"Me duele… físicamente, emocionalmente. Me estoy destruyendo, me estoy autodestruyendo. Tengo miedo, y mucho. No sé a dónde me dirijo nunca más. El mundo se está DESTRUYENDO Y DESMORONANDO A MI ALREDEDOR. Puedo ver las sombras de mi pasado persiguiéndome. Suplicándome acabar con ellas. Deseo más que nada un rayo de luz al final del camino, incluso si mi única y absoluta libertad es la muerte."

Capitulo 11 "Apocalipsis"

"¡Vamos, tenemos que atacar, no podemos dejar que Deus destruya este mundo!" Ordené de un modo autoritario. No tengo miedo, no tengo rencor. Ni una pizca de cordura

No tengo nada que perder más que a la persona que amo.

¡Por eso, protegeré con mi vida a Akise ARU!

"¡Yuno!" El grito al verme saltar por la ventana, Muru-Muru no tuvo tiempo de utilizar mis poderes y caí de pie, sufriendo un poco de dolor en el proceso por la altura.

"¡Muru-Muru, persíguela, no dejes que haga nada desesperado!" Akise pronuncio una vez que ya me encontraba lejos.

"¡Bien!" La pequeña exaltada respondió, y era una verdadera promesa.

"Muru-Muru, para Gasai-san no hay dolor más profundo que la soledad. Es por eso que puedo entender sus acciones ¡Es por eso que debe esperarme hasta que se me ocurra una buena idea!" Sentencio. Pude escuchar sus palabras. Llegaron directas e incluso me hicieron sacar una lágrima de dolor.

Este es nuestro mundo. El mundo de las destrucciones y el dolor. Donde todos tienen que morir para que el mundo vuelva a renacer. Nosotros nos sacrificamos.

Y yo personalmente pierdo todo para salvar un poco de luz.

Un poco del amor perdido.

Una ilusión amorosa.

Una vida.

Corrí entre las calles a medio destruir por las esferas negras de energía, Muru-Muru me seguía de cercas mientras esquivaba toda la destrucción. Juntas abríamos paso a nuestro camino para llegar nuevamente hasta Deus.

"¡Segunda, cálmate, te estás exaltando!"

"Silencio Muru-Muru!" Ordene mientras veía a distancia la enorme figura del Dios vengativo. "¡Conviérteme, hazlo ahora!"

"¡T-Tu sabes que no puedo! ¡No en estas circunstancias!" Dijo lanzando los vectores hacia mí, tomándome con fuerza.

"Suéltame" No me altere o grite a mi subordinada. La mire fijamente, segura de que incluso mi exaltación podía servir para algo. Tenía una razón de estar ahí, desde hace muchos años siempre había tenido una razón de su existencia. Siempre estaría ahí persiguiéndome como una carga y como una valiosa bendición. Siempre rayando en lo oscuro pero siempre necesaria.

Entonces tome los vectores y los acerque hacia mí con fuerza, arrastrándola hacia mí para después lanzarla a distancia y liberarme con todo mi esfuerzo. Era imposible en otros mundos contener aquel poder. Pero justo ahora no estaba para juegos.

Había otras dos Muru-Muru, cualquiera de ellas podía darme lo que quería en ese momento.

Y justo una se encontraba con Deus.

Debo admitirlo, estaba muy asustada. Me calme apenas unos instantes conteniendo la respiración pero sin disminuir el paso. No tenía a Muru-Muru ni a Akise conmigo. A Yukki lo había perdido hace mucho tiempo. Todo por un capricho, todo por curiosidad. Todo por jugar a ser Dios sin medir las consecuencias.

Si todo salía como lo tenía planeado…

Hoy moriré.


Entre las calles las personas corrían asustadas, Tsubaki y yo estábamos en la dirección contraria a la multitud. No sabíamos que había pasado con los demás usuarios de diario y a este punto tampoco nos importaba. Excepto por el hecho de que no podía abandonar a Tsubaki en ese momento, ni podía entender que estaba pasando.

