Autor: SoulMalady.

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para AlexLopezGua, Gabriela Cruz, Hime-Sora, Ring. Black, Kuroneko1490, Violet Stwy, jessyriddle, NightmareRebel, Darren's Loveeer, lisicarmela, Nozomi Black, Motter, kasandra potter, Lily Dangerous Black y a todos los que se toman el tiempo para leer.

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Capítulo XI.

El espectáculo de fin de año no era nada de lo que burlarse. Todos los estudiantes de la escuela se reunieron en el auditorio principal, donde los asientos eran lujosos, el escenario fue montado y las cortinas estaban hechas de un real terciopelo púrpura. Decir que Scorpius estaba nervioso era quedarse corto, de hecho.

"¿Harry?", apenas podía susurrar a través de su seca garganta.

Harry le sonrió empáticamente y se arrodilló para encontrarse con los ansiosos ojos y las mejillas sonrojadas de Scorpius. "Lo harás bien", le aseguró el profesor a su estudiante. "Te ves bien, amigo. Estaré justo aquí contigo".

Scorpius dejó de lado las lágrimas que se estaban asomando por sus ojos.

Harry apretó las manos de Scorpius entre las suyas, tratando de tranquilizarlas. "¿Qué es lo peor que podría pasar?", le preguntó. "Podrías estar un poco enojado contigo mismo, un poco avergonzado, y mañana será un día completamente nuevo. Así que, si esa es la peor cosa que podría suceder, cuál es el motivo para estar asustado, ¿hmm? Practicamos muy duro".

"Lo sé", esnifó Scorpius. Sabía que estaba siendo irrazonable. Pero quería que esto fuera perfecto. Sabía que el señor Potter había hecho todo lo posible para que lo hiciera perfecto.

"Estoy muy orgulloso de ti".

"Oh", Scorpius gimió consternado. El señor Potter le dijo una de las cosas más agradables. Enrolló sus brazos alrededor de Harry y lo abrazó. "Gracias".

Harry cerró sus ojos y apretó a Scorpius firmemente. "Confía en mí", le susurró. Sintió que también se ahogaba un poco. "Sé exactamente por lo que estás pasando. Sé que es aterrador. Y siento tanto que estés pasando por esto. No es divertido en absoluto... Pero no estás solo. Todos tus amigos estarán cantando contigo y Gabrielle estará conmigo justo allí en frente de ti. Así que sólo déjalo salir, Scorp. Como lo practicamos, ¿de acuerdo?".

"Está bien".

Cuando las gruesas cortinas se abrieron para revelar el primer evento en el programa, veinte pequeños niños vestidos de blanco estaban en las pequeñas bandas con sus manos apretadas frente a sus estómagos y sus ojos fijos en Gabrielle y Harry que estaban arrodillados frente al escenario con sonrisas expectantes. Unos cuantos secretos flashes sonaron en el auditorio pese a la prohibición de fotografías, pero eso fue fácilmente pasado por alto. Gabrielle les contó y la música comenzó con un movimiento de su varita.

Las voces de los niños sonaron en el auditorio, haciendo eco contra las paredes. Con cinco años difícilmente uno tenía un sentido de la sincronización o del volumen, pero la encantadora imagen de tantos niños y niñas pequeños cantando y, en algunos casos gritando, sus voces fueron de lejos suficientes para hacer sonreír radiantemente a todos los padres. ¿Y qué era incluso mejor que escuchar canciones infantiles? Viendo a los niños animadamente utilizar sus manos para hacer la mímica de la canción palabra por palabra. Incluso eso hizo reír a algunos de los padres.

Scorpius mantuvo sus ojos en su maestro. A pesar de que su pecho dolía por el nerviosismo, no era la misma sensación de miedo como aquella primera vez. En realidad sintió una descarga de adrenalina, haciéndole sentirse de alguna manera mareado. Su voz no era muy alta, pero tampoco estaba sólo articulando las palabras. Sus gestos no eran desenfrenados, pero no estaba siendo restrictivo con sus movimientos. No estaba sonriendo, pero tampoco estaba llorando. Estaba tan concentrado que, de hecho, Draco y Astoria prácticamente podían ver los engranes girando en la mente de su hijo. Cuando él la miró, ella parecía estar al borde de las lágrimas y estaba sonriendo radiantemente de oreja a oreja.

