La serie "Miraculous las aventuras de Ladybug y Cat Noir" no me pertenece, pertenece a Thomas Astruc, y a su excelente equipo creativo. Hago esto solo por entretenimiento y sin ningún fin de lu

Capitulo XI "La reunión familiar"

Félix entro corriendo a la habitación de Marinette, en su semblante se podía notar cierta preocupación y apuración, lo que asusto un poco a la chica.

-¿Qué te pasa? Por que entras así – mientras se incorporaba para quedar sentada en su cama, y Félix se sentaba frente a ella.

-Ma –Mari ¿recuerdas que te gane la última vez en The ultima strike fighter? ¿ y que si necesitaba un favor podía recurrir a ti? – Decía con apuración mediante la chica asentía con la cabeza, cada vez más ansiosa por saber que le pasaba al joven. – ¡Bien, pues necesito que me acompañes a una fiesta de gala y … que te hagas pasar por mi novia….

- ¡¿Queeeeeeee?! - Exclamo la chica, entre sorprendida, aterrorizada y confundida - ¿Por qué debería hacer eso?

- ¡Ok, ok! debo explicarte, tengo que ir a una fiesta de beneficencia que cada año organiza la gente importante de Francia, y también viene gente de Inglaterra, no me conviene faltar y al Tío Gabriel tampoco le conviene que no valla pues dañaría su imagen el que se sepa que tenemos una enemistad. Peor viene ¡Victoria! – Susurraba su nombre con pesadez - ¡esa chica ésta Loca! Me ha acosado desde que tengo 15 años.

- ¿Algo así como Chloé con Adrien? – pregunto la pelinegra con curiosidad.

- ¡Nooooo, es mucho peor!, cuando al fin pensé haberme librado de ella al venir a vivir a Francia, no fue así, todos los días recibo correos de ella, algunos nada apropiados, y no sé cómo consiguió mi nuevo número, pero no hay día que no reciba más de 20 mensajes de ella, solo los ignoro, y no cambio mi número por que se que lo conseguirá nuevamente.

- ¿A qué te refieres con que no son apropiados exactamente?.

- ¡Oh vamos! Sabes a lo que me refiero, no te los mostraría jamás pues soy un caballero, además no soy ningún pervertido para conservarlos, ¿ahora si entiendes a lo que me refiero? – dijo el joven rubio mirándola un poco apenado- el punto es que el último mensaje que le mande le dije que se olvidara de mi, que ya tenía novia a la cual amaba mucho. ¿ahora entiendes porque te pido esto? Solo será por un día.

- ¿Y porqué Yo? ¿Crees que se creerá que soy tu novia? – susurro la chica con duda.

- ¿Cómo porque tú? ¿A quién más se lo podría pedir?¿A Lila? No por favor ganaría una acosadora más en lugar de deshacerme de una. ¿y a que te refieres con que si creerá que eres mi novia? Después de ir al cine hasta tus amigos lo creen.

- Bueno pues he visto las chicas que te hablan en el colegio, algunas son muy bonitas, y Yo pues…

- Tú eres la más bonita de todas. – Le susurro acercándose a su rostro acariciando su mejilla, al ver que ella estaba a punto de menospreciarse así misma, mientras la chica bajaba la miraba y cerraba los ojos disfrutando la caricia.

- Pero solo será ese día ¿verdad?, pregunto la chica saliendo de su ensoñación.

- ¿Qué tan malo sería ser mi novia? – pregunto el joven con tristeza.

- No, no es eso, es solo que no me gustan las mentiras, son difíciles de ocultar por mucho tiempo, y al final siempre son descubiertas, ahora ella acomodaba su cabello con pequeñas caricias.

- Mari, esta noche le daré las gracias a tus padres, ya han llevado lo que me acompañaste a comprar al departamento. En cuanto dijo esto la chica se aparto con tristeza en el rostro - ¿me ayudaras? ¿verdad?

- ¡Claro que sí! No sabes ni poner un clavo. – contesto la chica riendo. – y ya que hablas de apuestas, solo recuerda que el sábado es la reunión de la familia de mi padre y eso es parte de la primera apuesta que perdiste.