¿Por qué ahora?

Todo debía pasar a su debido tiempo como lo predijo el diario de Akise, aun había muchos usuarios de diario que debíamos conocer antes de terminar en esa situación. Pero mis pensamientos cambiaron cuando vimos a uno de aquellos que estaban anotados en el diario de Akise. ¿Cómo se llamaba?...

"Nii-chan! ¿Qué está pasando?" Se aferro con fuerza a Tsubaki. Su nombre era… claro.

Reisuke.

"Tenemos que escapar, o podríamos morir junto con el tercer mundo" Respondí, nervioso, asustado, temblando.

"¿Tercer mundo?" Tsubaki miro asombrada "¿De qué hablas primero-kun?"

Había mucho por explicar. No tendría tiempo para decirle detalles a Tsubaki. Ella miro con cierto miedo y eso me hizo suspirar pensando que no tenía opción.

"Este mundo es un mundo alternativo… es el tercero, ya que hay dos mundos previos a este..." Comencé, pensando las palabras adecuadas. Era listo, podía entenderlo incluso sin tener todas las piezas en mis manos. Una gran roca de oscuridad casi cae sobre nosotros, tire de la mano de Tsubaki tanto como la de Reisuke. Mire asustado, mientras hacia una señal para continuar. Corrimos de un sitio a otro solo para hacer tiempo. Era confuso, y solo estábamos esperando seguramente, el siguiente movimiento de Yuno.

"¿Dos mundos previos? ¡Explícate!" Dice con una curiosidad incluso mayor a la de antes. El flequillo cubre parte de su ojo libre. Me toma con fuerza y puedo sentir que está asustada. Tiene algo entre las manos, no puedo evitar la curiosidad de saber que es.

"Antes de este mundo alternativo…pasaron cosas diferentes en dos mundos previos, donde están exactamente las mismas personas, pero las situaciones son diferentes…E-Eh, en pocas palabras…" Continué con mi explicación espacio-tiempo hasta que el pequeño me interrumpió.

"Existen diversos mundos alternativos vigilados por Dios. Finales felices, trágicos, cada uno distinto. Y eso significa que el ciclo de este mundo ha llegado a su fin…nii-chan" añadió por último, haciendo contrastar su obvia inteligencia con un toque infantil. Asentí ante las palabras del amor, mientras continuábamos luchando por nuestra vida.

"No quiero morir…quiero vengarme de este mundo" Tsubaki miro con cierto enfado. Una mirada que solo recuerdo de Yuno.

Es por eso que todos nos convertimos en usuarios de Diario en primer lugar.

Todos tenemos una carga que soportar, y buscamos extinguirla con un sueño.

Nadie más puede entender bien o completamente el dolor de otra persona.

Es por eso que somos egoístas y luchamos a muerte.

E incluso si mis palabras están equivocadas desde el punto de vista de otro usuario de diario, no dejan de ser verdaderas para mí.

Entonces los humanos tenemos la capacidad de ser como los Dioses.

Egoístas.

Mire asombrado un resplandor de luz en el cielo entre todas las esferas de oscuridad.

"¡Muru-Muru!" Creí que estaba con Yuno, pero ahora está con Deus. Y eso me da un mal presentimiento. No sé cuantos secretos más tengan escondidos, pero siento que si podemos descifrarlos antes de que sucedan las cosas, podríamos salvar este mundo.

Y nuestras vidas.

Mire sorprendido mi diario, mientras Reisuke hacia un dibujo y Tsubaki extendía su pergamino.

[Todos los mundos son uno.]

Los tres diarios decían las mismas palabras.

Mire hacia la pantalla sorprendido. No suena como algo que el diario del observador me diría. A su vez Tsubaki pudo leerlo en su pergamino, lo que significa que sus seguidores debieron verlo. Reisuke tenía esas palabras inconscientemente en su dibujo, donde era un gran mundo rodeado de un sol, muy pequeños comparados con el gran espacio en negro considerado como el universo.

