Hola…Espero estén de excelentes ánimos el día de hoy, por aquí me pase una vez mas para dejarles la actualización, estoy tratando de actualizar cada semana si se me es posible. Antes de hacerlo quiero agradecerles por el apoyo que me han brindado durante todo lo que va de la historia y por la paciencia que me han tenido. Bueno y sin extenderme mas les dejo la actualización.

Cáp. 11: Conflicto

- Si tienes problemas con Inuyasha, puedes ir a mi casa – Ofreció Sango caminando al lado de su amiga, ambas paseaban por la ciudad.

- Gracias, pero mi familia vendría conmigo y no quiero que estén en peligro, ni tu ni tu familia

- Entiendo – Aceptó - ¿Y que pasa con Inuyasha?

- Nada

- Mira, Inuyasha es algo…bueno frío – La verdad no encontraba otra palabra - Pero eso no siempre quiere decir que sea indiferente a las cosas a su alrededor…

- Tu lo debes conocer mucho – Respondió cortante, cosa que su amiga no notó.

- No necesitas hacerlo para notarlo – Siguió la chica - Como sea, ¿Qué tal si te quedas en mi casa hoy?, así respiras otro aire, y tu familia es bienvenida también, mi padre esta de viaje pero creo que mi madre y yo no la libramos bien – Sonrió.

- Lo pensaré; ya es tarde, lo mejor es que me vaya…Miroku ira por mí…

- Te acompaño

El camino recorrido no fue mucho, pero hubiera sido menos si Kagome aceptará que Sango la llevara, pero el caso es que ella pensaba que tal vez pesaba demasiado para ella…cosas de chicas. Antes de llegar al camino se encontraron con…

- Hola Inuyasha – Saludó Sango - Bueno yo me voy yendo…adiós Kagome…adiós Inuyasha…

- Miroku no pudo venir, llevó a tu madre a comprar víveres y se tarda, van en auto – Se giró de espaldas y Kagome comprendió, con su ayuda subió tras el

Llevaba casi una semana en casa de Inuyasha, desde que habia decidido no marcharse, a pesar de ello, no se hablaban, ni siquiera se miraban o encontraban, cuando ella bajaba a desayunar, el se marchaba y no regresaba quien sabe hasta cuando, el ambiente era tenso cuando ambos estaban en la casa.

El viento le daba en el rostro; por lo que sabia no faltaba mucho para llegar, pero de improvisto Inuyasha varió en su camino, se habia desviado, ¿Para donde iba?

- ¿Qué sucede? – Se atrevió a preguntar

- Sujétate firme, Sesshomaru viene tras nosotros – Avisó aumentando la velocidad.

- ¿Qué? – Habló en voz baja pero que el escuchó.

- No debe saber donde esta la nueva casa – Habló Inuyasha - Antes vivíamos en otro lado, iba diario, esta casa es nueva, si la encuentra habrá problemas…

- ¿A dónde vamos? – Preguntó aferrándose al cuerpo de él.

- Lejos, debo enfrentarlo – Kagome se quedo muda, estaba asustada ahora si… ¿Y si le sucedía algo?

- ¿Y si te pasa algo? Lo mejor es que lo perdamos

- No puedo perderlo yo solo, aquí esta bien – De inmediato se detuvo en medio de un claro, los árboles les rodeaban aun; bajó a Kagome y la dejó tras el - Ya llegó… - El ambiente estaba quieto, calmado, todo parecía normal - ¡Sal de una vez!

- ¡Pensé que querías jugar! – La voz inundó el lugar, acto seguido apareció frente a ambos a una distancia prudente - Hola Kagome, te ves deliciosa el día de hoy…tu por el contrario hermanito das lastima – Se burló como siempre lo hacía - ¿Qué no piensas decir nada?...bueno tal vez te quieras ir y dejarme hablar con Kagome, estoy seguro que a ella le agrada la idea…

- Nada que tenga que ver contigo me agrada – Osó responder tras Inuyasha.

