FANFIC: De noche todos los gatos son pardos.
Capitulo 11
La jovencita castaña terminaba de guardar el botiquín en su estante correspondiente, cerró con cuidado la puerta del minúsculo compartimento y corrió el pasador. Se apresuró en acomodar las toallas limpias restantes en la cajonera y se dispuso a salir de la oficina. No pudo evitar suspirar al recordar los acontecimientos de ese día.
********************RECUERDO DE NARDA*****************
Los tres chicos llegaron corriendo al campo de entrenamiento del Reggiana. La ojigris abrió desorbitados sus ojos al ver aquello. Hyuga era detenido por dos hombres, por uno de los auxiliares de mantenimiento y también por el capitán Melchiore, mientras que su amigo se encontraba en el suelo. En el rostro de Rubén se dejaba ver un golpe certero en la mejilla, aquello le había hecho escupir algo de sangre.
- te voy a matar! –gritó el japonés fúrico-
- auch! –se quejaba el mexicano- si que pegas duro, "ojos de rendija" –sonríe-
- no puedo creer esto, Hyuga! –le grita el entrenador- traes a un desconocido a las instalaciones y después te lías a golpes con él! –le reclama al chico de mirada felina- te quiero fuera del campo! –le ordena- estas suspendido por los siguientes tres partidos! fuera de aquí!
El japonés se quedo pasmado, pero después se tranquilizó.
- pe… pero entrenador! –le suplica el italiano pelirrojo- debe haber una equivocación… -pretende defender al moreno- Hyuga jamás iniciaría este pleito, yo le aseguro que…
- Melchiore… -solicitó a su capitán- déjalo así… -el italiano vio al rostro del joven japonés y decidió liberarlo-
El asiático no dijo más, se alejó por la puerta trasera del campo de soccer.
- y usted jovencito… -le llamó el hombre sudamericano al chico ojiverde- lo mejor será que se vaya, o me veré en la necesidad de llamar a la policía… -le amenaza-
- espere entrenador! –la chica castaña decidió intervenir- todo esto… es culpa mía… -lanzó para sorpresa de los presentes- yo… yo fui la que trajo a Rubén aquí…
El entrenador fijo su mirada en la chica mexicana, esta había bajado sus orbes grises al suelo.
- bien… -se cruzó de brazos- hablaremos de esto en mi oficina, Narda… -le indica- vamos…
La chica no tuvo opción más que mentirle otra vez al entrenador, este no fue tan condescendiente como la primera vez, la despidió; lo único bueno fue que le reconoció su empeño en el trabajo y que no podría prescindir de sus servicios hasta terminar la temporada. Lo único que había logrado al intentar defender a Hyuga y a su amigo Rubén, fue que la corrieran.
- ambos son un par de idiotas… -lanzó entre dientes la chica mexicana-
- espero que hables de Hyuga y Hernández… -la voz de su compatriota a su espalda, la sorprendió-
- ah! Darío… -lo mira de manera molesta- pensé que ya te habrías ido a descansar como los demás…
- pensaba hacerlo, pero decidí mejor esperarte… -se recarga en la puerta- creo que necesitas hablar con alguien, amiga…
- pues lamento decirte que te equivocaste… -le contradice mientras toma su bolso- no necesito hablar con nadie, Zúñiga…
- pues yo sigo creyendo que si… -se le acerca- andas muy rara, Narda… -le comenta- anda, dime qué pasó con el idiota de Rubén?… -le cuestiona, aunque el chico ya sabía de antemano- qué nueva estupidez te dijo?
- nada, Darío… -pasa a su lado para salir de la oficina- y si me disculpas… -lo ignora- debo ir a hacer unos pendientes… -se aleja-
El jovencito mexicano suspira mientras la ve alejarse por el solitario pasillo.
