Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Tras algunos esfuerzos ¡les presento!¡el reivindicador! Nuevo capi ¡hurra!

Gracias a tsukiimeprincess y a liluz de géminis ¡por ustedes 2! Tengo aún mas fuerza para continuar de lo que me da mi terquedad.

¡Déjenme saber su parecer!¡con un grandioso REVIEW!

Saint seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, procuro darles mis mejores frutos en estos fics.

Crisaor y la Ira, 2 fuerzas de choque verdaderamente espeluznantes.

Milo los miró con el entrecejo fruncido, en su silencio digno, Camus lo abrazó.

-lamento haberme ido del santuario así, sin decirte, soy un idiota por haberte preocupado, me fallaron las neuronas. Antoin sonrió –anda Mil, di algo. Milo los miraba.

-si vuelves a irte sin informar, te juro por Athena, que quemaré todos y cada uno de tus libros, empezando por las ediciones originales de 20.000 leguas de viaje submarino, drácula y el retrato de Dorian Grey. Camus lo miró atónito.

-no lo harías. Dijo ,Milo asintió –desde luego que si, ya suficiente con Aioros muerto y Saga perdido para que te sumes a la lista. Camus asintió en silencio.

-espero que allá en el santuario marino, no me extrañen mucho, pues, voy a quedarme esta noche. Camus miró a su hermano.

-si tienes que ir, anda Toin. Antoin negó –ya Sorrento está asegurado en el soporte, no tengo nada que hacer por allá. Camus endureció su gesto –pero tu pilar, no puede quedar desprotegido. Dijo Milo, Antoin rió.

-no lo dejé desprotegido, mi escama lo protege, puedo manipularla desde acá. Camus y Milo sonrieron –eso es perfecto. Dijeron a coro, Antoin asintió.

-bien, vamos a comer, me muero de hambre. Ambos asintieron y los 3 se dirigieron hacia el comedor.

Giselle, estaba apoyada en su pilar, mirando las ballenas pasar, cuando alguien le tapó los ojos.

-hola Gissy. Dijo la voz de Kanon en su oreja, Giselle se dio la vuelta y le sonrió –hola Ka ¿Cómo estás? El peli azul se sentó a los pies del pilar de Crisaor, la rubia a su lado.

-preocupado por ti Giselle. Ella frunció el ceño - ¿me consideras débil por ser chica Ka? El negó en silencio.

-no es mi culpa, estar enamorado de ti sirena. Dijo con dulzura, ella le sonrió –bien, eso es una buena explicación a tu actitud. Kanon suspiró.

-los generales sangrientos de Ares, son muy fuertes, lo que menos quiero es que, te pasenada malo. Giselle acarició su mejilla, protegida por el casco –estaré bien tontuelo, Dimitri y Augusto pudieron con ellos, igual podré yo, lo prometo, todo saldrá bien. Kanon le sonrió.

-eres fuerte, valiente, solo te pido que no juegues mucho con el, la soberbia puede ser un gran enemigo. Giselle asintió.

-descuida Ka, todo saldrá bien. Dijo mientras lo besaba, el le correspondió con amor, dulzura y veneración, se soltaron y el se levantó.

-no te distraigo mas Crisaor, quiero que ganes, porque quiero mi desayuno de rey como me merezco. Giselle sonrió de manera peligrosa.

-te recuerdo dragón marino, que tu estás condenado por toda la eternidad a hacerme mis desayunos, espero que recuerdes que: me gustan los huevos con la yema blanda, el pan crujiente con mermelada de durazno, unas manzanas rosadas y unas uvas verdes, así, como Toddy bien frío. Kanon se detuvo, su capa blanca ondeando al viento producido por el cosmos de Poseidón.

- ¿de acuerdo general? Preguntó Giselle con falso enfado –de acuerdo general. Dijo el dragón marino dándose la vuelta.

-pero a cambio de eso, espero que se digne a calentar mi lecho. Y dejando a la rubia ruborizada, Kanon se fue, como solo el sabe hacerlo.

Aquiles miró su alrededor –es un lugar hermoso, verdaderamente, para ser corrompido por la ira. Llegó al pilar de Crisaor, donde Giselle se encontraba sentada, con los ojos cerrados, su cosmos dorado ocre rodeándola, Aquiles se acercó.

