Enfermedad

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Odio estar enfermo. ¡Lo odio! Es un contratiempo, me irrita, me hace sentir inservible… vulnerable. Yo… ¡Yo! El "Gran Inuyasha" capaz de matar a más de cien demonios con Colmillo de Acero, estoy tirado en un futon, -¡ACHOOO!- estornudando como si no hubiese un mañana. ¡Feh! Y mis supuestos amigos se niegan a dejarme salir en busca del maldito de Naraku, con la tonta excusa de: "es muy peligroso". Ridiculeces, humanos débiles.

Escuche vagamente las voces de Miroku y Sango murmurando algo, pero no preste mucha atención. A decir verdad hasta mis sentidos sobre humanos estaban fallándome. Pero cuando escuche "Aome" mis orejas se esforzaron al máximo por poner el mayor grado de atención.

-¿Por qué cree que Aome se haya marchado en cuanto Inuyasha enfermo, su excelencia?- escuche a Sango preguntar, y honestamente yo me hacia la misma pregunta. Digo, no es que me moleste que Aome se vaya, por mi puede hacer lo que le venga en gana no la necesito. Pero… ¿Por qué se fue tan rápido al verme enfermo? Ni siquiera me enfermo tan seguido como para que me deteste por ello.

-Es una buena pregunta Sango,- hizo una pausa y creo que lo escuche dar un sorbo a un té o uno de sus raros brebajes –probablemente la señorita Aome tenía un asunto urgente que atender, dudo mucho que dejara a Inuyasha a su suerte al verlo tan enfermo.-

De pronto la voz insolente del zorro hizo su aparición, -Pues yo creo que Aome no quería tratar a la bestia cuando está enferma, ni el solo se aguanta.- se quejo el enano. Ya me las pagara cuando mejore. ¡Feh!

Todos se quedaron callados y luego comenzaron a reírse, definitivamente vivo rodeado de locos.

-No digas eso Shippo, Inuyasha solo está un poquitín de mal humor ya sabes cómo se pone cuando se siente "débil"- ¿será que todos están en mi contra hoy?

-Miroku,- Sango lo reprendió, ¡Feh! Se lo tiene merecido el monje libidinoso. –lo que Inuyasha tiene no es "un poquitín de mal humor" es un genio del demonio- si mal no me equivoco la taijiya rió un poco mas… traidora. Estaba listo para "desenchufarme" de esa conversación que solo me estaba haciendo enfurecer, cuando volví a escuchar el nombre de…

-Estoy seguro de que Aome se fue a descansar del genio de Inuyasha,- Aome no haría eso, ¿o sí?- si yo pudiera irme a otra época para escapar de la bestia también lo haría,- se lo estaba ganando el enano, unos buenos coscorrones. Pero… ¿y si tiene razón? ¿De verdad Aome querrá alejarse de mí porque soy insoportable? Admito que no soy el más sensible, o el más "cortes" como dice Aome, pero no soy TAN malo. Le he salvado la vida incontables veces, he llevado comida al campamento, ¡incluso evito que camine! Siempre la estoy cargando en la espalda a la malagradecida. Ah, y ahora que lo recuerdo también le hice mi menjunje especial cuando ella enfermo.

Esa Aome es peor que una malagradecida. Jamás, ¡Jamás! La volveré a cargar en mi espalda. Tonta. Me di la vuelta molesto, aunque no había nadie en la cabaña en ese momento. Y mis "amigos" seguían con su tonta conversación allá afuera.

Después todo se volvió negro y lo último que escuche fue: Que suerte la de Aome.

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Sentí algo húmedo en mi cabeza y escuche unos movimientos en la cabaña, rápidamente obligue a mis sentidos a ponerse alerta, el que más me fallo fue el olfato… estúpida congestión nasal. Lentamente abrí mi ojo derecho y un traje muy familiar para mí se hizo visible. El traje escolar de Aome. Estaba acomodando unos frascos frente a ella y recitaba algo de "el orden de las medicinas". Quería hablarle y decirle que no necesitaba de los cuidados de "la malagradecida", como había decidido llamarle, pero para su suerte mi garganta estaba muy rasposa como para hablar. Tan distraído estaba que no me di cuenta cuando Aome había venido a cambiar el pañuelo y tocar mi frente, supongo que me habrá dado fiebre.

-Hmm, parece que la fiebre bajo un poco, pero no lo suficiente.- murmuro para ella misma. – Mis ojos parecían estar completamente cerrados pero no era así. –Espero que te mejores pronto Inuyasha, sé que no te gusta estar enfermo,- dijo ella, y me hizo pensar que quizás ella sabía que yo estaba despierto. De repente sentí que removía lentamente al pañuelo y se acerco demasiado a mí. Mi corazón comenzó a latir más rápido de lo que jamás había latido en una batalla, incluso contra Naraku, no sé qué emoción era esa que me embargaba pero ahí estaba, viviendo con la incertidumbre de lo que Aome haría. Sentí algo suave en mi frente, y parte de su cabello cubrió mi rostro. Estoy seguro de que mi rostro había tomado un color más carmesí que el de mi Ahori, y no era por la fiebre.

