Capitulo 10
¿Qué es esto?
Han pasado varios días desde el acontecimiento que unió a las 7 princesas sirenas.
-¡Luchia despierta!- Grito la chica de ojos verde manzana mientras le lanza una pero la chica de cabellos ámbares lo único que hizo fue mover una de sus manos tratando de pegarle- ¡Luchia!- Un bufido se escucho para luego la chica sentarse en su cama.
- Voy, voy- Dijo para luego lanzarle otra almohada a la cara, acertando con el impacto, con un suspiro se metió a la ducha pero el agua no salía a pesar de que abría una y otra vez la llave, harta miro hacia arriba y un cubo de agua fría con hielo cayó en su cabeza, soltando un alarido, desde afuera escucho risas -Hanon ¡Me las pagaras!-grito- ¡Y devuélveme el agua!- Poco después el agua salió de la regadera. A los pocos minutos ya estaba lista portando un vestido rosado de tiras y encima una camisa con transparencias de color azul claro poniéndose unas sandalias salió de su habitación, ya que irían comprar ropa para las hermanas y Coco, también unas telas que la princesa de la perla aguamarina quería, mientras las restantes princesas deseaban comprar unas pijamas nuevas por sus nuevas condiciones físicas. Iban caminando cuando vieron un anuncio, se necesitaban empleados para el negocio del señor Maki, la curiosidad les termino ganando abriendo la puerta se encontraron con un ambiente desolador, el piso estaba roto y una chica lloraba cerca de un cuerpo, cautelosamente se acercaron, un suspiro colectivo se escucho por parte de las chicas, no lo podía creer, no le podían creer a sus ojos, Luchia cayó de rodillas empezando a llorar siendo acompañada por las chicas de la perla aguamarina y verde, ese cuerpo era del señor Maki, estaba muerto. La chica que estaba abrazando el cuerpo levanto su cabeza asustada dejando ver sus ojos azules cielo que combinaba con su cabello blanco y un vestido claro.
- ¿Quiénes son?- Las hermanas, Coco y Seira veían con pena la escena. Poco después llego otra chica, eran bastante bonita en verdad, parecían el polo opuesto de la otra muchacha, de cabellos negros ojos fucsias y ropas oscuras, se puso al lado de la otra chica.
- Nakuro ¿Qué le paso a nuestro padre?- La princesa de la perla rosada levanto su mirada impresionada, ¿Ellas son sus hijas? Se pregunto, según lo que entendía era que Nakuro era la chica de cabellos blancos.
- Lo mataron, cuando estaba sirviendo a dos clientes... estos resultaron ser del Karakuri– los ojos de la otra muchacha se pusieron como platos, como pudo Luchia se puso de pie siendo ayudada por Seira.
- ¿Qué es eso del Karakuri?- Su voz salió ronca, la chica de cabellos negros volteo hacia ella impresionada para luego verla furiosa, acercándose vio a la princesa a los ojos, viendo real tristeza en ellos, la chica tomo aire antes de hablar.
- Una banda de criminales... nuestra madre primero, luego nuestro padre- Traicioneras lágrimas salían de sus ojos fucsias.
- Padre...- De repente la puerta se abre dejando ver 3 personas, eran Kaito, Hippo y Nikora, todas dieron un salto, una cara de sorpresa tuvieron los recién llegados.
- Maki...- Dijo la "hermana" de la princesa de la perla rosada acercándose al cuerpo inerte, lo movía de un lado a otro a ver si respondía, lagrimas salían de nuevo, como si no creyera lo que veía, unas nubes se pusieron en el cielo, como si supiera lo que ocurría. Esa triste tarde nadie dijo nada.
Después de que recogieran el cuerpo el ambiente era negro, Nikora lloraba desconsoladamente todos los esfuerzos de calmarla eran en vano; Kaito estaba perdido en sus pensamientos, en sus ojos se veían miles de sentimientos. La chica de cabellos amarillos no sabía cómo acercarse.
