Todos los personajes de Ouran pertenecen a la gran Bisco Hatori-sama, yo me remito a Yuuki, Charlie y la historia c:
Capitulo 11: Mi turbulenta Venecia.
-¡Me aburrooo!- el mayor de los Hitachiin se quejo.
Habían pasado dos días apenas desde la partida de la inglesa a las islas Venecianas y el Host Club retomo su rutina de siempre. Tamaki con un grupo numeroso de clientas por un lado, Kyouya analizando nuevas propuestas que Renge le había entregado por otro lado; Haruhi, Mori y Honey con otras clientas y los gemelos, recién desocupados de un grupo, echados en un sillón.
Si, desde la partida de la inglesa, todo había regresado a la normalidad pero esa "normalidad" ya no era suficiente para ellos. Necesitaban un nuevo entretenimiento. Necesitaban a su juguete.
-¡Por Dios! ¡Qué aburrimiento!- secundo el menor de los Hitachiin.
-Ya los escuchamos, no tienen porqué ser tan escandalosos- Haruhi se les acerco, después de despedir a las clientas- ¿Por qué no leen un libro o algo?
-¿Quién eres, nuestra madre?- se quejo Kaoru con un mueca de asco
-No necesitamos llegar a esos extremos, estamos aburridos no dementes Haruhi- Hikaru adopto su misma expresión.
-¡Oigan, oigan!¡Traten mejor a su hermanita! –les recrimino Tamaki acercándose al grupo. Todas las clientas se habían marchado, quedando solo los miembros.
-Otra vez con su circo de "la familia feliz"- pensaron los gemelos a la vez mas no le contestaron.
-Si están tan aburridos ¿Por qué no proponen algo, entonces?- propuso Haruhi. Tamaki, Honey y Mori palidecieron, los pelirrojos solo sonrieron.
-¿Lo que sea? –preguntaron con sus típicas sonrisas malvadas.
Haruhi asintió. Después de tantas travesuras y diabluras de su parte, se sentía capaz de enfrentar lo que sea que le dieran. Sentía que podría esquivar lo que sea. Más no estaba preparada para lo que propusieron a continuación.
-Entonces…- comenzó Hikaru, levantándose del sillón y parándose a su lado derecho.
-¿Qué te parece si…- Kaoru hizo lo mismo, posicionándose a su izquierda, sujetando se mentón con el dedo pulgar e índice a lo que Hikaru jugueteaba con un mechón del costado de su cabeza.
-… jugamos a la búsqueda del tesoro?- finalizaron lo dos a la vez, con una mirada penetrante.
-¿Huh?- musito completamente desconcertada. No solo ella, el resto de los miembros estaba igual de descolocados.
-Aquí en la sala escondimos un tesoro muy especial, tienes que adivinar que es y encontrarlo- dijeron a la vez.
-… prefiero leer un libro- dijo liberándose de su agarre para alejarse de ellos.
-¡Oh, vamos Haruhi!- dijo Kaoru colgándose de su brazo.
-¡Sera divertido!- Hikaru se colgó del otro brazo.
- Eso suena infantil- dijo más para si.
-¡Oh oh oh! ¡Yo quiero jugar!- salto el pequeño lolishota.
-¡Yo también, yo también!- salto de igual manera el Rey.
Haruhi cedió ante la alegre energía que tenían los dos rubios. Pero sentía que perdía el tiempo, aun así siguió la corriente.
-Está bien, juguemos- dijo resignada.
-¡Yay!- los gemelos chocaron palmas.
-Bien ¿Qué es lo que tenemos que buscar?- se dirijo a ambos, cruzada de brazos. Ya se estaba arrepintiendo.
-¡Oh! Es muy fácil- dijo Kaoru sonriente- tienen que buscar un objeto que es importante para nosotros pero que a la vez se asemeja a Hikaru- señalo a su hermano quien levanto dos dedos de cada mano para hacer la V de victoria.
-Importante… parecido a Hikaru…um…- dijo Haruhi pensativa en un tono tan bajo que fue casi inaudible.
-¡Oh, Hikaru!- Tamaki derramaba lagrimas de cocodrilo- ¡Ya sabía que en el fondo me admirabas! ¡Pero no tenias que esconder una fotografía mía para demostrármelo!
-… mejor cállate y ponte a buscar- siseo, controlando su instinto asesino.
-¿Es este pastel?- pregunto Honey con su voz aniñada.
-Nop- dijo el pelirrojo mayor con simpleza.
-¿Y esta tarta?
-No.
-¿Y este pastelillo?
-No- la vena en su frente empezó a palpitar.
-¿Y estos bombones?
-No- la vena crecía y crecía.
-¿Y estos sándwiches?
-No
-¿Y estos dulces de frutas?
-¡No tiene nada que ver con comida!- ahora su vena no solo palpitaba, sino que tenía vida propia y hablaba pidiendo a gritos "¡matar, matar, matar!".
-Ohh- dijo desilusionado y a la vez asustado, escondiéndose de su primo- Hika-chan da miedo- lloriqueo
-Humm- solo musito el moreno alto.
- Mejor sigan buscando…- dijo masajeando sus sienes.
-¿Estás seguro que no es una fotografía mía?- reitero Tamaki- ¿una prenda, tal vez?... ¡No me digan que secuestraron a mi Kuma-chan! ¡Ustedes, gemelos del demonio!
-¡No lo hicimos!- salto Kaoru, igual de irritado que su hermano- ¡¿Y de cuando aquí Hikaru se parece a tu estúpido oso de peluche?!
Tamaki quedo viendo al aludido por unos segundos, pensativos.
-Pues ciertamente Kuma-chan es mucho mas agraciado…- soltó casi sin pensarlo.
Kaoru tuvo que sujetar a su gemelo por los brazos antes de que este realizara un "Tamakisidio", como les gustaba decir. Porque si Hikaru llegase a atacar a Tamaki, no solo lo mataría sino que también lo torturaría a tal punto que su crimen tendría nombre propio y pasaría a la historia de los criminales más sádicos. Eso, claro está, si algún día lo agarraba. Pero ese día no sería hoy.
En todo ese tiempo, Haruhi había paseado lentamente por toda la habitación, pensado, analizando y unión cabos sueltos. Finalmente sus ojos dieron con algo que nunca antes había notado.
-Ah, creo que lo encontré-dijo y todos los miembros voltearon a verla.
En una de las plantas de la sala, había un bulto blanco. Ella se acerco y lo saco, mostrando que se trataba de una cacatúa. Pero una cacatúa de verdad, una cacatúa de peluche. Se acerco al grupo con el animalito en mano.
-Es esto ¿verdad?- dijo sacudiendo un poco de la tierra que se había adherido al peluche.
-¡Correcto!- canturrearon felices.
-¡Esa es mi hija!- dijo Tamaki con ojos de padre orgulloso.
-¡Eres genial Haru-chan! Pero… ¿Por qué una cacatúa?- inquirió el lolishota.
-¡Eso mismo me pregunto yo!- salto Hikaru, cayendo en sus rodillas derrotado con un aura oscura de depresión a su alrededor. Kaoru se limito a reír nervioso.
