Esa mañana él se levantó con la disposición de tragarse su orgullo con el fin de obtener su empleo, sabía que sería difícil, Hiashi era un hombre fácil, pero después de su muerte su hija era la"reina" del holding y se sabía que gobernaba de manera dura e inflexible en ciertos términos. Se vistió con su mejor ropa y se dirigió al edificio en el horario que sabía estaba la joven; se presentó frente a ella, que revisaba unas estadísticas con un hombre rubio al lado.
- Buenos días, Hyuga-san - al llamarla la vio palidecer, con una expresión casi aterrada.
- Buenos días - estaba más que sorprendida, era una versión joven de su padre - toma asiento, ¿quieres un té o café? - se estaba forzando para no romper en llanto.
- Un café estaría bien - la joven asintió y encargó tres tazas de café.
- ¿Quién eres?, más importante, ¿qué haces aquí? - el joven de largos cabellos castaños no podía evitar sentirse avergonzado por sus orígenes.
- Hyuga Neji - al principio ella pensó que era su hermano - soy hijo de Hizashi, estoy aquí para pedirle que me contrate como contador - en seguida ella entendió que era interés y probablemente le querría robar, no iba a ser tan ingenua como lo fue su padre en su tiempo.
- No, no estoy interesada en nadie que se relacione con tu padre, me tendrás que disculpar pero ese hombre me agredió y robó de la fortuna que es de mi familia - se levantó dispuesta a llamar a seguridad, pero él la detuvo.
- Él jamás fue mi padre, fui concebido por una madre soltera, hoy en día padece de un tumor en la cabeza y necesito encontrar un empleo para poder financiar su tratamiento. No le pediría esto si no fuera por extrema necesidad, odio a ese hombre tanto como usted, pero le suplico tenga compasión por mi querida madre, mi único deseo es salvarla - por un momento recordó las tardes de hospital con su padre, a Hanabi jugando a su alrededor, las cuentas elevadas y por un segundo se le escapó una lágrima al ver a ese joven enseñándole su lado más humano.
- Está bien - el rostro de su primo se relajó y se humedecieron un poco sus ojos.
- Hinata, es obvio que este hombre te está engañando - dijo Naruto furioso apartando sus manos - vete de aquí y no vuelvas a molestar - Hinata le hizo un gesto que lo hizo callar, estaba bastante molesta con su reacción tan precipitada eliminando de manera parcial su autoridad como directora.
- Te dejaré trabajar aquí, por un mes estarás a prueba, también quiero conocer a tu madre. Bienvenido a la familia - Neji se tomó la libertad de estrecharla con fuerza dejando al rubio totalmente sorprendido y descontento.
- Muchísimas gracias - dijo y se hincó para reverenciarle - le prometo que no la decepcionaré - Hinata tocó su hombro gentilmente y le hizo levantarse.
- No es necesario que me trates tan formalmente - el joven frente a ella le sonrió con algo más de confianza mientras le obedecía.
- Gracias - estrechó la mano de la que ahora era su jefa con gentileza - espero con ansias comenzar este proyecto - Hinata asintió y le permitió retirarse. Al verse solo marcó el teléfono de su madre - mamá, estoy contratado - decía con gran alegría y luego se subió al elevador para desaparecer del edificio.
- Naruto - le llamó Hinata con una voz cargada de seriedad.
- No puedes contratarlo, él es igual a su padre, te va a traicionar - reclamaba de manera excesiva a lo que ella le calló nuevamente con un gesto.
- Sé que quieres protegerme, pero no dejaré que intervengas públicamente en mis decisiones como directora - se le veía severa, pero Naruto no se dejó amedrentar, aún era una niña.
- No conoces lo cruel que es el mundo y confías en cualquiera que te cuente una historia bonita - era la primera vez que le alzaba la voz, por lo que ella bajó un poco su cabeza, hasta recordar que ella era la que estaba en control de la situación.
- No hables de lo que no sabes, conozco el mundo más de lo que debería, he pasado por cosas que nadie a mi edad debería pasar. No pienses que por ser mayor que yo puedes actuar como mi padre, tú eres mi novio, y por tanto mi igual - el rubio estaba a punto de dejarlo hasta que ella suspiró dejando caer una lágrima - es igual a mi padre, tenemos los mismos ojos, sé lo que es la angustia de perder a un padre - al saber que eso era lo que la conomovía deseó no haber actuado de manera tan irrflexiva.
