CAPITULO XI
-No puedo creerlo Kagome –después de casi dos días de residir en casa de Inuyasha, Sango habia tratado de localizarla encontrándose con el relato de lo sucedido a su mejor amiga- Es decir, se que tu madre tiene ideas extrañas, pero de ahí a ponerse de parte de ese animal ¡No es justo!
-Quizá no, pero he decidido que no voy a hacer una tormenta por eso –su amino estaba por los suelos, pero se engañaba asi misma, fingiendo que era lo suficientemente fuerte como para que aquello no la afectara- por ahora estoy bien viviendo aquí, van a seguir pagándome por ayudar a Inuyasha con sus estudios y en unos cuantos meses me iré a la universidad asi que, confío en que pronto esto no será mas que un mal recuerdo.
-¿Estas segura? –al igual que a todos los de aquella casa la actitud indiferente de Kagome la impresiono- Es decir, es bueno que no estés sola, aunque tu nuevo amigo siga sin agradarme y sabes que cuentas conmigo para lo que sea, pero aun asi, es tu mama.
-Nunca fuimos una familia demasiado unida y lo sabes –Sango prefirió no insistir, tampoco quería que se enojara con ella por no creerle.
-Entiendo, pero sabes lo que no puedo ni entender ni perdonarte es que no solo no me avisaras, sabes que habría venido antes de haberlo sabido –procuro darle un tono alegre a su reproche, pero se sintió decepcionada al no notar cambio alguno en la otra chica- sabes que te quiero como a una hermana.
-Yo también te quiero mucho Sango –lo dijo como cualquiera diría que él clima afuera era bueno y aunque estaba segura de que eso era lo que sentía, le dejo una extraña sensación de tristeza, pues se daba cuanta del muro que Kagome habia levantado y de lo inexpugnable que este era.
En realidad era una sensación que no solo ella habia sentido, el propio Inuyasha habia abandonado la habitación de Kagome en repetidas ocasiones, al darse cuanta que, sin importar el tono que usara o lo que dijera, no habia forma de ver o saber mas allá de lo que la misma chica decía. Recordaba a la perfección cuando ella misma, con unas cuantas horas de conocerse le habia confesado el acoso de su padrastro, porque ahora le costaba tanto hablar de sus sentimientos, por eso cuando vio llegar a Sango la intercepto y a pesar de los rencores pasados le informo en pocas palabras la actual condición anímica de su amiga, esperando que, con todos los años que llevaban de conocerse ella lograra lo que él no habia podido.
Pero Sango no pudo. Casi dos horas después de llegar y tras treinta minutos de un incomodo silencio Sango se despidió y salio cabizbaja de la habitación de Kagome.
-No lograste nada verdad –le pregunto Inuyasha quien la esperaba al pie de la escalera y ella se limito a negar con la cabeza- ¿Por qué no deja que le ayudemos?
-me gustaría poder contestarte eso, pero la verdad es que ni yo misma lo se.
-El día que la acompañe a su casa y que la vi llorar como lo hizo frente a su madre, odie verla asi, pero en este preciso momento preferiría verla llorar, desahogarse –no era del tipo sentimental, pero no podía negar que la chica le importaba, de un modo que no se podía explicar pero le importaba.
-Quizá es que tiene miedo de admitirlo, de asimilarlo y sufrir por ello.
-Eso es ridículo.
-Entonces ¿qué sugieres tu que pueda ser? Estoy tan preocupada como lo estas tu, pero lo cierto es que mientras ella no nos permita acercarnos no podemos hacer nada –sango suspiro profundo- asi que lo mejor seria seguirle el juego durante un rato, si ella no quiere hablar de eso y finge que nada paso, hagamos lo mismo.
-¿Cómo sugieres que finjamos que nada paso si su cara me lo recuerda a cada instante?
-No lo se, pero mientras descubrimos la forma de ayudarla, aun cuando ella no quiera, es nuestra única opción, porque si seguimos molestando con eso terminara por apartarse de nosotros y eso seria peor.
Se despidieron en la entrada de la casa e Inuyasha se planteo seriamente el subir e intentarlo de nuevo, pero se contuvo, no era que pensara que Sango podía tener razón era que dudaba poder obtener un buen resultado si lo intentaba inmediatamente después de que ella lo hiciera, pues ya sabia que lo único que lograba insistiendo de mas era que ella se alejara, asi que camino hasta la cocina, si no podía platicar con ella siempre podía molestar un rato a Rin.
Kagome entendía que la preocupación era lo que llevaba a sus amigos a cuestionarla sobre sus sentimientos, pero es que ni ella misma sabia a la perfección cuales eran estos, solo sabia que no deseaba lastima.
Desde la tarde en que volviera en compañía de Sesshomaru habia permanecido la mayor parte del tiempo en su habitación, saliendo solamente para bajar al comedor pues no quería que Rin se molestara e subirle algo, sin embargo se mantenía en silencio, por mas que Inuyasha tratara de entablar conversación con ella –pues al menos frente a su medio hermano no habia intentado cuestionarle su comportamiento-ella se limitaba a dar respuestas cortas o a asentir.
