Mario Bros y toda su franquicia no me pertenece, y esto es solo un intento de Fic (¬¬)
Bueno, es obvio que he estado ausente todo un año, sé que no hay que dejar de escribir por otros proyectos, pero el año pasado ha sido complejo. Me costó mucho hacer este capitulo y solo espero que haya salido bien. Agradezco desde ya, todos los favoritos y las suscripciones que han hecho a este fanfic. Respecto a los demás trabajos abandonados, la mayoría serán retomados con lentitud este año.
Los visitantes del Reino Pompe-ia
Capitulo 11
(...)
Mario saltó hacía atrás, tratando de esquivar el explosivo ataque lanzallamas de Bowser, y sin poder evitarlo, se estrelló sobre los ordenadores del cuarto de control. Su cuerpo golpeo con dureza el equipo, destrozándolo por completo. Resintió el golpe, no sabía si hubiera sido mejor aguantar el fuego directo, pero al ver el suelo de acero fundido delante de él, supuso que no hubiera salido vivo de aquella ofensiva.
—¿Luchando por sobrevivir? No tienes oportunidad, fontanero— Rugió Bowser al ver lo maltratado que estaba Mario tras esquivar su ataque. Se le notaba muy confiado en aquel momento.
Mario se levantó del suelo, y frunció el ceño con obstinación. Bowser parecía estar conteniendo el enorme poder que tenía a disposición. El enorme koopa había aumentado de tamaño, de tal forma que tenía que encorvarse para atacarlo directamente.
—Con un cuerpo tan grande, tu velocidad debe haber disminuido— Replicó Mario, ignorando el dolor del golpe que recibió. Bowser se limitó a sonreírle de una forma oscura y cruel, de seguro burlándose internamente de él.
Aún equipado con sus botas de flor de hielo, Mario trató de saltar encima de los enormes brazos del rey koopa, para herirlo y desestabilizarlo. Buscaba congelar y reducir aún más sus movimientos, y casi lo consigue. Una gruesa capa de hielo sólido comenzó a invadir aquellas enormes extremidades, y parecía que estaba reduciendo sus movimientos.
Mario estaba listo para atacar la cabeza y conseguir así provocar más daño, pero Bowser contrae los músculos de su brazo congelado, liberándose por completo de aquella efímera prisión de hielo, para luego darle un fuerte manotazo al pequeño cuerpo del fontanero, como si se tratara de un pequeño insecto.
El fontanero salió disparado hacia el otro lado de la habitación, y golpeo con su cuerpo la pared de metal de la nave. Mario escuchó la profunda risa de Bowser, mientras luchaba por respirar y moverse. Algo metálico empezó a invadir su boca, y se dio cuenta que había mordido su mejilla interna, provocándole un ligero sangrado. El dolor tras cada bocanada de aire que inhalaba, indicaba que se había quebrado las costillas.
Pero seguía con vida.
—Al parecer hay ciertos límites para este poder— Bowser se veía contrario, para sorpresa Mario, y mientras trataba de levantarse, parecía estar más interesado en hablarle que atacarlo —Me dijeron que estos poderes eran equivalentes a las estrellas de invencibilidad que utilizas… Me siento estafado—
—¿Quiénes…?— El fontanero limpio el hilillo de sangre que se asomaba por la comisura de su boca, y replanteo su pregunta, preocupado por las consecuencias de las acciones de Bowser —¿De qué salvarías a tu reino? Tierra Oscura es enorme, y sus habitantes son fuertes, es imposible invadirlos—
—No tienes idea de lo que está a punto de pasar— Bowser crujió sus nudillos, mientras Mario se erguía, sacando de su bolsillo una flor de fuego —Pero no necesitas saberlo, te lo repito… No saldrás con vida de aquí—
El fontanero frunció el ceño, solo esperaba que esto no sea el inicio de problemas más grandes. En el fondo de su mente, se imaginó algo espantoso y oscuro, que no tardo en descartar de inmediato, con miedo a realizar profecías que podrían llegar a cumplirse.