- Oh…me has herido cariño – Dijo lleno de sarcasmo - ¿Y a donde iban, una cena romántica, un paseo bajo la luz de las estrellas? Que lastima que venga a hacer mal tercio…aunque podemos echar a este y tú y yo…

- Deja de hablar tonterías Sesshomaru – Interrumpió Inuyasha - A ella no le interesas en lo mas mínimo…

- ¿Y tu si? – Le preguntó - Tú eres muy poco hombre como para satisfacerla

- ¿Y tú si puedes hacerlo? – Controló la sangre que hervía por sus venas, no debía darle gusto, pero ese bastardo no hacia mas que provocarlo.

- Tu que crees, por algo Kikyo siempre fue donde mi, ¿O cuantas veces la tuviste desnuda hermanito? – Sonrió Sesshomaru mientras caminaba de un lado a otro - Solo una vez y esa noche fue donde mi primero…lo siento siempre fuiste el segundo plato…

- Ella fue demasiado inocente y se dejo enredar por ti Kagome no lo es – Afirmó Inuyasha apretando los puños de sus manos.

- Lo se, ella es mucho mas apasionada, por eso es que no puedes manejarla – Agregó Sesshomaru - Y por eso será mía

Quedó espantada en cuanto escuchó la voz de ese hombre justo en su oído tras ella, ¿Cuándo habia llegado ahí?. Lo siguiente que ocurrió, lo vio casi en cámara lenta. Inuyasha se giró de su lugar y saltó sobre ella, se agachó de inmediato, como por inercia y el estruendo tras ella reveló el golpe de Sesshomaru contra un árbol

- Kagome muévete – Escuchó la gutural y escalofriante voz de Inuyasha, se levantó con avidez y corrió al otro extremo.

- Cuando aprenderás que jamás podrás conmigo – Lo tomó del torso y lo lanzo hacia arriba, con rapidez saltó y le propino un golpe en el vientre que lo disparó hacia el suelo, el golpe agrieto la tierra bajo el.

- ¡Inuyasha! - ¡No, no, eso no podía hacer! ¿Qué demonios hacia?, la verdad no se le ocurría, interferir no era muy buena idea, la policía por obvias razones no era una opción.

- Lo lamento Sesshomaru pero no soy el mismo de antes – Se levantó con agilidad y se lanzó hacia su hermano.

La pelea que se desarrolló frente a sus ojos fue absolutamente increíble, lo sucedido en el callejón fue nada con lo que sucedía ahora. Los golpes, los saltos eran descomunales, todo sucedía tan rápido que ni siquiera podía ubicarlos, solo los llegaba a divisar cuando uno de los dos caía o cuando el uno sostenía al otro. En un instante ambos se separaron y quedaron a un extremo el uno del otro. Miró a Inuyasha y pudo ver la furia en él, su palidez ahora se hacia mas presente, las venas en sus antebrazos era mas notorias, sus ojos eran de un dorado intenso y abrasador, sus uñas eran mas largas, y de sus labios sobresalían un par de colmillos; pero a pesar de su apariencia el terror no la invadió, lo que si la asustó fue ver la manga de su camisa manchada de sangre y una comisura de sus labios manchada por el mismo liquido; antes de poder ver al otro la pelea inicio de nuevo.

