Capitulo 11
Revelación – Jacob
Horas más tarde, mi mano aun me quemaba por el doloroso momento en el que había tocado su mejilla.
Sabía que no tenía escapatoria.
Había pasado la mayor parte del día tratando de olvidar la tarea que tenía que llevar a cabo… ¿Como le dices a la mujer de la que estas secretamente enamorado que ella está destinada a estar contigo desde el día en que nació sin sonar como un loco? La respuesta rápida es que no le dices, no al menos que quieras seguir viviendo en el área gris de la salud mental.
Sabía que decirle la verdad iba a significar que mi vida iba a realizarse o a destruirse en cuestión de unos pocos momentos. Ese pensamiento me hacía querer huir.
Recordé hace muchos años la noche que le dije a Bella que la amaba. La noche que le pedí elegirme a mí en vez de a su chupasangre excusa de novio. Mi corazón había martillado mi pecho como las alas de un colibrí, y había debatido conmigo mismo durante horas hasta el momento en que la habían dejado en la línea fronteriza de La Push. Aunque sabía que sería difícil que Bella alguna vez fijara sus ojos en alguien más que Edward Cullen, la posibilidad de que a ella le importara yo me había forzado a actuar. Necesitaba actuar para saber que había hecho todo lo que podía hacer.
Tratar de reunir el mismo nivel de valentía con respecto a Nessie era más difícil de lo que pensé que sería. Yo sabía porqué. Bella nunca había sido mía para perderla. Cuando algo realmente no te pertenece, ¿Cómo puedes verdaderamente sentir el tormento de perderlo?
Con Nessie era diferente. Ella había sido silenciosamente mía desde el día en que nació. Todos lo sabían… todos menos ella. Ella no iba a alegrarse al saber esto. La angustia de perder algo que estaba destinado para mí sería mucho más de lo que había considerado en ese momento. Ya había sido bastante duro dejar ir a Bella aunque ella no estuviese destinada a estar conmigo. El sufrimiento que había experimentado al imaginarla en los brazos de una sanguijuela arrogante casi me hace volverme loco. Ni si quiera quería pensar en ver a Nessie con nadie mas; la mezcla tóxica de desesperación y odio llenaba de bilis mi estomago por el mero pensamiento.
Sólo ahora podía empezar a concebir el sufrimiento de Edward Cullen esos largos meses en los que se había obligado a estar en el exilio. No podía ni imaginarme tomar un respiro libre de la esencia de Nessie en el aire. Mi vida estaba inexplicadamente ligada a la de ella. Si Nessie no me quería… me estremecí mientras continué trabajando en la suspensión del Thunderbird encima de mi cabeza.
Cuando le dije a Carlisle que necesitaba encontrar un hobbie mientras Nessie estaba en la escuela para no tener que estar rondando en la casa sin nada que hacer, no esperaba que él fuera tan generoso. El día que el me dio las llaves del garaje y la tienda de reparaciones de auto que él y Edward habían comprado para mí en Brevard, yo realmente no tenía ni idea de que decir.
"Ahora eres un Cullen Jacob… en espíritu sino en apellido. Y los Cullen nunca hacemos nada a la mitad." Dijo Carlisle con una sonrisa amable.
Siempre que yo no estuviese con Nessie, yo estaba en el garaje trabajando en autos viejos o motocicletas, dando asesorías sobre personalizaciones, y riéndome con los dos hombres que habían sido los dueños del garaje antes, Eric y Dave, y que ahora continuaban trabajando allí como mis empleados con un generoso salario reunido por Carlisle. Yo siempre me había sentido en casa entre maquinarias y motores, y se sentía maravilloso tener un lugar que pudiera llamar mío. Aunque había pasado la mayor parte del tiempo desde que Nessie nació con mi familia adoptiva, aún no sentía que tenía derecho de llamar su casa mi hogar. La diferencia entre esa distinción colgaba de la decisión de una terca y hermosa malcriada que había poseído mi mente y capturado mi corazón hace seis años. Seis años de ignorante felicidad. Todo terminaría en un día. La ignorancia se habría ido, y la felicidad…
La campana sonando en el mostrador me distrajo. Me deslicé de debajo del auto y me limpié las manos en la toalla que colgaba de mi cintura. El hombre que estaba detrás del aparador se quedó mirándome con una intensidad que me hizo sentir un poco incómodo. Aunque el sonreía, el extraño sentimiento no desaparecía.