- Bueno… etto…- balbuceó pero las palabras se atoraban a mitad de su lengua. Estaba demasiado avergonzado para hablar.
-Es porque la eligió Yuuki- Dijo Haruhi con naturalidad, Kaoru sintió como sus mejillas comenzaban a encenderse- Esa vez que ustedes salieron, Yuuki la eligió por que dijo que le recordaba a Hikaru. Por eso es que "es parecido a Hikaru"- recito las palabras que le habían dicho, imitando su voz- Y es importante porque ella misma la eligió ¿no es así, Kaoru?
Haruhi deposito el animalito en las manos del enrojecido pelirrojo. Este sintió todos los ojos clavados en su persona. En momentos como eso odiaba que su amiga fuera tan perspicaz.
-Tal vez…- dijo desviando la mirada.
-Oh… yo también quiero un peluche así- dijo Tamaki con ojos de perrito.
-Te lo regalo- siseo Hikaru pero se trago sus palabras cuando Kaoru le metió el animal por la boca. Nota mental para los gemelos, nunca más usar la cacatúa en sus juegos. Nunca más.
-Ne, ne Haruhi- salto Tamaki de arriba abajo enfrente de la chica para llamar su atención- ¿A qué animal crees que me parezco?
-¿Usted? Humm…- dijo pensativa.
-Un león, lo sé, que tonto de mí por preguntar- dijo en una de sus tantas poses principescas- ¡Por supuesto que soy un león! El rey de la selva, el más bello de todos- termino la frase en un arabesco y una rosa en su boca.
-Para nada- dio con tranquilidad. Tamaki quedo de piedra.
-E-entonces un oso ¿verdad?- trato de auto animarse- grande y protector, así soy yo- dijo con suficiencia.
-Lo siento, ese puesto ya está ocupado- dijo Kaoru con orgullo. Antes de que Tamaki pudiera replicar, Haruhi intervino de nuevo.
-Eso tampoco… ¡Ah! Ya sé, un pavo real- dijo finalmente. Otra vez, todos quedaron congelados.
-¡¿U-un pavo real?!- chillo el rubio- ¡¿Pero por qué?!
-Pues porque te gusta llamar la atención con tu apariencia…- para estas alturas, Tamaki estaba en lo más profundo de la depresión, murmurando "no me gusta llamar la atención" y "solo soy hermoso, nada más"-… pero no es algo malo, es más bien divertido de ver… creo.
Tamaki salió del oscuro rincón de un brinco, dando piruetas de alegría y canturreando de felicidad. Realmente, se preguntaban si el Rey era muy bipolar o muy estúpido. O tal vez ambas.
-Bien, entonces creo que ya podes irnos—
-¡¿Eh?! ¡Pero si todavía estamos aburridos!- intervinieron los gemelos.
Por un momento todos quedaron en silencio. Sabían de antemano lo peligroso que era tener a ese par aburridos pero a la vez, no querían tener el cargo de niñera y soportar todas sus maldades solo para complacerlos. Parecía que no tenían escapatoria hasta que Kyouya, tomando la iniciativa, decidió objetar.
-Si adelantamos eso… ¿estarán conformes?
Tamaki, Honey y Haruhi no comprendieron y se le quedaron viendo expectantes. Los gemelos sonrieron victoriosos. Habían cumplido su objetivo.
-Creemos que podremos sobrevivir
Kyouya suspiro derrotado. Volteo para marcharse de la sala pero antes de eso, se detuvo y levanto el dedo índice.
-Preparen sus cosas, partimos en la tarde- siguió caminando a la puerta.
-¡Yay!- gritaron victoriosos.
-¿A dónde?- pregunto Tamaki.
-Pues a Venecia, por supuesto- sin más decir nada mas, salió de la sala.
Haruhi abrió los ojos de par en par.
-Ustedes…- miro a los gemelos sorprendida- ustedes planearon esto desde un principio ¿no es así?
Ellos acrecentaron las sonrisas, ahora de oreja a oreja, y se abrazaron el uno al otro.
-Tal vez- dijeron inocentemente. Pero era más que sus intenciones eran aquellas.
Haruhi se golpeo la frente, por no haber advertido que algo así pasaría.
-Malditos gemelos con demasiado tiempo libre…- murmuro. Mas nadie más la escucho hablar pues el resto del club se marchaba para preparar sus cosas para el viaje.
Esa misma tarde se embarcaron en un avión privado del joven Suou y, después de unas horas que les parecieron interminables cortesía de los gemelos, llegaron a su destino. Al llegar al aeropuerto, pasaron directo a un ferri, ya que las calles no eran apropiadas para el tipo de transporte al cual estaban acostumbrados, y con el equipaje a cuestas sería imposible transportarse en limusina.
-¡Bienvenidos sean, chicos!- los recibió Renge cuando llegaron a la poco simple residencia Bradforth. La castaña se marcho con Yuuki el mismo día ya que quería darle una mano con los preparativos, pero más que nada para cuidar de que ella no descuidara su salud de nuevo- ¿Qué tal estuvo su viaje?
Los hizo pasar al lobby mientras los sirvientes se encargaban de llevar el equipaje a la segunda planta. En poco ya estaba colgada del brazo de Kyouya.
-De lo peor- sentencio Haruhi, llevándose dos dedos a cada lado de la cabeza- Estos dos de aquí no nos dejaron descansar ni un minuto desde que subimos al avión.
-¡Pero si estábamos aburridos!- se defendieron los gemelos.
-Eso no es escusa para pintarrajear las caras de los que dormían- dijo señalando a Mori quien aun tenia marcador en la cara y una cara de panda dibujada en ella. Tamaki estaba igual, pero con la mínima diferencia que los gemelos estuvieron más "artísticos" con él y tomaron muy a pecho el comentario de Haruhi sobre que el Rey tenía una remembranza a un pavo real, así decidieron dibujarle uno en casi toda la cara. Nadie se había animado a decirle aun.
-¿Qué? Pero si se ve genial- levantaron los pulgares al moreno quien musito un simple 'Hmm' y levanto un pulgar. Honey se estaba encargando de remover la tinta del marcador.
-Como sea. Veo que te atacaron a ti también, Haruhi- Renge sonrió y la miro de arriba abajo. Haruhi llevaba unas extensiones de cabello hasta por debajo de los hombros, muy parecido a como lo llevaba antes. Llevaba un vestido de verano de un rosa chicle hasta por encima de las rodillas y unas zapatillas blancas. Simple pero infalible, le dijeron los gemelos cando salió con el atuendo. Se veía como una hermosa muñequita con ese atuendo, no lo podían negar y mucho menos disimular. En especial Tamaki.
-Ni que lo digas- dijo ligeramente sonrosada- no me dejaron subir al ferri hasta que me lo pusiera.
- Pero valió la peno ¿ne, Tono?- dijeron divertidos al Rey quien, sonrojado a mas no poder, solo tartamudeo un simple 'si'.
-Renge-chan ¿Dónde está Yuu-chan?- hablo el lolishota y todos quedaron en silencio al notar que no la habían visto desde que llegaron.
-Um Yuu-chan… bueno, ella esta…- rasco su nuca un poco nerviosa.