No sabia que hacer, en varias oportunidades le tocó correr por el lugar, tratando de evitar un golpe, porque ambos caían hacia el mismo lugar, no distinguía quien golpeaba a quien, estaba asustada por Inuyasha…

De un momento a otro Inuyasha cayó al suelo casi a su lado, de su vientre salía sangre, tanta que su camisa tenía todo el frente manchado y un charco se empezaba a formar, pero como las otras veces, en esta ocasión no pudo ponerse de pie. Sin pensarlo corrió y se inclinó a su lado…

- Inuyasha – Lo llamó, pero este no hablaba nada y tenía sus ojos cerrados - ¡Inuyasha! – Estaba ahora si desesperada que se suponía que hacia ahora, ¿Cómo lo ayudaba? - Despierta…

- Ups…creo que me pasé – Se excusó falsamente Sesshomaru - Pobre, en fin, no debió enfrentarme

- ¡Eres un maldito desquiciado! – Le gritó con las lágrimas a punto de salir de sus ojos - Es tu hermano, es mas importante una mujer que jugo con ambos que tu propio hermano…

- Oh, veo que ya sabes de Kikyo – Dijo sin un mínimo de quiebre en su voz - Mira cariño, hagamos algo, déjame acabar con él y podemos irnos, yo si te puedo enseñar que es un verdadero hombre…

- No lo tocarás – Con valentía se paró frente al cuerpo de Inuyasha, por estupido que sonara, se enfrentaría al otro, no dejaría que tocara a Inuyasha.

- Ni te darás cuenta cuando lo haga – Y en menos de un segundo estuvo frente a ella - No quiero matarte en el proceso, no aun – La tomo de una mano la cual apretó fuertemente - Hueles demasiado bien – Pasó su rostro por el cuello de ella y aspiró su aroma.

- Déjala – Masculló desde el suelo, tratando de levantarse.

- Inuyasha – Intentó moverse pero le fue prácticamente imposible, Sesshomaru la tenía inmóvil con sus manos.

- Tu olor es…, tu sangre es tan…quiero que sea mía – Susurró, con una mano inclinó el cuello de Kagome hacia atrás, sin esfuerzo alguno la inmovilizó, imposibilitándola de movimiento.

- Déjala - ¡Demonios!, no podía pararse, la herida en su vientre era muy grande y no podía moverse - ¡Déjala Sesshomaru!

- No te dolerá, solo un poco – Abrió su boca y los colmillos sobresalieron de su boca.

Cerró sus ojos con miedo, pavor de él, el la mordería, y aunque sonaba extraño nunca se imagino en esta situación, pero si la habia soñado, en cierta ocasión, días luego de la noche en el callejón.

- ¡No lo hagas! – Clamó Inuyasha desde el suelo, arrastrándose para llegar a la pareja.

- Déjame… - Forcejeó Kagome pero no se movió ni un centímetro, los colmillos rozaron su piel, cerró sus ojos… ¡Quería despertar!...de repente se sintió libre.

- ¿Kagome estas bien? – Preguntó Sango sacudiendo de los hombros a su amiga.

Solo asintió con un movimiento de cabeza, miró tras su amiga y vio a Sesshomaru en el suelo, inconciente y Miroku estaba cerca de él, a su mente como un rayo vino Inuyasha, apresurada se giró y de nuevo se inclinó a su lado…

- ¿Inuyasha estas bien? – Estaba preocupada, por él.

- ¿Tu lo estas? – Rebatió el.

- No seas tonto, tu estas herido

- Jajaja – Rió con ganas sorprendiendo a los presentes - Estoy bien Kagome…

- Créale se le ve de buen humor – Afirmó Miroku llegando donde ambos - Lo mejor es irnos, Sango lleva a Kagome…

- ¿Cómo llegaron? – Preguntó Inuyasha mientras Kagome y Sango limpiaban su herida.

- Sango sintió la presencia y me buscó en casa de la hermana de la señora Higurashi, quiso ir donde ella, yo quien soy para oponerme, por cierto tu madre y hermano se quedaron allá – Avisó Miroku.

- No te preocupes mi mamá esta vigilando la zona – Informó Sango al ver el rostro de preocupación de los otros dos - No te muevas Inuyasha…

- Duele…

- Que tonto – Sango sonrió y continuó la tarea, Kagome no pudo evitar…

- El caso es que, Sango fue por mí y luego los alcanzamos allá, algo tarde

- Llegaron en el momento exacto – Dijo Inuyasha, las dos chicas terminaron de de curar las heridas de él, y este finalmente tomo asiento en la cama - El idiota de Sesshomaru…

- Lo sabemos – Dijeron los tres al unísono.