Había pasado solo un par de meses en que evito que destruyeran a ese mundo como lo conocían ¿Qué podría estar sucediendo ahora? Estaba seguro que el Corazón del Caos había desaparecido, y con ello, el peligro de ver el mundo en ruinas.
—Sea quienes sean, los detendré— Y no tendría otra opción, considerando que el mismo Rey Koopa temía por la integridad de su pueblo. Si quería mantener a salvo a su hermano y a Peach, y al reino Champiñón, debía averiguar que amenaza se aproximaba a su mundo.
—Se acerca el fin, y lo mejor será que Toadstold y sus súbditos lo acepten de una buena vez— Bowser extendió su brazo derecho hacía Mario, formando un puño amenazador —Solo por si acaso, me asegurare de destruir hasta el último resquicio de esperanza que tengan…—
Mario apretó con fuerza la flor de fuego en su mano derecha, y sintió un calor familiar y acogedor en su corazón, que energizaba cada parte de su cuerpo. La sensación era agradable, hasta su cansancio se había desvanecido y sus heridas habían sanado. Las flores de fuego siempre respondían de esa forma con él, era como si su cuerpo estuviera conectado a ellas desde siempre.
Bowser le miro un poco molesto, maldiciendo por lo bajo la existencia de aquel objeto en su mundo. Los Koopas siempre fueron recelosos respecto a sus habilidades de manipular el fuego, y les costaba trabajo aceptar que, desde tiempo memorables, aquella planta salida de la nada, les podía dar su don a cualquiera que las sujetara.
—Voy a destruirte Mario, y no quedara ni las cenizas de tus huesos para que tu hermano pueda llorarlos— El Rey Koopa aspiro con toda su fuerza y exhalo unas enormes llamaradas de su boca, que se expandieron por toda la habitación, como si se tratara de una explosión.
Mario no dudó un solo momento, y saltó por encima de Bowser, para atacarlo directamente.
(…)
—Debes estar bromeando— Peach sonó alterada mientras veía que Eris se quedaba parada al final del pasillo que daba a la cabina de control, con sus manos en sus bolsillos, lista para abandonarlos a su suerte —No hay nada que buscar en la nave, todos escaparon y los demás… fallecieron—
La princesa evitó mirar a Luigi, quien estaba ocupado protestando por lo bajo, sobre lo desconsiderada que era Eris en pensar abandonarlos. Era una suerte que no recordara mucho de lo que había hecho, y ella no quería ocasionarle más estrés del que ya estuvo expuesto, comentándole acerca de lo sucedido. Sin embargo, en el fondo, no podía evitar pensar que eventualmente, deberían lidiar con el elefante de la habitación, y hablar del problema de Mr. L.
De algo si estaba segura, a Mario no le gustaría saber nada al respecto.
Por su parte, Eris no tenía intenciones que darles explicaciones sobre sus acciones. No parecía estar de acuerdo en dejarlos solos, pero ella tenía otra responsabilidad en sus manos, además de salvar a su príncipe. Buscar información sobre Tierra Oscura, y las verdaderas razones del secuestro de ambos regentes, sería de mucha ayuda. Sin embargo, Peach no estaba segura en confiarle esa tarea a alguien ajeno a su reino.
Pero tampoco es que tenía muchas más opciones, y no podía (ni debería) quejarse.
—Saben muy bien que ustedes ya no me necesitan, Mario derrotará a Bowser como siempre, y muy pronto regresaran a salvo a sus hogares— Ella señala con su pulgar hacia atrás, haciendo un gesto muy vago de irse por su cuenta —Pero para evitarnos problemas futuros, debo averiguar porque tomaron estas medidas tan extrañas y drásticas—
—¿Quieres buscarle sentido a Bowser? Es solo un monstruo, lo único que le interesa es hacer sufrir a todos— Luigi parecía estar perdiendo los estribos, y su voz se endureció mucho al escupir el nombre del Rey Koopa. Peach se alarmó al verlo tan alterado, pero este se calmó cuando Eris comenzó hablar suavemente.
