-¿Y cuantas teorías tienes hasta ahora?-Dijo con las manos atrás de su nuca.
Caminaban por la cuidad, pasando una tienda de mascotas, enseguida de un consultorio dental.
-Em… dos.
-¿¡Dos?!
-Ay, eres ruidoso.
-¿Me hiciste un escándalo sólo por dos teorías?
-¿Qué quieras? No soy un genio, mis calificaciones son promedio.
-Eh leído-
-¿Lees? Pensé que sólo te interesaban revistas porno.
-Guh, Butters leyó que las calificaciones no tienen nada que ver con la inteligencia.
Craig rió ante la declaración, Kenneth no lo negó.
-Hablando de él, creo que iré a verlo. No llegare noche así que espérame despierto para que me abras la puerta. No me dejes dormir afuera-Torció sus labios en un puchero.
-Por cierto, ¿Cómo lograste entrar hoy?
-Oh, coincidí con Ruby cuando llegaba del colegio. La vi pasar y la seguí.
-AH.-Esa mirada que echaba sobre Kenny sólo significaba una cosa.
-No me mires así. Sabes muy bien que mi corazón solo le pertenece a Leo-Pasó una mano sobre su cabello rubio.-Bueno, iré con él.
-Ok. No tardes, quiero dormir.
-Si~ Regresare pronto.-Se despidió agitando su mano.
El cielo se había nublado, un manto gris se posó sobre south park.
Con ventana abierta y suspiros escapados, preguntándose a sí mismo.
¿Esto terminara, no sin antes perder la cabeza?
Mis pisadas no se escuchan, mi aliento no humedece, mis golpes no duelen. Soy una bruma caminante sin rumbo, sin saber porque aun continuó. Mi fantasma desaparecerá, en tinta invisible se escribirá mi existencia.
Desaparecer
Él rubio llega con vagos recuerdos a la casa de Leo, ojea la entrada, la puerta esta medio abierta.
-Sí claro, yo les aviso a mis padres, gracias.
La dulce voz de Butters provenía del otro lado de la calle. Despidiendo con su mano al vecino, traía unos libros delgados desgastados.
-Leo…
El corazón de Kenneth latía tan deprisa, la danza de mariposas florecía en su estómago. Ver a esa persona, quien tanto amaba, a quien tanto quería proteger aun con su último aliento y con un desafortunado evento su plan se perdió.
Butters entró a su casa, McCormick aprovechó la lentitud del contrario para adentrarse al hogar, donde las paredes guardaban gritos y panoramas espantosos. Si tan sólo las paredes hablaran…
Él menor de la familia Stotch extendió su cuerpo, bostezó y sus ojos se tornaron brillosos, destellando su azul turquesa, mirando a la nada pero preguntándose todo.
El vacío que sentía en su pecho, que poco a poco crecía y se propagaba por todo su cuerpo, al extremo de sus dedos, a la punta de sus cabellos, a sus ojos que dejaban escapar una lagrima por la culpa de ese vacío.
-Kenny…Kenny…K-kenny.
¿Qué era ese nudo en su garganta?
¿A quién pertenece ese nombre?
¿Para quién eran estas lagrimas?
¿Quién era Kenny?
Butters enterró su cara contra la cama, limpiando las gotas saladas que rogaban por salir.
Incorporó su cuerpo en un salto, negó con la cabeza y se dirigió al armario. Abrió las delgadas puertas. Kenny lo observaba, persiguiendo con su mirada débil a la "frágil" persona con suéter celeste.
Leopold dobló sus rodillas frente al armario, entre sus dedos tocaba una caja, una caja muy vieja, tenía polvo y algunos rayones sobre su tapa.
Abrió dicha caja con delicadeza y orbes melancólicos. Eran sus pertenencias de niño, esos divertidos días donde le importaba un carajo los comentarios de los demás, pero como siempre, la sombra de sus padres junto a él, jamás fue libre.
-Dime Kenny.
El nombrado abrió sus ojos como platos al oír su nombre, su pecho ardía como nunca antes.
-Tú… ¿tú estuviste conmigo esa vez, verdad?
-¿Esa vez?-Ladeó su cabeza.
-Sí, y muchas otras, con todos tú estuviste…-Tomó algo con sus manos-¿Recuerdas a Marjorine?-Rosaba con las yemas de sus dedos la peluca despeinada rubia.
-Lo siento…-Bajó su cabeza, mirando como sus puños temblaban ligeramente.
