Dormimos toda la noche.

Shouyou no se despegó ni un momento de mi lado.

Cuando sonó el despertador ninguno quería levantarse.

Y como todo niño un tanto caprichoso, me pidió que lo vistiese.

Cuando termine de hacerlo, fui acreedor de una hermosa y limpia sonrisa. Con un combo de un abrazo, donde no sentí la lujuria de siempre, sino amor y mucho.

Desayuno una taza de chocolate pero no quiso comer nada. Se negó rotundamente.

-Senpai, él siempre me regala un dulce- articulo- y si como algo ahora, no querré comer lo que él traiga para mí.

-los dulces no son alimentos- conteste molesto. Podía llegar a entender lo que Shouyou sentía cuando yo hablaba de Yu.

Alzo sus hombros a modo de "me importa poco y nada lo que digas, igual lo haré".

Aun no habia amanecido cuando salimos en busca de mi auto.

Shouyou camino sobre la escarcha rompiéndola con sus pies. Chapoteando agua congelada.

-¡Oi!...tranquilo, llegaras con los pies mojados.

-Perdón sensei.

Me tomo del brazo la cuadra que faltaba y lo hizo en silencio aferrado a mí.

-Perdóname Shouyou, sé que es divertido jugar así, pero no quiero que te resfríes.

-Está bien Sensei…

-¿Qué te gusta hacer? Podemos jugar a algo en la noche antes de cenar.

-¿Ontoni?- pregunto entusiasmado.

-Claro…mientras sea en un lugar privado. Donde no nos vean otras personas.

-¿sabe jugar voleibol? Tengo una pequeña cancha en patio trasero. Practico allí pero es difícil hacerlo solo.

-Pues no se…he jugado en preparatoria. ¿Qué posición quieres que sea?

-Armador…seria genial. A mí me gusta rematar.

-¿eres rematador? Creí que eras libero,

-Soy bloqueador central- dijo con orgullo.

Shouyou camino algo incómodo los últimos pasos. Lo mire de reojo y suspire con cansancio. Era un niño, si un niño y nada más que eso.

-¿tienes los pies mojados cierto?

-Sí, sensei…

-Ve a casa. Haz un cambio de calzado y medias. Yo te espero.

-¿en serio? Papá me hubiese enviado igual así.

-¿Cómo vas a ir así? ¿Con este frio? Que locura.

Pero no escuche ninguna respuesta. Ya habia salido hacia su casa.

Lo espere con paciencia dentro del coche.

Hacía mucho frio aquel día, y haber dejado el auto toda la noche fuera no habia sido una buena idea.

Pero pronto la calefacción haría su trabajo.

Hinata volvió con un nuevo par de zapatillas y se veía con mejor semblante que minutos antes.

-¿mejor?

-Sí. Gracias- susurro con sinceridad.

-Si te gusta hacer ese tipo de cosas, pisar charcos y demás, ¿Por qué no usas esas botas de lluvia? Ahora vienen con dibujos muy lindos…

-A mamá no le gusta-comento mientras abrochaba su cinturón.-dice que son para ensuciarse y ella odia la suciedad.

-¿por eso tú le haces caso?

-No quiero que mamá me odie- contesto.

-No digas eso ¿Cómo tu madre podría odiarte?-

Shouyou no me respondió.

-¿Así que jugaremos esta noche?

Me quede mirándolo, y el también hizo lo mismo, suplicándome con sus ojos que no siguiera hablando de eso.

-Si jugaremos.

Asintió con dulzura.

Maneje despacio. El recorrido se hizo tranquilo y demasiado corto.

-¿te espero en clases si?

-Si sensei.

Se colgó de mi hombro y me regalo un sonoro beso en la mejilla.

Yo quería despedirme como era debido, pero sabía que eso era difícil de terminar y él debía entrar a clases.

-Ve…no tardes.

-Sí. Cuídese por favor.

-Lo mismo digo y no comas muchos dulces.

-Solo los suficientes- dijo bajándose del auto.

Me ganaba en las discusiones…habia que aceptarlo.