Harry exhortó alentadoramente a Scorpius cuando sus ojos se encontraron. El niño siempre sentía a su temblorosa voz calmarse cuando Harry asentía así hacia él. También se alegraba por sus amigos parados a cada lado suyo, porque se acordaron de todas las palabras y lo ayudaron a recordar cuando las olvidaba. La actuación de cuatro minutos se sintió como de cuatro horas para él, pero la sacó adelante justo como Harry le dijo que lo haría. Sus manos estaban frías y su voz era ronca mientras se acercaban al final, pero siguió adelante con sus compañeros de clase sin vacilar. Siempre y cuando mantuviera sus ojos en sus maestros, no tendría que preocuparse en absoluto.

La enormidad de todo lo que cantó no lo golpeó hasta que llegó el aplauso. Sus ojos se abrieron de golpe hacia la audiencia y, aunque no podía distinguir un solo rostro debido a las luces por encima de su cabeza, escuchó fuertes aplausos y la divertida risa de la multitud.

Entonces sonrió.

"Oh, querido", le murmuró Astoria. Draco tenía un pañuelo listo y ella se lo arrebató sin decir una palabra, rápidamente secando sus ojos que estaban desbordándose. Él había estado esperado tanto de ella.

Scorpius apenas se había sentado sobre el banquillo en el vestuario para conseguir quitar el peso sobre sus piernas de gelatina cuando su madre y su padre entraron, evidentemente, habiendo huido del resto de las actuaciones de la escuela. Menos mal que no eran los únicos padres que habían escapado. Si lo fueran, Scorpius habría estado completamente avergonzado. Bueno, estaba avergonzado, en todo caso... Pero habría estado más avergonzado.

"Cariño", le arrulló Astoria, arrodillándose junto a la silla de Scorpius antes de que pudiera levantarse ansiosamente. "Oh, cariño". Ella lo abrazó con fuerza. "Eres el chico más maravilloso".

Scorpius sonrió en el cuello de Astoria. "En realidad no", le murmuró. "¿Te gustó, Madre?".

"Me encantó", aventuró demasiado efusiva. "Estuviste brillante. No tuve ojos para nadie más". Ella se echó hacia atrás para besar la mejilla de su hijo. Luego le entregó el largo tallo de una rosa roja que había estado aferrando. "Para ti. Por ser la primera vez en un gran escenario, ¿cierto?".

"Gracias", le dijo tímidamente después de aceptar la flor.

Draco sonrió hacia Harry cuando el profesor se acercó a ellos. "Nada mal", le dijo, con su cabeza inclinada de forma magnánima.

"¿Nada mal?", entonó Harry. "Estuvimos bastante geniales, si me lo preguntas".

"Claro, claro".

Entrecerró sus ojos hacia Draco. "¿Estás sugiriendo que podrías hacer un mejor trabajo?", le picó.

"No. Por supuesto que no".

Sus ojos todavía estaban entrecerrados. "Nunca puedo hablar contigo", le dijo con desconfianza.

"Estoy siendo civilizado, Potter", admitió Draco con las manos levantadas. "Sinceramente creo que hiciste un buen trabajo".

"Bueno, gracias, entonces. Creo".

Scorpius movió sus ojos hacia su maestro. "El señor Potter me ayudó demasiado", le dijo a Astoria. "Ha sido tan genial, Madre".

Harry se encogió de hombros con una sonrisa cuando Astoria se volvió para mirarlo. "Vamos, vamos. No hay necesidad de ser modesto", ella se rió. "Si Scorpius dice que has sido muy genial, entonces debes de haber sido realmente genial".

"Yo no fui el único cantando allí", le recordó Harry a Scorpius, quien se sonrojó y bajó la mirada hacia la rosa en sus manos.

Astoria echó un vistazo hacia Draco por un segundo, entonces se levantó sobre sus pies para acercarse furtivamente hacia Harry. "¿Podría hablar contigo por un segundo?", le preguntó tranquilamente, haciéndose de la vista gorda ante el inquisitivo ceño fruncido de Draco.

"Um, seguro", le dijo Harry.

Draco se sentó al lado de su hijo mientras veía a Astoria y a Harry alejándose a un apartado rincón de la habitación, hablando entre ellos. "¿Qué están diciendo?", Scorpius quería saber. Draco sacudió su cabeza. Tenía el presentimiento de saber de qué se trataba, pero no podía estar seguro. "Sé que no es nada malo", continuó Scorpius. "Tal vez Madre quiere darle las gracias también, ¿huh?".