(…)

Después de que Félix bajo con Tom para ayudarle con el cierre de la panadería, como ya lo hacía desde hace un tiempo, aprovecho para hacerle saber qué necesitaba hablar con él y con Sabine. En cuanto terminaron los reunió en la pequeña sala de la casa, Marinette se encontraba en su habitación, no pretendía que ella escuchara lo que tenía que decir a sus padres en un principio, después la llamaría para agradecerle.

- Tom, Sabine es momento de darles las gracias por su amabilidad y hospitalidad, aunque en realidad no hay como pagarles lo que han hecho por mí y voy a estar eternamente agradecido con ustedes. Se ha resuelto mi problema y ya he podido rentar un departamento, me he sentido muy acogido en su hogar pero ha llegado el momento de marcharme. – Exclamaba el joven rubio con cierta melancolía en el rostro, Tom y Sabine estaban sorprendidos, pues también habían tomado cariño al chico, y ni decir de Tom, que con los momentos que compartían jugando o viendo partidos de Futbol, sentía que había ganado al hijo que nunca tuvo.

- ¡Oh tan rápido! – expreso Sabine con tristeza – no tienes que irte si no lo deseas, para nosotros no ha sido ninguna molestia, todo lo contrario, hemos estados encantado de tenerte.

- ¡A sí es muchacho!, si aún te sientes a gusto, no te sientas obligado a irte. – Confirmo Tom.

- ¡Oh! Yo les agradezco, y no hay cosa que me gustaría más, pero no sería lo apropiado, y quiero ser honesto con ustedes. – el joven hizo una pausa, pues no sabía cómo decirlo – me he enamorado de Marinette, y tengo intensiones de conquistarla, y nada me gustaría más que su aprobación. Ella aún no sabe de mis intensiones, pues no he querido faltar al respeto a su casa, a ustedes, y a la confianza y hospitalidad que me han brindado al dejarme entrar en su casa – contesto el joven con algo de timidez y mucha solemnidad, de acuerdo a sus conceptos y valores que la educación moral tan rígida de la usanza inglesa tan apropiada y respetuosa, dando cuenta que había sido educado como todo un caballero.

- Sabine y Tom estaban muy atentos escuchando al joven, abriendo los ojos como platos, volteándose a ver el uno al otro esbozando una pequeña sonrisa de satisfacción.

- ¡Oh muchacho!, si antes tenias mi aprobación, con lo que acabas de decir ahora no solo tienes mi aprobación si no todo mi apoyo –manifiesto el hombre poniéndose de pie levantando al joven y dándole un fuerte abrazo que casi le saca el aire.

- Siempre tendrás toda nuestra confianza, y serás bienvenido las veces que quieras y cuando quieras - concluyo Sabine dando también un abrazo al chico.

Félix saco dos cajas de la orilla del sillón, pidió que por favor aceptaran como regalos de agradecimiento por haberlo recibido. A Tom le regalo la última versión del video juego, con dos controles nuevos pues los que usaban ya no funcionaban del todo bien. Y a Sabine un vestido estilo chino de Seda, en color azul que resaltaba más aun sus ojos.

- ¡Muchas gracias!, aunque no era necesario, espero te des un tiempo para seguir viniendo a jugar – contesto el hombre con clara emoción en sus ojos.

- ¡por supuesto! Y espero podamos ver la final del futbol. – Contesto el joven con entusiasmo.

Félix explico que se mudaría el domingo después de la reunión familiar de Tom, pues había prometido acompañar a Marinette.

El joven rubio subió a la habitación de Marinette, pues también tenía un obsequio para ella, en cuanto entro la pudo observar sentada frente a su escritorio haciendo unos bosquejos de unos diseños, ni siquiera se dio cuenta de cuando entro a su habitación y se había puesto detrás de ella, observando lo que hacía.

- ¡Cielos! Son muy buenos, - susurro él joven causando que la chica saltara del susto.

- ¡Me asustaste! – por que entras así tan sigilosamente.

