La recuperación de mi amado Hyoga está algo larga. Que puedo decir me gusta que mimen a Hyo. Je-je-je. Cuando escribí esto pues la verdad era que la historia se me había estancado y por eso todas las ideas circulaban alrededor de su convalecencia. Además comenzaba con las ideas de "En mis horas más oscuras" y entre que pase esto y se me ocurrió aquello, pues se hicieron capítulos larguisimos de puro amor. A veces decía, "vete a lo esencial la historia se esta tornando muy larga" y releía y me decía "¿y quitar estos momentos Hyoga-Shun? ¿Y mi trio Seiya-Hyoga-Shun, que? Yo no puedo vivir sin eso" Obvio no los quite. Este capítulo y el que sigue pues son superfresas, supertiernos, supermelosos, etc, etc. Pues en fin, espero que lo disfruten, se que a la horda de fans de Shun (que bárbaras son un montón!) les va a encantar, sobre todo el apartado "un cuartito en la azotea". Por cierto nenas fans del pelosverdes, no me han leído "Aya entre ángeles y caballeros" lo se porque no me han llegado mensajes de ustedes diciendo "Shiryu malvado ¿que te crees? deja en paz al pato o es quieres que Shun te suene otra vez" XD

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AZUL

Capítulo 11: Antídoto contra el veneno

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DUERME TRANQUILO

Hyoga corre tratando de huir, cuando ve una gigantesca serpiente rodeando el lugar. Entonces millones de serpientes blancas surgen del suelo. Empiezan a jalarlo al fondo. Por mas que lucha, por más que grita, no es capaz de hacer nada para salvarse. Todo se ilumina mientras alguien sujeta sus manos.

-¿Hyoga?

El llamado de Ikki lo ha despertado, se encuentra en su habitación y pronto se da cuenta que nuevamente tuvo una pesadilla, sólo que esta vez fue tan intensa que realmente estaba luchando entre las sabanas.

-¿Estás bien? – Le pregunta; pero el rubio no es capaz de articular una palabra. Está temblando y sudando frío. Sus ojos llorosos lo miran asustado y su respiración es agitada. –Iré a traerte un calmante.- Antes de que pueda hacer algo Hyoga lo detiene. –No te vayas, no me dejes solo por favor.

Ikki nunca ha visto a Hyoga tan asustado. Aun cuando uso el puño fantasma contra él, Hyoga no perdió la compostura. Al contrario, lo miro fijamente decidido a continuar la pelea.

Tuvieron que pasar varios minutos antes de que rubio lograra calmarse un poco.

-Trata de dormir

-…No…- contesto el rubio -No quiero dormir. Cada vez que cierro los ojos vuelvo a tener pesadillas.

-Muévete.

Ikki se metió bajo las sabanas y acomodo a Hyoga en su regazo

–Cuéntame ¿qué es lo que sueñas y te asusta tanto?

Hyoga se sonrojo, no se esperaba este gesto de Ikki. Pero en cierta manera se sentía aliviado.

-Es que es muy confuso.

-Sólo empieza hablar antes de que me duerma

-Estoy perdido. Pero puedo oír a Seiya y trato de llegar hasta él.

-Aja.

-Y luego aparece ese sujeto, que no conozco y no se porque le tengo tanto miedo. Pero lo curioso son sus ojos. Son de un rojo intenso. Yo recuerdo que al pequeño ángel sus ojos le cambiaban de color. No puedo recordarla físicamente pero se que sus ojos cambiaban de color.

-¿Le cambiaban de color?

-Creo que se tornaban rojos cuando luchaba o se enfurecía. Se me quedaron grabados esos ojos rojo sangre. Y los de ese sujeto son iguales.

-¿Crees que sea un ángel?

-Tal vez. Entonces todo se empieza a llenar de serpientes blancas. Y comienzan a hundirme. Intento liberarme pero no puedo. No puedo hacer nada y comienzo a gritar pidiendo ayuda. Con el tiempo me debilito, no puedo moverme, todo se obscurece y pierdo la voz. Luego…-Hyoga guardo silencio. Siente que algo paso pero no puede precisar que. Tiene esa sensación de sentirse aprisionado entre esas serpientes. De estar completamente solo y desamparado.

-Aquí estoy.

Dice Ikki al notarlo tan desorientado y confundido. Hyoga contempla a su amigo, esas palabras lo ayudan a recordar, le había dicho esas palabras antes. Ikki lo cargo, lo saco de entre las serpientes.

-Duerme tranquilo.

Hyoga se siente agradecido con el peliazul. No sabe a ciencia cierta que paso, pero recuerda haber estado en brazos de Ikki. Su sola presencia calma mucho sus temores. Recarga su mejilla en el pecho de su amigo y no tarda en quedarse dormido.

Por su parte Ikki reflexiona sobre aquello. ¿Que fue lo que paso esa noche? ¿Quién es el sujeto de los ojos rojos? ¿Por qué tanta saña contra Hyoga? ¿Y ese otro sujeto, el que lo alerto para ayudarlo? ¿Quién era? ¿Qué intenciones tenia? Saori debía tener razón estas pesadillas son producto de un recuerdo traumático. ¿Cuánto tiempo estuvo Hyoga a merced de esos sueños? Hay demasiadas dudas.