En cuanto a su madre ahora sabia, gracias a Sango, que si bien se veía pálida y malhumorada no estaba llorando por los rincones por la hija a la que le habia dado la espalda, también se habia enterado que Naraku habia sido puesto en libertad bajo fianza y aun cuando tenia prohibido abandonar el pueblo hasta que se hicieran las investigaciones necesarias para que el juez local emitiera una sentencia concluyente, el saber que volvía a andar por ahí le hacia sentir que el sacrificio habia sido enorme y la recompensa demasiado pequeña.
Asi habia pasado cada día entre dudas, deseando poder despertar y encontrarse con que todo habia sido un sueño, uno muy malo, pero al fin y al cabo producto de su imaginación, nada que la afectara realmente, nada que pudiera herirla.
Quizás por eso aquella tarde durante la hora de la comida lo que menos se esperaba era un nuevo intento de Inuyasha, quien cansado de permanecer frente a ella en un silencio sepulcral, se decidió a intentarlo, esperaba encontrarla con la guardia baja, pues ella no se esperaría aquella confrontación a la hora de la comida.
-Espero que la visita de tu amiga te haya servido de algo, supongo que con ella si pudiste hablar, no como conmigo.
-No entiendo a que te refieres, claro que hablo contigo, en cuanto a si me sirvió, pues claro que lo hizo, siempre s bueno ver a los amigos –Kagome entendió demasiado rápido hacia donde iba él pero no pensaba permitirlo.
-No me refiero a hablar de nimiedades como haces últimamente, si no a eso que te ha estado afectando –replico él, ella estaba loca si creía que se daría por vencido tan fácil- Porque por mas que lo intentes es obvio que algo anda mal contigo y la única que parece no darse cuenta eres tu, eso o te haces tonta.
Sesshomaru dirigió su mirada a su medio hermano, estaba de acuerdo con lo que habia dicho, pero nunca con el tono agresivo que Inuyasha estaba utilizando para hacer notar su punto de vista, sin embargo se limito a observar esperando el momento en que todo se colapsara.
-No tengo motivos para hacerme "tonta" –dijo perdiendo un poco el autocontrol mostrado hasta entonces- simplemente no tengo la culpa de no tomarme todo tan a pecho como hacen otros –dijo lanzándole una mirada bastante significativa al chico sentado frente a ella.
-No malinterpretes mis palabras –inicio Inuyasha ya bastante molesto porque en lugar de admitir las cosas se hiciera la digna- No se trata de tomarte las cosas a pecho, se trata de afrontar las cosas en lugar de huir de ellas.
-Yo no estoy huyendo de nada –Kagome se puso de pie, no le iba a dar el gusto de seguir importunándola- ahora si me disculpan me retiro.
-¿Quién no esta huyendo de nada? –dijo él con sarcasmo- crees que por salir corriendo a encerrarte en esa habitación va a impedirme algo.
-Tal vez no, pero si te dijera que prefiero marcharme a seguir soportando esto, seguro te lo pensarías dos veces.
-¡MALDITA SEA KAGOME! –Soltó Inuyasha parándose abruptamente - ¿QUÉ NO TE DAS CUENTA QUE LO UNICO QUE QUIERO ES AYUDARTE?
-¿Y QUIEN TE DIJO QUE NECESITO AYUDA?
-¿Y QUIEN TE DIJO A TI QUE NO? ES QUE ESTAS HACIENDO TODO MAL, MIRATE PARECES UN FANTASMA, ESTAS PALIDA, APENAS SI PRUEBAS LA COMIDA, TE ESTAS DESMORONANDO Y CADA QUE ALGUIEN SE TE ACERCA TU TE APARTAS.
-POR QUE ESTOY BIEN Y NO NECESITO LASTIMA.
-NO ES POR LASTIMA, ES PORQUE ESTAS MAL, DIGO, CUALQUIERA LO ESTARIA SI TU MADRE TE TRATARA COMO TE TRATO LA TUYA.
-QUE DIABLOS TE IMPORTA COMO ME TRATO, AL FIN Y AL CABO ES MI PROBLEMA Y HARIAS MUY BIEN EN METERTE DONDE NO TE IMPORTA
-PERFECTO, QUE BUENO QUE ME LO DICES, ASI NO VUELVO A INTENTAR AYUDARTE NUNCA MAS, DESPUES DE TODO NO TE LO MERECES.
Salio corriendo incapaz de decir nada mas, arrepentida de semejante escena y mucho mas de haber llevado al limite la poca paciencia de Inuyasha, quien al verla salir de aquella forma también se arrepintió, después de todo esa no habia sido la mejor forma de ayudar, pero en el momento en que hizo el amago de salir tras ella, Sesshomaru lo detuvo.