- Ven - le abrió los brazos para cobijarla, por momentos olvidaba que ella no tenía nada en el mundo, estaba sola, la vida le había arrebatado lo poco que tenía - debe ser duro para ti - ella asintió y se hundió en su pecho.
- Confía en mí, sé que puedo hacer esto - él asintió con firmeza, a veces era muy sobreprotector con ella.
Pasaron los días y Hinata recibió la llamada de su primo, su madre la invitaba a tomar el té a su casa. Cuando llegó, vio que era un hogar humilde, pero su primo tenía un título universitario de una prestigiosa universidad, debían tener una deuda. La mujer la invitó a entrar, se veía funcional, pero de vez en cuando parecía decaer.
- Buenas tardes - saludó cortesmente la chica quitándose su abrigo.
- Me alegro mucho de que haya venido Hinata-sama - dijo su primo sonriente ofreciendole un asiento.
- ¿Usted es la prima de mi hijo? - preguntó la mujer colocandose sus lentes - es de verdad bella, se parece mucho a Hana - Hinata no pudo evitar sonreir ante ese cumplido, parecerse a su madre significaba mucho para ella.
- Sí, eso quiere decir que usted es mi tía - estrechando su mano comenzaba a sentir que volvía a tener una familia, por pequeña que fuera.
- Eso creo, la verdad no pensé relacionarme con la hija de Hiashi - Hinata se sentía tan feliz de recordar la vida de su padre cuando era joven y fuerte.
- Pues yo no sabía que Hizashi tenía una familia - la mujer y Neji parecieron molestarse con ese comentario.
- Es una larga historia. Cuando era joven conocí a los dos hermanos, son dos caras de la misma moneda; tu padre fue el mayor y como sabrás, el mejor de los dos. Neji es hijo de Hizashi, pero no fue a propósito, se hizo pasar por Hiashi, por lo que creo que tiene las características de él, es severo, pero muy gentil. Cuando quedé embarazada Hiashi se hizo responsable luego de que se enterara hace unos 10 años - Hinata no sabía qué decir, era algo más que su primo - nunca dijo nada por órden de Hizashi, quien creía que estaba mejor si no me veía en su vida - por un momento ella imaginó la vida de su primo, no muy holgada y sin su padre.
- Pero jamás me faltó nada - dijo Neji tratando de confortar a su madre.
- No es justo, son personas inocentes que tuvieron que pagar por los pecados de Hizashi - suspiró pesadamente, a pesar de estar en prisión sus acciones no dejaba de tener repercusiones en la vida de los demás.
- Hiashi siempre fue el que cargó con Hizashi, jamás fue capaz de amar o ser amado de la manera correcta, por eso nunca superó el matrimonio de Hana y tu padre. Creo que debes saber esto, para saber al enemigo con el que cargarás hasta que él muera; cuando naciste no había hombre más triste, le robarías la atención a Hiashi y por tanto, disminuirías los gastos de ese bastardo - relataba la mujer - era un hombre egoísta y celoso, siempre estuvo enamorado de Hana y tú eres el vivo retrato de la mujer que lo rechazó - Hinata tomó aire exageradamente, no era de sorprender, pero sí terminaba sorprendida.
- Por eso jamás sentí cariño de su parte, ni siquiera indiferencia, sino repudio - concluyó un poco triste - es deprimente que la gente te odie sólo por existir - Neji puso su mano sobre la de la joven.
- Creo que compartimos el mismo sentimiento. Una vez lo vi y al verme él huyó, tenía 7 años, nunca olvidaré esa sensación de desamparo - Hinata lo miró sonriendo un poco forzado.
- ¿Te importaría si te llamo niisan en privado? - el castaño enrojeció sorpresivamente ante la petición un tanto infantil.
- En absoluto - esa mujer era ciertamente especial y de un corazón grande; confiaba en él y no sería capaz de traicionar dicha confianza, protegería sus intereses y su persona.