-¿Recuerdas el viaje a Hawái?
-Viaje…-Levantó su cabeza rápidamente-Lo recuerdo, ¡Lo recuerdo Leo!
-Yo…yo los recuerdo-Abrazó suavemente un avioncito de papel que segundos atrás había tomado de la vieja caja-Los recuerdo…Pero no a ti… ¡Perdóname! ¡Perdóname Kenny!
Recordaba esos momentos, las vivencias, la calidez de un abrazo, la calidez de una sonrisa.
-No recuerdo tus ojos, tu cabello, tus manos, tu aroma, tu voz… pero si recuerdo como me hacían sentir tus palabras, tus abrazos…Recuerdo que estoy enamorado de esa sonrisa, Kenny.
Tanto así lo amaba, que ni su desgracia por la cual pasaba era suficiente para borrarlo.
Butters lloraba, lágrima tras lágrima, acercando cada vez más ese avión de papel a su pecho, que Kenny le había regalado, él lo sabía.
-Te p-perdono Leo…
Al borde del llanto, Kenneth recorrió su mirada sobre la caja, ojeo los juguetes, dibujos, colores, todo eso tenía un malgastado color, excepto un objeto, el cual llamo su atención, era reconocible, le había pertenecido a él.
El celular de Kenny se encontraba entre las pertenencias guardadas. La pantalla tenía una rajada que partía el objeto en dos y sin ningún colgante como Kenneth podía recordar.
-Butters, ¿Por qué tienes mi celular…?
Entre sollozos, Butters extendió su mano hacía la dicha pertenencia del chico invisible, este lo observaba, en sus ojos se reflejaba cómo el contrario tomaba con ambas manos la pieza rectangular.
Esa imagen ya la había contemplado antes, antes de que todo esto pasara. ¿Sera qué…?
-Yo… ¡Yo le di mi celular! ¿P-pero por qué? ¡Aaah mierda! No logro recordarlo-Revolvió su propio cabello por desesperación.
Como una gota de lluvia sus recuerdos cayeron en un charco hecho por agua pluvial estancada, gota que derrumbo la presa bloqueada.
-¿Qué es esto?
La cinta de recuerdos volvía a su memoria, rápidamente, escena por escena aparecía…
-¿Qué son todas estas imágenes?
-Ten Leo, de esta manera nuestros mensajes están seguros.
-Gracias Ken.
-¿Qué…? ¿Estos son mi rec-
Un pesado sonido atravesó sus tímpanos, sus rodillas temblaron y se quedaron sin fuerza.
-¡AHG!
Cerró sus ojos con presión, su cabeza se destrozaba por el estadillo de esas imágenes de lugares, rostros, sonidos, voces, lágrimas, gritos y maldiciones desprendiéndose de sus labios.
Eran sus recuerdos, ¡Sus recuerdos volvían!
Eran como pequeñas piezas, fragmentos que al ligarse con otro de igual tamaño se transformaba en un recuerdo, completaban el rompecabezas de la memoria.
El sonido se intensificaba cada vez más.
-¡¿Qué está pasando?!
-¡Por favor, contesta el maldito celular!
-¡Ven, ven rápido!
-¡POR FAVOR!
Escuchaba su propia voz, sus propios gritos combinados con una canción de lluvia con truenos de instrumentos.
-¡Voy a protegerla sin importan que!
-¡B-b-basta!
Su vista se movía de un lado a otro, eran tantas, tantas imágenes, tantos sonidos, tantos sentimientos, que le entraron nauseas.
-Maldito hijo de puta Cra-
Todo se detuvo en un instante. El sonido molesto se fue junto con los diferentes escenarios distorsionados.
No podía respirar, le faltaba el aliento.
-Eso…todo esto fue…No… no veo bien, de nuevo… de nuevo el mundo se oscurece. Leo…Leo no te desvanezcas… Oh no, soy yo…No otra vez no, por favor…
El sueño entraba una vez más, sus fuerzas se fueron por completo. Su espalda tocó el suelo, todo se iba, todo el color, todo sonido, su todo: Butters se oscurecía.
-¿Por qué justo en este momento? No Kenneth, levántate, vamos, tú puedes, tienes que ir con Craig a decirle que lo recuerdas, que recuerdas todo…
Fue inútil, no le quedaban fuerzas ni para mover sus labios. Sentía que esta vez sí se perdía…
-Lo recuerdo…
Cerró sus ojos, entró en un profundo éxtasis de sueño, tenía miedo de no volver a despertar jamás.