¿Espacio en negro? Quizás no era el universo…

"M-me acabo de dar cuenta de algo importante" Miré resignado, mientras los otros dos me observaban.

"¿Qué cosa?" Preguntaron al mismo tiempo. Tsubaki irritada, Reisuke con curiosidad.

"No importa lo que hagamos, este mundo será destruido" Dije con miedo en mis ojos, mientras mi vista se dirigía hacia el mismo cielo negro, gris y con una ligera pizca de blanco. Como siempre me sentía débil, que nada de las cosas que hiciera podrían cambiar algo. Tenía miedo, jamás había tenido tanto miedo.

Y corrí con todas mis fuerzas en dirección hacia Deus.

"¡Yukiteru-kun!" Tsubaki me observo alejarme, no le di tiempo de tomar mi hombro o brazo. Reisuke se mantuvo con ella, tomándola de la bata y alejándose cada vez mas de mi.

Y fue entonces, cuando vi un resplandor incluso más impresionante en el cielo.

"¡MURU-MURU!" Grité, en señal de que debía ayudarla y que podría contar esta vez conmigo.

Es mi mundo imaginario, es el mundo que yo cree y que deberé destruir si quiero que mis amigos vivan. Incluso si no puedo devolver lo que ya está perdido.

"¡YUKKI!"

Aquella voz no era mas de Muru-Muru. Aquel hermoso resplandor tampoco. Era la figura de una mujer y los ojos de un Dios. Alguien que ya no reflejaba a la persona que conocí en el pasado.

Era hora de luchar por nuestras vidas.

"¡YUNO!"


No soportaría mucho. Siendo solo una sierva de la segunda mis poderes son limitados. Era molesto trabajar con mis gemelas que iban de un lugar a otro tomando aquellos turnos. Se volvía confuso mantener nuestra identidad.

Ataqué a Deus sin piedad alguna. "¡Oye, esto no es divertido nunca más, haz algo interesante!" No me servía de nada provocarlo. Ya no servía intentar.

La segunda no podía volver. Era demasiado tarde, debería seguir el plan original y desfrutar sus últimas horas de vida.

Y sin embargo después de ese pensamiento, nuevamente fui contradecida. Aquella humana sin poderes ni ventajas en este momento, había vuelto a dar la cara a un Dios. Fue una tontería estratégicamente, e incluso una mayor estupidez emocionalmente. No era rival para Deus. No había forma que-

"¡Muru-Muru! ¡Hazlo ahora!"

"¡No puedo, conoces las reglas!" No podía creer que me pidiera eso en un momento como este. Era imposible, no tenía sentido.

"¡Siempre he roto las reglas, puedes ayudarnos a mí y Akise ahora!"

Akise.

No debió mencionarlo.

"Así que…" Deus miro con frialdad, hacía énfasis en sus manos y tomándome a mí y presionando con fuerza, haciéndome escupir sangre y sentir mis huesos romperse lentamente "Estas con él después de todo…"

Deus sonrió. No sabía si era irónica alegría o tan solo un gesto de lastima por su parte. Akise Aru no podría morir incluso siendo un usuario de diario, ya que sigue siendo una creación artificial de Deus.

"El no tiene sentimientos" Respondió finalmente, presionando con fuerza y sin piedad.

"¡A-AHG!" Finalmente sentí algo romperse dentro de mí, me sentía muy débil y no podría ayudar a Yuno con lo que necesitaba hasta que fueran cumplidas ciertas condiciones. No es que no quisiera realmente ayudarla, eso es lo que quería más que nada en el mundo. Pero justo ahora, solo podría hacerlo y mis poderes solo trabajarían bajo dichas condiciones.

"¡No puedo cumplir esas condiciones, sabes que realmente no puedo esta vez!" Miró a Yukiteru mientras lo decía, aquel no había dicho nada, seguramente tenía miedo. El primero siempre estuvo expuesto a las situaciones más devastadores en mundos pasados. Verme siendo lentamente asesinada no podría ser gran cosa ahora.