Lo único cierto es que Seiya lo trajo de regreso. Todos esos días lo tomaba de la mano y no paraba de hablarle. Fue tanta su conexión con él, que incluso pudo escuchar sus gritos pese a que había salido de viaje con Shiryu. Por otro lado, los libros si sirvieron de algo, de no haberlos leído simplemente le habría dado un calmante y le hubiera dicho que sólo eran sueños. Infravalorar sus temores pudo haberle hecho daño. Lo que necesita ahora es desahogarse y sentirse protegido. A partir se mañana va a tener que pasar mucho tiempo aquí.

Un murmullo lo saca de sus pensamientos. Hyoga habla entre sueños. De nuevo volvía a hundirse entre las serpientes y nuevamente Ikki lo saca de entre ellas.

El ruso se talla los ojos. La pesadilla es bastante persistente.

-Duerme tranquilo.- Dice Ikki.- No dejare que te hundas en esas serpientes.

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PROTEGIDO EN NUESTROS BRAZOS

A la mañana siguiente Ikki entra en la biblioteca de la mansión, está buscando uno de los libros que Seiya trajo.

-¿Y Hyoga?- Le pregunta Seiya que en esos momentos esta resaltando con un marcador amarillo algunos textos del libro que esta leyendo.

-Shun me acuso de querer monopolizar a Hyoga y me corrió.- Ikki comienza a hojear un libro pero no es el que busca.

-Ya me lo imagino. Él es el que siempre lo quiere monopolizar.

-Sí, los corazoncitos vuelan*, le esta diciendo lo mucho que lo quiere y es que como anoche tuvo pesadillas ahora no lo va a soltar.

-Ya comenzaron.- Deja de prestar atención al libro para concentrarse en las palabras de Ikki

-Saori nos lo había advertido pero no pensé que fueran tan intensas. Estaba tan asustado que no quería dormir.- Toma otro libro pero tampoco es ese.

-¿No le habrás dicho que son sólo sueños?

-No, me quede charlando con él hasta que se calmo.

-Menos mal, si tratamos de que ignore sus temores inconscientemente se puede sentir mal y hasta enfermarse en un intento de llamar nuestra atención para sentirse seguro.

-Sí.- Ikki había tomado otro libro pero tampoco era el que quería.

-Toma.- Seiya le entrega el libro que estaba consultando, precisamente es el que buscaba Ikki.

-¿Ya no lo vas a usar?

-No, voy a realizar mi actividad favorita.

-¿Molestar a Hyoga?

-Casi le atinas, esa es mi segunda actividad, la primera es quitarle a Hyoga a Shun.

Se va e Ikki revisa el libro, Seiya dejo el marcador justo en lo que quería consultar, "el paciente desadaptado" de hecho había resaltado los síntomas de Hyoga: astenia, insomnio, ansiedad, anorexia, miedo. Y lo que se tenia que hacer, "No se puede ser intolerante o rechazar o descuidar sus quejas, la negación sólo puede ocasionar la aparición de nuevos síntomas, en un esfuerzo inconsciente de ganar la simpatía o la ayuda que necesita", "tienen una gran inestabilidad emocional y responden muy fácilmente a las sugestiones por lo que las personas a su alrededor deben de mostrarse todo el tiempo contentos y optimistas".

Todos los síntomas de Hyoga son producto del veneno del Snark que aun fluye en él. Ikki sonríe Seiya es muy estricto cuando se trata de cuidar a uno de sus hermanos. Cierra el libro y va hacia su habitación para leerlo con calma, pasa por el cuarto del rubio, el cual esta en el regazo de Seiya, quien le enseña la lengua a Shun mientras este esta furibundo por que le han quitado a Hyoga de sus brazos.

-Nii san dile que me lo devuelva.

-Seiya devuélvele a Hyoga

-No, es mió ahora.

-No puedo hacer más Shun, ¿para que lo soltaste?

-Me engaño, me dijo que Saori me buscaba y era mentira.

Seiya deja escapar una risa malévola. Ikki contempla a Hyoga, se a acomodado en el regazo del castaño, realmente necesita sentirse protegido por que le teme a esa serpiente blanca. Mientras que Seiya toma este juego como excusa para hacerle saber que no lo dejara afrontar sólo sus temores y Shun, él sólo sabe que le han quitado a Hyoga de sus brazos nada le importa más que recuperarlo de ese Seiya malvado.

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EL AMOR TODO LO CURA

Hyoga se ha quedado dormido con el auricular en la manos. Con mucho cuidado de no despertarlo Seiya lo toma y sale de la habitación. Todas las noches Shiryu les habla y le lee algo a Hyoga. Saori sabe que esto es importante por eso se lo pidió al dragón.

En una silla a un lado de la cama del ruso, Ikki vela sus sueños. Sin embargo Ikki está muy cansado lleva varios días casi sin dormir y las ojeras ya son muy notorias. Como todas las noches Saori entra a la habitación del rubio para cerciorarse que todo está bien.

-¿Cómo esta?

-Tranquilo, lleva dos noches sin pesadillas.

-Ve a dormir yo lo cuido.

-No te preocupes, además tú lo dijiste, me necesita más que a nadie.

-Estabas ahí esa noche. La serpiente lo lleno de miedo y angustia. Pero sobretodo de desamparo. Mientras lo sacabas del hospital, él abrió los ojos, pero su mente aun estaba cautiva. Debió ver a esas serpientes por todos lados y a ti caminando entre ellas, sin que estas pudieran hacerte algo. Esa visión es un recuerdo poderoso.