Llegue con la euforia de ver a Yu.

Me sentía sumamente apenado con él.

No le habia escrito la noche anterior, y no sabía si habia o no llegado bien.

Así que entre con esa exaltación de encontrarme con algo que habia extrañado.

-¡Tadaima!- exclame entrando por la puerta trasera.

-Okaeri- se escuchó. Y lo vi sentado en el comedor.

Se habia peinado como siempre quise, y no con ese cabello ridículo.

-¿Qué paso con ese cabello?- pregunte divertido mientras me sentaba a su lado.

-Tobio, tengo que hablar contigo.

No habia sonrisa ni nada. Solo estaba sentado con un libro cerrado en sus piernas.

-¿Qué ocurre?

-Debo irme hoy.- soltó sin mirarme.

-¿Qué? Dijiste que te irías el jueves.

-Sí, pero se complicó…

-¿Cómo?

-Ayer Kunimi fue a la casa de mis padres… Kunimi insistió en ver donde era la casa que yo vivía.

-¿eh? Dios… ¿A dónde fueron?

-A ningún lado… lo llamaron de urgencia de su trabajo. Pero quedo en venirme a buscar el jueves. Por eso quiero ganarle. Debo irme antes.

-¿Por qué no mañana?

-Porque no sé cuándo volverá hacer lo mismo. Tengo miedo que me llame y me pregunte donde estoy, que ha venido a buscarme. Es mejor que vaya y lo sorprenda.

-¿te vas? No estoy preparado para que te vayas.

-Por favor… no lo hagas difícil. – se levantó despacio y dejo con cuidado su libro en la mesa.

-¿Qué haces?

-debo irme. No quería dejarte una nota… así que espere a que vinieras.

-¿ya tienes que irte?...te ayudo a hacer las maletas.

-las hice anoche. Lo siento olvide escribirte…estaba un poco mal y quería armarlas cuanto antes.

-Yu yo tampoco te escribí…

-Me imagine que no lo ibas hacer.

-Pero es que me olvide…no es que no quise.

-Tranquilo Tobio. Te dije que debías prestarle atención. ¿Todo bien con él? ¿Se arregló todo?

-Si…pero no quiero hablar de él.

-de ahora en más debes pensar en él Tobio. Yo ya pase a según plano- dijo sonriente.

-No digas eso. –

-Bueno, no te enojes. ¿Eh? Que debes estar preparado para esta semana.

-¿Qué se supone que haga?

-No tienes que hacer nada…si quieres puedes llevarme a la terminal de buses…

-Digo, que voy hacer sin ti.

-Oh bueno, yo debía irme de todos modos ¿no?

-Si pero era el jueves no hoy.

-Es lo mismo.

-No lo es.

-Bueno basta ¿sí?...no discutamos cosas que no se pueden cambiar. Es mejor hacer esto a que Kunimi descubre todo.

-¿Por qué nunca le llamas por su nombre?

-¿Eh?

-¿Por qué no le dices Akira…?

-No hablemos de eso ahora.

-¿A qué hora tienes el bus?

-Cerca del mediodía.

-¿Ya debes irte? Hay tiempo todavía.

-Es que…como es fecha navideña, los pasajes se venden rápido. Quiero ir temprano para poder tener un buen lugar.

-te lo compro por teléfono y te quedas un rato mas ¿vale?

-¿para qué quieres que me quede? Una hora o dos es lo mismo.

-No es lo mismo. En ese tiempo puedo estar contigo. –

Asintió callado y me abrazo.

Aspire lo más que pude el olor de su cabello y su esencia.

Yu, era solo unos centímetros más bajo que yo.

En la adolescencia, recuerdo que habia crecido de repente y yo habia quedado mucho más bajo. Pero luego las medidas se invirtieron. Ahora era yo quien era solo un poco más alto, pero eso me daba un poco más de confianza y un poder para sentirme su protector.

Bese cada mejilla y amaba ver como cerraba sus ojos para sentir el beso.

Rodeo sus manos sobre mi cuello y me dejo besar más abajo, en su boca y la parte más suave y sensible de su garganta, donde estaba la porción de piel más clara de su cuerpo.