En esa tarde se pusieron al día de muchas cosas, de cómo Hizashi se había encargado de destruir a la familia por su pensamiento egoísta, de hecho Hinata odiaba el estúpido argumento que tenía su padre sobre que su hermano había nacido bajo condiciones especiales y que por ello estaba enfermo, cuando veía a su madre enferma del estómago cuando era una niña y sumamente estresada porque Hizashi había visitado su casa, la cual no era precisamente grande, era de clase media emergente. Hinata podía sentir ese olor que él emitía, similar a la pobreza, mediocridad y manipulación; ese olor se quedaba en su nariz, o al menos eso sentía. Luego de las visitas de Hizashi y el dinero que le daba su hermano, Hinata veía a su madre caer enferma, en esos casos ella corría y se escondía bajo su cama a llorar en silencio por horas.
- ¿Hinata? - un día Hiashi la descubrió luego de la muerte de su madre, la cargó amorsamente y se sentó con ella en sus brazos en la cama de la niña.
- Papá, es culpa de Hizashi - decía golpeando a su padre en el pecho - mi mamá murió por Hizashi - jamás se había sentido tan asustada del rostro de su padre, quien siempre fue cariñoso y dedicado.
- ¿Quién te dijo eso? - preguntó haciendo que ella dejara de llorar por el miedo.
- Cada vez que él viene, mi mamá se enfermaba, mientras tú lo ibas a dejar a su casa, ella se encerraba en el baño a vomitar - su padre sólo ensombrecía su semblante más y más - creeme por favor - suplicaba la niña llorando.
- Tu tío no mató a Hana, fue un disparo, debe ser difícil entender para una niña; pero no culpes a tu tío, él no disparó - decía arruyandola dulcemente.
- Papá, tú eres todo lo que me queda - respondió ocultando su rostro en el pecho - estoy muy asustada - su rostro pasó de severo a enternecido y sólo se quedaron ahí por mucho tiempo hasta que ella se durmió.
Ni Hinata ni Neji tuvieron una vida fácil; los dos tuvieron vidas duras y en condición de abandono por parte de uno de sus padres. Cuando se vieron la primera vez sintieron una especie de unión de la cual no podían destruir, ya que sentían empatía el uno con el otro. Luego de esa tarde, Hinata y Neji comenzaron a salir a tomar algo o pasaban en la casa de alguno de ellos. La madre de Neji sentía que se podía morir tranquila, ya que su hijo ya no estaría solo, Hinata se volvería en esa figura materna de hermana mayor, que lo regaña y adora.
Naruto por su parte no podía evitar sentir un mal presagio con ese primo que sale de la nada; al estar los dos en su sala de estar viendo una película no pudo evitar volver a sacar el tema, aun si a Hinata le incomodaba.
- Hinata, necesito sacarme esto de la cabeza, ¿de verdad confías en cualquiera tus valiosas finanzas? - Hinata bufó con una sonrisa algo sarcástica.
- Claro que no, aunque él haga el tema contable siempre he sido yo la quer maneja los dineros, ni un sólo centavo puede salir sin que yo lo sepa. Implementé el sistema luego de que Hizashi trató de sacarnos aún más dinero, él no podía ser más inteligente que yo. - Naruto quedó mucho más tranquilo al ver a una Hinata más madura y dura - sólo quiero darle una oportunidad a la persona que puede ser parte de mi familia - agarró la frazada y se cubrió abrazando al rubio - no creas que hago las cosas sin pensarlas, sólo que lo hago más rápido que el común de la gente - Naruto soltó un leve carcajada, de verdad la diferencia de edad se difuminaba gracias a la inteligencia de Hinata.
Hinata siempre tuvo una angustia en lo que respectaba a tener el control de las situaciones, todo lo que involucrara la périda de control le generaba una gran incomodidad. De niña no tenía el control de la vida de su madre al momento de su muerte y eso le generaba gran ansiedad, por ella que controlaría al resto en su totalidad; la relación de su padre con su tío era terrimblemente angustiante por la pérdida de control, de que no podía cuidar el dinero de la familia ni de la salud de su padre. De a poco iba tomando las riendas de las cosas y eso le parecía bastante satisfactorio, pero con su pareja era distinto, no sentía la necesidad de controlarlo, lo quería tal como era.