—Puede que sí, pero sigue siendo un soberano, y si su pueblo está en peligro, siempre buscará la solución lo más rápido posible— Las palabras de la emisaria de Pompe-ia, hizo que la princesa se replanteara sus ideas con cuidado. No podía decir que no estaba curiosa al respecto, y terriblemente preocupada.
—Como cualquier rey lo haría ¿no?— Peach se quedó pensativa y de repente, toma el brazo de Luigi, para tirar de este —Dejemos que Eris haga esta investigación por su cuenta, hablaré con su Reina para pedirle los resultados más tarde—
— Pero…— Luigi se resistió por un momento, y miró directamente a Eris, dedicándole un ceño fruncido y tratando de contener su mal genio, al mismo tiempo. Respiró con calma, y luego le sonrió con suavidad —No entiendo que sucedió, pero creo que te debo un favor—
Eris mantuvo un rostro impasible, y no parecía desear hablar al respecto. Vio como Peach la miró aterrada, y como las manos de la princesa estrujaron el brazo de Luigi. El fontanero estaba sorprendido al ver cómo reaccionó, y parecía estar por pedir explicaciones.
—No hay nada que agradecer, tú me ayudaste ¿Recuerdas? Me diste una flor de hielo— La mujer sonrió nerviosamente, moviendo sus manos hacia delante, como si intentara distraer a Luigi —Además… debo admitir que me aproveche de tu hermano malherido para convencerte de acompañarme…— Eris dejó de sonreír, parecía haber envejecido unos diez años más y su rostro se ensombreció —Si lo piensas bien, creo que estamos a mano—
Peach frunció el ceño ofendida por el accionar de aquella mujer, pero antes de estallar, respiró profundamente y mantuvo su voz lo más firme posible. Debía proteger a Luigi, más aún con su preocupante condición.
—Te agradecería que le dejes en paz a partir de ahora— La princesa estaba más preocupada por la condición de Luigi, que por ser cortes.
—Está bien por mi— Dijo el joven fontanero con solemnidad, como si quisiera disculparse por la actitud extraña de Peach —Sabía desde el principio que Eris tenía esas intenciones, está tan acostumbrada a maquinar cosas, que es complicado confiar en ella—
—Es una mala costumbre, intento no ser engreída, pero siempre termino subestimando a los demás— Eris se rascó la cabeza, sonriendo nerviosamente, disculpándose de una forma tan extraña y poco clara, que Peach no pudo evitar refunfuñar. Sin embargo, Luigi extendió su mano hacia la emisaria, en señal de saludo.
—Adiós Eris, fue un placer conocerte— Luigi dijo esto con una sonrisa sincera, sin embargo, frunció su ceño molesto, adoptando una actitud un poco reservada —Grazie per aver salvato entrambi*—
Eris se quedó un poco sorprendida, pero estrechó con algo de duda la mano de Luigi, mirándolo con intensidad. Parecía querer decir algo, abrió su boca, pero se detuvo antes de emitir palabra alguna. Al ver esto, Peach se dio cuenta, con cierta preocupación, que los dos le escondían algo. No había entendido lo último que había dicho el hermano de Mario, pero estaba segura de que la emisaria lo sabía.
—Lo mismo digo, tal vez nuestros caminos se crucen el futuro— Eris parecía no tener deseos de hablar de aquel asunto, soltó la mano de Luigi, y luego le enseñó a la princesa su brazo curado con una sonrisa de sincera —Gracias por curarme, nos veremos pronto princesa Toadstool—
Antes de que la princesa pueda preguntarle algo más, la extraña emisaria de Pompe-ia les dio la espalda, para marcharse rápidamente por un oscuro pasillo. Peach estaba bastante consternada, temía preguntarle a Luigi que había pasado entre ellos dos, más sabiendo que este no parecía tener intensiones de comentar nada al respecto.
De todas formas, ella no iba alentar ninguna relación con Eris. La mujer era muy extraña y poco confiable, y Luigi necesitaba alguien más normal en su vida, como su prima Daisy.
Apenas la perdieron de vista, el suelo bajo sus pies tembló suavemente, y luego una fuerte sacudida en toda la nave, hizo que la princesa y Luigi pierdan estabilidad y caigan desparramados al suelo.