-déjame llamar a la terminal de buses…y seguimos con esto-

Y a pesar de que quería mantenerme calmado, tenía la necesidad de secuestrarlo, de que se quedase conmigo para siempre. Porque yo lo quería y necesitaba en mi vida.

Y una vez más recordé que tenía en mis manos la solución de aquel problema... Pero no podía hacerlo. No podía.

Una vez más recordé que no podía seguir sus requisitos.

Yu volvió a sentarse en aquel sillón y yo hice aquella llamada.

Por suerte aún había pasajes y le conseguí un buen asiento. Pagando un poco más, viajaría en un buen bus hacia el aeropuerto.

Cuando termine de hablar deje el móvil sobre la mesa y me senté junto a él.

-Ya está. Sólo debes ir a la ventanilla con tu identificación y te darán el boleto.

-Gracias Tobio.

-Ven... Siéntate. – Suplique tocando mis piernas- antes de irte necesito

-Lo sé. Yo también. Por eso también me quedé esperándote. Quería hacerlo. -

Dijo sonriente mientras hacía caso a mis peticiones.

Era de una manera muy diferente a Hinata.

Es por eso que ambos me gustaban tanto.

-¿Que ibas hacer entonces si debías irte ya? - pregunte mientras Yu había comenzado a desprender los botones de mi pantalón.

-Te hubiese pedido que me llevarás... Y lo hubiésemos hecho por ahí -

Sentí un cosquilleo al escuchar su propuesta y sentir como acariciaba mi pene para endurecerlo.

-mmm eres un tanto pervertido.

-es tu culpa.

Sonreí al ver esa mirada lasciva que solo hacía de vez en cuando.

-¿Estas muy caliente o me parece? – pregunte

-No te parece... Estuve todo el fin de semana sin acostarme contigo. Incluido anoche...

Se levantó a penas para bajar un poco su pantalón y ropa interior. Y me dejo ver su erección.

-¿Tu no? - volvió hablar- ¿O al final anoche te lo follaste y no tienes nada para mí?

Lo senté fuerte sobre mí y lo bese con más furia que nunca.

-No me lo folle... Y aunque lo hubiese hecho tendría para ti. Sabes cuánto me gusta cogerte.

-Entonces hazlo. - ordeno sin quitarme un momento su mirada.

Yu movió un poco su cola desnuda sobre mí y se masturbo provocativamente.

Suspire algo agitado...

-Sabes que me gusta verte cuando lo haces... Y estas últimas veces no lo has hecho... ¿Por qué justo hoy?

-Para que me recuerdes bien...

-¿O para que te haga quedar?

¿Puedo secuestrarte? Prometo ser un buen maleante.

Se limitó a sonreírme mientras seguía en su tarea. Lo vi hipnotizado, me encantaba cuando hacía eso. Me gustaba mucho verle darse el mismo placer y más aún arriba mío.

Se me movió de nuevo sobre mi pene gimiendo bajito.

Lo tome de su nuca y obligue a que ahogara sus gemidos en mi boca. Y mientras trataba de meter mi lengua hasta el fondo de su garganta, Yuu siguió masturbándose.

Y luego pego su frente a la mía y siguió haciéndolo. Cada vez más rápido.

Lo tome despacio de sus caderas e imite el movimiento del vaivén mientras el apuraba el ritmo.

-¿No importa la ropa? - pregunto.

-Sabes que no...

Lo vi acelerar más el ritmo con su mano hasta que su cuerpo entró en una hermosa convulsión, haciéndome alucinar con esa cola moviéndose encima de mí.

Se tiró sobre mi hombro cuando termino.

Su cuerpo agitado reposo con él mío.

Y mientras quedó así a mi merced, saque mi pene y sin prepararle siquiera lo enterré en esa cola divina que estaba inclinada.

-¡Ahh! ¡Tobio!- exclamó.

-Lo siento mi lindo Yu... Fuiste demasiado provocativo. -gruñí.

Me mordió el cuello a modo de venganza.