- sigue molesta?… -la gruesa voz del delantero moreno le cuestiona al chico mexicano-
- si, pero ahora si está "muy molesta"… -se cruza de brazos y el japonés mira al suelo con pesar, el jovenzuelo lo observa- tranquilo, Hyuga… está muy molesta, pero no con nosotros… -le comenta- si no con ella misma…
El Tigre la ve a lo lejos, frunce el entrecejo y decide alcanzarla.
- bien, yo hablaré con ella… -solo da dos pasos, el chico de cabello oscuro le detiene del brazo-
- no… no… perate tantito, Hyuga… -le intenta parar- si vas ahorita se va a dar cuenta que nos quedamos los dos y se enojará aun más… necesita tiempo para reflexionar, mira… –le aconseja- me imagino más o menos a dónde irá para descargar su ira y frustración...
- al… Revolución? –cuestiona dudoso el asiático-
- no… al Revolución no va a ir, nipón… -niega con la cabeza- no puede, recuerda que mañana tenemos partido…
- es verdad… -se golpea la frente- lo había olvidado…
- jajajajaja! –se ríe el chico mexicano- mira como te trae de un ala mi paisana, que hasta se te olvidó que mañana tenemos… -no lo deja continuar, le da un golpe leve en el estómago- ugh! –se duele el menor- oye… todavía.. que te… ayudo… -el japonés no lo deja caer-
- deja de quejarte, "pulga Zúñiga"… -se burla, intentando ocultar su sonrojo- anda ya… vamos a seguirla…
El reluciente vehículo se estaciona en la entrada del lujoso restaurante, de el desciende una pareja e ingresan. A lo lejos un joven de gorra sonríe al verlos llegar y se pone de pie de su cómodo lugar.
- Sr. Álvarez… -le ofrece su mano- mucho gusto en volverlo a ver… -exclama amablemente- igual a usted señora Aurora… -se dirige ahora a la dama-
- déjate de formalismos, Leonardo… -se sienta- dime, la encontraste? –cuestiona directamente y la mujer aprieta con sus manos su bolso mientras ocupa un lugar junto a su marido-
- no… -responde con rapidez el alto chico mientras se sienta nuevamente- lamento informarle que no estaba en Italia, Señor… -miente- y mire que la busqué por todo Turín y no la encontré…
La mujer castaña observa al chico de gorra con sus orbes azules dilatadas, sabía que estaba mintiendo.
- maldita sea! –golpea la mesa- ese estúpido detective se equivocó otra vez… lo voy a despedir...
- no se preocupe, es cuestión de tiempo… -bebe su café- ella aparecerá…
- te ves muy tranquilo, Leonardo… -expresa mientras acepta la bebida que le ofrece la mesera- nada que ver con la desesperación que tenías hace unos días…
- mi papá se fue de viaje con su esposa por un mes a Rio de Janeiro… -le comenta- así que digamos que me quité un peso de encima…
- ya veo… -sonríe y bebe un sorbo de su café-
- créame señor… -mira al empresario con enojo- si es un poco molesto que mi padre me este preguntando constantemente que en dónde está mi prometida… -se burla- pero por ahora tendré unos momentos de paz…
- ya no te preocupes, Leonardo… -le informa con voz tranquila al chico y la mujer se estremece- contrataré a un nuevo detective… -le asegura- la encontraremos y cuando lo haga… -aprieta sus puños con furia- esa niña me va a escuchar…
- bien… -se pone de pie- pues espero que sea pronto… -sonríe burlón- no creo que a mi padre le agrade saber que mi prometida anda "extraviada" y que se aplazará la boda, eso no es bueno para sus negocios, ni para los suyos…
- le reitero mis disculpas, joven Garza… -el hombre se pone también de pie y frunce el entrecejo- cuando encuentre a Lecited, serás el primero en enterarse…
- gracias, Sr. Álvarez… -le hace una seña a la chica que les servía- no se preocupe, pueden si usted quiere quedarse a comer… yo tengo unos asuntos que tratar, mi padre me dejó demasiados pendientes… -le ofrece nuevamente su mano- nos veremos pronto, "suegro"… -se aleja y lo siguen dos altos hombres vestidos de color oscuro-
El hombre de negocios, decide volver a sentarse, su mujer lo observa por unos segundos.