- Kaito- Un susurro salió de sus labios, en seguida él se levanto sus intenciones eran claras, quería irse, pero inconscientemente cogió su muñeca impidiéndoselo, él la volteo a ver- Tranquilo –Dijo ella para llevárselo hasta la cocina- Esto…- Apretó sus labios como si quisiera retener sus propias lagrimas- Esto pasara- El chico en un ataque de ira jalo su mano.
- ¡Tú no sabes por lo que estoy pasando! -Grito, aparto su mirada viendo al horizonte.- Él era para mí un amigo en quien confiar, fue el quien me dio mi primer empleo, siempre animándome… –Dijo con su voz llena de nostalgia
- Siempre viéndole lo positivo a la vida, y muchas cosas más ¿no?- Terminando por él, las lagrimas empezaron a salir- El señor Maki estará muy feliz en el cielo, siempre estará vigilando a sus seres queridos, así que no te preocupes, ¿vale? –una sonrisa cálida apareció en su rostro, una tranquilidad sintió el chico al verla, de forma inesperada él la abraza.
- Gracias-La chica sorprendida siente agua en su cuello, eran lágrimas de él, trataba de ser fuerte pero no podía.
…
Pasaron los días así llegando el día de enterrar al señor Maki, muchos lloraban, mientras la princesa de la perla rosada sentía un fuego que parecía que la quemaba por dentro.
A los días el sentimiento de este acontecimiento fue minimizando, Kaito se veía un poco desanimado en la preparatoria, pero nada se puede hacer respecto a los sentimientos de otros.
- Señorita Nanami...- Despertando de aquel trance la chica presto atención a la profesora- por favor si no esta interesada en mi clase se puede retirar...- la chica niega con la cabeza, en la clase trato de estar lo más pendiente pero su cabeza parecía estar en otro mundo; llegada la hora del descanso subió a la terraza del colegio, allí se quedo recostada mientras veía el cielo azul despejado, su mente divagaba en las palabras de la reina del agua que le había dicho unos días atrás...
…
Después del sepulcro del señor Maki, fue a la playa con las demás sirenas, estando apartadas de las personas sus collares empezaron a brillar, dejando ver a la deidad del agua.
- Princesas sirenas, protectoras de los mares, un nuevo mal se acerca deben de proteger a humanos como sirenas. Su canto no bastara para protegerlos, deberán conseguir el apoyo de los 7 panthalassas...- Las chicas habían quedado anonadas ante la información
- ¿Quiénes son?- Cuestiono la princesa de la perla verde siendo interrumpida por su compañera de la perla rosa
- Uno es Kaito Domoto eso es seguro, otro puede ser Lixto, pero ¿y los otros? –la deidad suavemente asiente.
- Deberán encontrarlos, además de controlar los nuevos poderes heredados- Quedando dudosas ante las palabras de la reina, la reina pareció meditarlo antes de hablar- Al abrir el libro, nuevos poderes surgieron en ustedes, descubrirán con el paso del tiempo a que elemento corresponde.
- ¿Que pasara cuando encontremos todo lo dicho? –pregunto la chica de cabellos amarillos.
- Vendrá una guerra por el poder, tendrán que jugar por el bien del pueblo... Tendrán que ganarlo a cualquier costo ya que si no lo hacen la oscuridad dominara todo el mundo. El tiempo corre así que tendrán que hacerlo lo más rápido posible.
- De acuerdo, no quiero ver este mundo lleno de oscuridad.- La reina sonríe antes de desaparecer nuevamente.
Carcomiendo su cabeza seguía pensado en el tema de los elementos y de los panthalassas, sonó el timbre de final del descanso, con un suspiro se levanto para devolverse a su salón, las horas pasaron para luego sonar el timbre de final de la jornada recogiendo sus cosas se dirigía a la salida donde las chicas la esperaban. De reojo observo a Kaito tumbado sobre el puesto, mínimo se durmió, soltando un suspiro se acerco suavemente lo sacudió a ver si se despertaba pero no había movimiento alguno, encontrando una botella de agua no dudo en tomarla para echársela por la cabeza, se sorprendió al ver que uno de sus mechones se coloraba a un rojo cereza, muy raro en realidad, sus ojos se abrieron rápidamente, ella asustada dio un paso hacia atrás.
