Capítulo 10: El secreto de Kyoko, la prima de Tsukune.
-Con esto terminamos el programa de hoy. Recuerden, señores padres: Tengan vigilados a sus hijos para evitar el embarazo precoz o enfermedades.- Dijo el reportero de la televisión.
Kasumi Aono contemplaba la televisión con una mirada preocupada. Su hijo iba a una escuela en donde pasaba todo el período escolar, y a ella le preocupaba de sobremanera que su único hijo pudiese embarazar a una chica, después de todo, ella debía admitir que Tsukune se había vuelto bastante apuesto durante los dos años que estuvo desaparecido...
Kasumi dejó escapar un pequeño suspiro. Ella siempre había sido una madre muy sobre protectora para con Tsukune, sin embrago, cuando más Tsukune necesitaba que ella lo protegiera (El día de su desaparición repentina), ella no estuvo ahí para él.
Otra de las cosas que la hacía sentir mal, era él hecho de que Tsukune se rehusaba a decirle a ella y a su padre lo que había vivido durante los dos años que estuvo desaparecido. Su hijo debía de haberlo pasado muy mal cómo para no querer contarle a nadie lo que había pasado durante ese tiempo…
-*TOC* *TOC*- Sonó la puerta. Kasumi se levantó para ir a abrir.
Al abrirla, se topó con una imagen que ella no esperaba ver.
-Hola, mamá- Saludó Tsukune con una sonrisa.
o-o-o
-Y dime, ¿Cómo te ha ido en esa academia, Tsukune?- Preguntó Kasumi sonriendo, a lo que Tsukune le devolvió la sonrisa.
-Pues en verdad ha sido muy entretenido estar en esa academia. Doy gracias a Dios que mi padre haya encontrado ese folleto- Respondió Tsukune mientras daba un sorbo a la taza de té que su madre le había ofrecido. Su madre ensanchó un poco su sonrisa y preguntó:
-Aparte de eso, ¿No hay nada más que comentarme? ¿Algo sobre una chica, tal vez?- Dijo Kasumi con una sonrisa pícara.
El pobre Tsukune se atragantó con el té, el cual se vio obligado a escupir por la repentina pregunta de su progenitora, y tuvo que darse varios golpecitos en el pecho para no ahogarse.
-Bu... bueno... la v-verdad es que...- El pobre Tsukune se había puesto rojo, pues esa pregunta no se la esperaba de su madre-… E-en realidad... si hay una chica- Dijo bajando la mirada completamente sonrojado. Kasumi sonrió y se paró para ponerse al lado de su hijo.
-¿Cómo es ella?- Preguntó. Tsukune tragó saliva. Si bien él había sido entrenado para mantener sus emociones bajo control, jamás había pensado que llegase el día en el que su madre le hiciera ese tipo de preguntas, más aún teniendo en cuenta lo sobre protectora que era para con él, lo cual lo había llevado a pensar que ella desaprobaría que saliese con una muchacha.
-Bu-bueno, la verdad es que ella tiene una personalidad que la mayoría consideraría cómo un poco... peculiar. Pero es precisamente eso lo que le da encanto. También cabe destacar que ella es muy hermosa- Dijo completamente sonrojado, pues al decir la última frase, no pudo evitar recordar la bella figura de Mizore en bikini.
-¿Huh? Hijo... la nariz te sangra- Dijo Kasumi preocupada. Tsukune parpadeó y se llevo una mano a la nariz, después, la puso en frente de sus ojos, notando un líquido rojo en sus dedos. Cómo su madre había dicho, el sufría una hemorragia nasal.
-Tranquila, no es nada- Se apresuró a excusarse Tsukune.
Antes de que pudiesen seguir con su conversación, se oyó el timbre.
-Espera aquí, veré quien es- Dijo Kasumi con una sonrisa.