-Déjame hacerlo a mí...

Aun con mi pene adentro se sentó despacio y se tomó de mis hombros. Mientras yo acariciaba un poco su cadera, él empezó a subir y bajar por su cuenta.

Al principio lo hacía despacio, con un suave movimiento donde a penas, si mi pene salía de adentro.

Lo hacía de una manera tan sexy y caliente, que a pesar de que yo quería más rudo más fuerte, cerré mis ojos y disfrute de la última vez que podría hacerlo en mi casa con él.

Y también vino mi pequeño a la mente. ¿Cómo se sentiría hacer exactamente lo mismo?

Imaginarme a Hinata en esa cabalgata que Yu estaba haciendo me volvió un poco más loco.

Aunque a Hinata lo desnudaría todo. Me gustaba verlo así, poder ver esa pequeñez... Esa pequeñez siendo cogida con ganas. Darle todo el placer que necesitase ahí, sentado en mis piernas.

El placer que me daba Yu combinado con los pensamientos que me generaba el niño, me estaba resultando aquello como la mejor cogida del año, superada solamente y seguramente por la que tendría con Shouyou unos días después.

Me encantaba tener sexo... Y me encantaba más aun, esos dos amantes que de manera diferentes me daban casi el mismo placer.

Yu comenzó a moverse un poco más rápido. Yo me relaje y tiré ni cabeza hacia atrás, esperando por más. Deseando más.

Se aferró más fuerte a mis hombros y empezó a cabalgar con más fuerza empezando a saltar de a poco.

-¿Más rápido?- pregunto con esa voz algo lasciva y entrecortada.

-Todo lo que más puedas... -

Empezó a saltar fuerte sobre mí y podía ver cómo el pene entraba y salía con facilidad. Y parecía que su interior estaba cada vez más caliente.

Yu sabía cómo coger y eso me fascinaba.

Lo tome de sus glúteos y lo ayude un poco embistiéndolo fuerte como le gustaba.

Me concentre en escuchar esos gemidos que le arrancaba con cada metida.

Se dejó coger en lo que eran ya los últimos movimientos.

Y mientras empezaba a sentir los sentires propios de mí venida Yu me susurro: - acaba adentro...como siempre.

Apreté más sus glúteos como respuesta y luego de unas movidas por demás intensas, largue todo mi semen dentro de él.

Ahh se sentía también hacerlo. Es lo que me faltaba con Shouyou. Quería sentirme así de satisfecho con él.

Yu beso mis mejillas con amor.

-Sé que me extrañaras- comenté.

-No seas tan egocéntrico.

-¿él te coge igual?

-Ya sabes la respuesta a eso.

Sonreí satisfecho mientras me dejaba mimar por él.

-Te quiero mucho Tobio.

-Sabes que yo también.

Y nos quedamos por espacio de varios minutos en aquella bendita posición, con la ropa así, en un abrazo eterno.

En un abrazo con ese sabor amargo de la despedida.

...

El viaje hacia la terminal, como siempre Yuu lo hizo ameno.

Me contó sobre todo lo que había hecho el fin de semana y sobre los regalos que le habían hecho sus padres.

Llegamos al destino con los minutos justos.

Lo tome de la mano con fuerza sin querer que se vaya.

-Tobio. Gracias por todo.

-No te despidas de ese modo.

-Es el único que puedo usar ahora.

-¿Pero me llamarás cierto?

-Lo haré a principio de año. Ahora disfruta de la nueva etapa.

-Está bien.

-No descuides al niño. Y cumple con sus caprichos. Veras que sabrá cómo recompensarte.

-¿Tú crees?

-No sólo eres profesor de literatura... Sabes muy bien enseñar otras cosas. Así que tendrás un alumno bien aplicado.

Sonreí con sinceridad.

-Eres perfecto Yu. -lo bese en la mejilla mientras escuchaba que anunciaban la salida de su bus.

-Tobio. De aquí en más le sacaré el chip al teléfono. No me contactes. Yo lo hare. ¿Está bien?- dijo desarmando el teléfono en frente mío.