- ¿Que paso?- sintió las gotas en su cara, tocándose el cabello, palpándolo varias veces- ¿Me echaste agua?- Asintió- Dios- Se tapó la cabeza con una toalla que traía en su bolso, la chica aun seguía impresionada- Por favor no cuentes esto y no lo vuelvas a hacer- La chica volvió a asentir, el chico suspirando la dejo sola en el salón.
A los pocos segundos ella reacciono, cogiendo sus pertenencias salió del colegio, encontrándome con las chicas.
Iban caminando por la playa cuando mucha gente empezó a correr y gritar desesperadamente.
- Vengan, vengan que quiero jugar con ustedes- Unos tentáculos gigante cogían a las personas, volteando a ver se encontraron con la diablesa de Gaito, Eriru quien controlaba a un pulpo gigante.
Las chicas asintieron, corriendo para detrás de unas rocas se convirtieron en su forma de cantantes.
- ¿Qué haces Eriru?
- Vaya las princesas, ahora sí es hora de jugar- El pulpo lanzo sus tentáculos hacia ellas para agarrarlas pero alcanzo a ser esquivado hasta que Luchia dio un paso en falso y la cogió, sus ventosas eran tan viscosas además que arañaban, haciendo que la chica se quejara.
Las chicas se preocuparon por la princesa siendo distraídas, con esta oportunidad el pulpo a todas las cogió- Jajá ahora si van a tener el placer de estar con el maestro Gaito por siempre.-Dijo bailando, Seira la vio con fuego en sus ojos.
- Claro que no...- Se veía la determinación en sus ojos naranjas - Nosotras no somos trofeos para que alguien venga a cogernos para su "maestro", nadie nos manipulara, ni a nosotras ni a los seres de nuestros hogares- Una luz naranja salía de Seira.
- ¿Ah?, ¿Entonces que harás para que eso no suceda?- Seira quería liberar a sus amigas, luchando como una vez las demás lo hicieron por ella, un grito se hizo presente haciendo que la luz que la rodeaba se hiciera más potente, en molusco las soltó, Seira estaba en el cielo; Eriru veía con asombro a la pequeña- ¡¿Qué?!- La luz se apagó dejando ver dos alas en su espalda, parecidas a las de una mariposa monarca, ella portaba un vestido naranja claro que se agarraba al cuello, en la cintura la falda iniciaban debajo de un cinturón ancho de un naranja rojizo; del cinturón se desprendía un lazo lleno de mariposas, que partía del lado derecho hasta que le llegaba a la esquina inferior izquierda del vestido, portaba unas sandalias caña alta con un pequeño tacón que era acompañado con mariposas, un guante que se cogía con una tira el dedo corazón, dejando sus dedos libres, sobrepasando el codo, su cabello estaba cogido en forma de cascada.
- Aullido de lobo- la silueta de un lobo apareció a los pocos segundos aulló las ondas que creo hizo que el calamar se cayera, lo mismo Eriru- Garra de lobo- Este atacaba al molusco, hasta que el molusco maltratado huyo, yéndose al fondo del mar.
-¡Oye que haces!
- Tentáculo del mar- Un tentáculo se elevó cogiendo a Eriru, Seira le daba vueltas a su dedo, haciendo que el tentáculo también lo hiciera.
- ¡Odio esto!- Dijo para luego desaparecer.
Seira descendió, todas la miraban sin podernos creer que era un hada, en eso apareció la reina del agua.
- Bien hecho princesa del océano indico, Seira, tu elemento descubierto fue los animales, podrás controlar, animar o crear a cualquier animal vivo, extinto o mitológico- Desapareció al terminar de decir las palabras. Todas abrasaron a Seira des-transformándose se fueron a casa donde celebraron su triunfo. Pero al llegar Nikora las regaño por lo tarde que era; el resto del día se la pasaron haciendo sus deberes para luego irse a dormir, las chicas decidieron dormir en el hotel, mañana seria otro día agotador pensó antes de entrar al mundo de Morfeo.