Aome me había dado un beso…

Si, si, ya sé que fue en la frente, pero fue un beso al fin y al cabo. Ah, como quisiera que ese lobo pulgoso estuviera aquí para verlo, ¡Feh!, aprendería la lección, y se daría cuenta de que Aome jamás lo elegiría a él.

Tan rápido como sentí sus suaves labios, así de rápido se alejaron de mí y al instante extrañé el calor que me brindaron.

Escuche un suspiro, que por un instante creí mío, pero para mi suerte no fue así- Que suerte que estas dormido, sino esto me habría dado muchísima pena- dijo Aome en esa típica voz nerviosa que demostraba cuando tenía algún temor o incertidumbre.

Abrí mis ojos lentamente, ya que esta vez quería demostrarle a Aome que estaba despierto. Con suerte y se animaría a darme otro beso y… lo que quise decir es que hacia podría cambiarme el pañuelo mas cómodamente, sí, eso era lo que decía. Estúpida enfermedad ya me está haciendo pensar incoherencias.

-Aome…- susurre débilmente sin poder evitarlo. Aun no sé de donde saque las fuerzas para hacerlo.

-¡Inuyasha!- se giro ella con sorpresa y su hermosa sonrisa que la hacía verse más radiante que el sol. Entre las muchas cosas que hacían a Aome una joven hermosa, una de las más destacadas era su sonrisa. Personalmente es una de mis favoritas. –Me alegra que estés mejor, no sabes lo preocupada que estuve por ti- dijo a mil por hora.

-¡Feh! Es solo un resfriado- quise decir con arrogancia, pero un estornudo gigante me impidió conservar mi orgullo- ¡ACHOOO!-

Aome rió un poco, tonta Aome y su adorable risa.

-El Gran Inuyasha puede contra demonios, pero no contra un resfriado común,- saco una cuchara de metal, si lo sé son muy extraños en su época, ufff y si yo les contara de los demonios metálicos a los que llaman "autos", eso si no me lo creerían.

-¡Feh!-

Aome solo negó con la cabeza y vacio un poco de contenido rojizo en la cuchara –Como digas Inuyasha, ahora abre- hizo una 'O' con los labios indicándome que hiciera lo mismo. Me trataba como niño pequeño, y lo peor de todo… yo lo disfrutaba…

Hice tal como Aome me había dicho e introdujo ese líquido en mi boca, la palabra amargo, no comenzaba a describir el sabor de ese diabólico líquido… Estaba a punto de escupir esa cosa, pero Aome me veía con esa cara, esa maldita cara inocente a la que no le puedo decir que no (aclaración: no confundir la cara inocente con la cara "haz lo que te dijo Inuyasha o si no te mandara hasta el otro lado del mundo con 'abajos'").

-Me da gusto que estés mejor, no sabes lo preocupada que estaba,- dijo ella.

-Y por eso te fuiste en cuanto di mi primer estornudo- no pude evitar pronunciar.

La mire de reojo tratando de descifrar su reacción, ella solo sonrió y vacio su gigantesca mochila amarilla frente a mí. Esa cosa parecía un pozo sin fondo, lo juro, salían y salían cosas que yo en mi vida había visto en esta época, pero Aome traía de a montones. Cosas como Kleenex (¿que rayos es eso?), TheraFlu (¿Sera alguna hierba medicinal?), DQ (sin comentarios…). La mochila de Aome siempre era un misterio, y ahora lo que no entendía era porque me mostraba todo.

-Regrese a mi época porque existen medicinas muy efectivas para los resfriados- dijo ella tranquilamente- se que no te gusta estar enfermo y solo quería que te sintieras mejor.- su respuesta me enterneció (tontos sentimientos, ¿ahora entienden porque odio estar enfermo?), y la vi poner un mechón detrás de su oreja. Aome, Aome, tú nunca me defraudas.

-¿Qué dijiste?- pregunto ella con sorpresa. Demonios, pensé que lo había dicho en mi cabeza.

-No dije nada- rápidamente gire mi cabeza hacia otro lado.

-Si, si dijiste. Dijiste que yo…-

-Eras una mal agradecida- termine por decir. Soy un idiota.

-¿Qué?- Oh no, comencé a ver un aura negra formarse alrededor de Aome. -¿Acaso no escuchaste que fui por tus medicinas?-

-Hubiera mejorado de todas maneras- ¡Cállate, tonta boca!

-Inuyasha…- Oh no, ya lo veo venir un…- …- se quedo callada y sentí su mirada clavada en mi. ¿Qué espera, porque no dice "abajo"? -Olvídalo.-

Mi cabeza se giro a la velocidad de la luz -¿Qué?- estar enfermo tenia ventajas por lo que veo.