-No te parece que ya se han dicho suficiente –se volvió a mirarlo dándose cuenta por primera vez que no habia estado solos- ambos están muy alterados, si la sigues ahora solo dirás mas cosas estúpidas.
-Nadie pidió tu opinión.
-Inmaduro como siempre Inuyasha –él también se puso de pie y salio caminando de forma normal dejando al chico ahí, sin saber si hacerle caso o no.
Kagome se hallaba a mitad de las escaleras cuando la vos de Sesshomaru la detuvo.
-Regresa –se detuvo y sin saber porque descendió las escaleras hasta estar cerca de él- acompáñame.
Lo hizo lo siguió a través de los viñedos hasta la enorme bodega bajo la cual se encontraban las enormes cavas donde se guardaban las barricas de vino, el lugar parecía tener mucho mas vida que la casa, pues cientos de trabajadores entraban y salían cada cual atendiendo sus propias labores, sin prestar demasiada atención a su jefe o a ella. La guió hasta una pequeña oficina, donde la hizo tomar asiento.
-Lamento mucho lo que paso hace un rato –se sentía mas que tonta, ahí sentada ante él y mas aun pidiendo disculpas, siempre estaba pidiéndole disculpas o permisos era una situación que se estaba repitiendo mas de lo necesario- es que él no entiende que...
-A mi me parece que no es el único –"oh genial, acaso él también planeaba interrogarla"- él es demasiado impaciente, como creo ya te abras dado cuenta, por eso no puede darte todo el tiempo que necesitas, pero tú, mas que tiempo necesitas reflexionar a fondo, afrontar las cosas como dijo Inuyasha.
-Pero es que no hay nada que afrontar.
-esa no es una pregunta que tengas que responderme a mi Kagome, después de todo, si tu dices que todo esta bien, estoy dispuesto a creerte, pero –apoyo ambos codos sobre la mesa y apoyo su rostro sobre sus manos entrelazadas analizando la expresión de ella- si te hicieras a ti misma las preguntas que todos te han hecho¿La respuesta seria la misma?
-Yo...
-Porque a fin de cuentas, la única que puede velar por ti eres tu, nadie mas, no puedes depender de otros para estas cosas, los que te rodean son simples apoyos, pilares que te mantendrán en pie; siempre y cuando tu asi lo desees.
-Quizá tengas razón pero...
-A mi no tienes que darme explicaciones –la interrumpió él al darse cuenta que planeaba defenderse tal y como hiciera en el comedor, asi que se puso de pie rápidamente -Puedes esperarme aquí, yo tengo que bajar a las cavas, mientras tanto puedes cuestionarte tu sola o seguir envolviéndote en tu propia red de negación.
El objetivo era el mismo, pero fue el cambio de técnica lo que la desconcertó, porque preguntarse a si misma si todo estaba bien y responderse que si le dejaba una sensación de dolor en el pecho que no sentía cuando le mentía a alguien mas, porque eso era, era una mentira, a fin de cuentas y sin importar cuan mala fuese la relación con ella, la amaba, habia crecido respetándola, siguiendo uno a uno los principios y disciplina impuesta por ella, asi que muy en el fondo sabia que era mas parecida a su madre de lo que pudiera aceptar, entonces por que¿Es que acaso su madre no podía darse cuenta de esa similitud? Del hecho de que, teniendo la misma escala de valores era imposible que ella hiciera lo que... Siempre quizo que su madre la viera, que la valorara, que la respetara, que se diera cuenta que estaba ahí y que a pesar de vivir juntas se habían perdido de muchas cosas que compartían las otra madres e hijas; pero nunca logro mas que las habituales muestras de afecto y ahora ni siquiera podía aspirar a eso, porque ella le habia cerrado la puerta de su casa, la habia ofendido, humillado y repudiado.
Cuando Sesshomaru entro en la oficina ella estaba llorando, llorando de la misma forma que aquella noche cuando entro en la habitación de Inuyasha y encontró a su padrastro sobre ella, con un sentimiento tal que aun cuando no la hubiera conocido ni tuviera la mas mínima idea de porque lloraba, el impacto en el habría sido el mismo, pues a pesar de que no era empatico por naturaleza, no pudo evitar el caminar hacia ella quien al notar su presencia se puso en pie de un salto y trato de secar sus mejillas balbuceando algo que él no alcanzo a comprender; pero no le permito aclararse ni seguir en su intento de disimular su llanto, pues le dio lo único que pensó podía servirle en ese momento y ciertamente descubrió que habia acertado al sentir a la chica aferrarse a su espalda y retomar su llanto en el resguardo de su pecho.
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Gracias por los reviews, como ven Sesshomaru a participado un poco mas y ademas demuestra un poquito mas de lo que siente, espero que en capitulos siguientes pueda darle ms protagonismo a supersonaje y mientras tanto que disfruten de este capitulo.
