Capitulo 11
Hinata se dirigía cautelosamente hacia la mansión principal del complejo Hyuuga, absorta en sus pensamientos; sobre su regreso, la reunión con la Hokage, su próxima misión, el beso fuerte y cariñoso de Kiba, que sin motivo aparente había dibujado y pequeña y juguetona sonrisa sobre los labios de la joven , sus amigos, Sasuke; quien parecía no querer dejar de invadir sus pensamientos, hasta en estos momentos le parecía tenerlo cerca, como si nunca fuese a dejar su lado…
Y por último, y bastante sorprendente, al rubio hiperactivo al que se declaro.
La verdad es que hacía bastante que no pensaba en el. Pese a saber que la iba a rechazar, el hecho de que la ignorara la hirió, luego vino el beso inesperado de Kiba, la misión, y Sasuke…
Así que la verdad es que no había tenido mucho tiempo para pensar en como sería su reencuentro.
Pero ya no sentía nada por él.
Así que podrían ser amigos.
¿No?
Y así alcanzo las grandes puertas del complejo Hyuuga, ignorando el sentimiento cálido que se adorno de sus mejillas al pensar en el rubio (pese a que ahora solo le provocaba un suave tinte rosado en los mofletes, en vez de incendiar su rostro de un color rojo intenso) este seguía allí, al igual que esa no tan pequeña admiración por su compañero.
Solo admiración, se recordó.
No había nada más.
Ella no dejaría que hubiera nada más.
¿No?
Suspiró.
Algunas cosas nunca cambian.
Y con ese último suspiro se preparo para entrar en aquella gran y fría mansión; temiendo como iban a reaccionar aquellas personas a las que ella llamaba familia, pero que no sabía si para ellos ella lo fuera…
*10 minutos antes en la mansión Hyuuga*
Hiashi se encontraba sentado en su despacho, rodeado de un mar de papeleo.
El líder del clan suspiro, dejando que sus ojos quedaran fijadas en la foto que adornaba su despacho; la foto era ya antigua, y en ella podía verse a si mismo, años más joven, con una bella dama de su misma edad a su lado; esta tenía a un bebe de pocos meses en sus brazos, y sonreía dulcemente. Pero no fue aquello lo que hizo que sus ojos permanecieran fijos en esa foto; fue la gran e inocente sonrisa de la pequeña de unos cinco años que se abrazaba a el.
Su hija.
Hyuuga Hinata.
Inocente, bella, siempre considerada débil, a la que nunca le dijo que la quería…
Y ahora nunca podría hacerlo.
Como cada noche desde que recibió la noticia, sus frios ojos se llenaron de lagrimas, y sufría.
Cada noche un poco más.
Porque sabia el daño que la hizo.
Porque sabia lo que la hizo sufrir.
Porque sabia que ella se esforzaba.
Porque sabia que era mucho mas fuerte de lo que el jamás la reconoció.
Porque no volvería a verla.
Ni a abrazarla.
Porque nunca lo hizo.
Porque nunca fue un padre.
Un líder.
Un maestro.
Un verdugo.
Pero nunca un padre.
Hundió su rostro entre sus manos.
Tras su desaparición conoció un nuevo tipo de dolor, uno que le desgarraba un poco cada día, ahogándole en la dulce agonía de sus recuerdos.
Suspiro.
Ella no iba a volver.
No tenía sentido que le diera tantas vueltas, no la iba a recuperar.
Hiashi levanto la cabeza al oir como alguien corría por los pasillos.
Segundos despúes Neji entro desbocado en su despacho.
Neji que demo- comenzó el dirigente.
Hinata-sama¡- grito su sobrino con lágrimas en los ojos.
Y en ese instante Hiashi sintió como su corazón de hielo, que hace mucho que dejo de latir daba un vuelco.
Esta viva, ha vuelto¡- gritaba Neji- se dirige hacia aquí¡
Y latió.
De cero a mil veces por segundo.
Y sin palabra alguna el líder salió corriendo a las puertas del complejo.
Vislumbrando ya el bellísimo color cielo de los cabellos de su hija…
=))
Que os ha gustado? ;P el siguiente será larguísimo lo prometo, ya lo estoy escribiendo, solo quería hacer esto para enlazarlo un poquito :P
Muchisimas gracias por todos los comentarios¡
R&R Porfavor¡