-Yo no hice nada.

-Al contrario. Cuando más aterrado estaba, tú lo consolaste. Cuando estaba atrapado, lo liberaste. En su cabeza, el monstruo no puede vencerte y por lo tanto no puede hacerle daño.

-Aun así, fuiste tú quien derroto a ese monstruo.

Saori mueve la cabeza de lado a lado en negativa. -¿Hyoga no ha recordado nada más?

-Nada salvo el ser incapaz de moverse mientras era arrastrado por ese sujeto de ojos rojos.

-No tengo la menor duda, se trataba de un ángel.-Dijo molesta.-Fue muy hábil, Hyoga se sentía mal consigo mismo y aprovecho esa fisura para entrar. Lentamente lo fue envolviendo sin que lo notara. Y cuando ya lo tenia completamente maniatado ataco. Por eso Hyoga no fue capaz de defenderse. Se resistió todo lo que pudo, pero eso lo debilito más. Debió sentir que sólo se trato de unos instantes, pero en realidad fueron días, tal vez semanas, las que lo tuvo a su merced. Minándolo tan lentamente que yo no me di cuenta.

-¿¡Días!

La diosa afirmo con la cabeza.-Por eso esta tan débil. Físicamente es normal por haber salvado a la ángel, pero mental y espiritualmente se debe a esa serpiente.

-Ahora entiendo por que estaba asustado hasta las lagrimas.

-Sí, pero se pondrá bien. Esto se cura con amor y eso es algo que le damos a manos llenas. Además estas a su lado como un guardián y ninguna serpiente puede contigo.

Aun así Ikki siente que no ha hecho nada.

-Hyoga es fuerte y combativo, pero gran parte de su seguridad en si mismo fue devorado por ese demonio de ángel. Por eso necesita de la alegría de Seiya, la comprensión de Shun, la tranquilidad de Shiryu y sobretodo tú protección. Por que internamente sabe que no es capaz de defenderse de esa serpiente. Las pesadillas son producto del veneno del miedo que aun fluye en él. Que te quedes velando su sueño lo llena de seguridad. Y podría decirse que es cura del veneno. Si todos ocupamos nuestro lugar, él sanara moralmente y si llega toparse de nuevo con ese monstruo podrá defenderse.

-Entiendo.

-Recuerda que el amor todo lo cura.

Saori se retira. Pero Ikki se queda reflexionando. Saori olvido mencionarse, ella es el cariño, pues Hyoga y todos son consientes de los cuidados y atenciones que ella tenia. Saori siempre nota que y a quien necesita. Lo trajo a casa, pese las objeciones del doctor. Cuando no quería comer, mando traer su comida favorita. Las llamadas de Shiryu todas las noches también fueron idea de ella. Si no fuera por su diligencia, no habrían podido organizarse tan bien para cuidarlo.

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EN MIS HORAS MÁS OSCURAS

Atrapado en la oscuridad, en el mar de serpientes Hyoga no puede hacer nada, no se puede mover y está lleno de miedo. De pronto el calido cosmos de Atena lo envuelve, alguien lo carga, lo levanta sacándolo de ese horrible lugar.

Hyoga se despierta bruscamente. Su mente esta saliendo del sueño cuando siente a alguien acariciando su cabello.

- Aquí estoy.

-…Ikki…

Siempre que despierta Ikki esta a su lado vigilante, eso lo hace sentir protegido pero las ojeras en el peliazul le hacen sentir mal.

-Ve a descansar, estoy bien.

El peliazul niega con la cabeza mientras arropa al rubio. No hay modo de que lo pueda convencer, si Shun no ha podido, entonces se da cuenta que esta lloviendo.

-¿Hace cuanto empezó a llover?

-No mucho

-Ve a dormir, Seiya y Shun van a venir, ellos me cuidan.

-Estoy bien. Y no los voy a despertar.

-En cuanto se den cuenta que esta lloviendo vendrán.

Ikki vuelve a su sillón, aunque lo intenta no puede reprimir el bostezo. Hyoga ya no quiere discutir, confía en que los otros dos se presentaran y sucede.

-Ikki-Niisan ve a dormir- le dice Shun mientras se metía a la cama del rubio.

-Sí Ikki ya necesitas dormir.- Seiya suelta un largo bostezo y también se mete bajo las cobijas junto a Hyoga.

-¿Qué hacen?- pregunta el peliazul.

-Te lo dije siempre que llueve vienen.

-Niisan esta muy cansado, Seiya cédele tu lugar.

-¿Y yo por que?

-Por que los cuatro no cabemos en la cama.

-¿Y por que no te bajas tú?

-Hyoga tienes que escoger ¿Seiya o yo?

-No empieces, bien sabes que no puedo escoger.

-Dijiste que me querías mas a mi.

-Si lo dijo fue para que lo dejaras en paz.

-A que no, Hyoga me quiere más a mi.

-No voy a correr a Seiya no seas terco, no puedo escoger entre los dos

-Ya- dijo Ikki cansado.- Dormiré en el sillón.

Tras unos minutos Hyoga es feliz por que Ikki finalmente duerme, y por que Seiya y Shun no se pelearon tanto por él. Se acomodaron pacíficamente cada quien en su lado.