¿sabes que es lo que mas me gusta de las rubias? Preguntó, Giselle no se dignó a responderle, el le sopló en la oreja.

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-que siempre son tontas, superficiales e indefensas. La rubia abrió sus ojos con suavidad –no todas entramos en ese género idiota ¿sabes que es lo que me sorprende de ti? Que detrás de ese buen físico, tienes el cerebro del tamaño de un guisante. Aquiles dio un paso hacia atrás.

-maldita mujer, me las pagarás, un ser inferior como tu, no me derrotará. Giselle se levantó.

-inferior ¿Por qué? No será porque soy mujer ¿cierto? Aquiles negó escupiendo a los pies de ella –porque tienes esa porquería llamada honor y justicia, yo no la tengo ¡solo percibo sangre y muerte!¡desgarre de la ira! Giselle saltó para esquivar el poder que en forma de espiral con espinas, se dirigía hacia ella.

- ¿eso es lo mejor que puedes hacer? Que fracaso eres. La rubia preparó su ataque.

- ¡rosario de Crisna! Un rosario inmenso se esuchó, las cuentas que habían rodeado a Aquiles se encendían.

- ¡que pasa! Exclamó el hombre asustado –cuando la niña complete el rosario 100 veces, serás atacado. Aquiles trataba de liberarse.

-maldita perra. Dijo, Giselle sonrió mientras empuñaba su lanza –di lo que quieras, perrito faldero. La técnica se completó y Aquiles gritó al ser impactado.

¡toma esto!¡lanza sagrada! Lanzó la muchacha, pero el hombre la esquivó –no puede ser. Dijo Giselle.

-no eres la única que sabe jugar a la guerra, muñeca ¡desprecio de la ira! Una energía como si de hule se tratara, la rodeó comenzando a comprimirla.

-maldito perro. Aquiles rió –oh, miren a la muñequita, pobrecita, indefensa, das vergüenza a la armadura de Crisaor, das pena ajena, morirás, como la perra que eres. Giselle alzó las manos.

¡cometa sagrado! La lanza dorada, se transformó en una estrella fugaz, que pinchó la prisión de la general de Poseidón, dejándola en libertad, Aquiles dio un paso hacia atrás.

Eres un monstro. Dijo, Giselle sonrió de forma fría.

-no te he demostrado, todo lo monstro que puedo ser ¡ataque de las estrellas marinas! Millones de estrellas, hechas del cosmos de la general de Crisaor comenzaron a atravesar al general de la ira, quien, aunque retrocedía, no podía esquivar los golpes.

¡remolino de la lanza sagrada! La lanza dando vueltas en la mano de Giselle comenzó a formar un remolino, que impactó al general de l Ira, no menos de 20 veces al pilar, resbaló, con el casco roto, un hilo de sangre por su cabeza, Giselle hizo un gesto de desprecio.

Basura. Dijo con desprecio, mientras clavaba su lanza a sus pies.

Ares

Se incorporó desde su trono –no puedo creer, que los generales de Poseidón, estén dando tanta lucha. La voz de Saga petulante respondió:

-esa es la diferencia entre tus guerreros y los del señor Poseidón Ares, ellos luchan por amor y justicia. Ares rió.

-todo eso es relativo querido Saga. Saga aprisionado desde su cuerpo negó.

-el amor y la justicia, siempre serán lo que son, aunque intentes disfrazarlas de otras cosas, ellas siempre regresarán a su cauce, no puedes tapar el sol con los dedos, así como no pueden ser escondidas, la verdad y la justicia. Ares gritó.

- ¡silencio maldito contenedor! Saga rió –podré ser un contenedor como dices Ares, pero a diferencia de ti, yo, no reenvié a mis hombres a una muerte segura. Ares encendió su cosmos.

Aquiles de Ira, por la fuerza de la maldad de tu podrido corazón, te invito a levantarte por tu lucha para la obscuridad. Saga fue nuevamente aprisionado por completo dentro de si mismo, escuchó la voz de Aquiles.

No me dejaré vencer señor, derrotaré a esa perra. Dijo el joven mientras se incorporaba, Ares regresó a su trono, riendo con malignidad y tomando una copa de color sangre con un vino tan rojo como el color de la copa.