"¿Eres Jacob Black?" dijo con un acento pulido que sonaba europeo. Su cabello era gris
A los lados, y se veía como de la misma edad que mi papá.
Le sonreí de vuelta, "Si señor. ¿En que lo puedo ayudar?"
"Me pareces un poco joven, pero todo el mundo me dice que eres el hombre con el que hay que hablar con respecto a autos viejos, así que aquí estoy."
"Bueno, e trabajado con autos desde que era un niño, y soy especialmente apasionado por los autos viejos así que ¿Qué puedo hacer por usted?" me molestaba un poco el hecho de tener que explicar siempre mi obvia juventud. Había estado diciendo por los últimos tres años que tenía diecinueve, y siempre me irritaba cuando la gente dudaba de mis habilidades por mi apariencia juvenil sobre la que yo no tenía control. Un peligro para ser un hombre lobo que podía cambiar de forma.
"Recientemente adquirí un MG MGB Roadster, y el motor al parecer necesita algo de trabajo. ¿Te importaría verlo un momento?" me preguntó.
"Seguro. ¿Está afuera?"
Lo seguí al frente del garaje. El bastón que él usaba para caminar hacía lento nuestro progreso, y me preguntaba que le había sucedido a su pierna. El tenía un poco menos seis pies de altura con un rostro de halcón y estaba vestido con ropa cara. La única razón por la que sabía esto era porque había vivido en una casa con Alice Cullen por los últimos seis años. Su traje se veía hecho a la medida y muy costoso.
El auto era una belleza. Extremadamente bien mantenido.
"Vaya, este auto esta en una forma sorprendente. ¿Es de 1966 no? Pregunté.
Él sonrió arrogantemente. "Si, creo que es correcto."
Levanté el capó y noté un desgaste regular a lo largo y algunos problemas en el motor que necesitaban atención inmediata. Se lo señalé y le dije que podía arreglarlo, pero que me tomaría algún tiempo encontrar los repuestos y corregir el problema. El escuchó mirándome intensamente con sus ojos azules. De nuevo, alguna parte de mí se sintió extraño por tenerlo tan cerca, casi como si yo supiera que él tenía alguna enfermedad contagiosa.
Cuando terminé de explicarle el problema, el sonrió con satisfacción y dijo, "Me parece que he venido al lugar correcto. ¿Cuánto tiempo necesitas que te deje el auto aquí?"
Pensé por un momento. "Quizás unas dos o tres semanas"
"Eso suena bien. Sólo avísame cuando esté listo." Él comenzó a caminar hacia un chofer que lo esperaba en un auto que yo no había notado antes.
"¿Señor? ¿Quiere que le escriba un estimado para usted? Puedo llamarlo si me deja su número." Dije intrigado porque él no había pensado preguntar el precio.
"Oh, que descuidado de mi parte. Mi nombre es Niall McFadden. Aquí esta mi tarjeta. El precio no es una preocupación. Si me estuvieras engañando, lo sabría. Confío en que me tratarás con honestidad y de manera justa señor Black. Estaré en contacto en dos semanas para una actualización."
El se volteó hacia el auto sin esperar por una respuesta y sin mirar atrás. Estaba comenzando a identificar su acento como irlandés o escocés. Nunca podía diferenciarlos. Miré su tarjeta de negocios. Él era un ingeniero químico, y era dueño de su propio negocio de investigación y consultoría en ese campo. No sabía que había en él que me hacía sentir incómodo, pero estaba claro que Niall McFadden era un personaje interesante. Tendría que recordar contarle a Nessie sobre él mas tarde. Ella adoraba la gente con idiosincrasias memorables. ¡Nessie! Miré el reloj. Se me hacía tarde para irla a buscar a la escuela. ¡Maldición! Ella ya estaba enojada conmigo.