Un poco molesta y soplando un mechón que se caía frente a su cara, Peach se levantó dolorida. Su cuerpo estaba muy maltratado ya, y la energía casi se le acababa, deseaba terminar con aquella horrible pesadilla y regresar a casa pronto.
Vio que Luigi había recuperado la postura mucho más rápido, mirando con sumo cuidado en todas direcciones ¿Acaso iban atacarlos de nuevo? Era poco probable, pero Bowser o Kamek podrían estar rondándolos.
De repente, el Crucero Koopa dio un sacudón más, para luego detenerse por completo. Peach tocó las paredes metálicas, y notó que estas dejaron de vibrar. Algo había pasado con la nave, y no supo lo que era, hasta que la voz jovial pero tímida del príncipe Peter, le hizo sentir un poco de alivio. Se alegraba que estuviera a salvo, ya estaba pensando en el peor escenario posible.
"Atención a todos los pasajeros del Crucero Koopa, les informo que hemos aterrizado en Villa Verde, a las afueras de Tierra Oscura, por favor, comiencen a evacuar la nave con cuidado…"
Peach suspiró aún más aliviada, casi perdiendo la compostura al relajar su cuerpo en constante tensión. Pero no podía cantar victoria aún, debía asegurarse de sacar a Mario y a Luigi de allí.
—Luigi ¿Estás bien?— Peach estaba sinceramente preocupada, pero el joven sonrió levemente.
—Si… un poco aliviado— Luigi le miro más animado, tomándole de las manos para ayudarla a caminar —Al fin estamos en tierra firme, princesa—
—Si, pero en la frontera de Tierra Oscura— Peach piensa con cuidado su siguiente acción. Sacar a Luigi de allí era lo mas factible, no estaba en condiciones de ayudar a Mario —Usaremos las salidas de emergencias que activó Peter—
—Pero, Mario necesita ayuda— La voz de Luigi se quebró al final, se veía sinceramente preocupado por su hermano, y eso hizo que el corazón de Peach se retorciera. La otra personalidad de ese hombre, era demasiado destructiva y no tenía idea de como se manifestaba. Más que ayudar a Mario, si este perdía el control, iba a terminar matándolo. Por otro lado, negarle ayudar a un miembro de su familia, sin razón aparente, iba a ser una actitud extremadamente mezquina.
Debía probar mentirle. Hace mucho no lo hacía, pero no perdía nada en intentarlo.
—Lo sé, solo que…— Peach comenzó hablar esperando que las palabras fueran lo más claras y convincentes posibles, pero se vio interrumpida por una terrible explosión.
(…)
Luigi apenas se dio cuenta que su cuerpo se movió, siguiendo un instinto que apenas sabía que poseía, reaccionó casi en automático acercándose a la princesa con celeridad. Por el rabillo de su ojo derecho, vio como la explosión de la puerta de la sala principal se expandió rápidamente y el fuego se acercaba a ellos dos. Tomó a Peach entre sus brazos, y saltó lo más lejos posible…
No iba a ser suficiente, pero al menos salvaría a la princesa.
La onda expansiva chocó contra su espalda, y le hizo soltar a la princesa involuntariamente. Ambos rodaron por el suelo, y quedaron desparramados como si fueran unas muñecas de trapos. Tratando de recuperar la compostura y buscando llenar sus pulmones con aire, se levantó lo más rápido posible, para buscar a Peach y sacarla de allí.
El mareo no tardó en llegar, y Luigi estaba seguro que se había quedado aturdido después de la terrible explosión. Sin embargo, eso no le impidió ver como si de un borrón rojo y verde se tratará, algo enorme rodeado de llamas que atravesó el agujero de la puerta y salió despedido hacia la salida de emergencia.
De seguro eran Mario y Bowser, enfrascado en una terrible contienda.
