Y, antes de empezar, una frase para recordar.

"Lo mismo de siempre... Yo sólo puedo hacer cosas pequeñas por Naruto."

(Sakura Haruno)


El simple hecho de que estuviera viendo al dobe actualmente no era buen indicio sobre el estado de mi cordura, tampoco ayudaba mucho el hecho de que su cara decía claramente 'te mataré'. Observé que Sakura seguía arrinconada en la parte más alejada de aquella mugrosa cueva llorando por mi culpa. A su lado, la ilusión de Naruto tocaba su hombro, como si estuviese dándole apoyo moral y luego volvía a dirigirme una mirada acusadora.

Supuse que realmente me merecía eso ya que había vuelto a meter la pata con Sakura, otra vez.

Pero, ¿qué quería que le dijera?

Naruto se alejó de Sakura y se acercó a mi lado, me miró con dureza y me susurró despacio.

—Imbécil, ¿por qué le dijiste eso?—luego desapareció en un parpadeo.

Suspiré imperceptiblemente y me acerqué a Sakura, la cual estaba con la cara escondida entre sus rodillas. Me agaché hasta estar a su nivel y ella lentamente subió su rostro.

Nuestras miradas se encontraron.

Vi como sus ojos esmeraldas estaban rojos y llenos de sufrimientos.

Ella era demasiado ¿realmente el dobe tenía que preguntar por mis motivos de haberle roto el corazón?

Tomé una de sus manos con delicadeza y la entrelacé con la mía. Sus ojos seguían viéndome con dolor.

—¿Por qué…

—Calla—la corté.

Lentamente me fui acercando hasta su rostro y sólo me detuve cuando nuestras frentes se unieron. Vi como comenzaron a salir más lágrimas de sus ojos esmeraldas que lentamente fue cerrando.

Supuse que pensó que la iba a besar, pero realmente no podía hacerle eso, ni a ella, ni a Naruto, ni a mí.

Así que me quedé allí por mucho tiempo, ¿o fue poco?, con nuestras manos entrelazadas y nuestras frentes unidas…

Porque ese siempre iba a ser…

.

.

.

Nuestro punto de encuentro…

.

.

.

Ojo de Luna

Resumen: Cuando la desesperación te engulle al ver ese mundo tan perfecto desde que aquella luna roja se posó en tu cielo. —Sakura—aquellos ojos negros la miraron con intensidad, —¿Sasuke-kun?—preguntó sorprendida, —Vamos a salvar al dobe y a destruir esta ilusión.

Pareja: Sakura Haruno-Sasuke Uchiha (mayormente) y otras parejas.

Género: Aventura, Amistad, Drama, Comedia, Romance.

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

Capítulo Diez: Sasuke y Sakura.

Escrito por: Amaya-chan.

Sakura Haruno POV

Sólo tengo tres memorias de lo que sucedió después de que Sasuke saltó hacia el vacío.

Una era la sensación de que volábamos.

La otra fue el impacto, la humedad y el ajetreo de la corriente.

Y la última era la voz de Sasuke llamándome.

Después de eso entré en una oscuridad absoluta, comencé a sentir que flotaba y llegó un momento en que estuve en paz, duré así lo que pareció una eternidad.

No quería abandonar ese lugar, era tan pacífico. Pero luego un dolor en el pecho empezó a manifestarse, arruinando la tranquilidad absoluta en la que me encontraba además de que tenía la sensación de que me estaban jalando, a lo lejos, oía a alguien llamarme. Poco a poco la oscuridad se fue transformando en gris y así fue cambiando hasta que llegó a una coloración marrón.

Sakura…

Lentamente aquella coloración fue adquiriendo relieve y comenzó a parecerse a una pared rocosa.

Sakura…

Mi mente se encontraba confundida y mareada. Volteé hacia un lado y me encontré con un par de ojos negros que, si no hubiese estado tan desorientada, hubiese jurado que mostraban preocupación.

Súbitamente sentí un líquido subir por mi garganta forzosamente y, sin poder evitarlo, lo escupí. Mis pulmones comenzaron a exigirme aire y tomé una bocanada desesperadamente. Y comencé a toser.

—Sakura—reconocí al dueño de la voz como a Sasuke.

Me incorporé con algo de velocidad que sólo consiguió marearme más de lo que ya estaba y antes de estamparme con el piso, Sasuke me sujetó con firmeza.

—Calma—se limitó a decirme.