"Oigan muchachos" le grité a Dave y a Eric, "Tengo que irme. Los veré después para cerrar."
Agarré mis llaves y salté dentro de mi Mustang. Estaba a mitad de camino cuando la lluvia empezó a caer. Hombre, ella iba a estar molesta si la dejé esperando en la lluvia. Empujé el acelerador del auto en un intento de llegar más pronto. Las llantas chirriaron cuando rodeé la curva del camino de la escuela. La vi esperando en las escaleras bajo la lluvia desde la distancia con un aspecto de extrema irritación en su rostro. Ella sostenía un libro sobre su cabeza para evitar que su cabello se mojara. Aunque sabía que ella estaba molesta conmigo y que ella sin saberlo tenía el destino de mi felicidad en sus delicadas manos, estaba tan contento de verla que tuve que contenerme para no verme tan emocionado mientras ella bajaba las escaleras y entraba al auto.
"¿Se te hizo tarde?" me dijo sarcásticamente mientras se lanzaba al asiento de pasajero.
Respiré profundo el perfume que su cabello y su piel siempre traían… era como inhalar un sedante para mis nervios muy estresados. Es bastante gracioso cuando la única cosa que puede matarte también se las arregla para salvarte a la vez. Estar cerca de Nessie siempre era una bendición y una maldición al mismo tiempo, y yo mantendría la maldición por siempre si eso significaba no tener que alejarme nunca de su lado. Comencé a manejar hacia la casa.
"Es en serio Jake. ¿Necesitas un reloj? Papá tiene como veinte. Estoy segura de que no extrañará uno de sus Rolex viejos."
Me parecía que estaba un poco nerviosa, y sus ojos estaban demasiado brillantes. Me preguntaba que había ocurrido mientras ignoraba sus comentarios.
"¿Tuviste un buen día en la escuela?"
"Por si lo olvidaste Jacob, aún sigo molesta contigo, y por eso no pienso hablarte. Mi día fue interesante, dejémoslo así."
"¿Por qué fue interesante?" pregunté en un patético intento de mantenerla hablando.
"Así que eres incapaz de ser puntual y se te desgastaron los tímpanos. ¡Te dije que lo dejáramos así!"
Ella estaba claramente irritada. ¿O podría estar estresada? Su mirada se movía como una flecha por todo el auto, y parecía incapaz de quedarse quieta. Me obligué a salir de la bruma mental que había existido en mí todo el día para concentrarme en Nessie. Cuando intenté mantener su mirada, la sangre corrió hacia sus mejillas y ella miró rápidamente hacia la ventana.
"¿Nessie? Sé que estas molesta conmigo, ¿Pero sucedió algo hoy en la escuela? Te ves preocupada."
Ella me miró por un momento mientras se concentraba en la rabia que estaba usando como distracción.
"Tú sabes que me pasa Jake. No actúes tímido. Si no quieres que esté molesta, todo lo que tienes que hacer es decirme que sucede."
Cuando terminó su frase, su voz rozó en una forma de pánico, casi como si ella quisiera desesperadamente saber lo que sucedía, y al mismo tiempo no estaba segura de si lo quería escuchar. Yo rara vez había visto actuar a Nessie de forma tan errática. Ella usualmente tenía la calma de Edward aunque de forma un poco sarcástica. Que no habría dado yo porque ella hubiese heredado la paciencia de Bella también.
"Te lo dije Nessie. Realmente necesito este día extra. Por favor se paciente conmigo." Le rogué suavemente.
"No quiero ser mas paciente Jake. Necesito saber que está pasando. Si pasa algo malo contigo, entonces tengo derecho a saberlo."
"No me sucede nada malo Nessie. Es sólo que tengo que lidiar con algo difícil, y necesito tiempo para prepararme mentalmente para ello." Le dije, rezando para que lo dejara así.
No funcionó.
"Jake detén el auto. Detén el auto ahora." La nota de histeria en su voz estaba aumentando de nuevo.