Después de la batalla contra Poseidón, Hyoga cayó en una depresión tan profunda que quería alejarse de sus amigos. Cometió un crimen muy grande al matar a su maestro y a Isaac, se odio y sintió repulsión hacia si mismo. Pero Seiya y los demás estuvieron con el en sus horas más oscuras, cuando el dolor no lo dejaba sentir nada, cuando el miedo a su maldición era tal que quería desaparecer. Se negaron a soltarlo, se negaron a dejarlo ir, se aferraron a él. Soportaron su mal humor, secaron sus lagrimas, lo cuidaron tanto como ahora. Le repetían a cada instante que lo aman. Con tanto amor sanaron su alma herida. Aunque fue muy amargo lo que pasaron hoy es feliz sabiendo que ellos sienten un cariño incondicional por él. En ese entonces detestaba la lluvia, su dolor era tan grande que se bloqueaba mentalmente, no podía pensar en otra cosa más que en Isaac muriéndose en sus brazos. Ahora hasta le agrada, la lluvia le trae recuerdos de sus amigos cuidándolo, aun hoy ellos vienen a su lado y lo esconden de los malos recuerdos en sus brazos.

Por eso se volvieron tan cariñosos y sobreprotectores. Si no fuera por sus continuas muestras de cariño se habría hundido en la amargura de la soledad.

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UN CUARTITO EN LA AZOTEA

Desde el balcón de la mansión Kido Hyoga contempla el jardín, esta meditativo y es que las pesadillas que tiene vienen y van, a veces duerme tranquilo y otros días estas son tan fuertes que hasta tiene miedo de cerrar los ojos. Saori le explico que se debe al veneno del Snark y comprende eso, pero ese veneno ha fortalecido sus sentimientos de culpa. Siempre los ha tenido, unas temporadas más que otras, pero ahora le agrega una nueva: La angelita. Rafael tenia razón, sólo la tenia a su lado por que lo hacia sentirse bien, por eso se volvió egoísta no pensó en lo que era mejor para ella, si la hubiera traído aquí, habría estado protegida, habría sanado más rápido, incluso habría hecho nuevos amigos, pero eso significaba que no iba depender sólo de él y posiblemente con el tiempo ya no le resultaría necesario.

Los ojos de la ángel lo veian con devoción, necesitaba esa mirada, esos ojos que lo miraban desconociendo completamente su pasado. Por una vez quería que todo terminara bien, que no se convirtiera en un triste recuerdo.

Tan ensimismado está, que el ruso no se dio cuenta de la presencia de Shun hasta que está envuelto en sus brazos.

-¿Sabes que te quiero mucho?

-Estoy bien.

-¿Acaso tienes que estar triste y deprimido para que yo pueda abrazarte y decirte lo mucho que te quiero?

-Shun.

-Ya sabes que me gusta decírtelo. Te quiero mucho, mucho, mucho.

-Soy muy mala persona.

-Así que sí estabas triste. Y no es cierto, actuaste conforme la situación. No hiciste nada en mala fe.

-Aun así.

-Si fueras malo no te querría tanto…pensándolo bien sí te querría igual.

Hyoga se acomoda en sus brazos. Sólo en este lugar, sólo Shun y los otros siempre lo hacen sentirse completamente aceptado. Aquí siempre encuentra un poquito de paz.

-No deberías estar levantado.

-Ya me harte de la cama. Estoy aburrido.

-Entonces vamos a pasear al jardín, para eso esta la silla de ruedas.

-No quiero. Puedo caminar.

-Sí, pero no debes hacer esfuerzos.

-No.

-Ummmm….este niño quiere aventuras, sólo queda está solución.

-¡Espera!

Dice Hyoga y es que Shun lo ha cargado en sus brazos. Antes de que pueda decir más ya esta Andrómeda corriendo por toda la casa, dan vuelta y de un salto bajan la escalera. Hyoga va rogándole que lo baje y Shun risa y risa vuelve a subir la escalera y de nueva cuenta vuelve a saltar con él en brazos. De más está decir que Hyoga se sujeta con todas sus fuerzas.

-¿Qué hacen? dice Seiya y es que él y Seika llegan atraídos por el escándalo.

-Este niño quiere aventuras ¿Qué mas podemos hacer?

-Ya probaste dar vueltas

-¡Seiya, no le des idea a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a s ! ! ! ! ! !

Y Shun como perinola comienza a dar vueltas a toda velocidad cuando se detiene Seiya lo tiene que sujetar por que se van de lado.

-Todo da vueltas.- Dice Shun entre risas.

-Vi pasar mi vida frente a mis ojos.- Dice Hyoga.

-¿Qué más podemos hacer?

-Puedes correr con él por todo el jardín, entre Seiya y tú lo pueden cargar y mecerlo, puedes cargarlo en tu espalda y yo en la de Seiya y echamos carreras de caballitos, puedes tirarlo al suelo y hacerle cosquillas hasta la muerte, puedes…

-Auxilio.- Dice Hyoga ante la gran cantidad de cosas que Seika está diciendo. De pronto ha empezado a extrañar su cama.

Esa noche Hyoga duerme profundamente. Después de tanto era lógico. Ikki sentado en el sofá vigila su sueño, cuando un joven de verde cabello entra, se acuesta en el sofá y usa sus piernas como almohada.

-Me duelen los brazos.

-Después de todo lo que lo cargaste es natural.- Dice Ikki acariciando el cabello de su hermanito.