Se levantó y fue hasta la puerta. Al abrirla, se llevó una sorpresa que sus cejas se elevaran con sorpresa (Cómo siempre, sus ojos permanecían entrecerrados). En frente de la puerta se hallaba una hermosa muchacha que aparentaba la misma edad de su hija. Cabello corto color morado pálido, ojos azules, los cuales también eran de una tonalidad pálida y carecían de pupilas, y llevaba una chupeta en la boca.
-"¿Quién será?"- Se preguntó Kasumi.
-Buenas tardes, señora Aono. Soy la novia de su hijo- Dijo la muchacha sin pelos en la lengua.
Por otra parte, Tsukune, el cual bebía su té con toda la tranquilidad del mundo, sintió un pequeño escalofrío recorrerle la espina, dándole un mal presagio. Decidió concentrarse para averiguar si algún cosmos hostil se acercaba. Una vez analizó los alrededores, sus ojos se abrieron de par en par y escupió el té que había estado bebiendo.
-"¿¡Es ese el cosmos de Mizore!?"- Pensó antes de salir corriendo a la puerta. Al llegar, comprobó sus sospechas: Su madre estaba haciendo pasar a Mizore a la casa. Kasumi volteo a ver a su hijo y sonrió un poco.
-Justamente te iba a buscar, hijo, ¿Ella es la chica de la que me estabas hablando?- Preguntó sonriendo, a lo que Tsukune pasó saliva y asintió ligeramente- ¿Porqué no me habías dicho que era tu novia?- La expresión de Kasumi cambió de golpe a una dolida, poniendo nervioso a Tsukune, el cual negó con las manos repetidamente.
-¡No-no es eso... Es solo qué...!
-Hola Tsukune-kun- Se escuchó la voz de Mizore detrás de Kasumi.
Tsukune miró por encima del hombro de Kasumi y se sonrojó un poco al ver a la chica que le gusta en su casa.
-Hola, Mizore-chan- Dijo tratando de disimular su nerviosismo.
o-o-o
-Así que ésta es tu habitación- Dijo Mizore mientras se sentaba en la cama de Tsukune.
Tsukune soltó un suspiro y dijo:
-Mizore, en serio me agrada tú presencia, pero si te vas a quedar aquí, es necesario que pongamos algunas condiciones por el bienestar mental de mi familia- Dijo Tsukune, a lo qué Mizore lo miró curiosa.
-¿Qué condiciones?- Preguntó ella.
-Primero que nada: Mis padres no tienen ni la más mínima de que asisto a una academia de monstruos. Así que no digas nada que pueda levantar sospechas sobre la verdadera naturaleza de la academia- Al ver que Mizore asintió, Tsukune suspiró y continuó-. Número dos: No quiero que te transformes estando aquí ni utilices tus poderes en presencia de ningún civil, incluyendo mis padres- Mizore volvió a asentir, Tsukune agregó-. Tercero y último: Por nada del mundo, repito, POR NADA DEL MUNDO, menciones o hagas referencias a los Ejércitos Divinos, y mucho menos que yo pertenezco a uno de ellos.
-¿Tus padres no saben que eres un Marina Shogun?- Preguntó Mizore sorprendida.
-No, y lo último que quiero es que se enteren. Escucha: Mi madre siempre ha sido bastante sobre protectora para conmigo, ¿Cómo crees que reaccione que me la paso todo el tiempo jugándome el cuello una batalla tras otra para proteger a unas personas que ni siquiera conozco?- Mizore no tuvo más opción que darle la razón al castaño. Por otra parte, Tsukune suspiró, un poco más relajado, y dijo- Si tú quieres, puedes tomar una ducha. Yo me baño después de ti.
-Tranquilo, yo me baño después. Primero tengo que desempacar todo- Respondió Mizore con una sonrisa.
o-o-o
Tsukune se sentó en la tina y disfrutó del agua helada, casi congelada, cómo a él le gustaba. Esbozó una pequeña sonrisa al pensar que Mizore se quedaría en su casa. Cerró los ojos y se sumergió un poco en la tina, dispuesto a dormir un rato...