"¡¿Cuáles son esas condiciones Muru-Muru?!" Yukiteru grito desde distancia, tomando su diario con fuerza y viendo los mensajes recibidos con los ojos abiertos.

Ya no necesitaba respuesta, sabía lo que tenía que hacer.

"Eso es…Yuno tú…" Dijo mirando temblando, pero después sus lagrimas se secaron, haciéndolo mirar decidido "¡Esta bien!"

"¡No Yukki!" Yuno miro incluso con cierto miedo "¡Podemos vencerlo sin eso!"

Sin embargo el primero no escucho. Se retiro, fue corriendo sin rumbo mientras Yuno solo podía mirar sorprendida.

Había escapado.

Como siempre, el se había retirado.


El espacio-tiempo comenzó a romperse y eso hizo fácil poder liberarme con los poderes que me habían sido otorgados. ¿Cómo los conseguí? No tengo idea, creo que todo esto fue hace apenas unos momentos, pero nunca he creído en los Dioses. Incluso si aparentemente estuve en el mundo de ellos.

"¡¿Qué pasa con esa cara segunda!?" Le mire con una gran sonrisa en mi rostro "¡Parece que la gran Minene-sama tendrá que ayudarte!"

"T-Tú... ¿Cómo llegaste aquí?" Dudo apenas unos segundos, cuando su rostro cambio a una torcida sonrisa "Claro, el mundo de la nada se ha roto por completo" Dice mientras salté directamente a su lado.

"¡No tengo ningún problema en enfrentar a un Dios!" Sonreí mientras lancé uno de mis muchos explosivos a su alrededor, sonriendo.

El dios por supuesto ni se inmutó. No le afectó aquel ataque en lo mas mínimo. Una sonrisa salió de si mientras Muru-Muru se retorcía de dolor en la palma, poniéndome nerviosa. Seguramente él deseaba que yo fuese la siguiente.

"Minene-san, necesito que me hagas un favor" dice sonriendo aun con aquella retorcida sonrisa. Como si en un segundo que estuviese aquí ya hubiese pensado algo.

"Parece que te has calmado segunda" Respondí esta vez con una sonrisa nerviosa, en verdad pasaba de un carácter a otro en cuestión de segundos. O al menos se obligaba a sí misma a hacer eso. "¿Qué cosa?"

"haz todo el tiempo posible, haré lo posible para abrir un portal hacia el cuarto mundo"

"¡¿Qué?!" Hablaba cosas que no entendía, de nuevo.

"Solo hazlo" Respondió sonriendo "Prometo que después tú te convertirás en Dios"

No entendía si su trato se trataba de una trampa, pero por ahora ella no tenía el suficiente poder para hacer esto sola. Esa chica perdió más de lo que había ganado en todo el juego. Y se encontraba luchando por causas desconocidas para mí.

"¡Como quieras!" Respondí con una sonrisa, mientras me lanzaba directo al aparente Dios, lanzando una de las granadas y utilizando los poderes que desarrolle en lo que la segunda llama 'la nada' "¡NUNCA HE CREIDO EN LOS DIOSES, Y NO LO HARÉ AHORA!"

Grite exaltada, mientras explotaba junto con aquel Dios apostándole a la suerte mi propia vida.

"¡UGH!" Muru-Muru finalmente fue soltada por el otro, la tome entre mis brazos.

Retrocedí lo más posible, descubriendo que también podía volar por una razón. Esto era lo que la segunda quería evitar, que yo tuviera poderes.

Y aquí están de todas formas.

"T-Tsundere... has venido a salvarme" Miro confundida, mientras finalmente se desmayaba.

"Cállate mocosa" Mire enfada, aun teniéndola en mis brazos y colocándola en el suelo mientras esperaba que el plan de la segunda fuera realmente bueno.