Seguía respirando con prisa, mis ojos y garganta ardían demasiado, mi cabeza me dolía horriblemente, sentía que podía desmayarme en cualquier momento.

La sensación de miedo a la muerte comenzó a hacer meollo en mí. Comencé a sentir frío, supuse que debía estar pálida.

—He dicho que te calmes—observé a mi compañero con algo de duda pero luego cerré los ojos y suspiré pesadamente para tratar de regular mi respiración. Al sentir que ya me había estabilizado Sasuke dejó de sostenerme.

Traté de organizar mis ideas, lentamente los recuerdos de lo que había sucedido comenzaron a llegar a mí, pero eso sólo me provocó más jaqueca.

¿Qué hacemos ahora?—me encontraba preocupada ya que yo, a diferencia de él, debía cuidarme más de la luz de luna, la cual ahora nos daba en ello.

Sasuke me miró, luego miró hacía los árboles de dónde veníamos y por último miró hacia abajo.

Sujétate bien—me dijo.

Mi cerebro tardo en procesar la información y, antes de darme cuenta, saltó hacia el vacío…

El imbécil había saltado desde una altura mortal y por poco nos manda al otro lado… bueno, creo que yo estuve del otro lado, después de todo había estado en un lugar tan calmado.

Una furia interna comenzó a invadirme al entender que realmente había estado muerta.

Quise comenzarle a insultar en ese momento, pero cuando traté de soltar un gran insulto mi garganta me pasó factura de la horrible experiencia y comenzó a arderme como nunca antes.

—Bastardo—fue lo único que pude decir con mucho esfuerzo.

Sasuke arqueó una ceja ante mi respuesta.

—Te salvé la vida—me respondió.

—Que por tu culpa casi acaba—ataqué con voz ronca.

—Era saltar o dejar que la luna te atrapara nuevamente—se encogió de hombros—Aunque también estaba la opción de que los zetsus nos masacraran.

Lo fulminé con la mirada pero luego suspiré frustrada al darme cuenta de que tenía razón. Pero luego mis ojos se llenaron de lágrimas.

—Tenía miedo—sollocé.

No vi la expresión de Sasuke, no quería verla, también sabía que no se disculparía ni me abrazaría, ese no era su estilo. Seguí llorando un rato más hasta que el frío que tenía se hizo insoportable.

—Tengo frío—tartamudeé, lo que me dio a entender que mis dientes castañeaban.

—Todo lo que traíamos está mojado—me dijo después de un momento de silencio—Pero al menos está a salvo.

—Mis cosas…

—Las agarré antes de irte a buscar—respondió—Tuviste suerte de que me dio tiempo de hacer eso.

—Allí hay unos pergaminos—expliqué—si hago los sellos correctos, podré sacar algunas mantas secas.

Sasuke me miró por un segundo pero luego se levantó sin rechistar y se dirigió hacia el final de la cueva en donde reposaban nuestras mochilas. Sacó de la mía, unos pergaminos que estaban colocados dentro de una bolsa y me los mostró.

Asentí levemente para darle a entender que esos eran los pergaminos de los cuales yo había hablado.

Me los arrojó en un movimiento rápido y por poco se me caen.

—Y te haces llamar ninja—me dijo con sarcasmo, yo lo ignoré olímpicamente, aún no estaba de humor para tratar con él—¿Los tenías protegidos en caso de que ocurriera esto?—esta vez lo miré sin entender, suspiró fastidiado—Me refiero que si estaban en la bolsa para evitar que se mojaran.

—Eh, pues sí—admití mientras abría los rollos—Hace tiempo, en una misión, me tocó ir con Tenten a recoger unos documentos, entonces nos cayó una tormenta encima, y no exagero, porque íbamos caminando y hacía un día perfecto que de pronto se vio opacado por un…

—Sakura…

—Ah, disculpa, supongo que eso no te interesa—dije con desdén.

—No es eso, tengo frío y tú no te apuras con esa cosa—señaló el pergamino.

Me callé por unos instantes al darme cuenta de que ni siquiera había terminado de desenrollar el pergamino. Luego miré a Sasuke por unos segundos y vi la venganza en frente de mí.

—¿Quién dijo que te daré una manta?—hablé con una ceja alzada y una sonrisa de medio lado.

Sasuke afiló su mirada como cuchillos y de cierta froma me dio terror, pero luego la ablandó.

—Bien, si es así…—se levantó y comenzó a dirigirse hacia la salida.

—H-hey, ¿a dónde vas?—quise saber.

—Hmph.