De repente, escuchó que abrían la puerta del baño.
El castaño se irguió rápidamente al sentir que alguien se acercaba. Al fijar su vista en la puerta, la cual ahora yacía cerrada, no vio a nadie, sin embargo, podía sentir a alguien acercarse sin necesidad de siquiera verificar su cosmos. Se detuvo un segundo y, al no ver a nadie, decidió utilizar su percepción. Se concentró y después frunció el ceño con sorpresa.
-"¿Qué ese cosmos no es el de...?"
-¡YAHOO!- Se escuchó. Tsukune se arrimó a un lado de la tina para que su agresor no se estrellara contra él, después de que salpicase agua y que su atacante se hubiera hundido, Tsukune dejó escapar un...
-¿¡KURUMU!? ¿¡QUE CARAJO HACES AQUÍ!?- Exclamó entre sorprendido y molesto.
-¡ESTÁ HELADAAAAAAAAA!- Exclamó Kurumu mientras salía de la tina y se agarraba su cuerpo, cubierto tan solo por un delgado bikini color dorado, para quitarse el evidente frío que sentía. Tsukune simplemente la miró arqueando una ceja, casi cómo diciendo "¿Estás tonta?"
-¿Y qué esperabas? ¿Qué me bañase con agua caliente?- Ironizó Tsukune mientras hacía rodar los ojos. Se enserió y le dirigió una mirada inquisitiva a Kurumu mientras se cruzaba de brazos- ¿Se puede saber que haces aquí?
Ante la mirada de Tsukune, Kurumu se encogió un poco de los nervios.
-Etto... ¡Yahoo... hoo!- Murmuró en un tono apenas audible y muy nerviosa.
-Nada de '¡Yahoo!', solo dime por qué diablos estás en mi casa- Dijo con un tic en el ojo-
Cuando Kurumu estaba por responder, la puerta del baño se abrió poco a poco. Tsukune abrió sus ojos de par en par al ver entrar a Mizore en un traje de baño color purpura con rayas blancas. Sin embargo, Tsukune no pudo disfrutar mucho de la vista, puesto que Mizore frunció el ceño bastante enojada.
-"Oh oh"- Pensó Tsukune un poco asustado.
-¿Qué rayos hace ésta tetuda aquí, Tsukune-kun?- Preguntó Mizore con el rostro ensombrecido y voz de ultratumba, causando qué el pobre Tsukune tragase grueso.
-Pu-pues, veras...- Trataba de decir Tsukune.
-¿A quién llamas tetuda, maldita acosadora?- Respondió Kurumu molesta.
Tres segundos... dos segundos... un segundo...
...Cero.
Un enorme estruendo se escuchó en el baño de la casa. Kasumi Aono se asomó por las escaleras desde la planta baja.
-¿¡Ocurre algo!?- Preguntó desde donde estaba con preocupación.
-*Toc* *Toc*- Se volvió a escuchar el sonido de la puerta.
Kasumi se debatía entre ir a ver qué pasaba arriba o abrir la puerta. Finalmente, suspiró y optó por lo segundo. Al abrir la puerta, se llevó una enorme sorpresa.
En frente suyo, estaban paradas una niña castaña de más o menos 11 años y una chica pelirrosa de más o menos la misma edad de su hijo.
-Buenas tardes, ¿Es usted la mamá Tsukune-kun?- Preguntó la pelirrosa.
Cuando la sorprendida Kasumi estaba a punto de responder, se volvió a escuchar otro estruendo.
-¡VUELVE AQUÍ, VACA LECHERA!
-¡TE HARÉ PEDAZOS, HIELERA PARLANTE!-
-¡DEJEN DE PELEAR EN MI CASA, MALDITA SEA!