-¿Pintura, he? Es tan él. Un trazo blanco, que si enciendes una chispa de luz, se llena de colores, tantos colores que me-
El reloj sobre el estante marcaba las 12:49, el azabache sostenía su celular viendo unas imágenes de galaxias espirales escogidas al azar. Ojeaba por minuto cuatro veces la hora.
-Como tarda.
-Como tarda.
Rodó los ojos y apagó su teléfono. Volteo hacía su ventana.
-Como tarda…
-Como… tarda…
-Como tar… ¿Quién tarda…?
-¿A quién espero…?
Ya a media noche su cuerpo se cansó de la espera por ese alguien y durmió sobre la pregunta ¿Quién?
POV Craig.
¿Por qué? A pesar que tú estabas en una muy mala situación, hiciste todo lo posible para no decaer y animarme.
¿Por qué? A pesar de que tu sonrisa ocultaba todo tu miedo por desaparecer.
¿Por qué? Tendiste tu ayuda hacía a mí, a pesar de que no mostré interés en un principio.
¿Por qué…?
Gracias chico rubio tan idiota.
-¡Kenneth!-Me incorporé al despertar con un salto.-Diablos, me quedé dormido. No puedo pensar en otra cosa más que en su regaño.
Salí rápidamente de casa a buscarlo, ¿Dónde podrá estar? ¿Al lado de la casa? ¿O se iría a un parque a dormir? ¿Bajo un puente? Pff, de tan solo pensar lo enojado que estará me entran las ganas de reír. Es divertido a veces discutir con él.
El sol ha sido tapado por nubes grises, el viento es helado y trae humedad consigo, hoy lloverá.
Ayer yo… ¿Sólo me quede dormido, verdad?
No está aquí. ¿La casa de al lado talvez?
-Kenny. ¡Hey Kenny! ¿Si estas verdad? Tú no… Encontré al bulto naranja.
-Kenneth-Detuve mis pies frente a él.-Hey-No hubo respuesta-Despierta he venido por-
El chico rubio se puso de pie rápidamente. ¿Una pesadilla? Sin mirarme a los ojos él dio un paso hacia mí.
Mierda, está enojado. De alguna manera anoche caí dormido, ¿De alguna manera? Hay algo que me incomoda.
-Te debo una disculpa-Me interrumpió, sin mirarme a los ojos siguió hablando.
-De nuevo me pasó en casa de Leo, me desmayé de nuevo y desperté sin saber dónde estaba.
Esa voz…
-De milagro dejó la ventana abierta.
Esa forma de hablar…
-Salte.
No parece Kenny.
-¡¿Saltaste?! Si mal no recuerdo es un segundo piso.
-Sí, estoy bien, no duele, nada.
No pertenece a él.
¿Qué es lo que mira? ¿Mira a sus pies? ¿Qué ocurre Kenny? Hay una sombra sobre él, una penumbra lo envuelve y se revela en sus palabras.
-Llegue aquí a media noche, grite todo lo que pude, pero no saliste.
¿A quién le hablas Kenny? Mírame a los ojos directamente como siempre lo haces.
-¿En serio? No escuche nada. ¿Ya estaba dormido? No… El reloj, la última vez que vi el reloj, ¿12:49? Estaba despierto, ¿Por qué yo no…?
-No me escuchaste, no me abriste, aunque fue lo único que te pedí, confié en ti.
No… ¿Quién me habla?
-Kenny, en verdad lo sien-
-¡¿Por qué Craig?!
¿Acaso yo te olvide…?
-¡Perdón McCor-
-Todo es tu culpa Craig.
Dio un paso hacia mí, ¿Kenny, de que hablas? Retrocedí un paso, no puedo hablar, ¿Culpa? ¿Qué culpa? ¡Deja de hacer que pregunte más cosas! Ya no necesito más.
-Craig…
Siguió caminando, pasando por un lado de mi hombro, me susurró con un vacío…
-Todo.
Mi culpa…Ayer, anoche olvide a Kenny. Olvide abrir aquella puerta…
-¡¿Todo es mi culpa?! ¿Kenny?! ¡No entiendo!
Voltee rápidamente cuando mis palabras volvieron, ya no estaba ahí, corrí para seguir su camino, pero ya no estaba, no había pisadas ni la esencia de él…
No desaparezcas, Kenny…