Estaba a punto de hablar cuando la puerta de una sala contigua a la del lobby se abrió. Yuuki entro en la sala con una pantaloncito salmón que llegaba justo al final del muslo, una camiseta color piel y un blazer anaranjado hasta los codos y unas converse blancas. El cabello lo llevaba en una coleta al lado izquierdo. Ellos la vieron llegar pero ella nunca les vio, ya que nunca noto sus presencias.
En sus manos llevaba una carpeta con documentos de los cuales no aparto la vista ni un segundo, ni siquiera cuando ingreso a la sala. Solo camino como si nada con la vista fija en los papeles y murmurando cosas inaudibles.
Si no hubiera sido por Renge que la sujeto por los brazos para llamar su atención, lo más probable era que hubiera seguido caminando. Y chocado. Contra la pared de concreto.
-Yuu-chan –Renge le llamo y al fin levanto la cabeza- Visitas.
Yuuki, con el seño fruncido, ladeo la cabeza a un lado. Renge tomo su mentón y la hizo girar para ver a los miembros del Host Club de pie frente a ella, sonriendo de oreja a oreja. Sus ojos casi salen de sus orbes por la sorpresa
-…Holy crap- fue lo único que pudo decir.
-¡Yuuuuuu-chaaaaaan!- Honey salto a sus brazos y se agarro de su cuello, ella lo atraco, retrocedió tres pasos para recuperar el equilibrio y miro a los demás con desconcierto.
-¿Qué están haciendo aquí? Creí que vendrían en tres días- dijo rodeando al lolishota con sus brazos, como si fuera un bebe Koala. Pero ciertamente pesaba más que uno.
-No teníamos nada mejor que hacer…- dijo Hikaru recargándose sobre sus talones y balanceándose de adelante a atrás.
-… Así que decidimos venir a pasar el rato por aquí- dijo Kaoru haciendo lo mismo que su gemelo.
-A-ah…- dijo con una gotita cayéndole de la cabeza. Honey ya la había soltado y ahora estaba colgado de su primo.
-¿Pero esa es forma de saludar a tus mejores amigos?- dijeron en tono demandante.
Yuuki sonrió y negó con la cabeza. Un 'par de idiotas' se le escapo antes de abrazarlos a ambos a la vez. No podía negarlo, los extrañaba y estaba extremadamente feliz de verlos de nuevo tan pronto. Pasó a saludar con un apretón de manos a Kyouya y a Mori, abrazo con fuerza a Haruhi y a Honey, quienes le correspondieron de igual manera. Cuando estaba a punto de abrazar a Tamaki, se detuvo en seco. Luego se tabo la boca, pero la risa se le escapo de todos modos.
-Ge-genial tatuaje, Senpai- dijo tomando su estomago. Los gemelos, detrás de ella, ya estaban en el suelo muertos de la risa.
-¿Huh?- musito sin entender que era tan gracioso.
Yuuki, quien ya no podía ni hablar por la risa, le hizo señas para que girase y se mirara en el espejo de la pared. Lo hizo. Grito a todo pulmón de la rabia y de la sorpresa.
-¡Mi-mi-mi-mi rostro! ¡Mi hermoso rostro! ¡¿Quién hizo esto?!- automáticamente encontró a los culpables- ¡Ustedes, hijos del demonio!
Hikaru y Kaoru salieron disparados, corriendo lejos de un enfurecido Tamaki quien, misteriosamente, ahora los correteaba con un bate de beisbol en las manos. Los demás los veían divertidos mientras el rubio trataba de cazarlos inútilmente.
-¿Qué es todo esto? ¿Acaso trajeron el circo y no me invitaron?- una voz se alzo entre tanto ruido.
El rubio y los Hitachiin pararon en seco. Todos estaban tan distraídos que no notaron cuando la puerta de entrada se abrió de nuevo y una persona ingreso al lobby para atestiguar la curiosa escena que se desarrollaba allí.
Se trataba de un hombre de alrededor de los veintiuno años, alto, piel blanca, no muy fornido pero si con un cuerpo bien proporcionado, cabello chocolatoso y ligeramente desalineado. Sus ojos estaban tapados por nos lentes cuadrados de armazón negro, pero se podían ver que eran de un color ambarino brillante. A juzgar por las ropas que llevaba y por su acento, los chicos pudieron descifrar que no era un hombre ordinario, sino que era de alta sociedad y que era británico. El recen llegado les contemplaba divertido, parado frente al grupo.
-¡Charlie-niisan!- Yuuki grito.
Corrió y salto a los brazos del moreno, se aferro a su cuello y se colgó de su cintura con sus piernas entrelazadas en ella, tal y cual lo había hecho Honey con ella previamente. El moreno la abrazo por la cintura y la levanto un poco para que sus rostros quedasen a la misma altura.
-¿Cómo estas, Yuun?- dijo este sonriente.
-Muy bien ahora que te veo -sonrió de oreja a oreja- pero ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en Francia terminando tus prácticas en Lenguas Internacionales?
-Me entere que estaban por aquí así que vino a visitarles- dijo poniéndola de vuelta en el suelo, mas no rompieron el abrazo.
A esta altura, los miembros estaban más que desconcertados pues jurarían que Yuuki era hija única. Voltearon a ver Renge en busca de respuesta pero ella solo miraba a la "pareja" con asco. Eso los dejo mas desconcertados. Algo no cuadraba en todo eso.
-¿Y me presentaras a tus… compañeros?- los veía de reojo.
-Oh sí, claro- dijo separo de él pero no dejo le soltó la mano. Kaoru ya sentía venir ese tic nervioso que tenía cuando se enojaba- Charlie, ellos son Morinozuka Tadashi y Haninozuka Mitsukuni, son de tercer año- les señalo y ellos hicieron una reverencia al igual que el moreno- ellos son Ootori Kyouya y Suou Tamaki, de segundo año- se les acerco y le dio un apretón de mano- Y ellos son mis compañeros de clase y amigos Fujioka Haruhi – le dio un beso en el dorso de la mano, Tamaki exploto pero Kyouya lo sujeto a tiempo- y Hitachiin Hikaru y Kaoru.
-Tus amigos ¿eh?
-Así es.
-Un placer, rojillos- dijo y les tendió la mano.
Les dio un fuerte apretón de manos a cada uno, sin dejar de sonreír. Hikaru no respondió ya que no le veía ninguna mala intención pero Kaoru, siendo el orgulloso que era, le devolvió el apretón con más fuerza. Charlie apretó con más ímpetus, Kaoru iba a contraatacar pero sintió a Hikaru darle un codazo y lo soltó.
-¡Nii-chan!- Yuuki le regaño.
-Los siento, solo jugaba- se disculpo entre risas.
-Chicos, él es mi hermano mayor Charlie—dijo Yuuki sonriente, regresando su atención al grupo.
-¡Ja! Ni siquiera tenemos la misma sangre- Renge se jacto. Tenía muy mal humor, eso se notaba a leguas. Lo que era muy inusual en ella- No digas que es tu pariente cuando no lo es, Yuuki.
-Bueno, pero es como si lo fuera.
-Renge tiene razón, Yuun. Me llamo Charles Bradly Willintong. Mi padre y el de Yuuki son mejores amigos, así que prácticamente crecimos juntos- explico con clama y luego le lanzo una mirada burlona a Renge- a diferencia de cierta Otaku obsesiva compulsiva, quien esta celosa porque me llevo mejor con Yuun que ella.