Las 3 mujeres de la sala fijaron su vista en las escaleras y vieron bajar por ellas a Mizore, Kurumu y Tsukune, las dos primeras en bikini y el último tapado solo por una toalla que le cubría la cintura, dejando al descubierto todo su torso. Moka y Yukari se sonrojaron al ver (Otra vez) él formado torso de Tsukune. Kasumi aún no atinaba a decir nada, puesto que estaba demasiado sorprendida por el hecho de que hubiera 3 hermosas adolescentes (Yukari no contaba para ella) bajo el mismo techo que su hijo, de las cuales dos estaban en bikini y peleándose (Según ella entendía) por su hijo. Sin embargo su shock no le duró mucho, puesto que Tsukune quedó dándole la espalda a su madre. Su madre abrió sus ojos de par en par y apuntó a la espalda de su hijo, después, dejó escapar un agudo grito. Todos centraron su mirada en la mujer mayor. Cuando Tsukune se dio cuenta de lo que pasaba, solo tuvo un pensamiento.
-"Ay no..."
-¿¡QUE RAYOS TIENES EN LA ESPALDA, TSUKUNE!?- Exclamó Kasumi más alterada que nunca. Tsukune agitó los brazos como si de alas se tratasen mientras hablaba.
-¡E-espera, mamá! ¡Te juro que existe una explicación razonable...!- Trataba de calmarla su hijo. Los ojos de Kasumi se fueron para atrás y...
... Se desmayó.
-¡Mamá!- Exclamó Tsukune.
o-o-o
Había pasado una media hora después del desmayo de Kasumi cuando esta finalmente despertó. Lo primero que hiso al levantarse, fue acorralar a su hijo y someterlo a un interrogatorio acerca de por qué tenía un tatuaje en su espalda. Tsukune simplemente dijo que lo había obtenido durante el tiempo que estuvo desaparecido. Eso bastó para callar a su madre, sacándole un suspiro de alivio a Tsukune.
Un rato después, hiso acto de presencia Kyoko, la prima de Tsukune, que estaba bastante divertida con situación actual, puesto que no tardó en darse cuenta de qué las cuatro chicas presentes en la casa estaban enamoradas de su primo.
-¡Muy bien!- Exclamó Kyoko alegremente mientras caminaba de un lado al otro en frente de las cuatro chicas, que yacían sentadas en el piso de la sala, cómo si las estuviese evaluando y dijo:- ¿Porqué creen que son dignas de salir con Tsuki?
-¿No es obvio?- Dijo Kurumu de forma arrogante mientras se ponía de pie de un salto, haciendo saltar su 'delantera'.
-¡Desu! ¡Esas anormales glándulas mamarías no te dan derecho a tener a Tsukune! ¡Yo soy joven y más inteligente que tú! ¡Tengo mucho más potencial que tú, desu!- Exclamó Yukari mientras se ponía de pie y la señalaba acusadoramente.
-¡No! ¡Yo conocí Tsukune primero que ustedes!- Exclamó Moka, olvidando qué Tsukune les había comentado que conoció primero a Mizore.
-Yo soy la que más se parece a Tsukune- Dijo Mizore fríamente mientras se quitaba su chupeta y las fulminaba con la mirada.
-¡No es verdad! ¡En lo único que se parecen es en sus pode... ufufufuu!- Trataba de decir Kurumu, pero Tsukune apareció detrás de ella y le tapó la boca con la mano, ganándose una mirada curiosa por parte de Kyoko. Tsukune acercó su boca al oído de Kurumu y dijo:
-¿No les dije mientras mi madre despertaba que no mencionasen absolutamente nada acerca de la academia o de mis poderes de Marina?- Le susurró enojado.
-De todas formas, yo conozco una forma de que me escojas a mí, Tsukune-kun- Dijo Mizore con tranquilidad mientras comenzaba a quitarse la blusa.
-¿¡Pero qué haces!?- Exclamaron todos los presentes en la sala, dentro de los cuales figuraba Kasumi, la cual veía con bastante preocupación a la chica que, según la misma muchacha, era la novia de su hijo.
-"Educación sexual... ¡Mi hijo necesita educación sexual!"- Pensó Kasumi aterrada por el probable futuro de su hijo.