Yuno estaba realmente exaltada, mirando al suelo con la respiración agitada. Se veía enferma desde ya hace días, incluso más de lo que normalmente se consideraba enferma. Con una de sus manos trato de utilizar algún tipo de sus poderes. "Es inútil… mientras no cumpla esas condiciones no los tendré completos"

Y nuevamente hablaba extraño. "¡Dímelas, yo las cumpliré por ti!" Grite a distancia, no tenía tiempo para estas cosas.

Deus observo de reojo, mientras la ciudad estaba siendo consumida casi por completo. Los gritos de las personas tratando de escapar y mi vista nublada no me permitían hacer mucho. Mi brazo sangraba al recibir parte de la explosión. Deus tenía sus manos manchadas de la sangre de Muru-Muru, el solo se estaba divirtiendo con nosotros.

"¿Enserio cumplirías esas condiciones por mi…?" Dijo con una sonrisa débil en su rostro."¿Sabes cuáles son?"

"¡No, escúpelas segunda!" Mire cada vez mas irritada. Esta chica ¿Qué está mal con esta chica?

"Debes matar a todos… Cada persona con diario. A Yukki…Akise…A mí"

Sentí un escalofrió recorrer mi cuerpo. La forma en que lo dijo, casi desafiándome a hacerlo. ¿Por qué me importarían esos mocosos? ¿Por qué?

Tal vez solo recordaba los momentos juntos, incluso si fueron encuentros mortales.

Pero desde que yo era pequeña. Nunca recibí nada más que soledad.

Y matarla a ella… ¿Yo podría…?

Sentí mi pecho ser atravesado por mil agujas.

"¡¿Q-Que..?!" Literalmente, Deus había atravesado mi pecho con millones de vectores. Mil agujas que exprimían toda mi sangre. Muru-Muru se encontraba en el suelo justo detrás de mí, y uno de los vectores le rozo la mejilla. O al menos eso vi una vez que mi cuerpo dejo de responder y cayó al suelo.

"¡Deus!" Yuno miro enfadada, realmente enojada. Como nunca la había visto antes. ¿Sus planes habían sido arruinados?

"Ha... mocosa" Le dije, agonizando en el suelo sin siquiera sentir mis piernas. "La gran Minene-sama…dará…batalla…"

Me desplome en el suelo, justo al lado de Muru-Muru.


"Hemos jugado demasiado ¿No crees?" Deus miro con decisión una última vez, Hasta ahora solo había sido un espectador. Alguien que no nos tomaba ni mínimamente enserio. "Segunda…tú no eres un Dios"

"¡Lo seré! ¡Detendré estos juegos y me convertiré en Dios!" Miré igualmente decidida. Realmente no tenia poderes. No podría abrir un portal sin la ayuda de Muru-Muru.

¿Dónde estaban las otras dos?

Claro, posiblemente dos estaban muertas. Una se quedo atrás cuando me libere de los vectores. No debí deshacerme de ella, nuevamente actué impulsiva y no como debo hacerlo hasta ahora.

No iba a morir aquí. Ganaría la batalla fuese cual fuese el precio.

Ya no había rastros de la ciudad. Todo el espacio se convertía en una completa oscuridad y solo el cielo se mantenía. Las nubes color celeste también se mantenían. Dando al mundo una última esperanza para mantenerse en pie.

"Acabemos con esto. Tú no puedes ser Dios…" Respondió por ultimo, tomándome finalmente con una de sus grandes manos, la misma que aun tenia la sangre de Muru-Muru. "Nunca entendí tu juego, o tus acciones... tu razonamiento… ¿Por qué?"

Preguntó con cierta ironía. No creí que realmente le importara, tal vez solo eran sus últimas palabras hacia mi antes de matarme por completo.

"Porque yo no quería estar sola" Respondí como definitiva a todas las preguntas. ¿Eran mis últimas palabras…? No quería morir aquí. Pero mis poderes habían desaparecido. Todas las personas a mi alrededor se desintegraban ante mis ojos justo como este mundo.