"Probablemente".

De hecho, eso era exactamente lo que ella estaba haciendo. Harry no lo hacía muy bien recibiendo gratitudes, por lo que simplemente sonrió tímidamente mientras ella articulaba su aprecio con una hermosa sonrisa. "Él ha estado haciendo muchas mejoras en casa", le dijo. "Draco ha visto los cambios y sé que él no te lo dirá por sí mismo. Scorpius es un niño muy especial. Quiero lo mejor para él".

"En realidad, no se trata sólo de mis esfuerzos", trató de decirle Harry. "Simplemente el estar en un ambiente con otros niños le ayuda. Eso es todo lo que necesita. Él se adapta muy bien a las situaciones".

"Es muy parecido a su padre en ese aspecto de las cosas", suspiró en derrota. "Aquellos dos consiguen ponerme los nervios de punta a veces porque nunca me dicen lo que les preocupa, ¿sabes?".

"Lo sé". Harry había visto esa obstinada línea más de una vez en Scorpius. "Sin embargo, apostaría a que es un poquito más fácil lidiar con Scorpius".

"Oh, ganarías esa apuesta, no hay duda al respecto", se burló Astoria. "Y... ahora que la escuela está a punto de terminar, creo que Scorpius estará triste dejar tu clase".

"Hmm".

"Él ha estado hablando un montón sobre Teddy. Creo que ahora están intercambiando cartas".

Harry se sonrojó cuando recordó aquella primera carta. "Teddy ama escribir cartas a sus primos. Estaba tan emocionado cuando recibió una de Scorpius", le dijo. "Parece que ya había hecho planes para el verano".

"Draco me lo dijo", le murmuró. "No puedo agradecerte lo suficiente, Harry. Por todo, en la escuela y en la casa. Has significado el mundo para Scorpius. Él no tiene a nadie más".

Harry exhaló con fuerza. "Eso no es cierto", chasqueó su lengua. "Él no puede escucharte hablar así. Él es muy empático. Toma las cosas a pecho cuando escucha cosas así. Él nunca estará solo, ¿de acuerdo? No con Teddy y su abuela alrededor. De hecho, creo que Teddy consiguió que algunos de los pequeños Weasley también sintieran afecto hacia Scorp. Así que no hay nada de qué preocuparse. Él tendrá un gran verano".

"¿Los Weasley?", Astoria dejó escapar una breve carcajada. "Eso haría el día".

"Lo haría, ¿no es así?", le sonrió Harry.

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Ahogó un suspiro exasperado y se sentó tranquilamente con sus manos cruzadas sobre su regazo mientras escuchó los dimes y diretes durante una hora. Estuvo en la Madriguera para el almuerzo y debería de haber sabido que algo estaba pasando. Los rumores habían estado volando alrededor de todas las diferentes ramas de los Weasley a través de las conversaciones de Ron y Harry y las cartas semanales de Teddy. Lo que habían escuchado fue suficiente para señalar con el dedo incriminatoriamente hacia él y Draco.

Casi todos los miembros de la familia imaginaban que era su deber moral el sermonear a Harry sobre las diversas y retorcidas razones para que los Malfoy hubieran hecho amistad con él. Todas ellas parecían válidas y habrían convencido a Harry. De hecho, habían convencido a Harry. Pero realmente no le importaban tanto esas razones como se preocupaba por los resultados de sus acciones. ¿Y qué si estaba siendo utilizado por los Malfoy? Siempre y cuando Scorpius se beneficiara, no le importaba... Sin embargo, sabía que ninguna cantidad de razonamiento le ayudaría a salir de este embrollo, así que simplemente escuchó en silencio, asintiendo y murmurando en las deseadas pausas mientras dejaba que su mente divagara. Había estado esperando esto. De hecho, estaba un tanto sorprendido de que hubiera tomado tanto tiempo para que los Weasley intervinieran en lo que consideraban una trampa. Conocía su animosidad hacia los Malfoy. En más de una ocasión, se encontró preguntándose si la razón por la que estaba ayudando a Draco era porque estaba haciendo un gesto de rebeldía.