-¿No te dejamos dormir con nuestro escándalo?

Ikki sólo sonríe como respuesta y es que Shun está muy feliz. Se le ve en la cara la felicidad. Hoy ha sido un día como pocos.

-Nii-san Te imaginas como será la vida cuando estemos viejos.

-Tan viejos como Tatsumi. –Shun le sonríe.- Bueno…supongo que viviremos en Japón, no puedes vivir sin takoyakis ni anguilas y tendremos una casa.

-¿Cómo la de Seiya?

-No, más grande, con jardín. Por que conociéndote vas a recoger cachorritos, y tendremos un cuarto en la azotea, pequeñito, que nos sirva de bodega.

-¿Y que vamos a meter ahí?

-A Hyoga, ya me resigne, es el primer cachorrito herido que recogiste y esta es la hora en que no nos podemos deshacer de él.

-Nii-san. Aunque suene bonito, va llegar el día en que Hyoga conozca una chica y me abandone.

-Cuando ese día llegue June va a festejar y va a lanzar cohetes, por que casi estoy seguro que piensa que el día de su luna de miel vas a cargar con él.

-¡Ay nii-san que cosas dices!

-Sí, ya me resigne, vamos a necesitar de ese cuartito en la azotea.

En eso estaban cuando Hyoga comienza a convulsionarse entre las sábanas, está teniendo una pesadilla muy intensa, llora y grita pidiendo por ayuda. Las serpientes lo hunden y lucha desesperadamente por salvarse.

-Hyoga despierta. Aquí estoy, estas a salvo.

Despertarse en brazos de Ikki es un consuelo, esas serpientes no pueden con él, está a salvo. Ikki durante todo el rato le murmura que ya todo esta bien. Verlo así de aterrado es algo que le duele mucho a Shun, también para el peliazul es algo duro, sobre todo porque no se calma si no esta él. El que en la mente de Hyoga este grabado ese momento cuando lo cargo lo ha vuelto muy dependiente de su presencia cuando se pone así y no le molestaría si no sintiera que él no hizo nada. Fue Saori quien lo liberó y él sólo estuvo ahí por casualidad. Hyoga llora un rato antes de lograr calmarse y es que realmente esta pesadilla fue muy intensa.

-Te prometo que no voy a dejar que esas serpientes te hagan daño.- Dice Ikki y es lo único que siente que puede hacer. –Trata de dormir.

-No, por favor. No quiero dormir.

-Bueno, para estos casos Saori mando poner una televisión aquí.- Dice el peliazul que comienza a acomodar unos almohadones para que se siente y se recargue.

Shun se acomoda de un lado de la cama, Hyoga en medio y luego Ikki, una hora después Ikki apaga el televisor pues los más jóvenes se quedaron dormidos, están muy cansados por todo lo que jugaron durante el día. El peliazul los contempla y es que se quedaron dormidos cada quien recargado en la cabeza del otro e Ikki no puede evitar pensar en un cuartito en la azotea.

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PESADILLAS

Hyoga se encuentra en un pantano. Una mano se está hundiendo en el fango y el caballero intenta desesperadamente sacar a esa persona, pero no puede, se está hundiendo también. Al ver eso Seiya corre desesperado hacia él, sujeta a su amigo y le pide que suelte aquello pero se niega, ha decidido hundirse junto con aquel.

Seiya se desespera cada vez más, su Hyoga se hunde. Desesperado eleva su cosmos, dispuesto a atacar a aquel que lo esta hundiendo.

No puede permitirlo, no va a permitir que le arrebaten a Hyoga.

-¿Que esperas? ¿No ves lo que pasa? No hay otra salida.- Le dice una voz masculina.

Pero Seiya sumerge sus manos en el fango buscando a esa persona tratando de sujetarla y sacarla junto con Hyoga quien se niega a abandonarlo. El rubio ya se ha hundido hasta la cintura y por alguna extraña razón Seiya no se hunde. De seguir así pronto no podrá sujetar a su amigo.

-Lo vas a perder y todo por no hacer nada. Ese ya no se puede salvar pero tu amigo sí.

Tiene razón, y pese a que Hyoga le pide que no lo haga Seiya dispara sus meteoros al fango, aquel lastre suelta al rubio y por fin lo puede jalar afuera del barro. Caen hacia atrás pero Hyoga ha desaparecido. Por más que lo busca no lo encuentra.

-Lo perdiste.- Le dice una vieja horrible a la cual una de sus piernas es de hueso. –Su alma es alimento de demonios eso es algo que ni tu ni nadie puede cambiar. Estás maldito desde el principio, siempre vas a perder de un modo o de otro. Pero no te preocupes tu dolor no durara mucho.

Aquella anciana se acerca a él, al tiempo que se vuelve en un ser más horrible, un demonio cuyos dientes amenazan con comérselo. Comienza a oírse un sonido extraño, Seiya alcanza a ver un par gigantescas alas negras. Todo se llena de plumas oscuras y ante esto aquel demonio desaparece.

-¡Seiya!- Es la voz de Hyoga quien lo llama.

Asustado se despierta, estaba viendo la televisión junto con los demás, antes de quedarse dormido.

-¿Pasa algo Seiya? –Le pregunta Saori.

-¿Eh? Creo que tuve una pesadilla.

-No más pizzas ni películas de terror de media noche para ti.- Le dice tiernamente Saori.