-Está bien.

Entregó su boleto al chofer y antes de subir me preguntó: -¿Sabes por qué no le llamo por su nombre a Kunimi?

Negué en silencio mientras recibía un sonoro beso, el último.

-Porque no lo amo. Para nada. - contesto.

-No entiendo...

-¡Tobio, Tobio! Piensa.

Me quedé analizando sus palabras mientras subía y lo perdía de vista.

Espere a que se marcharse por completo. No me iría de aquel lugar hasta ver cómo el bus se perdía entre las calles y más autos, buscando la ruta que lo llevase al aeropuerto.

Y sus palabras aún repicaban en mi mente. Una y mil veces.

Él siempre me llamó por mi nombre. Y me gustaba como sonaba cuando lo hacía. Eso significaba que yo era importante para él y también que me...?

Yo no quería saberlo. ¿Por qué decírmelo de esa forma?

¿Por qué tuve que saber que me amaba el mismo día que se iba?

...

Maneje con algo de enojo e impotencia.

De nada servía llamarle... O mandar un mensaje. No lo contestaría porque no le llegarían.

...

Pero...por el momento ¿qué podía hacer?

Y Yu vino a mi mente una vez más. Por el momento me dedicaría a Shouyou.

...

Llegar a casa fue desolador.

Abrí las ventanas para sentir que estaba allí.

A Yu le gustaba que entrase la luz natural lo más que podía, incluso en verano, donde teníamos alguna discusión sobre el calor que eso generaba en la casa. Aunque siempre terminaba ganándome la batalla, porque claro, yo tenía luego mi recompensa.

No le gustaba estar en silencio. Siempre habia música o la televisión prendida.

Yo era más del silencio.

Y a pesar de esas diferencias, nos gustaba mucho estar juntos.

Estaba por demás jodido, lo extrañaría muchísimo.

Pero todo tenía su lado positivo.

Y debía empezar a progresar más con Hinata y pasar más tiempo con él, todo el que pudiera para no sentirme tan solo y disfrutar ese extraño amor posesivo y lujurioso que Sho tenía para mí.

Así que puse el canal de las noticias locales y me senté en la sala para corregir unos trabajo de la clase de ese día.

Me entretuve en eso, queriendo alejar las últimas palabras de Yu, y lo conseguí al empezar a corregir la tarea de Hinata.

Tenía una caligrafía desastrosa y varias faltas de ortografías. Creo que tenía que enseñarles cosas básicas, aunque en los próximos años yo sería su sensei, no quería que llegase a la Universidad con semejante faltas de ortografía. Y aunque le prometí no desaprobarle, aquel trabajo tuvo bastante tinta roja.

Comí algo ligero y hasta la hora de ir clases dormí un poco.

Para las 15 me levante y tome una ducha. Rei al recordar que con la ropa que fui a llevar a Yu a la terminal, era la misma en donde me habia acabado. Es que Yu no se habia dado cuenta…que si no me mataba. Y no hubiésemos salido sin un cambio.

Así que después de eso, y prepararme, maneje despacio hacia el colegio.

Cuando estaba aparcando mi celular sonó.

No solía atender un número desconocido, pero tal vez podía ser Hinata, o el mismo Yu que habia cambiado de chip.

Oikawa-senpai se hacía presente ante el otro lado de la línea.

Odiaba su voz, y ese tono juvenil despreocupado y sarcástico que usaba para hablar conmigo, porque dudaba que así hablara con Sho.

No quería verle, si fuera por mí no le vería nunca. Pero de algún modo lo íbamos hacer, al compartir al mismo niño no quedaba otra.

Sin animo alguno tuve que decirle que sí, que le esperaba luego de clase. Pero lo que yo quería era irme con Shouyou.

Hinata fue buen alumno y habia estudiado para la lección de ese día. Aunque su caligrafía en la pizarra era igual de lamentable que en la hoja, habia entendido la tarea.

La clase paso volando y como siempre, Shouyou se tardó un poco más en hacer su mochila.

-espérame por favor, yo debo ir a la sala de profesores ¿sí?

