CRUZ DE HIERRO
Capítulo 11.
Agosto 10 de 1941
El Capitán había partido a Bremen muy temprano en la mañana, cuando me levanté, Ula me dijo que antes de marcharse el Capitán le dejó dinero para que vayamos a la ciudad a comprar ropa para mí. Así fue como Alyssa, Ula y yo viajamos a la ciudad de Dresde para surtir nuestro armario de la ropa que necesitáramos, cortesía del Hauptmann y su sueldo del Luftwaffe. Alyssa me llevó a lo que parecía una tienda 'juvenil' de ropa típica de la región, ahí en alemán, me enseñó a pedir ropa y accesorios. Ula me enseñó también la moneda del país, el valor de las diferentes monedas con la esvástica del Tercer Reich.
Para antes del mediodía yo ya podía comprar mis cosas completamente sola, he aprendido en mediodía lo que el Capitán no ha podido enseñarme en las tres semanas que llevo con él; supongo que ir de compras es algo natural en toda mujer y era indispensable el aprender a pedir correctamente las cosas para poder abastecerme de los implementos necesarios. Decidimos hacer un breve paréntesis, así que nos sentamos en un pequeño parque a descansar, el mozo que nos llevó a la ciudad se llevó la compra al vehículo.
- "Parece que ya tenemos todo lo que necesitábamos"
- "Cuando Nat vuelva se va a enfadar con nosotras"
- "¿Cuándo vuelve el Capitán?"
- "Me parece que dijo que volvía en unos tres días" - Respondió Ula.
- "Oh, es mucho tiempo"
- "Bueno, bueno, pero para cuando mi hermano vuelva tú ya debes hablar mejor el idioma y eso le dará mucho gusto"
- "Aunque conociéndolo probablemente le enfadará el saber que eres mejor maestra que él, Alyssa"
- "En realidad así es mamá"
Así que el Capitán no volvería hasta dentro de tres días, supongo que lo que sea que vaya a ver a la ciudad de Bremen era en realidad algo importante. Después de un breve periodo de descanso, Ula indicó que ya era hora de comer, así que regresamos al viñedo Kruger. Alyssa estaba muy feliz debido a sus nuevas adquisiciones, con toda honestidad, aún no me acostumbro a la ropa de este país, simplemente prefiero mil veces los elegantes kimonos de Japón, son mucho más elegantes y menos atrevidos.
Ya entrada la noche, Ula me llamó a su cuarto para tener una conversación seria conmigo, puesto que hasta ahora no nos hemos dado el tiempo de conocernos la una a la otra. Subí hasta su habitación en donde Alyssa me dio las buenas noches y se retiró, es así como quedamos en el cuarto sólo la matriarca de los Kruger y yo. Ula se encontraba sentada en una mecedora que se veía muy antigua, tenía una chalina sobre los hombros y en sus manos un alhajero con la cresta de los Kruger al frente.
- "Toma asiento por favor Shizuru. Cuéntame, ¿cómo ha sido tu estancia en el Luftware, cómo te ha tratado mi hijo, está comiendo bien?"
- "El Capitán me ha tratado bien en el Luftware, de hecho todos han sido muy amables, sobre su alimentación el Capitán es un poco quisquilloso"
- "Siempre fue muy melindroso, jamás se ha comido las verduras y prefiere comer carne. Cuando mi hijo decidió enlistarse creo que fue el peor día de mi vida"
- "Me imagino"
- "El saber que puedo perderle en cualquier momento como perdí a su padre es un verdadero tormento"
- "Comprendo, el padre del Capitán era militar también"
- "Era un sirvenguenza, mira que dejarme encinta y morirse el muy patán sin siquiera casarse conmigo"
- "Ara"
- "¡Ara! Richt era un piloto también, un Rittmeister de la anterior guerra. Perdió la vida en acción, una bala perdida le atravesó el pecho y ese fue su triste final"
- "Suena como si le odiara por eso"
- "¡Odiarlo! Odiarlo es poco, mira aquí tengo una foto de él, sus compañeros me obsequiaron la fotografía después del funeral, fue la última foto que se tomó"
En el joyero se encontraban un montón de recuerdos que Ula atesoraba como sus más grandes posesiones. La fotografía que ella me enseñara captaba la imagen de un grupo de pilotos posando para la cámara, con unos perros junto a ellos.
- "¿Cuál es el padre del Capitán?"