- No pretendía hacerlo de echo te llame pero no me hiciste caso, puedes venir conmigo un segundo – la tomo de la mano para llevarla a sentar al diván de su habitación, sentándose enfrente de ella extendiéndole una caja con un gran moño encima.

- ¿Qué es esto? ¿Por qué? – cuestiono la chica sorprendida – Mi cumpleaños es hasta en unos meses.

- Bueno es de despedida y agradecimiento por recibirme en tu casa. Pero por favor ábrelo ya.

- No tenias que hacerlo – dijo la chica emocionada abriendo la caja y encontrarse con una caja de madera, con su nombre gravado en letras metálicas color dorado, dentro de la caja un juego de lápices profesionales para diseño. La Joven dejo escapar un pequeño gemido de sorpresa y emoción llevándose las manos a la boca. – Muchas gracias es hermoso – agradeció abrazando al joven.

- ¡De haber sabido que te pondrías cariñosa te lo hubiera regalado hace mucho tiempo! – musito el joven mientras correspondía el abrazo.

- ¡Félix! Tienes que arruinar el momento – contesto Marinette sin dejar de abrazarlo.

(….)

Llego el día de la reunión familiar de Tom, salieron muy temprano de la casa y se dirigieron a un pequeño poblado a dos horas de la ciudad de París, con casas muy pintorescas en estilo rústico con techo a dos aguas en teja de adobe. Las calles todas estaban empedradas, parecía un lugar donde el tiempo no había pasado.

Llegaron a una casa muy grande con paredes de piedra, en cuanto tocaron la puerta de madera, un hombre fuerte y corpulento abrió la puerta en cuanto vio a Tom lo saludo con un efusivo abrazo. Lo mismo que a Sabine y a Marinette la alzo como si solo pesara lo que una pluma, besando sus dos mejillas.

- ¡Ho- hola tío Gerard! – saludo la chica recuperándose de tal muestra de afecto.

- ¡Hola ma petite!, déjame mirarte como has crecido, ¡mon dieu! - ¿y él quién es? ¡Acaso ¿es tu novio?! – dijo el hombre refiriéndose a Félix, con curiosidad.

- Es un amigo de la familia - respondió Tom – va a clases con Marinette, un gran muchacho, pero es ya como de la familia.

- ¡En ese caso, ven a mis brazos! – contesto el hombre dando un gran abrazo, estrujando al joven, dando dos besos en su mejilla también.

- ¡Mu- mucho gusto Señor, mi nombre es Félix Agreste! – respondió el joven rubio recuperando el aire.

Al entrar a la casa ambos jóvenes tuvieron el mismo recibimiento tan efusivo, por todos los tíos, tías, primos, sobrinos. La familia de Marinette era muy cariñosa. – Nunca había recibido tantos besos y abrazos en toda mi vida, ahora los recibí en un solo día – comentaba Félix a Marinette, con cara de sorpresa, mientras Marinette reía.

- ¡Vaya Marinette! ¡Qué novio tan guapo tienes! – Comentaba su tía Marie, mientras se acercaba a ella, ocasionando un sonrojo en ambos chicos.

- ¡No – no es …! Quiso responder la chica, pero antes de que pudiera articular otra palabra su tía, la interrumpió con dos copas de vino.

- Vamos a celebrar, por los nuevos integrantes de la familia. – repuso su tía refiriéndose al joven, y al bebe recién nacido de su prima Amelie.

- Tía yo no bebo – dijo la chica.

- ¡Vamos Marinette! Es solo un brindis, además ya tienes edad para una copa de vino, en unos meses cumplirás ya 18 años.

- Tiene razón tu tía Marie, ser Frances y no tomar vino, es como ser Ingles y no conocer el Big Ben ¿verdad Félix? – dijo Tom, con un pequeño rubor en las mejillas por el vino que el ya había tomado.