—¡Sasuke!—salí corriendo detrás de él—¡Espera! ¡Es broma!—admití—¡Claro que tengo un sábana para ti!—se detuvo por un momento y me miró.

—Eso ya lo sabía, sino me la dabas te la iba a robar de todas maneras—sonrió de medio lado al ver que mi mandíbula se desencajaba—Yo sólo iba a recoger leña para prender una fogata—dicho eso desapareció de mi vista.

Bastardo Uchiha hijo de…


Le di un mordisco a la manzana que Sasuke me había traído mientras observaba las llamas consumir la leña. Me encontraba envuelta en una de las sábanas que había sacado para brindarnos calor. Observé que Sasuke, del otro lado de la fogata, miraba hacia afuera de la cueva.

Llené mis pulmones con aire y carraspeé un poco para llamar su atención, lo cual fue un fracaso porque siguió mirando hacia afuera.

—Ah, Sasuke—lo llamé tímidamente—¿Qué vamos a hacer?—pero siguió ignorándome.

Fruncí mis labios levemente y me invadió un sentimiento de tristeza, bajé la vista y observé la manzana, el hambre se me había quitado súbitamente.

¿Por qué Sasuke siempre me ignoraba?

Él era tan…

—No lo sé

Tan…

Mis ojos se abrieron de par en par y levanté mi vista que chocó con la suya.

—No lo sé—repitió, no sé si porque pensó que yo no lo había oído o porque necesitaba creer el hecho de estar en una situación en donde no encontraba salida.

—Ah, pu-pues ya se nos ocurrirá algo—aseguré—Tenemos que salvar a Naruto no podemos rendirnos tan fácilmente—bajó la cabeza de modo tal que el flequillo del cabello cubrió sus ojos—¿Sasuke?—lo llamé—¿Sucede algo?

—…Nada—me respondió después de un tenso silencio.

Decidí que la conversación se había vuelto bastante incómoda, y aún no entendía el por qué, así que preferí cambiar el tema. Rebusqué en mi mente algo que pudiera interesar pero nada me llegaba.

Y realmente dudaba de que Sasuke hablara…

—No me terminaste de contar lo de tu misión con la chica del Hyuga

… pronto. Bueno, parecía que hoy es el día de Sasuke hablador, ¿o será que aún estaba muerta?

—¿Cómo que la 'chica del Hyuga'?—decidí seguirle el juego para tratar de ocultar mi sorpresa. Además de que no entendía por qué se refería a Tenten de esa manera.

Alzó una ceja ante mi pregunta.

—Es obvio, incluso para el sujeto de los insectos, Sakura—me respondió.

Lo miré sin entender nada.

—Olvídalo—me dijo—Mejor volvamos al tema, principal, la misión, ¿qué pasó allí?

—Bueno, si tú lo dices—respondí, aunque la duda me carcomía, lo mejor era seguir y no molestar a Sasuke—Pues, cuando nos cayó la tormenta encima, terminamos mojadas completamente por lo que buscamos refugio, pero el único que había cerca era una pequeña cueva y allí nos escondimos. Cuando revisé mis cosas en busca de algo con qué cubrirme me di cuenta del estado de mis cosas. Pero Tenten me dijo que ella no tenía ningún problema, sacó unos pergaminos que estaban envueltos en papel plástico e hizo unos sellos, de allí sacó unas sábanas que nos sirvieron para mantener el calor. Y pues, gracias a ella, me salvé de agarrar una neumonía—terminé mi relato.

Sasuke asintió levemente.

—Desde ese entonces, tengo la maña de guardar en pergaminos lo que considere esencial o importante para la misión.

—Hmph—'dijo'—¿Cómo ese libro tuyo que siempre lees?

Parpadeé.

—Pues sí, supongo que sí—respondí con algo de duda.

—Hmph—sonreí ante su respuesta tan común.

—¿Por qué?, ¿acaso te interesa saber que hay allí?—le dije juguetonamente.

—No—respondió en lleno, haciendo que mi expresión decayera.

—¡Igual no te lo iba a mostrar!—le dije molesta.

—Hmph.

Fruncí el ceño, pero luego decidí molestarlo más, era divertido hacerlo. Me levanté de mi lugar y corrí hacia mi mochila, en donde saqué otro pergamino bien protegido y desde allí invoqué mi pequeño libro.

Me devolví hacía donde estaba Sasuke y tomé asiento a su lado.

—Sé que quieres saber que hay aquí—señalé el objeto que tenía—Así que, como soy buena persona, te lo mostraré.