- "El joven de en medio, el que está junto un dogo alemán, su mascota"
- "El Capitán también tiene un perro en la fuerza aérea"
- "Lo sé, un perro ruso, espera a que el Führer lo descubra y con seguridad lo mandará a fusilar por comunista" - Viendo la fotografía del padre del Capitán, a mi juicio no tienen ningún parecido físico, el Capitán se parece mucho a Ula pero no a su padre - "Era costumbre de algunos pilotos el tener un perro durante sus viajes"
- "¿Viajaban en el avión con los perros?"
- "El condenado animal sobrevivió a la guerra pero Richt no, ¡increíble!"
- "¿Conoció el Capitán a su padre?"
- "No creo que lo recuerde, Nat tenía tres años cuando Richt murió. Fue así como empezaron los problemas"
- "No comprendo"
- "Con la firma del Tratado de Versalles, muchos alemanes quedaron perjudicados y nosotros no fuimos la excepción. Como parte del Reich Alemán, Sajonia sufrió mucho los efectos de ese tratado también, Alemania perdió su territorio y nosotros estuvimos a punto de perder el nuestro"
- "Fueron tiempos difíciles"
- "Mientras mi padre vivía no hubo tanto problema, él se encargó de preservar el legado de los Kruger ante la nueva política democrática, pero cuando él falleció todo cambió"
- "No comprendo"
- "Verás Shizuru, al no tener un varón en la familia legalmente no había quien nos representara ante el actual gobierno y ellos asumían que como mujer, yo no podría sola con tanto terreno y no tendría la capacidad para trabajarlo al igual que mis antecesores. Ellos decidieron entonces que tenía dos opciones o me buscaba un marido para que me representara ante el nuevo régimen o lo perdía todo"
- "Eso es injusto"
- "De injusticias está hecho el mundo. Así que me las ingenié para salvar el terreno que mis ancestros han trabajado con tanto ahínco. Me conseguí un buen abogado amigo de la familia, para que él diera la cara por nosotras en lo que mi primogénito tenía la edad suficiente para representarnos ante el Reich"
- "Así que el Capitán es el representante legal de todo este viñedo"
- "Sólo había un pequeño problema Shizuru"
- "¿Cuál?"
- "Richt no me dio ningún hijo varón"
- "¿Ara?"
Finalmente he llegado a Ota, en donde la famosa planta de la Compañía se encuentra ubicada, ahí he preguntado por Nakajima Kazuki y he solicitado audiencia con el pretexto de haber venido de parte de mi padre. A pesar de que la secretaria se puso algo difícil, uno de los inversionistas que se encontraba saliendo de la oficina de Nakajima-san me reconoció como la hija de Fujino Saburo, así que después de eso no tuve mayor problema para hablar con Nakajima-san.
- "Adelante"- El padre de Natsuki me indicó que pasara a su oficina.
- "Buenos días Nakajima-san"
- "Ahórrese el protocolo, ¿qué es lo que desea?" - Desagradable el tipo.
- "He venido para concretar una... transacción que quedó inconclusa en Tokyo, Nakajima-san"
- "¿Inconclusa? Yo nunca dejo las cosas a medias, es parte de la política de la empresa, ¿quién ha sido el responsable de tan terrible aberración?"
- "Kuga Natsuki, señor"
- "Kuga... ¿Habla de Natsuki-kun?"
- "Ella tiene unos asuntos pendientes con la familia, me gustaría hablar personalmente con Natsuki si no es mucha molestia"
- "Ya veo" - La mirada que me echó el sujeto no me gustó para nada, Nakajima Kazuki era un hombre de cabello negro y de ojos cafés, ninguno de sus rasgos me indicaba algún parecido con Natsuki ni mucho menos con Alicia-chan. - "Así que buscas a Natsuki, mucho me temo que eso no se va a poder Fujino-san"
- "¿Pero por qué?"
- "Es simple, Natsuki-kun está de viaje"
- "¿De viaje?"
- "Hn, la mandé a Indiana para verificar los controles de calidad de la planta de ahí"
- "¿Indiana?"
- "Es una ciudad de Estados Unidos..." - Imbécil.
- "Hace cuánto tiempo que se fue"
- "Veamos... Como medio día" - QUE - "¿Acaso hay algún problema Fujino-san? Si puedo ayudarle en algo con gusto me encargaré de lo que Natsuki-kun haya o no haya hecho..."
- "¿Cuándo volverá?"