-"Esto en verdad será difícil de decidir. Estas chicas parecen dispuestas a todo por Tsuki"- Pensó Kyoko mientras se rascaba el mentón.
-"Por alguna razón, siento como si fuera una especie de prostituto y soy el premio de una sangrienta competencia"- Pensó Tsukune, lamentándose de que orgullo cómo Marina Shogun hubiese caído hasta esos extremos tan humillantes.
o-o-o
-"¿Prueba de cocina? ¿No se le ocurrió algo más creativo?"- Pensó Tsukune con ironía mientras observaba cómo las cuatro chicas cocinaban quien-sabe-que a toda prisa, con la clara intención de terminar antes que sus contrincantes.
Kyoko había decidido que lo mejor era organizar distintas competencias acerca de cómo debe ser el comportamiento de una novia y, la que más competencias ganase al final, era lo que se quedaría con Tsukune.
- "Ni siquiera se molestó en preguntar si estaba de acuerdo con esto"- Pensó Tsukune con frustración.
-¡Muy bien! ¡Terminó el tiempo!- Exclamó Kyoko animadamente mientras hacía sonar un silbato.
Las cuatro chicas dejaron sus platillos en la mesa del comedor y dieron dos pasos atrás.
-¡Presenten sus platillos!- Volvió a exclamar Kyoko, cómo si ella fuese miembro de los jurados de master chef.
Poco a poco, los platillos de cada una de las chicas fueron puestos en la mesa. Obviamente, el principal juez (Quién había sido puesto a la fuerza) era Tsukune. Tsukune, para no desatar otra pelea, decidió darles la misma puntuación a todas. Y planeaba hacer lo mismo con las otras locas actividades que planeaba hacer su prima, así, declarando puros empates, no tendría que tener que estar actuando de intermediario para evitar que sus amigas se matasen entre ellas.
Pruebas de belleza, de actitud, etc, siguieron a la de cocina. Tsukune siempre hacía que empatasen a propósito. Lo último que necesitaba era que las chicas comenzasen a pelear en su forma de monstruo frente a Kyoko y su madre.
Ahora mismo, Kyoko se encontraba sobándose las sienes mientras observaba a las pretendientes de su casi hermano. En serio que Tsukune tenía sus gustos muy poco definidos. Y comenzaban a preocuparle las miradas de muerte que las chicas en frente de ella se dedicaban entre sí.
Por otra parte, Kasumi veía también con preocupación lo atrevidas que podían llegar a ser esas chicas.
A Tsukune lo que más le preocupaba era que las chicas estallasen y se transformaran en frente de su familia.
Para echar más leña al fuego, el padre de Tsukune, Koji Aono (N/A: El nombre me lo estoy inventado, ya que, aparentemente y puesto que no he podido averiguar bien, el nombre del señor Aono jamás se menciona ni en el anime ni en el manga), acababa de llegar del trabajo, llevándose una enorme sorpresa cuando su esposa le contó la situación. Sin embargo, y al contrario de su esposa, Koji se sentía orgulloso de que su hijo tuviera tantas pretendientes.
En cuanto a las chicas, la tensión entre ellas iba rápidamente en aumento. Todas se miraban entre sí como si quisieran descuartizar a la otra (Lo cual probablemente era cierto). Finalmente, una de ellas perdió la poca paciencia que le quedaba.
-¡Ya he tenido suficiente de ustedes, cuerda de harpías! ¡Resolvámoslo afuera a los coñazos!- Gritó Kurumu a los cuatro vientos mientras se ponía de pie de un salto, sobresaltando a Kyoko, Tsukune, Kasumi, Koji, Moka y Yukari.
-¡Estoy de acuerdo!- Exclamó Mizore mientras seguía a Kurumu fuera de la casa.
-¡Genial! ¡Aman tanto a Tsuki que están dispuestas a pelearse por él!- Exclamó Kyoko emocionada mientras seguía a las chicas.