Luigi ni se molestó en hablar demasiado, dejo a la inconsciente Peach, recostada en la pared del pasillo y colocó un trozo de seta 1-up, en sus pequeñas manos ensangrentadas, apretando con suavidad el ítem entre sus dedos. Seguro de que la princesa seguía respirando, no dudo un solo instante en salir a por su hermano, dispuesto ayudarlo.
(…)
Eris no tardó mucho en hallar a Borsalino. Francamente, estaba preocupada por la liebre parlante, ya que tenía fama de ser muy cabeza dura y poco cuidadoso con su bienestar físico. Al verlo tan desmejorado, no dudo que la pelea con el hijo de Bowser, le había ocasionado más problemas de los que había calculado. Considerando que Peter fuera a casarse con la hija del Rey Koopa, sería mejor evitar seguir confrontando a los vasallos de Tierra Oscura.
—Te ves fatal— La mujer de cabello gris, escondió sus manos en sus bolsillos y adoptó una expresión vacía, al ver a su compañero.
—Y a juzgar los harapos que llevas, no te ha ido tan bien— Borsalino la miró con cierto aburrimiento, mientras trataba de mantenerse en pie.
—Seh, me dieron una buena paliza allá atrás— Eris alzó los hombros resignada —Me la tenía merecida—
—¿Peter está a salvo?— La liebre se sintió debilitada al escuchar sobre la contienda de Eris, y no pudo evitar caer frente a ella por la preocupación. La mujer se arrodillo junto a este, y saco de su bolsillo una seta 1-up. Con cuidado la partió a la mitad y le entrego un trozo a su compañero.
Borsalino dudó por un momento, pero tomó entre sus dedos aquella sustancia proveniente del Reino Champiñón, y la tragó de inmediato.
—Notaste que la nave se detuvo, y aquel mensaje que sonó en los altavoces de parte de Peter— Eris dijo esto con celeridad, llamando la atención de la liebre boxeadora—Detuvo el Crucero Koopa y consiguió un aterrizaje al límite de Tierra Oscura, lo que resta es llevarlo a con su madre lo más rápido posible—
—Gracias a las estrellas, ya volveremos a casa ¿Por qué secuestraron a Peter?— A estas alturas, Borsalino estaba seguro de que Eris había conseguido algo de información útil.
—Bowser quería casarlo con su hija, al parecer a la fuerza, para que hubiera conexiones fuertes entre Tierra Oscura y Pompe-ia—
—Pero si ya las hay, muchos koopas y goombas viven en Pompe-ia— Borsalino parecía estar confundido al respecto, y Eris entendía él por qué. Sin embargo, la situación ameritaba un poco más de investigación.
—No creo que estuviera interesado en los inmigrantes que viven en nuestro reino, debe haber algo más…— Eris rascó su cabeza, despeinando aún más su corto cabello —Debo admitir que me preocupa bastante—
— Averigua todo lo que puedas ¿Necesitas que te cubra?— La liebre estaba en lo cierto, necesitaba su ayuda para conseguir la información, y proteger a Peter al mismo tiempo. Ya no se sentía arrepentida por haberlo traído con ella. Es más, se alegraba que su príncipe insistiera que fuera su guardaespaldas.
—Tardaré un par de días más en llegar a Pompe-ia, llévate a Peter y no le digas a nadie donde estoy— Entre menos personas sepan lo que iba hacer, más sencillo sería su trabajo. Por otro lado, Luigi y Peach sabían en partes que realizaría una investigación al respecto, así que sería un secreto pobremente guardado.
—Bien, nos veremos en un par de días— Borsalino ajustó las vendas de sus manos, parecía determinado a enfrentarse a lo que fuera. Por un momento, se volvió preocupado hacía Eris —Vuelve en una pieza, o Q te matará—
—No te preocupes, lo tengo cubierto— Dijo la mujer, lista para continuar por su solitario camino, y dejar atrás a su compañero. Había mucho por hacer, poco tiempo.
(…)
Peter miró preocupado la consola que tenía enfrente suyo. El diseño era un poco descuidado, pero bastante fácil de entender. Le molestaba el poco mantenimiento que tenía aquella nave, y lo insegura que eran sus instalaciones. No le dijo nada al respecto a Wendy para no preocuparla, pero aterrizaron sanos y salvos de pura casualidad. Desde un punto de vista más frío y calculador, los hermanos koopa y su rey, estaban viajando hace mucho tiempo en una tumba metálica.