- Yo debo de irme, no te preocupes Kagome cuidaré a tu madre y a Souta – Le aseguró Sango para luego marcharse.

- ¿Qué sucederá con Sesshomaru? – Preguntó Kagome una vez que estuvieron los tres.

- Despertará algo confundido – Habló Miroku - Aun así tenia una gran herida en su costado, es posible que necesite un par de días para recuperarse

- ¿Tu también? – Preguntó Kagome.

- La herida de Sesshomaru es mas grave, pero aun así su modo de alimentarse le da un poco de ventaja, por eso no cayo derrotado mas pronto – Explicó el ojiazul.

- ¿Modo de alimentarse? – No estaba entendiendo nada, que no podían hablar en términos más conocidos, o al menos explicarle en lugar de confundirla.

- Hay dos tipos de sangre para nosotros humana y animal, la humana ofrece mucha mas fuerza, la animal satisface nuestras necesidades – Explicó esta vez Inuyasha - Sesshomaru se alimenta de sangre humana, nosotros de animal…por eso es mucho mas fuerte que nosotros…

- Ya veo – Aun habia dudas rondando en su cabeza y quería librarse de ellas - ¿Por qué Sesshomaru me busca a mi?

- Eso…es mejor que Inuyasha te lo explique; los dejo, buenas noches…

El tan común silencio inundó la habitación, lo único que lo interrumpía era el repique de los leños ardiendo en la chimenea de la habitación de él. Inuyasha se levantó de su cama fue hasta su minibar y se sirvió un trago, por alguna razón sabia que el día de esa plática llegaría.

- Inuyasha tomaste analgésicos; licor y medicamentos no hacen una buena combinación – Le reprochó Kagome.

- No tienes porque cuidarme tanto – Dejó el trago a un lado, prestándole atención lo que ella le decía, no le sucedería nada, pero para que contradecirla.

- Tú lo haces y tampoco tienes porque hacerlo – Lo miró caminar de nuevo hasta pararse frente al gran ventanal, y por largo tiempo el no dijo nada, pensó que aun no quería hablarle acerca de…ese…tema - ¿Bebiendo sangre humana derrotarían a Sesshomaru?

- Es lo mas posible – Respondió sin mirarla.

- ¿Alguna vez bebiste de hu…

- Los primeros años lo hice – Contestó de inmediato - Mate a muchas personas y por mas que quise evitarlo no pude, la necesidad era mas fuerte, cuando tenia hambre el solo oler la sangre humana era un aliciente para atacar; eso fue hasta que conocí a el anciano Myoga y a Miroku, ellos me enseñaron a alimentarme de animales, no era lo mismo pero al menos no moriría de hambre, luego me acostumbré, ahora el olor de la sangre no me afecta para nada, puedo estar cerca de un humano sin ningún problema…

- Si te alimentas de uno, si tomas sangre humana crees que puedas acabar con Sesshomaru – Preguntó.

- Es posible, aun así no atacaría a un…

- Bebe de la mía – Interrumpió de inmediato, la mirada de el se enfocó en ella con el ceño fruncido.

- ¿Sabes lo que estas diciendo?, eso es una verdadera locura – Esa niña si que salía con una cada cuanto, que simplemente lo hacían exasperar.

- Todos los recientes ataques de Sesshomaru en parte son provocados por mi, si esta aquí es por mi y se alimenta en su estadía, además esta poniendo en peligro mi familia y a ustedes, si tu bebes de mi sangre puedes acabar con él y problema solucionado – Comentó con algo de entusiasmo.

- En verdad no sabes lo que dices, las cosas no son tan sencillas como eso – Le dijo con enfado - No beberé de tu sangre…

- ¡¿Por qué no? – Ahora ella era la enfadada.