"¿Nessie que vas a hacer? ¿Caminar a casa en la lluvia? No seas ridícula."
"¡Para el maldito auto en este instante Jacob Black antes de que grite lo suficientemente fuerte como para romper los vidrios! "
Casi parecía como si estuviera tratando de escapar. Ella estaba respirando pesadamente y la sangre corría hacia su rostro mientras buscaba con los ojos hacía afuera por una vía de escape. No había ninguna otra palabra para esto… Renesmee Cullen estaba entrando en pánico en el asiento de pasajero de mi auto. Me estacioné a un lado del camino por segunda vez ese día. Ella abrió la puerta de golpe y salió hacia la lluvia torrencial sin importarle que rápidamente mojara su cabello. Abrí rápidamente la puerta y corrí tras ella.
"¡Nessie vuelve al auto! ¡Si tu papá se entera de que te dejé caminar a la casa sola y bajo la lluvia, pateará mi trasero!"
"¡A quien le importa! ¡Si yo no te importo lo suficiente como para decirme que sucede, entonces no me voy a preocupar porque papá patee o no tu trasero!" me dijo mientras se volteaba para darme la cara, sus ojos estaban llenos de acusación y… ¿Temor?
La lluvia estaba mojando su blusa blanca, y me esforcé para no mirar debajo de la línea de su cuello. Su cabello empapado se curvaba atractivamente alrededor de su rostro en mechones. Condenada sea por ser tan obscenamente hermosa, aún completamente empapada. Ella me vio tratando de controlar mis ojos, y sus labios se abrieron ligeramente mientras tomaba una rápida bocanada de aire. Su mirada se amplió.
"¿Me lo vas a decir o no?" me dijo mientras la sangre volvía a sus mejillas de nuevo. Eso sólo la hacía ver más atractiva. Mis sueños serían difíciles de controlar esta noche.
"¿Qué quieres que te diga Nessie?" pregunté con desesperación.
"¡Vas obligarme a decirlo! ¡Ya me doy cuenta!" ella declaró molesta.
"¿Obligarte a hacer que? ¡Dios mío mujer! ¿Qué quieres de mí?"
Vi el pánico volver a su rostro de nuevo, y ella se debatió con él hasta que un flash de molesta resolución tranquilizó su creciente alarma. Renovada en su búsqueda, apretó sus dientes y se obligó a mirarme directo a la cara.
"¡Sólo dímelo Jake! ¡Sólo dime que me amas! ¡Dime que me amas para que yo pueda hacer lo que he estado soñando todo el día!"
Congelado. Mi mente comprendió sus palabras lentamente, como si estuviera escuchando a alguien hablarme mientras estuviera bajo el agua. Nessie quería que le dijera que la amaba. No podía moverme. No podía hablar. Sólo me quede ahí mirándola como un perfecto idiota.
"¡Jake!" Ella gimió. "¡Eres un gran dolor en mi trasero!"
Ella corrió hacia mí rápidamente y antes de que pudiera procesar lo que estaba sucediendo ella había lanzado sus brazos alrededor de mi cuello y presionó sus labios contra los míos.
"Idiota," murmuró, "Si no ibas a decirme que me amabas, fíngelo por un segundo y bésame para que no me sienta como una tonta."
Lentamente envolví mis brazos alrededor del cuerpo de Renesmee y la levanté del suelo. Mi corazón volaba por el aire como un águila despegando, incliné mi cabeza hacia la de ella. Sus labios sabían como miel y se sentían como los pétalos de una rosa. La empujé más cerca de mí e inhale miel y rosas hasta que no pude respirar más.
Ella curvó sus dedos entre mi cabello y susurró mi nombre con una voz que hizo que mi corazón me doliera de alegría… y no había nada más. Ni lluvia, ni árboles, ni miedo… solo su sabor en mis labios y el calor de su cuerpo en mis brazos.
"Te amo" respiré.
"Soñé con besarte todo el día" dijo ella con una sonrisa. "Así que no te detengas."
Lo que tú quieras. Sólo pídemelo. Mi vida, mi amor, mi todo.