-Si sensei…

Me beso fugazmente en la mejilla y acarreando su mochila salió del aula.

18:15 en punto Oikawa entro.

-Buenas tardes Sensei.

Asentí.

-¿Qué necesitas?

-Tranquilo, seré breve. Sé que el pequeño espera. A mí tampoco me gusta hacerle esperar.

-Dime.

-Me llegaron los papeles de la universidad. Me iré la primera semana de enero.

-¿no empiezan en Agosto-Septiembre?

-Sí. Pero mis calificaciones han sido muy buenas. Y me darán la posibilidad de hacer un curso de ingreso y no ir directo al examen eliminatorio.

-¿Qué tiene que ver todo esto con Hinata?

-Que me voy…y que quiero que lo cuide. Ahora es su deber cuidarle y darle sostén. No estoy hablando de sexo.

-¿entonces?

-Hablo de amor, amistad y confiabilidad. El necesita un compañero. O más bien alguien que cumpla sus caprichos. Y él más que nadie merece ser caprichoso, consentido y amado.

-¿lo dices por su familia?

-¿le ha contado algo?

-No. Elude el tema. Pero puedo suponer.

-A mí me ha contado algo, pero muy breve. Al parecer a su madre no le gusta vivir en el pueblo. Y es por eso que lo han dejado solo. Él ha aprendido a hacer ciertas cosas. Pero se siente solo. Ahora nos ha encontrado a nosotros. Y a pesar de todo lo que hay de fondo, sabe a qué me refiero, quiere que estemos con él. Que estemos el tiempo que no está su familia.

Me sentí en una gran desventaja. Shouyou no quería hablar del tema conmigo.

-Esa vez- continuo- le pregunte si los extrañaba, me dijo que no. Pero…

-Hoy me dijo que no quiere que su madre lo odie. Así que debe extrañarlos, de alguna forma.

-seguro que sí. Nuestro niño se hace fuerte para poder vivir bien. Pero nosotros no le dejaremos. Y quiero que se abra. ¿Entiende? Acá no hay competencia Kageyama-san… yo solo quiero que Shouyou le diga a usted o a mi cada cosa que le pasa. Cada cosa, amor, odio, que sienta. Que se desahogue. Porque no le hace bien callar.

-Entiendo.

-Yo he hecho casi todo lo que está a mi alcance, tanto afectivo como monetario. Le he dado todo el amor y lo que ha estado a mi alcance de cosas materiales. Ahora le queda la responsabilidad a usted. Y donde le haga mal, puedo jugarle que se arrepentirá cada día.

-No necesito de tus amenazas. Se lo que tengo que hacer.

-entonces empiece hoy mismo. Él no es solo sexo, y no voy a negar que sea grandioso y lo deseo tanto como usted. Hay que darle todo el amor. El más que se pueda. No reemplazaremos el amor de su madre o padre, pero nos tendrá a nosotros.

Asentí en silencio. Era al fin de cuentas, un joven bastante razonable y serio.

-No te preocupes. Yo me encargare de todo. Más que nada de los caprichos que tenga.

-Eso espero… a pesar de que dice que se siente solo y no los extraña, yo creo que ama mucho a sus padres y les duele solo verlos unas veces a la semana. ¿A quién no?...- suspiro queriendo terminar la conversación- una cosa más, y ya le dejo que se vaya con él. A Sho-chan sus papás le prohibieron comer dulces. Así que yo, religiosamente le compro uno diario. No le diré cuál es su favorito. Ese trabajo se lo dejo a usted. Ah me olvidaba. Mañana Sho viene a dormir a mi casa.

-¡¿Qué?!

-Yo también quiero estar con él. Creo que es justo. Pero no se preocupe…solo será mañana y el miércoles que viene. Los demás días, tengo que prepararme y seguir estudiando.

-No quiero- bufe tomando mi maletín.

-No es una pregunta sensei. Solo le informo que mañana el niño dormirá conmigo. Tranquilo… no pasara nada que usted no le haya hecho.

-¿eso significa?

