sutilmente, antes de llegar a la goma que sujetaba sus bragas en su cadera para quitárselas, deslizó las yemas de sus dedos por encima de su sexo, haciendo que la chica soltara un exabrupto, que hizo las delicias del más mayor. Quería seguir torturándola, pero el mismo chico ya no podía aguantar más.
Lo necesitaba.
La necesitaba.
Engancho sus dedos a la goma de sus bragas y…
- ¡Capitán! ¡TRAFALGAR!
+ ¿¡DÓNDE ESTÁ EL CAPITÁN!?
- ¡No está en su camarote!
+ ¡Maldita sea, encontradlo ahora mismo! ¡Es urgente!
Voces por todo el submarino gritando el nombre de Trafalgar hicieron que parase de repente en el peor momento. No, no era posible que aquello estuviera ocurriendo. Oía a gente correr de un lado al otro por el pasillo, pasando probablemente por delante de aquella puerta. Le daba igual lo que tuvieran que decirle, aquello podía esperar. Lo que tenía delante era mucho más importante.
- ¡Joder, esto es increíble, si antes hablamos de ello antes ocurre! ¿¡DÓNDE NARICES ESTÁ!? ¡Law!
Las voces provenían del otro lado de la puerta, esta vez estaba claro. Ambos se miraron. Alexia tampoco podía creerse que aquello estuviera sucediendo, y era la primera que estaba deseando que mandara a la mierda aquellas voces y que por dios no se detuviera en lo que estaba a punto de hacer, o era capaz de matar a alguien.
Un dilema moral se instaló en la mente de ambos, que difícilmente estaban para pensar fríamente con la cabeza en aquel preciso instante. Trafalgar gruñó, tremendamente enfadado por aquello y mirando a la chica. Podía leerse el deseo y la frustración en su mirada, y no podía sentirse peor sólo pensando en dejarla en esas condiciones. Era la segunda vez que pasaba aquello.
Aún así, Alexia entendió que iba a detenerse, era lo que realmente debía hacer, aunque si por ella fuera mandaría a la mierda al resto del mundo, aunque fuera el fin de este, sólo por continuar con aquello. Se dejó caer hacia atrás, exasperada, mientras una sensación de insatisfacción mezclada con algo más que no entendía comenzaba a adueñarse de su cuerpo. Era una sensación horrible. De entre sus labios sólo salió un:
+ Mierda, mierda, y mierda.
El chico entendió que sabía que tenía que ver qué narices estaba ocurriendo. Le costó la vida entera separarse de la chica en aquellas condiciones, y cuando se incorporó la miró durante unos segundos: verla medio desnuda tirada en aquella cama, con aquella frustración encima y en aquellas condiciones casi hace que mande a la mierda todo y se abalanzase sobre ella. Pero no, no podía. Un tremendo enfado se apoderó de él, y ninguno pensó en las consecuencias de lo que iba a hacer el chico.
- Maldita sea, más vale que sea algo importante o van a rodar cabezas.
Se giró de malas maneras y abrió la puerta bruscamente. Y eso se encontraron Sachi y Penguin, que justamente eran los que pasaban por allí. Se quedaron clavados en el sitio, estáticos, asimilando que el que acababa de salir por la puerta del camarote de Alexia era un Trafalgar sin camiseta, con el pelo hecho un desastre y con cara de muy pocos amigos. Ver a su capitán sin camiseta no era lo extraño, lo extraño era el contexto.
- Qué coño está pasando aquí, y más vale que me deis una razón de peso para que no mate a alguien en este preciso instante.
La sorpresa inicial duró aún unos segundos, puesto que en la cabeza de aquellos dos había aparecido una imagen muy clara de lo que estaba pasando en aquel momento. Pero decidieron poner en orden sus prioridades.
Alexia se quedó unos segundos en la cama, importándole bien poco que fuera Trafalgar sin camiseta el que abrió SU puerta de SU camarote, e importándole bien poco que alguien lo viera hacerlo. Suspiró intentando relajarse. Tiene que ser una jodida broma. Sólo podía pensar eso, pero cuando escuchó la voz de los dos chicos fuera de su habitación, entendió que la cosa no era una simple tontería. Se puso rápidamente lo primero que pilló, que fíjate tú que tremendo cliché, fue la camiseta de Trafalgar, la cual le quedaba de vestido, llegándole por la mitad de los muslos. Un vestido, tremendamente corto, pero un vestido. Apareció en el marco de la puerta al lado del moreno justo cuando Penguin le daba a este un sobre blanco.
+ Acaba de llegar ahora mismo. Dice que es urgente… y que sobre todo se requiere nuestra presencia.
Sachi y Penguin le dieron un vistazo rápido cuando Alexia apareció tras su capitán y se colocó a su lado, observando el sobre al igual que estaba haciendo él, que parecía querer calcinarlo con la mirada. Parecía que les importaba bien poco lo que estuvieran pensando aquellos dos al verlos juntos… Estaban sucediendo demasiadas cosas en aquel momento, así que ya se alegrarían por lo que acababan de ver más adelante. Su capitán estaba abriendo el sobre.
- "Les informo que han sido invitados a una fiesta en la siguiente ubicación. La fecha de reunión será dentro de dos semanas. Se requiere su presencia urgentemente, ya que son una pieza fundamental de esta fiesta. Esperamos verlos allí, se requiere ir vestidos de etiqueta, ya que será una fiesta de altos cargos. Nuestros más cordiales saludos."
La letra de la carta era la misma que la que había recibido Eustass-ya. Pero el contenido no era el mismo. Era muy distinto, de hecho, y era extraño por muchas razones. Venía sin firma, como la del otro Supernova.
Ni siquiera podían llegar a hacerse una idea de lo que iba a suceder en aquella fiesta, ni de como cambiaría el transcurso de su vida.
LA VERDAD ES QUE NO ESPERABA ESTE FINAL NI YO MISMA, pero tenía tanto mono de estos dos que dije, a la mierda, YA TOCA UN POCO DE FANSERVICE. Espero que os haya gustado querid s lector s, a mi personalmente, este final e/e. Lo siento por cortar el rollo de esta manera, peeeeeeeero tengo algo preparado para estos dos, soy una persona terrible lo sé, pero os lo compensaré, lo prometo33333333333. A partir de aquí empieza la fiesta gorda amig s mí s, se viene el salseo 8DDDD. Gracias por leer hasta aquí de nuevo, ¡nos leeeeeeeeemos~!