-¡Kasumi, será mejor seguirlas para tratar de calmarlas!- Exclamó Koji mientras tomaba a su esposa de la mano y salía corriendo.
-¡Tenemos que asegurarnos que no cometan ninguna locura!- Dijo Moka, a lo qué Yukari asintió y también comenzaron a perseguir al resto.
Tsukune se paró parado en su sitio durante unos segundos, con sus ojos completamente abiertos. Su cerebro todavía trataba de procesar la información acerca de lo que estaba pasando. Finalmente, cuando acabó por comprender lo que pasaba, tan solo atinó a decir:
-¡MALDITA SEA NO JODA!- Exclamó más con estrés que con furia. Tsukune salió corriendo a una velocidad enorme, pero dentro de los parámetros de un humano común, para alcanzar a Mizore y Kurumu antes de que comenzasen a pelear. Conociéndolas, se dejarían llevar por el combate y acabarían por usar sus poderes. Ya fuera de manera inconsciente.
Las chicas corrían y corrían hasta que llegaron a un parque totalmente vacío. El lugar perfecto para una pelea.
Kurumu se abalanzó sobre Mizore y le lanzó una patada a sus piernas, la cual fue esquivada de un salto hacia atrás por Mizore. Después, Mizore uso la potencia del aterrizaje para volverse a impulsar hacia delante, lanzándole un fuerte puñetazo a Kurumu en la cara, el cual ella esquivo por poco al mover su cabeza hacia el lado izquierdo. La súcubo aprovechó su posición para agarrar el brazo izquierdo de Mizore (El cual era con el cual ésta la había tratado de golpear) y de un ágil movimiento arrojarla contra un tobogán. Mizore hiso una mueca de dolor al impactarse. Todo el espectáculo era observado por Kyoko, Koji y Kasumi con los ojos abiertos de par en par. Esas dos chicas peleaban cómo si fueran expertas en artes marciales.
-¿Quién diría que las pretendientes de nuestro hijo serían karatekas?- Dijo Kasumi impresionada, a lo que su esposo tan solo pudo asentir.
-¡Esto se pone aún mejo! ¡Una a lucha a puños de dos expertas en peleas por el derecho de tener a Tsuki!- Exclamó Kyoko con estrellas en los ojos.
Justo en ese momento, Tsukune hiso acto de presencia en el parque, siendo seguido por Moka y Yukari (A las cuales se les había adelantado por su velocidad). Tsukune miró con preocupación lo que ocurría. Si no detenían esa locura, podrían acabar utilizando sus poderes por accidente.
-¡PAREN DE UNA MALDITA VEZ!- Exclamó Tsukune a todo pulmón sudando frío. Por desgracia, su grito fue completamente ignorado. Y lo peor de todo...
... Lo que más temía... pasó.
Después de haber intercambiado varios golpes, Mizore, aprovechando un pequeño descuido de Kurumu, le asestó un potente rodillazo en el estomago, haciéndola retroceder y escupir un poco de sangre. Kurumu le dirigió una mirada enloquecida a la Mujer de las Nieves y gritó:
-¡PERRA!- De golpe, Kurumu hiso aparecer sus alas y las garras de sus manos. Los Aono, a excepción de Tsukune, abrieron sus ojos de par en par ante ese imposible espectáculo.
-¿Qué... está pasando?- Preguntó el padre de Tsukune con sus ojos abiertos de par en par y con evidente terror, tanto en su mirada cómo en su voz. Kasumi estaba igual que su marido. Por otra parte, el rostro de Kyoko estaba ensombrecido. Su expresión era ilegible.
-"Maldita... sea..."- Pensó Tsukune. Moka y Yukari se miraban entre ellas preocupadas y sin saber qué es lo que en verdad debían hacer.