-¡Mentiras! ¿Por qué no mejor regresas a tu cueva, ratón de biblioteca?
-Oblígame, obsesiva- se inclino un poco para que sus ojos estuvieran al mismo nivel.
-Harry Potter de cuarta- siseo dando dos pasos al frente.
-Freak de primera- dijo burlón caminando a por ella.
-Remedo de Freud pervertido- estaban a pocos centímetros de distancia.
-¡Cancelaran todas los doushinjis online!
-¡Retráctate!
-¡Alto!- Yuuki se posiciono entre ambos- no peleen, por favor- Charlie y Renge desviaron miradas- Nii-san ¿Te quedaras para la fiesta?
-Lo siento, tengo unas reuniones con mi padre esa noche.
-Oh, ya veo…- la desilusión era muy evidentes en su tono de voz al igual que en su rostro- Bien, supongo que no se puede evitar- trato de forzar una sonrisa.
-Pero te prometo que saldremos de paseo el día de después ¿de acuerdo?- le abrazo por los hombros y el brillo en sus ojos regreso al instante.
-Trato hecho- se aferro a su brazo.
-Bien, ahora debo ir a hablar con Tío Claude- la soltó- nos veremos más tarde- se dirigió al grupo- Fue un gusto conocerlos, espero que nos encontremos de nuevo.
Hizo una ligera reverencia y se marcho, los demás hicieron lo mismo pero quedaron mirando de forma inquisidora a Yuuki para sonsacarle más información de lo que acababa de suceder pero ella no les prestó atención.
-Bien, subamos y les mostraremos sus habitaciones- les dijo y emprendió la marcha escaleras arriba- cada quien tendrá su habitación así que me encargare de que dejen su equipaje donde corresponde.
-Yuu-chan, yo preferiría que Haruhi durmiera con nosotras- dijo Renge desde el final de la fila- no sea cosa que ese ratón de biblioteca pervertido se quede con nosotros.
-Renge, no seas tan mala con Charlie-niisan- se quejo- pero no tengo problema, Haruhi dormirá con nosotras.
Llegaron al final de la escalera y caminaron por un extenso y amplio corredor con una hilera de puertas de por medio en cada lado. Entre cada puerta, había mesitas con un florero con rosas o algún jarrón antiguo, en otros dejaban espacios para los relucientes cuadros con pinturas en armazones de mármol. El corredor, al igual que el resto de la mansión hasta ahora, estaba iluminado por candelabros de cristal que brillaban más con la luz que emanaban por dentro.
Mientras caminaban, Yuuki les comentaba sobre algunos detalles curiosos sobre las pinturas o sobre la procedencia de los jarrones. A todo esto, Honey se colgó del brazo de Renge y hablo bajo para que solo ella y Mori le escucharan.
-Ne, Renge-chan ¿Quién era ese chico?
-Un idiota, eso te lo aseguro- dijo entre dientes, pero viendo que esa respuesta no satisfacía al lolishota prosiguió- es nuestro amigo de la infancia, y como él mismo dijo, crecimos juntos. Los tres éramos como hermanos.
-¿Éramos?- pregunto Haruhi a quien le llamo la atención la conversación.
-Sí, verán, mientras crecimos, los tres empezamos a separarnos debido a las obligaciones de nuestras familias pero siempre intentábamos disfrutar cada vez que nos reencontrábamos pero… Charlie cambio mucho con el tiempo. Peleamos muy seguidos.
-Pero eso hacen los hermanos ¿no?- pregunto Honey.
- Si supongo- suspiro- pero algo en sus ojos me da mala espina. Por eso no quiero que Yuuki pase mucho tiempo con él. No quiero que la lastime.
-No deberías preocuparte- Haruhi tomo su otro brazo para darle apoyo- no creo que nada malo le suceda.
-Eso espero…- pero no estaba del todo convencida.
Cada quien fue a su respectiva habitación para acomodar el equipaje que los sirvientes ya habían subido. Todas las habitaciones tenían el mismo decorado de paredes claras con cortinas doradas, camas mullidas con dosel del mismo color, escritorios y armarios de madera de roble pintadas en blanco y algunos canteros con lirios en los bordes de los balcones. Eran tan amplias que podían alojar a más de cuatro personas en una sola habitación.
La única habitación diferente era la de Yuuki, Renge y ahora Haruhi que, con paredes blancas hasta la mitad y la otra de color champagne, tenía un escalón que dividían la habitación en dos pisos. En el piso superior, que estaba en el fondo de la habitación, había dos camas con dosel listas para ser usadas, mesas de noche a cada lado de ellas y una puerta que conducía a una pequeña sala extra que usaban como vestidor y armario; en la parte inferior había una cama en el centro que parecía estar incrustada en un agujero al piso ya que estaba al mismo nivel del piso, un poco más lejos había televisor adherido a la pared y bajo de este un mueble repleto de videojuegos y una consola.
Una vez que acomodaron sus cosas, se reunieron de nuevo afuera del corredor.
-¿Y qué hacemos ahora?- preguntaron los gemelos.
-Bueno, yo aun tengo que arreglar unas cuantas cosas con los proveedores pero de paso podemos hacer un poco de turismo ¿Qué les parece?
-Suena divertido- dijo Haruhi.
Caminaron por las repletas calles de la ciudad tomando fotos y comentando sobre los distintos lugares que les parecían curiosos. La primera parada fue en una florería, para la decoración. Renge y los demás se asustaron, pero no sabían que daba más miedo; si la sonrisa amable y el aura oscura de Kyouya o la mirada gélida e intimidante de Yuuki que usaban para negociar con el vendedor. Pero de lo que estaban seguros era que esos dos eran muy buenos para intimidar a las personas, demasiado buenos.
En menos de diez minutos lograron convencer al dueño de la tienda y consiguieron un buen lote de rosas blancas y rojas a un módico precio. Kyouya también aprovecho y consiguió flores para regalar a las clientas cuando regresasen a Japón. Cuando terminaron de negociar, disfrutaron de los demás productos con los demás.
-Que bonitas- dijo Haruhi cuando descubrió un pequeño cantero de crisantemos.
-Lo son ¿verdad?- Yuuki apareció por detrás- Mira esas margaritas.
La empujo a otro cantero más cercano y tomo una de las flores blancas, la llevo a su nariz y luego, con delicadeza, la puso sobre la oreja de Haruhi.
-Muy linda, seguro que a Tamaki-senpai le encantara- dijo sonriendo.
-O-oh um…- se sonrojo mientras veía su reflejo en los cristales de la tienda.
-Ne, Haruhi- le tomo de las manos, entrelazando sus dedos- aquí no tienes que fingir ser un chico así que quiero que aproveches este viaje y te diviertas. Que te diviertas y pases más tiempo con Tamaki-senpai.
-Humm- musito y el color rojo llego hasta sus orejas. Yuuki rio por lo bajo, divertida por su reacción. Sabía que la morena era muy centrada pero era tan fácil de descolocar cuando Tamaki salía en la conversación.