Después de todo el sermoneo, se aseguró de verse sinceramente triste y arrepentido. Sabía que ellos no estaban enojados con él. Simplemente parecían pensar que él era incapaz de cuidarse por sí mismo. Podría haber un poco de verdad en esa afirmación, pero Harry miró por encima de eso. Entonces les dijo que tenía que seguir manteniendo una buena relación con los Malfoy porque él era de la familia de Scorpius.

Oh, el escándalo que esa declaración causó fue enorme.

"Voy a traer a Scorpius y a Teddy la semana que viene", les dijo a través de los ruidosos alegatos en un intento por callarlos. "Él es sólo un niño, así que por favor sean agradables".

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Draco tenía su mandíbula tensa y sus fosas nasales se dilataron para emitir un amenazador bufido mientras le entregaba su hijo a Harry.

"Voy a regresarlo sin un rasguño, lo prometo", le dijo Harry.

"¡Yo también!", intervino Teddy mientras casualmente lanzaba un brazo por encima del hombro de Scorpius.

"Más les vale", murmuró Draco entre dientes. Estaba teniendo inmensas reservas sobre enviar a su hijo a las profundidades del territorio Weasley por un día entero. Debía de haberse vuelto loco... Bajó la mirada hacia Scorpius que parecía casi tan nervioso como él. "Compórtate", le dijo severamente. Scorpius asintió más de un par de veces para mostrarle que había entendido.

"Puedes unirte a nosotros, Malfoy", se burló Harry ligeramente.

"En tus sueños", bufó Draco. "Prefiero vivir. Asegúrate de traerlo de vuelta a tiempo para la cena".

Unos minutos después, Harry estaba llamando a la puerta de la Madriguera, mientras Scorpius y Teddy estaban parados detrás de él. El pequeño niño estaba mirando alrededor con asombro hacia las extrañas plantas medio escondidas detrás de las vallas. Esta casa era tan extraña de mirar, como las que leía en sus libros. Era vieja y tenía hiedra creciendo en el exterior. Las ventanas estaban torcidas y las paredes parecían mecerse con el viento.

Victoria abrió la puerta emocionada. "¡Teddy!", chilló mientras saltaba los últimos pasos y se lanzaba hacia él. Scorpius saltó fuera del camino justo a tiempo, porque un torrente de niños se precipitó detrás de ella, todos con ganas de abrazar un pedazo de Teddy. Él obviamente era un joven muy popular. Harry simplemente se rió mientras conducía a Scorpius más allá de la multitud parloteando. Dentro había un público de adultos más domésticos, reunidos casualmente por el vestíbulo para ver de qué se trataba toda esa conmoción. La mayoría de ellos eran pelirrojos y la mayoría de ellos tenía una burlona ceja arqueada ante la visión de un pálido Scorpius Malfoy que estaba escondido detrás de Harry.

"Scorpius, estos son todos", le presentó Harry. "Vamos". Tiró del niño alejándolo de su pierna.

Scorpius barrió sus ojos a través de todos ellos. "Buenos días", les dijo en voz baja.

Hermione fue una de los muchos que le sonrieron en respuesta. Ella se adelantó y se arrodilló junto a Scorpius. "Harry me ha hablado mucho sobre ti, Scorpius", le dijo.

Scorpius movió sus ojos de Hermione hacia el bebé sostenido contra su cadera. "Gracias", le respondió a falta de cualquier otra cosa qué decir.

Hugo parpadeó hacia Scorpius una vez antes de estirar su regordeta mano y golpear con fuerza sobre el cabello rubio del muchacho. Scorpius se apartó conmocionado, golpeando a Harry en el camino. Realmente él nunca antes había estado así de cerca de un bebé. Harry también se arrodilló a su lado. "Le agradas", le dijo al niño. "¿Lo ves? Está sonriendo". Hugo le sonreía abiertamente, exponiendo sus cuatro blancos dientes, mientras que se estiraba para alcanzar el cabello de Scorpius nuevamente. Harry instó a Scorpius a moverse hacia adelante de nuevo. "Tienes que ser amable con él, ¿de acuerdo?".