-Si casi se comió todo el solo, ¿como no va a tener pesadillas?- Dice Ikki

-…Seiya…-Dice Hyoga en un susurro y es que el joven esta dormido en el regazo de Shun.

Todos en especial Seiya lo voltean a ver.

-…era mío y te lo comiste…

Shun se llevo una mano a la boca para no reírse. Todos trataron de reír en silencio para no despertarlo.

-Hermanito, eres tan glotón que hasta en sus sueños le robas la comida.

Todos vuelven a ver la película la cual es de terror, Seiya piensa que tienen razón, el comer tanto y la película le provocaron ese sueño extraño. Por unos instantes contempla a Hyoga y a Shun en el sofá, el peliverde esta acomodando la manta que los cubre. Todos se desviven por cuidarlo, así que no importa si sus fuerzas no son suficientes para proteger al rubio, nadie puede arrebatárselos, por que todos aquí lo cuidan.

-…te lo acabaste todo…-dice Hyoga aun hablando en sueños.

Los ahí presentes voltearon a ver a Seiya quien se encogió en su asiento. Saori le acaricia el cabello mientras Seika mueve la cabeza avergonzada por la reputación de su hermano.

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DANDO PASOS

-Puedo caminar.

Dice Hyoga, que en ese momento se encuentra sentado en una silla de ruedas. Shun lo lleva, aunque sabe que el ruso se está molesto por tener que ir en la silla.

Shun se inclina para atraer la mirada del rubio; iba hacer uso de su arma más poderosa. Cierra los ojos mientras sus mejillas se sonrojan y al abrirlos estos brillan con gran intensidad, mientras con dulce voz dice. –Por favor Hyoga-Kun.

Hyoga se congela. Odia cuando Shun hace eso. Nunca puede negarle nada. Se pierde en los brillantes ojos de su amigo y termina accediendo a todas sus demandas. Así que desvía la mirada tratando de escapar de aquel poder hipnótico. Y con voz suplicante dice. –Pero Shun te juro que puedo caminar.

-Nada de eso.- Lo regaña Seika.- Prometiste que te ibas a portar bien. Además estamos desobedeciendo al doctor. Él dijo reposo absoluto, nada de paseos. Y míranos.

-No lo regañes one-chan.

-No puedo creer que me convencieras. Tú y tu carita de perro sin dueño.

Seika comenzó a jalar la mejilla de su hermano

-Itaiiii!

Saori contempla a Hyoga, que en ese momento deja escapar una ligera sonrisa. El ruso se deja mimar. Aunque no esté de humor, sonríe y bromea. Trata de compensar los días de angustia y preocupación que pasaron mientras estuvo en coma. Pero no es capaz de engañarlos, en esa aparente felicidad, su mirada lo delata. No es tristeza, pero si una gran melancolía. Por eso lo trajo a pasear al centro comercial, a intentar distraerlo. La diosa se acerca y lo abraza. Hyoga se sonroja un poco ante este gesto inesperado.

-¿Saori?

-Es que estoy feliz- Dice mientras lo suelta. –Tengo antojo de pastel de chocolate y fresas.- Y dio unos cuantos pasos hacia delante.

-Vas a engordar -dice Seiya contento. Realmente es muy feliz cuando Saori se comporta como una jovencita normal. Alejada de la solemnidad de diosa.

En una cabaña deshabitada en Siberia.

Danyael contempla a una joven con pequeñas alas que nacen de su espalda. Apenas ayer salio del huevo, y ahora se entretiene jugando con los trozos de cascaron. Sus ojos son azules, señal de que su mente y su cuerpo aun no se han restablecido, una memoria de miles de años es difícil de procesar. Su cuerpo esta produciendo sangre azul y en un intento de protegerse esta ocultando su presencia sellándose tras esos ojos azules. Ella toma un trozo y se lo enseña como preguntando que es.

-Eso, querida, no es más que tu escudo que ha destilado lo que estaba mal en ti. Todas tus heridas, eso es ese cascaron.

Los ojos de Danyael se pierden en los azules de la joven. Su mirada es distinta. Cuando sus ojos son azules es consiente que es vulnerable, tal vez por eso se comporta tan dulcemente, su mirada expresa miedo, confusión y suplica protección. En cambio ahora son serenos y tranquilos.

El ser que salio del huevo, ya no es más esa chica casi humana que conoció, ha dado un paso y ahora realmente es Liluel. Un ángel del exterminio.

La joven se inclina hacia él. Danyael sonríe antes de darle un dulce y pequeño beso en la frente.

Ahora que ha dejado de ser ella ¿que es lo que sucederá?

En el castillo del Valhala, Hilda de Polaris representante en la tierra del gran dios Odín escribe una carta. Es entonces cuando una joven de rubios cabellos entra a la habitación.

-¿Qué haces hermana?

-Escribo una carta a Atena.

-¿Te preocupa algo?

-No, sólo quiero consultarle una duda

-Pues a mi me preocupa Hyoga, hace mucho que no se de él.

Hilda deja lo que está haciendo para centrarse en su pequeña hermana.

-Se que amabas mucho a Hagen. Pero también es cierto que sientes algo por Hyoga.

Fler desvía la mirada, sabe que va a ser regañada.

-Hermana, te has negado a avanzar y Hyoga no puede detenerse, sigue avanzando paso a paso. Si continuas así, él habrá dado tantos pasos que para cuando decidas avanzar te será imposible alcanzarlo. Se habrá perdido en el horizonte.