-Significa que si hoy se lo folla… mañana lo hare yo… ¿entiende? Bueno listo. Que tenga una hermosa noche sensei.

-Espera…

-¿Si?

-A pesar de lo mal que me caes, te agradezco que hayas hablado estas cosas.

-Está bien…

Hizo una reverencia y giro para irse. Le seguí el paso, cuando paro de repente y volteo para verme. Quedo un momento en silencio y hablo:

-¿sabe? No quería contárselo…pero no se lo diga a Shouyou por favor.

-¿Qué pasa?

-Soy amigo de él, creo que desde que empezaron las clases. Sé que es poco tiempo, pero Shouyou es Shouyou… una vez fui a su casa. Un domingo… estaban sus padres, para esto él ya me habia contado un poco como era la relación. Aun así no quería creerlo por completo. Y antes de entrar a la habitación de Shouyou…oí a su madre discutir con su padre en la cocina.

-¿?

-Por ese entonces, tenían una señora de limpieza quien me abrió la puerta. Y ambos escuchamos parte de la discusión. Y su madre dijo algo que me dolió mucho. Tal vez por eso es que en serio quiero que lo cuide. Cuide de mi Shouyou por favor- dijo con sinceridad.

-¿Qué…que fue lo que escuchaste?

-"Estoy harta de ese niño… ¿has visto lo sucio que esta esto? ni siquiera con el servicio esta casa está limpia, ¿has visto sus calificaciones? No puedo venir un domingo a lidiar con esto. Tiene que aprender a estar solo. Odio venir acá. Y ver esa cara de tonto que pone. ¿Qué espera de mí? ¿Eh? En serio, maldigo la hora en que acepte tus ganas de tener un hijo."

Me quede esperando que sea una broma aquellas crueles palabras que habían salido de Oikawa.

-Me las acuerdo patente. No hay día que las olvide. Mire que mi madre ha tenido que lidiar conmigo…pero jamás me ha despreciado así. Por eso, por favor. Cuide de él. No debe faltarle nada.

-Oikawa, no te preocupes. Yo haré todo lo que él necesite.

-Queda en sus manos sensei. No lo arruine.

Y camino despacio hacia la salida.

Eran pasadas las 18:30 cuando camine apurado hacia el estacionamiento. Con un nudo en la garganta, el estómago entumecido y con ganas de ir, verlo, y abrazarle.

Podía entender el porqué de aquel capricho empedernido de tenernos para él solo. Y de esperar que siempre estemos para él.

Entendía por qué aquellas palabras, habían quedado grabadas en la mente de aquel joven, también habían quedado en la mía.

Shouyou esperaba tranquilo dentro del auto cuando entre como persona que lleva el diablo.

-Sensei…vino rápido-comento.

-SI… ¿puedo pedirte algo?

-¿Qué?

-Quiero abrazarte.

Quedo mirándome una milésima de segundo y me lance a sus brazos y pequeño cuerpo. Lo abrace con fuerza, queriendo consumir en aquel momento toda la tristeza que el podría tener.

-Ven a mi casa Shouyou…

-Pero…

-Estamos solos no te preocupes. Pero quiero que vengas a mi casa esta noche y todas las que pases conmigo.

No sabía cómo hacer para empezar cosas nuevas que le hagan bien, pero tal vez alejarlo un poco de ese lugar con poca calidad de hogar era un buen comienzo.

-Podemos jugar voleibol en mi patio.

Su mirada brillo, recordando nuestra cita de juego.

-¿Puedo pasar por casa para buscar ropa y el balón?

-Todo lo que quieras.- susurre aun con esa adrenalina y aquel dolor interno que me provocaba aquellas cosas.

-Gracias sensei.

Se colgó, sentándose encima, como siempre y dándome un beso pasional, de esos que yo le habia enseñado.

-Shouyou…acá no se puede.

Asintió besando divertidamente la punta de mi nariz, y sentándose de nuevo en su lugar.

-El cinturón…-

Lo abrocho mientras yo ponía el auto en marcha y nos dirigíamos hacia nuestra segunda noche, a pocos días de que sea completamente mío.

….