Scorpius asintió lastimeramente y se mantuvo quieto aún cuando Hugo descansó su mano contra su cabeza de nuevo. Pero realmente no estaba esperando que el bebé tomara un puñado de su cabello y tirara de él con fuerza. Tironeó su cabeza hacia abajo y siseó por el dolor. Antes de que Hermione pudiera hacer más que jadear con consternación, Scorpius tenía sus dedos envueltos alrededor de la muñeca de Hugo. "Eso duele", le reprendió mientras se las arreglaba para conseguir alejar su cabello de los inquietos dedos de Hugo. "También tienes que ser amable conmigo, bebé", le dijo. "Sin jalar el cabello, ¿de acuerdo?".

Hugo soltó una risita y escondió su rostro contra el cuello de Hermione, como si supiera que había hecho una travesura.

"Lo siento", se disculpó Hermione mientras acariciaba hacia abajo el arrugado cabello de Scorpius.

"Está bien", le dijo Scorpius. "Él es sólo un pequeño bebé. Los bebés no saben nada todavía, así que está bien".

Harry supo entonces que Scorpius no tendría ningún problema para ganarse a los Weasley con sus solemnes palabras de sabiduría. Hermione ya había caído, lo sabía. Teddy se acercó hacia ellos por detrás y de un tirón quitó a Scorpius de en medio de todos los adultos, haciéndolo girar alrededor para que los pequeños Weasley pudieran conseguir darle una buena mirada. "Este es mi primo legítimo", les anunció orgullosamente. "Puede parecer pequeño pero es muy inteligente. ¡Vamos a jugar!". Deslizó su mano en la de Scorpius y lo tironeó a lo largo de la puerta delantera y por un costado de la casa. Fueron seguidos por otros seis niños corriendo tras de ellos, por lo que no serían los últimos en llegar a su base cercana al cobertizo de piedra de las escobas. Si eras el último, te quedabas allí.

"¿Lo ven?", sonrió Harry satisfactoriamente a sabiendas de los Weasley. "Encaja justo a la medida".

El almuerzo estuvo listo en menos de una hora después de eso y todos los manchados de hierba y sudorosos niños pulularon en la gran mesa que Arthur había instalado en el exterior justo al lado de la casa. Scorpius seguía pegado cerca de Teddy, pero también fue gravitando ocasionalmente hacia Lucy y Louis, ya que eran de su edad. Teddy, siendo el muchacho maduro que era, sabía que Scorpius se sentiría cómodo si se sentaba al lado de Harry, así que el joven Malfoy se encontró acomodado entre su primo y su maestro, sintiéndose feliz como un durazno por estar en donde estaba. La comida frente a él se veía increíble y olía delicioso. Su estómago rugió, pero difícilmente se escuchó sobre todo el estrepitoso parloteo sonando a su alrededor.

Por lo que había aprendido hasta ahora, los Weasley se reunían al menos una vez cada dos meses para tales ocasiones. De esta manera, celebraban los cumpleaños, los aniversarios y los ascensos como una gran familia. Era por eso que había por lo menos tres pasteles repartidos a lo largo de la mesa, además de panqueques, jarabe, frutas y salchichas. Scorpius apenas podía ver por encima del gran plato de papas fritas desde donde estaba sentado. Dejó que Harry llenara su plato por él, sin decir una palabra a pesar de que sabía que tendría un difícil momento intentando terminar con todo en ese plato.

"¿Cómo está?", le preguntó Harry una vez que había conseguido probar unos pocos bocados. Scorpius asintió con entusiasmo y tarareó. No quería hablar con su boca llena, a pesar de que un montón de los Weasley tendían mucho a hacerlo por lo que podía ver.

Le gustaba Hermione y Fleur, eran las mejores hasta ahora. Ellas se sentaron frente a él y, si él se removía mientras comía, podía verlas hablando alrededor del tazón de papas. Hermione tenía a Hugo rebotando sobre su regazo y Fleur, quien se veía exactamente como Gabrielle, sostenía a Rose. Ellas no eran tan ruidosas como todos los demás. Incluso le sonrieron cuando lo sorprendieron mirándolas fijamente. Él dejó caer sus ojos rápidamente, pero no podía dejar de mirarlas a escondidas un minuto después. Hugo agitaba su mano hacia él de vez en cuando, obviamente impresionado por este inusual muchacho con cabello blanco y ojos grises. Scorpius ciertamente destacaba en contraste con todos los demás en la mesa, desde sus características físicas hasta la ropa que llevaba y la forma en que comía.