En isla Kanon Helen sonríe maliciosamente mientras prepara un remedio. Ahora que es bien remunerada por las Flores del Mal, ha empezado a ejercer de curandera y partera en el pueblo. Su abuelo la instruyo bastante. Esta arreglando su casa y hasta se ha dado el lujo de recoger a una anciana que no para de fumar.

-¿Por que estás tan feliz? –Pregunta Ikki

-Por que soy malvada y vengativa.

-Se desquito con un cretino.- Explica la anciana.

-Sí, le di un fuerte laxante junto a sus remedios. –Comenta antes de empezarse a carcajear.

Ikki la contempla extrañado, aquí murió cualquier semejanza que tuviera con su querida Esmeralda

-¿Pasa algo señor caballero?

-Pensaba que eras muy distinta a otra persona.

-¿Otra mujer? –Pregunta la anciana.

-Señor caballero el hecho de que lo ame, no le da derecho a compararme con otras mujeres. Soy muy celosa.

Ikki ni siquiera presto atención a las palabras de la joven.

-Estoy feliz y triste. Feliz por que su amigo está mejor y pronto se restablecerá por completo y triste por que cuando él sane tal vez ya nunca lo volveré a ver.

Ikki de nuevo no dice nada.

-Hay hombres, que no entienden las indirectas por más directas que estas sean.-Dice la vieja.

-Eso es por que el señor caballero no me toma enserio, me ve como una niña.

-¿Como una niña? ¿Con ese par de gemelotas que te cargas?

Ikki ni se inmuto. Pero Helen se puso roja.

-¡Anciana! –Dice molesta y salio a buscar las flores.

Ikki iba a ir tras ella cuando la anciana vuelve a hablar.

-Va ser una pena cuando dejes de venir. Ser joven y bonita es una combinación peligrosa. Y yo soy muy vieja para cuidarla.

Ikki mira un momento a la anciana antes de ir tras Helen. Tiene que reconocerlo. Helen ya no es la pequeña de sus recuerdos.

Por su parte la anciana aspira profundamente su cigarro y sonríe. Sabe que tiene que trabajar muy duro, para que el joven de el paso y la chica se le casara.

En la cascada de Rozan, justo en el lugar donde el maestro Douko solía estar, Shiryu contempla las estrellas. Trajo los restos de su madre. Ha decidido dejarlos aquí pese a que ya casi no viene a este lugar. Pero éste es el sitio de su infancia, donde conoció a las personas más importantes de su vida, donde a pesar de que no hay tumba reza por el alma del maestro Douko, a quien quiso como a un padre. Donde se convirtió en un dragón que atraviesa tormentas. Shunrey se acerca a él, no sabe que es, pero su hermano está distinto y eso le da miedo.

-¿Qué haces hermano?

-No vuelvas a llamarme hermano.

Esto es lo que temía, algo paso, Shiryu ha avanzado, ha dado un paso que lo puede llevar lejos de ella. De pronto el joven se inclina y la besa en la boca. Shunrey está pasmada, del millón de cosas que creía posibles está no estaba en su lista. Se pierde en los ojos azul gris de Shiryu de libra. Por su parte esté sonríe a medida que nota que la chica se pone más y más colorada.

-Es tarde, hay que volver a casa.- Dice ofreciendo llevarla de la mano. –Sabes Shunrey, eres un regalo que los ángeles me dejaron.

-¿Eso crees her… Shiryu? –Dice tomando su mano

-No lo creo, lo se.

Shunrey es feliz. Shiryu ha dado un paso, un paso hacia ella.

-Shunrey, te puedo hacer una propuesta indecorosa.

Si hace un momento la joven enrojeció, ahora realmente podía competir con un jitomate.

-Bueno, no tan indecorosa.- Dice él, al verla. Esto la apago un poco. –Me preguntaba si podíamos dormir juntos.

Shunrei no contesta, aun colorada, solamente puede afirmar con la cabeza.

La luna no brilla sobre Tokio, gruesas nubes se lo impiden. Shun se despierta cuando siente que alguien se mete en su cama. Pero no abre lo ojos, finge dormir pues sabe de quien se trata.

La amazona de largos y rubios cabellos, se quita la mascara cierra los ojos y se duerme. Siempre es lo mismo, algo la molesta, la asusta y viene a refugiarse con él. Está unos días y luego desaparece. Algo le paso y la ha dejado atrapada en el tiempo. June tal vez nunca vuelva avanzar. Pero él ha decidido esperarla y cuando por fin de el paso Shun la sujetara para que no vuelva a caer.

Sentada en un sofá, Saori escucha el rumor del viento en los árboles, mientras sus manos acarician el cabello castaño del joven que se durmió en su regazo. En estos momentos la diosa se cuestiona, se pregunta si realmente no es dos personas, Saori Kido y Atena normalmente conviven armónicas dentro de éste cuerpo. Salvo en esté punto. Si pudiera entregarse libremente a la pasión como cualquier mujer ¿Quien se lo reprocharía? Ni Ikki, ni Shiryu, ni Hyoga, ni Shun. Sólo Atena y este joven de cabellos castaños se lo reprocharían. Sólo este joven que le recuerda a cada momento que ella es Atena y él un caballero. Este joven que tiene más fuerza de voluntad que ella. O que tal vez él sólo sienta el amor de un caballero hacia su diosa.