Antes de que Haruhi pudiera replicar, Yuuki la arrastro de nuevo por la tienda y la empujo ligeramente contra la espalda del rubio. Este volteo y le sonrió.
-¿Oh? ¿Quieres jugar con papá, Haruhi?
Ella negó efusivamente pero el rubio no lo noto. Su atención estaba devota a una corona de diferentes flores que acaba de terminar y ahora estaba arreglándola. Haruhi también la miro y quedo embelesada por la delicadeza de la corona, de tan vividos colores. Cuando termino, Tamaki levanto un poco la corona frente a él para verla a contraluz y, sonriendo como un niño, la coloco sobre la cabeza de Haruhi. Ella se sonrojo a más no poder.
-Listo, quedo perfecta- sonrió orgulloso.
-¿E-está bien que yo la tenga?-tartamudeo.
-¡Claro! Si la hice solo para ti.
-G-gracias senpai- sonrió emocionada.
Tamaki le dio una amplia sonrisa y luego levanto la cabeza para ver a Yuuki, detrás de Haruhi.
-También hare una para ti, Yuuki.
-Yo paso- dijo cruzándose de brazos y negando con la cabeza pero sin dejar de sonreír.
-Oh ¡pero yo quiero hacer una para una de mis hijas!- hizo pucheros.
-Que no soy su hija.
-Pero para mí si lo eres, y quiero hacerte una
-Que no.
-¡Pero insisto!
-Que no, le digo.
-¡Pero papá quiere hacerlo!
Yuuki sabía de antemano por donde iría esto y sabía que en ese instante eran el centro de atención de los clientes; así que decidió cortar el rollo antes de que los echaran de la tienda por escandalosos.
-¿Quieres jugar a la casita? Juguemos entonces -pensó- Está bien- sonrió inocentemente- pero primero, Daddy, ¿contestarías una pregunta?
-Claro.
-¿De dónde vienen los bebes? –preguntó con su voz más aniñada y ojitos de perrito abandonado.
-¡¿E-eh?!- el rubio quedo estupefacto y enrojecido por la repentina pregunta. Y no era el único. Los miembros del club estaban esperando ansiosos de cómo continuaría la conversación. Vale decir que los gemelos eran los más entretenidos de todos ellos.
-Es que leí en un libro que los bebes venían de la cigüeña- mintió manteniendo su mejor mascara de inocencia, pero le costaba no reírse- pero Kao-niichan y Hika-niichan me dijeron que se necesita una botella de tequila y en nueve mese ¡Bum! Tienes un bebe pero no entendí por eso dime, Daddy, ¿de dónde vienen los bebes?
-Etto… eh… Humm- se revolvió el cabello antes de gritar de frustración- ¡Pregúntale a tu madre!- salió disparado de la tienda.
-Eres muy mala- los Hitachiin aparecieron detrás de ella, conteniendo la risa.
-Tal vez- dijo sonriendo complacida.
-Así que… ¿Kao-niichan y Hika-niichan?- preguntaron burlones. Ella recordó lo dicho y sintió un ligero calor en sus mejillas.
-Oh cállense- dijo y salió de la tienda antes de que ellos notaran su sonrojo. Pero lo hicieron, y eso les hizo reír aun más.
Y siguieron de esa forma a las siguientes dos paradas, una pastelería y un restaurant. Aunque tuvieron dificultades con los reclamos de Honey por quedarse un poco más a "degustar" los dulces, disfrutaron del paseo y se divirtieron entre burlas al Rey del Host y las bromas de los gemelos. Fue una tarde my divertida. Al igual que las del día siguiente y al siguiente a ese.
A pesar que Yuuki no los pudo acompañar en todas las visitas debido al trabajo, los chicos aprovecharon al máximo sus improvisadas vacaciones, no todos los días tienes la oportunidad de visitar la hermosa ciudad veneciana con tus amigos. Bueno ellos, si podían pero esta ocasión era distinta. Distinta porque este no era un viaje de negocios, sino de placer.
Entre tanta diversión, el tiempo les paso volando. En menos de lo pensado, el día de la fiesta de empresarios había llegado. Ese día, como el anterior, ninguno de los miembros había visto a Yuuki. Suponían que estaría arreglando los últimos detalles para esa noche.
Al caer el sol, todos se prepararon para el gran evento. Aun no sabían bien de que se trataba, lo único que sabían era que los empresarios tendrían la fiesta en la mansión mientras que los hijos de estos tendrían la suya en otro lugar y que una limusina los llevaría hasta allí.
Cuando la noche ya estaba en su plenitud, todos se reunieron al inicio del corredor junto a las escaleras ya listo para la fiesta. Renge llevaba un vestido largo de gaza sin tiradores azul marino y verde con un estampado que era una remembranza al mar, era ajustado en el busto pero caía en cascada debajo de este, llevaba el cabello recogido en un tocado medio. Honey y Mori iban a juego con una camisa verde suave, un chaleco gris y una corbata blanca y pantalones grises oscuros. Kyouya, como siempre no quería resaltar, se limito a una camisa negra y saco y pantalones negros del mismo tono con una corbata blanca. Tamaki, como el gran rey del drama que es, no escatimo en colores y se puso una camisa roja, un saco y pantalones blancos y una pañoleta rosada sobre las solapas del saco. Los gemelos iban también a juego, Hikaru con una camisa azul abierta en los dos primeros botones, un chaleco negro y encima un saco gris y pantalones del mismo color, Kaoru tenía lo mismo con la diferencia que su camisa era anaranjada, casi como sus cabellos. Haruhi, para su mala suerte, fue secuestrada por los gemelos y fue víctima de sus experimentos en su juego de "diseñadores de modas". Le dieron para que usara un vestido fucsia de satén sin tirantes y ajustado hasta la cintura que luego se abría gracias a las varias capas de tul rosado debajo de este, en el inicio del escote tenía un moño de tela que cubría su pecho izquierdo y en el centro de este tenía un broche de brillantes rosados que mantenían unido el moño; en su cabello tenia extensiones un poco más largas de lo habitual pero estaban arregladas en caireles que caían de forma natural sobre su espalda y a los hombros.
Estaban listos, ansiosos y emocionados por esa noche. Pero algo parecía faltar, más bien alguien.
-¿Dónde está Yuuki?- pregunto Haruhi notando la ausencia de la castaña.
-Debe estar aun en su habitación- respondió Renge- Kaoru-kun ¿podrías ir por ella?
El aludido se señalo así mismo y en respuesta Hikaru le dio un empujón. Fue a la habitación del final del corredor, la habitación de las chicas. Golpeo la puerta pero al notar que estaba casi abierta, entro. Ella no estaba allí. Pero la puerta del vestidor estaba abierta e iluminada así que entro en la habitación en dirección a esa pequeña habitación. La encontró y quedo paralizado por la visión que tenía enfrente.