Rose se contoneó fuera del regazo de Fleur, tan pronto como se aburrió y se escurrió debajo de la mesa hasta el otro lado, mirando a Harry y a Scorpius con una pícara sonrisa. Los niños parecían hacer eso con frecuencia, salir de sus asientos y correr alrededor para visitar a los diferentes adultos sentados alrededor de la mesa. Rose era una de los pocos que podían caber debajo de la mesa. Harry la ayudó a salir de allí y la sentó en su regazo. Ella inmediatamente se volvió hacia el extraño rostro junto a ella y le dijo, "Hola".

"Hola", le respondió Scorpius.

"Soy Rose".

"Soy Scorpius".

Rose arrugó su nariz. No entendía ese nombre. "Eso es tonto", le respondió. Inclinó su cabeza hacia Harry. "¿Cómo se llama?", le preguntó.

"Scorpius", le repitió Harry.

"¿Scorpius?", le imitó.

"Exactamente".

Ella se acurrucó en el regazo de Harry y miró hacia Scorpius de nuevo. "Hola, Scorpius", le dijo, rodando ese nombre en torno a su lengua.

"Hola".

Observó al niño comer rígidamente por un momento antes de inclinarse hacia él. "Me gusta tu nombre", le susurró en voz alta. "Es bonito".

Scorpius no suponía que tuviera un nombre bonito. Pero no estaba a punto de tener una discusión con esta pequeña niña que acababa de conocer. "Gracias", le dijo debidamente. "Tú también tienes un nombre bonito, Rose. Como una flor".

Rose soltó unas risitas mientras Ron rodaba sus ojos hacia Harry. "Ese niño es un rompecorazones", se quejó. "Voy a mantener un ojo sobre él". Harry se rió.

Después del almuerzo llegaron más juegos, esta vez con algunos adultos uniéndose a la diversión. Jugaron 'Atascados en el barro' y 'Madre, ¿puedo?' con resultados hilarantes, con Fred teniendo que girar sobre un pie diez veces, hasta que cayó y con Angelina agitando sus brazos salvajemente hacia todos los que pasaban frente a ella para que pudiera conseguir "despegarse" del barro. Scorpius se sentía tanto abrumado y encantado de ser parte de estos festejos. Nunca supo que jugar con adultos podría ser tan divertido. Pero tenía la sensación de que los Weasley no eran un conjunto regular de adultos.

Las imitaciones de Teddy provocaron carcajadas en todo el mundo una vez que estuvieron en el interior, tratando de escapar del calor y la humedad de una tarde de primavera. Scorpius se acomodó en el suelo al lado de Hermione, arrullándose en un somnoliento estupor a pesar de estar sosteniendo a Hugo en su regazo. El bebé también estaba medio dormido, apoyándose pesadamente contra su nuevo mejor amigo y chupando su dedo. Scorpius lo tenía agarrado con fuerza, al igual que Hermione y Harry le habían mostrado, pero sus ojos seguían cayendo. Ya había pasado la hora de su siesta, después de todo. Cuando las dos en punto lo golpearon, él estaba inconsciente con su cabeza situada contra el regazo de Hermione y sus brazos abrazando un pequeño cojín. Muchos de los otros niños estaban de la misma manera. Los adultos tenían en sus manos tazas desiguales llenas de tibio té y residuos de risas sobre sus labios. Harry distraídamente daba unas palmaditas en el brazo de Scorpius mientras escuchaba a George relatando el fiasco en su tienda, en el Callejón Diagon, el pasado fin de semana.

Hermione inclinó su cabeza hacia un lado y le susurró, "Es un niño precioso".

"Lo es", Harry estuvo de acuerdo con una punzada de orgullo en esas palabras. Scorpius estaba trabajando muy duro para ser receptivo y cálido. Estaba increíblemente impresionado por lo mucho que el niño había cambiado desde el primer día en la escuela. Levantó la mirada cuando Molly se acercó de puntillas hacia ellos para desplegar una delgada manta sobre Scorpius. "Gracias", le articuló agradecido. Los Weasley habían hecho un gran trabajo haciendo que Scorpius se sintiera como en casa. Harry también estaba orgulloso de ellos.