Gise

L

Le miró con leve interés –ah, aún no has muerto. Dijo ella –no moriré hasta quebrar tus huesos perra ¡nacimiento de la ira! Giselle sintió que algo crecía en ella.

- ¡que pasa! Exclamó –como sabes, nadie se salva de tener ira dentro de si, explotarás con esto muñeca, tus vísceras se regarán por todo el lugar. Giselle gemía.

-maldito loco, no puedo zafarme. Aquiles reía con triunfo –nadie puede evitarla muñeca, lo triste, es que no podré gozar contigo como quiero. Giselle escupió sangre.

- ¡maldito perro! Gritó aferrándose el vientre.

Anfitrite, miró a Poseidón, quien cerró los ojos.

-Giselle…Giselle…Giselle. La rubia abrió sus ojos al verse rodeada por una energía azul.

-se, señor Poseidón. Dijo la rubia con dificultad –querida Giselle, no te dejes derrotar. Dijo Julián –señor, ya quisiera, el poder es muy fuerte, me llena desde dentro. Dijo con dolor, Julián asintió.

-puedo romperlo, pero estoy mas seguro que nunca, que tu puedes romperlo también ¿Qué es mas fuerte que la ira querida Giselle? Giselle se obligó a ignorar el dolor que sentía, las risas e insultos que muy amablemente le dedicaba Aquiles.

-mas fuerte que la ira, el amor lo es, mi señor. Dijo, Julián sonrió.

- ¿Quién de todos te ama mas que nadie en estos mares? Preguntó el dios, la imagen del general de Dragón Marino se dejó ver, una energía rojsada recorría a Giselle.

-mi Kanon, mi dulce Kanon. Julián sonrió –he allí tu respuesta. La chica asombrada, se miró, no sentía dolor, estaba como si nada, era increíble, Aquiles la miró atónito.

Impo, imposible. Giselle se levantó –para una marina, no hay nada imposible ¡las pagarás! Exclamó lanzándose por el cuello del general sangriento, comenzaron a pelear, con puños, patadas, con distintos tipos de artes marciales, reforzadas con sus respectivos cosmos.

- ¡llamaradas de ira! Lanzó Aquiles - ¡presión marina! Contrarrestó Giselle, los 2 poderes chocaban, en una lucha de medidas, a ver quien era mas fuerte.

- ¡Ares!¡mi señor! Imploró Aquiles - ¡señor Poseidón!¡por usted y por el mar! La figura de Poseidón se dibujó detrás de la chica, quien superó al general sangriento, estampándolo de nueva cuenta hacia el pilar, Giselle no perdió mas tiempo y en un ágil movimiento, estampó su lanza en el pecho del caballero, estampándolo como una brocheta.

-muere en paz, hijo de perra. Dijo la rubia despiadadamente –este es tu castigo por servir al mal. Aquiles le escupió sangre.

-me…ven…ga…ré. Giselle sonrió sin gracia –si pudieras. Dijo mientras los estertores sacudían al general, la rubia cerró los ojos, al tiempo que 2 pares de pasos se escuchaban.

- ¡Gissy! Exclamaron Dimitri y Kanon –hola chicos, estoy bien. Dijo ella dando un paso en su dirección.

-solo algo cansada…oh. No pudo evitar desmayarse, Kanon la atajó al instante.

¿Qué habrá pasado? Para que Giselle haya gastado todo su poder. Se preguntó Dimitri, Kanon la acomodó en sus brazos.

-no lo se, pero esto pudo haber tenido otro resultado inesperado. Dimitri asintió.

-aparte de su fuerza, a Giselle la salvó su frialdad, al ser este, el sujeto de la ira, es muy impulsivo y pasional como lo que defiende, pero es mil veces mejor, una ira fría que una ardiente. Dimitri lo miraba confundido.

¿te refieres a…? Kanon respondió:

A la capacidad de canalizar tu ira, sin caer en el impulso desmedido. Dimitri sonrió –que bueno, que nuestra chica es como es. Kanon sonrió.

-no sabes, lo orgulloso que estoy de ella. Dijo mientras la besaba, Dimitri se dio la vuelta.

¡por favor!¡no hagas eso en público! Kanon rió.

-si no te gusta, mira hacia otro lado, príncipe ruso. Añadió con diversión mientras se alejaba hacia su pilar con Giselle en brazos.