De todos modos, ya no había de que preocuparse. Eris estaría orgullosa de él, había hecho un buen trabajo, y en tiempo récord. Pero estaba un poco molesto de que le diera su sombrero de teletransportación. Esa tecnología se la había confiado su madre para sus misiones, para asegurarse de que siempre pudiera escapar a tiempo, y regresar segura a casa.
Sin este, era probable que Eris estuviera en serios problemas…
—Peter ¿Que haremos ahora?— Wendy parecía estar un poco confundida. Era de esperarse, nada había salido según los planes de su padre, y la mayoría de sus hermanos estaban malheridos o fuera de combate.
Era una pena, ella tenía potencial de tomar la iniciativa, pero seguramente se sentía rezagada por el resto de su familia. No tenía hermanos, pero su madre le hacía sentirse así muchas veces.
—Supongo que marcharnos a nuestros respectivos hogares — Peter sonó un poco impasible, aunque sintiéndose abrumado en su interior al recordar sus responsabilidades en su hogar. Sin embargo, sabía que debía asegurarse de encontrar a la princesa Toadstool y sacarla de allí, antes de marcharse —No entraré a Tierra Oscura sin permiso de madre, prometí que regresaría para mis test de inteligencia mensual, y debo informarle de que encontré una consorte—
—¿Estás seguro de que quieres casarte conmigo?— Wendy lo veía un tanto extrañada, como si le hubiera crecido una segunda cabeza. Era probable que haya oído hablar sobre el síndrome de Estocolmo, pero Peter no padecía de eso. Ni siquiera estuvo atrapado tanto tiempo como para sufrir semejante secuela —Después de todo lo que ha pasado, creería que verme de nuevo sería lo último que harías—
—Oh, respecto a eso…— Peter no sabía que decirle, la pobre estaba un poco abrumada por todo el desastre que había sucedido, pero él era consciente de que nada de esto había sido su culpa. En parte también era la suya, le había insistido mucho a su madre que le dejara visitar el Reino Champiñón, por su cuenta —Necesitaré una consorte de todos modos, y eres la única que no ha salido huyendo de mi—
En eso, el hermano de Wendy interrumpe riéndose por lo bajo —No eres para nada intimidante ¿Quién huiría de un nerd como tú?—
Peter suspiro, viendo que Roy quería que dejara de pensar en su inminente muerte. Pero debía ser realista, sin una mente muy entrenada y nervios de acero, un pomp promedio no tenía una vida muy prospera y larga.
—Lo siento, la mayoría de nosotros somos muy pacíficos, está en nuestras naturalezas— No pudo evitar reírse con falsedad. La vida pacifica era su única opción, si querían sobrevivir lo suficiente para engendrar hijos.
Mientras estaban hablando, la puerta de la cabina se abrió, dejando que Larry e Iggy entraran al puerto de mando. Un sentimiento de alivio invadió a Peter, tal así que tuvo que contenerse en abrazar al hermano de Wendy. Era muy posible que Eris se haya alzado con una victoria, y la princesa Peach estuviese a salvo.
—¡Peter!— Larry estaba radiante de felicidad, hasta parecía que era un poco más alto que antes, como si algo dentro de él hubiera cambiado —Lograste aterrizar este cacharro finalmente, espero que no te hayas estresado demasiado—
—Larry— Peter se acercó a saludar al koopaling con un fuerte apretón de manos —Me alegro que estés bien, y no, Wendy y Roy me apoyaron en todo—
—Esas son buenas noticias, pero yo tengo mejores— Larry no pudo evitar darse algo de coba antes de revelar las buenas noticias, que el príncipe ya las había intuido —Si no te has enterado aún, con algo de ayuda de la maestra Discordia, finalmente he derrotado a uno de los hermanos Mario—
—¿Derrotar dices?— Roy parecía no creérselo —Pero nosotros nunca los hemos vencido—
—Hasta hoy, porque yo he conseguido barrer el piso con ese Luigi…— Larry carraspeó un poco al ver a su hermano Iggy rodar los ojos. Peter contuvo una ligera sonrisa, que estaba a punto de escapársele —Bueno, con mucha ayuda… Por cierto, la maestra Discordia se quedó acompañando a la princesa Peach—
Peter asintió levemente, y después de reflexionar por unos instantes, comenzó a despedirse de los koopalings.