- "Bueno, eso a ciencia cierta no lo sé, depende de la Corporación de Indiana, parece que necesitan una asesoría técnica y quién sino ella para guiarles, quizás un mes, seis o un año..."
- "¡Un año!"
- "Natsuki-kun se veía algo apurada por irse, inclusive sólo se fue con lo que tenía puesto"
¿Tanta prisa tenías por irte que ni siquiera le avisaste a tu madre? O acaso ella no ha querido decírmelo para que no te detuviera. No, no creo que Saeko-san me hubiese jugado chueco, probablemente ni siquiera le dijiste a tu propia madre para no tener que dar explicaciones válidas del por qué de tu partida. ¿Y ahora, qué se supone que debo hacer? ¿Seguirte? Lo dudo mucho, tú no quieres verme y eso me ha quedado claro.
Cuando vine a Ota prometí que te llevaría a rastras a Tokyo y no volvería ahí sin ti, pero ahora parece ser que no podre cumplir esa promesa. Todo parece indicar que mi derrota ha sido inminente, ya que tú te me has adelantado. Me senté en el asiento del coche por lo que pareció una eternidad, al mirar de reojo a mi alrededor el brillo del celular llamó mi atención, aparentemente lo debo haber dejado olvidado aquí en vez de llevarlo en mi bolso. Al revisarlo he visto que tengo 13 llamadas perdidas, diez de mi representante, dos de un número desconocido y una de... No, no puede ser, una llamada de Natsuki.
- "El número que usted marcó, no está disponible o se encuentra fuera del área de servicio...."
- "Maldita sea, ya está viajando la desgraciada, ahora sí que la he perdido"
Decidí volver a casa, ya no tenía nada más que hacer aquí, sin Natsuki en Japón simplemente todo estaba perdido. Ni llorar valía la pena, ella simplemente no iba a regresar porque yo se lo pidiera, probablemente lo mejor sería dejar que el tiempo pase. Cuando volví a casa mamá me estaba esperando con una buena taza de té, le conté cómo estaban las cosas y en qué concluyeron. Su mejor consejo fue que me fuera a descansar, una vez dormido y recuperado mis fuerzas, pensaría con mayor claridad lo que iba a hacer en lo sucesivo. Pero yo ya sabía que iba a hacer en lo sucesivo, me dedicaría a los planes que tenía antes de conocer a Natsuki, continuaría con mi vida como era y seguiría sin ella.
Ya en mi cama, me recosté y comencé a soñar mis tiempos de estudiante en la escuela media superior. En aquellos días era respetada y venerada por todos los estudiantes del colegio, puesto que yo era la Kaichou, una posición sumamente obedecida por todos ellos. Siempre andaba con un grupo de compañeras que si bien no eran mis amigas andábamos tan unidas como si lo fuéramos. En una ocasión me encontraba algo estresada por esa situación, no tenía tiempo ni de tener un romance porque 'nadie' estaba a la altura de Kaichou-sama. Me separé del séquito como pude y me alejé lo suficiente para que no pudieran dar conmigo, me escabullí hasta un parque y ahí, a la sombra de un árbol decidí guarecerme por un tiempo.
La tranquilidad del parque era un escape de la realidad de la ciudad de Tokyo, el jardín lleno de estudiantes y de visitantes quienes cansados de un día lleno de presiones y complicaciones, decidían pasar tranquilamente un momento. Yo no era la excepción, hastiada de mi siempre acorralada situación por parte del alumnado, preferí alejarme y respirar el aire puro de este pulmón de Tokyo. Un sonido ensordecedor y disonante cambió la atmósfera, un monstruo mecánico con un conductor que aparentemente no respetó las reglas del jardín, ha inportunado el cálido y sereno ambiente del parque con su ruidoso motor. El conductor vestía de negro, montaba una motocicleta mucho más grande que él, por lo tanto al perder el control de ella el muchacho se cayó y salió rodando hasta un sitio no muy lejano de donde yo me encontraba. Consternada, me acerqué y le pregunté...
- "¿Te encuentras bien?"
- "Son sólo unos raspones"
Contestó el orgulloso conductor, quien pese a verse gravemente lastimado, fingió que se encontraba bien. El sujeto trató de incorporarse pero en vez de eso, sólo consiguió caerse nuevamente y pegar un grito nada masculino de dolor. Su pierna derecha se veía seriamente lastimada, al parecer el golpe se lo había dado en esa extremidad.
- "Déjame revisar esa herida" - El individuo me vio de arriba a abajo, finalmente exhaló un suspiro de resignación.