- no sabes la vergüenza que me está haciendo pasar tu hija… -le habla a la mujer que solo puede mantener ahora su mirada puesta en el mantel- no puedo creer que se largara del país, sabiendo que yo había dado mi palabra…
- ella no quiere casarse, Adrián… -se atreve a responderle-
- cállate! –le grita y golpea la mesa- no es su decisión, ni tampoco la tuya!…
- n… no puedes obligarla! –le responde nuevamente, pero ya con temor- ella no ama a Leonardo!
- si, si puedo… -la mira con sus orbes grises fúricas- y ya sabes que me importa un garbanzo si ella ama o no a Leonardo... -le recuerda- si no se casa… la desheredo… -amenaza-
- pues tendrás que buscar una mejor amenaza, cariño… -sonríe levemente la mujer- hace mucho que nuestra hija ya no vive de… -no la deja continuar-
- te dije que te callaras! –le amenaza- o soy capaz de… -no termina, un hombre de traje oscuro se le acerca-
- señor… -le llama- creo que ya la encontramos…
- en dónde está? –le cuestiona-
- según la fuente, salió en un vuelo de Londres a Bogotá… -asegura-
- a Bogotá?! –se sorprende el hombre ojigris- que demonios va a hacer a ese horrible lugar?!
- quizás quiera perderse en la selva… -lanza burlona la mujer de mirada azulina-
El hombre no dice mas, solo le dedica a su mujer una mirada de hostilidad.
- prepara el vuelo, Jonathan… -le indica a su guardaespaldas- iremos a Colombia… -se pone de pie y sale del restaurante, dejando sola a la castaña-
- aaah! –suspira la mujer ojiazul- no creo que Lecited se haya ido a Colombia… -se pone de pie- lo mas seguro es que fue algún distractor de sus amigos… pero… -duda unos segundos- si ella está en Turín, por qué Leo le mintió a Adrián de su paradero… -apresura el paso para alcanzar a su marido-
La ojigris mira tranquilamente la ropa deportiva en el escaparate de la tienda, en sus manos ya lleva algunas bolsas de compras, una chamarra en vivos colores azul y negro le atrae enormemente.
- esa está genial!… -sonríe abiertamente- entraré a probármela… -ingresa al establecimiento-
- lo sabía… -lanza el chico asomándose tras el pilar-
- se vino de compras… -lanza el japonés con fastidio-
- oye, por si no lo has notado… -le mira desdeñosamente- mi amiga Narda es mujer… y las mujeres solo pueden hacer dos cosas cuando están deprimidas… -se jacta de saber mucho sobre las mujeres- o se ponen a ver películas comiendo helado o se van de compras…
- eso ya lo sé, Darío… -mira hacia la tienda sonrojado- solo que no me imagine a Narda haciendo… -no sabe que mas decir- esto…
- si ya lo sé… -sale de su escondite al notar que la chica ya no los podría ver- ella no es muy… -duda en hablar- muy femenina que digamos…
El Tigre guarda silencio, la verdad era que la chica distaba mucho de serlo, pero tal vez eso era lo que para él la hacía lucir atractiva, Narda no era la típica chica que se maquillaba y se pasaba el día gritándole a los chicos como posesa, aunque el nipón tuvo que reconocer que la vez que la vio con aquel sencillo vestido azulino se le había hecho muy hermosa, no pudo evitar suspirar al recordar ese evento.
- deja de tanto suspirar, Hyuga… o te convertirás en un Tigre de peluche… -se burla el mexicano- anda vamos a seguirla… -se acerca al establecimiento deportivo- y ya sabes japonés, si Narda te cacha, mientes excusando que vienes a comprarte algo para el partido de mañana… -le recuerda-
- si, ya lo se… -expone con fastidio, pero igual ingresa a la tienda deportiva-