- Acabaré con Sesshomaru, de eso no te quepa la menor duda, pero lo haré sin beber de tu sangre - El solo imaginarse bebiendo la sangre de ella era…muy…Argggg.

- Pero, no podrás, tu mismo dices que el es mucha mas fuerte que ustedes dos – Le recordó Kagome - ¡Acepta!, como un demonio Inuyasha, ¡Hoy estuviste a punto de morir, por defenderme ¿Cómo crees que me sienta si algo les pasa a ustedes?, ¡Quiero ayudar, si esto es por mi culpa quiero ayudar!

- Ayuda manteniéndote lejos de él, así me ayudarás – Su voz sonó fría y parca, le heló hasta los huesos - No convirtiéndote en mi cena...

- Argggg, sabes bien que ese no es tu problema – Estaba enfadada y estaba hablando sin pensar las cosas ¡Pero al demonio todo! - El problema es que sea yo, lamento no tener la sangre azul para su distinguido paladar, tal vez si fuera Sango no estarías tan quisquilloso…

- ¡¿Sango? ¿Qué tiene que ver ella en esto? – ¿Y ahora ella de que hablaba?.

- Que tal vez si fuera ella la humana, no tendrías problemas en beber de su sangre – Espetó Kagome.

- No tiene que ver con eso y lo sabes… ¡Demonios! Esto se esta saliendo de curso – Dijo Inuyasha - Si no bebo sangre es porque no quiero volver a esa etapa, si bebo de tu sangre es posible que te mate, porque me sea imposible controlarme… ¿Dime no pensaste en morir?

- Dijiste que no tenías problemas con la sangre humana, pero si es conmigo te descontrolas, si es con otra personas te podrías controlar muy sencillamente ¿Verdad? – Estaba furiosa, ¿Por qué?, no sabía.

- Es posible, voy a pensarlo, le diré a Miroku que busque sangre, en un hospital, creo que se puede comprar, así no habrá ningún muerto – Dio Inuyasha el asunto por terminado, él no bebería de su sangre, primero muerto - Mañana le diré a Miroku que empiece a buscar en todos los hospitales, quieres que solucione el problema de Sesshomaru, no te preocupes te quitaré ese problema… ¿Ahora estas contenta?

Quedó atónita por el modo en que el le habló, jamás perdía el control pero al parecer la faceta de un furioso Inuyasha era la que menos le gustaba, aun así no se dejaría callar tan fácil, era la primera vez que discutían de manera tan acalorada y no detendría la discusión hasta no recriminarle cada una de las cosas que la estaban molestando últimamente, ¡Punto!

- No lo estoy – Habló "calmada" - ¿Cuál es mi problema?, no tengo lepra, o alguna enfermedad ¿Sabes?

- ¿Y ahora de que hablas? – Preguntó fastidiado, ella lo haría volar de sus casillas.

- Si… ¿Cuál es el problema con mi sangre?

- De nuevo con eso, mira te lo diré una última vez, no beberé de tu sangre, no lo haré – Sus palabras salieron lentamente, como si le estuviera hablando a una niña pequeña o a una retrasada mental.

- ¡¿Por qué? – Se sentía frustrada, ahora que pensaba el siempre se alejaba de ella, como si tuviera alguna clase de enfermedad contagiosa, y ella no quería eso.

- ¿¡Quieres saber por qué! – En un segundo estuvo frente a ella, la aprisionó de las muñecas y la miró fijamente a los ojos - Pues esta bien, te lo diré…

Continuara****************************************

¡Ahh!... Cabe decir que eso no fue mi culpa, es solo que Inu debería de hablar mas rápido no darle tanta vuelta al asunto… En fin no es mi culpa que deban de esperar hasta la próxima para saber que dirá Inu… En fin… Espero les haya gustado este capitulo… Trataré de no tardarme demasiado… Un abrazo… un beso… Bye!...