Con prácticamente la autorización de su padre, Marinette acepto la copa de vino y Félix también, mientras observaba las interacciones de la familia, no entendía porque Marinette había dicho que era aburrido, los hombres, quienes ya habían incluido a Félix, tomaban vino, contaban chistes y anécdotas, las carcajadas atronadoras sonaban por todo el patio, las mujeres preparaban algunas cosas de comer reían y chismeaban, claro el tema del momento era lo atractivo que era el novio de Marinette, aunque ella se excusaba una y otra vez diciendo que solo era su amigo.

- ¡Pues si no es tu novio! ¿Qué esperas para que lo sea? – refutaba su prima Amelie con su bebe en brazos –

- ¡Oh sí Marinette! Definitivamente es muy atractivo y sexy, y tu ya no eres una niña, pronto cumplirás los dieciochos, sería lo más natural que ya tuvieras novio. – se unía la tía Marie a los comentarios de Amelie.-

- No le digan eso a la abuela, para ella sigo siendo su niñita – respondía Marinette mientras daba otro sorbo a su copa de vino, quien no se daba cuenta que sus primas y tías la volvían a rellenar - ¿por cierto dónde está?

- No pudo volver a tiempo, está en uno de esos viajes, ahora en Latinoamérica. – contesto otra de sus primas más jóvenes.

- Pero no cambiemos de tema, ¿Qué pero le pones a ese muchacho? – retomaba la conversación su prima Amelie, mientras ella veía al rubio que reía con los demás hombre de su familia a lo lejos, "realmente es condenadamente atractivo" pensaba.

- ¡Y además es todo un caballero!, jamás había conocido a un muchacho tan amable y atento – reponía Sabine uniéndose a la conspiración.

- ¡Mamáaa! ¿tú también? - se quejaba la chica volteando a ver a su madre, mientras todas las demás mujeres reían.

Para la hora de la comida Marinette y Félix ya comenzaba a sentirse un poco mareados, no estaban acostumbrados a beber tanto, y qué decir de Tom quien ya tenía las mejillas totalmente rojas.

- ¡Cariño! Ya no deberías beber – susurraba Sabine a Marinette, quien ya comenzaba a hablar más pausadamente y arrastrando las letras.

- ¡Mmmamá! ¡no se que tie..ne esssta copa, no ssse acaba nunnca! – contestaba la chica atropelladamente mientras miraba la copa a la mitad ya con los ojos entrecruzados.

- ¿Cómo hace usted Sabine? – preguntaba Félix, aun en un estado razonable, pero ya algo mareado. Mientras la mujer esbozaba una sonrisa.

- Llevo más de veinte años casada con Tom, ya me sé todos los trucos de su familia, siempre que te distraes llenan tu copa, así que la pequeña maceta de allá es mi salvación – respondió la mujer mientras señalaba la maceta en la que tiraba un poco del vino que astutamente le servían cuando se distraía.

- ¡Oh buen truco! – respondió Félix con una sonrisa.

- Pero será mejor que me ayudes a llevarnos a Tom y Marinette a casa, antes de que tú también estés en ese estado, y Yo no pueda con los tres.

Así que Sabine y Félix se despidieron llevando a Tom cada uno de un lado y subiéndolo en la parte del copiloto de la furgoneta en la que ocupo todo el espacio, Félix regreso por Marinette que definitivamente ya estaba desvariando, la tomo de la mano y amablemente se despidió de las chicas, mientras la joven de coletas no paraba de reír, y les indicaba adiós con la mano. La subió en la parte de atrás de la furgoneta, donde solían llevar los pasteles, la sentó en el piso y le hizo una señal a Sabine de que ya podía arrancar, para posteriormente sentarse frente a ella.

- ¿De qué rayos te ríes? – pregunto Félix con curiosidad.

- Dee que missss tiasss dicen que eres muy atractivo – contestaba la joven ya sin poder articular bien las palabras - ¡y tienen razónnn! – susurrando esto con un puchero que termino en un llanto incontrolable.

- ¿y ahora por eso lloras? – volvió a preguntar el joven ahora sorprendido.

- ¡ssiiii!, porque, porque ahora que estaba decidida a olvidarme de Adrien, a olvidarme del Amor y de los Chicos, llegas túuuu, y me lo haces muy difícil – musitaba la joven con quejidos mientras gruesas lágrimas rodaban en sus mejillas, dejando al rubio sorprendido.