Yuuki estaba de espaldas a él, sentada en un banquito frente a una mesa de maquillaje. El espejo le daba el reflejo perfecto de su persona y Kaoru estaba seguro que por un momento su corazón se había detenido para luego latir a todo galope, y es que la muchacha estaba muy hermosa. No sabía si era por la luz de los bombillos que estaban alrededor del espejo o si era ella misma la que irradiaba un brillo enceguecedor pero no podía quitar sus ojos de ella. Su rostro llevaba muy poco maquillaje, solo los ojos encerrados en un oscuro delineador y mascara de pestañas, sus labios parecían más suaves con el color carmín del lápiz labial, su cabello caía a los lados con unas ondas alargadas a partir de las orejas y su vestido era de seda blanca con brillantes que se ajustaba en el busto y tenía un solo tirante sobre el hombro izquierdo cubierta por una fila de flores igualmente brillantes de distintos tamaños la cual era el único soporte del vestido al cuerpo, por debajo del busco caía una falda dos dedos arriba de las rodillas de gaza tupida de color azul Francia. Ante él tenia la imagen de un bello ángel, no cabía duda.
-Concéntrate, Kaoru- se dijo para si mismo, volviendo a la realidad. Se adentro mas en el vestidor y se detuvo justo detrás de ella pero parecía no advertir su presencia, sus ojos miraban al espejo pero no miraban en si a un punto fijo- Yuuki- le llamo, ella parpadeo- ya es hora.
Ella no se movió, solo se revolvió en el asiento incomoda y con la cabeza ahora baja, sus manos parecían temblar.
-No puedo…- dijo casi en un suspiro- No puedo hacer esto… No puedo.
Repetía esa oración una y otra vez. Parecía que quería llorar. Kaoru, preocupado, se agacho y arrodillo para quedar a su altura y tomarle de las manos. Odiaba verla así.
-¿Qué sucede, Yuuki?
-Es que… no puedo ir allí. Lo arruinare, estoy segura- su respiración era acelerada, como si hubiera corrido una maratón.
-¿Cómo sabes eso, si ni siquiera has salido de aquí?- apretó más sus manos para calmar el temblor de las manos de la chica.
-Porque no estoy preparada para esto, es demasiado…
-Sí que lo estas y si que puedes ¿y sabes cómo lo sé?- no respondió pero sus ojos estaban fijos en los suyos- Porque tu eres una persona muy inteligente y habilidosa. No hay nada que no puedas hacer -Al fin logro sonsacarle una risita- Y si es necesario que te lo diga todos los días para que lo entiendas, entonces lo hare- le sonrió- porque ya te dije antes, que siempre estaré para apoyar.
-Gracias, Kaoru- le sonrió dándole un apretoncito a sus manos.
-Y para ayudarte a recordar- metió la mano en el bolsillo del chaleco- te daré esto.
Antes de que pudiera ver que había en su mano cerrada, Kaoru se pare y se puso detrás de ella de nuevo. Movió su cabella a un costado y luego sintió algo frio sobre su cuello. Miro al espejo y vio que ahora en su cuello había una fina cadena de plata con un pequeño dije en forma de copo de nieve con un pequeño brillante en el centro.
-Es hermoso…- dijo tocando el dije.
-Es para que recuerdes- regreso a la misma posición, pero esta vez más cerca y tomando a la castaña por el rostro con delicadeza- que no estás sola en esto y que siempre estaré contigo.
-… ¿Lo prometes?-dijo poniendo sus manos sobre las de Kaoru.
-Lo prometo- poco a poco fue acercándose hasta que chocaron frentes. Yuuki cerró los ojos, sonriendo.
Kaoru quería acercarse más. Y lo hizo; sin soltar sus mejillas inclino un poco la cabeza adelante hasta que pudo sentir en aliento fresco de Yuuki. Estaba a solo escasos centímetros de su boca… cuando un golpe en la puerta le interrumpió.
Se separaron al instante que voltearon a ver a Hikaru apoyado en la puerta del vestidor. Era la primera vez que Kaoru sentía ganas de matar a su gemelo mata pasiones.
-Se nos hace tarde-dijo y así como vino, se fue. Al parecer, Yuuki había mantenido sus ojos cerrados, por lo que no tubo idea de sus intenciones. Si los hubiera tenido abiertos ¿Que hubiera pasado? ¿Cual hubiera sido su reacción? Parece que esa respuestas se mantendrían en la incógnitas, muy al pesar de Kaoru.
Yuuki y Kaoru se levantaron y se reunieron con los demás. Todos subieron a una limusina y partieron, aun si saber su destino.
Pocos minutos pasaron cuando la limusina se detuvo frente a un puerto con el camino iluminado por faroles a ambos lados de la calle de piedra.
-¿Un barco?- preguntaron todos desconcertados.
-Así es- se adelanto a responder Renge- como uno de los principales encantos de Venecia son sus viajes en góndolas, Yuuki pensó en sacar provecho a esa idea y preparo un barco especial para que los pasajeros disfrutasen de los canales a la luz de la luna ¿no es eso genial?
Si que era una idea bastante inteligente, el sacar provecho de un atractivo turístico de esa forma era algo realmente interesante y beneficioso. Le miraron y ella desvió la mirada avergonzada.
-Bien hecho- Tamaki le sacudió el cabello- ahora entremos – le ofreció un brazo y ella lo tomo. Le ofreció el otro Haruhi y también lo tomo. Los tres encabezaron la fila para subir al imponente barco.
Quedaron maravillados. La proa y la popa estaban completamente iluminadas por cadenas de farolas de papel blanco pequeños que daban la ilusión de ser estrellas alrededor de toda la cubierta. La zona del centro del barco, que era un gran salón debajo de la cabina del capitán, está adornada por varias flores blancas a los alrededores acompañando los sillones de cuero negro dispersos por los bordes del salón. En la parte exterior, cerca de la proa, había ya una banda de música clásica ubicada y lista para comenzar a tocar y en el otro extremo, la popa, había algunas mesas con bocadillos y tartas. Todo era como de ensueño, iluminado en contraste de la oscuridad de la noche daba una atmosfera romántica al lugar, que invitaba a quedarse y disfrutar de la velada.
En cando pusieron pie sobre el piso de madera, música empezó a sonar y los meseros emprendieron un recorrido de ir y venir que parecía no tener cese. Pronto comenzaron a llegar grupos y grupos de vehículos, y con ellos llegaron los invitados de la noche.
Kaoru se paro detrás de una muy nerviosa Yuuki y le susurro al oído.
-Respira, puedes hacerlo- le dio un ligero empujón.
Dando tres pasos adelante, ella respiro hondo. Como pudo se armo de coraje y miro directo a la multitud de jóvenes que subían al barco.
-¡Bienvenidos a la fiesta anual de la familia Bradforth! Por favor, pasen y diviértanse que nos espera una buena noche- sonrió.
Algunos sonrieron, otros cuchichearon por lo bajo y otros ni se inmutaron, pero poco a poco la multitud se disperso por el lugar. Los Hosts hicieron lo mismo, encargándose de mantener conversación con más de un invitado y entretenerlos.
Yuuki se acerco a la barandilla y respiro, dejando que todas las tenciones en su cuerpo se relajaran. El primer respiro de alivio en mucho tiempo, y que bien se sentía. Hasta el momento todo iba según lo planeado, ninguna persona parecía aburrirse, la música parecía ser del agrado de todos y los platos de comida iban siendo reemplazados por nuevos platos con mucha rapidez, prueba de que los bocadillos estaban buenos. Por el momento, podía declarar eso como "misión cumplida".