—Eris hizo bien en ayudarte, la nave ha aterrizado de manera estable, y todos pueden volver a sus hogares a salvo— El príncipe se colocó el sombrero de Eris en su cabeza, listo para marcharse. Eris estaba a salvo, y esperaba la princesa Peach estuviera con ella — Debo irme, estaremos en contacto para el comienzo del ritual de cortejo y las nupcias—
—¿Ritual de cortejo?— Iggy preguntó esto confundido, ignorando como su hermana se sonrojaba profusamente, y Roy comenzaba a reírse con ganas de la situación.
—No creo que a padre le interese que lleves a cabo un cortejo, Peter— Larry no creía que él y el resto de sus hermanos fueran a tener la suerte de Wendy, cuando su padre consiga casarlos. Se sentía agradecido que el príncipe respetara sus costumbres, pero envidiaba la situación de su hermana.
—Tal vez no, pero a partir de este momento, esta boda será consentida por ambas partes— Peter sujetó el sombrero con fuerza —Nos veremos pronto, si no me equivoco, en la siguiente luna nueva—
Y desapareció frente de ellos, generando una luz casi blanquecina que cegaba si se la veía directamente.
(…)
Wendy suspiró, sintiendo que un peso se escapaba de sus hombros. Larry lo noto de inmediato, casarse por conveniencia no estaba en los planes de nadie, pero ellos pertenecían a la familia real, y también eran soldados. Debían realizar ciertos sacrificios por el bien de su gente.
—Acaso se teletransportó— Iggy parecía estar alucinado, como si su mente trabajara a mil por hora, al ver semejante avance tecnológico.
—Si, esa era la tecnología que papá buscaba, todo el tiempo estaba en ese estúpido sombrero— Gruño Roy, mientras se desplomaba en el asiento más cercano. Se lo veía tan cansado, que Larry recordó lo agotado que estaba en ese momento.
¿Por qué no lo había notado antes? Tal vez era por la adrenalina, demasiados sustos en un solo día. Varias veces pensó que había perdido a uno de sus hermanos. Esperaba no tener que repetir esa experiencia, pero con su padre, nunca se sabía.
—Volvamos a casa, y recuperemos energías— Larry dijo esto con cierta calma —Wendy va a casarse, y debemos preparar todo para su viaje nupcial—
—Supongo que hemos ganado, tal vez no de la forma que queríamos— Wendy dijo esto algo taciturna, mientras Roy rascaba su cabeza, un poco confuso.
—Tierra Oscura prosperara con acceso a una tecnología más avanzada y una alianza pacífica— Secundó Iggy, dejando de lado los temores de su padre por hacer todo a la fuerza.
Los hermanos koopa se miraron con determinación, y asintieron levemente. Ya estaba todo dicho.
(…)
Mario se tambaleo levemente, después de haber salido despedido del Crucero Koopa, siendo empujado por la mole en que se había convertido Bowser. Era curioso para él verlo en ese estado, el enorme koopa babeaba por la ansiedad y cerraba sus puños, con tanta fuerza, que hacía sangrar las palmas de sus manos.
Pero finalmente estaba fuera de ese cacharro. Podía sentir la brisa de aquel valle y el olor a las hojas koopa que crecían en esa zona. El sol estaba radiante y estaba pisando hierba fresca. Se sentía más ligero allí, pero una nueva sensación de horror le invadió apenas levantó la vista para ver más allá.
Villa Verde estaba cerca, y si no tenía cuidado, Bowser en su inconciencia la destruiría por completo.