- ¿Yo? ¿pe- pero por qué? – preguntaba mientras veía como la chica se incorporaba de rodillas, disponiéndose a gatear tambaleantemente hacia él, sentándose entre sus piernas abiertas y recargándose en su pecho.

- ¡Y no solo eres endemoniadamente sexy!, eres atento, me defiendes, te preocupas por mí, me haces sentir hermosa y sexy cuando haces alguna de tus estupideces coquetas, y me he acostumbrado tanto a ti que ¡no quiero que te vayas! – contestaba la chica mientras seguía llorando. – ¿lo ves? ¿ves como lo has arruinado?, ¡Y lo peor, ahora tengo miedo! -

El joven rubio no podía controlar la emoción en su pecho, no pudo más que abrazar a la chica que se había acercado a él como buscando consuelo, y además según lo había entendido él había arruinado su plan anti – amor, ¿eso significaba que ella sentía algo por él?

Apenas se disponía a preguntarle cual era su miedo, cuando se dio cuenta que se había dormido en sus brazos.

En cuanto sintió detenerse la camioneta con mucho cuidado y delicadeza hizo a Marinette a un lado, para bajar y ayudar a Sabine con Tom lo subieron entre los dos a la parte del departamento.

- Desde aquí me puedo encargar Yo sola, ahora ve por Marinette y llevalá a su habitación por favor – pidió la mujer, mientras llevaba a su marido casi cargando a su habitación.

Félix regreso por Marinette, abrió la parte de atrás de la furgoneta para ver a la chica despierta y cantando "la vie en rose". El Joven la llamo con una señal de sus manos, logrando que ella se levantara tambaleante caminando hasta la orilla de la furgoneta y arrojándose a sus brazos sin ningún temor, mientras seguía cantando.

La bajo por un momento para cerrar la furgoneta, en cuanto se dío la vuelta Marinette ya iba caminando para otro lado, la alcanzo tomándola de la cintura y la direcciono otra vez hacia su casa, ayudándola a subir las escaleras, pues le había dado otro de eso ataques de risa incontrolables, que no la dejaban ni caminar.

Al llegar a su habitación la joven arrojo los zapatos de un movimiento, pero estuvo a punto de caerse, por lo que Félix la cargo estilo princesa y la subió hasta su cama, depositándola allí con mucha delicadeza, la miro acomodarse de lado y cerrar los ojos, - descansa mi Ángel – susurro el joven para disponerse a retirarse, pero en cuanto estaba por marcharse su mano fue sujetada con fuerza por la de la joven pelinegra.

- ¡Quédate un momento! Por favor, hoy es tu última noche en mi casa – se atrevió a pedirle la joven, posiblemente por el alcohol en su cuerpo, pues de lo contrario nunca se habría atrevido a pedirle algo así.

- ¡Está bien! – asintió Félix, con una sonrisa en el rostro, para recostarse a lado de ella quien inmediatamente acomodo su cabeza en su pecho y rodeo con su brazo su dorso, el joven rubio hizo lo mismo acomodo sus brazos alrededor de ella y no pudo más el sueño lo venció, pues después de todo también había bebido bastante.

A la mañana siguiente una alarma de celular despertó al joven rubio, quien sin abrir los ojos sintió algo muy cálido en su costado y un peso sobre su pierna, le dolía la cabeza y la luz le lastimaba y ¡ese maldito ruido! Pensaba.

Tomo el celular y presiono la tecla para apagarlo, y poco a poco fue recordando lo que había pasado, para darse cuenta que esa sensación cálida era Marinette, aun acurrucada en su costado y con su pierna encima de las suyas, lejos de quitarse se puso de lado para también echar su pierna encima de la chica y abrazarla más cómodamente, hasta que el celular volvió a sonar.

¡Este maldito aparato! Volvió a presionar una tecla poniéndolo frente a su rostro pero sin abrir los ojos.

-¿Qué es eso? – pregunto Marinette adormilada.