- "Sólo no me vayas a lastimar"
- "No te preocupes, he tomado un curso de enfermería en el colegio, así que estoy perfectamente capacitada para esto" - Mentí, pero aparentemente el muchacho se la creyó.
- "Tu acento no es como de por acá"
- "Perdón, no me he presentado, mi nombre es Fujino Shizuru, estudiante de Tokyo Gakuen"
- "Vienes de Kansai"
- "Nací en Kyoto, donde viví diez años, después de eso nos mudamos a Shinjuku, Tokyo; por el trabajo de mi padre"
- "Ya veo"
El joven se relajó mientras le revisaba la pierna, aunque sólo eran unos raspones, mantuve una cierta presión a lo largo de la extremidad afectada siguiendo la línea del hueso. Sólo me cercioraba que no hubiese algún hueso roto, esto lo había visto en un programa de televisión hace algunos días. En lo que yo hacía esto el desconocido conductor se despojó de su casco, dejándome ver por primera vez su rostro. Quedé perpleja, un cabello largo y cobalto surgió de la nada para unirse a unas facciones tan finas como las de una princesa. Unos ojos verdes con un toque de ingenuidad y un tanto de malicia, un rostro perfecto y peligrosamente bello. Debo habérmele quedado viendo demasiado fijamente porque me habló para despertarme del letargo en el que me puso.
- "¡Oi! ¿Qué pasa contigo?"
- "Es que pensé que eras un chico" - Respondí hábilmente para salvarme de mi momento de estupidez.
- "Ah, eso. Debió ser el traje el que te engañó"
- "Eso ha de ser"
Continué la tarea en donde la había dejado, no quería que notara que en realidad me le había quedado mirando porque me pareció muy atractiva. Hasta ahora no había habido persona alguna que me causara este efecto tan extraño, siempre estoy rodeada de chicos y de chicas, ninguno me había causado esta sensación. He rechazado a muchos y diplomáticamente alejado a otros más, pero ahora al ver a esta niña... Ni siquiera me había planteado la posibilidad de que me gustaran las mujeres, es decir, ni siquiera la más hermosa de mis condiscípulas ha conseguido que me ruborice como lo ha hecho... ¿Cómo dijo que se llama?
- "Natsuki"
- "¿Perdón?"
- "Me llamo Natsuki, vengo de Fuuka"
- "¿Estás viajando sola?"
- "Vine buscando a alguien"
- "¿Le has encontrado?"
- "No, pero en el proceso, he encontrado algo mejor"
No puede ser... Natsuki de Fuuka, pero cómo pude ser tan idiota. Era ella, vino a Tokyo buscándome a mí, por eso entró a la empresa de papá. Todo este tiempo Natsuki ha estado haciendo hasta lo imposible para que yo la recordara y lo único que hice fue rechazarla. Ahora Natsuki está tan lejos como nunca, ¡pero qué tonta he sido! ¿Por qué no me dijo nada? ¿Por qué dejó que esto ocurriera así? Si ella me hubiese contado todo desde el inicio yo... Probablemente no hubiese hecho nada tampoco.
- "Perdóname Natsuki, perdóname"
Agosto 10 de 1941
Madre:
No sé si esta carta llegue a tus manos antes de que yo regrese a casa, aún así he decidido arriesgarme y mandarte con un mensajero mi urgente comunicado. Bremen ha sido bombardeada por ser una de las principales plantas en donde se construyen vehículos de combate para el Reich. Por lo tanto, mi cita con el señor Tank, ha sido redireccionada a una planta ubicada en Polonia. No sé cuánto tiempo más tenga que permanecer en este lugar pero les prometo regresar a la brevedad posible.
Por cierto, he visto en este lugar al padre de Shizuru, quien le envía sus saludos y espera verla pronto. En este lugar se encuentra también un ingeniero muy habilidoso oriundo de Japón, su nombre es Kenji Kuga. Espero que se encuentren bien y no gasten dinero demás, las quiere:
Kruger, N.
N/A: Bueno, eso ha sido todo por este capítulo, siento que se abarcó demasiado y nada a la vez, pero espero que en el próximo ya quede todo más claro. Hay un error en la historia en algún punto, pero a estas alturas arreglarlo me resulta algo fastidioso sobre todo porque no afecta en nada al argumento.
Rittmeister es un grado equivalente a Capitán, creo que es la única palabra que utilicé en esta ocasión para traducir, hasta la próxima.