—Bowser, no es necesario continuar peleando— Mario trató de detener a su enemigo, al menos hacerlo entrar en razón —El Crucero Koopa ha caído, y es probable que todos hayan huido—
Bowser siquiera respondió, ahora sus ojos estaban en blanco y su cuerpo siguió moviéndose. De un zarpazo, trató de aplastar y destazar a Mario, pero este consigue escapar a tiempo, mientras la tierra a su alrededor se despedaza, y un enorme agujero se forma entre los dos.
—¿No escuchas?— El fontanero parecía confundido, algo extraño estaba pasando.
El Rey Koopa no parecía inmutarse, ni siquiera intentaba amenazarlo. Cerró sus fauces babeantes por la rabia, y disparo una tromba de llamas, que apenas Mario pudo esquivar. El fuego había arrasado con un par de árboles y arbustos, dejándolos hecho cenizas.
—Duele… no… déjame…— Finalmente una voz proveniente de Bowser se escuchó, sonando demasiado suave y asustada.
Mario volvió a levantarse, y vio un bloque a pocos metros de distancia. Acortó camino lo más rápido posible, y finalmente consiguió una hoja tanuki de su interior. Al menos eso bastaría para soportar un poco más aquella contienda. Apenas la tomó entre sus manos. obtuvo su cola y un par de orejas extras, sus sentidos se agudizaron, y pudo distinguir aquellas voces que venían de Bowser.
—No me mates… Quiero a mi mamá… Esta muy oscuro…— Eran pequeñas voces, quejidos y sollozos constantes viniendo del cuerpo del koopa, que no dejaba de brillar y crecer. No era Bowser el que estaba hablando, sino aquel resplandor que le rodeaba.
Él conocía esas voces, y solo intuir lo que había sucedido, su estómago dio un vuelco y la bilis le llego hasta su garganta. Hacía mucho tiempo que no sentía algo semejante a la ira en su cuerpo.
—Duele… Por favor… Déjame… Déjame morir…— Las voces se escuchaban cada vez más claras.
No había duda… Algo horrible le había sucedido a Rosalina y a los Lumas.
(…)
Peach abrió los ojos al sentir algo frio bajo sus mejillas. Notó que se encontraba apoyada en un piso de cristal, y se dio cuenta por esto, porque había un firmamento oscuro rodeándola. Estaba tirada en medio del espacio, y la inmensidad de este, la rodeaba por completo.
Lo único a parte de aquellas frías estrellas y nebulosas rodeándola, era una hermosa chica de cabello rubio, vestida con un fino vestido color celeste, que le recordaba a los días despejados y diáfanos en el Reino Champiñón. Estaba tirada en el suelo, llorando sin cesar.
—¿Dónde estoy? ¿Me encuentro al borde de la muerte de nuevo?— La princesa esperaba que su padre apareciera, pero era solo ella en aquel desolador recinto. Parecía una tumba flotando en medio de la nada.
Los sollozos se intensificaron, y el frio a su alrededor hizo que su piel se estremeciera. Peach consiguió levantarse, y comenzó acercarse con cuidado a la joven, que parecía estar destruida por el dolor.
—¿Qué te sucede? ¿Por qué lloras?— La princesa trato de sentir simpatía y comprender aquella situación, pero sabía en su interior que estaba fuera de lugar.
—Todos mis hijos… todos ellos…— La mujer hipó de un momento a otro, antes de echarse a llorar de nuevo.
Peach se acercó más a ella, pero algo la detuvo. Pensó que solo era un trozo de cristal, pero este tenía forma de estrella redondeada. Esquivó con cuidado aquella escultura vacía, pero esta se hizo añicos. Aterrada, miró a su alrededor, y había más de estas estrellas vacías de cristal, apiladas una encima de la otra.
Eran objetos sin vida, cadáveres de lo que alguna vez fueron…
—Mis hijos… Mis preciosos Lumas…— La mujer sollozo con fuerza, sujetando entre sus manos una estrella de cristal vacía —…Todos ellos… Están muertos—
(...)
*Gracias por salvarnos a los dos.
TBC ...
... Bue, esto no pinta nada bien.