Por como transcurriera el tiempo, ella paseo por el barco comprobando que todo estuviera en orden. Tamaki se había adueñado de un pequeño piano que era parte de los instrumentos de la banda, tocando una alegre melodía que parecía divertir a unas chicas, pero parte de su atención estaba sobre Haruhi quien, sin notar que era observada, estaba entretenida con un grupo de chicos y chicas que parecían venir de Alemania, por su robusta compostura y cabellera platinada. No parecía muy contento con eso. Rio por lo bajo, a veces eran tan obvios pero a la vez tan ingenuos, pensó. Siguió caminando, y encontró a Honey enfrascado en una muy seria conversación con unas chicas inglesas sobre la importancia de las cerezas para la decoración y relleno de las tartas primaverales. Por supuesto que a ellas no les importaba eso, están muy entretenidas con su dulce carita seria cubierta de crema batida y como Mori intentaba inútilmente quitársela. No sabía porque pero la imagen de ambos era muy linda.
Por su parte, ella charlo con algunas chicas y bailo con más de un joven que le pedía una pieza, mas eso no duraba más de quince minutos para su suerte. A pesar de que conocía a casi toda esa gente, se sentía fuera de lugar, se sentía sola. La frivolidad de esa gente le molestaba pero hacia lo posible por mantener su mejor sonrisa sin parecer una psicópata. Mientras hablaba con unas chicas sobre lo último en las pasarelas de Milán, veía con disimulo a los Host, quienes ejercían su labor como profesionales. Estaba feliz de su desempeño pero en el fondo deseaba que alguno de ellos viniera y la rescatara de ese grupo de niñas snob.
-"No te dejare sola" un demonio…- pensó mientras terminaba su copa de vino blanco. Como pudo se excuso de ese grupo y camino a la popa, quitándole a un mesero otra copa de vino que llevaba en la bandeja.
Llego a un pequeño rincón en la barandilla, donde no había nadie cerca, y se apoyo sobre el frio hierro de la barandilla. Paseo la mirada entre los invitados hasta que se topo con sus gemelos amigos. Hikaru estaba entretenido contando lo que parecía ser un chiste a un grupo chico de rusos, que parecían encontrarlo muy divertido; mientras que Kaoru charlaba amenamente con un grupo de modelos francesas, una de ellas inclusive estaba colgada de su brazo con ambos brazos apoyando su promitente busto sobre este. La visión de esa modelo rubia le asqueo.
-Demonios, Angelique ¿acaso podrías ser más obvia?- pensó mientras bebía otra copa de ese adictiva bebida- Con suerte vino vestida, si es que a eso se le puede llamar vestido- le miro de arriba abajo, tomando nota de la escases de tela del vestido de seda roja de la modelo. Este vestido se ataba en el cuello por lo que el escote era amplio, llegando mucho más debajo de los pechos y daba una buena vista de ellos, y dejaba toda la espalda al aire. En parte no le sorprendía la vestimenta tan reveladora de la joven, ya que a pesar de no cruzar casi palabra la conocía muy bien, conocía su reputación de "chica fácil", pero le sorprendía lo resbalosa que podía ser a veces.
Las miradas de Angelique y Yuuki se encontraron. La joven rubio sonrió ampliamente mientras apretaba sus pechos sobre el brazo de Kaoru y le susurraba al oído, muy seductoramente. Yuuki giro sobre sus talones para evitar seguir viéndoles.
-¡Esa… zorra!- grito su subconsciente. No sabía porque estaba enojada, pero lo estaba y mucho. Volteo la cabeza con disimulo y miro al pelirrojo quien seguía hablando con naturalidad, con esa mujer aun sobre su brazo-¿Y ese idiota por que no le dice nada? ¿O acaso no ve como se le insinúa? ¡Sera idiota!
Le arrebato la copa de vino a un chico que estaba distraído y bebió todo el contenido de un solo trago. ¿Cuántas copas iban ya? ¿Cinco, seis tal vez? No lo sabía, tampoco le importaba. Estaba enojada y quería desquitarse con algo y por alguna razón, ese curioso líquido blanco parecía distraerla. Iba a terminar la siguiente copa cuando un carraspeo a sus espaldas la detuvo en seco.
-Que una dama beba de esa forma no se ve muy bien ¿sabías?
Giro sobre los talones de nuevo, para encontrarse con la mirada acusadora de Kyouya. Dejo la copa vacía en la bandeja de un mesero que pasaba. Se cruzo de brazos.
-¿Y quien dijo que era una dama?- dijo. No quería reconocerlo, pero se sentía como sus pies empezaban a tambalearse ligeramente y el arrullo del mar contra el barco no era de mucha ayuda.
Kyouya rio entre dientes y le tendió una mano.
-Vamos- señalo con la cabeza a la pista de baile.
Tomo su mano y dejo que a guiara a la pista justo cuando un vals iniciaba. Tomaron posiciones y se movieron al ritmo de la música. Se sentía un poco mas relaja, pero no podía quitar los ojos de Kaoru y Angelique, quienes ahora quedaron solos. Kyouya siguió la dirección de donde sus ojos estaban y sonrió divertido.
-¿Qué pasa?- Yuuki le pregunto.
-Que eres muy transparente.
-¿Qué?- pregunto de nuevo, ahora mas desconcertada.
-Nada, nada…Todavía no te das cuenta ¿eh?-pensó- Sabes, el orgullo puede ser muy mal aliado, a veces no te deja ser sincero contigo mismo y aceptar la realidad- inconscientemente sus ojos fueron a parar a cierta castaña Otaku quien charlaba alegremente con un grupo de chicos que parecían provenir de Estados Unidos.
Yuuki vio en la misma dirección, y era su turno de sonreír.
-¿Habla la voz de la experiencia?- dijo con sarna.
Kyouya la hizo girar con fuerza, haciendo que tambaleara un poco pero la sujeto a tiempo antes de que tropezara.
-Claro que no- su rostro era inexpresivo, su voz era gélida- Solo lo digo para que lo recuerdes.
-D-de acuerdo…- dijo a pesar de que no terminaba de comprender a que se refería. Su cabeza no estaba como para descifrar acertijos.
Cuando el vals concluyo, se separan y cada quien se fue en direcciones opuestas. Yuuki regreso a su puesto en la barandilla y estaba por tomar otra copa cuando sintió unos golpecitos en su hombre. Rolo los ojos cansada, parecía que se estaban confabulando por fastidiarle la noche.
-Senpai, le juro que esta es la última co—Oh, tu.
-Sí, yo- sonrió Kaoru- Perdón por la demora, pero esas chicas son demasiado chismosas, no paraban de hablar- hizo un ademan con su mano, fastidiado.
-¿En serio?- ella quería sonar neutral pero esa sonrisa alegre le traiciono. ¿Por qué ahora estaba feliz? Debía de ser por el alcohol, de seguro. A partir de mañana, lo dejaría.
-En fin ¿quieres bailar?- le tendió la mano.
-Claro –acepto complacida.
Fueron al centro de la pista y tomaron posiciones, manos juntas y brazos sobre hombros y cinturas. Justo cuando estaban por dar el primer paso, el sonido de campanas interrumpió la música. Un carraspeo metálico retumbo antes de que se oyera la voz del capitán.