- ¡Tu maldito celular! – contesto Félix adormilado también, y volviéndose a acomodar, después de unos segundos volvió a sonar, y Félix lo alcanzo para pasárselo a la chica – ¡Como diablos haces que pare! -

Marinette lo tomo, y también presiono una tecla, sin siquiera ver cuál era, y lo puso aún lado de ella. Después de unos segundos escucho una voz que provenía del celular.

- ¡Marinette! ¡Marinette! ¿estás durmiendo con Félix? ¡Aaaaahhh! – se escuchaban grititos dentro del teléfono.

Al escuchar esto la pelinegra inmediatamente se incorporo y vio su celular, era una video llamada de Alya, a la que Félix ya había contestado dos veces pero no le respondía, así que Alya colgaba y volvía a llamar, al escuchar la voz de ambos no podía quedarse con la duda, gritando de emoción al verlos por la cámara del celular.

- ¡Alya, no es lo que estas pensando! – intentaba decir la pelinegra sin poder abrir los ojos pues la luz le molestaba, estaba toda despeinada y también le dolía la cabeza,

- A como yo lo veo, estas durmiendo con Félix ¡Aaaaahhhh! - Volvío a gritar la morena emocionada, sonido que para los dos jóvenes eran como taladros en sus cabezas.

Por lo que Félix se incorporo para también ver a Alya, por el teléfono, apenas logrando abrir los ojos.

- Mary promete contarte todo mas al rato, no es lo que sea que estas pensando, pero por ahora te suplico déjanos dormir. – dijo el chico con fastidio por el dolor de cabeza.

- ¿no es lo que estoy pensando? ¡Por Dios! Es medio día y quieren seguir durmiendo ¿pues qué hicieron toda la noche? – preguntaba la morena suspicaz, además que ver a los dos adormilados, a Félix con la camisa abierta y Marinette toda despeinada, no le daba muchas opciones de pensar otra cosa. – ¡pero está bien! les llamare en un rato más que este más despiertos, pero yo quiero ser dama de honor- finalizo la morena burlándose.

Los dos jóvenes se volvieron a acomodar como estaban antes.

- ¡Dios mío! Siento que se me parte la cabeza en dos – susurraba Marinette.

- ¡Estamos igual! ¿cómo tu familia puede beber tanto?,… ¡Oye! Así que endemoniadamente sexy ¡heee! – le dijo el rubio fastidiando a Marinette,

- ¡No se de que me hablas! - contesto la chica, fingiendo no recordar nada.

Después de un rato bajaron a tomar algo Félix estaba apenado pues se había quedado en el cuarto de Marinette, y ya le había dicho sus intensiones a sus padres.

- ¡Buenos días! O más bien ¡Buenas tardes! Fiesteros – los recibía Sabine con buen humor.

- ¡Mamá siento que me estalla la cabeza! – comentaba la chica mientras veía a su papá en su misma situación sentado en el sillón.

- ¡Tomen esto! Y después vayan a darse un baño. – decía Sabine mientras les acercaba dos aspirinas y un vaso de agua, así como un poco de alimento.

- Sabine… yyo – yo lo siento, no pretendí.. me quede dormido- intentaba excusarse Félix por haberse dormido con Marinette.

- ¡Oh! No te preocupes cariño, he subido varias veces roncabas y dormías como tronco, además en tu estado se que no podrías haber hecho nada. – expresaba la mujer asiática con una sonrisa en los labios.

- ¡Ahora no se si sentirme aliviado u ofendido! – contestaba Félix decepcionado.

Félix termino sin poderse mudar ese día el resto de la tarde después de bañarse se la pasaron en Pijama viendo películas con Tom y Sabine, para

después incorporarse también Alya.

Muchas gracias a todos los que siguen esta historia y se siguen tomando el tiempo de leerla, el siguiente capitulo es el baile, donde Marinette finje ser la novia de Felix ante sus amigos Ingleses.

Muchas gracias princesssakura13 y lacor, me da mucho gusto y me motiva a actualizar lo más pronto posible esta historia.

¡Saludos chicas! haré lo posible por actualizar rápido.