En la oscuridad, sentada en un sofá, el alma de Saori Kido ennegrece por los terribles celos que siente de Atena. Si al menos pudiera dar un paso hacia la felicidad.

Es una mañana fría y nublada. Hyoga descansa escondido entre gruesas mantas. Se encuentra en ese estado entre dormido y despierto. Puede sentir a alguien durmiendo junto a él. Su calidez y su respiración. Pero sabe que no hay nadie y al despertar lo confirma. Su ángel no está. Tal vez esto es lo que llaman dolor fantasma. Cuando es amputada una parte del cuerpo, los nervios están tan acostumbrados a tenerlo que aun lo sienten. Él aun puede sentir al ángel durmiendo a su lado y eso lo llena de soledad.

-Buenos días. – le dice una joven de rubios cabellos.

Por un instante piensa que aun esta soñando. La joven le sonríe con ternura. Pero Hyoga sigue asombrado. Jamás pensó que ella estaría aquí.

-¿¡Fler!

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1.- Como mi madre estudio enfermería pos he estado leyendo sus libros.

2.-Aquí era donde iba a estar el flash back de en mis horas mas oscuras pero ya ven que es bien largo y aparte quedo mejor.

3.- *Los corazoncitos vuelan. Je-je uno de mis animes favoritos es Fruits Básquet. Si lo han visto sólo recuerden a Tohru y a Kisa (la tigre) en mis fics Shun es como Tohru y mi Hyoga es como Kisa. A la pequeña Kisa sus compañeros de escuela le hacen la vida un infierno al grado que deja de hablar. Se queda bajo el cuidado de Tohru quien se la pasa diciéndole "te quiero mucho". Su maestra le manda una carta en la que le dice que debe de quererse ella misma para que sus compañeros la quieran, pero Yuki explica que él sólo se empezó a querer cuando otra persona le dijo que lo quería y lo único que podían hacer es quererla mucho, ante tanto cariño Kisa vuelve hablar y regresa a la escuela. Episodios más adelante Kisa los visita y le preguntan como le va en la escuela Kisa sonríe tristemente por que la siguen tratando mal ante ese gesto Tohru reacciona y la abraza diciéndole "te quiero un montón" y de ella salen cientos de corazones y otro personaje exclama los corazoncitos vuelan. La relación Tohru-Kisa es algo que abunda en mis fics.

4.-Volviendo hablar del huevo. En Raxephon es en un super huevo donde se oculta o se guarda en espera de un Ollin (orin en pronunciación japonesa) que en náhuatl significa movimiento y también es una palabra que puede significar músico más concreto aquel que mueve los instrumentos. Regresando aquí es una más de las técnicas de sanación que Liluel tiene por ser un ángel. Recordaran que en el capitulo 2 ella esta resplandeciendo eso se debe a que se esta sanando, también sana tomando energía de vida de alguien más, y esta que es cuando el daño es severo. ¿Por qué Hyoga no la encontró en un superhuevo? ¿Qué no estaba tan mal? Pues si estaba muy mal recuerden que se estaba muriendo pero el problema del huevo es que la conciencia se pierde y entre mas se pase ahí más se olvida uno de quien es. Es como una computadora Que se reinicia de aquí a que procese todo lleva demasiado tiempo. Estas habilidades también las tienen los otros ángeles.

5.-Visiten mi metroflog hay un dibujin rapido de Hyoga y Shun y los corazones volando. (^_^) je-je

¿El sueño de Seiya se debió a la indigestión?

¿La bruja que vio es Baba-yaga?

¿Qué va pasar con Liluel Azul?

¿Qué planes tiene Lebalbel?

¿Quién es el señor a quien sirven los ángeles?

¿Ahora que ha llegado Fler que pasara entre ella y Hyoga?

De eso sólo puedo responder que si, era Baba-Yaga, recuerden que tiene una pierna de puro hueso.

Lo que mas me gusto fue poner a mis parejitas, Shiryu y Shunrey durmiendo abrazaditos y a Shun y June durmiendo juntitos. Y a las que les gusta el Shonen ai también vieron a Hyoga abrazadito a Ikki y a Shun y a Seiya (ji-ji). Siempre pongo a mis caballeros muy cariñosos entre ellos, pero así no son los hombres, jolines, por eso buscaba como justificar que sean tan monos y de hay surgió en mis horas mas oscuras. De todos modos les aclaro que aquí todos tienen su querida.

Que sean tan lindos obedece a que esto lo escribe una mujer bien fresa.

Los Takoyaquis son albóndigas de pulpo Tako=pulpo, se supone que son súper ricas pues en todos los animes siempre se están peleando por ellas.

En la próxima entrega

Capítulo 12: Cosas del corazón. La carta de Hilda trae preocupaciones. Shiryu vuelve ya es su turno de consentir al rubio. Pero el Dragón no llegará solo. Parece que la primavera llego a la mansión Kido. Hay novias que atender. Una orden dada en el pasado resuena. ¿Qué sucederá si se lleva acabo? Las heridas del pasado deben ser sanadas.

La serpiente del miedo ha envenenado a Hyoga y por fin se ven los estragos que dejó ¿Cuál es el antídoto para el veneno del Snark? Malvada Baba-Yaga ¿que haces aquí? ¿Por qué nos traes malos augurios? La ángel se recupera oculta tras sus ojos azules.