-Queridos pasajeros, se les informa que pronto llegaremos al puerto- dijo en tono monótono- Esperamos que la velada haya sido de su agrado- otro carraspeo metálico y luego todo lo que se escucho los murmullos de los invitados.
-Oh ¿ya termino?- dijo Kaoru, soltó si agarre de golpe y puso sus manos en los bolsillos- Bueno, supongo que bailaremos en otra ocasión.
Comenzó a caminar con los demás a la salida pero Yuuki se quedo allí, sin moverse. La sangre le hervía.
-¡Tienes que estar bromeando!- gruño para sí misma. Ahora si estaba enojada.
Sin pensarlo dos veces, le arrebato una botella de vino a uno de los meseros y se llave a la boca; bebiendo el contenido muy rápido. Renge se le acerco junto a Haruhi.
-¡Esta noche haremos maratón de stepmania y videojuegos en la habitación!- les dijo.
-¡¿Eh?!- dijeron ambas.
-Nosotros nos unimos- dijo Hikaru alegre con su hermano al lado.
-Como sea- dijo y volvió a tomar un largo trago- ¡Argh! ¡Estoy muy enojada!- alzo en alto la botella, como queriendo dar un puñetazo al aire.
Los demás no dijeron nada, sabían que sería inútil. Después de todo, tratar de razonar con una persona ebria era igual que hablar con una pared.
A la mañana siguiente…
Kaoru se vio forzado a abrir los ojos, los rayos del sol traspasaban las blancas cortinas de la habitación. Levanto la cabeza con cuida y comprobó que no estaba en su habitación, mucho menos en su cama. Se incorporo un poco más para sentarse y tallo sus ojos. Giro para ver a ambos lados del lugar, y si, definitivamente, no era su habitación. Era la habitación de las chicas. Y ahí recordó "la maratón de videojuegos" que tuvieron después de la fiesta.
Al parecer él fue el único en despertar porque todos seguían durmiendo tranquilamente. No había rastro de los de tercero y segundo año solo Hikaru, durmiendo a los pies de una de las camas con la cabeza colgando del borde de esta, aun sostenía el mando del juego en una mano. Renge, quien dormía a los pies de la cama del piso, tenía el otro mando en sus manos y balbuceaba cosas sin sentido. Haruhi dormía plácidamente en la otra cama, como si no hubiera notado el desorden y la improvisada mini fiesta que hubo anoche en la habitación por que la habitación, sin dudas, estaba hecha un desastre. Sabanas y cobertores por todos lados al igual que las almohadas, cajas y CDs de videojuegos esparcidas alrededor del televisor que aun estaba encendido y con el cartel de "Game over" en la pantalla; y por supuesto no podían faltar las botellas de vino vacías por todo el piso.
-Alguien va a despertar con una terrible resaca- pensó mientras corría una de las botellas a un lado. Y es que había muchas de esas y todas completamente vacías.
¿Y quién fue responsable de traer tantas bebidas? Quien más sino Yuuki. Esa noche se comporto un poco extraña, y parecía haber adquirido un gusto por esa fina y fuerte bebida.
Como acto reflejo, volteo a ver a la castaña, quien dormía plácidamente en el centro de la cama del suelo, abrazada al león de peluche que él le regalo. Se pregunto por qué diablos había traído ese peluche con ella, era tan vergonzoso. Como se encontraba acostado al borde de la cama, gateo para acercarse más.
Con suma cautela de no despertarla, removió algunos mechones de sus ojos. El maquillaje se había corrido anoche, el delineador se había esparcido por los costados pero sus labios seguían con esa roja tonalidad. Esos labios, esos que tanto deseaba probar, parecían llamarle, tentarle… Pero no podía, eso sería aprovecharse de la situación y estaba mal ¿verdad?
Se inclino más y con el pulgar removió el exceso de lápiz labial. Yuuki no se despertó, parecía estar en un sueño profundo. Se inclino más hasta que pudo sentir el aliento de su boca semi-abierta. El olor a alcohol ya no estaba allí. Se le quedo mirando mientras continuaba masajeando sus labios con el pulgar ¿Cómo podía ser tan linda incluso dormida y desalineada? Porque lo era, para Kaoru, ella era como un ángel que bajo a la tierra para volverlo loco y tentarle. Porque si, le tentaba aun en dormida.
Mando todo al diablo. Esta era una oportunidad de oro y no pensaba desperdiciarla.
Se inclino y, finalmente, presiono sus labios contra los de Yuuki. Eran suaves y dulces como se los imaginaba, o inclusive mas. Se separo de ella, rompiendo el beso. A pesar de que había sido un casto y corto beso, para él fue tan sueva como sublime. Sin dudas el mejor.
Se alejo un poco cuando Yuuki empezó a removerse entre las sabanas, pero no parecía despertar, más bien cambio de posición y siguió durmiendo mientras murmuraba algo entre dientes, no entendió que decía pero sus ojos se abrieron de par en par cuando logro descifrar lo que murmuraba. Su nombre ¿acaso estaba alucinando?
-Kaoru…- Yuuki dijo en un suspiro aferrándose al peluche con lo que sin duda era una sonrisa en su rostro.
No había duda, había dicho su nombre. No sabía porque o en qué contexto lo dijo pero… ¡dijo su nombre en dormida! Era un gran paso, al menos sabía que estaba presente en su mente, y eso ya era muy importante para él. Un paso más cerca de llegar a su corazón.
Le dio otro casto beso en los labios antes de volver a acostarse y dormir un poco. Sin duda este serie un gran día.
It's me, Mario! Ok eso no era... It's me, Gus! (? :D Por que ustedes lo pidieron, les traje un poco mas de comedia y un poco mas de TamakixHaruhi :D Espero que les haya gustado , me tomo un poco de tiempo pero al fin termine este capitulo (lo siento!) Y aqui les va un par de comentarios personales de la Autora:
-De verdad creían que Kaoru seria el único de sufrir de celos?
-De verdad creian que se iba a quedar con las ganas de besarla?
-De verdad creian que iba a dejar de lado el TamaHaru?
La respuesta a todo es: LOL no! xDD Muchas me dijeron que le hubiera gustado ver un beso y pues aqui esta, un semi-beso xD Por que para un beso real, estoy preparando algo especial ññ. Cambiando de tema: ya esta disponible en mi perfil el link directo a la "Entrevista con la Princesa"! :D espero que sea de su agrado Y díganme: les gustaría que lo suba aqui, en FF, como un Omake o lo dejo en DA? Ustedes deciden :)
Cambiando a otro tema, puede que me demore en subir el siguiente capitulo por que, como ven, cada vez salen mas larfos y a veces no llego con el tiempo ya que estoy leyendo dos libros a la vez y estoy escribiendo muchos ensayos asi que... ademas esta el pequeño dilema de que SE lo que quiero escribir pero no se bien en que orden presentar los eventos como para abarcar todo y que tenga sentido Asi que tenganme paciensia si? T.T
Bueno, eso es todo. FELIZ DÍA DE LA PRIMAVERA! (atrasado, lo se xD) Y que tengan una buena semana!
xoxo
Gus~