Cerré mis ojos, sonriendo esta vez genuina y gentilmente. Ya era la hora.

"¡HE VUELTO, YUNO!"

Tome mi cuchillo y lo clave en la mano de Deus, comencé a atravesar como si quisiera mutilar su mano.

Una escena que debería demasiado sangrienta, pero en realidad nunca ví al Dios quejarse ni un poco o sacar esa sustancia rojiza de su cuerpo.

"Sabía que lo harías, Yukki" caí al suelo con dificultad, esta vez directamente y sin tiempo de levantarme. Yukki me miro a los ojos, de la misma forma decidida que lo había hecho al final del segundo mundo.

"¡Nosotros cumpliremos estas condiciones!" Y con esas palabras, todos los demás usuarios de diario aparecieron.

Takao Hiyama, Keigo Kurusu, Reisuke, Tsubaki, Marco Ikusaba y Ai Mikami , Kamado Ueshita , Karyūdo Tsukishima, John Balks, Hinata y Mao.

Uno a uno como una fortaleza humana. Todos con diarios en sus manos. Con miradas de furia dirigidas a la misma dirección.

Deus.

Mis ojos se abrieron en sorpresa, pensando que había sido una idea muy ridícula por parte de Yukki. Ahora todos tratarían de matarse los unos a los otros en medio de la destrucción del mundo para convertirse en el nuevo Dios.

"¡Yukki, eso no es lo que….!"

Y sin embargo, uno a uno comenzaron a romper sus propios diarios. Primero la pareja de enamorados. Marco y Mikanami se dieron un profundo beso, destruyendo ambos el dispositivo al mismo tiempo, muriendo y desapareciendo con una sonrisa.

¡No…!

Kamado Ueshita , Karyūdo Tsukishima, John Balks, Takao Hiyama, Keigo Kurusu, en ese orden se fueron uno por uno. Tal vez porque ya no había nada que proteger o nada por lo que vivir. Sus familias y su poder habían desaparecido en un mundo que ya no era mundo, sino una oscuridad total junto con un Dios vengativo que me tomo a mí como si no fuese nada. Sí, eso debía ser intimidante para todos.

Hinata y Mao sonrieron levemente, poniendo una mano en el hombro de Yukki y destruyendo los diarios la una a la otra. Mao abrazó a Hinata por la espalda, con fuerza antes de que las dos desaparecieran en el portal.

Los que se consideraban débiles o los de cierta alma sin rumbo o bondadosa, desaparecieron de este mundo. ¿A quién le confiaban convertirse en Dios?

"Yukki… Yukkii…" mire aun con mis ojos muy abiertos, mientras me encontraba en un charco de sangre en el piso. "¿C-Como conseguiste su ayuda…? ¿Por qué hacen esto?"

Deus miraba complacido como estaban cada vez más cerca de encontrar un Dios. Sabía que su favorito seguía siendo Yukki, sin embargo ahora que de alguna forma quería tomar venganza por lo que he hecho en los tres mundos pasados, no dudaba que trataría de matarlo justo enfrente de mí. Y finalmente, tomaría a Akise.

"Ellos saben la verdad" Yukki dijo mientras tomaba de la mano a Tsubaki. Sentí que mi corazón no respondía, justo como el resto de mi cuerpo. Mis ojos se entrecerraron, mientras escupía sangre. "Tú has trato de salvarnos a todos incluso con tu locura. Jamás vi alguien tan valiente antes Yuno, jamás pensé que tú podrías…"

Y sus palabras fueron cortadas cuando Tsubaki se desplomo en el suelo, muriendo al instante.

"¿Qué...?" Yukki dijo atónito. Mientras veía a la otra no responder.

Deus sonrió.

Había sido Reisuke quien destruyo el pergamino, con uno de los dardos que Yukki siempre cargaba consigo.

"¡R-Reisuke…!" Yukki miraba con ojos lagrimosos, mientras el pequeño cambio su mirada.