—No quiero saberlo, Sakura—se limitó a responder.

Sonreí ampliamente

—Bueno, lo leeré en voz alta—le dije.

—Creí haberte dicho que no quiero…

—"Y en eso, Kakashi-sensei humilló a Sasuke-kun de una manera muy cruel, enterrándole bajo tierra antes de que él pudiera reaccionar…

—¡Dame esa mierda!—exclamó furioso ante el pequeño párrafo que había leído.

Me comencé a carcajear ruidosamente cuando Sasuke me arrancó el libro de mis manos y comenzó a ojearlo con ira en sus ojos que se convirtió en irritación al ver que no era verdad lo que había leído.

—Esta parte es cuando el pervertido de Kakashi violó al dobe—comentó apretando los dientes, haciendo que mi risa aumentara más—Me engañaste—se limitó a decir.

Sonreí abiertamente.

Realmente Sasuke podía ser tan infantil como Naruto.

—¿Qué es esto?—me preguntó con verdadera curiosidad mientras ojeaba levemente mi libro.

—Eso, cariño—dije con arrogancia—Es mi obra maestra.

Alzó una ceja ante mi respuesta tan teatral.

—Es algo que escribí durante mis días dentro del Tsukiyomi—expliqué con un suspiro—Cuenta casi todas mis vivencias con el equipo siete. Supongo que era una manera de mi subconsciente de tratar de hacerme recordar.

Asintió y comenzó a ojear más y más.

Sonreí y decidí unirme a su lectura.

Comenzamos a recordar viejos tiempos a medida que ojeábamos las páginas de aquel libro, mi libro…

Nuestro libro…

Tantas aventuras que habíamos tenido juntos, con Naruto y Kakashi-sensei, nos dieron un rato de diversión en esos tiempos tan amargos.

Y allí, lado a lado, riendo de nuestras locuras, momentos vergonzosos y mágicos, me encontré a Sasuke sonriendo de medio lado, mirándome fijamente, escuchando mis palabras con armonía y tranquilidad. Con la luz de la fogata iluminándolo.

Jamás en mi vida había visto algo tan hermoso, tan hermoso que no me pude contener…

—Te amo—le dije sin medir palabras.

Sasuke me miró con los ojos llenos de sorpresa que no pudo ocultar pero luego cambiaron a indiferencia, se levantó de mi lado con brusquedad y se dirigió hacia la salida.

—Sasuke—le llamé—¡E-espera!—me levanté rápidamente y lo detuve—¿Qu-qué sucede?—pregunté temerosa.

No me respondió nada, exasperada por su comportamiento, hice, con algo de esfuerzo, que me mirara directamente.

—¡¿Acaso estás molesto porque te dije que te amaba?—grité.

—Cállate—se limitó a decirme.

—¡Ya te lo dije, Sasuke! ¡Te amo! ¡Me da igual el pasado!

—Cállate.

—¡No me voy a callar!—exclamé mientras tomaba su rostro con mis manos y lo miré fijamente—No lo voy a hacer—repetí con menos dureza al ver que sus ojos me miraban con ciertos sentimientos encontrados: dolor, tristeza, culpabilidad—Me da igual lo que sucedió entre nosotros, Sasuke, yo… te amo—terminé susurrando a medida que me iba acercando hacia su rostro.

—¡No, Sakura, no!—exclamó antes de que nuestros labios se tocaran y, en un rápido movimiento, me apartó de él.

Mis ojos se abrieron de par en par.

—No me pidas—apretó los dientes—darte algo que no merezco. Mi obligación es cuidar de ti hasta que Naruto vuelva a reunirse contigo, no jugar de novios ni nada por el estilo. Abre los ojos, tú debes estar con él, ¿no? Para eso es que lo estamos buscando, porque él se lo merece. ¡No yo!

Sentí húmedas mis mejillas, sin darme cuenta había comenzado a llorar, retrocedí unos pasos hasta que mi espalda chocó con la pared de la cueva y allí me dejé caer.

Sasuke, yo para él era una mera carga. Siempre lo había supuesto, pero él hecho de que me lo confirmara personalmente ya era otra cosa. Mi mente entró en una especie de mundo subalterno en donde las palabras de Sasuke se repetían una y otra vez. Comencé a llorar ruidosamente, con todos mis sentimientos puestos en aquellas gotas salinas.

¿Por qué tenía que ser la vida tan cruel conmigo?

¿Acaso yo no merecía ni una pizca de amor por parte de Sasuke?

