N/A: Siento subir tan tarde... Mal día... Espero que disfrutéis el capítulo... Mañana respondo a los comentarios, que ahora me caigo de sueño, espero que me perdonéis... Besos

CAPÍTULO 11: UNA FAMILIA

Los pocos avances que había hecho Blaine en sus relaciones sociales se vieron truncados por su encuentro con Cooper. Otra vez pasaba la mayor parte del tiempo solo y no hablaba con nadie. Todos los chicos lo notaban raro pero no sabían el motivo. Tampoco se atrevían a preguntar, se había comprobado que con el moreno era mejor dejar que fuera él quien se lo contase. Kurt había guardado el secreto. El castaño estaba desesperado, así que consideró que ya era hora de pedir ayuda a alguien en quien confiaba mucho. Cuando llegó la hora de la cena de los viernes, les contó a Carole, Finn y Burt todo lo acontecido, sin omitir ninguna información.

– Ese chico lo que necesita es amor. ¿No tiene a nadie que le de cariño? – Quiso saber Carole.

– Creo que no. – Respondió el menor.

– Entonces lo que necesita es una familia. – Comentó su hermanastro.

– Genial... No lo había pensado. ¿Dónde puedo comprar una? – Dijo el ojiazul irónicamente.

– Lo que quería decir, es que quizá pueda formar parte de la nuestra. Al fin y al cabo, nosotros la hemos formado hace poco y de la nada. – Dijo el más alto.

– No es mala idea. ¿Está ahora en Dalton? – Quiso saber Burt.

– Si. – Dijo Kurt.

– Mañana vais los dos y le ayudáis a preparar las cosas para venir aquí el fin de semana. Haced planes para integrarlo con vosotros. No lo dejéis solo en ningún momento. Sacaré del garaje los sacos de dormir y los colchones. Podríais invitar a Puck y hacer una pijamada de hombres o algo por el estilo... Lo que sea.

– Gracias Papá. – Su hijo le sonrió sinceramente. El padre se alegró de que su pequeño tuviera un corazón tan grande, exactamente igual que su madre.

Al día siguiente, Finn y Kurt llamaron a la puerta de la habitación que compartía el castaño con Blaine. Éste abrió la puerta y se sorprendió al ver a los dos chicos. El moreno estaba en pijama y tenía los ojos hinchados, dejando ver que había estado llorando.

– ¿No tendrías que estar en casa? – Quiso saber el ojimiel.

– Vine a buscarte, tú te vienes con nosotros a pasar el fin de semana. – Dijo el ojiazul alegremente.

Antes de que Blaine se diera cuenta, los otros dos chicos habían entrado a la habitación. Finn cogió una bolsa y se fue al baño para llenarla de los productos de aseo del moreno. Kurt abrió el armario y rebuscó entre las ropas lo que le parecía más adecuado y lo fue metiendo en una maleta. El menor se resignó y empezó a recoger su portátil, móvil y libros de texto para hacer los deberes. Cuando todo estuvo listo, los tres se dirigieron al coche para ir a la casa de la familia Hummel-Hudson.

Al llegar, Carole les recibió dándoles un beso y un abrazo a los tres. Blaine parecía un poco incómodo ante esa muestra de cariño, pero todos decidieron ignorar el gesto. Burt por su lado le estrechó la mano. Poco después llegó Puck y anunció:

– Hoy hay tarde de chicos. Kurt, esta vez vienes con nosotros porque no hay tarde de chicas. Brit está enferma, San se queda cuidándola, Cedes se fue a visitar a su hermano, Tina tiene algo familiar, Quinn está de mudanza y Rachel, no sé porque desconecto cuando habla. No haremos nada raro. Bolera, cine y helados en el centro comercial. No os pregunto a ninguno de los tres si venís, es obligatorio.

– Ok. ¿Qué hacemos hasta entonces? – Preguntó el ojiazul.

– ¡Mario Karts! – Gritaron al unísono los dos estudiantes del McKinley.

Dos horas después...

– Rápido, tira esa tortuga azul, que si no nos vuelve a ganar...

– Casi llego a la meta... no os va a dar tiempo...

– Creo que he tardado demasiado...

– ¿Cómo puede ser que le haya dado justo al cruzar la meta?

Kurt, Puck y Finn estaban frustrados. Blaine era muy bueno en ese juego y no les daba tregua. Había ganado todas las partidas.

– Si no hubiera tardado tanto en tirar la tortuga... – Se lamentó el ojiazul.

– La comida casi está. Poned la mesa. – Pidió Carole desde la cocina. En menos de un minuto, los chicos apagaron la consola y se fueron al comedor.

Cuando todos estuvieron sentados a la mesa, la mujer comenzó a servir la comida en los platos y comenzaron a comer.

– ¿Te gusta Blaine? Si no puedo cocinar cualquier otra cosa para ti... – Dijo la mujer cariñosamente.

– Está riquísimo, de verdad. Hacía mucho que no comía comida casera... – Respondió el joven.

– Aquí, siempre que lo necesites, tendrás un plato y una cama. – Añadió Burt.

– Muchas gracias, por todo. – Dijo el ojimiel sinceramente.

Ya en la tarde, los cuatro se dirigieron al centro comercial. Cuando llegaron, Mike y Sam ya habían llegado. Puck agarró los hombros del menor y dijo:

– Chicos, éste es Blaine. Ellos son Mike y Sam. – Señaló a los chicos. – Son buenos chicos, aunque están como una cabra...

– Le dijo la sartén al cazo. – Mike bromeó mientras tendía su mano al moreno. Luego fue Sam quien lo saludó.

– Artie se retrasará un poco. Su madre no lo puede traer antes. – Informó el rubio.

– ¿Lo esperamos comiendo helado? – Sugirió Finn.

– ¿Siempre piensas en comer? – Quiso saber Kurt.

– ¿Votos a favor del helado? – Preguntó Puck. Todos los chicos menos el castaño levantaron la mano. Así que se fueron allí.

Una vez se sentaron y tenían todos sus helados, comenzaron a charlar sobre temas triviales y cotilleos del McKinley. Después de un rato, la conversación se centró en el moreno.

– Blaine... Todos aquí cantamos y bailamos... Bueno, más o menos. – Dijo Sam dirigiendo su mirada a Mike y Finn. – Pero no sabemos de lo que tú eres capaz. ¿Te enfrentarías a nosotros en una batalla de baile en las recreativas?

– Yo ni lo intento. – Añadió Finn.

– ¿Por qué no? – Preguntó el moreno.

– Soy malísimo bailando.

– Quizá yo soy peor, eso no lo sabes.

Finn le dedicó una mirada incrédula al ojimiel hasta que éste confesó.

– Vale, no soy tan malo. Pero te aseguro que Mike y Sam me ganan, los vi en los Sectionals.

– ¿Estuviste allí? No te vi cantar ni bailar. – Dijo el rubio desconcertado.

– Estaba en el público. – Matizó Kurt. – No es un Warbler, aunque sea un amigo de los Warblers.

Después se fueron a las recreativas y realizaron la batalla de baile. Finn quedó el último y ganó Mike. Sin embargo, Blaine consiguió ganar a Kurt y Sam. Cuando Artie llegó, se fueron al cine a ver una película de acción. El moreno se integraba poco a poco con los chicos y, para felicidad del castaño, parecía tener una gran conexión con Mike y Sam.