"Voy a revivir a mama y papa, nii-chan" Decía mientras estaba preparado para destruir a Yukki, arrebatándole su diario."El súper equipo del primero y la segunda se ha roto por completo y los dueños de diario restantes no pueden dar batalla."

Se refería a Minene seguramente. ¿Pero el pequeño olvidaba a...?

"No" interrumpió "Detengan esto"

"Esto… no te incumbe… vete de aquí" Respondí, aun en el suelo, sin apartar la vista de Reisuke.

"¡Justo a quien estaba esperando!" Reisuke miro emocionado "¡Si quieres salvar a nii-chan, entonces entrégame tu diario!"

"Nuevamente, parece ser una situación complicada" Dice con una sonrisa, mientras se acerca a mí, besándome en los labios cubiertos de sangre, cubriéndome entre sus brazos de una forma cálida, mucho mas cálida de lo que pudiese recordar.

Me aparte con dificultad, recordando los hechos actuales.

No…"Este no es un buen momento, Akise…"

"Deus, lo escuche hace un rato…y debo decirte, que deje de ser una creación tuya cuando desarrolle sentimientos humanos. Cuando mi amor por Gasai-san aprendió a convertirse en real."


Estaba en uno de esos casos que parecen imposibles de resolver. Un tipo de suicidio masivo con forma de esperanza se presencio. Observé apenas un poco de lo sucedido. Tener a Gasai-san entre mis brazos cubierta de sangre fue horrible. Nunca desarrolle ningún tipo de gusto por las cosas que a ella le parecen normales. Mire sus ojos rosas exhaustos, yo sabía que ella había dado lo mejor que podía. Pero era hora de que Yukiteru-kun y yo le ayudásemos.

"Yukiteru-kun" Observe, asintiendo en señal de que podría proceder con lo que el otro sabia que debía hacer.

"Akise-kun" Sonrió, casi olvidando por completo al niño que ahora tenía su diario.

"Reisuke, si tú te conviertes en Dios, tus padres no vendrán de vuelta."

"Silencio" Deus trató de tomarme con una de sus manos, las mismas que ya estaban previamente manchadas de sangre. Observé a los presentes en el suelo. Al parecer Minene-san estaba bien y podría apostar a que esa sangre era de Muru-Muru. Mire con cierta lastima, ojala hubiese logrado llegar antes.

"Todos los mundos son uno, todos tienen aquello…" Susurre con una sonrisa, nuevamente besándole. Quería hacerlo una y otra vez, quería sentir los labios cereza de Gasai-san. Quería mantener esa esencia en mi para siempre. Aquella apenas se sonrojaba ligeramente, e incluso con la sangre trataba de mantenerse fuerte.

El Dios miro entrecerrando los ojos. ¿Era enojo?

"Aprecio su paciencia, Dios. Para nosotros los humanos que buscamos la felicidad…" Dije una vez más con una profunda sonrisa, acariciando el cabello de Gasai-san. Le bese una y otra vez. Realmente no podía dejar de hacerlo. Esta ocasión sería diferente.

"Tú no eres humano" Al momento en que dijo eso, Reisuke corrió hacia mí con una de esas inyecciones letales.

Mi chaqueta fue atravesada y aquel liquido fue esparcido por completo.

"¡U-Ugh...!" Me queje, manteniendo a Gasai-san con fuerza entre mis brazos.

"¡AKISE-KUN!" Yukiteru miro horrorizado, mientras le guiñe un ojo.

Esa era la señal.

Abrí mi chaqueta, mostrando que tenía un costal a los costados de esta.

"¡¿Qué?!" Reisuke miro sorprendido, mientras Yukiteru-kun lo tomo con fuerza, arrebatándole el diario."¡Todo fue actuación!"

Yukiteru le sonrió gentilmente "Lo siento" Fueron sus últimas palabras antes de tomar su cuaderno de dibujos y destruirlo por completo. El pequeño se fue desintegrando de alguna forma de la misma forma que lo hicieron los otros cuyo diario fue destruido.