Ella suspiro pesadamente y siguió metiendo los contenidos extraños a su mochila –Olvídalo, no tiene caso discutir con un necio.-

Mi orejas se movieron al escuchar la palabra "necio", pero mi mayor intriga era porque no había dicho "abajo" en cualquier otra ocasión ya habría barrido el piso conmigo por hablarle así. Mi mente maestra al instante se dio cuenta de la situación y maquino un plan que no me pareció para nada mal.

Enfermo = Ningún 'abajo' por parte de Aome

Ningún 'abajo' por parte de Aome = Inuyasha puede hacer lo que sea y culpar a la enfermedad.

Instintivamente mi mano apreso la de Aome y ella me miro sorprendida. Los latidos de su corazón se intensificaron, o quizás eran los míos, a estas alturas no lo sé. La jale hacia mi e hice la que ya tiempo atrás deseaba hacer.

La bese.

No fue más que un roce de labios gracias a las voces de nuestros amigos que escuche a corta distancia. Al instante solté a Aome y me tire al futon, de nuevo fingiendo estar dormida ya que el enano había brincado dentro de la cabaña sin haberse anunciado. Estuvo cerca pero nadie me descubrió.

-Aome, te extrañé- dijo Shippo quien se acurrucaba en los brazos de Aome, enano suertudo.

Aome se quedo sin contestar por varios segundos y luego volvió a hablar –Igual yo Shippo chan-

-Ah, señorita Aome volvió pronto- dijo el monje.

Aome aun se demoro en contestar – ¿Eh? Oh si, es que tenía que recoger algunas medicinas-

Sango fue la última en hablar – ¿Está todo bien Aome?- imagino que lo dijo por el desastre que aun había en la cabaña.

-Si, si- dijo Aome.

-Bueno iremos a la cabaña de Kaede para cenar, te esperaremos ahí-

-Yo me quedo a ayudar a Aome- dijo el enano, quien siempre sabe de que manera fastidiarme incluso cuando no lo sabe.

-Gracias Shippo.-

A los pocos minutos ambos salieron de la cabaña y me quede solo. Irrazonablemente una sonrisa idiota adorno mi rostro, y me di cuenta de que estar enfermo no es tan malo como creía. Incluso admito que ya jamás lo odiare.

La enfermedad tiene sus ventajas ¿No creen?

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Fin

Este fue mi primer Fanfic donde los personajes se encuentran en la era feudal y un poco Canon con el manga/anime… asi que me siento muy orgullosa jaja. En fin, muchísimas gracias por leerme, su apoyo en general me es invaluable y gracias por seguirme en mis locas ocurrencias.

Domo Arigatou ~!

aky9110 : Gomen! Pero la canción estaba irresistible, mas te vale que lo publiques y me avises para leerlo ¿ok? Yo también me identifico con ella… Gracias por el bonito comentario, y perdón que me adelante. Aunque sabemos que tu historia será aun mas hermosa asi que adelante!

Juli-Taisho: Opino exactamente igual, ser lindas y sencillas es difícil hoy dia, particularmente con la sociedad en la que vivimos, que se empena en poner estándares cada vez mas altos e inalcanzables para la "belleza".

Para eso esta Choco Kokoro aquí, para hacerte experimentar toda clase de emociones. Particularmente las buenas…

Gracias por leerme.

aries96: TwT ¡Buaaaa, yo también! Tratare de no desaparecerme amiga, y gracias por leerme aun con mis demoras. ¡Te mando un abrazo!

dana-sakura kagome: Gran cantante, estoy de acuerdo. Me alegra que te haya gustado, también es una de mis canciones favoritas, Ricardo si que sabe llegarte. Decidi usarlo con este par porque siempre describen a Kag como esta Diosa griega, y lo mismo para Inuyasha, y claro los dos tienen lo suyo, pero para las personas comunes como yo pues me gustaría escribirles algo también. Comunes pero bonitas y queridas. Gracias por el apoyo!

LAYLA RYU: TwT esos son los comentarios que me gusta leer "no importa que te hayas tardado" Tu si me entiendes. Muchisimas gracias por tus hermosas palabras, honestamente aprecia demasiado que personas como tu se tomen su tiempo para dejar un comentario, que me ayudan a mejorar como escritora y me animan a seguir con las ideas que me llegan.

Gracias!

Lorena: Ya me hiciste sonrojar… Ricardo Arjona tiene canciones muy bonitas y llegadores. Precisamente por esos motivos que mencionaste fue que me llamo la atención la canción, ya me canse de tener que acoplarme a lo que el medio diga, no soy talla 0 asi que nimodo xD. Gracias por tus maravillosos comentarios, yo también te mando un abrazote.

Cuidate!

Hikaru Kino88: Gracias por leer, y si haz captado el mensaje entonces mi misión fue cumplida. Cuidate!