Mizore y Kurumu se habían olvidado del mundo que las rodeaba, tan solo centradas en destrozar a su rival. Mizore decidió no quedarse atrás y ella también se transformó, incrementando la sorpresa de los presentes. Mizore arrojó varios kunais de hielo, los cuales Kurumu esquivó con mucha dificultad. Kurumu levantó vuelo y después descendió en picada para atacar a Mizore, la cual fue capaz de esquivar su ataque a tiempo. Kurumu se dio media vuelta y apuntó a Mizore con las garras de su mano derecha. Entonces, una luz verde manzana comenzó a brillar en la punta de sus garras. Todos, incluso Tsukune, abrieron sus ojos de par en par al ver el resplandor.
-¿¡Qué te parece!? ¡Ésta es una técnica que he estado desarrollando desde lo del Comité de Seguridad! ¡Ahora, tú serás la primera en probar su poder! ¡DEMON GREEN CLAW! (Garra Verde del Demonio)- Él resplandor que había estado acumulado en las garras de Kurumu salió disparado en forma de cinco haces de energía verde. Mizore esquivó la técnica de un salto. Sin embargo, al no parar Mizore el haz de energía, esta siguió recta...
... con dirección hacía Tsukune.
Al percatarse de esto, todos gritaron con preocupación. Su madre derramaba lágrimas al ver esa energía acercarse a su hijo.
-"Maldición. Al recibir esa descarga y ver que no me hiso ningún efecto, mis padres se darán cuenta de que algo anda mal conmigo"- Tsukune, el cual ahora se movía a velocidad luz en su propio eje para poder tener tiempo de pensar, analizó su situación. Al final, tomó una decisión- "¡Al diablo! ¡De todas formas ya vieron la transformación de Kurumu y Mizore!"- Tsukune alzó su mano derecha con toda la intención de bloquear el ataque que se cernía sobre él, pero...
... Una silueta femenina se interpuso entre ambos. Tsukune la reconoció de inmediato y no dudó en gritar con preocupación:
-¡KYO KYO!- Efectivamente, Kyoko se había interpuesto entre la Garra Verde del Demonio y Tsukune. Una cegadora luz se expandió por todo el lugar. Al volver a abrir sus parpados, las cejas de Tsukune saltaron hacía arriba, abriéndose sus ojos de par en par- Kyo... Kyo- Murmuró Tsukune en shock.
Delante de él, Kyoko se hallaba parada, con la ropa destrozada, pero sin el más leve rasguño, aunque estaba jadeando exhausta. Todos tenían sus ojos abiertos de par en par.
-Maldición. No sé que rayos sean ustedes, pero no les dejaré dañar a mi hermano- Dijo Kyoko furiosa mientras sus manos comenzaban a ir de un lugar a otro, como si estuviese dibujando algo en el aire. Tsukune abrió sus ojos de par en par al reconocer la figura que Kyoko trazaba en el aire.
-"Esa figura... es la constelación Equuleus" (Nombre latín de la constelación 'Caballo Menor')- Los ojos de Tsukune se agrandaron todavía más al ver el potente cosmos azul oscuro que comenzaba a cubrir a Kyoko- "Acaso... ¿Acaso Kyoko es una...?"- Se preguntaba Tsukune. De repente, Kyoko detuvo su movimiento y gritó:
-¡EQUULEUS RYUSEI KEN! (Meteoros de caballo menor)- Kyoko comenzó a dar cientos de puñetazos al aire, los cuales generaron potentes ráfagas de energía del mismo color que su cosmos. Kurumu y Mizore abrieron de par en par sus ojos sin tener tiempo de reaccionar ante el inminente ataque. Pero...
... Una silueta masculina apareció delante de Mizore. Alzó su mano derecha y comenzó a detener todos los puñetazos, uno por uno. Ahora fue Kyoko quien abrió sus ojos de par en par al ver quien había detenido todos sus ataques.
-¿Tsu-ki?- Murmuró Kyoko casi en shock. Los padres de Tsukune no atinaban a reaccionar ante lo que estaba pasando. Las chicas tampoco entendían del todo la situación. Tsukune simplemente miró con seriedad a Kyoko y preguntó:
-Eres la Saintia de Bronce de Equuleus, ¿Cierto?- Fue todo lo que preguntó. Aunque él conocía la respuesta, quería escucharla de la boca de prima.