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Cuando Draco dejó a Harry, Scorpius y Teddy entrar en la casa, podía decir que habían tenido un maldito y genial día. Todos habían adquirido un color rosado por el sol y Scorpius tenía una aturdida sonrisa sobre su rostro que muy probablemente no se desvanecería por otro día o dos. "Pasaste un buen rato, supongo", le dijo Draco a regañadientes. Una muy pequeña parte de él había estado esperando otra cosa.

"Lo hice", le respondió Scorpius. "Me he divertido mucho, Padre. No es justo cuánta diversión tuve hoy. Me habría gustado que vinieras con nosotros".

"Tal vez la próxima vez, ¿huh?", le soltó Harry antes de que Draco pudiera decir algo.

"Potter", refunfuñó Draco. Este hombre estaba poniendo demasiados pensamientos extraños en la cabeza de su hijo.

Scorpius tiró de la mano de Teddy. "Te voy a mostrar mi cuarto de juegos. Vamos". Los niños corrieron escaleras arriba.

"¿Un trago?", le ofreció Draco antes de dirigirse a la cocina. Harry lo siguió para ver cuál era la selección disponible. Este era un día que ninguno había visto venir, aquel en el que ellos estarían tomando juntos una copa de vino en la Mansión Malfoy. Harry se apoyó contra el mostrador mientras arremolinaba la bebida en su copa. Draco alejó la botella antes de unirse a él. "¿Cómo estuvo?".

Harry se echó a reír cansadamente antes de tomar un suave sorbo. "Es un Malfoy, está bien", replicó, y luego lanzó una socarrona mirada hacia Draco para captar su reacción. Draco apenas y escondía su sonrisa detrás de su copa. "Los encantó casi hasta la muerte", continuó Harry. "¿Qué esperabas?".

"Le he enseñado bien", alardeó Draco. "Es un digno heredero".

"No se puede negar". Harry envolvió su brazo libre alrededor de su dolorido pecho. Estaba adolorido de la cabeza a los pies por todo aquello de estar corriendo y persiguiendo. "Hermione estaba asombrada. Creo que estaba esperando lo peor".

"¿Lo peor?", Draco pareció ofendido.

"Lo peor eras tú, por supuesto".

"Oh. Eso. Eso definitivamente no es lo peor", se burló.

Harry se echó a reír de nuevo. "Y pude haberlo devuelto con algunos rasguños", agregó. "Pensé en hacértelo saber antes de que me arranques algo".

"Mientras que él no se preocupe demasiado por ellos", se encogió Draco. "Me alegro de que haya pasado un buen rato".

"Teddy podría haberlo mimado un poco".

"Él puede darse el lujo de poder mimarlo un poquito, creo".

Ambos intercambiaron ligeras bromas durante un tiempo hasta que hubieron acabado con sus copas. Draco rara vez tenía la oportunidad de hablar de una manera casi informal. En el trabajo, todo era sobre el negocio. En casa, estaba con Scorpius. No había sido capaz de conversar sarcásticamente en mucho tiempo, así que le dio la bienvenida a la compañía. Después de ahondar este tema en su mente, se dio cuenta de que Potter no era tan mala persona para no tener una réplica aguda qué soltarle. Ambos eran igualmente de cabeza dura y de cáscara gruesa. Conocían todos los botones correctos qué empujar y cuándo soltarlos. Habían estado en la garganta uno del otro con tanta frecuencia que había conseguido sentirse cómodo con él. Draco no estaba sorprendido.

Pero ciertamente, Harry lo estaba. Mientras inclinaba la última gota de vino dentro de su boca, estaba muy sorprendido de que hubiera sido capaz de llevar a cabo una conversación civilizada con Malfoy durante tanto tiempo sin conseguir ponerlo de nervios. Se lo atribuyó a ellos siendo mayores, más sabios y con todas esas otras cosas que venían con el paso de los años. "Entonces, ¿qué hay para cenar?", bostezó.

"¿Pasta?".

Harry levantó una burlona ceja hacia Draco. "Tú no cocinas".

"Difícilmente llamaría 'cocinar' a hervir ravioles".

"Esa es una pulla contra mí, ¿no es así?".

"Por supuesto. Todo lo que digo es una pulla en tu contra".

Harry hizo una mueca. Draco sonrió con suficiencia en réplica mientras llenaba una olla con agua y la ponía a fuego lento.

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N/T: Bueno, ya saben, les debía el capi de la semana pasada :)

¡Que tengan un excelente casi finde!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.