Una muerte rápida y sin dolor.

"Esto se ha acabado, Deus" Sonreía, tomando mi propio diario entre las manos. El diario del detective que me decía las acciones de los demás usuarios de diario. El diario que predice las predicciones.

"Yukki...El debe..." Fueron las últimas palabras de Yuno, mientras me tomaba con fuerza de las manos. Esta vez su plan era morir en serio, conmigo.

Juntos.

Le besé, con todas mis fuerzas y la pasión que quedaba en mi alma. Profundice el beso y ella respondía. Como si hubiese estado esperando por un largo tiempo. Tomó mi espalda, rasgando mi chaqueta y causándome cierto dolor a las heridas que ya tenía previas. Suspiró, mostrando que sus propias heridas aun dolían.

La abrace, la besé y permanecí con ella.

"Te amo" Le dije, mis ojos se empezaban a sentir húmedos. Mi voz se quedo completamente ronca, mientras mis brazos la rodeaban y esa sonrisa que siempre mostraba permanecía en mi rostro. La misma sonrisa que ella ya había visto en los otros mundos.

Ella comenzó a llorar, manteniendo una sonrisa en su rostro. Tomándome con fuerza y lanzando su diario hacia Yukki. "Akise Aru…Akise...Aru…Te amo"

Finalmente, después de tanto tiempo, ella había respondido mis palabras.

Lancé mi diario a Yukiteru-kun.

Estaba listo.

"Gracias" Yukiteru respondió, temblaba, pero eso rápidamente cambio. Cerró sus ojos y estaba a punto de destruir ambos diarios con un solo dardo.

Yuno también cerró sus ojos, aferrándose con fuerza a mí, susurrando "Tengo miedo"

Deus me observo, esperando algún tipo de respuesta de parte mía. Después de todo el juego ya había terminado. "Yo también…" Le respondí "Pero un detective siempre busca la verdad, y el bien para las personas que le son importantes."

Y aun con esas palabras, la única frase que importaba en nuestra mente fue "Te amo"

Se escucho el sonido de un diario ser destrozado.

Abrí los ojos, esperando encontrarme en el cielo. Pero en lugar de eso, mi alrededor fue completamente alterado.

Esta vez era una oscuridad total.

"¿Yukiteru-kun…?"

Miré sorprendido, casi en shock cuando vi que Yukiteru-kun destruyo su propio diario con aquel dardo.

"Ya sabemos que hacer Akise-kun. Como dije antes…" Cerro sus ojos, desintegrándose poco a poco. "Gracias"

Y finalmente, solo quedábamos nosotros dos.

"Que interesante" Deus miro finalmente. "¿Qué vas a hacer?"

"Deus…" Estaba cada vez más sorprendido. Yuno no había dicho nada. Sé que ese miedo solo podía haberse incrementado. Solo le había causado más dolor.

"…Todo va de acuerdo al plan" Concluí, mientras tome mi propio diario, destruyéndolo con una sola mano, besando por una última vez los labios de Gasai-san.

Ella no dijo una palabra. Pero su rostro se había roto por completo. Me observó alejarse, e incluso aunque comprendía mi plan, nunca dijo nada. Nunca podré entender a que se debía esa mirada.

Muru-Muru llego rápidamente, tomando de inmediato a su gemela caída y declarando a Gasai Yuno la ganadora.


Lamento la tardanza de este capítulo. De hecho, lo escribí en un solo día en uno de esos momentos que son una rara mezcla de inspiración y locura. Y me encanta ahogar las penas de esta manera, ya que termina siendo algo que se expresa y comparte.

El capítulo 11 especialmente es uno de mis favoritos porque el 11 representa el número de Dios y a la vez mi cumpleaños el 11 de Marzo. Aunque eso ya es volverlo todo demasiado obvio.

Muchas gracias por seguir y comentar esta historia, Saludos.