-Có- ¿Cómo lo...?- Trataba de preguntar Kyoko, pero fue interrumpida.
-Porqué soy el Marina Shogun de Kraken- Respondió Tsukune de forma demasiado directa.
-¿¡Qu- qué tú eres...!?
-¿¡QUE PASA AQUÍ!?- El grito aterrado de Kasumi hiso que todos volvieran sus vistas al matrimonio Aono. Tsukune simplemente suspiró.
-"Ésta será una larga y fea noche"- Pensó el castaño
o-o-o
Tsukune no tuvo más opción que contarle a Kyoko y a sus padres tanto de desaparición hace dos años, su formación cómo Marina, sus nuevos poderes y su estadía en la Academia Yokai. Kyoko, quien efectivamente era una Saintia, fue capaz de comprender con facilidad las palabras de Tsukune. Caso totalmente distinto fue el de sus padres. Kasumi al principió acusó a los Marinas de secuestradores, pero Tsukune la calmó diciéndole que había elegido por voluntad propia realizar el entrenamiento. Después se enojó al enterarse que su hijo podía perder la vida a causa de todas esas peligrosas misiones, a lo que el castaño respondió que él lo hacía para proteger personas inocentes. También se enojó por el hecho de que le hicieran un tatuaje a su hijo a tan corta edad, Tsukune ésta vez le había dicho que era obligatorio (Aunque en realidad el tatuaje era opcional, pero no era suicida cómo para decírselo a su madre). En cuanto a Kyoko, ella explicó que la academia a la que iba era una tapadera para buscar gente que tuviera un cosmos por encima de lo normal, de modo que ella fue una de las personas cuidadosamente seleccionadas para realizar entrenamientos que eran impartidos por varios senseis distintos. Era algo así cómo si se trataran de 'Clases especiales'. Finalmente, todo se calmó y los padres de Tsukune aceptaron que él fuera un Marina y que además asistiera a la Academia Yokai. Moka, Yukari y Kurumu se fueron a una posada para pasar las vacaciones en la ciudad. Mizore se quedó a dormir en el cuarto que estaba libre en la casa de los Aono.
Así es cómo termina otro loco día en la vida de nuestro querido Shogun de Kraken.
Continuara...
Curiosidades: Yuuki Konna de Crisaor (Pertenece a SAO).
Ésta hiperactiva y simpática chica y es una de los siete Shoguns. Ella mantiene una amistad particularmente cercana con Asuna de Sagitario, Kazuto de Capricornio y Rito de Scylla. Ella suele evitar el contacto con Raynare de Limnades, a quien ella tiene mucho miedo, pese a tener ambas la misma posición y tener un nivel similar en poder.
Omake.
Después de unas dos horas, Sekai finalmente había terminado de hacer el papeleo con el que Rito la había chantajeado. La joven Behemot suspiró y miró a su alrededor. Aún se hallaba en el Santuario Submarino. Se apoyó contra una columna y suspiró.
-¿A dónde debería ir...?
-Al trabajo.
-¡AAAAAHHHHH!- Exclamó Sekai mientras pegaba un salto y se daba media vuelta. Al otro lado de la columna yacía Makoto parado con una sonrisa que no auguraba nada bueno- Oh oh.
-Te escondes bien, debo quitarme el sombrero por eso. Por fortuna, yo sé cómo sacarte de ese escondite- Dijo con una sonrisa que transmitía una inocencia muy mal fingida.
Sin esperar a que siguiera hablando, Sekai salió corriendo. Tras de ella pudo escuchar a Makoto gritando:
-¡SURENDRA JIT!
Una enorme lluvia de plumas de fuego se cernió sobre Sekai, la cual corría por su vida con lágrimas en sus ojos.
Fin omake.