Me conformaría con algo, sólo con algo. No necesariamente todo, Sasuke-kun, sólo con un poquito estará bien.

En ese instante lloré como nunca antes lo había hecho, sintiendo mis ojos y pecho arder como fuego vivo, deseando no haber despertado de aquel lugar tan pacífico en el que había estado después de caer al río.

Y quizás, no sé si fue por mi mente descontrolada, sintiendo una pequeña calidez, como si fuera una mano, apoyada en mi hombro.

Duré así bastante tiempo, no recuerdo cuanto, pero sé que sólo volví de cierta forma en mí cuando la pequeña calidez se esfumó y sentí que Sasuke se acercaba a mí, se agachó hasta quedar a mi nivel. Levanté la cabeza, que en algún momento había escondido entre mis piernas, y lo miré

Sentí como tomaba una de mis manos con delicadeza y la entrelazaba con la mía. Sus ojos me veían con un sentimiento que no supe describir.

—¿Por qué…—comencé a preguntar

¡¿Por qué me haces esto?

—Calla—me cortó.

Lentamente se fue acercando hasta mi rostro, sentí que mi pecho se llenaba de regocijo, la esperanza de ser correspondida me llenó por completo y sólo se esfumó cuando él se detuvo en el momento en que nuestras frentes hicieron contacto.

En ese momento mi corazón se partió en trocitos.

Sus palabras volvieron a repetirse en mi mente sin que yo quisiera.

No me pidas darte algo que no merezco. Mi obligación es cuidar de ti hasta que Naruto vuelva a reunirse contigo, no jugar de novios ni nada por el estilo. Abre los ojos, tú debes estar con él, ¿no? Para eso es que lo estamos buscando, porque él se lo merece. ¡No yo!

Entonces la realidad me golpeó como un balde de agua fría. Nosotros, Sasuke y yo, yo y Sasuke, estábamos destinados a llegar hasta allí. A pesar de que lo que separaba nuestros labios eran meros centímetros de distancia, a nuestros corazones siempre iban a separarlos miles de kilómetros.

Sin importar lo mucho que nos hubiésemos acercado el uno al otro durante ese período, él nunca iba a verme más que una amiga, porque para Sasuke Uchiha, yo debía estar con Naruto Uzumaki, aquél que siempre me había apoyado en las buenas y en las malas.

Mis lágrimas comenzaron a desbordarse nuevamente al darme cuenta de que, por mucho que quisiera Sasuke, yo nunca podría dejar de amarlo. Era como una adicción inestable que no podía detener y que tampoco quería hacerlo.

Traté de que mi mente y mi corazón, aunque sea por un segundo, miraran a Naruto en vez de a él pero fue en vano, porque cuando cerré mis ojos y dejé que mi imaginación volara, sólo podía ver la cara de Sasuke por todos lados, siempre cubriendo la de Naruto.

Entonces, me rendí.

Así que me quedé allí por mucho tiempo, ¿o fue poco?, con nuestras manos entrelazadas y nuestras frentes unidas…

Porque ese siempre iba a ser…

.

.

.

Nuestro punto de encuentro…

.

.

.

Continuará… si quieren.


A/N: Simplemente, no me maten ¿por favor?

Crónicas de Amaya: De cómo Amaya murió 'misteriosamente'

Bueno, esta es una crónica bastante cortita, ya que en realidad no ha pasado pero tengo el levísimo presentimiento de que sucederá en las próximas horas por culpa de algún/alguna lector/ra, cuando termine de leer este capítulo LoL…

La verdad es que me he quedado sin crónicas de mi vida como otaku, o es que me da lala pensar en algo así estos momentos, pero bueno, más que todo estoy ansiosa de leer sus comentarios y me digan que tal les ha parecido el capítulo, pero por favor tengan piedad de mi alma si deciden venir a buscar mi vida XD

En fin, besos!

Gracias a: Hikari-UchihaHaruno, sakuritta, LEGNA, anon, DULCECITO, GreeceSJL, natico-yan, July-duendecillo, Akiiko-Chan, Nanami-chan, A-Z-a-z-0, Franchusss-chan, miyathewitch, the Uchiha Queen, Kunoichi2518, vikolove13, kaoru-pretty, Itzumi, Dark-nasky.


Y para finalizar, una frase para recordar.

"Es cierto que las palabras pueden ser herramientas utilizadas para mentir y engañar a la gente. Pero a veces... (señala su corazón)... son cosas importantes que expresan la verdad de lo que hay aquí"

(Darui)